{"id":76721,"date":"2003-10-01T00:00:00","date_gmt":"2003-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/10\/01\/las-playas-que-se-pierden-2\/"},"modified":"2013-01-24T21:35:31","modified_gmt":"2013-01-24T23:35:31","slug":"las-playas-que-se-pierden-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-playas-que-se-pierden-2\/","title":{"rendered":"Las playas que se pierden"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96778\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96778 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/praias.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/praias.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/praias-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">JOS\u00c9 LANDIM DOMINGUEZ \/ UFBA<\/span><p class=\"wp-caption-text\">Una alternativa poco eficaz: una barrera de piedras en Praia de Atalaia, Sergipe, erigida para proteger al hotel del impacto de las olas<span class=\"media-credits\">JOS\u00c9 LANDIM DOMINGUEZ \/ UFBA<\/span><\/p><\/div>\n<p>En julio de 1993, el Faro da Concei\u00e7\u00e3o cedi\u00f3 ante la acci\u00f3n del mar y se derrumb\u00f3 en una de las playas de S\u00e3o Jos\u00e9 do Norte, en el sur de Rio Grande do Sul. La ca\u00edda de dicho faro fue unos de los resultados de una pugna silenciosa que se traba desde hace a\u00f1os en ese municipio &#8216;ga\u00facho&#8217; de 27 mil habitantes, situado a 350 kil\u00f3metros de Porto Alegre, que fuera escenario de las batallas de la Revoluci\u00f3n Farroupilha en el siglo XIX. All\u00ed, las aguas del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico se disputan el terreno con la arena y avanzan disimuladamente sobre una franja de 30 kil\u00f3metros de playas desiertas de arena firme y oscura.<\/p>\n<p>Construido a comienzos del siglo pasado en una estrecha franja de tierra ubicada entre el mar y Lagoa dos Patos &#8211; la mayor laguna de Brasil -, el Faro da Concei\u00e7\u00e3o quedaba hasta los a\u00f1os 40 a ochenta metros del mar, y guiaba a las embarcaciones que llegaban al puerto de R\u00edo Grande. Se cay\u00f3 a causa solamente del proceso de erosi\u00f3n natural, ocasionado por las vigorosas olas que consumen 3 metros de arena cada a\u00f1o. Su puesto es ahora ocupado por otro faro, construido en aluminio y emplazado en lo alto de una duna.<\/p>\n<p>Ejemplos como el de S\u00e3o Jos\u00e9 do Norte son m\u00e1s comunes de lo que se imagina. Alrededor de las tres cuartas partes de la costa brasile\u00f1a se encuentran bajo la acci\u00f3n de un proceso de permanente transformaci\u00f3n, que hace de la aparente estabilidad de la silueta de los 8.000 kil\u00f3metros de litoral del pa\u00eds apenas una mera referencia de los mapas escolares. Actualmente, el 40% de las playas es fustigado por alg\u00fan proceso erosivo y pierde terreno ante al mar, mientras que en el 10% de la costa brasile\u00f1a se registra el proceso inverso &#8211; la arena avanza sobre el oc\u00e9ano, un fen\u00f3meno denominado progradaci\u00f3n -, de acuerdo con las conclusiones del primer relevamiento nacional de alteraciones del perfil costero. De acuerdo con este estudio, la erosi\u00f3n corroe tambi\u00e9n una cuarta parte de los paredones naturales de roca (acantilados) e invade la desembocadura del 15% de los r\u00edos que vierten sus aguas en el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>En otro 15% de los casos la desembocadura de los r\u00edos gana espacio sobre el mar. El recientemente concluido\u00a0<em>Diagn\u00f3stico de Erosi\u00f3n y Progradaci\u00f3n Costera<\/em> es producto de un esfuerzo colectivo de 16 grupos de investigaci\u00f3n, y muestra que la desaparici\u00f3n de las playas en algunos puntos y el crecimiento de las franjas de arena en otros sucede con mayor o menor intensidad en los 17 estados brasile\u00f1os ba\u00f1ados por el Atl\u00e1ntico, dependiendo de la geograf\u00eda local.