{"id":76779,"date":"2003-12-01T00:00:00","date_gmt":"2003-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/12\/01\/politicas-de-afirmacion-del-negro-en-brasil-2\/"},"modified":"2015-04-01T18:48:48","modified_gmt":"2015-04-01T21:48:48","slug":"politicas-de-afirmacion-del-negro-en-brasil-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/politicas-de-afirmacion-del-negro-en-brasil-2\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n del negro en brasil"},"content":{"rendered":"<p>Los estudios y las actitudes intelectuales y pol\u00edticas orientados positivamente a la cuesti\u00f3n negra en Brasil se desarrollaron reci\u00e9n en el siglo XX. Durante el siglo XIX hubo toda una literatura abolicionista que, no obstante, trat\u00f3 a los negros como un problema, homogeneizado por la esclavitud como m\u00e1cula.Es cierto que Nina Rodrigues, pionero de los estudios africanos en el pa\u00eds, trabajaba en el tema desde el final del siglo XIX, y en 1900 public\u00f3 en el\u00a0<em>Jornal do Comm\u00e9rcio<\/em> aquello que ser\u00eda posteriormente el cap\u00edtulo de su libro p\u00f3stumo\u00a0<em>Os africanos no Brasil<\/em> [<em>Los africanos en Brasil<\/em> ], de 1933. All\u00ed figura en ep\u00edgrafe la advertencia que Sylvio Romero hiciera en 1888 ?a\u00f1o de la Abolici\u00f3n de la Esclavitud en Brasil? con relaci\u00f3n a la urgencia de que los estudios en el pa\u00eds se abocasen a la cuesti\u00f3n de los negros: &#8220;[&#8230;] \u00c1frica est\u00e1 en nuestras cocinas, tal como Am\u00e9rica lo est\u00e1 en nuestras selvas, y Europa en nuestros salones [&#8230;] Que los expertos se apuren, pues los pobres mozambiques, benguelas, monjolos, congos, cabindas y cazangas&#8230; est\u00e1n muriendo&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>La adopci\u00f3n de ese ep\u00edgrafe sintetiza muy bien las contradicciones entre las actitudes que signaron la obra de ese m\u00e9dico e intelectual proveniente del estado de Maranh\u00e3o en Bah\u00eda: Nina Rodrigues, un defensor de los valores culturales de los africanos en Brasil y de su derecho a la libertad de pr\u00e1cticas religiosas, se hermanaba no obstante con Sylvio Romero en la visi\u00f3n &#8220;cient\u00edfica&#8221; de la inferioridad racial del negro.&#8221;El criterio cient\u00edfico de la inferioridad de la Raza Negra nada tiene en com\u00fan con la indignante explotaci\u00f3n que de \u00e9l hicieron los intereses esclavistas de los norteamericanos&#8221;, afirmaba \u00e9ste en el citado libro. &#8220;Para la ciencia&#8221;, prosegu\u00eda, &#8220;esta inferioridad no es m\u00e1s que un fen\u00f3meno de orden perfectamente natural, producto de la desigual marcha del desarrollo filogen\u00e9tico de la humanidad en sus diversas divisiones o secciones (&#8230;).&#8221;<\/p>\n<p><strong>En contraposici\u00f3n a los mitos<br \/>\n<\/strong>En 1941, M. Herskovits, autor de varios trabajos sobre la cultura afroamericana, public\u00f3\u00a0<em>The myth of the negro past<\/em>. Declaraba de entrada su intenci\u00f3n de contribuir a &#8220;mejorar la situaci\u00f3n interracial&#8221; en EE.UU., realizando investigaciones sobre la cultura de origen africano en ese pa\u00eds. Constru\u00eda as\u00ed un libro destinado a ayudar a comprender la historia de los negros, contraponi\u00e9ndose a cinco &#8220;mitos&#8221; por ese entonces vigentes. El primero, que sosten\u00eda que los negros, al igual que los ni\u00f1os, reaccionan pac\u00edficamente ante &#8220;situaciones sociales no satisfactorias&#8221;; el segundo, que indicaba que solamente los africanos m\u00e1s d\u00e9biles fueron capturados, ya que los m\u00e1s inteligentes huyeron con \u00e9xito; el tercero, que los esclavos, como proven\u00edan de todas las regiones de \u00c1frica, hablaban diversas lenguas, hab\u00edan salido de culturas diversas y hab\u00edan sido dispersados por el pa\u00eds, no lograban establecer un &#8220;com\u00fan denominador cultural&#8221;; el cuarto, que aunque los negros del mismo origen tribal lograsen en ocasiones mantenerse juntos en EE.UU., no lograban mantener su cultura, pues \u00e9sta era inferior a la de sus se\u00f1ores;y, el quinto, que &#8220;el negro es de este modo un hombre sin pasado&#8221;.<\/p>\n<p>En el prefacio a la segunda edici\u00f3n de su libro, de 1958, Herskovits reconocer\u00eda que muchas cosas hab\u00edan cambiado desde 1941. El n\u00famero de negros que rechazaba su pasado disminu\u00eda paulatinamente, y se transformaban las actitudes de los blancos con relaci\u00f3n a los puntos de vista anteriores, lo que le permit\u00eda rematar diciendo: &#8220;El negro americano, al descubrir que tiene un pasado, adquiere una mayor seguridad de que tendr\u00e1 un futuro&#8221;.La oposici\u00f3n entre el optimismo culturalista de Herskovits y el pesimismo cientificista de Nina Rodrigues obedece entre otras cosas al propio cambio de los paradigmas te\u00f3ricos en el tratamiento de los africanismos en Am\u00e9rica, al descr\u00e9dito cient\u00edfico en que hab\u00eda terminado cayendo la frenolog\u00eda lombrosiana, que tanto signaba la postura intelectual del m\u00e9dico y de muchos otros en Brasil, incluso de Euclides da Cunha en\u00a0<em>Los sertones<\/em>.<\/p>\n<p>De cualquier manera, la simpat\u00eda de Nina Rodrigues por la cultura de los pueblos africanos que fueron tra\u00eddos al pa\u00eds como esclavos, los procesos referentes a sus adecuaciones, transformaciones e influencias, producto de la interacci\u00f3n con los otros elementos constitutivos de esa nueva realidad, fue lo que sobrevivi\u00f3 a su modismo positivista. Y ejerci\u00f3 en el etn\u00f3logo que en \u00e9l tambi\u00e9n conviv\u00eda la influencia m\u00e1s importante para el desarrollo de los estudios del negro en Brasil a comienzos del siglo XX.<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea, muchos fueron sus seguidores o admiradores, en particular, los casos de Artur Ramos y Edison Carneiro, aun cuando se contrapon\u00edan en diferencias te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas, o cuando se alineaban en las disputas regionales por la primac\u00eda de lo aut\u00e9ntico de las manifestaciones culturales africanas en Brasil.Eso es lo que sucede por ejemplo en el art\u00edculo &#8220;El Congreso Afro-brasile\u00f1o de Bah\u00eda&#8221;, publicado en 1940, en el que Edison Carneiro desparrama elogios al mencionado encuentro, realizado en 1937, y lo contrapone al Congreso de Recife de 1934, siguiendo el criterio de la mayor o menor pureza de los ritos y ceremonias presentados: &#8220;Esta conexi\u00f3n inmediata con el pueblo negro, que fue la gloria mayor del Congreso de Bah\u00eda, le imprimi\u00f3 al certamen un colorido \u00fanico&#8221;, tal como lo previera Gilberto Freyre. Artur Ramos, en carta que me escribiera sobre una entrevista concedida al\u00a0<em>Di\u00e1rio de Pernambuco<\/em>, dec\u00eda: &#8220;El material de all\u00ed, que [Gilberto Freyre] juzga ser