{"id":76746,"date":"2003-11-01T00:00:00","date_gmt":"2003-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/11\/01\/antes-que-llegue-la-tempestad-2\/"},"modified":"2015-05-12T16:44:31","modified_gmt":"2015-05-12T19:44:31","slug":"antes-que-llegue-la-tempestad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/antes-que-llegue-la-tempestad-2\/","title":{"rendered":"Antes que llegue la tempestad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/11\/01\/antes-que-llegue-la-tempestad-2\/tempestade\/\" rel=\"attachment wp-att-95115\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-95115\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/tempestade.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"126\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/tempestade.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/tempestade-120x95.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">nasa<\/span><\/a>En 1989 una tempestad solar fue la causa del hist\u00f3rico apag\u00f3n que afect\u00f3 a Canad\u00e1 y Estados Unidos. La interferencia de los campos electromagn\u00e9ticos generados por la llegada de part\u00edculas emitidas por el Sol cort\u00f3 el flujo de las l\u00edneas de transmisi\u00f3n, que operaban al l\u00edmite. Esa posibilidad era tan solo una sospecha, ya que el Sol presenta fases de producci\u00f3n anormal de energ\u00eda: la m\u00e1s conocida sigue un ciclo de 11 a\u00f1os. El signo m\u00e1s evidente de este fen\u00f3meno parece inofensivo \u2013\u00a0aumenta el n\u00famero de manchas sobre la superficie de la estrella \u2013, pero en realidad \u00e9se es el preanuncio de un bullicio capaz de agitar el r\u00e9gimen del clima espacial en todo el Sistema Solar.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes, en esas manchas se producen explosiones que hacen que las regiones ubicadas en la superficie del Sol se tornen m\u00e1s brillantes, y algunas de ellas lancen al espacio gigantescas nubes \u2013\u00a0son las eyecciones de masa coronal, que a veces tienen una extensi\u00f3n superior al di\u00e1metro del propio Sol, de 1,4 millones de kil\u00f3metros.\u00a0Lanzadas a una velocidad de mil kil\u00f3metros por segundo, estas burbujas de part\u00edculas cargadas el\u00e9ctricamente fustigan a los astros vecinos. Si el bombardeo llega a la atm\u00f3sfera terrestre entre dos y tres d\u00edas despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, se produce un espect\u00e1culo de colores que ti\u00f1e las noches polares: son las auroras boreales y australes. Pero tambi\u00e9n se generan problemas. Dependiendo de las direcci\u00f3n, la velocidad y la cantidad de part\u00edculas, las tempestades solares pueden causar desperfectos temporales en los sat\u00e9lites, o pueden llegar a destruirlos. Una vez pasada esa fase en la que esa actividad llega a su m\u00e1ximo \u2013\u00a0la m\u00e1s reciente se dio en 2001 \u2013, el n\u00famero de manchas en el Sol disminuye y las erupciones brillantes se vuelven menos frecuentes.<\/p>\n<p>Pero esa calma en la estrella es solo aparente, tal como lo revelan los estudios coordinados por el f\u00edsico Pierre Kaufmann, del Centro de Radioastronom\u00eda y Astrof\u00edsica de la Universidad Presbiteriana Mackenzie (UPM). Utilizando un telescopio especial construido en los Andes argentinos y parcialmente financiado por Brasil, el equipo de Kaufmann detect\u00f3 brev\u00edsimos pulsos de radiaci\u00f3n en longitudes de onda submilim\u00e9tricos, que ayudaron a caracterizar una actividad a\u00fan no identificada de la estrella.<\/p>\n<p>Son los destellos tenues \u2013\u00a0con una duraci\u00f3n estimada de entre 100 y 500 mil\u00e9simas de segundo \u2013, que no pueden ser captados por la mayor\u00eda de los telescopios en Tierra o en el espacio, debido a que son emitidos en una longitud de onda muy corta, cercana a la de las ondas de calor, pero que son alrededor de mil veces mayores que la de la luz visible. Esa radiaci\u00f3n, en ocasiones calificada como infrarrojo lejano, tiene una longitud de onda inferior al mil\u00edmetro, y por tal raz\u00f3n es tambi\u00e9n conocida como submilim\u00e9trica. &#8220;Las antenas que captan esas longitudes de onda generalmente no pueden apuntarse hacia el Sol sin que sufran da\u00f1os, y no est\u00e1n preparadas para detectar pulsos tan r\u00e1pidos&#8221;, dice el investigador.<\/p>\n<p>Recientemente, el equipo del f\u00edsico paulista obtuvo datos que mostraban que esos pulsos de luz preceden a las gigantescas erupciones solares, que constituyen la posible raz\u00f3n de algunos apagones acaecidos en la Tierra que no tienen causa conocida. En caso de que se demuestre la existencia de un v\u00ednculo entre los incidentes ocasionados en el planeta y las tempestades solares, aun fuera de los picos de actividad de la estrella, el estudio de las ondas submilim\u00e9tricas adquiere importancia, debido a la posibilidad de explicar incluso las alteraciones en el clima. Es sabido que los ciclos de la actividad solar influyen la cobertura de nubes en el cielo, interfiriendo en los reg\u00edmenes de estiaje o sequ\u00eda y de lluvias en todo el planeta.