{"id":76723,"date":"2003-10-01T00:00:00","date_gmt":"2003-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/10\/01\/la-luz-que-el-hombre-blanco-apago-2\/"},"modified":"2015-08-28T16:12:10","modified_gmt":"2015-08-28T19:12:10","slug":"la-luz-que-el-hombre-blanco-apago-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-luz-que-el-hombre-blanco-apago-2\/","title":{"rendered":"La luz que el hombre blanco apag\u00f3"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96909\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96909 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/indio.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"127\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/indio.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/indio-120x95.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">WAGNER SILVA E MIGUEL BOYAYAN<\/span>Punta de lanza en s\u00edlex de 7.700 a\u00f1os y fragmentos de cer\u00e1mica<span class=\"media-credits\">WAGNER SILVA E MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los libros escolares de Historia ense\u00f1an someramente que hab\u00eda en la Am\u00e9rica precolombina, es decir, hasta 1492, tres grupos ind\u00edgenas con sociedades avanzadas: los aztecas y los mayas, al norte del Ecuador, y los incas al sur, en los Andes. Estos pueblos, con sus ciudades de rica arquitectura, erigidas en piedra, dominaban la agricultura y pose\u00edan una jerarqu\u00eda social y ciertos conocimientos cient\u00edficos. Cada con su estilo, y con sus particularidades, a \u00e9stos grupos suele agrup\u00e1rselos en la columna de las &#8220;civilizaciones&#8221; conquistadas &#8211; destruidas quiz\u00e1 sea el mejor t\u00e9rmino &#8211; por la v\u00eda de las armas de fuego y por las enfermedades tra\u00eddas por los primeros colonizadores europeos del siglo XVI.<\/p>\n<p>Son la luz que se apag\u00f3 con la llegada del hombre blanco. A los dem\u00e1s pueblos amerindios, incluidos los de Brasil, igualmente v\u00edctimas del desembarco de los nuevos se\u00f1ores provenientes del Viejo Mundo, les qued\u00f3 la imagen de sociedades primitivas, de tinieblas, sin refinamiento cultural o significativas distinciones de clase, compuestas por peque\u00f1as aldeas aisladas unas de otras, donde imperaba el nomadismo. En fin, representaban el atraso &#8211; comparado con el esplendor imperial de sus contempor\u00e1neos andinos y centroamericanos.<\/p>\n<p>Sin embargo, recientes descubrimientos arqueol\u00f3gicos en al menos dos puntos diferentes de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica brasile\u00f1a sugieren que los aztecas, los mayas y los incas no eran los \u00fanicos que ostentaban el status de ser sociedades complejas a la \u00e9poca del desembarco del navegante Crist\u00f3bal Col\u00f3n. En los \u00faltimos a\u00f1os, intensos trabajos de campo llevados a cabo por investigadores brasile\u00f1os y extranjeros en el Alto Xing\u00fa, norte de Mato Grosso, y en la confluencia de los r\u00edos Negro y Solim\u00f5es, a unos 30 kil\u00f3metros de Manaos, estado de Amazonas, sugieren la existencia de grandes y refinados asentamientos humanos, que eran habitados hace 500 a\u00f1os &#8211; o incluso antes &#8211; simult\u00e1neamente por algunos millares de personas.<\/p>\n<p>Las evidencias m\u00e1s espectaculares de ocupaciones de tal magnitud &#8211; algo \u00fanicamente posible con la adopci\u00f3n de un estilo de vida sedentario y de pr\u00e1cticas que alteraban la selva nativa y permit\u00edan la implementaci\u00f3n de una agricultura razonablemente productiva &#8211; surgieron en sitios prehist\u00f3ricos ubicados en las tierras actualmente habitadas por el pueblo kuikuro, en el interior de la reserva ind\u00edgena de Xing\u00fa, y se materializaron en las p\u00e1ginas de la edici\u00f3n del 19 septiembre de la revista estadounidense\u00a0<em>Science<\/em>, una de las publicaciones de mayor peso entre los cient\u00edficos.