{"id":76641,"date":"2003-07-01T00:00:00","date_gmt":"2003-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/07\/01\/la-vida-y-la-muerte-juntas-sobre-la-arena-2\/"},"modified":"2013-01-07T13:09:17","modified_gmt":"2013-01-07T15:09:17","slug":"la-vida-y-la-muerte-juntas-sobre-la-arena-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vida-y-la-muerte-juntas-sobre-la-arena-2\/","title":{"rendered":"La vida y la muerte, juntas sobre la arena"},"content":{"rendered":"<p>La expedici\u00f3n termin\u00f3 con sabor a melancol\u00eda. Durante cinco meses, 20 bi\u00f3logos recorrieron 1.600 kil\u00f3metros de la costa brasile\u00f1a, desde el sur de R\u00edo de Janeiro hasta el sur de Bah\u00eda. Casi palmo a palmo, estudiaron las plantas y los animales que viven en medio de la restinga, una vegetaci\u00f3n baja y h\u00fameda que crece sobre la arena, entre el mar y las monta\u00f1as. Hallaron 12 especies de animales que habitan exclusivamente en ese ambiente, como la rana arbor\u00edcola\u00a0<em>Xenohyla truncata<\/em>, de 3 cent\u00edmetros de longitud, que se esconde en el interior de las bromelias. Pero a medida que prosegu\u00edan, adentr\u00e1ndose por pantanos y bajo una pertinaz lluvia, los investigadores sent\u00edan que la satisfacci\u00f3n por sus descubrimientos se iba transformando en desaliento, al constatar la desaparici\u00f3n gradual de ese ambiente.<\/p>\n<p>Edificios de lujo y favelas avanzan sobre las restingas, tambi\u00e9n utilizadas como dep\u00f3sito ilegal de basura y fuente clandestina de arena para la construcci\u00f3n civil. All\u00ed en donde a\u00fan es paradis\u00edaca, la restinga enfrenta los efectos erosivos del turismo desordenado y la apertura de estacionamientos y senderos. El equipo responsable de este relevamiento, coordinado por cuatro profesores de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj) -Monique Van Sluys, Carlos Frederico Duarte da Rocha, Helena de Godoy Bergallo y Maria Alice Alves-, evalu\u00f3 cada una de las actividades humanas que amenazan a las diez restingas inicialmente analizadas -cinco de las cuales est\u00e1n situadas en el llamado corredor de biodiversidad de la Sierra do Mar (las de Grumari, Maric\u00e1, Massambaba, Jurubatiba y Grussa\u00ed), cuatro en el corredor central del Bosque Atl\u00e1ntico (Setiba, Guriri, Prado y Trancoso) y una en el extremo sur de Esp\u00edrito Santo (Praia das Neves).<\/p>\n<p>Cada acci\u00f3n humana -desde la construcci\u00f3n de carreteras hasta la apertura de senderos de ingreso a las playas- recibi\u00f3 una nota de cero a dos, de acuerdo con su impacto sobre el ambiente. La suma de los puntos result\u00f3 en un primer diagn\u00f3stico preciso de las condiciones de conservaci\u00f3n de las restingas de esa franja del litoral brasile\u00f1o. &#8220;La restinga con peor nivel de conservaci\u00f3n es la de Prado, Bah\u00eda, con 20 puntos&#8221;, revela Rocha. En situaci\u00f3n igualmente cr\u00edtica se encuentran dos restingas de R\u00edo, las de Grumari y Grussa\u00ed, ambas con 15 puntos, seguidas de cerca por las de Setiba, Esp\u00edrito Santo, y Massambaba, tambi\u00e9n en R\u00edo, con 12 puntos cada una. &#8220;Ahora podemos analizar de manera m\u00e1s concreta la dimensi\u00f3n de los da\u00f1os&#8221;, dice Luiz Paulo de Souza Pinto, director del Centro de Conservaci\u00f3n de la Biodiversidad de Conservation International de Brasil, uno de los socios de la UERJ en el proyecto.