<\/p>\n<p>Este estudio apunta no solamente los tramos m\u00e1s afectados y los puntos m\u00e1s susceptibles de sufrir debido a la fuerza de las olas, como es el caso de la regi\u00f3n nordeste, en la cual las playas presentan una suave inclinaci\u00f3n que facilita la invasi\u00f3n del mar. El diagn\u00f3stico efectu\u00f3 tambi\u00e9n un mapeamiento detallado de las \u00e1reas en las que la ocupaci\u00f3n humana corroy\u00f3 el paisaje y de aqu\u00e9llas en la cuales la transformaci\u00f3n del litoral es obra de la naturaleza. Por esta raz\u00f3n, debe orientar la creaci\u00f3n de una red permanente de monitoreo de los tramos de mayor riesgo y auxiliar en la elaboraci\u00f3n de normas que pongan l\u00edmites m\u00e1s rigurosos a la construcci\u00f3n de viviendas y edificios de consorcios o condominios a orillas del mar.<\/p>\n<p>&#8220;La fijaci\u00f3n de estos l\u00edmites depende de la velocidad de retroceso de la costa y del monitoreo de las \u00e1reas de riesgo&#8221;, comenta el ge\u00f3grafo Dieter Muehe, investigador de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y coordinador general del trabajo, financiado por la Secretar\u00eda de la Comisi\u00f3n Interministerial para Recursos del Mar (Secirm). De acuerdo con Muehe, la implementaci\u00f3n de las recomendaciones adoptadas por el Ministerio del Medio Ambiente, como la de no construir a menos de 50 metros de la playa en \u00e1reas urbanas y a distancias inferiores a los 200 metros en las zonas a\u00fan no ocupadas &#8211; algo que no se ha cumplido hasta hoy en buena parte de las localidades costeras -, evitar\u00eda problemas como los que enfrent\u00f3 en 2001 la poblaci\u00f3n de Barra de Maric\u00e1, en la costa norte de R\u00edo de Janeiro, donde una tempestad derrib\u00f3 un conjunto de casas construidas en la franja de arena.<\/p>\n<p>Ese tramo de la costa del estado se encuentra en un \u00e1rea en la que el estrechamiento de la franja de arena es c\u00edclico &#8211; un a\u00f1o las aguas se adue\u00f1an de la playa, y \u00e9sta a su vez se recupera al a\u00f1o siguiente. Sin respetar los l\u00edmites impuestos por el oc\u00e9ano, los propietarios reconstruyeron sus casas y erigieron muros de defensa en la arena, mutilando el paisaje de esa forma. Dividido en 16 cap\u00edtulos, el relevamiento ser\u00e1 publicado este mismo a\u00f1o en forma de atlas, con mapas de los tramos analizados en cada estado. R\u00edo Grande do Sul, con un litoral de f\u00e1cil acceso para los investigadores, es el estado que mejor escudri\u00f1\u00f3 su orla marina y reuni\u00f3 informaciones recabadas durante los \u00faltimos 80 a\u00f1os sobre sus 640 kil\u00f3metros de costa.<\/p>\n<p>En tanto, Maranh\u00e3o, estado de la regi\u00f3n nordeste, y Par\u00e1, regi\u00f3n norte, disponen \u00fanicamente de informaciones m\u00e1s recientes sobre las condiciones de las playas, carencia que dificulta la comprensi\u00f3n acerca de c\u00f3mo estos fen\u00f3menos evolucionan a trav\u00e9s del tiempo. Este juego de avances y retrocesos del oc\u00e9ano remodela la costa brasile\u00f1a desde que Sudam\u00e9rica empez\u00f3 a separarse de \u00c1frica, hace 130 millones de a\u00f1os. Es un fen\u00f3meno natural determinado por la energ\u00eda de las olas y las caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas de las playas, que orientan las corrientes marinas y el transporte de arena, a ejemplo de lo que se observa en S\u00e3o Jos\u00e9 do Norte.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es as\u00ed en la costa norte de R\u00edo de Janeiro, en un tramo de 50 kil\u00f3metros ubicado entre Cabo Fr\u00edo y Saquarema, en la restinga de Massambaba. All\u00ed, un Atl\u00e1ntico de aguas de un azul intenso &#8211; y tambi\u00e9n heladas, aun bajo un fuerte sol &#8211; consumi\u00f3 6 metros de playas y dunas de arena fina y blanca entre abril de 1996 y agosto de 2002. Debido a que la regi\u00f3n es pr\u00e1cticamente desierta, la erosi\u00f3n solamente fue identificada porque los investigadores de la UFRJ ya estaban monitoreando la regi\u00f3n durante ese per\u00edodo.