{"id":76727,"date":"2003-10-01T00:00:00","date_gmt":"2003-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/10\/01\/bajo-la-sombra-de-sisifo-2\/"},"modified":"2013-04-08T17:56:54","modified_gmt":"2013-04-08T20:56:54","slug":"bajo-la-sombra-de-sisifo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bajo-la-sombra-de-sisifo-2\/","title":{"rendered":"Bajo la sombra de S\u00edsifo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96689\" style=\"max-width: 171px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/10\/01\/bajo-la-sombra-de-sisifo-2\/sisifo\/\" rel=\"attachment wp-att-96689\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96689\" title=\"\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sisifo.jpg\" width=\"161\" height=\"128\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sisifo.jpg 161w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/10\/sisifo-120x95.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 161px) 100vw, 161px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">miguel boyayan<\/span><\/a> Piezas de la plataforma multimisi\u00f3n: una estructura \u00fanica para sat\u00e9lites con diferentes misiones<span class=\"media-credits\">miguel boyayan<\/span><\/p><\/div>\n<p>En una figura que se ha convertido en un cl\u00e1sico, que aparece al comienzo del libro\u00a0<em>Forma\u00e7\u00e3o da Comunidade Cient\u00edfica no Brasil<\/em> [<em>La formaci\u00f3n de la comunidad cient\u00edfica en Brasil<\/em>], el soci\u00f3logo Simon Schwartzman compara a los investigadores brasile\u00f1os con S\u00edsifo, el h\u00e9roe griego condenado por los dioses a empujar hacia lo alto de una colina una inmensa roca, que siempre ca\u00eda al llegar a la cima &#8211; y entonces no le restaba otra alternativa a no ser recomenzar, aunque sufriese a causa de ese trabajo in\u00fatil y repetitivo.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9llos que han trabajado en el programa espacial brasile\u00f1o, o que simplemente lo hayan seguido en el transcurso de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, se habr\u00e1n sentido como S\u00edsifo ante la inminencia de empezar de nuevo una vez m\u00e1s por ocasi\u00f3n del incendio que destruy\u00f3 completamente el tercer prototipo del veh\u00edculo lanzador de sat\u00e9lite (VLS) al iniciarse la tarde del pasado viernes 22 de agosto. El cohete, de 19 metros de altura, capaz de alcanzar los 1.000 kil\u00f3metros de altitud, y la propia plataforma de lanzamiento, emplazada en Alc\u00e2ntara, Maranh\u00e3o, se transformaron en una monta\u00f1a de hierros retorcidos que despunt\u00f3 en la planicie ni bien se desvaneci\u00f3 la humareda del incendio.<\/p>\n<p>Probablemente no ser\u00e1 f\u00e1cil acabar con la maldici\u00f3n de S\u00edsifo, cosa que ya se logrado en otros campos de la ciencia brasile\u00f1a &#8211; la gen\u00f3mica, por ejemplo. Pero, como una sombra, prosigue el esfuerzo de construcci\u00f3n del veh\u00edculo lanzador. Cabe recordar que los otros dos prototipos tambi\u00e9n estallaron, en 1997 y 1999, inmediatamente despu\u00e9s del lanzamiento. De manera a\u00fan m\u00e1s contundente que en los episodios anteriores, debido a que este \u00faltimo incidente ocasion\u00f3 la muerte de 21 t\u00e9cnicos, y p\u00e9rdidas estimadas en 36 millones de reales, el siniestro de agosto puso al desnudo con crudeza las fragilidades del programa espacial brasile\u00f1o, suscit\u00f3 un debate sobre la manera en que \u00e9ste ha sido llevado adelante y expuso los resultados a los que ha arribado o podr\u00eda haber arribado.