{"id":76639,"date":"2003-07-01T00:00:00","date_gmt":"2003-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/07\/01\/para-acabar-con-la-micosis-autoctona-2\/"},"modified":"2015-05-13T14:24:25","modified_gmt":"2015-05-13T17:24:25","slug":"para-acabar-con-la-micosis-autoctona-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-acabar-con-la-micosis-autoctona-2\/","title":{"rendered":"Para acabar con la micosis aut\u00f3ctona"},"content":{"rendered":"<p>Tras casi 20 a\u00f1os de trabajo, investigadores de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) han elaborado una potencial vacuna contra el hongo\u00a0<em>Paracoccidioides brasiliensis<\/em>, causante de una micosis t\u00edpica de Latinoam\u00e9rica: la paracoccidioidomicosis, que infecta a 10 millones de individuos (el 80% de \u00e9stos se encuentra en Brasil). Pruebas efectuadas ratones y con muestras de sangre de seres humanos han revelado que una mezcla de fragmentos de una prote\u00edna extra\u00edda del propio hongo genera una respuesta inmunol\u00f3gica en el 75% de los casos, esto es, muy cerca del nivel deseable para una vacuna. Con la realizaci\u00f3n de nuevas pruebas, que deben demandar a\u00fan algunos a\u00f1os, esta vacuna se transformar\u00eda en una alternativa efectiva para la prevenci\u00f3n de la enfermedad, e incrementar\u00eda la eficiencia de los tratamientos usuales -hechos a base de medicamentos tipo sulfa o fungicidas-, que pueden extenderse hasta por cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otra vertiente de este trabajo, que puede resultar en nuevas formas de combate contra la enfermedad, es el estudio del genoma del\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>. De manera independiente, pero complementaria, dos grupos -uno de la Facultad de Ciencias Farmac\u00e9uticas de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y otro integrado por investigadores de la regi\u00f3n centro-oeste- secuenciaron 11 mil genes del hongo. Encontraron 40 genes que constituyen futuros blancos para medicamentos, pues son esenciales para la supervivencia del par\u00e1sito en el organismo humano. \u00c9stos est\u00e1n vinculados a la agresividad del hongo, a su capacidad de adherirse a las c\u00e9lulas del organismo hospedador (las de los pulmones, por ejemplo) o a la transformaci\u00f3n del micelio -los filamentos multicelulares que contaminan a los seres vivos- en levadura, c\u00e9lulas que se propagan por el cuerpo.<\/p>\n<p>Esta micosis causa heridas en la piel y lesiones en la boca, y puede contaminar los pulmones e infiltrarse en los huesos, en las articulaciones y en el sistema nervioso central. Se propaga especialmente entre los trabajadores rurales en \u00e1reas de ocupaci\u00f3n reciente, como lo son los estados brasile\u00f1os de Rond\u00f4nia, Tocantins, Par\u00e1, Mato Grosso y Acre. Es una probable consecuencia de la deforestaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n del suelo para el cultivo, que hace que aumente el n\u00famero de part\u00edculas del hongo en suspensi\u00f3n en el aire.<\/p>\n<p>Los investigadores de la Unifesp extrajeron del propio hongo los ingredientes que, en experimentos con ratones y con sangre humana, mostraron que pueden componer una posible vacuna contra la paracoccidioidomicosis. El equipo coordinado por Luiz Rodolpho Travassos verific\u00f3 que peque\u00f1os fragmentos de una prote\u00edna (p\u00e9ptidos) de la superficie del hongo, la glicoprote\u00edna 43, o gp43, son capaces de estimular la respuesta del sistema de defensa de los roedores contra el\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>, un buen indicador sobre lo que puede ocurrir en el organismo humano.<\/p>\n<p>Rosana Puccia, hab\u00eda descubierto en 1986, cuando a\u00fan era alumna de doctorado de Travassos, que la gp43 accionaba el sistema inmunol\u00f3gico humano contra el hongo -funcionaba como un ant\u00edgeno, como dicen los investigadores. La mol\u00e9cula entera, al margen de estimular la proliferaci\u00f3n de linfocitos T, un tipo de c\u00e9lula de defensa, disparaba la producci\u00f3n de anticuerpos, lo que no es eficaz en el caso de esta micosis. Surgi\u00f3 entonces la idea de buscar un tramo de la gp43 que generase \u00fanicamente el efecto ben\u00e9fico: la producci\u00f3n de linfocitos T.