{"id":76690,"date":"2003-09-01T00:00:00","date_gmt":"2003-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/09\/01\/los-ecos-de-la-separacion-2\/"},"modified":"2015-08-28T16:13:38","modified_gmt":"2015-08-28T19:13:38","slug":"los-ecos-de-la-separacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-ecos-de-la-separacion-2\/","title":{"rendered":"Los ecos de la separaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Nadie duda de que el estr\u00e9s excesivo puede comprometer el desempe\u00f1o sexual y las funciones reproductivas. Pero, \u00bfqui\u00e9n sospechar\u00eda que la presi\u00f3n psicol\u00f3gica ocasionada por el hecho de permanecer por apenas dos minutos por d\u00eda lejos de la madre durante los diez primeros d\u00edas posteriores al parto fuese tan intensa, a punto tal de causar da\u00f1os cerebrales irreversibles en un rat\u00f3n reci\u00e9n nacido? Y m\u00e1s a\u00fan: \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda creer que estas lesiones nerviosas surgidas en la m\u00e1s tierna infancia podr\u00edan desencadenar un cuadro de infertilidad en una buena cantidad de estos animales durante su vida adulta, cuadro \u00e9ste caracterizado por la reducci\u00f3n de la libido, alteraciones hormonales y dificultad para ovular en las hembras y de producir espermatozoides en los machos?<\/p>\n<p>Investigadores de los estados de S\u00e3o Paulo y R\u00edo Grande do Sul, que trabajan conjuntamente en un proyecto tem\u00e1tico apoyado por la FAPESP, no solamente creyeron en esta hip\u00f3tesis sino que ahora la van a defender p\u00fablicamente en un art\u00edculo que aparecer\u00e1 publicado en la edici\u00f3n de octubre de la revista cient\u00edfica estadounidense\u00a0<em>Behavioral Neuroscience<\/em>. En dicho estudio, este equipo muestra que roedores que fueron moment\u00e1neamente separados de la madre inmediatamente despu\u00e9s del nacimiento presentaron en la fase adulta una reducci\u00f3n del orden del 30% del n\u00famero de c\u00e9lulas nerviosas de una peque\u00f1a regi\u00f3n del cerebro llamada\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>.<\/p>\n<p>Cl\u00e1sicamente vinculada a la respuesta al estr\u00e9s, tal estructura nerviosa empez\u00f3 m\u00e1s recientemente a ser relacionada con el comportamiento sexual y el funcionamiento del sistema reproductor. Aparentemente, la causa de la disminuci\u00f3n de la cantidad de neuronas en el<em>locus coeruleus<\/em> radic\u00f3 precisamente en los 20 minutos que dichos animales permanecieron separados de su madre durante los primeros d\u00edas de su vida.En un segundo trabajo, con resultados todav\u00eda preliminares y a\u00fan no publicados en revistas cient\u00edficas, los investigadores constataron una reducci\u00f3n significativa de la cantidad de neuronas en otra estructura cerebral involucrada en la respuesta al estr\u00e9s y en el proceso reproductivo: el n\u00facleo paraventricular.<\/p>\n<p>&#8220;El estr\u00e9s durante el per\u00edodo neonatal produce marcas indelebles y estables en algunas \u00e1reas espec\u00edficas del sistema nervioso central, que a su vez ocasionan cambios en el comportamiento sexual y la capacidad reproductiva fase la vida adulta&#8221;, explica la fisi\u00f3loga Janete Anselmo-Franci, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto, coordinadora del proyecto tem\u00e1tico y una gran estudiosa del papel del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> en el sistema reproductor femenino. &#8220;No son alteraciones generalizadas en todas las \u00e1reas cerebrales, sino da\u00f1os en regiones espec\u00edficas&#8221;, comenta el fisi\u00f3logo Aldo Lucion, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), que encabeza el n\u00facleo &#8211; ga\u00facho &#8211; vinculado al proyecto. El\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> y el n\u00facleo paraventricular no son estructuras exclusivas de los roedores; tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en otros mam\u00edferos y en el ser humano.