<\/p>\n<p>Sucede que existen efectivamente resultados, a ejemplo de los mapas que indican el avance de la deforestaci\u00f3n de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica o los pron\u00f3sticos sobre el clima que aparecen toda las noches en los informativos de televisi\u00f3n. Esta investigaci\u00f3n, iniciada hace 42 a\u00f1os con el apoyo del entonces presidente J\u00e2nio Quadros, no se resume a la construcci\u00f3n de cohetes o al deseo de poner astronautas en \u00f3rbita alrededor de la Tierra.<\/p>\n<p>En Brasil la investigaci\u00f3n en el \u00e1rea se ha mantenido en pie con un presupuesto exiguo y con un modelo de gesti\u00f3n considerado poco \u00e1gil, supeditado a instituciones de investigaci\u00f3n tanto civiles como militares, que tienen estilos y ritmos propios de trabajo. En la actualidad se considera que revisar ese modelo ser\u00eda una forma de al menos reducir el riesgo de que se produzcan otros accidentes, de los cuales no escapan ni siquiera los pa\u00edses m\u00e1s avanzados, como Estados Unidos y Rusia. &#8220;Estamos ante un momento crucial para definir el rumbo y la concepci\u00f3n del programa espacial brasile\u00f1o&#8221;, comenta Jo\u00e3o Evangelista Steiner, f\u00edsico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) quien concluy\u00f3 al final de diciembre una temporada de tres a\u00f1os desempe\u00f1ando la funci\u00f3n de secretario de coordinaci\u00f3n de las unidades de investigaci\u00f3n del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda (MCT).<\/p>\n<p>Se intenta ahora invertir una tendencia hist\u00f3rica y dotar de mayor transparencia al programa espacial brasile\u00f1o, al tiempo que se impulsa una mayor integraci\u00f3n con las universidades, cuya participaci\u00f3n en el desarrollo de sat\u00e9lites y cohetes ha sido bastante escasa. Hasta ahora no ha sido precisamente intenso el di\u00e1logo, incluso entre las dos instituciones &#8211; una militar, la otra civil &#8211; que llevan adelante la investigaci\u00f3n espacial: el Centro T\u00e9cnico Aeroespacial (CTA), subordinado al Ministerio de Aeron\u00e1utica, responsable del desarrollo del VLS, y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciais (Inpe, sigla en portugu\u00e9s), ligado al MCT, que se encarga de los sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>El CTA y el Inpe se unieron en 1980, con el inicio de la Misi\u00f3n Espacial Completa Brasile\u00f1a, tendiente a lograr la autonom\u00eda en el desarrollo y la operaci\u00f3n del veh\u00edculo lanzador y de los sat\u00e9lites, juntamente con la construcci\u00f3n de una plataforma de lanzamiento con sede en Alc\u00e2ntara, inaugurada en diciembre de 1989. A partir de ese momento, y aunque son pr\u00e1cticamente vecinos en la localidad paulista de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, el CTA y el Inpe siguieron trayectorias diferentes. Mientras el Inpe gan\u00f3 tiempo en el desarrollo de sat\u00e9lites, mediante de acuerdos internacionales de transferencia de tecnolog\u00eda, al CTA le rest\u00f3 \u00fanicamente el camino del trabajo solitario, bajo los efectos de un fuerte bloqueo internacional.<\/p>\n<p>Sucede que los pa\u00edses que dominan la tecnolog\u00eda de construcci\u00f3n de veh\u00edculos lanzadores no la transfieren ni la venden, esto por razones estrat\u00e9gicas. Al fin y al cabo, el mismo cohete puede tanto llevar un sat\u00e9lite como un misil de uso militar. Pero el bloqueo tambi\u00e9n tienen razones comerciales. Pa\u00edses como Estados Unidos, Francia, China y Rusia, que cuentan con cohetes propios, no desean que surja un nuevo competidor en este rentable mercado: por cada lanzamiento de sat\u00e9lite se cobran entre 15 y 25 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p><strong>Un nuevo acercamiento<br \/>\n<\/strong>La distancia entre ambas instituciones puede que sea en cierto modo inevitable. &#8220;El Inpe no puede ser acusado de participar en investigaciones con