{"id":76773,"date":"2003-12-01T00:00:00","date_gmt":"2003-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/12\/01\/de-cuerpo-entero-2\/"},"modified":"2016-01-29T13:57:02","modified_gmt":"2016-01-29T15:57:02","slug":"de-cuerpo-entero-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-cuerpo-entero-2\/","title":{"rendered":"De cuerpo entero"},"content":{"rendered":"<p>Un retrato complejo, multifacetado y sumamente revelador de la condici\u00f3n femenina en Brasil emerge de las casi 300 p\u00e1ginas del dossier\u00a0<em>Mujer, mujeres<\/em>, parte substancial de la edici\u00f3n 49 de\u00a0<em>Estudios Avan\u00e7ados<\/em>, la revista cuatrimestral del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEA-USP), publicada este mes de diciembre. En el conjunto de los 17 textos que lo componen, hay lugar para la exposici\u00f3n de los duros resultados de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el trabajo y las diferentes facetas de la violencia que se abaten (a\u00fan) sobres las mujeres en la sociedad brasile\u00f1a, por ejemplo. Pero hay tambi\u00e9n espacio para reflexiones m\u00e1s filos\u00f3ficas; para miradas inspiradas y muy personales sobre las grandes construcciones m\u00edticas de la idea de lo femenino, e incluso para la m\u00e1s pura poes\u00eda. Y hay p\u00e1ginas disponibles tambi\u00e9n para nuevos relatos sobre conocidas figuras, que tienen un lugar asegurado en cualquier galer\u00eda de las mujeres extraordinarias que signaron la escena nacional durante el siglo XX.<\/p>\n<p>Del trayecto por esa diversidad de textos, por esta fragmentaci\u00f3n de prop\u00f3sitos, se sale con la sorprendente sensaci\u00f3n de que solamente raras ocasiones una revista, sin la pretensi\u00f3n de darle un tratamiento exhaustivo al tema, ha brindado una visi\u00f3n tan clara y abarcadora sobre la experiencia de ser mujer en el Brasil de hoy. Es como si, a la manera de ciertas propuestas pl\u00e1sticas como la fotograf\u00eda, un cuerpo entero se insinuara reuniendo trozos que no necesariamente se encajan. Para dar una idea de este dossier, vale la pena empezar por aquello que intenta reflejar por medio de la palabra que aparece en la forma singular de su t\u00edtulo: mujer. Los diversos art\u00edculos tienen que ver con el colectivo, con la condici\u00f3n femenina en general; abordan la &#8220;realidad concreta de la sexualidad, la fecundidad, la ciudadan\u00eda, el trabajo, la cultura human\u00edstica, cient\u00edfica y art\u00edstica&#8221;, tal como explica el editorial de la publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El trabajo subvaluado<br \/>\n<\/strong>Ech\u00e9mosle una mirada al campo de trabajo: vemos que en 2001 las mujeres representaban el 41,9% de la Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Activa (PEA) en Brasil, de acuerdo con la Investigaci\u00f3n Nacional por Muestreo de Domicilios (PNAD, sigla en portugu\u00e9s), realizada por el Instituto Nacional de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). En n\u00fameros absolutos, esto significa que poco m\u00e1s de 38,8 millones de brasile\u00f1as estaban en el mercado de trabajo como ocupadas o desempleadas. Casi la mitad de las mujeres ocupadas en aquel momento trabajaba como asalariada, pero era alto &#8220;el porcentaje de mujeres que se ocupaba en la condici\u00f3n de empleadas dom\u00e9sticas (un 18,3%), de aut\u00f3nomas (un 16,3%) o incluso que ejerc\u00eda el trabajo sin remuneraci\u00f3n (un 9,6%), lo que es una evidencia de la vulnerabilidad del trabajo femenino&#8221;, observan, en el art\u00edculo titulado &#8220;El trabajo de la mujer y las negociaciones colectivas&#8221;, las soci\u00f3logas Solange Sanches y Vera Lucia Mattar Gebrim, ambas del Departamento Intersindical de Estad\u00edsticasy Estudios Socioecon\u00f3micos (Dieese), la primera, coordinadora de sondeos, y la segunda, supervisora del Banco de Datos Sindicales.