{"id":76694,"date":"2003-09-01T00:00:00","date_gmt":"2003-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/09\/01\/las-selvas-renacen-2\/"},"modified":"2015-08-17T16:06:52","modified_gmt":"2015-08-17T19:06:52","slug":"las-selvas-renacen-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-selvas-renacen-2\/","title":{"rendered":"Las selvas renacen"},"content":{"rendered":"<p><em>&#8220;Crescem pelos barrancos figueiras colossais, cujos ramos curvam-se para o rio, e que projetam ra\u00edzes multiformes que mergulham nas \u00e1guas. (&#8230;) Concorrem tamb\u00e9m outras esp\u00e9cies vegetais, das cuais destacam-se, pela sua profus\u00e3o, ingazeiros copados, cujas flores brancas, de estames m\u00faltiplos, semelhantes \u00e0 penugem, atraem mir\u00edades de insetos, que voltejam em torno dos seus vastos nect\u00e1rios; imba\u00fabas de tronco alvacento e esgalhamento escasso; genipapeiros de folhas lustrosas e frutos arom\u00e1ticos, e que forneciam tinta negra para a tatuagem dos \u00edndios.&#8221;<\/em><\/p>\n<p><strong>Mamede da Rocha<br \/>\n<\/strong>En 1905 el m\u00e9dico y naturalista Mamede da Rocha describ\u00eda de esa forma po\u00e9tica que aparece en ep\u00edgrafe la vegetaci\u00f3n aleda\u00f1a al r\u00edo Tiet\u00ea de los alrededores de Ara\u00e7atuba, en el oeste paulista. Pasados casi cien a\u00f1os desde entonces, han desaparecidos los ingas, los guayatiles y otros \u00e1rboles de madera dura &#8211; anacardi\u00e1ceos, incienso y jequitib\u00e1 &#8211; vistos durante las expediciones de la Comisi\u00f3n Geogr\u00e1fica y Geol\u00f3gica de S\u00e3o Paulo. Estos \u00e1rboles comenzaron a ser talados con la llegada de la agricultura y el ferrocarril, este \u00faltimo construido para facilitar el comercio y la expansi\u00f3n del cultivo del caf\u00e9 al final del siglo XIX.<\/p>\n<p>Y continuaron cayendo a medida en que se formaban las ciudades &#8211; desde los tiempos de Mamede da Rocha, la poblaci\u00f3n del estado de S\u00e3o Paulo aument\u00f3 casi 17 veces: de 2,2 millones de habitantes a los actuales 37 millones, mientras la econom\u00eda paulista conquist\u00f3 una posici\u00f3n respetable, equivalente al 35% del Producto Bruto Interno (PBI) nacional. Hoy en d\u00eda son claras las consecuencias de este avance, que no se detuvo por tener que derribar bosques naturales, que alguna vez llegaron a ocupar el 82% del territorio paulista.<\/p>\n<p>De acuerdo con un relevamiento recientemente concluido por el Instituto Forestal de S\u00e3o Paulo, queda apenas un 13,9% de la cobertura vegetal natural paulista, el equivalente a 3,46 millones de hect\u00e1reas \u00f3 34,6 mil kil\u00f3metros cuadrados (100 hect\u00e1reas equivalen a unkil\u00f3metro cuadrado). Curiosamente ese 13,9% corresponde al \u00e1rea de vegetaci\u00f3n natural derribada durante uno de los m\u00e1s intensos per\u00edodos de devastaci\u00f3n, la d\u00e9cada del 60, cuando a\u00fan no exist\u00eda una preocupaci\u00f3n con los da\u00f1os ambientales. Es tambi\u00e9n casi el mismo espacio actualmente ocupado por las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar, que es lejos el cultivo agr\u00edcola que ocupa la mayor extensi\u00f3n de tierra paulista.<\/p>\n<p>Este nuevo estudio, que lleva el nombre de Inventario Forestal de S\u00e3o Paulo, trae consigo tambi\u00e9n una buena noticia: en el estado de S\u00e3o Paulo, tras cuatro d\u00e9cadas de relevamientos peri\u00f3dicos, ha habido una inversi\u00f3n de la tendencia a la deforestaci\u00f3n, que puede visualizarse en el p\u00f3ster adjunto a esta edici\u00f3n. Desde que los portugueses arribaron a estas tierras para dar inicio a la colonizaci\u00f3n, probablemente es la primera vez que la vegetaci\u00f3n natural aumenta en lugar de disminuir. El \u00e1rea preservada hoy en d\u00eda es un 3,8% mayor que hace diez a\u00f1os, fecha del anterior estudio realizado por el Instituto Forestal, que sigue la evoluci\u00f3n de los ecosistemas paulistas desde 1962. Aunque es modesto, este crecimiento observado entre los dos inventarios m\u00e1s recientes sugiere un cierto progreso: son 126,6 mil hect\u00e1reas m\u00e1s, el equivalente a 1.266 veces el parque Ibirapuera, el m\u00e1s conocido espacio verde de la capital paulista, que en los domingos soleados recibe a unos 30 mil paulistanos [los habitantes de la capital].