<\/p>\n<p>Por tal raz\u00f3n, el Comit\u00e9 Cient\u00edfico de F\u00edsica Solar Terrestre (Scostep), que integra la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cre\u00f3 un programa internacional con el objetivo de comprender la influencia del Sol sobre el clima de la Tierra \u2013\u00a0m\u00e1s all\u00e1 del suministro de energ\u00eda bajo la forma de luz y calor, l\u00f3gicamente. Se trata del Cawses (<em>Climate, Weather and the Sun-Earth System<\/em>), que estudiar\u00e1 los fen\u00f3menos solares que afectan a la industria aeroespacial. En 2000, uno de los sat\u00e9lites Brasilsat fue da\u00f1ado por part\u00edculas solares cuando estaba entrando en \u00f3rbita.\u00a0&#8220;Con una mejor comprensi\u00f3n de los efectos solares sobre la Tierra&#8221;, dice el f\u00edsico, &#8220;ser\u00e1 posible evitar el lanzamiento de sat\u00e9lites durante los per\u00edodos m\u00e1s vulnerables, tornando as\u00ed m\u00e1s confiable su operaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>El grupo coordinado por el f\u00edsico paulista solamente logr\u00f3 observar las ondas submilim\u00e9tricas emitidas por el Sol porque el aparato instalado en Argentina \u2013\u00a0el Telescopio Solar para Ondas Submilim\u00e9tricas (SST), en operaci\u00f3n regular desde el a\u00f1o pasado en el Complejo Astron\u00f3mico El Leoncito \u2013\u00a0capta la radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica en dos franjas submilim\u00e9tricas, correspondientes a las frecuencias de 212 gigahertz y 405 gigahertz. Tras monitorear los complejos de manchas solares con el SST entre marzo de 2000 y julio de 2002, los investigadores compararon esos datos con im\u00e1genes recolectadas por dos equipamientos del sat\u00e9lite Soho (sigla de\u00a0<em>Observatorio Heliosf\u00e9rico Solar<\/em>) en el preciso momento en que aparecieron eyecciones de masas solares, precedidas por seis secuencias de flashes submilim\u00e9tricos ultrarr\u00e1pidos. El objetivo era verificar cu\u00e1l ser\u00eda la asociaci\u00f3n entre las eyecciones de masa solar y las secuencias de pulsos submilim\u00e9tricos, identificados por primera vez por Kaufmann tres a\u00f1os atr\u00e1s y descritos en un art\u00edculo publicado en el\u00a0<em>Astrophysical Journal<\/em> de febrero de 2001.<\/p>\n<p>La sorpresa lleg\u00f3 cuando el equipo del f\u00edsico, integrado por brasile\u00f1os, alemanes, rusos y argentinos, verific\u00f3 que la serie de pulsos siempre anteced\u00eda a las gigantescas expulsiones de masa desde el Sol, observadas por el sat\u00e9lite Soho. Las eyecciones de masa coronal liberan hasta mil veces m\u00e1s energ\u00eda que las mayores explosiones que se producen cerca de la superficie de la estrella, la cromosfera, verificadas tan solo unas pocas veces durante cada ciclo de 11 a\u00f1os de actividad solar. Son tambi\u00e9n mucho m\u00e1s frecuentes: cada 11 a\u00f1os se producen tan solo dos o tres explosiones gigantes, acompa\u00f1adas por formaciones brillantes en la cromosfera, mientras que se producen eyecciones de masa coronal durante todo ese lapso.<\/p>\n<p><strong>Los misterios del Sol<br \/>\n<\/strong>Con todo, en algunos casos, la comparaci\u00f3n entre los datos revel\u00f3 algo a\u00fan m\u00e1s curioso. A la secuencia de flashes le sigui\u00f3 la eyecci\u00f3n de masa coronal sin la marca t\u00edpica de esos fen\u00f3menos: el surgimiento de \u00e1reas m\u00e1s brillantes \u2013\u00a0las explosiones cromosf\u00e9ricas \u2013\u00a0sobre la superficie del Sol. Con base en estas observaciones, los investigadores publicaron en julio pasado en el\u00a0<em>Journal of Geophysical Research<\/em> un art\u00edculo que suger\u00eda que esos flashes estar\u00edan en el origen de las grandes eyecciones de masa solar. &#8220;Todav\u00eda sigue siendo un misterio el origen de esos pulsos&#8221;, dice Kaufmann. &#8220;Pero ellos apuntan un nuevo camino para comprender los procesos energ\u00e9ticos que suceden cerca de la superficie del Sol y de c\u00f3mo \u00e9stos contribuyen para lanzar las part\u00edculas rumbo al espacio.&#8221;<\/p>\n<p>Descubiertas a comienzos de los a\u00f1os 70, las eyecciones de masa coronal solamente adquirieron importancia luego de que el observatorio Soho, que permanece en una \u00f3rbita intermedia entre la Tierra y el Sol, registrara im\u00e1genes del fen\u00f3meno que interfiere en el campo magn\u00e9tico de nuestro planeta y mostrara que \u00e9stas son m\u00e1s frecuentes de lo que se cre\u00eda. Ya se sabe que se producen independientemente de la fase de actividad de la estrella. Si el Sol est\u00e1 muy activo, \u00e9sta pueden llegar a ser observadas decenas de veces por semana. En la fase de menor actividad, se producen decenas de veces por mes. Ahora el equipo de Kaufmann se aboca a buscar datos estad\u00edsticos que relacionen las aleatorias eyecciones de masa solar con los fen\u00f3menos registrados en la Tierra.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Aplicaciones del Telescopio Solar para Ondas Submilim\u00e9tricas<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nPierre Kaufmann &#8211; Universidad Presbiteriana Mackenzie<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 137.496,00 y US$ 83.061,06<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pulsos ultrarr\u00e1pidos de radiaci\u00f3n preceden a los gigantescos chorros de part\u00edculas expelidos por el Sol","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76746","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76746"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}