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de cuatro p\u00e1ginas, ilustrado con seis im\u00e1genes de sat\u00e9lite, un poco com\u00fan equipo de autores &#8211; tres investigadores de la Universidad de Florida, dos del Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro y dos indios kuikuro &#8211; describe la estructura del tipo de sociedad que exist\u00eda en ese punto de la Amazonia entre los a\u00f1os 1.200 y 1.600 d.C.: un conjunto de 19 aldeas de formato circular; las mayores protegidas por fosos de hasta 5 metros de profundidad y muros de empalizadas, interconectadas por una extensa y ancha red de carreteras o estradas de tierra apisonada. Los investigadores estiman que entre 2.500 y 5.000 personas viv\u00edan en las mayores aldeas. El cuidado y la precisi\u00f3n con la que esas v\u00edas fueron concebidas y ejecutadas impresionan. Eran sumamente rectil\u00edneas, con anchos que oscilaban entre los 10 y 50 metros, y una extensi\u00f3n de 3 a 5 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>&#8220;Esas carreteras constituyen un trabajo de ingenier\u00eda, en cuyo marco se traslad\u00f3 una enorme cantidad de tierra en el plano horizontal&#8221;, afirma el arque\u00f3logo Michael Heckenberger, de la Universidad de Florida, el principal autor del texto publicado en\u00a0<em>Science<\/em>, un estadounidense de 41 a\u00f1os que habla en portugu\u00e9s con fluidez, pues vivi\u00f3 siete a\u00f1os en Brasil, y un a\u00f1o y medio de estos siete dentro del Xing\u00fa. Tambi\u00e9n se hallaron en el sitio arqueol\u00f3gico indicios de plazas, puentes, represas y canales, y del cultivo de mandioca o yuca y otras plantas.<\/p>\n<p>El lugar abarca un \u00e1rea de 400 kil\u00f3metros cuadrados, equivalente a un tercio del territorio de la capital amazonense, no muy distante de las tres aldeas contempor\u00e1neas de los kuikuro. &#8220;La construcci\u00f3n de estas estructuras en la selva quiz\u00e1 no haya sido m\u00e1s complicado que hacer pir\u00e1mides, pero representa una otra forma de monumentalidad&#8221;, compara Heckenberger. &#8220;Este pueblo ten\u00eda una monumentalidad horizontal&#8221;, dice el antrop\u00f3logo Carlos Fausto, del Museo Nacional, otro autor del estudio. &#8220;Las carreteras ten\u00edan una funci\u00f3n m\u00e1s bien est\u00e9tica que pr\u00e1ctica&#8221;. Seg\u00fan Fausto, los indios no transportaban nada tan grande entre las aldeas que justificase abrir caminos de 10 metros de ancho como m\u00ednimo, por los que pasan holgadamente dos autom\u00f3viles.<\/p>\n<p>Los anchos caminos abiertos en la selva estar\u00edan ligados a la tradici\u00f3n de efectuar rituales colectivos entre las tribus, y simbolizar\u00edan la uni\u00f3n entre las aldeas. Si esta hip\u00f3tesis fuera correcta, entre los siglos XIII y XVI, mientras los incas demostraban su conocimiento construyendo ciudades de piedra en las tierras altas de los Andes, por ejemplo, los miembros de este antiguo pueblo del Xing\u00fa, instalados en un \u00e1rea plana de bosque tropical, tend\u00edan una majestuosa red vial en los bordes de la Amazonia; \u00e9ste quiz\u00e1 sea su legado arquitect\u00f3nico m\u00e1s sorprendente.<\/p>\n<p>Los vestigios de la &#8220;ciudad&#8221; xinguana fueron datados siguiendo el m\u00e9todo del carbono 14, y la traza de las carreteras, que se basaba en los movimientos del Sol y denotaba el dominio de conocimientos de astronom\u00eda, fue mapeada con la ayuda de un GPS de alta precisi\u00f3n. La versi\u00f3n del aparato utilizado en el Xing\u00fa, capaz de suministrar la ubicaci\u00f3n precisa de un punto geogr\u00e1fico con el auxilio de sat\u00e9lites, ten\u00eda un margen de error de menos de un metro. Este instrumento fue de gran val\u00eda para Afukak\u00e1 Kuikuro y Urissap\u00e1 Tabata Kuikuro, los dos indios que tambi\u00e9n suscriben el art\u00edculo de\u00a0<em>Science<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;Ellos son excelentes cuando se trata de hallar el trayecto de las carreteras y los sitios arqueol\u00f3gicos&#8221;, comenta Heckenberger. En muchos casos, tramos de los caminos abiertos por los habitantes de los antiguos asentamientos se encuentran actualmente copados por la selva. En dichos puntos es dif\u00edcil localizar los salientes cordones que formaban en los bordes de las carreteras, y que pod\u00edan llegar a medir un metro de altura.