<\/p>\n<p>De cualquier manera, es a\u00fan prematuro festejarlo. Puede de hecho haber una regeneraci\u00f3n consistente de la vegetaci\u00f3n natural en diez a\u00f1os, seg\u00fan el agr\u00f3nomo Francisco Kronka, del Instituto Forestal, uno de los coordinadores del inventario. Pero el aumento de la cobertura vegetal del estado no se debe \u00fanicamente a la expansi\u00f3n de las \u00e1reas de bosque original. El uso de im\u00e1genes provenientes de los sat\u00e9lites Landsat 5 y 7 y de fotos tomadas desde aviones que vuelan cerca del suelo permiti\u00f3 lograr un nivel de detalle al menos tres veces mayor que el del inventario anterior, llevado a cabo a comienzos de los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p>De este modo fue posible identificar tramos de vegetaci\u00f3n antes imperceptibles, de hasta 4 hect\u00e1reas, en especial aqu\u00e9llos que se encuentran en proceso de regeneraci\u00f3n. Otro punto importante: el incremento corresponde a una media y representa lo que ha sucedido con el conjunto de la cobertura vegetal paulista &#8211; un mosaico formado por bosques densos entremezclados con manglares situados a orillas del mar, mientras que en la vasta meseta que se extiende por el interior resisten tan solamente fragmentos de una vegetaci\u00f3n consistente en algunos \u00e1rboles tortuosos y raros bloques compactos de bosque. El panorama es otro cuando se analiza cada tipo de vegetaci\u00f3n por separado: algunos espacios se encogieron, en ciertos casos incluso dr\u00e1sticamente, y otros tipos de vegetaci\u00f3n lograron recuperar parte del espacio perdido durante las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><strong>Mejoras y p\u00e9rdidas<br \/>\n<\/strong>Primero, vamos a las buenas noticias. El ecosistema m\u00e1s extenso de S\u00e3o Paulo, el Bosque Atl\u00e1ntico, una vegetaci\u00f3n cerrada y de verde perenne, aument\u00f3 un 2,86%, el correspondiente a 808 kil\u00f3metros cuadrados. El Bosque Atl\u00e1ntico volvi\u00f3 a crecer principalmente en el Valle do Para\u00edba, este del estado, con una mejora de un 27% con relaci\u00f3n a la d\u00e9cada anterior, y en casi toda la zona costera, con un 12,3% m\u00e1s. Es dif\u00edcil determinar con exactitud las causas de este crecimiento. El equipo del Forestal lo atribuye en primer lugar a la toma de consciencia por parte de la poblaci\u00f3n acerca de la necesidad de preservar el ambiente, lo que se suma a otros dos factores m\u00e1s tangibles: una legislaci\u00f3n ambiental m\u00e1s rigurosa y la adopci\u00f3n de medidas de combate contra la deforestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Kronka considera eficaces iniciativas tales como el Proyecto de Preservaci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico (PPMA, sigla en portugu\u00e9s), una sociedad entre la Secretar\u00eda de Estado de Medio Ambiente y el banco alem\u00e1n KfW (Kreditanstalt f\u00fcr Wiederaufbau). El PPMA, en el cual se han invertido hasta ahora 30 millones de d\u00f3lares, sobre todo en fiscalizaci\u00f3n y en la consolidaci\u00f3n de unidades de conservaci\u00f3n, cubre un \u00e1rea de 22 mil kil\u00f3metros cuadrados de vegetaci\u00f3n natural de 72 municipios del litoral y de los valles do Para\u00edba y do Ribeira, precisamente en donde la recuperaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural ha sido m\u00e1s significativa.