<\/p>\n<p><strong>Una intervenci\u00f3n perjudicial<br \/>\n<\/strong>Este estudio detalla el impacto de la intervenci\u00f3n humana y es motivo de alerta. En diversos puntos de la costa, la erosi\u00f3n y su reverso, la progradaci\u00f3n, surgen o se ven agravadas por la intervenci\u00f3n en la naturaleza. La construcci\u00f3n de un muelle o de un canal para la navegaci\u00f3n altera el ciclo de transporte de sedimentos y lleva a que la arena se acumule de un lado de esa barrera artificial y falte del otro. En el puerto &#8216;ga\u00facho&#8217; de R\u00edo Grande, dos paredones de piedras (escolleras) de 3,5 kil\u00f3metros de longitud, erguidos dentro del mar para proteger la navegaci\u00f3n, alteraron el perfil de Praia do Cassino. Considerada la m\u00e1s extensa playa del planeta, con sus 245 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, Praia do Cassino ha crecido m\u00e1s a\u00fan: engord\u00f3 450 metros desde 1947.<\/p>\n<p>M\u00e1s al norte de esa barrera artificial, Praia do Mar Grosso ha tenido el destino opuesto y se ha encogido a un ritmo anual de 1,4 m en un trecho de cuatro kil\u00f3metros. Es algo similar a lo que sucede en Ilh\u00e9us, en el sur del estado de Bah\u00eda, donde la construcci\u00f3n de un puerto provoc\u00f3 una severa erosi\u00f3n en las playas ubicadas al norte y una acumulaci\u00f3n de arena en las del sur. As\u00ed y todo, esta situaci\u00f3n de alerta no significa que toda la costa se encuentre amenazada. Las playas soleadas &#8211; y cercadas por cocoteros en las regiones norte y nordeste o rodeadas por cerros en el sur y el sudeste &#8211; no desaparecer\u00e1n, pero se transforman debido a la acci\u00f3n del mar. Por ahora, los efectos de la erosi\u00f3n son m\u00e1s graves en tramos circunscritos, ubicados fundamentalmente en \u00e1reas urbanizadas, que son objeto de especulaci\u00f3n inmobiliaria reciente, como es el caso de Matinhos, un balneario situado 111 kil\u00f3metros al sur de Curitiba, Paran\u00e1.<\/p>\n<p>Antes imperceptible para a poblaci\u00f3n, la erosi\u00f3n que afecta 6 kil\u00f3metros de playa ha empezado a generar incidentes, producto del avance de la especulaci\u00f3n inmobiliaria en la costa durante los \u00faltimos a\u00f1os. En mayo de 2001, una corriente de resaca destruy\u00f3 19 viviendas edificadas en la arena de la playa en loteos irregulares, y dej\u00f3 a 50 familias sin techo. La soluci\u00f3n m\u00e1s eficaz &#8211; y obvia &#8211; es respetar la acci\u00f3n de la naturaleza y construir a una distancia segura del nivel de la marea alta. Pero, en cambio, se echa mano de paliativos, como lo es la construcci\u00f3n de muros, que pueden tener un resultado desastroso. &#8220;Los muros trasladan la erosi\u00f3n al terreno contiguo, destruyendo el paisaje y desvalorizando los inmuebles&#8221;, comenta el ge\u00f3logo Rodolfo Jos\u00e9 Angulo, del Laboratorio de Estudios Costeros de la Universidad Federal de Paran\u00e1, que monitorea la erosi\u00f3n en Matinhos, un ciudad que es llamada &#8216;Namorada do Paran\u00e1&#8217; [La Novia de Paran\u00e1].<\/p>\n<p>En ese balneario paranaense, el problema se agrav\u00f3 debido a una urbanizaci\u00f3n mal planificada, que removi\u00f3 las dunas de la playa, una protecci\u00f3n natural contra las resacas &#8211; una playa tiene tres partes fundamentales: la zona de rompiente de las olas, la playa seca y una acumulaci\u00f3n de arena conocida como duna frontal. En Saquarema, costa norte de R\u00edo de Janeiro, la remoci\u00f3n de las dunas para la construcci\u00f3n de una carretera trajo consigo el castigo del mar. La ruta fue destruida tras dos d\u00e9cadas de continua erosi\u00f3n. Muehe comenta que la municipalidad local, &#8220;en un acto de insistencia posiblemente inocua&#8221;, rellen\u00f3 nuevamente el local y reconstruy\u00f3 la carretera a orillas del mar. De una manera general, la falta de planificaci\u00f3n urbana induce o incluso acent\u00faa los da\u00f1os de la erosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los efectos de la interferencia humana sobre el comportamiento del mar no son producto \u00fanicamente de obras realizadas en las playas o cerca del litoral. Represas erigidas a centenas de kil\u00f3metros de la costa, en r\u00edos que desembocan en el mar, interrumpen el proceso natural de