{"id":76670,"date":"2003-08-01T00:00:00","date_gmt":"2003-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/08\/01\/la-vision-de-las-profundidades-2\/"},"modified":"2015-05-12T17:09:37","modified_gmt":"2015-05-12T20:09:37","slug":"la-vision-de-las-profundidades-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vision-de-las-profundidades-2\/","title":{"rendered":"La visi\u00f3n de las profundidades"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95027\" style=\"max-width: 171px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/08\/01\/la-vision-de-las-profundidades-2\/visao-3\/\" rel=\"attachment wp-att-95027\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95027\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/08\/vis\u00e3o.jpg\" alt=\"\" width=\"161\" height=\"121\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/08\/vis\u00e3o.jpg 161w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/08\/vis\u00e3o-120x90.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 161px) 100vw, 161px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> CHRISTIAN DOS SANTOS FERREIRA \/ FURG<\/span><\/a> Un giro de 90 grados en la costa brasile\u00f1a: planicies y cordilleras del fondo del Atl\u00e1ntico ampliadas 80 veces, ubicadas entre el sur de Bah\u00eda y R\u00edo Grande do Sul<span class=\"media-credits\"> CHRISTIAN DOS SANTOS FERREIRA \/ FURG<\/span><\/p><\/div>\n<p>Ejercitemos nuestra imaginaci\u00f3n. Hagamos de cuenta que estamos yendo a la par de la mirada de un pez oce\u00e1nico, que vive a centenas de kil\u00f3metros de la costa; un at\u00fan, por ejemplo. Desde un punto situado, supongamos que a 1.200 kil\u00f3metros de Ilh\u00e9us, en el sur de Bah\u00eda, este pez ver\u00eda normalmente tan solo unos pocos metros frente a s\u00ed. Pero, supongamos tambi\u00e9n que, por un motivo cualquiera, su campo visual aumenta, a punto tal de poder apreciar el fondo del mar con nitidez y profundidad, y en cualquier direcci\u00f3n. Cuatro mil metros abajo, el lecho del oc\u00e9ano se asemeja a un manto de colinas.<\/p>\n<p>Adelante, m\u00e1s cerca del continente, all\u00ed en donde el fondo del oc\u00e9ano es m\u00e1s o menos plano, surge el Banco de Abrolhos, la m\u00e1s rica formaci\u00f3n coralina del Atl\u00e1ntico Sur, donde se ubica el Parque Nacional dos Abrolhos. Desviando \u00e9sa, su supervista hacia la izquierda, nuestro at\u00fan se encuentra con una imponente cordillera sumergida, formada por monta\u00f1as y volcanes extinguidos. Es la cadena Vit\u00f3ria-Trindade, que nace en el medio del oc\u00e9ano y muere a orillas de la capital del estado de Esp\u00edrito Santo. Sus picos m\u00e1s altos, de alrededor de 4 mil metros de altura, forman islas, como la de Trindade, a 1.160 kil\u00f3metros de la costa del referido estado. A la derecha, aparecen unas 40 elevaciones un poco m\u00e1s modestas, de entre 1.000 y 1.700 metros de altura, que forman los Montes Submarinos de Bah\u00eda, situados a 444 kil\u00f3metros de distancia del continente.<\/p>\n<p>Este paseo es una forma de entender el mapa digital, en tres dimensiones, que reproduce las formas del fondo del mar en la extensi\u00f3n comprendida entre el Cabo de S\u00e3o Tom\u00e9, en el norte del estado de R\u00edo de Janeiro, y el r\u00edo Real, en el l\u00edmite de Bah\u00eda y Sergipe. Esta carta geogr\u00e1fica forma parte de una serie de mapas del lecho oce\u00e1nico que acaba de adquirir contornos en la pantalla de las computadoras del Departamento de Oceanograf\u00eda de la Fundaci\u00f3n Universidad Federal de R\u00edo Grande (Furg), que tiene sede en la localidad de R\u00edo Grande, a 320 kil\u00f3metros al sur de Porto Alegre, la capital de R\u00edo Grande do Sul.<\/p>\n<p>&#8220;En poco tiempo m\u00e1s haremos que los mapas est\u00e9n accesibles para el p\u00fablico en general, y disponibles para su uso por parte de cualquier investigador&#8221;, asegura el ocean\u00f3grafo Lauro Saint Pastous Madureira, del Laboratorio de Tecnolog\u00eda Pesquera e Hidroac\u00fastica, que coordina el trabajo de recabamiento de datos y elaboraci\u00f3n de cartas digitales con base en la batimetr\u00eda, una t\u00e9cnica que permite mapear el fondo del mar (o de un r\u00edo) utilizando el sonido, que es emitido en direcci\u00f3n al fondo. Dicho sonido permite calcular la distancia que existe entre el lecho del oc\u00e9ano y la superficie.