<\/p>\n<p>A partir del an\u00e1lisis de los datos disponibles de la PNAD, la investigadoras comentan que un gran contingente de mujeres reproduce en el mercado de trabajo actividades similares a las que realizan en el \u00e1mbito dom\u00e9stico, &#8220;educando ni\u00f1os o cuidando ancianos o enfermos; trabajando sobre todo en sectores ligados a la educaci\u00f3n y la salud&#8221;. As\u00ed, la prestaci\u00f3n de servicios en esos campos empleaba al 48,7% de las mujeres ocupadas en 2001. Si el car\u00e1cter vulnerable de la inserci\u00f3n femenina en el mercado se demuestra por ese perfil de ocupaci\u00f3n, por los arreglos precarios de contrataci\u00f3n y por la desigualdad en la remuneraci\u00f3n &#8211; las mujeres obten\u00edan, para funciones comparables, un 66% del rendimiento de los hombres en promedio, y un 85% en el caso de los contratos de trabajo con registro al a\u00f1o de la investigaci\u00f3n -, se hace m\u00e1s evidente todav\u00eda con los datos del desempleo. Sus \u00edndices entre las mujeres se muestran sistem\u00e1ticamente superiores a los masculinos, de acuerdo con una Investigaci\u00f3n de Empleo y Desempleo (PED) en las regiones metropolitanas de Belo Horizonte, Porto Alegre, Recife, Salvador, S\u00e3o Paulo y el Distrito Federal.<\/p>\n<p>Es cierto que la expansi\u00f3n del desempleo se ha generalizado y ha alcanzado a todos los segmentos en los \u00faltimos a\u00f1os. Pero, &#8220;al menos a partir de la d\u00e9cada de 1990, en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo este fen\u00f3meno empez\u00f3 a ser representado en mayor medida por las mujeres, a partir del momento en que \u00e9stas comenzaron a corresponder a m\u00e1s de la mitad de dicho contingente, m\u00e1s all\u00e1 de que su \u00edndice de participaci\u00f3n es considerablemente menor que el de los hombres&#8221;, dicen en el art\u00edculo &#8220;El sobredesempleo y la inactividad de las mujeres en la metr\u00f3polis paulista&#8221; las economistas Guiomar de Haro Aquilini, de la Fundaci\u00f3n Sistema Estadual de An\u00e1lisis de Datos (Seade) y Patr\u00edcia Lino Costa, del Dieese. El desempleo total en 2002 en dicha regi\u00f3n fue del 16,4% entre los hombres y del 22,2% entre las mujeres, ante respectivamente un 7,5% y un 10,7% en 1989, de acuerdo con la investigaci\u00f3n realizada en el marco del convenio Seade-Dieese. &#8220;Las mujeres negras de hasta 24 a\u00f1os fueron las mayoresv\u00edctimas de la selectividad del mercado de trabajo: presentaron un \u00edndice de desocupaci\u00f3n del 43,1% en 2002, muy superior al observado en 1989 (un 19,6%)&#8221;, dicen las autoras.<\/p>\n<p><strong>Cambios en el frente cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>En tanto, hay noticias un tanto m\u00e1s halag\u00fce\u00f1as en el vasto campo del trabajo. Por ejemplo: la participaci\u00f3n de las mujeres en el \u00e1rea de ciencia y tecnolog\u00eda en Brasil est\u00e1 creciendo, &#8220;pese a que las chances de \u00e9xito y de reconocimiento en la carrera son a\u00fan reducidas&#8221;, seg\u00fan Jacqueline Leta, profesora adjunta del Departamento de Bioqu\u00edmica M\u00e9dica del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), en el art\u00edculo que lleva por t\u00edtulo &#8220;Las mujeres en la ciencia brasile\u00f1a: crecimiento, contrastes y un perfil de \u00e9xito&#8221;. Cabe explicar que la \u00faltima parte del t\u00edtulo del trabajo se refiere a una gran cient\u00edfica brasile\u00f1a nacida en 1922 en Checoslovaquia: Johanna D\u00f6bereiner, microbi\u00f3loga reconocida principalmente por su descubrimiento de las bacterias fijadoras de nitr\u00f3geno en plantas tropicales &#8211; que permiti\u00f3 entre otras cosas un ahorro gigantesco con abonos nitrogenados en los cultivos de soja en Brasil. Johanna, fallecida en 2000, a los 78 a\u00f1os, lleg\u00f3 a ser nominada para el premio Nobel de Qu\u00edmica en 1997, pero no fue galardonada.Jacqueline Leta se queja en su art\u00edculo de la escasez de datos sistem\u00e1ticos sobre la formaci\u00f3n y el perfil de los recursos humanos en la educaci\u00f3n superior y en el \u00e1rea de ciencia en el pa\u00eds. Pero, manejando los n\u00fameros disponibles, constata que en 2001 las mujeres representaban un 56,3% del total de las matr\u00edculas en las carreras de grado de las universidades brasile\u00f1as (poco m\u00e1s de 3 millones) y un 62,4% del total de egresados de carreras universitarias.