{"id":76620,"date":"2003-06-01T00:00:00","date_gmt":"2003-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/06\/01\/debret-3\/"},"modified":"2016-01-29T14:18:48","modified_gmt":"2016-01-29T16:18:48","slug":"debret-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/debret-3\/","title":{"rendered":"Debret"},"content":{"rendered":"<p>Cierre los ojos y cree en su imaginaci\u00f3n una imagen del R\u00edo de Janeiro de la \u00e9poca colonial: con seguridad aparecer\u00e1n los grabados de Jean-Baptiste Debret (1768-1848), con sus negros, sus fuentes, sus nobles vestidos con sus fracs y sus doncellas en literas que pasar\u00e1n por su cabeza. Pese a poblar nuestro imaginario, en verdad, \u00bfqu\u00e9 es lo que conocemos sobre este artista y sobre su obra en la que est\u00e1n todas aquellas figuras:\u00a0<em>Viagem Pitoresca e Hist\u00f3rica ao Brasil<\/em> , publicada por el artista entre 1834 y 1839. La tentaci\u00f3n es calificarlo como uno m\u00e1s entre los innumerables viajeros extranjeros que llegaron al pa\u00eds para describirles a los europeos su exotismo y su atraso.<\/p>\n<p>&#8220;Debret, al contrario que los otros, amaba a Brasil de verdad, y conoci\u00f3 el pa\u00eds profundamente durante los 15 a\u00f1os que pas\u00f3 aqu\u00ed. Al mostrar las costumbres brasile\u00f1as, al pretender asociarlas a un proyecto de correcci\u00f3n de un territorio que, seg\u00fan \u00e9l, merec\u00eda estar entre los grandes de Europa&#8221;, afirma Val\u00e9ria Alves Esteves Lima, en su tesis de doctoral defendida recientemente en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), intitulada\u00a0<em>El Viaje Pict\u00f3rico e Hist\u00f3rico de Debret: Por una Nueva Lectura<\/em> , que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>En dicha tesis, la investigadora revela que el trabajo magistral de Debret en im\u00e1genes y textos, era fruto de un proyecto personal del artista, que pretend\u00eda, mucho m\u00e1s que documentar el pa\u00eds, escribir la &#8220;biograf\u00eda del Brasil&#8221;, basado en sus creencias iluministas (heredadas del contacto con el pintor Jacques-Louis David, su maestro) y en una extensa experiencia personal de convivencia con la corte y con el pueblo del R\u00edo de Janeiro antiguo. Surge entonces el Debret historiador. &#8220;Env\u00e9s de tomar las im\u00e1genes que vio como datos, que ilustran una experiencia de viaje, Debret elabora un pensamiento sobre el Brasil y autoriza a sus im\u00e1genes a hablarle al p\u00fablico a partir de sus reflexiones&#8221;, observa Val\u00e9ria.<\/p>\n<p>&#8220;As\u00ed, no es meramente un trayecto o una carretera lo que est\u00e1 describiendo, sino un proyecto intelectual referente a la marcha de la civilizaci\u00f3n en Brasil&#8221;, analiza la profesora. O, en la palabras del propio Debret: la\u00a0<em>marche progressive de la civilisation<\/em> , tal como escribe el pintor-escritor en el tomo II de<em>Viagem Pitoresca e Hist\u00f3rica<\/em> . Siendo hijo del Iluminismo, para Debret la idea de progreso era irreversible, aun cuando la realidad ante sus ojos (y m\u00e1s a\u00fan ante los nuestros, por medio de sus litograf\u00edas) no mostrase el pa\u00eds del futuro, sino m\u00e1s bien el arcaico.<\/p>\n<p>&#8220;Para \u00e9l, el ideal de avance pod\u00eda contemplar per\u00edodos de estancamiento, pero \u00e9stos ser\u00edan superados. La regeneraci\u00f3n, as\u00ed Debret se refiere al proceso por el cual Brasil pasaba, tras la llegada de la familia real portuguesa a R\u00edo&#8221;, afirma la investigadora. &#8220;Era necesario ilustrar los h\u00e1bitos y las costumbres antiguas brasile\u00f1as, para que no quedasen dudas acerca del avance de la civilizaci\u00f3n impulsado por la Casa de Bragan\u00e7a en Brasil.&#8221; Incluso porque existe un salto entre su llegada al pa\u00eds, en 1816 (a los 48 a\u00f1os, un artista maduro y preparado), junto con la misi\u00f3n francesa, y su retorno a Francia, en 1831 (a los 63 a\u00f1os) y los casi ocho a\u00f1os en los que se dedica a preparar cuidadosamente su obra.