{"id":76719,"date":"2003-10-01T00:00:00","date_gmt":"2003-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/10\/01\/una-sobreviviente-de-las-selvas-2\/"},"modified":"2013-01-24T21:34:44","modified_gmt":"2013-01-24T23:34:44","slug":"una-sobreviviente-de-las-selvas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-sobreviviente-de-las-selvas-2\/","title":{"rendered":"Una sobreviviente de las selvas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96772\" style=\"max-width: 171px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96772  \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sobrevivente.jpg\" alt=\"\" width=\"161\" height=\"123\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sobrevivente.jpg 161w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sobrevivente-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 161px) 100vw, 161px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">M\u00c1RCIA ATTIAS<\/span><p class=\"wp-caption-text\">La C. violaceum y el r\u00edo Negro: una potencial fuente de antibi\u00f3ticos<span class=\"media-credits\">M\u00c1RCIA ATTIAS<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u00c1cidas y con pocos nutrientes, las aguas color caf\u00e9 del r\u00edo Negro, que atraviesan el estado de Amazonas, no son precisamente el mejor sitio donde vivir. La temperatura llega f\u00e1cilmente a los 40\u00ba Celsius, la radiaci\u00f3n ultravioleta del Sol es intensa y la concentraci\u00f3n de agentes t\u00f3xicos, como los metales pesados y los radicales libres, es elevada. Pero, aun as\u00ed, tanto el r\u00edo como el suelo de sus orillas albergan cantidades elevadas de una bacteria de vida libre: la\u00a0<em>Chromobacterium violaceum<\/em>, actualmente muy bien conocida. El 30 de septiembre, 107 investigadores del proyecto Genoma Brasile\u00f1o publicaron un art\u00edculo en la revista estadounidense\u00a0<em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em> (<em>PNAS<\/em>) presentando el secuenciamiento de todo el genoma (el conjunto de los genes) de ese microorganismo.<\/p>\n<p>Al margen de los datos b\u00e1sicos, tales como la dimensi\u00f3n del genoma (alrededor de 4,7 millones de pares de bases nitrogenadas) y el n\u00famero estimado de genes (4.431), el art\u00edculo destaca una peculiaridad de la\u00a0<em>C. violaceum,<\/em> que parece ser vital para su adaptaci\u00f3n a las aguas de ambientes tan distantes entre s\u00ed como la Amazonia, el oeste de \u00c1frica o Australia: el 11% de sus genes (496) contiene instrucciones para la producci\u00f3n de prote\u00ednas de membrana celular relacionadas con el transporte de sustancias de afuera hacia adentro de la bacteria y viceversa.<\/p>\n<p>Los investigadores identificaron 35 genes ligados a la utilizaci\u00f3n del hierro y 14 que mitigan los efectos del calor, por ejemplo. &#8220;Este conjunto de prote\u00ednas transportadoras permite que la bacteria realice una eficiente explotaci\u00f3n de bajas concentraciones de nutrientes, y es responsable por su tolerancia a muchos agentes t\u00f3xicos&#8221;, afirma Ana Tereza Vasconcelos, del Laboratorio Nacional de Computaci\u00f3n Cient\u00edfica (LNCC) de Petr\u00f3polis, coordinadora del proyecto. Llevado adelante por una red nacional de 25 laboratorios de investigaci\u00f3n distribuidos en 15 estados brasile\u00f1os, de Amazonas a R\u00edo Grande do Sul, el secuenciamiento del genoma de este microorganismo cost\u00f3 casi 12 millones de reales, financiados por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq).<\/p>\n<p>Una parte de estos fondos se us\u00f3 para la compra de equipos especiales: los secuenciadores, para los laboratorios de la red nacional. La\u00a0<em>C. violaceum<\/em>, el primer organismo secuenciado por el consorcio nacional de laboratorios, lleva este nombre pues produce un pigmento de color p\u00farpura denominado violace\u00edna, que parece presentar una serie de propiedades de inter\u00e9s m\u00e9dico y ambiental. La violace\u00edna es empleada actualmente en tratamientos dermatol\u00f3gicos, y existen evidencias en el sentido de que puede tener una acci\u00f3n antibacteriana y antiv\u00edrica.<\/p>\n<p>Hallada en ambientes tropicales y subtropicales, es la \u00fanica especie de este g\u00e9nero eventualmente patog\u00e9nica para el ser humano, sobre todo para ni\u00f1os y ancianos. No suele causar problemas serios, aunque existen registros de casos de infecciones severas en Estados Unidos, Francia y Corea del Sur. Pero precisamente su abundancia en el r\u00edo Negro fue la motiv\u00f3 su elecci\u00f3n como objeto de estudio, al margen de la perspectiva de generar productos de valor econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>El equipo del Genoma Brasile\u00f1o cree que la\u00a0<em>C. violaceum<\/em> puede utilizarse como una biof\u00e1brica, capaz de producir ciertos tipos de pl\u00e1stico, por ejemplo. &#8220;Para garantizar la protecci\u00f3n intelectual de eventuales aplicaciones que puedan surgir con base en los resultados de nuestro trabajo, antes de publicar el art\u00edculo en la\u00a0<em>PNAS<\/em> solicitamos patentes sobre los genes de la\u00a0<em>Chromobacterium<\/em>&#8220;, dice Ana Tereza. La comprensi\u00f3n de los mecanismos que la bacteria emplea para adaptarse a diferentes ambientes puede ser el primer paso hacia la explotaci\u00f3n de sus potencialidades biotecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Proyecto Genoma Brasile\u00f1o<\/em><br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nAna Tereza Vasconcelos &#8211; Laboratorio Nacional de Computaci\u00f3n Cient\u00edfica (LNCC)<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 11.990.074,84 (CNPq)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El an\u00e1lisis de los genes ayuda a entender los mecanismos de adaptaci\u00f3n de una bacteria muy com\u00fan en las oscuras aguas amaz\u00f3nicas\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76719"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}