<\/p>\n<p>Pero en el norte y noroeste del estado, es decir, las mismas tierras recorridas por Mamede da Rocha a comienzos del siglo pasado, la situaci\u00f3n es desoladora &#8211; y a su vez agrava un cuadro que de por s\u00ed no era para nada bueno. &#8220;Las regiones que tienen menos vegetaci\u00f3n natural son las que m\u00e1s perjudicadas&#8221;, dice Kronka, quien comparte la autor\u00eda del inventario con Jo\u00e3o Batista Baitello y Marco Nalon, del Instituto Forestal, Hilton Thadeu Zaratte do Couto, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Carlos Alfredo Joly, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp).<\/p>\n<p>A la cabeza de la devastaci\u00f3n aparecen los municipios de Ara\u00e7atuba y S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, que en diez a\u00f1os perdieron respectivamente un 16,2% y un 12,6% de sus bosques. Por all\u00ed, la llamada Sabana, de acuerdo con la terminolog\u00eda utilizada ahora por los investigadores [es conocida com\u00fanmente como Cerrado en Brasil], fue reemplazada progresivamente por pastajes y plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar: son los mares de ca\u00f1averales, tal como alguna vez los definiera el poeta pernambucano Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto. Hoy en d\u00eda queda menos de un 1% (211 mil hect\u00e1reas) de ese tipo de vegetaci\u00f3n, que hace un siglo ocupaba una quinta parte del territorio paulista. Los tramos restantes aparecen en el mapa como puntos dispersos por las regiones m\u00e1s bajas y levemente onduladas del estado.<\/p>\n<p><strong>Planificaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Con base en la im\u00e1genes de sat\u00e9lite de todo el estado tomadas durante los a\u00f1os 2000 y 2001, el equipo del Instituto Forestal trabaj\u00f3 en una escala de 1 en 50 mil, en la cual cada cent\u00edmetro del mapa corresponde a 500 metros de suelo. As\u00ed ya era m\u00e1s minucioso que los mapeamientos similares hechos en R\u00edo Grande do Sul, Minas Gerais y R\u00edo de Janeiro. Pero el estudio paulista lleg\u00f3 a un nivel de detalle a\u00fan mayor: de 1 en 10 mil a lo largo del litoral, con el refuerzo de fotos a\u00e9reas digitales. Con esta ampliaci\u00f3n, cinco veces mayor que la de los relevamientos anteriores, el equipo de Kronka detect\u00f3 fragmentos de vegetaci\u00f3n nativa de apenas 4 hect\u00e1reas, que anteriormente escapaban a la mira del sat\u00e9lite.<\/p>\n<p>Considerado en junio como el mejor trabajo del Premio Excelencia en Inform\u00e1tica P\u00fablica en dos modalidades &#8211; mejora de la gesti\u00f3n interna y proyectos -, el mapa verde de S\u00e3o Paulo, tal como se lo ha llamado a este mapeamiento de la vegetaci\u00f3n, ha mostrado ser sumamente \u00fatil. En su vertiente pura y exclusivamente cient\u00edfica, es la base cartogr\u00e1fica sobre la cual se apoyan los 38 proyectos de investigaciones del Biota-FAPESP, un programa de estudio de la fauna y la flora paulista. &#8220;Este mapa digital brinda una mayor claridad respecto a la distribuci\u00f3n de plantas y animales en el estado&#8221;, explica el bot\u00e1nico Carlos Joly, coordinador del Biota.<\/p>\n<p>El estudio del Instituto Forestal se ha convertido tambi\u00e9n en un instrumento de planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica, pues apunta los blancos prioritarios delas acciones de protecci\u00f3n ambiental. &#8220;El mapeamiento es una herramienta valiosa para identificar nuevas regiones, que pueden transformarse en unidades de conservaci\u00f3n&#8221;, afirma el ambientalista Paulo Nogueira-Neto, uno de los fundadores del Departamento de Ecolog\u00eda General de la USP. Antes incluso de la conclusi\u00f3n del inventario, Nogueira-Neto encontr\u00f3 109 manchas de vegetaci\u00f3n natural candidatas a transformarse en \u00e1reas protegidas. Una de \u00e9stas es la hacienda Barreiro Rico, ubicada en el municipio de Anhemb\u00ed, entre las ciudades de Botucat\u00fa y Piracicaba.