finalidades b\u00e9licas, para no perder la credibilidad en los acuerdos internacionales&#8221;, advierte Leonel Fernando Perondi, coordinador general de ingenier\u00eda y tecnolog\u00eda espacial del Inpe. El problema es que el aislamiento actual parece ser excesivo en la visi\u00f3n de Luiz Bevilacqua, presidente de la Agencia Espacial Brasile\u00f1a (AEB), organismo civil creado en 1994 para coordinar el programa espacial. Ligada al Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, la AEB reemplaz\u00f3 a la Comisi\u00f3n Brasile\u00f1a de Actividades Espaciales, subordinada al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, e imprimi\u00f3 un car\u00e1cter civil al programa espacial brasile\u00f1o, antes asociado \u00fanicamente a los militares. &#8220;Estoy intentando crear canales m\u00e1s activos de comunicaci\u00f3n entre el CTA, el Inpe, las universidades y las industrias&#8221;, dice Bevilacqua.<\/p>\n<p>Ese esfuerzo de reaproximaci\u00f3n hab\u00eda comenzado sin gran alharaca poco antes del desastre de Alc\u00e2ntara. A comienzos de agosto, tres meses despu\u00e9s de haber asumido efectivamente el comando de la AEB, Bevilacqua hab\u00eda promovido un encuentro en el CTA con representantes de ambas instituciones de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos y de unas 20 empresas que atienden al programa espacial &#8211; cuatro de \u00e9stas ya est\u00e1n trabajando en la as\u00ed llamada plataforma multimisi\u00f3n, una estructura com\u00fan a los sat\u00e9lites que ser\u00e1n lanzados a partir de 2006. En dicho encuentro, seg\u00fan Bevilaccua, cada uno pudo exponer lo que hac\u00eda o lo que deseaba hacer, sus dificultades y sus resentimientos.<\/p>\n<p>Su plan consiste en organizar durante este mes de octubre un encuentro de mayor envergadura a\u00fan, para el cual ser\u00edan invitados tambi\u00e9n investigadores de las universidades e institutos interesados en participar en el programa espacial. &#8220;Existe disposici\u00f3n tanto por parte del Inpe como del CTA para cooperar&#8221;, observa Bevilacqua, que abri\u00f3 espacio para que investigadores de las universidades integren la comisi\u00f3n coordinada por el CTA, que investigar\u00e1 las causas del accidente de Alc\u00e2ntara.<\/p>\n<p>Presionada por las instituciones cient\u00edficas, la C\u00e1mara de Diputados anunci\u00f3 la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n independiente para examinar el desastre del final de agosto e impulsar una amplia evaluaci\u00f3n del programa espacial brasile\u00f1o. &#8220;El programa espacial brasile\u00f1o civil es reconocido en todo el mundo porque ha tenido continuidad, cosa que no se ve en el programa militar, cuyos equipos se mantienen, pero su jefes cambian con frecuencia y as\u00ed se pierde ritmo de trabajo&#8221;, dice Nelson de Jesus Parada, que dirigi\u00f3 el Inpe en la \u00e9poca de la estructuraci\u00f3n de la Misi\u00f3n Espacial. Posteriormente, entre 1993 y 1996, Parada fue director presidente de la FAPESP.<\/p>\n<p>Al final de los a\u00f1os 80 surgieron se\u00f1ales indicativas de que ser\u00eda dif\u00edcil conciliar los diferentes ritmos entre las dos instituciones, a medida en que se acentuaba el desfase entre los cronogramas y se hac\u00eda claro que el primer sat\u00e9lite del Inpe estar\u00eda listo mucho antes que el veh\u00edculo lanzador. Renato Archer, a la \u00e9poca ministro de Ciencia y Tecnolog\u00eda, cre\u00f3 entonces una vertiente puramente y exclusivamente civil del programa. Para ello suscribi\u00f3 un acuerdo de cooperaci\u00f3n internacional con China para el desarrollo conjunto de sat\u00e9lites de sensoriamiento remoto, m\u00e1s complejos que los proyectados en el marco de la Misi\u00f3n Completa Brasile\u00f1a. Pese a tener sus ventajas &#8211; Brasil ya era por entonces un usuario asiduo de im\u00e1genes de sensoriamiento remoto -, el acuerdo con China caus\u00f3 un cimbronazo en las relaciones entre el Inpe y el CTA, pues representaba la independencia del Inpe con relaci\u00f3n a la Misi\u00f3n Completa y al propio CTA.