<\/p>\n<p>Los mapas, generados con base en el procesamiento de los datos suministrados v\u00eda sat\u00e9lite, y especialmente de mediciones hechas mediante la utilizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica de batimetr\u00eda, que registra la profundidad del oc\u00e9ano con el auxilio de ecosondas (sensores de eco) instaladas en embarcaciones, detallan el relieve de un \u00e1rea sumergida que se inicia a pocos metros de la costa brasile\u00f1a y avanza m\u00e1s de 1.200 kil\u00f3metros mar adentro. Las im\u00e1genes del piso marino, que llegan tener hasta 7 millones de puntos georreferenciados, con su latitud, longitud y profundidad determinadas con rigor, revelan aquello que el agua del mar normalmente esconde: las formaciones geol\u00f3gicas que constituyen el lecho del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Es un mundo impresionante de grietas, planicies, escarpas y monta\u00f1as permanentemente inundadas. El piso del oc\u00e9ano puede estar a 20 metros de profundidad, en puntos cercanos al continente, o a m\u00e1s de 4 mil metros de hondo, en alta mar. Alrededor del 80% de las informaciones utilizadas para hacer los mapas surgi\u00f3 durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os, en siete expediciones realizadas por el equipo del laboratorio de hidroac\u00fastica, cinco de \u00e9stas a bordo del barco oceanogr\u00e1fico Atl\u00e2ntico Sul, propiedad de la Furg. &#8220;Utilizamos datos de sat\u00e9lite y provenientes de eventuales mediciones hechas por otras embarcaciones, al solo efecto de complementar nuestros relevamientos&#8221;, afirma Madureira.<\/p>\n<p>El nav\u00edo oceanogr\u00e1fico &#8220;ga\u00facho&#8221; cuenta con una ecosonda cient\u00edfica, que es un tipo de sonar que transmite el sonido en altas frecuencias y registra los ecos provenientes de las reflexiones de las ondas sonoras que llegan al fondo del mar \u2013\u00a0en general, las embarcaciones utilizan versiones menos precisas de ese instrumento, que cost\u00f3 alrededor de 450 mil \u2013\u00a0para medir la profundidad del mar e identificar los obst\u00e1culos o card\u00famenes. Debido a que emite sonidos \u00fanicamente hacia abajo, la ecosonda del Atl\u00e2ntico Sul tan solo registra la profundidad del tramo del fondo del mar que se encuentra inmediatamente abajo del buque, pero con una gran precisi\u00f3n. &#8220;La ecosonda funciona de una manera parecida a la ultrasonograf\u00eda utilizada para ver a los beb\u00e9s en el vientre de una mujer gestante&#8221;, compara el ocean\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Instalado en el casco de la embarcaci\u00f3n, dicho aparato dispone de un sensor que vibra a una alta frecuencia fija \u2013\u00a0en el caso de la ecosonda del Atl\u00e2ntico Sul, a 38 quilohertz \u2013\u00a0y genera ondas mec\u00e1nicas en direcci\u00f3n hacia el lecho del oc\u00e9ano. Cuando \u00e9stas chocan contra un determinado obst\u00e1culo, generalmente contra el fondo del mar, retornan a la superficie en forma de eco, que es registrado en el mismo sensor de la sonda. Como la velocidad del sonido en el agua var\u00eda alrededor de 1.500 metros por segundo, el tiempo de retorno de la reverberaci\u00f3n suministra la medida de profundidad del local situado inmediatamente debajo del barco. Si el fondo del mar se encuentra a 750 metros debajo de una embarcaci\u00f3n, por ejemplo, el sonido demorar\u00e1 aproximadamente un segundo para retornar como eco.<\/p>\n<p>En las viajes a bordo del Atl\u00e2ntico Sul, los investigadores &#8220;ga\u00fachos&#8221; recorrieron unas 16 mil millas n\u00e1uticas (29,2 mil kil\u00f3metros) y cubrieron por completo el fondo del mar contiguo a la costa de las regiones sur y sudeste y de Bah\u00eda. Falta mapear la porci\u00f3n del lecho del Atl\u00e1ntico lindante con los restantes estados del nordeste del pa\u00eds, una tarea ellos que pretenden cumplir este mismo a\u00f1o. &#8220;Todav\u00eda no sabemos si vamos a realizar el mismo trabajo en la regi\u00f3n norte o si lo har\u00e1 alg\u00fan otro grupo de investigaci\u00f3n&#8221;, dice Madureira. Por tal motivo, los primeros mapas que muestran el fondo del mar no cubren todav\u00eda la totalidad de la costa brasile\u00f1a. Se limitan a explorar la porci\u00f3n del litoral atl\u00e1ntico que comienza en el Arroyo Chu\u00ed, en el extremo sur del estado de R\u00edo Grande do Sul, y se extiende hasta el r\u00edo Real, en el l\u00edmite de Bah\u00eda con Sergipe.