<\/p>\n<p>La mayor presencia de las mujeres en la academia ciertamente facilit\u00f3, seg\u00fan ella, su incorporaci\u00f3n a los cuadros de las universidades brasile\u00f1as, &#8220;pero es importante se\u00f1alar que las mujeres son a\u00fan minor\u00eda en el sistema universitario p\u00fablico, y representan hoy en d\u00eda, en 2003, un 34% del total de los docentes activos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP)&#8221;. La investigadora toma tambi\u00e9n datos del Directorio de Grupos de Investigaci\u00f3n de Brasil, elaborado por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), para afirmar que &#8220;es posible identificar una tendencia de crecimiento de la fracci\u00f3n de mujeres&#8221; que act\u00faan como investigadoras e investigadoras l\u00edderes (coordinadoras) en esos grupos, lo que indica su mayor inserci\u00f3n en el sistema, no solamente como estudiantes, &#8220;sino como actores de mayor reconocimiento y mayor calificaci\u00f3n jer\u00e1rquica&#8221;. De hecho: si en 1997 las mujeres representaban un 42% de los 33.675 investigadores computados, y un 37,3% de los 10.474 que dentro deltotal asum\u00edan la funci\u00f3n de l\u00edderes, en 2002 ellas ya representaban un 45,7% de los 56.891 investigadores registrados y 40,7% de los 21.062 l\u00edderes. As\u00ed, &#8220;es razonable prever que, en el pr\u00f3ximo censo, las fracciones de investigadores hombres y mujeres se aproximen a\u00fan m\u00e1s y, m\u00e1s adelante, tambi\u00e9n se emparejen las fracciones referentes a los investigadores l\u00edderes&#8221;, sostiene Leta.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, al observar por otro lado los gr\u00e1ficos de concesi\u00f3n de becas por parte del CNPq, que registran el crecimiento de la proporci\u00f3n de mujeres becarias, \u00e9stos indican tambi\u00e9n una reducci\u00f3n de esa evoluci\u00f3n a medida que crece el nivel jer\u00e1rquico de las becas. Leta comenta que de all\u00ed se desprende la existencia de &#8220;alg\u00fan tipo de discriminaci\u00f3n en el sistema, espec\u00edficamente en la cuesti\u00f3n de las becas de productividad, las de mayor nivel jer\u00e1rquico&#8221;. El gr\u00e1fico que la investigadora presenta muestra que la participaci\u00f3n de las mujeres en las becas de iniciaci\u00f3n cient\u00edfica pas\u00f3 del 54,87% en 2001 al 55,10% en 2002; en las de maestr\u00eda, del 50,93% al 52,87% en igual per\u00edodo; en las de doctorado, del 48,60% al 48,38%; en las de noveles doctores, del 47,74% al 49,73%, y en las de productividad en investigaci\u00f3n, subi\u00f3 del 32,07% al 32,25% en id\u00e9ntico per\u00edodo.<\/p>\n<p>Jacqueline Leta analiza otros datos, relativos a la UFRJ, para cuestionar las posibilidades de \u00e9xito de las mujeres brasile\u00f1as en el \u00e1rea de ciencia y tecnolog\u00eda. &#8220;Las mujeres representan hoy en d\u00eda, en 2003, un 43,7% del total de docentes en las universidades. No obstante, ocupan solamente el 24% de los cargos administrativos de la instituci\u00f3n&#8221;, dice. Datos de la elecci\u00f3n de miembros de la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias tambi\u00e9n le sirven para demostrar cu\u00e1nto deber\u00e1n luchar las mujeres todav\u00eda para afirmar su presencia en un universo hasta hace pocas d\u00e9cadas casi exclusivamente masculino. Por ejemplo: entre los 356 acad\u00e9micos titulares activos en 2003, las mujeres son tan solo 26, es decir, un 7,36%. Entre los acad\u00e9micos asociados, &#8220;un puesto, por supuesto, de menor prestigio&#8221;, ellas son 25 sobre un total de 88, es decir, un 28,4%. Por \u00faltimo, para relativizar la situaci\u00f3n brasile\u00f1a, Leta recuerda que la segregaci\u00f3n jer\u00e1rquica en ciencia y tecnolog\u00eda no es exclusividad de pa\u00edses en losque la actividad acad\u00e9mica y cient\u00edfica es reciente. En las universidades de Estados Unidos, por ejemplo, en 1995 las mujeres representaban alrededor del 46% entre los instructores, un 35% entre los profesores asistentes, un 25% entre los profesores asociados y 11% entre los titulares.