<\/p>\n<p>Con sus 2.300 hect\u00e1reas, Barreiro Rico alberga tramos de selva cerrada en los que los investigadores hallaron \u00e1rboles t\u00edpicos del Bosque Atl\u00e1ntico, tales como lapachos, cuaresmeras y cedros de hasta 30 metros de altura. All\u00ed viven cuatro especies de monos amenazadas de extinci\u00f3n, como el mono aullador y el muriqu\u00ed o mono ara\u00f1a lanudo, y alrededor de 350 especies de p\u00e1jaros, identificadas con el auxilio de uno de sus propietarios, Jos\u00e9 Carlos Reis de Magalh\u00e3es, un cazador convertido en conservacionista, fallecido en agosto del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Debido a que fue estructurado en una base digital, con un banco de datos y mapas, el inventario del verde de S\u00e3o Paulo puede aplicarse tanto a \u00e1reas extensas &#8211; el estado \u00edntegro -, como a regiones menores, a ejemplo de las cuencas de los r\u00edos paulistas y de los propios municipios. La base digital permite tambi\u00e9n la producci\u00f3n de mapas que contienen modelos del terreno con detalles de altitud, inclinaci\u00f3n y formas, adem\u00e1s de los tipos de suelo. De este modo el relevamiento sugiere las mejores maneras de ocupar el espacio: el empirismo deja su lugar al planeamiento basado en informaciones recabadas mediante el uso del m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Eso es lo que se hizo en Parque Estadual de Porto Ferreira, un terreno de 611 hect\u00e1reas ubicado en el nordeste de S\u00e3o Paulo, ocupado por Bosque Atl\u00e1ntico y fragmentos de Sabana. Con base en las im\u00e1genes de la cobertura vegetal y de informaciones sobre el suelo, el relieve y la fauna locales, los investigadores definieron cu\u00e1les son la \u00e1reas que deben permanecer intocables y cu\u00e1les pueden contemplar la apertura de senderos, para permitir el paso de visitantes sin ocasionar da\u00f1os al ambiente.<\/p>\n<p>Actualmente el equipo de Kronka trabaja a ritmo acelerado para terminar el inventario detallado de la cobertura vegetal de los 645 municipios paulistas. &#8220;Esta informaci\u00f3n estar\u00e1 a disposici\u00f3n de las municipalidades que se interesen en restaurar \u00e1reas devastadas&#8221;, dice Kronka. Quiz\u00e1 as\u00ed los municipios logren revertir al menos en parte ese largo proceso que, si bien por una parte deriv\u00f3 en la devastaci\u00f3n del verde paulista, por otra transform\u00f3 S\u00e3o Paulo en el estado m\u00e1s rico de Brasil.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de la vegetaci\u00f3n natural comenz\u00f3 en el siglo XVI con las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar, y se intensific\u00f3 con el avance de los cafetales. Entre 1890 y 1927, el n\u00famero de cafetos en el estado de S\u00e3o Paulo trep\u00f3 de 220 millones a 1.300 millones, de acuerdo con un estudio del agr\u00f3nomo Mauro Antonio de Moraes Victor. En aquel tiempo, un buen suelo para el caf\u00e9 era aqu\u00e9l que estaba cubierto por bosque virgen, con una espesa capa de nutrientes. Siempre que la productividad disminu\u00eda, los cafetales antiguos eran abandonados y se avanzaba bosque adentro en busca de tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles. Con deforestaciones de hasta 150 mil hect\u00e1reas por a\u00f1o, la cobertura vegetal originaria del estado se redujo a la mitad a comienzos del siglo pasado. Acicateados por sus crecientes ganancias, los llamados barones del caf\u00e9 apoyaron la construcci\u00f3n de v\u00edas f\u00e9rreas que un\u00edan el interior con el puerto de Santos, e impulsaron la llegada de inmigrantes europeos que ayudaban a derribar m\u00e1s extensionesde bosques y ampliar las plantaciones.