<\/p>\n<p>Vistos desde la perspectiva de un observador ubicado en tierra firme, los mapas dejan claro que la aparici\u00f3n de diferentes relieves en el fondo del mar sigue un orden m\u00e1s o menos constante, pero no por ello mon\u00f3tono. La plataforma continental, pegada al punto del continente en donde comienza el mar (la l\u00ednea de la costa), se extiende a lo largo del litoral, y puede describ\u00edrsela como una planicie sumergida con un \u00e1ngulo de inclinaci\u00f3n de aproximadamente 5 grados y una profundidad m\u00e1xima de 200 metros. Su extensi\u00f3n mar adentro puede variar de 320 kil\u00f3metros en el Amazonas hasta escasos 10 kil\u00f3metros en algunos puntos del nordeste. Luego aparece el talud, el punto en el que se produce el quiebre de la plataforma, que da origen a una especie de desfiladero marino, una escarpa rocosa con un elevado grado de inclinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De all\u00ed en adelante \u2013\u00a0o mejor dicho, hacia el fondo \u2013, puede haber de todo un poco, de acuerdo con el punto de la costa en cuesti\u00f3n: \u00e1reas m\u00e1s o menos planas, peque\u00f1as ondulaciones de terreno, grietas, grandes y medianas cadenas de monta\u00f1as. Algunos montes submarinos pueden ser tan altos que sus cimas rasgan la superficie del mar, formando islas. En los mapas, el azul m\u00e1s claro representa \u00e1reas del oc\u00e9ano en las que el fondo es plano, y pueden significar tanto \u00e1reas playas (de 0 a 200 metros) como \u00e1reas planas profundas, las llamadas planicies abisales, con profundidades de hasta 4.500 metros. El azul m\u00e1s oscuro indica \u00e1reas del oc\u00e9ano con elevado grado de inclinaci\u00f3n, entre las m\u00e1s altas y las m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p>Para realzar las variaciones de relieve en el fondo del mar, los investigadores se valen de programas capaces de ampliar hasta 80 veces las variaciones de profundidad detectadas en el suelo del oc\u00e9ano. De esta manera, se generan mapas digitales en tres dimensiones, y as\u00ed se torna m\u00e1s f\u00e1cil diferenciar un \u00e1rea de planicie de otra con una ligera ondulaci\u00f3n, por ejemplo. Se trata de un recurso computacional con una l\u00f3gica similar a la que se emplea con el microscopio en biolog\u00eda, mediante la cual, con el auxilio de lentes, se aumenta el tama\u00f1o del objeto de estudio, a fin de conocer mejor sus detalles anat\u00f3micos.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, cabe acotar que existen algunos inconvenientes, producto de la llamada exageraci\u00f3n vertical. El pico de las monta\u00f1as submarinas m\u00e1s altas aparece en los mapas con un estilo m\u00e1s c\u00f3nico de lo que realmente lo son. &#8220;Pero, si no utiliz\u00e1semos este recurso, muchas veces no se podr\u00eda ver el inicio de una depresi\u00f3n en el fondo del oc\u00e9ano que sea relativamente plano&#8221;, explica el ocean\u00f3grafo Christian dos Santos Ferreira, becario del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), quien comparte con Sandro Klippel la tarea de hacer que las computadoras den vida a las im\u00e1genes en tres dimensiones.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de los mapas es un subproducto de trabajos llevados a cabo por el laboratorio de hidroac\u00fastica de la Furg para el Programa de Evaluaci\u00f3n del Potencial Sostenible de Recursos Vivos de la Zona Econ\u00f3mica Exclusiva (Revizee). Financiado por el gobierno federal brasile\u00f1o, el Revizee agrupa a 150 investigadores de 40 instituciones nacionales, con el prop\u00f3sito de dimensionar las existencias de peces marinow de un \u00e1rea oce\u00e1nica que se inicia en donde acaba el mar territorial de Brasil, a 12 millas n\u00e1uticas de la costa (22 kil\u00f3metros), y se extiende por m\u00e1s 188 millas n\u00e1uticas (cerca de 350 kil\u00f3metros) mar adentro \u2013\u00a0es la llamada Zona Econ\u00f3mica Exclusiva (ZEE).<\/p>\n<p>&#8220;Cuando el Revizee haya fijado los datos sobre las existencias mar\u00edtimas de la costa brasile\u00f1a&#8221;, dice Madureira, &#8220;podremos utilizar nuestras im\u00e1genes digitales como una tela de fondo para generar mapas tridimensionales, con la ubicaci\u00f3n exacta de las principales existencias de peces del litoral, al margen de definir con mayor precisi\u00f3n las corrientes marinas y las \u00e1reas de mayor riqueza de plancton, los microorganismos marinos que viven cerca de la superficie.&#8221; De esta manera, de acuerdo con el investigador, ser\u00e1 posible entender mejor c\u00f3mo se organiza la riqueza biol\u00f3gica de la costa brasile\u00f1a, una de las m\u00e1s extensas do mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un equipo de investigadores de R\u00edo Grande do Sul elabora un mapa del fondo del oc\u00e9ano adyacente al litoral brasile\u00f1o","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76670","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76670"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76670\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76670"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}