{"id":76748,"date":"2003-11-01T00:00:00","date_gmt":"2003-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/11\/01\/las-raices-de-sergio-buarque-2\/"},"modified":"2016-01-29T13:57:57","modified_gmt":"2016-01-29T15:57:57","slug":"las-raices-de-sergio-buarque-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-raices-de-sergio-buarque-2\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces de S\u00e9rgio Buarque"},"content":{"rendered":"<p>Las reflexiones sobre el legado de S\u00e9rgio Buarque de Holanda (1902-1982), surgidas con motivo del centenario de su nacimiento, el a\u00f1o pasado, tuvieron el don de rescatar un cap\u00edtulo olvidado de la obra del historiador, que dedic\u00f3 su carrera acad\u00e9mica a comprender el alma nacional. Se trata de la tesina de maestr\u00eda, defendida por S\u00e9rgio Buarque en 1958 en la Escuela Libre de Sociolog\u00eda y Pol\u00edtica de S\u00e3o Paulo, que jam\u00e1s se transform\u00f3 en libro y estuvo sumergida en una especie de limbo acad\u00e9mico. Muy poca gente conoce este trabajo de 145 p\u00e1ginas, intitulado\u00a0<em>Elementos Formadores de la Sociedad Portuguesa a la \u00c9poca de los Descubrimientos<\/em>. Recientemente, el historiador y profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) Edgar de Decca, un estudioso de la obra de Buarque, hall\u00f3 una copia de esa tesina. Dicho texto dorm\u00eda en el archivo del historiador, confinado en la Unicamp luego de su muerte.<\/p>\n<p>De Decca se sorprendi\u00f3 y qued\u00f3 intrigado con lo que encontr\u00f3. &#8220;Hay una impresionante l\u00ednea de continuidad entre esa tesina y el cl\u00e1sico libro\u00a0<em>Ra\u00edces del Brasil<\/em> , publicado en 1936 [<em>Ra\u00edzes do Brasil<\/em> ]&#8221;, afirma De Decca. &#8220;Algo se alter\u00f3 en la percepci\u00f3n de S\u00e9rgio Buarque. Pierde fuerza en el trabajo de maestr\u00eda aquello que se transform\u00f3 en el rasgo m\u00e1s sobresaliente de la obra\u00a0<em>Ra\u00edces del Brasil<\/em> , que es un ensayo hist\u00f3rico sobre aquello que falt\u00f3 y lo que fue negado en la constituci\u00f3n de nuestra identidad.&#8221;<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Ra\u00edces<\/em> , el an\u00e1lisis hist\u00f3rico parte del criterio de la ausencia: a nuestra cultura le falt\u00f3 una \u00e9tica del trabajo, el estado racional se ausent\u00f3 ante el predominio del patriarcalismo y del paternalismo. En virtud de ello, floreci\u00f3 el car\u00e1cter cordial brasile\u00f1o \u2013\u00a0que privilegia las relaciones personales y tiende a la intimidad en la convivencia social \u2013, un concepto acu\u00f1ado por Buarque y err\u00f3neamente confundido con benevolencia. &#8220;En<em>Ra\u00edces,<\/em> nuestra cultura es sin\u00f3nimo de ausencia, y por tal motivo, la frase m\u00e1s c\u00e9lebre de esa obra contin\u00faa siendo la siguiente: &#8216;seguimos siendo todav\u00eda desterrados en nuestra propia tierra'&#8221;, recuerda De Decca. En tanto, en la tesina el autor se aboca a la metr\u00f3poli en la era de los descubrimientos; muestra la extra\u00f1eza de Portugal dentro de la propia Europa y encuentra en ese singular escenario diversos aspectos embrionarios de la futura colonia. &#8220;Se delinea en ese trabajo un complejo horizonte cultural formado por m\u00faltiples influencias \u00e9tnicas, que traz\u00f3 un camino singular en el escenario de los descubrimientos&#8221;, afirma De Decca, que acaba de asumir la c\u00e1tedra Brasil-Portugal de Ciencias Sociales en Lisboa, creada mediante un convenio entre la Unicamp y el Instituto Superior de Ciencias del Trabajo y la Empresa de Portugal.<\/p>\n<p><strong>Los archivos italianos<br \/>\n<\/strong>El investigador aprovechar\u00e1 su temporada en Portugal para reconstituir el campo documental de la investigaci\u00f3n desarrollada por S\u00e9rgio Buarque para la elaboraci\u00f3n de su tesina. &#8220;Voy a visitar el archivo de la Torre do Tombo, el archivo y la biblioteca de la ciudad de Lisboa y la Biblioteca Nacional. Pero no espero encontrar grandes novedades, m\u00e1s all\u00e1 de aquello que ya es conocido por historiadores portugueses y brasile\u00f1os; incluso porque muchos documentos de esta tesis no se encuentran en Lisboa, sino que probablemente est\u00e9n guardados en archivos italianos. Deben haber sido descubiertos por S\u00e9rgio Buarque durante el tiempo que vivi\u00f3 en Italia.