<\/p>\n<p>Aunque el \u00e1rea de restinga se ha contra\u00eddo 500 hect\u00e1reas entre 1995 y 2000, y eso teniendo en cuenta \u00fanicamente a los estados de R\u00edo de Janeiro y Esp\u00edrito Santo, de acuerdo con un estudio de la organizaci\u00f3n no gubernamental SOS Mata Atl\u00e2ntica existen a\u00fan tramos en buen estado de conservaci\u00f3n. En la actualidad, el \u00e1rea relevada abarca 17 restingas, de las cuales siete se encuentran en buen estado de preservaci\u00f3n, tres en un estadio intermedio y siete est\u00e1n bastante degradadas. &#8220;En Trancoso, Bah\u00eda, ha quedado apenas el tramo aleda\u00f1o a Barra do Rio do Frade&#8221;, comenta Rocha. &#8220;El resto ha sido destruido&#8221;. Debido a que algunas de estas \u00e1reas se encuentran todav\u00eda relativamente aisladas de las ciudades y de los turistas -y solamente por eso-, logran por ahora escapar de aquello que parece ser el destino de este conjunto de vegetaci\u00f3n situado a orillas del mar, llamado puerta de entrada del Bosque Atl\u00e1ntico. Pero \u00e9ste es precisamente uno de los problemas.<\/p>\n<p>Souza Pinto recuerda que las restingas pr\u00e1cticamente desaparecen frente al Bosque Atl\u00e1ntico, una vegetaci\u00f3n m\u00e1s exuberante, y a la cual est\u00e1n asociadas -e igualmente devastada desde que los colonizadores europeos llegaron con sus carabelas. A\u00fan hoy en d\u00eda las restingas siguen siendo muy poco estudiadas, pese a que se extiendan por una franja de alrededor de 5 mil kil\u00f3metros a lo largo de la costa brasile\u00f1a, el tramo m\u00e1s ocupado del territorio, con alrededor de 87 habitantes por kil\u00f3metro cuadrado -cinco veces m\u00e1s que el promedio nacional.<\/p>\n<p>Las restingas, formadas por la acumulaci\u00f3n de arena y otros sedimentos en las regiones llanas de las que el mar retrocedi\u00f3 durante los \u00faltimos 5 mil a\u00f1os, exhibe rasgos diferenciados. Sobre suelo arenoso, pobre en nutrientes y con salinidad elevada, crece \u00fanicamente un tipo de vegetaci\u00f3n rastrera, constituida principalmente por gram\u00edneas -es el trecho que est\u00e1 m\u00e1s expuesto a la acci\u00f3n humana, y el de m\u00e1s dif\u00edcil recomposici\u00f3n, precisamente debido a la composici\u00f3n del suelo.<\/p>\n<p>A medida en que se aleja de las playas, surgen arbustos y peque\u00f1os montes de entre 2 y 5 metros de altura, con enredaderas, bromelias y cactus. Solamente m\u00e1s adelante, a 1 \u00f3 2 kil\u00f3metros del mar, aparecen \u00e1rboles de mediano y gran porte, que pueden llegar a los 20 metros de altura, como la higuera roja, el lapacho amarillo, la &#8216;cuaresmera&#8217; o &#8216;manac\u00e1-da-serra&#8217; (tibouchina) y el gallinazo (&#8216;guapuruv\u00fa&#8217;).<\/p>\n<p>&#8220;Este cambio en la estructura de la restinga ya se conoc\u00eda&#8221;, dice Monique. &#8220;En tanto, los estudios sobre la fauna de los vertebrados en las restingas permanec\u00edan en segundo plano&#8221;. Esa laguna fue ocupada en parte con este estudio. En el transcurso de la expedici\u00f3n, realizada entre noviembre de 1999 y marzo de 2000, el equipo carioca catalog\u00f3 147 especies de animales que viven en las restingas. Predominan entre \u00e9stas las aves (96 especies), seguidas por los anfibios (28 especies), los peque\u00f1os mam\u00edferos (12) y los reptiles (11).<\/p>\n<p><strong>Animales exclusivos<br \/>\n<\/strong>El inventario de la diversidad biol\u00f3gica revel\u00f3 que existen 12 especies exclusivas de esta regi\u00f3n -y por tal raz\u00f3n llamadas end\u00e9micas-, descritas por el equipo de la UERJ en el libro\u00a0<em>A Biodiversidade nos Grandes Remanescentes Florestais do Estado do Rio de Janeiro e nas Restingas da Mata Atl\u00e2ntica<\/em>, lanzado en junio por la editorial RiMa. \u00c9se es el caso de la\u00a0<em>Xenohyla truncata<\/em>, una rana arbor\u00edcola de hasta 3 cent\u00edmetros de longitud, que pesa poco m\u00e1s de 4 gramos, y muestra un comportamiento poco com\u00fan entre los anfibios: se alimenta de peque\u00f1os frutos, al margen de comer insectos, tal como es habitual entre estos animales, e interviene as\u00ed en la propagaci\u00f3n de las plantas, al esparcir las semillas en la restinga de Maric\u00e1, en donde fue hallada.