<\/p>\n<p>Los autores de este estudio creen que, en sus aspectos centrales, ese asentamiento precolonial era una versi\u00f3n expandida del modo de vida de los menos de 600 kuikuros presentes hoy en d\u00eda en Xing\u00fa, que tambi\u00e9n abren carreteras y cultivan en rozas. En las antiguas aldeas de car\u00e1cter m\u00e1s residencial, las chozas, probablemente erigidas con estructuras de madera y cubiertas por &#8216;sap\u00e9&#8217; [palmas], al igual que sus viviendas actuales, se ubicaban en torno a la plaza central. La diferencia es que ahora existe apenas un anillo de viviendas. En la \u00e9poca del descubrimiento de Am\u00e9rica han de haber existido varios.<\/p>\n<p>Con todo, no se sabe con seguridad si los indios que vivieron all\u00ed hace 500 a\u00f1os eran realmente los ancestros de los actuales kuikuro. La hip\u00f3tesis est\u00e1 lejos de ser absurda, pero no ha sido comprobada. &#8220;Pero, como existe una continuidad cultural a lo largo de m\u00e1s de mil a\u00f1os de historia entre los pueblos del Xing\u00fa, se puede pensar el pasado por medio del presente&#8221;, dice Fausto. &#8220;Es muy posible que varios aspectos de la cultura xinguana actual ya estuvieran presentes entre las poblaciones que construyeron y vivieron en las antiguas grandes aldeas&#8221;. Entre \u00e9stos la adopci\u00f3n de una jerarqu\u00eda pol\u00edtica, que distingue a los indios entre jefes y no jefes, y de algunos rituales intertribales, similares al famoso Quarup, la fiesta en homenaje a los l\u00edderes muertos.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfes cierto que los indios de la \u00e9poca precolonial viv\u00edan en perfecta armon\u00eda con la selva virgen? Pues bien, se cree que estaban en paz con el medio ambiente. Pero el bosque &#8211; es forzoso decirlo &#8211; ya no era virgen. Para erigir una sociedad de tama\u00f1a complejidad, con carreteras conectando aldeas fortificadas y cinturones agr\u00edcolas a su alrededor, los antiguos kuikuro efectuaban grandes alteraciones en el paisaje natural &#8211; as\u00ed como tambi\u00e9n lo hacen los kuikuro de hoy en d\u00eda. Pero los investigadores se apresuran a a\u00f1adir que no se trataba de agresiones desmedidas a los recursos naturales.<\/p>\n<p>&#8220;Algunos estudios de etnobot\u00e1nica muestran que el manejo ind\u00edgena del medio ambiente, en forma consciente o inconsciente, tiende a producir una mayor biodiversidad que si la selva fuese efectivamente &#8216;virgen'&#8221;, explica Fausto. Ecologistas m\u00e1s radicales y rom\u00e1nticos pueden haber visto el trabajo de los brasile\u00f1os y estadounidenses publicado en\u00a0<em>Science<\/em> como un est\u00edmulo a la desforestaci\u00f3n de los bosques. Pero no se trata de eso. Provocativamente intitulado\u00a0<em>&#8220;\u00bfAmazonia 1492: Selva Virgen o Bosque Cultural?&#8221;<\/em>, el texto sugiere que aquello que la mayor\u00eda de la gente piensa que es &#8220;selva virgen&#8221;, es, a decir verdad, producto de una interacci\u00f3n milenaria entre las poblaciones ind\u00edgenas y el ecosistema. Y que la interferencia humana en el medio ambiente no ha degradado el suelo local.<\/p>\n<p><strong>Tierra negra<br \/>\n<\/strong>Muchos kil\u00f3metros arriba de los antiguos asentamientos en el \u00e1rea de los kuikuro surgen m\u00e1s vestigios de sociedades complejas existentes a la \u00e9poca del descubrimiento: una peque\u00f1a Mesopotamia tropical situada a 30 kil\u00f3metros de Manaos, que parece confirmar los descubrimientos efectuados en el Alto Xing\u00fa. En una parcela de tierra situada en la confluencia de los r\u00edos Solim\u00f5es y Negro, el equipo de Eduardo G\u00f3es Neves, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE\/USP) identific\u00f3 70 sitios arqueol\u00f3gicos con evidencias de presencia humana y realiz\u00f3 71 dataciones con carbono 14 para determinar su edad aproximada. Los sitios m\u00e1s antiguos se remontan a 8.000 