&#8221;<\/p>\n<p>La tesina de S\u00e9rgio Buarque y su libro, que naci\u00f3 ya siendo un cl\u00e1sico, comulgan en un mismo punto de partida: la formaci\u00f3n del portugu\u00e9s como &#8220;un tipo humano que ignora fronteras&#8221; y moldea la exploraci\u00f3n del Nuevo Mundo acorde con una \u00e9tica peculiar, una \u00e9tica de la aventura, por la cual se busca la riqueza con audacia, a veces con imprevisi\u00f3n, y no con el trabajo de la \u00e9tica calvinista. Hay premisas que se repiten en ambas obras, como la estrategia lusitana de explorar el litoral de la colonia y dejar vac\u00edo el interior \u2013\u00a0que reproduce la ocupaci\u00f3n del propio territorio lusitano \u2013\u00a0en contrapunto con la acci\u00f3n de los colonizadores espa\u00f1oles, que se fijaron en los altiplanos. O la parte que compara la importancia de la mano de obra esclava en el Brasil del siglo XIX con la de Lisboa en el siglo XVI.<\/p>\n<p>Ambas pueden verse como obras complementarias; sin embargo, un oc\u00e9ano las separa.\u00a0<em>Ra\u00edces<\/em> explica el Brasil, mientras que la tesina se sumerge en Portugal y se aboca a los albores de la aventura colonizadora. Muestra las influencias esenciales de moros y jud\u00edos, ambas reprimidas por el poder mon\u00e1rquico y cat\u00f3lico de la \u00e9poca, para la construcci\u00f3n de un tipo nacional diferente de los tipos europeos, con h\u00e1bitos flojos, pero con una extraordinaria vocaci\u00f3n mercantil, que concibe la ascensi\u00f3n social en ultramar, y por tal motivo, o est\u00e1 partiendo o ya ha partido, y siente saudades de casa. Pero algo es cierto, Buarque nunca pierde el Brasil de vista.<\/p>\n<p>Recuerda que el origen del samba puede no ser africano, sino isl\u00e1mico (el baile morisco llamado zembra). &#8220;En mayor n\u00famero, atravesaron el oc\u00e9ano, tra\u00eddas por los primeros colonos, e instal\u00e1ndose entre nosotros, dejaron ac\u00e1 reminiscencias que todav\u00eda perduran, como es el caso de la zambra, que lleg\u00f3 a la Am\u00e9rica Hispana y a Brasil, convirti\u00e9ndose quiz\u00e1s en el remoto antepasado de nuestro actual samba. Y \u00e9ste, por m\u00e1s que aun hoy en d\u00eda no falten quienes se esfuercen por discernirle el origen &#8216;origen de nombre, al menos&#8217;, o en aquel radical bant\u00fa, hay muchas probabilidades de que, tanto en el nombre como en algunas caracter\u00edsticas coreogr\u00e1ficas, como las que se manifiestan en ambientes rurales paulistas o en diversos lugares de la Am\u00e9rica Hispana, no provenga de Angola o del Congo, sino m\u00e1s bien de la llamada \u00c1frica blanca&#8221;, escribi\u00f3 Buarque.<\/p>\n<p>El extremo recato de las esposas, que no aparec\u00edan adelante de las visitas, excepto en presencia de sus maridos, tanto en la metr\u00f3poli como en la colonia, est\u00e1 vinculado, como recuerda Buarque, a la condici\u00f3n de la mujer musulmana. &#8220;(&#8230;) fundamentalmente en el per\u00edodo colonial, ellas no aparec\u00edan en sus propias casas adelante de los visitantes, ni com\u00edan sino con sus maridos, y aun as\u00ed, siempre y cuando no hubiese hu\u00e9spedes (salvo en los casos del padre o los hermanos)&#8221;, registra el historiador en su tesina.<\/p>\n<p>S\u00e9rgio Buarque de Holanda menciona tambi\u00e9n la Revuelta de Canudos para desmenuzar la idea de que el fervor religioso de los jud\u00edos, forzados por la Inquisici\u00f3n a convertirse, est\u00e1 en la base del movimiento mesi\u00e1nico del sebastianismo \u2013\u00a0la venida redentora del joven rey Don Sebasti\u00e3o, muerto sin dejar sucesor en la c\u00e9lebre batalla de Alc\u00e1cer-Quibir en 1578. El mito ser\u00eda invocado por el beato Ant\u00f4nio Conselheiro en el interior de Bah\u00eda al final del siglo XIX.La tesina no tiene el tono ensay\u00edstico e interpretativo de\u00a0<em>Ra\u00edces del Brasil<\/em>. S\u00e9rgio Buarque de Holanda la escribi\u00f3 no porque as\u00ed lo planific\u00f3, sino