<\/p>\n<p><strong>El P10, la estrella principal<br \/>\n<\/strong>Tiempo despu\u00e9s, los investigadores verificaron que una peque\u00f1a parte de la gp43 tambi\u00e9n despertaba la respuesta inmune -era un segmento compuesto por apenas 15 amino\u00e1cidos (los bloques que forman las prote\u00ednas) conocido por la sigla P10. En pruebas realizadas con tres linajes de ratones, el P10 estimul\u00f3 la proliferaci\u00f3n de linfocitos T contra el hongo en todos los animales. Tras inmunizar a los roedores con el p\u00e9ptido, Carlos Taborda, tambi\u00e9n alumno de doctorado de Travassos, inyect\u00f3 en la traquea de los animales una suspensi\u00f3n que conten\u00eda una forma agresiva del\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>, y observ\u00f3 que se daba una protecci\u00f3n efectiva contra la infecci\u00f3n: los pulmones no sufr\u00edan da\u00f1os y el hongo no se diseminaba por el organismo. &#8220;El P10 es nuestra gran estrella&#8221;, dice Travassos.<\/p>\n<p>Restaba a\u00fan saber si el P10 -u otros p\u00e9ptidos de la gp43- funcionar\u00eda en el hombre como una llave que se encaja en una especie de cerradura qu\u00edmica, la mol\u00e9cula MHC de clase II (sigla en ingl\u00e9s de complejo principal de histocompatibilidad). Dicho complejo, formado por dos prote\u00ednas acopladas, reconoce a las mol\u00e9culas extra\u00f1as al organismo y dispara la alarma del sistema de defensa. A fin de generar la protecci\u00f3n deseada en poblaciones gen\u00e9ticamente distintas, el P10 deber\u00eda ser aquello que los investigadores denominan ant\u00edgeno promiscuo. Promiscuo en este caso significa que se conecta al mayor n\u00famero posible de los alrededor de 300 tipos de mol\u00e9culas de MHC clase II identificados en el ser humano.<\/p>\n<p>Para verificar si esto ocurr\u00eda, Travassos trabaj\u00f3 con investigadores de la Facultad de Medicina de la USP y con un programa de computadora, que analiz\u00f3 la compatibilidad existente entre las estructuras del P10 y las de 25 de los 300 tipos de MHC clase II. Y dio resultado: el P10 se encajaba con alta afinidad en 22 de los 25 tipos de MHC clase II analizados -otros cuatro fragmentos de la gp43 mostraron un potencial similar. Puede parecer poco, pero estos 25 son los complejos de histocompatibilidad que presenta un 90% de la poblaci\u00f3n caucasoide, la mayor divisi\u00f3n \u00e9tnica de la especie humana, que incluye a los pueblos originarios de Europa, el norte de \u00c1frica y el sudoeste de Asia, incluida la India, con caracter\u00edsticas tales como el color de la piel, que var\u00eda de clara a morena, y de los cabellos, que van de los lacios a los ondulados y crespos.<\/p>\n<p>Restaba saber c\u00f3mo se comportar\u00edan las cinco mol\u00e9culas identificadas al entrar en contacto con c\u00e9lulas del sistema de defensa humano. En esta ocasi\u00f3n, fue Leo Kei Iwai, de la USP, quien hizo las pruebas con los p\u00e9ptidos en muestras de sangre extra\u00eddas de 29 personas que ya hab\u00edan hecho tratamientos contra la infecci\u00f3n ocasionada por el\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>, y todav\u00eda exhib\u00edan una reacci\u00f3n inmunol\u00f3gica contra el hongo. Surgi\u00f3 entonces un cuadro complejo: aunque todav\u00eda fuese el ant\u00edgeno m\u00e1s eficaz, el P10 accion\u00f3 a los linfocitos T espec\u00edficos para el ant\u00edgeno en cerca de la mitad de las muestras examinadas -una tasa de \u00e9xito menor que la exigida para la producci\u00f3n de una vacuna que contenga un solo p\u00e9ptido.