<\/p>\n<p>La profesora advierte sobre un aspecto de Debret generalmente olvidado: el texto que acompa\u00f1a a las im\u00e1genes de\u00a0<em>Viagem Pitoresca.<\/em> &#8220;\u00c9l mismo dec\u00eda que, lo que uno devela, el otro lo complementa. Si las im\u00e1genes ten\u00edan vida aut\u00f3noma, sus escritos hablaban de c\u00f3mo hab\u00eda cambiado Brasil desde \u00e9l que dibujara aquellas im\u00e1genes, de c\u00f3mo se hab\u00eda producido la transformaci\u00f3n y el progreso&#8221;, acota Val\u00e9ria. &#8220;Sin el texto, la imagen del Brasil que \u00e9l tan cari\u00f1osamente registr\u00f3 seria la contraria de la \u00e9l que pretend\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Un detalle fundamental: Debret pr\u00e1cticamente no alter\u00f3 en Europa las acuarelas que hab\u00eda hecho en Brasil durante su estad\u00eda. Una vez m\u00e1s transluce el historiador junto al artista. Pero un historiador un tanto parcial, y demasiado implicado en el tema. Preocupado con su proyecto brasile\u00f1o, hac\u00eda una selecci\u00f3n del material, separando lo que le interesaba para probar su visi\u00f3n referente al futuro del pa\u00eds; y para divulgar a\u00fan m\u00e1s sus ideas, transforma las acuarelas en litograf\u00edas, un medio de difusi\u00f3n m\u00e1s barato y amplio. El mundo deb\u00eda conocer el Brasil que \u00e9l amaba.<\/p>\n<p><strong>La modernidad iluminista<br \/>\n<\/strong>Pero ese amor nacional ten\u00eda ra\u00edces profundamente europeas. Nacido en Par\u00eds en 1768, Debret frecuent\u00f3 el taller de Jacques-Louis David, en donde aprendi\u00f3 que, en la modernidad iluminista, el ideal art\u00edstico resid\u00eda en la tr\u00edada arte, pol\u00edtica e historia. &#8220;Debret aprendi\u00f3 con David que el arte debe responder a las necesidades del momento, y que el artista, en este sentido, debe encargarse de la adecuaci\u00f3n entre arte e historia&#8221;, observa Val\u00e9ria. &#8220;El Debret historiador aparece entonces, al momento de la elaboraci\u00f3n de los textos y en la organizaci\u00f3n del material para su publicaci\u00f3n&#8221;, analiza.<\/p>\n<p>&#8220;En esta etapa, que es la de la explicitaci\u00f3n de su imagen de Brasil, Debret se esfuerza por imprimirles a sus registros una actualidad hist\u00f3rica que ellos no pose\u00edan m\u00e1s, lo que podr\u00eda comprometer el contenido deseable para su tesis.&#8221; David tambi\u00e9n era uno de los ep\u00edgonos del arte testimonial de la est\u00e9tica neocl\u00e1sica: el artista deb\u00eda presenciar, siempre que fuese posible, aquello que retrataba. Para mostrar a Marat muerto en su ba\u00f1era, era necesario verlo en el ba\u00f1o de sangre. La historia pintada en su momento.<\/p>\n<p><strong>La realidad brasile\u00f1a<br \/>\n<\/strong>En la senda de su maestro, Debret se transforma en un pintor de escenas hist\u00f3ricas, y esa ser\u00e1 su suerte al llegar a Brasil junto a otros colegas franceses: entre todos, ser\u00e1 \u00e9l, debido a su elecci\u00f3n, quien tendr\u00e1 acceso asegurado a los poderosos, que deseaban verse retratados para la posteridad. Con ello se granje\u00f3 muchas antipat\u00edas entre sus pares de Francia, que se sent\u00edan d\u00e9biles ante la eminencia adquirida por el pintor. Esto ayud\u00f3 a impulsar a\u00fan m\u00e1s la carrera de un artista que llegaba a Brasil para ense\u00f1ar el metier que dominaba en tierras europeas. En 1826 se transform\u00f3 en el alma de la Academia de Bellas Artes.<\/p>\n<p>&#8220;Fue entonces que, al adquirir un conocimiento creciente sobre los problemas y las reformas necesarias en el pa\u00eds, va teniendo una visi\u00f3n bastante interesante de su realidad. Debret conversaba con monarcas, ministros y pol\u00edticos, y al mismo tiempo, recib\u00eda a alumnos de diferentes partes del pa\u00eds, que le contaban detalles de regiones que no conoci\u00f3, pero que pudo describir en su libro&#8221;, informa Val\u00e9ria. &#8220;Tambi\u00e9n cont\u00f3 con el auxilio de viajeros europeos, pero a diferencia de estos, tuvo una experiencia personal mucho m\u00e1s larga y no se restringi\u00f3 a la mera descripci\u00f3n de escenas del cotidiano, sino que reflexion\u00f3 sobre \u00e9stas.