a\u00f1os. En uno de \u00e9stos, por ejemplo, se descubri\u00f3 una punta de lanza hecha en s\u00edlex, de 7.700 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las \u00e1reas arqueol\u00f3gicas m\u00e1s j\u00f3venes, que concentran la mayor parte de los trabajos realizados hasta ahora, cuentan con sitios con edades entre los 2.500 y los 500 a\u00f1os. Cinco de estos sitios m\u00e1s recientes ya fueron excavados y mapeados digitalmente: A\u00e7utuba, Osvaldo, Lago Grande, Hatahara y Dona Stella. El material de estudio de estos lugares puede incluso ser menos espectacular que las antiguas carreteras del Alto Xing\u00fa. Pero no por ello menos elocuente.<\/p>\n<p>En esa regi\u00f3n cercana a la periferia de la capital del estado de Amazonas se encontraron partes de esqueletos humanos dispuestas directamente en el suelo o en el interior de urnas, incontables fragmentos de cer\u00e1micas, fosas excavadas en la parte de trasera de algunos sitios, resquicios de empalizadas &#8211; y mucha tierra negra. Este tipo de suelo org\u00e1nico, sumamente f\u00e9rtil, rico en nutrientes y repleto de pedazos de cer\u00e1mica, suele ser interpretado como una marca producida por grandes y prolongados asentamientos en una determinada regi\u00f3n. En algunos lugares, la tierra negra fue utilizada por los pueblos precolombinos, junto con centenas de pedazos de cer\u00e1mica, como materia prima para la construcci\u00f3n de mont\u00edculos de 1\u00f32 metros de altura que desempe\u00f1aban la funci\u00f3n de tumbas.<\/p>\n<p>Excavando en esos mont\u00edculos, los investigadores se depararon en ocasiones con urnas funerarias. &#8220;Todos estos elementos indican que la presencia de los pueblos amerindios fue continua en algunos puntos de la Amazonia Central&#8221;, dice Neves, cuyo proyecto cuenta con financiamiento de la FAPESP. &#8220;Ciertos sitios fueron habitados durante d\u00e9cadas seguidas, o quiz\u00e1 m\u00e1s de cien a\u00f1os ininterrumpidamente por unos pocos miles de personas. &#8220;Pero, \u00bfc\u00f3mo este conjunto de hallazgos del pasado es interpretado por el arque\u00f3logo y sirve para dar asidero a la teor\u00eda de la existencia de sociedades complejas en la Amazonia precolonial? Los mont\u00edculos erigidos con tierra negra y trozos de cer\u00e1mica, como los diez hallados en el sitio Hataraha, situado en un \u00e1rea elevada aleda\u00f1a a la planicie aluvial del Solim\u00f5es, son un indicio de que habr\u00eda existido una cierta divisi\u00f3n del trabajo &#8211; y, por consiguiente, diferencias jer\u00e1rquicas &#8211; entre los pueblos amerindios de la selva.<\/p>\n<p>&#8220;Alguien con comando necesitaba coordinar los esfuerzos de varios hombres para que se lograse elaborar ese tipo de tumba funeraria&#8221;, comenta Neves, quien hasta el mes pasado se recuperaba de una malaria que contrajo en su \u00faltimo viaje a la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. El descubrimiento de fosas en los fondos de \u00e1reas donde hubo ocupaciones humanas denota una preocupaci\u00f3n de los habitantes de una aldea por defenderse de los ataques de otros poblados. En A\u00e7utuba, el mayor sitio identificado en el marco del proyecto de Neves, de 90 hect\u00e1reas de superficie, los investigadores localizaron dos fosos en la parte trasera de su terreno. Las dimensiones de esos orificios son significativas: 150 metros de extensi\u00f3n por 2 metros de profundidad.<\/p>\n<p>Cerca de los fosos se hallaron tambi\u00e9n vestigios de empalizadas, antiguos muros de madera que no hacen sino reforzar la idea de que los indios pretend\u00edan proteger la retaguardia de A\u00e7utuba. &#8220;Si hab\u00eda una preocupaci\u00f3n por mantener los fondos de una aldea seguros, es porque exist\u00eda el riesgo de guerras entre las tribus&#8221;, deduce el arque\u00f3logo de la USP. El mismo razonamiento cabe para las aldeas fortificadas de los kuikuro del Alto Xing\u00fa. La tierra negra, presente en la mayor\u00eda de los sitios ubicados en la confluencia de los r\u00edos Solim\u00f5es y Negro (y tambi\u00e9n en el \u00e1rea de los kuikuro y en otras partes de la cuenca amaz\u00f3nica), es uno de los elementos claves para sustentar las tesis de que los indios precoloniales llevaban un estilo de vida m\u00e1s elaborado de lo que se pensaba.