<\/p>\n<p>En tanto, en las restingas de la costa de R\u00edo de Janeiro, desde Marambaia hasta Cabo Fr\u00edo, vive un lagarto con peque\u00f1as rayas marrones y anaranjadas en el lomo: el\u00a0<em>Liolaemus lutzae<\/em>, tambi\u00e9n llamado lagartija de arena. Esta especie abund\u00f3 hasta la d\u00e9cada del 70; empero, hoy en d\u00eda corre riesgo de extinci\u00f3n, en la medida en que su h\u00e1bitat se desvanece, debido a la ocupaci\u00f3n humana. En algunas \u00e1reas, tales como Prainha, en el municipio de R\u00edo, Barra Nova, en Sacuarema, y Praia dos Anjos, en Arraial do Cabo, norte del estado, ya no se ven m\u00e1s ejemplares de ese peque\u00f1o reptil. Con sus hasta 7 cent\u00edmetros sin contar la cola, es una de las presas preferidas de lechuzas y gavilanes.<\/p>\n<p>Pero a veces logra escapar utilizando un peculiar artificio: cuando es perseguido, el lagarto se desprende de su cola, y el movimiento que el ap\u00e9ndice hace sobre la arena despu\u00e9s de su desconexi\u00f3n del cuerpo atrae hacia s\u00ed la atenci\u00f3n de los predadores, que de este modo no siempre se dan cuenta de que el animal est\u00e1 huyendo.Entre las aves, la \u00fanica especie end\u00e9mica de la restinga es el &#8216;formigueiro-do-litoral&#8217; (<em>Formicivora littoralis<\/em>), registrada apenas en una de las \u00e1reas estudiadas en el estado de R\u00edo de Janeiro. Est\u00e1 amenazada de extinci\u00f3n debido a la degradaci\u00f3n acelerada de su h\u00e1bitat. Otra especie que vive en las restingas, y cuya supervivencia tambi\u00e9n est\u00e1 en juego, es el &#8216;sabi\u00e1-da-praia&#8217; (<em>paraulata llanera; sinsonte com\u00fan; Mimus gilvus<\/em>).<\/p>\n<p>En lat\u00edn,\u00a0<em>mimus<\/em> quiere decir imitador, y esto se debe a su capacidad para reproducir el canto de otros p\u00e1jaros, una de las caracter\u00edsticas distintivas de esta especie, que llega a medir casi 25 cent\u00edmetros. Con su cola larga y su plumaje gris claro en el lomo y blanco sobre los ojos, se asemeja a las especies de la familia de los zorzales (en Brasil, sabi\u00e1s), como el zorzal colorado.<\/p>\n<p><strong>Endemismo concentrado<br \/>\n<\/strong>En las restingas las especies end\u00e9micas se concentran en dos regiones -evidentemente, en aquellas que se encuentran en mejor estado de conservaci\u00f3n, que siguen siendo a\u00fan poco visitadas por los turistas y los constructores de edificios de condominios. La primera de \u00e9stas la constituyen tramos aislados dispersos a los largo de 500 kil\u00f3metros, desde Linhares y Gurir\u00ed, en el norte de Esp\u00edrito Santo, hasta Prado y Trancoso, en el sur de Bah\u00eda. All\u00ed puede encontrarse al\u00a0<em>Cnemidophorus nativo<\/em>, por ejemplo, un lagarto con dos rayas laterales blancas y una dorsal en color salm\u00f3n sobre el cuerpo verde oliva.<\/p>\n<p>Esta especie, descrita en un art\u00edculo publicado en la revista cient\u00edfica\u00a0<em>Herpetologica<\/em>, tiene hasta 6 cent\u00edmetros de longitud, y exhibe una caracter\u00edstica rara entre los reptiles: es formada \u00fanicamente por hembras, que se reproducen mediante un proceso conocido como partenog\u00e9nesis -el \u00f3vulo se desarrolla y se transforma en un ser adulto sin necesidad de ser fertilizado por un espermatozoide.