<\/p>\n<p><strong>Este mes, en China<br \/>\n<\/strong>El acuerdo con China result\u00f3 en la construcci\u00f3n del primer sat\u00e9lite sino-brasile\u00f1o de sensoriamiento remoto: el CBERS-I (<em>China-Brazil Earth Resources Satellite<\/em>), lanzado desde Taiyuan en 1999 &#8211; con cinco a\u00f1os de retraso &#8211; a bordo del cohete chino Larga Marcha 4. Probablemente al final de este mes, tambi\u00e9n desde Taiyuan y nuevamente a bordo del Marcha 4, ascender\u00e1 el CBERS-II, cuyo lanzamiento ser\u00e1 seguido por un grupo de 12 t\u00e9cnicos e investigadores del Inpe, que en agosto dejaron la plataforma de Alc\u00e2ntara dos horas antes del incendio en el VLS.<\/p>\n<p>El CBERS-II llegar\u00e1 al espacio con al menos dos a\u00f1os de retraso con relaci\u00f3n a lo planeado para reemplazar al sat\u00e9lite anterior, cuya vida \u00fatil es de dos a\u00f1os. Este artefacto es una r\u00e9plica del anterior, pesa 1.450 kg y tiene un cuerpo c\u00fabico de 2 metros de lado acoplado a un panel solar de 2,6 metros de ancho por 6,3 de longitud, y tambi\u00e9n entrar\u00e1 en \u00f3rbita polar, a 778 km de altitud. Al igual que el anterior, enviar\u00e1 im\u00e1genes que registran el uso de la tierra o los espacios en los cuales una ciudad puede a\u00fan crecer, por ejemplo, con una resoluci\u00f3n de 20 metros. &#8220;\u00bfSe imagina si al final de este a\u00f1o el gobierno dice que no sabe de qu\u00e9 magnitud fue la deforestaci\u00f3n en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica?&#8221;, indaga Gilberto C\u00e2mara, ingeniero del Inpe, que coordina el sector de observaci\u00f3n de la Tierra. &#8220;El CBERS es la garant\u00eda de que tendremos im\u00e1genes sobre el territorio brasile\u00f1o&#8221;, a\u00f1ade, preocupado con el hecho de que un sat\u00e9lite estadounidense, el Landsat-VII, otro asiduo observador de la Amazonia, haya dejado de funcionar luego de cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Al margen de los sat\u00e9lites chinos, est\u00e1n en el aire dos sat\u00e9lites de comunicaci\u00f3n de datos. El primero, el SCD-I &#8211; un prisma de base octogonal de 1 metro de di\u00e1metro, 1,45 de altura y un peso de 115 kg -, entr\u00f3 en \u00f3rbita en febrero de 1993, lanzado desde Florida, Estados Unidos, a bordo de un cohete estadounidense: el Pegasus. Con una vida \u00fatil estimada en un a\u00f1o, el SCD-I contin\u00faa en funcionamiento, pues el consumo de energ\u00eda de su bater\u00eda es lento. En 1998, un a\u00f1o despu\u00e9s de que el CTA lanzara el primer prototipo del VLS, que perdi\u00f3 el rumbo y por tal motivo se lo hizo explotar 65 segundos despu\u00e9s de haber dejado el suelo, el Inpe puso en \u00f3rbita el SCD-II, con el mismo lanzador estadounidense. Ambos se encuentran a 750 kil\u00f3metros de altitud, siguiendo la l\u00ednea del Ecuador, y captan y env\u00edan cada 100 minutos informaciones meteorol\u00f3gicas (humedad del ambiente y temperatura) e hidrol\u00f3gicas (caudal de los r\u00edos y represas).