{"id":76663,"date":"2003-07-01T00:00:00","date_gmt":"2003-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/07\/01\/barreras-rotas-2\/"},"modified":"2013-01-07T14:15:32","modified_gmt":"2013-01-07T16:15:32","slug":"barreras-rotas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/barreras-rotas-2\/","title":{"rendered":"Barreras rotas"},"content":{"rendered":"<p>Era un momento de pura excitaci\u00f3n desde octubre de 1957, cuando los sovi\u00e9ticos enviaron al espacio el primer sat\u00e9lite artificial, anticip\u00e1ndose as\u00ed cuatro meses a los norteamericanos. Y el mundo segu\u00eda con asombro la por ese entonces reciente carrera espacial. La posibilidad de alcanzar y de conocer nuevos mundos al margen de la Tierra contagi\u00f3 a todos, y dio inicio a una era de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico sin precedentes. Para no quedarse afuera de esos avances, el gobierno brasile\u00f1o cre\u00f3 una comisi\u00f3n para estudiar y sugerir una pol\u00edtica de investigaciones espaciales, en 1961.<\/p>\n<p>Una docena de personas, todas surgidas de los cuadros de la Fuerza A\u00e9rea, empez\u00f3 a trabajar en el Centro T\u00e9cnico Aeroespacial (CTA). En 1963, ingenieros del Instituto Tecnol\u00f3gico de la Aeron\u00e1utica (ITA) se unieron a esos pioneros, y se abocaron a la b\u00fasqueda de un predio en el nordeste brasile\u00f1o, cerca de la l\u00ednea del Ecuador, que pudiese servir como campo de lanzamiento de cohetes suborbitales de peque\u00f1o y mediano porte. La elecci\u00f3n recay\u00f3 sobre un \u00e1rea de 5 mil metros cuadrados, ubicada a 18 kil\u00f3metros de Natal, en el estado de R\u00edo Grande do Norte, denominada por los pescadores de Barreira do Inferno (Barrera del Infierno) -pues en el lugar existe un risco rojo que brilla con intensidad al nacer el sol.<\/p>\n<p>Desde el mar, da la impresi\u00f3n de estar en llamas. El predio escogido est\u00e1 cerca del Ecuador, lo que genera un ahorro de combustible. Est\u00e1 ubicado en una playa, lo que brinda seguridad al momento del punto de impacto de las varias etapas de los cohetes, y adem\u00e1s, el clima es estable, con un r\u00e9gimen de lluvias bien definido. All\u00ed comenz\u00f3 en la pr\u00e1ctica la investigaci\u00f3n espacial brasile\u00f1a. El 15 de diciembre de 1965, ya con el Centro de Lanzamiento de Barreira do Inferno parcialmente erguido, el cohete Nike-Apache, de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, fue lanzado y rastreado con \u00e9xito. El objetivo era efectuar mediciones en las capas inferiores de la ion\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Desde entonces se hicieron desde Barreira do Inferno un sinn\u00famero de lanzamientos, y se construyeron y probaron cohetes brasile\u00f1os. M\u00e1s tarde, cuando se pens\u00f3 en plasmar proyectos m\u00e1s audaces, el centro qued\u00f3 chico. Entonces surgi\u00f3 el Campo de Lanzamiento de Alc\u00e2ntara, estado de Maranh\u00e3o, ubicado en un \u00e1rea mucho mayor, que permite un ahorro de combustible de un 25% con relaci\u00f3n a Cabo Ca\u00f1averal, Estados Unidos, al poner sat\u00e9lites en \u00f3rbita ecuatorial.<\/p>\n<p>&#8220;Pero Barreira do Inferno nunca dej\u00f3 de lanzar cohetes&#8221;, afirma Adauto Motta, jefe del Centro Regional del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s) del Nordeste. Motta escribi\u00f3 el libro Esbo\u00e7o Hist\u00f3rico da Pesquisa Espacial no Brasil (Editora Foco) y fue durante seis a\u00f1os jefe de operaciones de Barreira do Inferno. En la actualidad esas instalaciones son utilizadas para probar cohetes con fines militares y de investigaci\u00f3n, con carga \u00fatil del Inpe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 40 a\u00f1os empezaba en la pr\u00e1ctica el programa espacial brasile\u00f1o","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-76663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76663"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76663\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76663"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}