{"id":76665,"date":"2003-08-01T00:00:00","date_gmt":"2003-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/08\/01\/encuentros-fugaces-2\/"},"modified":"2015-02-18T18:04:00","modified_gmt":"2015-02-18T20:04:00","slug":"encuentros-fugaces-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/encuentros-fugaces-2\/","title":{"rendered":"Encuentros fugaces"},"content":{"rendered":"<p>Silenciosamente, luego de pasar hasta 12 horas seguidas encaramados en lo alto de las torres de madera de 30 metros de altura esparcidas en la Selva Nacional de Tapaj\u00f3s, en el estado brasile\u00f1o de Par\u00e1, los bi\u00f3logos de Embrapa Amazonia Oriental han empezado a develar los mecanismos de reproducci\u00f3n de ciertas especies de \u00e1rboles tropicales comercialmente importantes como fuentes de madera de calidad. Este trabajo de observaci\u00f3n es una manera de identificar cu\u00e1les son y c\u00f3mo act\u00faan los agentes polinizadores &#8220;que normalmente son insectos&#8221; de un conjunto de siete especies arb\u00f3reas con nombres populares de sonoridad bien brasile\u00f1a: yatob\u00e1, andiroba, parapar\u00e1, masaranduba, cumar\u00fa, anan\u00ed y tatayuba. Hasta hace poco tiempo no exist\u00edan estudios precisos sobre el proceso de polinizaci\u00f3n en la mayor\u00eda de estos \u00e1rboles; pero ahora ya se cuenta con resultados dignos de elogios.<\/p>\n<p>El equipo de Embrapa descubri\u00f3 que existe especie de p\u00e1jaro carpintero del g\u00e9nero\u00a0<em>Celeus<\/em> , de plumaje anaranjado con pintas negras, que es uno de los polinizadores del anan\u00ed o cerrillo (<em>Symphonia globulifera<\/em>), un \u00e1rbol de hasta 40 metros de altura cuyo tronco secreta un l\u00e1tex de un color amarillo intenso. &#8220;Fue toda una sorpresa&#8221;, afirma la bi\u00f3loga M\u00e1rcia Motta Mau\u00e9s, coordinadora del grupo de seis investigadores. &#8220;Vimos al p\u00e1jaro carpintero buscando esas flores rojizas del \u00e1rbol tres veces en un mismo d\u00eda&#8221;. Ya exist\u00edan registros de picaflores, y especialmente de aves de la orden de los Passeriformes, como el pico de plata (<em>Ramphocelus carbo<\/em>), que act\u00faan como polinizadores del cerrillo, pero no de un ave tan grande como este p\u00e1jaro carpintero de 25 cent\u00edmetros de longitud, observado desde lo alto de una de las seis torres de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando los animales visitan las flores, normalmente lo hacen en busca de comida. Las flores del cerrillo o anan\u00ed, por ejemplo &#8211; aun cuando no tienen perfume, cosa que facilitar\u00eda su localizaci\u00f3n &#8211; son ricas en n\u00e9ctar, una mezcla de az\u00facares. Mientras se alimentan, p\u00e1jaros e insectos desempe\u00f1an una tarea vital para las plantas: al hacer efectiva la polinizaci\u00f3n, transportan los granos de polen de una flor con las c\u00e9lulas sexuales masculinas hasta el estigma, la estructura femenina de otra flor. Y as\u00ed, los seres vivos &#8211; o incluso el viento y el agua de las lluvias &#8211; disparan el proceso reproductivo, al unir las c\u00e9lulas sexuales masculinas y femeninas. De este modo se forman los frutos y las semillas, que aseguran la supervivencia y la diversidad gen\u00e9tica de las plantas.<\/p>\n<p>El conocimiento de los polinizadores de los \u00e1rboles m\u00e1s amenazados como resultado de la acci\u00f3n del hombre en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica es fundamental para determinar con precisi\u00f3n el l\u00edmite m\u00e1ximo de la explotaci\u00f3n racional de las especies arb\u00f3reas. &#8220;Si descubrimos que una especie de \u00e1rbol es polinizada \u00fanicamente por un determinado insecto u otro animal, la preservaci\u00f3n del polinizador se torna entonces esencial para la supervivencia de la planta&#8221;, explica M\u00e1rcia, cuyo trabajo integra el proyecto Dendrogene &#8211; Conservaci\u00f3n Gen\u00e9tica en Selvas Manejadas de la Regi\u00f3n Amaz\u00f3nica, administrado por Embrapa Amazonia Oriental, que cuenta con la participaci\u00f3n de instituciones del exterior, como el Department for International Development (DFID), dependiente del gobierno brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Los investigadores se muestran cada vez m\u00e1s preocupados, a medida en que van conociendo mejor la profunda interdependencia existente entre los \u00e1rboles y los polinizadores, pues la desaparici\u00f3n de un grupo implica la desaparici\u00f3n del otro. En 1998, especialistas de todo el mundo, reunidos en el marco de la Convenci\u00f3n de la Biodiversidad, emitieron la Declaraci\u00f3n de S\u00e3o Paulo, con recomendaciones para la protecci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de investigaciones m\u00e1s intensas sobre la declinaci\u00f3n de los insectos polinizadores, poniendo especial \u00e9nfasis en las abejas.