<\/p>\n<p><strong>Lejos de la madre<br \/>\n<\/strong>La p\u00e9rdida de c\u00e9lulas nerviosas en las referidas \u00e1reas cerebrales se registr\u00f3 en ratones reci\u00e9n nacidos que fueron sometidos a un tipo de intervenci\u00f3n llamada en la jerga t\u00e9cnica manipulaci\u00f3n neonatal. Para los ne\u00f3fitos, tal expresi\u00f3n remite err\u00f3neamente a la idea de que las cr\u00edas fueron literalmente lastimadas o maltratadas luego del parto, lo que explicar\u00eda su alto grado de estr\u00e9s y las lesiones cerebrales permanentes manifestadas m\u00e1s tarde. Pero la expresi\u00f3n no significa precisamente eso.<\/p>\n<p>La manipulaci\u00f3n neonatal &#8211; una forma de provocar estr\u00e9s usada en experimentos con ratas desde la d\u00e9cada del 50 &#8211; se caracteriza por la interrupci\u00f3n moment\u00e1nea y a simple vista casi inofensiva de la estrecha convivencia entre madre e hijo, que se establece durante los d\u00edas siguientes al nacimiento. La intervenci\u00f3n de los investigadores se limit\u00f3 por lo tanto al gesto de separar a los hijos de la madre durante dos minutos cada 24 horas. Durante esos 120 segundos diarios que permanecieron lejos de la madre, los ratoncitos quedaron c\u00f3modamente alojados en las manos enguantadas de un investigador. Tal procedimiento se repiti\u00f3 entre el primero y el d\u00e9cimo d\u00eda de vida de los ratoncitos, lapso que comprende la parte m\u00e1s cr\u00edtica del per\u00edodo neonatal de los roedores.<\/p>\n<p>Los efectos de la manipulaci\u00f3n neonatal son casi instant\u00e1neos y persisten o incluso se agravan con correr del tiempo. Al und\u00e9cimo d\u00eda de vida de los animales, s\u00f3lo 24 horas despu\u00e9s de haber terminado el experimento, es posible registrar una reducci\u00f3n relevante de la cantidad de neuronas en las dos \u00e1reas cerebrales estudiadas. Cuando los ratones ingresan a su fase adulta, las lesiones contin\u00faan all\u00ed, en ocasiones en forma a\u00fan m\u00e1s severa, un indicio de que el estrago en puntos del sistema nervioso central ser\u00e1 perenne. Los da\u00f1os se manifiestan tanto en animales del sexo masculino como femenino, aunque presenten mayor magnitud en las hembras.<\/p>\n<p>Esto quiz\u00e1s se deba a la sospecha de que su sistema reproductivo &#8211; en particular el proceso de ovulaci\u00f3n &#8211; es m\u00e1s dependiente de la actuaci\u00f3n del<em>locus coeruleus<\/em> , la estructura nerviosa estudiada con mayor detalle en el marco de este proyecto. Debido a que la rata tiene un ciclo ov\u00e1rico bastante semejante al de la mujer, con el mismo perfil de hormonas sexuales implicadas en este proceso, es a menudo usada en estudios cuyo foco es la reproducci\u00f3n femenina. Su patr\u00f3n de ovulaci\u00f3n tambi\u00e9n es espont\u00e1neo y regular &#8211; con la diferencia de que su ciclo completo dura apenas 4 \u00f3 5 d\u00edas, mientras que el de la mujer demora en promedio 28 d\u00edas. &#8220;En las ratas podemos observar los mismos fen\u00f3menos que se observan en las mujeres en forma m\u00e1s r\u00e1pida&#8221;, dice Janete.<\/p>\n<p>Las ratas nacen con alrededor de 1.500 neuronas en esa estructura, un centro nervioso del tronco cerebral no muy distante de la medula espinal, que en el ser humano es pigmentado (de all\u00ed el nombre\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>, que en lat\u00edn quiere decir n\u00facleo celeste). Cuando las hembras no son sometidas al proceso de estr\u00e9s derivado de la manipulaci\u00f3n neonatal, con el correr del tiempo se produce un leve aumento de la cantidad de neuronas en dicho local. Se llega a registrar en la ratas 1.800 c\u00e9lulas nerviosas en el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> en la fase adulta, es decir, con 90 d\u00edas de vida.