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las vicisitudes, no se cuestiona la importancia estrat\u00e9gica del programa espacial para Brasil. Uno de los principales argumentos presentados en defensa del programa tanto por Bevilacqua como por Jos\u00e9 Viegas, ministro de Defensa, y por el brigadier Tiago da Silva Ribeiro, director del CTA, en el marco de las audiencias en el Senado y la C\u00e1mara, sostiene que la extensi\u00f3n territorial del pa\u00eds exige un monitoreo permanente en funci\u00f3n de su seguridad y su soberan\u00eda. &#8220;No existe un pa\u00eds grande como Brasil que no tenga un programa espacial ambicioso&#8221;, refuerza Steiner. Asimismo, Alc\u00e2ntara es una de las bases de lanzamiento mejor ubicadas en el mundo &#8211; la proximidad con la l\u00ednea del Ecuador permite el aprovechamiento de la fuerza de rotaci\u00f3n de la Tierra y un ahorro de combustible &#8211; y es algo consensual que no deber\u00eda ser aprovechada \u00fanicamente para poner en \u00f3rbita sat\u00e9lites extranjeros.<\/p>\n<p>Otro logro del programa es el Laboratorio de Integraci\u00f3n y Tests (LIT) inaugurado en 1978 para servir de apoyo a la investigaci\u00f3n espacial. Parada recuerda c\u00f3mo fue dif\u00edcil erigir ese laboratorio, que simula las condiciones que los sat\u00e9lites enfrentar\u00e1n en el espacio &#8211; con variaciones de temperatura que van de -70\u00b0C a 70\u00b0C en menos de dos horas -, adem\u00e1s de hacer entre 20 y 30 pruebas para fabricantes de objetos tan dispares como tel\u00e9fonos celulares y equipos m\u00e9dicos o de autom\u00f3viles. &#8220;Nadie quer\u00eda transferirnos tecnolog\u00eda ni vendernos equipos, que eran considerados de seguridad nacional&#8221;, dice Parada, que logr\u00f3 obtener ayuda de parte del gobierno franc\u00e9s, tras la persistente renuencia de los norteamericanos. &#8220;Al final, con mucha diplomacia y mucho cuidado, lo logramos.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Bajo la luna sovi\u00e9tica<br \/>\n<\/strong>Lo que est\u00e1 en juego en este momento es c\u00f3mo llevar adelante la investigaci\u00f3n espacial en Brasil. Steiner recuerda que el programa espacial estadounidense tambi\u00e9n se encontraba dividido entre distintos ministerios en 1957, cuando los sovi\u00e9ticos de esa \u00e9poca, m\u00e1s \u00e1giles, inauguraron la carrera espacial en octubre de ese a\u00f1o, al lanzar el Sputnik I, el primer sat\u00e9lite artificial que entr\u00f3 en \u00f3rbita. Semanas despu\u00e9s, ascendi\u00f3 el Sputnik II con la perra Laika a bordo, el primer ser vivo que fue al espacio. En diciembre de ese mismo a\u00f1o, Estados Unidos lanz\u00f3 su primer sat\u00e9lite: el Navy Vanguard, que explot\u00f3. Como a partir de entonces la carrera espacial se confundi\u00f3 con la carrera armamentista, alimentando el conflicto pol\u00edtico entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el premier Nikita Khrushchev aprovech\u00f3 la chance para proferir una provocaci\u00f3n: &#8220;Am\u00e9rica duerme bajo la luna sovi\u00e9tica&#8221;, dijo. En respuesta a ello, al a\u00f1o siguiente el gobierno norteamericano cre\u00f3 la Nasa, una instituci\u00f3n civil, con el prop\u00f3sito de agilizar y centralizar la investigaci\u00f3n espacial, y en 1969 puso al hombre en la Luna.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se critica el hecho de que el programa espacial brasile\u00f1o est\u00e9 sujeto a la Ley n\u00ba 8.666, conocida como ley de licitaciones, que exige el llamado a licitaci\u00f3n p\u00fablica para concretar compras o contratar servicios. &#8220;El programa deber\u00eda tener la flexibilidad suficiente como para seleccionar a las empresas siguiendo criterios t\u00e9cnicos, no por precio&#8221;, reivindica Perondi, del Inpe. Seg\u00fan \u00e9ste, el control de gastos podr\u00eda llevarse a cabo mediante auditorias externas. &#8220;En este sector cada producto es \u00fanico&#8221;, dice.