<\/p>\n<p><strong>De dependientes a proveedoras<\/strong><\/p>\n<p>Una conclusi\u00f3n sorprendente sobre las mujeres brasile\u00f1as aparece en el art\u00edculo &#8220;La mujer Anciana: \u00bfsoporte familiar o agente de cambio?&#8221;, de Ana Am\u00e9lia Camarano, coordinadora del \u00e1rea de Estudios Poblacionales y Ciudadan\u00eda y profesora de la maestr\u00eda en Estudios Poblacionales de la Escuela Nacional de Ciencias Estad\u00edsticas (Ence), vinculada al IBGE. &#8220;Lo que parece estar sucediendo es que las mujeres, cuando envejecen, pasan de su papel tradicional de dependientes al de proveedoras. \u00c9ste, entre otros cambios, tales como el aumento de las familias de tres generaciones, han llevado a que los ancianos, de una manera general, est\u00e9n encabezando un cambio social de gran porte.&#8221;<\/p>\n<p>Se trata de una conclusi\u00f3n que se desprende de un trabajo que analiza cuidadosamente los cambios de las condiciones de vida de las ancianas brasile\u00f1as (de m\u00e1s de 60 a\u00f1os) entre 1980 y 2000, teniendo en cuenta diferencias de color y considerando cuatro dimensiones de su vida: salud, ingresos, participaci\u00f3n en la actividad econ\u00f3mica y ordenamientos familiares. Y uno de los principales datos que sostienen esta conclusi\u00f3n indica que, en las familias de ancianas &#8211; es decir, aquellas comandadas por ancianas o en las cuales \u00e9stas son c\u00f3nyuges -, sus ingresos contribuyeron en 2000 con un 46,4% del presupuesto familiar, mientras que en las familias con ancianas &#8211; aqu\u00e9llas en las que ellas viven en la condici\u00f3n de madres, suegras o tienen otro grado de parentesco con el jefe -, su renta contribuy\u00f3 con un 26,4% de dicho presupuesto. La contribuci\u00f3n espec\u00edfica del beneficio jubilatorio lleg\u00f3 al 34,3% del presupuesto en la primera situaci\u00f3n, y al 15,8% en la segunda. Y, &#8220;en muchos casos, el beneficio social constituy\u00f3 la \u00fanica fuente de ingresos de las familias que, como ya se ha visto, no est\u00e1n compuestas \u00fanicamente por ancianos&#8221;, resalta Ana Am\u00e9lia.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n en esta visi\u00f3n cristalina de las entra\u00f1as de la sociedad brasile\u00f1a es que, de los 8 millones de ancianas brasile\u00f1as en 2000 (un 4,7% de la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds, mientras los hombres ancianos representaban un 3,8%), tan solo la cuarta parte hab\u00eda trabajado en la franja de edades entre 40 y 59 a\u00f1os &#8211; eran, por lo tanto, econ\u00f3micamente dependientes. Ser\u00eda imposible suponer que en 2000, gracias en gran medida a la generalizaci\u00f3n de los beneficios previsionales, incluso en el \u00e1rea rural, la mitad de \u00e9stas se encontrar\u00eda en la condici\u00f3n de jefas de familia. Cabe observar tambi\u00e9n que el 17% de las familias brasile\u00f1as en 2000 ten\u00eda ancianas, y en ese conjunto, nada menos que el 84% se caracterizaba como familias de ancianas, lo que indica una reducci\u00f3n acentuada de la dependencia de los m\u00e1s viejos con relaci\u00f3n a otros miembros de la familia.<\/p>\n<p><strong>De violencia y libertad<br \/>\n<\/strong>La violencia contra la mujer aparece en el dossier\u00a0<em>Mujer, mujeres<\/em> en el art\u00edculo intitulado &#8220;La violencia contra la mujer y las pol\u00edticas p\u00fablicas&#8221;, de Eva Alterman Blay. La profesora titular de sociolog\u00eda de la USP y coordinadora cient\u00edfica del N\u00facleo de Estudios de la Mujer y Relaciones Sociales de G\u00e9nero (Nemge) informa sobre algunos resultados de la investigaci\u00f3n que llev\u00f3 adelante a partir de 1995 sobre homicidios de mujeres en S\u00e3o Paulo, para verificar de qu\u00e9 manera esos