<\/p>\n<p>En cambio, en las ratas estresadas, que fueron privadas del contacto materno durante algunos minutos al comienzo del per\u00edodo neonatal, se registran en su und\u00e9cimo d\u00eda de vida &#8211; al cabo de un d\u00eda del termino de la manipulaci\u00f3n &#8211; 970 neuronas en el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> . Un tercio menos que al momento de su nacimiento. &#8220;Todav\u00eda no se sabe qu\u00e9 es lo que causa la muerte de esas c\u00e9lulas nerviosas&#8221;, afirma Lucion. Y lo peor es que esa cantidad de neuronas pr\u00e1cticamente no se incrementa cuando las hembras ingresan a la fase adulta. Al margen de constatar la p\u00e9rdida de neuronas, los investigadores midieron otro par\u00e1metro que muestra la retracci\u00f3n del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> en las hembras.<\/p>\n<p>En la fase adulta el volumen de esa estructura en ratas que hab\u00edan sido sometidas a estr\u00e9s en el per\u00edodo neonatal era casi un 25% menor que el verificado en hembras que no hab\u00edan sido manipuladas (0,037 mil\u00edmetros c\u00fabicos frente a 0,050 mil\u00edmetros c\u00fabicos). En los machos sucede pr\u00e1cticamente lo mismo: tanto el n\u00famero de neuronas como el volumen del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> se ven reducidos.<\/p>\n<p>Las lesiones cerebrales producto del estr\u00e9s durante el per\u00edodo neonatal, que causan un desorden en la liberaci\u00f3n de hormonas sexuales, repercuten directamente sobre el inter\u00e9s sexual y sobre la capacidad de procreaci\u00f3n. Desde el punto de vista comportamental, se detectan menos ganas de concretar el acto reproductivo. &#8220;Los machos casi no persiguen a las hembras en la \u00e9poca de ovulaci\u00f3n, montan menos a sus parejas, eyaculan poco y su producci\u00f3n de espermatozoides disminuye&#8221;, dice Lucion. Las hembras, el foco de estudio principal de los trabajos, tambi\u00e9n obran fuera del patr\u00f3n normal. Durante el celo, casi no hacen la lordosis, un movimiento destinado la estimular la penetraci\u00f3n del macho, caracterizado por el empinamiento de la parte trasera y la exposici\u00f3n de sus genitales. &#8220;La mayor\u00eda de las hembras no ovula y las dos terceras partes de ellas no logran quedar pre\u00f1adas&#8221;, afirma Lucion, de la UFRGS.<\/p>\n<p>Ser\u00eda temerario especular, en un ejercicio de simple transposici\u00f3n mec\u00e1nica, que los da\u00f1os cerebrales verificados en los animales &#8211; y los problemas sexuales y reproductivos derivados de estas lesiones &#8211; tambi\u00e9n ocurran en beb\u00e9s humanos que por alg\u00fan motivo no hayan recibido la debida atenci\u00f3n de sus madres o de alguien que represente a la figura materna durante los primeros d\u00edas o meses de vida. Aunque haya muchas semejanzas entre el sistema nervioso central de los ratones y el del ser humano, existen tambi\u00e9n diferencias que no deben soslayarse.<\/p>\n<p>En estos trabajos, que procuran mapear el impacto de un est\u00edmulo estresante en los reci\u00e9n nacidos, como los del equipo USP-UFRGS, un detalle debe tenerse en cuenta: en el momento del parto el cerebro de un ratoncito que acaba de llegar al mundo se encuentra en una etapa de formaci\u00f3n m\u00e1s atrasada que el cerebro de un ser humano reci\u00e9n nacido. En esa fase de desarrollo, su vulnerabilidad a las agresiones externas como evento estresante, es te\u00f3ricamente mayor que en el caso de la vulnerabilidad presentada por las neuronas de un beb\u00e9 en el per\u00edodo neonatal.