transporte de sedimentos hacia las playas. Con la escasez repentina de arena de los r\u00edos, las olas del mar dejan de enfrentarse a esas barreras naturales e invaden las playas con mayor facilidad. Un ejemplo extremo de este fen\u00f3meno se registr\u00f3 en el pueblo de Vila do Cabe\u00e7o, situado 140 kil\u00f3metros al sur de Aracaj\u00fa, la capital de Sergipe, en la desembocadura del r\u00edo S\u00e3o Francisco. En 1998, las olas barrieron ese poblado de 50 familias. El faro de la Marina, antes ubicado en tierra seca, construido al final del siglo XIX, se encuentra actualmente dentro del agua, como consecuencia del proceso de erosi\u00f3n asociado a la escasez de sedimentos.<\/p>\n<p>Se sabe tambi\u00e9n que las desembocaduras de los grandes r\u00edos son regiones naturalmente inestables. De acuerdo con Muehe, dichos ecosistemas padecen la erosi\u00f3n y la progradaci\u00f3n en proporciones equivalentes (un 15% de ellas evidencia un desgaste y un 15% crecimiento), en especial en la costa de los estados de Paran\u00e1 y Santa Catarina. Ambos fen\u00f3menos pueden tambi\u00e9n convivir en una misma desembocadura. Es lo que se ve, por ejemplo, en Ilha Comprida, costa sur de S\u00e3o Paulo, donde la desembocadura del r\u00edo Ribeira de Iguap\u00e9 se desplaza lentamente hacia el sur debido a la fuerza de las arenas.<\/p>\n<p>&#8220;Es com\u00fan que el embate entre la energ\u00eda de las olas y la fuerza de los r\u00edos modifique lentamente la configuraci\u00f3n de las playas&#8221;, dice Jos\u00e9 Maria Landim Dominguez, del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), encargado de los cap\u00edtulos de este estudio referentes a los estados de Bah\u00eda, Sergipe y Para\u00edba. Pero, la acci\u00f3n del oc\u00e9ano, amenazadora en una buena parte de la costa, no siempre ocasiona da\u00f1os. En algunos casos, el capricho de las olas produce situaciones curiosas. En la costa norte de S\u00e3o Paulo, tres playas vecinas a la localidad de Ubatuba presentan caracter\u00edsticas completamente diferentes.<\/p>\n<p>Una de \u00e9stas, la de Sununga, es acometida por olas violentas provenientes del sur, y es blanco de un proceso conocido como rotaci\u00f3n playal, en el cual hay alternancia de erosi\u00f3n y deposici\u00f3n en los extremos de las playas, de acuerdo con un estudio llevado adelante por Michel Michaelovitch de Mahiques, investigador del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y la doctoranda Cristina C\u00e9lia Martins. El grupo del Instituto Oceanogr\u00e1fico, integrado por Moys\u00e9s Gonsalez Tessler, autor del cap\u00edtulo paulista del estudio, que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP, procura comprender con precisi\u00f3n los procesos de erosi\u00f3n y reconstituci\u00f3n natural de las playas del estado de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>&#8220;Lo importante no es detectar \u00fanicamente la erosi\u00f3n, sino evaluar el balance de sedimentos que entran y salen de la playa&#8221;. Pegada a Sununga &#8211; playa de arena gruesa y mar bravo &#8211; se encuentra Praia do L\u00e1zaro, que es mucho m\u00e1s calma, y protegida del impacto directo de las olas por una bah\u00eda y un costado rocoso. Luego viene Praia de Domingas Dias, que es pl\u00e1cida y con arena fina.<\/p>\n<p><strong>El impacto del puerto<br \/>\n<\/strong>De toda la costa brasile\u00f1a, las \u00e1reas m\u00e1s susceptibles a la erosi\u00f3n se encuentran en la regi\u00f3n nordeste, donde las playas ya de por s\u00ed padecen la escasez de arena ocasionada por la falta de r\u00edos capaces de abastecer al mar con sus sedimentos. En Pernambuco, uno de los estados m\u00e1s afectados por este problema, alrededor de seis de cada diez playas de los 187 kil\u00f3metros de costa ceden terreno al mar. En la capital del estado, el Puerto de Recife, de 3,4 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, desplaz\u00f3 los efectos de la erosi\u00f3n hacia Olinda, una ciudad vecina situada 8 kil\u00f3metros al norte. Es una interferencia que agrava la situaci\u00f3n del ya hist\u00f3ricamente vulnerable litoral pernambucano, afectado por la escasez de sedimentos y carente de dunas naturales que detengan el avance del mar.