en raz\u00f3n de una necesidad acad\u00e9mica. Necesitaba el t\u00edtulo de la maestr\u00eda para poder ingresar en la c\u00e1tedra de Historia de la Civilizaci\u00f3n Brasile\u00f1a en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) \u2013\u00a0la que abandonar\u00eda en 1969, jubil\u00e1ndose voluntariamente en solidaridad con sus colegas perseguidos por el Acto Institucional n\u00famero 5, el AI-5. Para acceder a esa c\u00e1tedra, defender\u00eda dos meses despu\u00e9s su tesis de doctorado, en la que analiza la &#8220;b\u00fasqueda del ed\u00e9n&#8221; en el imaginario de los descubridores. Lo hizo ante una multitud, reunida en el Sal\u00f3n Noble de la Facultad de Filosof\u00eda, todav\u00eda por ese entonces en el edificio ubicado en la calle Maria Ant\u00f4nia.<\/p>\n<p><strong>Pasos de bailes populares<br \/>\n<\/strong>Aprobado con distinci\u00f3n por el jurado, cuenta la leyenda que el historiador lo celebr\u00f3 ensayando pasos propios de bailes populares con sus alumnos. Es que esa obra de contenido original se convertir\u00eda en 1959 en el libro<em>Visi\u00f3n del Para\u00edso<\/em> [<em>Vis\u00e3o do Para\u00edso<\/em> ]. Cuando compar\u00f3 los trabajos defendidos casi simult\u00e1neamente, Buarque opt\u00f3 por lanzar el de doctorado y guardar el de maestr\u00eda, archivarlo. &#8220;Buarque consideraba que ese trabajo era algo escolar, por eso no quiso publicarlo&#8221;, dice el profesor de Teor\u00eda Literaria Antonio Candido, amigo y colaborador de S\u00e9rgio Buarque de Holanda, que jam\u00e1s ley\u00f3 la tesina. &#8220;No es un trabajo renegado ni olvidado, siempre estuvo disponible en la Unicamp&#8221;, dice la cantora Ana de Holanda, de 55 a\u00f1os, hija de S\u00e9rgio Buarque (el historiador tuvo siete hijos, varios de ellos con talento para la m\u00fasica, como es sabido).<\/p>\n<p>Para Edgar de Decca, la tesis ocupa una laguna en la obra S\u00e9rgio Buarque. Am\u00e9n de la l\u00ednea de continuidad con\u00a0<em>Ra\u00edces del Brasil<\/em> , el historiador de la Unicamp identifica elementos que ayudan a entender\u00a0<em>Visi\u00f3n del Para\u00edso<\/em> . &#8220;La tesina de maestr\u00eda nos aporta bases hist\u00f3ricas para entender la puesta en escena del imaginario de la conquista ib\u00e9rica que compone\u00a0<em>Visi\u00f3n del Para\u00edso<\/em> , una obra sin duda m\u00e1s compleja y mejor terminada, que se alinea a la tradici\u00f3n hist\u00f3rica y literaria de estudio de las visiones \u00e9picas y m\u00edticas que condujeron las conquistas ib\u00e9ricas&#8221;, dice De Decca.<\/p>\n<p><em><strong>Los albores de la aventura colonizadora<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;En la aurora de los tiempos modernos, los establecimientos coloniales de los portugueses se componen tan solamente de plazas aisladas, situadas casi invariablemente junto a la falda del mar, aunque de lejos puedan parecer un inmenso imperio, y como tal se hagan administrar. (&#8230;). Muy significativas son las palabras con que Alviano, uno de los interlocutores de\u00a0Di\u00e1logos das Grandezas do Brasil\u00a0, lamentaba que ac\u00e1 la gente portuguesa hiciera tan corta la conquista, pudiendo hacerla m\u00e1s ancha, y admit\u00eda que merecieran sus compatriotas el nombre de malos colonizadores, pues &#8216;en tanto tiempo que habitan este Brasil no se han extendido hacia el sert\u00f3n para poblar en \u00e9l diez leguas, content\u00e1ndose con hacer az\u00facar en las faldas del mar&#8217; (&#8230;) En carta enviada a G\u00f4a, a su conterr\u00e1neo Bernardo Davanzati, en noviembre de 1585, se refer\u00eda el florentino Filippo Sassetti a esos colonizadores. Los cuales, escrib\u00eda, no merecieran mejor nombre que el de hinca playas, dado por un &#8216;negro&#8217; natural de aquellas partes, ya que no se internaban un palmo tierra adentro.&#8221; (Fragmento de la tesina)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El centenario del S\u00e9rgio Buarque coge del limbo de su tesina de maestr\u00eda","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-76748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76748"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}