<\/p>\n<p>A pesar de ello, y aunque no deja de ser peligrosa, la comparaci\u00f3n entre el ser humano y el roedor est\u00e1 lejos de carecer de l\u00f3gica. Al fin y al cabo, mucho de lo que se sabe sobre la fisiolog\u00eda de nuestra especie &#8211; en ella incluida el \u00e1rea de la reproducci\u00f3n, un punto clave de los estudios aqu\u00ed tratados &#8211; es el resultado de las observaciones realizadas previamente en otros mam\u00edferos. Por tal motivo una de las l\u00edneas de estudio de los investigadores paulistas y &#8211; ga\u00fachos &#8211; procura medir los posibles efectos negativos de la poca interacci\u00f3n entre las madres con depresi\u00f3n postparto y sus hijos reci\u00e9n nacidos, una situaci\u00f3n que puede guardar alguna similitud con el experimento de manipulaci\u00f3n neonatal llevado a cabo con ratones.<\/p>\n<p>Los resultados de estos trabajos demuestran que la carencia de contacto f\u00edsico entre madre e hijo y de otras formas m\u00e1s sutiles de interacci\u00f3n pueden ser factores de estr\u00e9s en los ni\u00f1os. &#8220;Incluso el escaso intercambio de miradas entre la madre y el beb\u00e9 puede tener ese efecto&#8221;, dice Lucion. \u00bfEsto ser\u00eda exagerado? Para nada. La psiquiatra Gisele Manfro, de la UFRGS, encontr\u00f3 elevados \u00edndices de cortisol, una hormona esteroide que funciona como un marcador de estr\u00e9s, en la saliva de beb\u00e9s hijos de madres que sufr\u00edan depresi\u00f3n postparto, por ejemplo.<\/p>\n<p>En otras palabras, esto quiere decir que existen indicios s\u00f3lidos de que la falta de atenci\u00f3n materna parece ejercer una determinada presi\u00f3n psicol\u00f3gica sobre el reci\u00e9n nacido. Esto parece estar claro. Pero, de all\u00ed a afirmar que ese estr\u00e9s, a ejemplo de lo ocurre con los ratones separados de la madre durante el per\u00edodo neonatal, puede provocar peque\u00f1as lesiones en ciertas regiones del cerebro y causar infertilidad en la vida adulta hay una enorme distancia. &#8220;Establecer este tipo de relaci\u00f3n en seres humanos es muy dif\u00edcil y requerir\u00eda d\u00e9cadas de estudios&#8221;, comenta Janete. &#8220;Lo que podemos decir es que nuestros trabajos refuerzan la hip\u00f3tesis de que las dificultades de reproducci\u00f3n de algunas parejas, en especial en las mujeres, pueden ser producto de un estado ps\u00edquico del presente o incluso del pasado.&#8221;<\/p>\n<p>Para entender las amplias implicaciones derivadas de la p\u00e9rdida de neuronas en el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> es necesario comprender el rol desempe\u00f1ado por esta peque\u00f1a estructura cerebral en el mantenimiento del comportamiento sexual y de la capacidad reproductiva de los ratones. Con sus 1.800 neuronas, el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> es el principal n\u00facleo noradren\u00e9rgico del cerebro. Tal t\u00e9rmino se usa para designar a un grupo de neuronas que, cuando es estimulado, libera noradrenalina, una sustancia \u00edntimamente ligada a conceptos tales como los de miedo y estr\u00e9s.<\/p>\n<p>La noradrenalina, debido a su acci\u00f3n como hormona en el torrente sangu\u00edneo y como neurotransmisor en el cerebro, en donde juntamente con otras sustancias intermedia el intercambio de mensajes qu\u00edmicos entre las neuronas, es objeto de muchos estudios relacionados con el papel del sistema nervioso central en la reproducci\u00f3n. &#8220;En las hembras, la presencia de la noradrenalina es de vital importancia para que se d\u00e9 un pico de secreci\u00f3n de la hormona luteinizante (LH) en la gl\u00e1ndula hip\u00f3fisis&#8221;, explica el endocrin\u00f3logo Celso Rodrigues Franci, de la Facultad de Medicina de la USP de Ribeir\u00e3o Preto, otro participante del proyecto tem\u00e1tico. &#8220;Sin ese pico no hay ovulaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>De acuerdo con Janete, esta funci\u00f3n