<\/p>\n<p><strong>Reforestaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Pero, y ahora, \u00bfqu\u00e9 se puede hacer? Los investigadores sostienen que es casi imposible restaurar la situaci\u00f3n forestal primitiva del estado. Pero tambi\u00e9n es verdad que es posible y factible avanzar mucho m\u00e1s all\u00e1 del actual 13,9%. Seg\u00fan Kronka, la implementaci\u00f3n de medidas que promuevan la regeneraci\u00f3n de la flora nativa remanente y el aumento de la fiscalizaci\u00f3n para cohibir las quemas destinadas a limpiar el suelo permitir\u00edan que la vegetaci\u00f3n natural alcanzase los niveles de inicios de los a\u00f1os 60, cuando ocupaba casi una tercera parte del estado &#8211; un par\u00e1metro cercano al m\u00ednimo exigido por la legislaci\u00f3n ambiental, que determina que las propiedades rurales preserven un 20% de la cobertura vegetal nativa y tambi\u00e9n la vegetaci\u00f3n situada a orillas de los r\u00edos, los llamados bosques ciliares, y la de la cima de los cerros.Pero el papel restaurador no le cabr\u00eda \u00fanicamente a la naturaleza.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de los bosques y los campos naturales podr\u00eda tambi\u00e9n contar con una ayuda proveniente de la reforestaci\u00f3n. Un estudio del Instituto Forestal que result\u00f3 en la ampliaci\u00f3n de la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica de Assis, en el oeste paulista, demostr\u00f3 que el plant\u00edo del eucalipto facilit\u00f3 el resurgimiento de la vegetaci\u00f3n nativa.El inventario de las especies utilizadas en la formaci\u00f3n artificial de bosques para el suministro de madera a las f\u00e1bricas de papel y de muebles indica que el \u00e1rea de eucaliptos se ha mantenido estable (612 mil hect\u00e1reas), mientras que la de\u00a0<em>Pinus<\/em> disminuy\u00f3 casi una quinta parte, y hoy en d\u00eda ocupa 158 mil hect\u00e1reas &#8211; producto del inter\u00e9s comercial por \u00e1rboles de fibras cortas, como lo es el eucalipto, para la fabricaci\u00f3n de papel.<\/p>\n<p>Asimismo, tal como sugiri\u00f3 otro estudio del Instituto Forestal, en este caso relativo a la regi\u00f3n de Santana do Parna\u00edba, existen grandes extensiones de tierras cubiertas \u00fanicamente por pastajes mal cuidados, en donde son visibles las huellas de la erosi\u00f3n. &#8220;Una estrategia inicial podr\u00eda ser la recuperaci\u00f3n de estos puntos de mal uso del suelo&#8221;, sugiere Kronka.Aun en este estado cr\u00edtico, lo poco que queda todav\u00eda de la vegetaci\u00f3n natural no deja de sorprender. El bi\u00f3logo Jo\u00e3o Batista Baitello, del Instituto Forestal, estudia desde hace tres a\u00f1os la flora del Parque Estadual Juquery, una extensi\u00f3n de casi 2.000 hect\u00e1reas con remanentes de la llamada Sabana (ex &#8220;Cerrado&#8221;), en la regi\u00f3n metropolitana de S\u00e3o Paulo, y a\u00fan encuentra por all\u00ed plantas que se pensaba que no existiesen m\u00e1s. De las alrededor de 250 especies que \u00e9l mismo catalog\u00f3, seis eran consideradas presumiblemente extinguidas, y cuatro en serio riesgo de extinci\u00f3n en el resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Son los casos de la\u00a0<em>Camarea hirsuta<\/em>, con sus p\u00e9talos redondos y amarillentos, la\u00a0<em>Passiflora clathrata<\/em>, una planta emparentada al maracuy\u00e1 con flores violetas, escondida entre los arbustos, y de una especie con una flor blanquecina: la\u00a0<em>Alophia sellowiana<\/em>, cuyos p\u00e9talos se abren \u00fanicamente por las noches. &#8220;De octubre a noviembre&#8221;, dice Baitello, &#8220;la incre\u00edble diversidad de formas, colores y tama\u00f1os de las flores hace que el parque parezca un hermoso jard\u00edn natural, donde las plantas florecen en secuencia, especialmente despu\u00e9s de las quemas.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La vegetaci\u00f3n natural del estado de S\u00e3o Paulo recupera un 3,8% del terreno perdido","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105,5968,477],"class_list":["post-76694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76694"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}