<\/p>\n<p><strong>La abundancia y la escasez<br \/>\n<\/strong>El \u00e1rbol llamado balata o masaranduba (<em>Manilkara huberi<\/em> ), que alcanza los 40 metros de altura, y es dotado de peque\u00f1as flores blancas, mostr\u00f3 que cuenta con una abundancia de polinizadores sin paralelo entre las especies estudiadas. Mariposas, moscas, avispas, cascarudos, p\u00e1jaros y al menos 15 diferentes especies de abejas, entre \u00e9stas la\u00a0<em>Apis mellifera<\/em> y las de especies sin aguij\u00f3n, visitan las flores del \u00e1rbol. &#8220;Hab\u00eda representantes de los principales grupos de agentes polinizadores en la balata, con excepci\u00f3n de los murci\u00e9lagos&#8221;, comenta la bi\u00f3loga. Esta fuerte atracci\u00f3n probablemente es producto del f\u00e1cil acceso a las recompensas alimentarias que ofrecen las flores de estos \u00e1rboles, en los cu\u00e1les el n\u00e9ctar y el propio polen no se encuentran protegidos por estructuras de flores.<\/p>\n<p>Pero si la abundancia de polinizadores de\u00a0<em>Manilkara huberi<\/em> es una buena noticia, la eventual escasez de flores que ser\u00e1n fertilizadas preocupa. El equipo de Embrapa verific\u00f3 que la masaranduba puede pasar hasta cuatro a\u00f1os sin florecer, probablemente debido a los cambios clim\u00e1ticos provocados por el fen\u00f3meno El Ni\u00f1o, que ocasiona el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pac\u00edfico Sur y altera el r\u00e9gimen de lluvias y las temperaturas en una parte del planeta.<\/p>\n<p>El cumar\u00fa, de 30 a 35 metros de altura &#8211; de su fruto se extrae la cumarina, utilizada en la industria de cosm\u00e9ticos -, es otra especie que cuenta con una notable variedad de polinizadores. Al menos 25 especies de mariposas, avispas, cole\u00f3pteros, colibr\u00edes y abejas de diversas familias, entre las cuales se encuentra la\u00a0<em>Epicharis<\/em> , visitan sus flores y pueden cargar su polen. Al margen del n\u00e9ctar, las flores blancas con detalles viol\u00e1ceos ofrecen otro atractivo para los insectos y animales: son muy arom\u00e1ticas, tal como lo da a entender el nombre cient\u00edfico de esta especie de \u00e1rbol:<em>Dipteryx odorata<\/em> .<\/p>\n<p>Para estudiar la polinizaci\u00f3n del guapinol o &#8220;jatob\u00e1&#8221; (<em>Hymenaea courbaril<\/em>), los bi\u00f3logos tuvieron que pasar madrugadas enteras en la torre ubicada al lado de un ejemplar de esta especie, que llega a los 50 metros de altura. Por \u00faltimo, descubrieron que las flores del guapinol en la Amazonia solamente se abren una vez pasadas las 22 horas, lo que significa que las condiciones ideales de polinizaci\u00f3n se concentran durante las noches. Los noct\u00e1mbulos murci\u00e9lagos parecen constituir un importante grupo polinizador del guapinol.<\/p>\n<p>El problema es que estos mam\u00edferos alados destruyen sus flores, lo que las vuelve poco interesantes para los polinizadores diurnos, tales como las abejas. Una situaci\u00f3n parecida se da con la flor lila del gallinazo o pata de elefante (<em>Jacaranda copaia<\/em>), buscado por varios grupos de abejas. Pero, en este caso, el papel de polinizadores malvados les cabe a una especie de abeja corpulenta, de unos 5 cent\u00edmetros de largo (la\u00a0<em>Xylocopa frontalis<\/em> ), y a algunas mariposas, que perforan las flores en busca de n\u00e9ctar.<\/p>\n<p><strong>Flores hermafroditas<br \/>\n<\/strong>La reproducci\u00f3n de los \u00e1rboles parece ser sencilla, pero en algunas ocasiones surgen complicaciones. El polen se encuentra en la estructura masculina de las flores, y el estigma se encuentra en la parte femenina. Pero, a excepci\u00f3n de la andiroba o carapa (<em>Carapa guianensis<\/em>) y la tatayuba o bagasa (<em>Bagassa guianensis<\/em>), las otras cinco especies arb\u00f3reas estudiadas tienen flores hermafroditas, con estructuras reproductivas de ambos sexos &#8211; en otros t\u00e9rminos: son masculinas y femeninas al mismo tiempo. Pero hermafroditismo no necesariamente quiere decir que en dichas especies se produzca la llamada autofecundaci\u00f3n, que es cuando las c\u00e9lulas sexuales masculinas encuentran a sus correspondientes femeninas en la misma flor. &#8220;El polen de una flor hermafrodita de una masaranduba no logra fertilizar el estigma de la propia flor&#8221;, dice M\u00e1rcia. &#8220;Y tampoco logra fertilizar a otras flores hermafroditas de la misma masaranduba&#8221;. El polen solamente es capaz de fecundar a las flores de otra masaranduba y en ese caso, \u00fanicamente cuando es transportado por un polinizador.