del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> en calidad de estimulador del pico de LH que antecede y desencadena la ovulaci\u00f3n fue demostrada por primera vez por ella y por Jos\u00e9 Antunes Rodrigues, tambi\u00e9n de la USP de Ribeir\u00e3o Preto, en 1985, en la revista\u00a0<em>Neuroendocrinology<\/em>. De all\u00ed en adelante, tal efecto ha sido confirmado por su equipo en varios trabajos publicados en los \u00faltimos a\u00f1os en revistas internacionales. En la revista\u00a0<em>Brain Research<\/em>, entre 1997 y 2002 los brasile\u00f1os publicaron tres art\u00edculos referentes al papel del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>.<\/p>\n<p>El mecanismo de acci\u00f3n de ese n\u00facleo noradren\u00e9rgico &#8211; por lo tanto, de una regi\u00f3n del cerebro &#8211; sobre la capacidad reproductiva femenina es bastante complejo. La ovulaci\u00f3n solamente ocurre si se mantiene una sucesi\u00f3n de eventos y est\u00edmulos hormonales sincronizados, que a su vez coordinan una serie de acciones y reacciones en el organismo. Desde la d\u00e9cada del 30 se sabe que las hormonas sexuales producidas por el ovario &#8211; estr\u00f3geno y progesterona &#8211; inhiben la secreci\u00f3n de LH por parte de la hip\u00f3fisis durante la mayor parte del ciclo menstrual.<\/p>\n<p>\u00c9se es el principio b\u00e1sico de acci\u00f3n de las p\u00edldoras anticonceptivas que empezaron a utilizarse internacionalmente en la d\u00e9cada del 60. No obstante, la literatura cient\u00edfica posteriormente demostr\u00f3 que, parad\u00f3jicamente, en medio al ciclo menstrual, m\u00e1s o menos al d\u00e9cimocuarto d\u00eda, eran absolutamente necesarios aumentos en la secreci\u00f3n de esas hormonas para desencadenar el pico de LH y, por consiguiente, derivar en la ovulaci\u00f3n. Es decir que comenz\u00f3 a quedar claro que de acuerdo con la fase del ciclo menstrual la presencia de las hormonas sexuales puede tener efectos opuestos: ora inhibe la liberaci\u00f3n de la hormona luteinizante, ora la estimula. Como se sabe, sin la existencia del pico de producci\u00f3n de LH no hay ovulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy en d\u00eda esta contradictoria dualidad de funciones de las hormonas sexuales sobre la ovulaci\u00f3n no es muy bien comprendida por los estudiosos. Muchos investigadores intentan descubrir interacciones entre estas hormonas y estructuras cerebrales que pueden ser decisivas para que se produzca la ovulaci\u00f3n, por ejemplo. En esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n, el grupo de Ribeir\u00e3o Preto empez\u00f3 a sospechar que el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> podr\u00eda estar relacionado con el circuito cerebral que act\u00faa sobre la ovulaci\u00f3n cuando a\u00f1os atr\u00e1s lesion\u00f3 ese grupo de neuronas en ratas adultas y observ\u00f3 los efectos derivados de tal procedimiento.<\/p>\n<p>&#8220;Vimos que las hembras no ovulaban&#8221;, afirma Janete. Luego de realizar una serie de experimentos, algunos de los cuales muy recientes y con resultados a\u00fan no publicados, el grupo de la USP formul\u00f3 un modelo que intenta dar cuenta del orden de eventos que originan la ovulaci\u00f3n.De una manera esquem\u00e1tica, el modelo puede resumirse as\u00ed: durante el per\u00edodo previo a la ovulaci\u00f3n del ciclo menstrual, la forma m\u00e1s com\u00fan y activa de estr\u00f3geno, llamada estradiol, es segregada por el ovario y comienza a actuar en las c\u00e9lulas nerviosas del\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>, induci\u00e9ndolo a efectuar la s\u00edntesis de receptores de progesterona, otra importante hormona sexual producida por el ovario.