tan solamente pintoresco, constituir\u00e1 precisamente la parte de mayor inter\u00e9s cient\u00edfico. El Congreso de Recife, que llev\u00f3 a los babalorix\u00e1s con su m\u00fasica al escenario del Santa Isabel, puso en jaque la pureza de los ritos africanos. El Congreso de Bah\u00eda no incurri\u00f3 en ese error. Todas las ocasiones en las que los congresales entraron en contacto con las cosas de los negros lo hicieron en su propio medio de origen, en los candombl\u00e9s, en las ruedas de samba y de capoeira&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Una visi\u00f3n sociol\u00f3gica<br \/>\n<\/strong>Edison Carneiro, en su art\u00edculo &#8220;Nina Rodrigues&#8221;, de 1956, reconoci\u00f3 sus m\u00e9ritos &#8220;a pesar de las cr\u00edticas&#8221; especialmente el de haber planteado un m\u00e9todo comparativo para el estudio de los comportamientos de los negros en Brasil y en \u00c1frica &#8211; del cual tanto \u00e9l como Artur Ramos son herederos. &#8220;Las lenguas, las religiones y el folclore eran elementos de esa comparaci\u00f3n, a la que la historia le daba la perspectiva final. El negro adquiri\u00f3 de esta manera su verdadera importancia ante la sociedad brasile\u00f1a&#8221;, dice Carneiro. Comp\u00e1rese lo dicho en ese \u00faltimo per\u00edodo de la cita de Edison Carneiro con la observaci\u00f3n de Herskovits sobre el pasado y el futuro del negro americano, y se sabr\u00e1 en qu\u00e9 medida, objetivamente, los prop\u00f3sitos pol\u00edtico-intelectuales de estos autores eran coincidentes; por supuesto, teniendo en cuenta las diferencias entre la sociedad estadounidense y la sociedad brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Tanto en un caso como en el otro, se trataba de reencontrar la historia del negro por la v\u00eda de la valorizaci\u00f3n de su cultura, en \u00c1frica y en el pa\u00eds de destino, compar\u00e1ndola en ambas situaciones, y haci\u00e9ndola llegar en tales casos a EE.UU., a Brasil o adonde quiera que fuera, por la puerta de la dignidad y la distinci\u00f3n que el pasaporte de los ritos, las lenguas y la complejidad cultural de sus or\u00edgenes le confer\u00eda.\u00c9sa fue la fase heroica de los estudios del negro en Brasil. Fase que culmina m\u00e1s o menos en 1950, de acuerdo con Edison Carneiro, con lo que se inicia la llamada fase sociol\u00f3gica, tal como puede leerse en su art\u00edculo program\u00e1tico &#8220;Los estudios brasile\u00f1os del negro&#8221;, de 1953: &#8220;Si bien el negro con su presencia alter\u00f3 ciertos rasgos del blanco y del ind\u00edgena, sabemos que \u00e9stos, por su parte, transformaron toda la vida material y espiritual del negro, y \u00e9ste hoy en d\u00eda representa tan solamente a un 11% de la poblaci\u00f3n (1950), utiliza la lengua portuguesa y olvida en la pr\u00e1ctica sus antiguas vinculaciones tribales para interesarse por los problemas nacionales como un brasile\u00f1o cualquiera. Todo esto significa que debemos analizar lo particular sin perder de vista lo general (&#8230;), teniendo siempre presente la antigua constataci\u00f3n cient\u00edfica de que la modificaci\u00f3n de la parte implica una modificaci\u00f3n del todo, as\u00ed como cualquier modificaci\u00f3n del todo redunda en modificaciones de sus partes&#8221;.