<\/p>\n<p>En otras palabras: es un indicio de que los pueblos precolombinos (o al menos algunas corrientes de ellos) se establecieron en puntos de la cuenca amaz\u00f3nica, erigieron aldeas perennes de porte significativo, en las cuales practicaban alguna forma de agricultura. Con el correr del tiempo, los residuos producidos por esa ocupaci\u00f3n permanente de un \u00e1rea &#8211; osamentas de animales cazados en la selva, restos de peces, pescados en los r\u00edos vecinos, fragmentos de plantas recolectadas o cultivadas, excrementos humanos, la madera usada en la construcci\u00f3n de las viviendas &#8211; acabaron dando origen a la tierra negra.<\/p>\n<p>En la Amazonia, la mayor\u00eda de los sitios arqueol\u00f3gicos que presentan esta formaci\u00f3n geol\u00f3gica data de entre 2.500 y 500 a\u00f1os. Justo en el centro de Manaos, en la plaza Don Pedro, obreros que trabajaban en una obra de revitalizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico descubrieron por casualidad en agosto pasado tres urnas funerarias en una capa de tierra negra con una edad estimada entre 1.000 y 1.200 a\u00f1os. De acuerdo con la interpretaci\u00f3n de Neves, la tierra negra se volvi\u00f3 m\u00e1s com\u00fan hace alrededor de dos milenios y medio, pues en ese momento de la prehistoria, debe haber habido una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica &#8211; y de sedentarismo &#8211; entre las tribus amerindias.<\/p>\n<p>Cuando, alrededor de cinco siglos atr\u00e1s, el tama\u00f1o de las poblaciones ind\u00edgenas dio se\u00f1ales de declinaci\u00f3n, en raz\u00f3n de las armas y de las enfermedades tra\u00eddas por los europeos, la formaci\u00f3n de este tipo de suelo empez\u00f3 a ralear. Hasta la d\u00e9cada de 1980 no exist\u00eda consenso con relaci\u00f3n a si la tierra negra era o no el resultado de la acci\u00f3n del hombre. Algunos estudiosos imaginaban incluso que este tipo de suelo negro, que cuando aflora se usa hoy en d\u00eda para la agricultura, pudiera haberse formado a partir de material oriundo de los volcanes andinos, tra\u00eddo por el viento, o de sedimentos provenientes de los lagos. &#8220;En la actualidad, casi todo el mundo acepta la idea de que la tierra negra es fruto de la intervenci\u00f3n humana en el paisaje de la regi\u00f3n&#8221;, asegura el arque\u00f3logo de la USP. La cuesti\u00f3n a\u00fan en abierto radica en saber cu\u00e1nto tiempo demora la tierra negra para originarse.<\/p>\n<p>&#8220;Algunos autores creen que un cent\u00edmetro de tierra negra tarda diez a\u00f1os para formarse. Personalmente, yo creo que este proceso es m\u00e1s r\u00e1pido y tiene m\u00e1s que ver con la dimensi\u00f3n de los asentamientos que con su tiempo de duraci\u00f3n&#8221;, afirma Neves. En A\u00e7utuba, por ejemplo, pueden haber vivido 3 mil indios en un mismo per\u00edodo, de acuerdo con sus estimaciones. Cuando recurren a la expresi\u00f3n &#8220;sociedad compleja&#8221;, arque\u00f3logos, antrop\u00f3logos y otros estudiosos se imaginan un pueblo que hab\u00eda dejado atr\u00e1s &#8211; o relegado a segundo plano &#8211; la vida n\u00f3mada de cazadores y recolectores de los obsequios de la fauna y la flora nativa.<\/p>\n<p>Un grupo de personas que se hab\u00eda fijado en un pedazo de tierra y desarrollado alguna forma de agricultura. Un asentamiento con alg\u00fan grado de sedentarismo, dotado de aldeas para algunas centenas o quiz\u00e1 miles de personas, con una jerarqu\u00eda social y divisi\u00f3n del trabajo. La hip\u00f3tesis de que haya habido culturas con tales caracter\u00edsticas en la Amazonia precolonial entra en colisi\u00f3n con la visi\u00f3n tradicional y a\u00fan dominante en la arqueolog\u00eda, muy influida a partir de la d\u00e9cada de 1950 por los trabajos de campo y los art\u00edculos de la estadounidense Betty Meggers.