&#8221;<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, la presencia de David: lo que vemos en sus im\u00e1genes no es la copia de lo real, sino la verosimilitud que atestigua la presencia del pintor en aquel momento. Hay una sutil complejidad en ese retrato casi fiel de las calles y de la corte, que parece moverse ante nuestros ojos a\u00fan despu\u00e9s de siglos, pero que, al mismo tiempo, es fruto de una opci\u00f3n consciente del pintor, ligada intrinsecamente a su proyecto y visi\u00f3n del futuro de la naci\u00f3n. Diderot, otro iluminista, ya advert\u00eda sobre los &#8220;libertinajes de la raz\u00f3n&#8221;, el pensamiento que se pretende racional y preciso, pero cede ante lo ideal. &#8220;El v\u00ednculo con lo real es tan solo uno de los aspectos de la composici\u00f3n, cuyo resultado incorpora un largo trabajo de reflexi\u00f3n y una bien delineada red de intenciones&#8221;, afirma Val\u00e9ria.<\/p>\n<p><strong>Una peque\u00f1a traici\u00f3n<br \/>\n<\/strong>De all\u00ed entonces, la peque\u00f1a traici\u00f3n de lo ideal en sus im\u00e1genes de los indios brasile\u00f1os, que Debret poco vio, y cuyas pinturas no se encuadran en el papel &#8220;testimonial&#8221; de David. &#8220;Debret los conoci\u00f3 a trav\u00e9s de relatos de otros, y por visitas a museos, en donde pudo ver artefactos y ropas. A partir del espacio urbano, Debret se apropiar\u00e1 de los hechos y acontecimientos importantes para sus obras hist\u00f3ricas&#8221;, dice Val\u00e9ria. &#8220;As\u00ed, en su interpretaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, Debret pr\u00e1cticamente abandona la idea de una poblaci\u00f3n salvaje y ex\u00f3tica. Su an\u00e1lisis del brasile\u00f1o no es el de un individuo marcado por una relaci\u00f3n constante y directa con la naturaleza.&#8221; Por cierto, la naturaleza solamente aparece como pasible de dominio por medio de la acci\u00f3n del hombre, modificada, domada por el progreso.<\/p>\n<p>Sus im\u00e1genes de los nativos son fruto de su proyecto: de entrada aparecen en su apariencia ex\u00f3tica y primitiva, pero en el transcurso de las im\u00e1genes (y, por lo tanto, en el transcurso del tiempo), prefiere retratar a los indios modificados y, a su manera de ver, &#8220;mejorados&#8221;por el contacto con la civilizaci\u00f3n. Cuando muestra aldeas y artefactos, es apenas para que el lector sienta c\u00f3mo aquel estadio ya hab\u00eda sido superado por el progreso. &#8220;De acuerdo con su lectura, la civilizaci\u00f3n era la superaci\u00f3n de un estadio natural, que imped\u00eda el avance de las cualidades innatas de los brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>De all\u00ed la urgencia de organizar su pasado hist\u00f3rico, orden\u00e1ndolo en los tomos de su<em>Viagem<\/em> , de manera tal de hacer evidente para los europeos esa trayectoria inevitable rumbo al progreso en Brasil&#8221;, asevera la investigadora. &#8220;El primer tomo de<em>Viagem<\/em> fue dedicado a los ind\u00edgenas, al estadio de no-civilizaci\u00f3n, pero que, al mismo tiempo, fue el punto de origen de la poblaci\u00f3n civilizada: a partir del salvaje el pensamiento iluminista de Debret interpretar\u00e1 el avance de la civilizaci\u00f3n en Brasil&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, nada m\u00e1s adecuado para comprobar, por medio del poder del tiempo, el ideal del progreso irreversible, incluso en las peores condiciones iniciales. De la misma manera, el paisaje desaparece siempre que puede perjudicar la lectura que desea que sus im\u00e1genes tengan entre el p\u00fablico europeo. &#8220;La naturaleza, el espacio a partir del cual la idea del hombre brasile\u00f1o se constituy\u00f3 entre la mayor\u00eda de los viajeros e int\u00e9rpretes del pa\u00eds, era para Debret el dominio del