<\/p>\n<p>Al sur, el endemismo es alto en las restingas de Maric\u00e1 y Jurubatiba, en R\u00edo de Janeiro. Solamente all\u00ed vive otro peque\u00f1o lagarto, similar al\u00a0<em>C. nativo<\/em>, el\u00a0<em>Cnemidophorus littoralis<\/em>, presentado en la revista Copeia. &#8220;La concentraci\u00f3n de especies end\u00e9micas en dichas regiones&#8221;, dice Rocha, &#8220;obedece probablemente a las variaciones acaecidas durante los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os en el nivel del oc\u00e9ano, que generaron el aislamiento de poblaciones de ancestros, que de esta manera divergieron gen\u00e9ticamente y constituyeron especies diferenciadas.&#8221;<\/p>\n<p>Pero, al fin y al cabo, \u00bflas restingas desaparecer\u00e1n? Si esto dependiera de los investigadores de R\u00edo, no. En el libro en el que detallan los descubrimientos de la expedici\u00f3n, los estudiosos muestran aquello podr\u00eda hacerse para al menos reducir el impacto humano. Las acciones consideradas prioritarias son la extensi\u00f3n de las \u00e1reas actualmente protegidas por ley y la realizaci\u00f3n de estudios m\u00e1s abarcativos sobre las especies de plantas y animales halladas en las restingas, sumados al desarrollo de programas de educaci\u00f3n ambiental en las regiones del litoral atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Los investigadores plantean tambi\u00e9n la transformaci\u00f3n de \u00e1reas de ambiente m\u00e1s degradado -como las restingas de Grussa\u00ed, en el norte de R\u00edo de Janeiro, Praia das Neves, en el municipio de Presidente Kennedy, Esp\u00edrito Santo, y Trancoso, en Bah\u00eda- en unidades de protecci\u00f3n integral, en las cuales se permite \u00fanicamente la realizaci\u00f3n de investigaciones cient\u00edficas, y actividades educativas y de recreaci\u00f3n. &#8220;En Grussa\u00ed existe todav\u00eda una importante \u00e1rea remanente en buen estado, que pese a ser peque\u00f1a, deber\u00eda preservarse&#8221;, recomienda Rocha.<\/p>\n<p>&#8220;El entorno est\u00e1 muy degradado, como consecuencia de la ocupaci\u00f3n irregular del suelo&#8221;, agrega. De acuerdo con Rocha, otra reliquia que deber\u00eda preservarse es la restinga de Praia das Neves, que presenta una rara riqueza y diversidad de especies, aunque todav\u00eda no existe en dicha zona un \u00e1rea de conservaci\u00f3n. El diagn\u00f3stico sobre el estado de conservaci\u00f3n de las restingas confirma la relaci\u00f3n entre el grado de destrucci\u00f3n de un ambiente y la ausencia de pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>En las as\u00ed llamadas unidades de protecci\u00f3n integral, como el Parque Nacional de la Restinga de Jurubatiba, en donde puede encontrarse la m\u00e1s preservada de las restingas estudiadas, la acci\u00f3n predatoria del hombre es bastante reducida. As\u00ed y todo, sin protecci\u00f3n ni fiscalizaci\u00f3n el impacto humano tiende a eliminar la vegetaci\u00f3n natural y a reducir las chances de supervivencia de los animales que viven en el lugar. Incluso el clima de las ciudades podr\u00eda cambiar sin las dunas y la vegetaci\u00f3n costera, que ayudan la regular la temperatura. &#8220;El ritmo de destrucci\u00f3n es muy acelerado&#8221;, se lamenta Monique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bi\u00f3logos de R\u00edo de Janeiro eval\u00faan el grado de destrucci\u00f3n de 17 zonas de restinga, en las que a\u00fan viven especies exclusivas","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-76641","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76641","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76641"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76641\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76641"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76641"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76641"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76641"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}