<\/p>\n<p>En un plano m\u00e1s amplio, se cuestiona incluso el propio rol de las instituciones. No se sabe a ciencia cierta, por ejemplo, si la Agencia Espacial Brasile\u00f1a deber\u00eda realmente permanecer vinculada al Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, tal como es el caso del Inpe, o retornar con mayor autonom\u00eda al \u00e1mbito de la Presidencia de la Naci\u00f3n, a la cual era inicialmente vinculada. Durante las semanas posteriores al accidente de Alc\u00e2ntara, los peri\u00f3dicos de S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro y Brasilia publicaron una serie de art\u00edculos cuestionando el rumbo del programa espacial. &#8220;Ser\u00eda dif\u00edcil cuestionar la dedicaci\u00f3n y la aptitud del personal del CTA&#8221;, escribi\u00f3 en el diario\u00a0<em>Folha de S. Paulo<\/em> el brigadier Aldo Vieira da Rosa, fundador del Inpe y en la actualidad profesor em\u00e9rito de la Universidad Stanford, Estados Unidos. &#8220;Cuanto mucho, podr\u00edamos analizar se \u00e9se es el sitio m\u00e1s adecuado para el desarrollo de cohetes, o si tal actividad deber\u00eda ser contratada con la industria privada.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Acuerdos<br \/>\n<\/strong>Como consecuencia de los nudos que ahora se est\u00e1 intentando desatar, el programa espacial brasile\u00f1o acumul\u00f3 un retraso estimado en al menos 20 a\u00f1os. &#8220;Hasta los a\u00f1os 80 ten\u00edamos un programa espacial tan avanzado como el de la India&#8221;, comenta Perondi. &#8220;Pero hoy en d\u00eda la India cuenta con capacitaci\u00f3n integral para la construcci\u00f3n y el lanzamiento de cohetes y sat\u00e9lites de sensoriamiento remoto, cient\u00edficos, meteorol\u00f3gicos y de telecomunicaciones.&#8221; El gobierno de la India ha destinado alrededor de 400 millones de d\u00f3lares anuales al programa espacial, motivado es cierto por la perspectiva inminente de guerra con uno de los pa\u00edses vecinos: Paquist\u00e1n. Sin un enemigo a la vista, el gobierno brasile\u00f1o destin\u00f3 al programa este a\u00f1o aproximadamente 35 millones de d\u00f3lares. Pero podr\u00eda haber m\u00e1s dinero el a\u00f1o que viene.<\/p>\n<p>Bevilacqua y Jos\u00e9 Viegas, convocados para explicar el programa y el accidente de Alc\u00e2ntara en el Senado y en la C\u00e1mara de Diputados, aprovecharon las audiencias para solicitar un refuerzo presupuestario del orden de los 130 millones de d\u00f3lares para el a\u00f1o venidero, a los cuales se les sumar\u00edan los 40 millones de d\u00f3lares que en principio ya estar\u00edan garantizados. Bevilacqua ha trabajado intensamente en la concreci\u00f3n de acuerdos de cooperaci\u00f3n internacional que permitan que el programa espacial avance m\u00e1s r\u00e1pido. En este momento el m\u00e1s prometedor de estos acuerdos es con el gobierno de Ucrania, interesado en hacer uso de la base de Alc\u00e2ntara para realizar las pruebas finales de su lanzador, el Ciclone 4.<\/p>\n<p>Dicho acuerdo se encuentra en su fase final de redacci\u00f3n, y ser\u00eda suscrito, seg\u00fan el presidente de la AEB, tras el arribo a Brasil del presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, previsto para este mes. \u00c9sta es una de las razones por las cuales se desea reconstruir la torre de lanzamiento lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible e iniciar la fabricaci\u00f3n de otro prototipo del veh\u00edculo lanzador. El presidente Luiz In\u00e1cio Lula da Silva afirm\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s del accidente y lo reiter\u00f3 semanas despu\u00e9s: el cuarto VLS ser\u00e1 lanzado antes de que expire su mandato en 2006.