<\/p>\n<p>Los primeros registros de erosi\u00f3n en el estado se remontan a 1914; un fen\u00f3meno que se vio agravado principalmente por las obras del puerto, que alteraron las corrientes costeras que llegan a Olinda. En 1953, se encomendaron estudios al Laboratoire Dauphinois d&#8217;Hydraulique Neyrpic de Grenoble, Francia, que recomend\u00f3 la construcci\u00f3n de escolleras cerca del puerto, en un \u00e1rea en la que no existen los arrecifes naturales comunes en la regi\u00f3n. De esta manera, las franjas de arena de la ciudad pr\u00e1cticamente desaparecieron, sustituidas por murallas de piedras erguidas para hacer frente a la fuerza de las olas.<\/p>\n<p>Pero lo \u00fanico que se logr\u00f3 fue trasladar la erosi\u00f3n a la costa ubicada al norte, y de all\u00ed a su vez lleg\u00f3 hasta la ciudad de Paulista, a 16 kil\u00f3metros de Recife, donde la contaminada Praia de Janga se estrech\u00f3 100 metros en los \u00faltimos diez a\u00f1os. Es una situaci\u00f3n parecida a la que se observa desde los a\u00f1os 80 en Fortaleza, Cear\u00e1, luego de que la construcci\u00f3n de una escollera bloqueara el flujo de sedimentos y causara una erosi\u00f3n de las playas situadas en la zona oeste de la ciudad.<\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, la erosi\u00f3n del litoral de Pernambuco no ha hecho sino incrementarse con la construcci\u00f3n de edificios, carreteras y diques sobre las playas. En Praia de Boa Viagem, una de las m\u00e1s conocidas playas de Recife, el mar devor\u00f3 cinco metros de la franja de arena en 20 a\u00f1os. &#8220;Y la tendencia indica que la cosa va a empeorar&#8221;, advierte el ge\u00f3logo Valdir Manso, del Laboratorio de Geolog\u00eda y Geof\u00edsica Marina de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), que monitorea en forma permanente 15 puntos de la costa pernambucana. La intervenci\u00f3n humana en el paisaje, con la construcci\u00f3n del puerto de Suape en la localidad de Ipojuca, 40 kil\u00f3metros al sur de Recife, interrumpi\u00f3 el flujo de sedimentos y magnific\u00f3 el problema.<\/p>\n<p>Como consecuencia de ello, el mar avanz\u00f3 sobre \u00e1reas urbanizadas, como Praia de Toquinho, donde los propietarios de mansiones situadas a orillas del mar optaron por erigir murallas de rocas en la arena en un intento por mantener al mar distante. Con la consultor\u00eda de la UFPE, la municipalidad de Ipojuca elabor\u00f3 un proyecto presupuestado en 5 millones de reales destinado a proteger la orla con la construcci\u00f3n de un dique de protecci\u00f3n situado 200 metros mar adentro.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de entender por qu\u00e9 una playa pierde o gana arena no es f\u00e1cil, ni siquiera para los investigadores. Pero al menos est\u00e1n claros los efectos de tales fen\u00f3menos. En la costa de R\u00edo Grande do Norte, el desgaste amenaza a los pozos de petr\u00f3leo que, en la d\u00e9cada del 80, hab\u00edan sido instalados a 800 metros de la playa en el campo petrol\u00edfero de Macau-Serra, cerca de Ponta do Tubar\u00e3o. Estos pozos a orillas del mar fueron preventivamente circundados por muros de contenci\u00f3n. Con la marea alta el agua llega hasta ellos. En Guamar\u00e9, ciudad productora de petr\u00f3leo y gas natural que se encuentra a poco m\u00e1s de dos horas en autom\u00f3vil desde Natal, ca\u00f1er\u00edas y emisarios submarinos instalados a 1,5 m de profundidad se encuentran hoy en d\u00eda a flor de tierra.