{"id":76699,"date":"2003-09-01T00:00:00","date_gmt":"2003-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/09\/01\/de-la-vanguardia-a-la-cuna-de-la-poesia-2\/"},"modified":"2016-01-29T13:40:58","modified_gmt":"2016-01-29T15:40:58","slug":"de-la-vanguardia-a-la-cuna-de-la-poesia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-la-vanguardia-a-la-cuna-de-la-poesia-2\/","title":{"rendered":"De la vanguardia a la cuna de la poes\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Al observar la &#8220;dura poes\u00eda concreta&#8221; de las esquinas de S\u00e3o Paulo, un grupo de j\u00f3venes poetas decidi\u00f3 que era hora de dejar a un lado &#8220;los lamentos personales y demag\u00f3gicos&#8221; que, seg\u00fan ellos, infestaban la poes\u00eda de la generaci\u00f3n moderna de 1945, y hacer que la cultura entrase en el nuevo ritmo del mundo. Bastaba solamente con mirar hacia los costados para darse cuenta de que Brasil hab\u00eda cambiado, pero pocos se tomaron ese trabajo: ya se hablaba por entonces de la nueva capital, y el presidente pregonaba las virtudes del desarrollismo. A la poes\u00eda de aquel tiempo le correspond\u00eda hablar precisamente sobre aquel momento. Uno de estos j\u00f3venes visionarios fue Haroldo de Campos, fallecido el pasado 16 de agosto a los 73 a\u00f1os. Pod\u00eda gustarse de \u00e9l o detestarlo (no hab\u00eda t\u00e9rminos medios, y \u00e9l lo sab\u00eda), pero nadie puede darse el lujo de ignorar su importancia como poeta, cr\u00edtico, ensayista y, en los \u00faltimos a\u00f1os, ya lejos de las pol\u00e9micas y cerca de la academia, un traductor brillante.<\/p>\n<p>Haroldo naci\u00f3 en S\u00e3o Paulo en 1929, y se gradu\u00f3 en derecho en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en 1952. Cuando sali\u00f3 de las arcadas de la facultad, siguiendo la tradici\u00f3n de esa escuela, quer\u00eda hacer poes\u00eda revolucionaria. O, en sus palabras y las sus colegas (su hermano Augusto y D\u00e9cio Pignatari), &#8220;poes\u00eda de exportaci\u00f3n&#8221;, como los autom\u00f3viles que el presidente Juscelino Kubitschek promet\u00eda a los brasile\u00f1os, que se fabricar\u00edan por millares para que los extranjeros los admiraran. Ese deseo de &#8220;exportaci\u00f3n&#8221; hab\u00eda sido heredado de Oswald de Andrade (1890-1954), el gur\u00fa de la nueva generaci\u00f3n po\u00e9tica, junto con St\u00e9phane Mallarm\u00e9 (1842-1898) y Ezra Pound (1885-1972). La primera vez que el grupo de Haroldo se refiri\u00f3 a lo &#8220;concreto&#8221; fue durante el Festival de M\u00fasica de Vanguardia del Teatro Arena, en 1955. Al a\u00f1o siguiente, la poes\u00eda gr\u00e1fica tuvo su exposici\u00f3n en el Museo de Arte Moderno de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>El joven poeta era radical en sus declaraciones: &#8220;Toda poes\u00eda digna de llevar ese nombre es concreta: de Homero a Dante, de Goethe a Pessoa. M\u00e1s espec\u00edficamente, la poes\u00eda concreta representa el caso l\u00edmite de la poes\u00eda, en el cual existe una total sistematizaci\u00f3n de todos los niveles &#8216;sem\u00e1ntico, sint\u00e1ctico, ret\u00f3rico, sonoro&#8217; de la palabra&#8221;. Muchos caracterizaban a todo aquello, que aparec\u00eda como &#8220;el reverso del reverso del reverso del reverso&#8221;, como &#8220;mal gusto, mal gusto&#8221; [n. del tr.: fragmentos de la canci\u00f3n &#8220;Sampa&#8221;, de Caetano Veloso]. Por cierto, la m\u00fasica popular brasile\u00f1a (MPB), se aliment\u00f3 mucho de las ideas de Haroldo; de Caetano Veloso a Gilberto Gil, que cultuaban al poeta y ensayista en sus letras y declaraciones.<\/p>\n<p><strong>Poemas barrocos<\/strong><\/p>\n<p>En esa trascendencia de \u00e9pocas, Haroldo busc\u00f3 en el pasado formas antiguas para revisitar y &#8220;transcrear&#8221;: en 1963, por ejemplo, cre\u00f3 sus<em>Gal\u00e1xias<\/em> a partir de poemas barrocos. De la misma manera, como ensayista, rescat\u00f3 al oscuro poeta Sous\u00e2ndrade (1833-1902) y lo elev\u00f3 a la categor\u00eda de genio. Por estas y otras razones, mantuvo grandes pol\u00e9micas con gente de la estatura de Antonio Candido. Siempre con elegancia y sabidur\u00eda. Aun cuando no aceptaban sus &#8220;transcreaciones&#8221;, la forma en que Haroldo entend\u00eda el proceso de traducci\u00f3n, aplicado a Pound, Goethe, Dante y Joyce, entre otros, en el que el poeta moderno interven\u00eda en el texto del antiguo para traer su texto al momento presente.<\/p>\n<p>En 2000, Haroldo lanz\u00f3\u00a0<em>A M\u00e1quina do Mundo Repensada<\/em> [<em>La M\u00e1quina del Mundo Repensada<\/em>] (editorial Ateli\u00ea). &#8220;Es un poema c\u00f3smico, hecho todo en rima dantesca, que muestra a Haroldo de Campos no solamente como un gran poeta, sino como alguien que no cabe en r\u00f3tulos&#8221;, dice Leda Ten\u00f3rio da Motta, cr\u00edtica literaria, traductora y profesora de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo. Su poes\u00eda se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s filos\u00f3fica. En 2002 concluy\u00f3 la traducci\u00f3n de la\u00a0<em>Il\u00edada<\/em>, de Homero, fruto de diez a\u00f1os de trabajo. Al fin la vanguardia y la cuna de la poes\u00eda se encontraron y se reconciliaron. Y en forma bien concreta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Haroldo de Campos no cab\u00eda en r\u00f3tulos","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76699"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76699\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76699"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}