<\/p>\n<p>Los ucranianos tendr\u00edan inter\u00e9s en aumentar la fuerza ejercida por los cohetes del lanzador Ciclone 4 con dispositivos implantados en el VLS brasile\u00f1o, de acuerdo con Bevilacqua. Habr\u00edan propuesto tambi\u00e9n el desarrollo conjunto de combustible l\u00edquido, utilizado internacionalmente, junto con los propelentes s\u00f3lidos en los cohetes que ponen sat\u00e9lites en \u00f3rbita. Para participar en el mercado de env\u00edo de sat\u00e9lites de constelaciones de \u00f3rbita baja ser\u00e1 necesario desarrollar veh\u00edculos que utilicen \u00fanicamente la propulsi\u00f3n l\u00edquida; o, en el marco de una soluci\u00f3n mixta, tambi\u00e9n la s\u00f3lida, tal como reconoce en un art\u00edculo publicado en la revista\u00a0<em>Parcerias Estrat\u00e9gicas<\/em> el brigadier de la Fuerza A\u00e9rea Tiago da Silva Ribeiro, director del CTA, que al ser consultado por la revista\u00a0<strong>Pesquisa FAPESP<\/strong>, no respondi\u00f3 las preguntas enviadas.<\/p>\n<p>Hasta ahora el CTA domina \u00fanicamente la producci\u00f3n de combustible s\u00f3lido, escogido al comienzo de la Misi\u00f3n Completa debido a la perspectiva de poder ser utilizado tambi\u00e9n en misiles bal\u00edsticos y porque guardaba semejanzas con los explosivos de alta energ\u00eda &#8211; los combustibles l\u00edquidos requieren de un manipuleo m\u00e1s complicado. Se trataba de una decisi\u00f3n coherente con los objetivos militares y con los intereses comerciales de un grupo de empresas de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, localidad que en los a\u00f1os 80 era un centro exportador de armamentos, principalmente a Medio Oriente. Sin embargo, el foco en la industria b\u00e9lica dificult\u00f3 el acceso a tecnolog\u00edas de uso civil para los propios lanzadores, cuyo desarrollo permanece bajo la tutela exclusiva del CTA. &#8220;Somos prisioneros del pasado&#8221;, comenta Gilberto C\u00e2mara, del Inpe.<\/p>\n<p>Por lo pronto el programa espacial brasile\u00f1o oscila entre distintos escenarios hipot\u00e9ticos. El primero de \u00e9stos implica la continuidad del modelo actual: el CTA lograr\u00eda obtener los recursos para reconstruir el VLS y la base de Alc\u00e2ntara y lanzar\u00eda otro prototipo en 2006. Como segunda alternativa, Brasil sellar\u00eda acuerdos de cooperaci\u00f3n internacional que desembocar\u00edan en un proyecto totalmente diferente de lanzador. La tercera opci\u00f3n implicar\u00eda que el pa\u00eds siguiera el ejemplo de la India, es decir, que procurase recuperar el tiempo perdido, incrementase bastante el presupuesto del programa e iniciase un nuevo proyecto de VLS, con una revisi\u00f3n completa de los objetivos del programa y del pa\u00eds y una sinergia entre la investigaci\u00f3n civil, militar y universitaria.<\/p>\n<p>Otro camino consistir\u00eda en desistir de construir lanzadores propios, como es el caso de Canad\u00e1 y de Argentina, y concentrarse en las tecnolog\u00edas de sat\u00e9lites y sus aplicaciones. La quinta salida, quiz\u00e1 m\u00e1s improbable a\u00fan si se piensa en la realidad actual, implicar\u00eda en la unificaci\u00f3n del Inpe y parte del CTA bajo el comando de la AEB, que pasar\u00eda as\u00ed a tener el comando efectivo del programa espacial. Por eso los pr\u00f3ximos meses ser\u00e1n decisivos para definir cu\u00e1nto cambiar\u00e1 la investigaci\u00f3n espacial en Brasil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El plan de revisi\u00f3n del programa espacial brasile\u00f1o realza el valor del di\u00e1logo y el acercamiento con las universidades\r\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-76727","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76727","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76727"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76727\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76727"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76727"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76727"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76727"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}