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la andiroba, entretanto, que aparentemente es polinizada por abejas sin aguij\u00f3n, cole\u00f3pteros y mariposas, es diferente. Sus flores se denominan monoicas, que quiere decir que en la misma planta se encuentran ambos grupos de flores, las masculinas y las femeninas. Cuando comienza el per\u00edodo de florecimiento, que dura alrededor de cinco meses, la andiroba cuenta \u00fanicamente con flores masculinas, y posteriormente con flores de ambos sexos &#8211; pero nunca hermafroditas. Con todo, las flores de una misma andiroba, aunque sean de sexos diferentes, no logran fecundarse entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Pruebas preliminares han indicado que, para que se concrete la fecundaci\u00f3n en dicha especie, el polen de una andiroba debe ser transportado hasta una flor femenina de otra andiroba. &#8220;A ejemplo de lo que sucede con los \u00e1rboles tropicales dotados de flores hermafroditas, las especies arb\u00f3reas con flores monoicas parecen contar con mecanismos de protecci\u00f3n de su diversidad gen\u00e9tica que impiden la autofecundaci\u00f3n&#8221;, explica M\u00e1rcia. Los \u00e1rboles que se fecundan con su propio polen tienden a perder su variabilidad gen\u00e9tica y ponen en riesgo la supervivencia de la especie.<\/p>\n<p>Los investigadores notaron una peculiaridad de las flores masculinas de la andiroba, que son ligeramente mayores que las femeninas, lo que puede dificultar el trabajo de los polinizadores. Durante el per\u00edodo de floraci\u00f3n, \u00e9stas permanecen abiertas por menos de 24 horas, para posteriormente caerse del \u00e1rbol. Los insectos que esparcen el polen de esta especie deben obrar r\u00e1pidamente. De lo contrario, no hay fertilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea la tatayuba &#8211; una especie relativamente rara en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, que es de la misma familia que la higuera &#8211; la planta que presente el contexto reproductivo m\u00e1s complicado entre las variedades de estudiadas. Se trata de una especie dioica. Algunos ejemplares bagasa o tatayubas son \u00e1rboles machos, y por tal raz\u00f3n tienen solamente flores masculinas. Otros son \u00e1rboles hembras, y tienen tan solo flores femeninas. &#8220;Notamos que \u00fanicamente un tipo de insecto, que son los trips, visita estas flores, de aroma fuerte y dulce&#8221;, comenta M\u00e1rcia. Los trips, o &#8220;lacerdinhas&#8221; son insectos de unos pocos mil\u00edmetros, del orden\u00a0<em>Thysanoptera<\/em>, cuya eficiencia en la polinizaci\u00f3n depende de un factor natural: el viento. Si \u00e9ste existe en buena medida, muchos trips desembarcan en la tatayuba. Si sopla poco viento, dicho n\u00famero se reduce bastante.<\/p>\n<p>Y, para complicar las cosas, est\u00e1 la cuesti\u00f3n del sexo de los \u00e1rboles. Marivana Borges Silva, investigadora de la Universidad Federal de Par\u00e1 (UFPA), interviniente tambi\u00e9n en el proyecto, procura saber si la proporci\u00f3n de tatayubas macho y hembra es la misma. Algo que ya se ha verificado es que los conjuntos de flores (inflorescencias) masculinas e femeninas son distintos: las inflorescencias masculinas tienen forma de espiga, con flores sumamente sencillas, sin p\u00e9talos ni s\u00e9palos, que son las estructuras de protecci\u00f3n de la base de las flores, mientras que las femeninas tambi\u00e9n son desnudas, y se asemejan a una peque\u00f1a pelota de golf. Pero los madereros, al aserrar \u00e1rboles de esta especie, raramente prestan atenci\u00f3n a estos detalles. Como resultado de ello, a\u00fan no se sabe con seguridad, pero la tatayuba puede encontrarse en riesgo de desaparecer, en particular en aquellas \u00e1reas en las que se verifica una intensa explotaci\u00f3n maderera, producto a su vez del desequilibrio entre la proporci\u00f3n deplantas masculinas y femeninas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La supervivencia de \u00e1rboles de hasta 40 metros de altura depende de la acci\u00f3n de diminutos insectos y p\u00e1jaros polinizadores","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76665","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76665"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76665\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76665"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}