<\/p>\n<p>En un segundo momento, el fol\u00edculo ov\u00e1rico maduro, que contiene el \u00f3vulo listo para su expulsi\u00f3n, empieza a segregar progesterona. Tal hormona se une entonces a sus receptores ubicados en el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>, donde estimular\u00e1 la secreci\u00f3n de noradrenalina. Este neurotransmisor acciona a un grupo de neuronas que producen la hormona liberadora de LH, llamada LHRH. La presencia de la hormona LHRH, por su parte, es la se\u00f1al clave para que la hip\u00f3fisis acelere la secreci\u00f3n de la hormona luteinizante. Y \u00e9sta, cuando alcanza su pico de liberaci\u00f3n estimula por \u00faltimo la ovulaci\u00f3n. &#8220;Nuestro modelo difiere de los otros porque sustenta la idea de que la progesterona activa el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em> y esta estructura es la que acciona al grupo neuronal LHRH&#8221;, comenta Janete. &#8220;Antes se cre\u00eda que el estr\u00f3geno y la progesterona actuasen directamente sobre el LHRH.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El embarazo en mujeres atletas<br \/>\n<\/strong>Empero, no llega a ser del todo sorprendente el verificar que una forma de estr\u00e9s, como la provocada por la manipulaci\u00f3n neonatal en ratas, sea capaz de desordenar la producci\u00f3n de hormonas e influir decisivamente en el desempe\u00f1o sexual y reproductivo. Algunos estudios muestran que gran parte de las mujeres atletas sometidas diariamente a una gran presi\u00f3n psicol\u00f3gica en los entrenamientos y competencias en procura de lograr buenos resultados, presenta un ciclo ovulatorio irregular.<\/p>\n<p>Estas deportistas, aunque aparentemente son personas sanas, quedar embarazadas puede llegar a convertirse en una tarea m\u00e1s dif\u00edcil que para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n femenina. &#8220;Lo mismo puede suceder con las azafatas que trabajan en vuelos largos, intercontinentales, que viven cambiando de huso horario&#8221;, comenta el endocrin\u00f3logo Franci. En estos casos, ciertos especialistas creen que la ovulaci\u00f3n no se produce debido al estr\u00e9s, y \u00e9ste puede derivar en un exceso de noradrenalina o de otras sustancias que intermedian circuitos neurales relacionados con la secreci\u00f3n de LH. Ser\u00eda una situaci\u00f3n inversa a la de las ratas con lesiones en el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>, que no ovulaban debido a la escasez de ese neurotransmisor.<\/p>\n<p>En una jugadora de voley o b\u00e1squet, la presi\u00f3n psicol\u00f3gica por lograr buenos resultados, aliada a una agotadora carga de ejercicios, estimular\u00eda m\u00e1s de lo necesario &#8211; y en un momento inadecuado &#8211; el\u00a0<em>locus coeruleus<\/em>, que arrojar\u00eda desenfrenadamente noradrenalina al cerebro. Como resultado de ello se producir\u00eda una aver\u00eda en la ovulaci\u00f3n, por exceso de neurotransmisores. Por ahora esta idea es tan solo una hip\u00f3tesis, y no un hecho totalmente comprobado. Pero algunos la sustentan.<\/p>\n<p>&#8220;Tanto la falta como el exceso de noradrealina alteran el pico de la hormona luteinizante, que es imprescindible para que se produzca la ovulaci\u00f3n&#8221;, afirma Janete. &#8220;Muchas veces una atleta solamente logra quedar embarazada cuando detiene su actividad deportiva y entonces su ciclo hormonal vuelve a ser normal&#8221;. Como cualquier cosa puede ser un factor de estr\u00e9s (una herida, una enfermedad, una preocupaci\u00f3n cualquiera), el ajetreo cotidiano y las preocupaciones de la vida moderna pueden estar detr\u00e1s de algunos casos no explicados de infertilidad humana.