<\/p>\n<p>La buena noticia es que los otros p\u00e9ptidos funcionaron cuando el P10 fall\u00f3. De acuerdo con los resultados m\u00e1s recientes, los cinco ant\u00edgenos mezclados tienen un desempe\u00f1o del 75%. &#8220;Este nivel ya es \u00e9ticamente adecuado para pensarse en una vacuna&#8221;, dice Travassos. Pero aun as\u00ed, es necesario todav\u00eda superar otras etapas, antes de obtener una vacuna viable para las primeras pruebas en seres humanos. La primera de \u00e9stas consiste en producir p\u00e9ptidos en cantidad y con un grado de pureza elevado, al margen de descubrir cu\u00e1l es la formulaci\u00f3n m\u00e1s eficiente para la inmunizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Otros objetivos<br \/>\n<\/strong>Simult\u00e1neamente, el equipo de Gustavo Goldman, de la USP de Ribeir\u00e3o Preto, secuenci\u00f3 casi 5 mil genes del\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>. Al mismo tiempo, la red regional del Genoma centro-oeste, un consorcio integrado por 13 instituciones de Goi\u00e1s, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y el Distrito Federal, descifr\u00f3 casi 6 mil genes, y en la edici\u00f3n de febrero de\u00a0<em>Yeast<\/em> public\u00f3 una n\u00f3mina de 18 genes m\u00e1s activos del hongo. De acuerdo con la coordinadora de este grupo, Maria Sueli Soares Felipe, de la UnB, una vez descontados los posibles genes repetidos, el equipo paulista y el de la red del centro-oeste mapearon casi todo el genoma del hongo, estimado en cerca de 15 mil genes.<\/p>\n<p>Goldman compar\u00f3 las secuencias del\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em> con 60 genes asociados a la capacidad de provocar enfermedades -o patogenicidad- del\u00a0<em>Candida albicans<\/em>, el hongo causante de la candidiasis, una micosis com\u00fan, que origina heridas blanquecinas en la boca y manchas rojizas en la piel. El resultado indic\u00f3 que el\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em> presenta 26 genes similares a los del\u00a0<em>C. albicans<\/em>, tal como se muestra en un art\u00edculo publicado en\u00a0<em>Eukaryotic Cell<\/em> en febrero. &#8220;\u00c9stos son los posibles blancos que se combatir\u00e1n.&#8221;<\/p>\n<p>El equipo del centro-oeste logr\u00f3 alterar gen\u00e9ticamente levaduras del\u00a0<em>P. brasiliensis<\/em>, a\u00f1adiendo un gen a su material gen\u00e9tico, mediante una t\u00e9cnica llamada electroporaci\u00f3n, que abre los poros de la pared celular del hongo y permite el ingreso del material gen\u00e9tico for\u00e1neo -un procedimiento esencial para desactivar genes. El grupo lleg\u00f3 a la transformaci\u00f3n gen\u00e9tica de entre cinco y diez hongos por microgramo de ADN, y trabaja para elevar este rendimiento, de manera tal de facilitar los experimentos. &#8220;Lo que hemos logrado hasta ahora constituye un buen comienzo&#8221;, dice Maria Sueli. &#8220;Es una se\u00f1al de que es posible alterar al hongo gen\u00e9ticamente.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<em>Biolog\u00eda Molecular e Inmunobiolog\u00eda de Componentes Exocelulares Purificados de Paracoccidioides brasiliensis<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nLuiz Rodolpho Travassos &#8211; Unifesp<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 284.832,98 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Caracterizaci\u00f3n Molecular de los Genes Implicados en el Proceso de Patogenicidad y Virulencia del Paracoccidioides brasiliensis<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nGustavo Henrique Goldman &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 554.380,00 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Genoma Funcional y Diferencial del Paracoccidioides brasiliensis<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nRed Genoma Centro-Oeste<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nMaria Sueli Soares Felipe &#8211; IB\/ UnB<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 1.430.000,00 (MCT\/ CNPq)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se encuentran avanzadas las investigaciones en busca de una vacuna y de genes blanco en el combate contra un hongo t\u00edpico de Sudam\u00e9rica","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-76639","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76639","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76639"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76639\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76639"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}