<\/p>\n<p>Se afirmaba as\u00ed, en particular con los trabajos de Florestan Fernandes, Octavio Ianni y Fernando Henrique Cardoso, en la llamada Escuela Sociol\u00f3gica de S\u00e3o Paulo, una nueva tendencia de estudios orientados hacia el an\u00e1lisis de la estructura de clases en el pa\u00eds, y en \u00e9sta, hacia la historia del negro, primero como esclavo y luego como trabajador libre marcado con el estigma del prejuicio de color. Como escribimos en el libro\u00a0<em>Cafund\u00f3 &#8211; A \u00c1frica no Brasil<\/em>, en coautor\u00eda con Peter Fry, y con la colaboraci\u00f3n de Robert Slenes, al romanticismo de la fase te\u00f3rica le sigue un realismo de inspiraci\u00f3n sociol\u00f3gica, de fondo social y aspiraci\u00f3n socialista. En resumen, el movimiento de estos estudios podr\u00eda caracterizarse en una primera instancia por su \u00e9nfasis cientificista; el culturalismo dominar\u00eda la segunda fase y la visi\u00f3n sociol\u00f3gica, la tercera.<\/p>\n<p>Las repercusiones en el movimiento negro &#8211; Estos tres momentos contribuyen para la comprensi\u00f3n de las diferentes fases por las que pas\u00f3 el movimiento negro durante el siglo XX, desde el punto de vista de sus luchas, sus reivindicaciones y sus banderas, y de las explicaciones cient\u00edficas, culturales y sociol\u00f3gicas que fundamentan el \u00e9nfasis de sus acciones pol\u00edticas. As\u00ed, en los a\u00f1os 1920, las propias organizaciones negras reflejaban la visi\u00f3n de que el principal problema de la poblaci\u00f3n negra en Brasil estaba en ella misma, dadas las precarias condiciones de su educaci\u00f3n formal, la debilidad de sus organizaciones y su consiguiente falta de habilidad para competir en la disputa en el mercado de trabajo; y a todo esto se le sumaba el &#8220;prejuicio de color&#8221;, que obstru\u00eda la integraci\u00f3n social y discriminaba al negro en el seno de la sociedad. La democracia racial, como ideal pol\u00edtico y social program\u00e1tico, concomitante a la redemocratizaci\u00f3n del pa\u00eds, en 1945, y coincidente con el final de la Segunda Guerra Mundial y la victoria de los pa\u00edses aliados sobre el nazifascismo, hizo propicio el desarrollo de acciones en el campo educativo, cultural e incluso psicoanal\u00edtico &#8211; como en el caso del Teatro Experimental del Negro de R\u00edo de Janeiro -, que a trav\u00e9s de diferentes organizaciones ten\u00eda como objetivo reforzar el sentimiento &#8211; cuando no despertarlo &#8211; de orgullo de ser negro, para de ese modo contribuir capacit\u00e1ndolo para enfrentar a su peor enemigo en la sociedad: el prejuicio racial, un agente tambi\u00e9n perturbador del progreso integrado del pa\u00eds en la comuni\u00f3n de razas, credos y diferencias.<\/p>\n<p>Este movimiento refleja as\u00ed las caracter\u00edsticas propias de la segunda fase de los estudios del negro en el pa\u00eds. La transformaci\u00f3n de la democracia racial de ideario pol\u00edtico en mito y en ideolog\u00eda, y, por lo tanto, en herramienta de ilusionismo social, se dar\u00e1 a partir de los a\u00f1os 1970: quiz\u00e1s uno de los hechos m\u00e1s importantes de esta nueva tendencia y postura es la fundaci\u00f3n del Movimiento Negro Unificado en 1978, en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 dif\u00edcil identificar en este momento aspectos coincidentes con los que se encuentran en la l\u00ednea sociol\u00f3gica de los estudios del negro, debido a que la gran responsabilidad por la situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n del negro radica a decir verdad en la estructura de dominaci\u00f3n de la sociedad por parte del<em>e stablishment<\/em> blanco, consolidado en el gobierno y difundido en la sociedad civil. Se pasa pues de la democracia racial, integradora y generadora de plenos derechos, a la denuncia de una dominaci\u00f3n real, asentada sobre la base de un racismo difuso y poderoso.