<\/p>\n<p><strong>Una esperanza para cuando la leche se acabe<\/strong><\/p>\n<p>La madre de un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido atraviesa una situaci\u00f3n de estr\u00e9s \u2013 choca con el auto, o fallece un pariente cercano \u2013 y entonces se queda sin leche. Todos ya hemos o\u00eddo una historia as\u00ed referente al impacto de un evento negativo sobre el amamantamiento. De tan frecuente que es esta situaci\u00f3n se ha convertido en objeto de estudios que intentan entender los mecanismos implicados en la interrupci\u00f3n de la producci\u00f3n de leche materna. Para ello los cient\u00edficos estudian los procesos de regulaci\u00f3n de la secreci\u00f3n de prolactina, la hormona que controla la producci\u00f3n de leche. Los lactantes precisan mantener niveles altos de prolactina para que la producci\u00f3n de leche no se interrumpa.<\/p>\n<p>De alguna manera, el estr\u00e9s hace caer la concentraci\u00f3n de prolactina, que en los lactantes es normalmente alta, y dificulta el amamantamiento. Investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto y de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) han dado un paso significativo para lograr una mejor comprensi\u00f3n de este mecanismo. Vieron que al bloquear la acci\u00f3n de otra hormona \u2013 la angiotensina II, m\u00e1s conocida por su acci\u00f3n de constricci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos, con impactos sobre la presi\u00f3n arterial \u2013 en un punto espec\u00edfico del cerebro de ratas lactantes que hab\u00edan sido estresadas, evita una probable reducci\u00f3n de la producci\u00f3n de prolactina ocasionada por un trauma psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Tal efecto, que puede ser ben\u00e9fico para la producci\u00f3n de leche, se obtuvo por medio de una inyecci\u00f3n de un antihipertensivo en el n\u00facleo arqueado del hipot\u00e1lamo, una regi\u00f3n del cerebro que controla la secreci\u00f3n de prolactina. \u201cEstos resultados confirman, en un modelo fisiol\u00f3gico, el papel de la angiotensina II en la inhibici\u00f3n de la prolactina\u201d, afirma Gilberto Sanvitto, del Instituto de Ciencias B\u00e1sicas de la Salud de la UFRGS, que realiz\u00f3 este procedimiento en roedores.<\/p>\n<p>Desde la d\u00e9cada del 60 existen evidencias que muestran que el estr\u00e9s cr\u00f3nico o agudo produce un aumento de la concentraci\u00f3n de la hormona angiotensina II en la sangre y en el cerebro. Este incremento, seg\u00fan creen los investigadores, es uno de los factores que hacen que la concentraci\u00f3n de prolactina caiga, lo que llevar\u00eda a una inhibici\u00f3n de la producci\u00f3n de leche. Por lo tanto, en teor\u00eda, el empleo de un antihipertensivo, como se hizo experimentalmente con las ratas, lograr\u00eda impedir el efecto negativo para la lactancia del exceso de angiotensina II ocasionado por el estr\u00e9s.<\/p>\n<p>\u201cEl bloqueo de la acci\u00f3n en el cerebro de la angiotensina II es una posibilidad para resolver el problema de la falta de leche materna producto del estr\u00e9s\u201d, dice Janete Anselmo-Franci, de la USP de Ribeir\u00e3o Preto. Pese a los resultados prometedores en animales, tal procedimiento a\u00fan se encuentra en fase de prueba y su uso no es recomendado en la cl\u00ednica m\u00e9dica en seres humanos.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nSistema Reproductor Femenino: Control Neuroend\u00f3crino y Efectos del Estr\u00e9s (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/119758\/sistema-reprodutor-feminino-controle-neuroendocrino-e-efeitos-do-estresse\/\" target=\"_blank\">01\/04858-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinadora:\u00a0<\/strong>Janete Aparecida Anselmo-Franci\/ Facultad de Odontolog\u00eda de Ribeir\u00e3o Preto\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 1.056.714,56<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Separaci\u00f3n de la madre y reci\u00e9n nacido provoca infertilidad en las cr\u00edas","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76690"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}