hombre civilizado. Su riqueza y su car\u00e1cter salvaje y no domado deber\u00edan tambi\u00e9n servir para satisfacer sus necesidades, ya sea como espacios para cultivar o como modelos para su pintura de paisajes y de historia&#8221;, observa la investigadora. Aun en la selva m\u00e1s ex\u00f3tica y pintoresca, el hombre civilizado es m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p><strong>Amos y esclavos<br \/>\n<\/strong>No obstante, existe en ese ideal de progreso algo retr\u00f3grado para nuestros ojos modernos, un sentimiento inaudito de respeto por los negros. &#8220;Todo se asienta pues en el esclavo negro en este pa\u00eds&#8221;, escribe Debret. M\u00e1s que nunca, funciona en<em>Viagem<\/em> el registro del deseo de retratar fielmente &#8220;el car\u00e1cter y los h\u00e1bitos de los brasile\u00f1os en general&#8221;. De esta forma, ser\u00eda imposible ver al negro desde otra perspectiva que no fuese la de su suprema importancia en la mayor\u00eda de las costumbres y actividades de la colonia. &#8220;Hay en la representaci\u00f3n iconogr\u00e1fica de los negros una fuerza f\u00edsica y moral que sobrevive a los comentarios denigrantes de Debret. El modelo cl\u00e1sico que usa para retratarlos los eleva ante los ojos de quienes contemplan sus grabados&#8221;, observa la autora.<\/p>\n<p>Para el artista franc\u00e9s, preocupado con el futuro brasile\u00f1o, el mestizaje de las razas ten\u00eda una funci\u00f3n fundamental, debido a la conjunci\u00f3n de la fuerza f\u00edsica de los negros con el &#8220;intelecto superior&#8221; de los blancos. Gracias a \u00e9ste tambi\u00e9n percibimos la intimidad entre amos y esclavos dentro de la casa se\u00f1orial, cuyas consecuencias fueron tan bien descritas por Gilberto Freyre. En tanto, en la cuesti\u00f3n de la esclavitud, el historiador bien intencionado cae en una red de contradicciones entre su discurso y sus creencias y la terrible realidad. &#8220;Nuestro imaginario de ese mundo adquiere un aspecto c\u00f3modo con los grabados de Debret&#8221;, dice Val\u00e9ria.<\/p>\n<p>As\u00ed, aun al retratar a un esclavo castigado de forma realista, el texto y la imagen se armonizan en funci\u00f3n del proyecto mayor del iluminista: la escena es hedionda y chocante, pero el texto afirma que la pena a la que el esclavo es sometido en el tronco se encuadraba dentro de los l\u00edmites de la ley. El liberalismo de Debret elevado al extremo entra en choque con su visi\u00f3n de lo real. &#8220;Como historiador, Debret acaba por crear una realidad ideol\u00f3gica confortable, y pretende hacernos creer que est\u00e1bamos ante un pa\u00eds en formaci\u00f3n, que se preparaba para el futuro&#8221;, concluye la investigadora. Dos siglos m\u00e1s tarde, Stefan Zweig, en<em>Brasil &#8211; Pa\u00eds del futuro<\/em> , intentar\u00eda mostrar lo mismo. Por cierto, sin mucho \u00e9xito.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEl Viaje Pict\u00f3rico e Hist\u00f3rico de Debret: Por una Nueva Lectura\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/88930\/a-viagem-pitoresca-e-historica-de-debret-por-uma-nova-leitura\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a099\/06936-9<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de doctorado;\u00a0<strong>Director de tesis\u00a0<\/strong>Robert Wayne Andrew Slenes &#8211; Instituto de Filosof\u00eda y Ciencia Humanas\/Unicamp;\u00a0<strong>Becaria\u00a0<\/strong>Val\u00e9ria Alves Esteves Lima &#8211; Instituto de Filosof\u00eda y Ciencia Humanas\/Unicamp<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una tesis revela como Jean-Baptiste Debret quiso trazar una biograf\u00eda de Brasil","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-76620","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76620","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76620"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76620\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76620"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}