<\/p>\n<p>En un estudio financiado por la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), el Fondo Sectorial de Petr\u00f3leo y Gas Natural (CTPetro) y Petrobras, el equipo de la ge\u00f3loga Helenice Vital, del Laboratorio de Geolog\u00eda y Geof\u00edsica Marina y Monitoreo Ambiental de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Norte, descubri\u00f3 que una convergencia de factores provoca erosi\u00f3n en esta parte del estado. Por una parte los r\u00edos que drenan la regi\u00f3n son de peque\u00f1o porte y no aportan sedimentos en cantidades significativas, y, para empeorar m\u00e1s a\u00fan la situaci\u00f3n, sobre algunos de \u00e9stos se han construido represas. Por otra, las caracter\u00edsticas tect\u00f3nicas de la plataforma producen \u00e1reas con rebajamiento de terreno, creando el mismo efecto que una elevaci\u00f3n del nivel del mar. En las localidades de S\u00e3o Bento y Cai\u00e7ara do Norte, las playas retrocedieron 250 metros en los \u00faltimos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Entretanto, el misterio de la destrucci\u00f3n del Faro da Concei\u00e7\u00e3o, en R\u00edo Grande do Sul, solamente fue develado mediante un an\u00e1lisis del movimiento de las olas. Se constat\u00f3 que \u00e9stas son m\u00e1s fuertes y cargan m\u00e1s energ\u00eda que en las playas aleda\u00f1as. El fondo del oc\u00e9ano funciona como una lente que aumenta la energ\u00eda de las olas en el punto erosionado. A este s\u00edndrome se lo conoce como efecto foco. &#8220;Como no hab\u00eda urbanizaci\u00f3n, la causa solamente pod\u00eda ser natural&#8221;, dice Lauro Calliari, investigador del Laboratorio de Oceanograf\u00eda Geol\u00f3gica de la Fundaci\u00f3n Universidad Federal de R\u00edo Grande.<\/p>\n<p>Proyecciones internacionales apuntan que el nivel del mar puede subir entre 40 y 50 cent\u00edmetros durante los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os. &#8220;Nadie sabe a\u00fan si eso realmente suceder\u00e1, pero conviene tratar el tema con seriedad, toda vez que el fondo del mar cercano a la costa tiene poco declive&#8221;, dice Muehe. Una elevaci\u00f3n de 50 cent\u00edmetros en el nivel del Atl\u00e1ntico podr\u00eda consumir 100 metros de playa en regiones como el norte y el nordeste de Brasil. Tambi\u00e9n la costa sur de S\u00e3o Paulo podr\u00eda verse afectada, pese a estar resguardada por una planicie de hasta 25 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n entre el mar y la sierra.<\/p>\n<p>Quienes ignoran esta posibilidad soslayan la din\u00e1mica del mar. Es sabido que en los \u00faltimos 120 mil a\u00f1os el nivel del mar oscil\u00f3 muchas veces, como consecuencia de los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos. Hace 17 mil a\u00f1os el oc\u00e9ano volvi\u00f3 a subir, luego de haber bajado m\u00e1s de 100 metros debido al per\u00edodo glacial, que hizo que la l\u00ednea de la costa se ubicase a decenas de kil\u00f3metros m\u00e1s adelante de la l\u00ednea de la costa actual. Hace 5.100 a\u00f1os, el mar subi\u00f3 y su nivel se ubic\u00f3 4 metros por encima del nivel actual. Nadie apuesta a una nueva glaciaci\u00f3n capaz de afectar al nivel del mar en las pr\u00f3ximas generaciones, pero seguramente es menos caro monitorear el comportamiento de las costas y estipular franjas de protecci\u00f3n que esperar lo peor para despu\u00e9s reconstruir los bordes de las ciudades costeras.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<em>Atlas de la Erosi\u00f3n y Progradaci\u00f3n Costera del Litoral Brasile\u00f1o<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nPrograma de Geolog\u00eda y Geof\u00edsica Marina<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nDieter Muehe &#8211; UFRJ<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 47.000,00 (Secirm)<\/p>\n<p><em>Evaluaci\u00f3n Multitem\u00e1tica del Transporte de Sedimentos en un Ambiente de Playa: Praia da Sununga, Ubatuba, Estado de S\u00e3o Paulo<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMichel Michaelovitch de Mahiques &#8211; Instituto Oceanogr\u00e1fico\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 163.920,67 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La erosi\u00f3n y el retroceso del mar dan nuevos contornos a las costas brasile\u00f1as\r\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-76721","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76721"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76721\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76721"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}