cr\u00edmenes eran tratados por los medios de comunicaci\u00f3n, en las denuncias policiales y en las causas judiciales. Entre estos resultados, llama la atenci\u00f3n por ejemplo el hecho de que la mayor parte de las v\u00edctimas de esos cr\u00edmenes se ubica en el rango de edad entre 22 y 30 a\u00f1os. Con base en el estudio de 623 denuncias registradas en las comisar\u00edas de la capital paulista, con 964 v\u00edctimas, de las cuales 669 eran mujeres y 294 hombres (y una v\u00edctima sin identificaci\u00f3n de sexo en la denuncia), la investigadora tambi\u00e9n observ\u00f3 que &#8220;cinco de cada diez homicidios los comete el esposo,el novio, el compa\u00f1ero o el <em>amante<\/em>\u00a0(<em>sic<\/em> ). Si incluimos a los ex parejas, este n\u00famero crece: siete de cada diez casos arrojan que las mujeres son v\u00edctimas de los hombres con los cuales tuvieron alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n afectiva&#8221;. Eva Blay comenta que &#8220;es significativa la dificultad&#8221; de los hombres para aceptar que la mujer rompa una relaci\u00f3n, tanto es as\u00ed que &#8220;m\u00e1s o menos dos de cada diez cr\u00edmenes los cometen ex parejas&#8221;.<\/p>\n<p>De cualquier manera, cabe registrar &#8211; como ella lo hace &#8211; que pueden detectarse cambios en la manera en que los boletines informativos enfocan hoy en d\u00eda la violencia contra la mujer. &#8220;El contenido del noticiero muestra una clara tendencia al cambio de lenguaje. Si hasta la d\u00e9cada de 1980 las v\u00edctimas eran presentadas como causantes de su propia muerte y hab\u00eda un visible apoyo a los asesinos, en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX estos boletines se volvieron m\u00e1s investigativos, relativamente neutros y con una cierta tendencia a cuestionar los juicios que facilitaban la fuga de los acusados&#8221;, dice. No obstante, en el \u00e1mbito de la Justicia permanece siendo alt\u00edsima la impunidad con relaci\u00f3n a los cr\u00edmenes. En una muestra representativa de 81 causas, el 50% de los casos fue archivado, principalmente porque los delincuentes no fueron identificados, y 24% se encuentra en suspenso, pues los reos se encuentran pr\u00f3fugos.<\/p>\n<p>El universo femenino, de cualquier manera, no puede ser caracterizado solamente por esas zonas melanc\u00f3licas de su experiencia contempor\u00e1nea. Por eso es importante destacar que merece una lectura atenta en el dossier\u00a0<em>Mujer, mujeres<\/em> la reproducci\u00f3n de las palabras de agradecimiento de la fil\u00f3sofa Marilena Chau\u00ed, por ocasi\u00f3n del homenaje de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la USP, con motivo del t\u00edtulo de Doctora\u00a0<em>Honoris Causa<\/em> que recibiera de la Universidad de Par\u00eds VIII en junio de 2003. Explicando all\u00ed por qu\u00e9 acept\u00f3 ese honor, Chau\u00ed dice: &#8220;En un mundo acad\u00e9mico hegem\u00f3nicamente masculino, considero intolerable la soledad de las mujeres, y por eso, al ser llamada al estrado de honor, sub\u00ed para que en \u00e9l est\u00e9n tambi\u00e9n las mujeres&#8221;. Merece lectura atenta el hermoso texto &#8220;El Tao de la tela &#8211; sobre textos y textiles&#8221;, un escrito literario en el m\u00e1s alto nivel, de la escritora Ana Maria Machado, como as\u00ed tambi\u00e9n las reflexiones de la fil\u00f3sofa Sueli Carneiro, directora del Geled\u00e9s Instituto de la Mujer Negra, sobre la doble lucha de las mujeres negras por su espacio en la sociedad brasile\u00f1a, entre varios otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Revista brinda un panorama sobre la situaci\u00f3n de las mujeres en Brasil","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[124],"class_list":["post-76773","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76773","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76773"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76773\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76773"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}