<\/p>\n<p>Para esa veterana investigadora, a\u00fan hoy en d\u00eda activa, a los 81 a\u00f1os, y fiel a sus tesis de d\u00e9cadas atr\u00e1s, las condiciones naturales del tr\u00f3pico h\u00famedo &#8211; suelos pobres y poco alimento disponible a nivel del suelo &#8211; eran adversas para la presencia humana en gran escala, y posibilitaban \u00fanicamente la formaci\u00f3n de peque\u00f1as aldeas, de menos de cien personas, que ocupaban extensiones de pocas hect\u00e1reas. Cuando la comida se acababa, las peque\u00f1as aldeas eran rehechas en otro lugar, cosa que ocurr\u00eda con frecuencia. Una cr\u00edtica com\u00fan formulada por Meggers a los trabajos de sus colegas que dicen haber descubierto vestigios de grandes asentamientos humanos en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica apunta que estos investigadores en realidad habr\u00edan encontrado resquicios de peque\u00f1as aldeas que nunca fueron contempor\u00e1neas. En el caso del \u00e1rea de los kuikuro, resulta dif\u00edcil creer que los indios hayan construido una red vial tan grande y ancha como para conectar aldeas que existieron en \u00e9pocas diferentes.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas alternativas a la idea de que la Amazonia fue la morada exclusiva de pueblos precoloniales carentes de una elaborada organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social no constituyen precisamente una novedad elaborada en el siglo XXI por investigadores como Heckenberger, Fausto, Neves y otros. En cierta medida, los cronistas europeos del siglo XVI que pasaron por la selva ecuatorial, por ejemplo, hicieron referencias a sociedades organizadas en la cuenca amaz\u00f3nica. El problema es que una de las m\u00e1s famosas alusiones de ese g\u00e9nero no pasa de ser una leyenda: la saga de las guerreras amazonas. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, algunos estudiosos empezaron a buscar evidencias m\u00e1s concretas que pudieran contradecir las ideas de los seguidores de Meggers.<\/p>\n<p>Pero la tesis de que podr\u00edan haber existido sociedades complejas en los tr\u00f3picos a la \u00e9poca del descubrimiento nunca se consolid\u00f3 debido a la escasez de pruebas materiales que la sostuvieran. El descubrimiento de grandes carreteras y aldeas precoloniales en el Alto Xing\u00fa, y de asentamientos antiguos y densos en los alrededores de Manaos empieza a rellenar esa laguna. Los pueblos de la selva pod\u00edan incluso no ser tan sofisticados como sus vecinos de los Andes o de Am\u00e9rica Central, pero tampoco eran tan &#8220;primitivos&#8221; como se dec\u00eda. &#8220;No eran un imperio inca o maya. Sin embargo, eran complejos, con una estructura amaz\u00f3nica&#8221;, resume Heckenberger.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Complejidad Social en la Prehistoria Tard\u00eda de la Amazonia (Alto Xing\u00fa);\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Michael Heckenberger &#8211; Universidad de Florida; <strong>Inversi\u00f3n: <\/strong>US$ 150.100 (National Science Foundation, EE.UU.)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Estudio arqueol\u00f3gico del \u00e1rea de confluencia de los r\u00edos Negro y Solim\u00f5es: continuidad de las excavaciones, an\u00e1lisis de la composici\u00f3n qu\u00edmica y montaje de un sistema de informaciones geogr\u00e1ficas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/17729\/levantamento-arqueologico-da-area-de-confluencia-dos-rios-negro-e-solimoes-continuidade-das-escavac\/\" target=\"_blank\">02\/02953-0<\/a>); <strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Eduardo G\u00f3es Neves &#8211; MAE\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 209.968,18 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil ten\u00eda sociedades complejas antes del arribo de los europeos\r\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76723","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76723"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76723\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76723"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}