<\/p>\n<p><strong>Acciones afirmativas<br \/>\n<\/strong>Lo que perdura hasta los d\u00edas actuales en la historia de los estudios y de los movimientos negros en Brasil tiene que ver,\u00a0<em>grosso modo<\/em>, con las caracter\u00edsticas de las diferentes fases de su evoluci\u00f3n. En 1988, a\u00f1o del centenario de la Abolici\u00f3n de la Esclavitud, se promulg\u00f3 la nueva Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica Federativa de Brasil. En \u00e9sta, y como resultado de las luchas por los derechos civiles de los negros, qued\u00f3 consagrado, en el T\u00edtulo II<em> De los derechos y garant\u00edas fundamentales<\/em>, Cap\u00edtulo I <em>De los derechos y deberes individuales y colectivos<\/em>, Art\u00edculo 5\u00ba &#8220;Todos son iguales ante la ley, sin distinci\u00f3n de ninguna naturaleza, garantizando a los brasile\u00f1os y a los extranjeros residentes en el pa\u00eds la inviolabilidad del derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la seguridad y a la propiedad&#8221;, en los t\u00e9rminos siguientes: Inciso XLII &#8220;la pr\u00e1ctica del racismo constituye un delito inafianzable y imprescriptible, sujeto a pena de reclusi\u00f3n en los t\u00e9rminos de la ley&#8221;.<\/p>\n<p>La reglamentaci\u00f3n de dicho inciso lleg\u00f3 a continuaci\u00f3n con la Ley n\u00ba 7.716, del 5 de enero de 1989, modificada por la Ley 008.882, del 3 de junio de 1994, y nuevamente modificada el 13 de mayo de 1997, por la Ley n\u00ba 9.459, que a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n al Art\u00edculo 140 del C\u00f3digo Penal un dispositivo referente al delito de injuria por utilizaci\u00f3n de &#8220;elementos referentes a raza, color, etnia, religi\u00f3n u origen&#8221;, fijando una pena de &#8220;reclusi\u00f3n de uno a tres a\u00f1os y multa&#8221;. El paso siguiente ser\u00eda el de las acciones afirmativas, cuyo modelo pod\u00eda buscarse en los EE.UU. de los a\u00f1os 1960, y, m\u00e1s recientemente, en el gobierno de Nelson Mandela, en Sud\u00e1frica.Entonces s\u00ed, en una cuarta fase, se opera un cambio importante en el paradigma cl\u00e1sico de los estudios y de los movimientos negros en Brasil, aunque el mismo sea producto tambi\u00e9n de las grandes transformaciones que el mundo contempor\u00e1neo atraviesa en la econom\u00eda, la pol\u00edtica y la cultura, sobre todo a partir de 1989, con la consolidaci\u00f3n del fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n. Se deja de lado el ideal del Brasil mestizo para proceder a las acciones en pro del reconocimiento \u00e9tnico-racial de los negros.<\/p>\n<p>En tal sentido, Antonio S\u00e9rgio Alfredo Guimar\u00e3es, en su art\u00edculo intitulado &#8220;El acceso de los negros a las universidades p\u00fablicas&#8221;, de 2002, observa que &#8220;en los primeros tiempos, desde 1995 y hasta hace muy poco, la reacci\u00f3n de la sociedad civil, representada por sus intelectuales y por los medios masivos de comunicaci\u00f3n, fue abrumadoramente contraria a la adopci\u00f3n de pol\u00edticas de cu\u00f1o racialista&#8221;. Guimar\u00e3es recuerda que el movimiento negro y los pocos intelectuales blancos que las defend\u00edan quedaron aislados pol\u00edticamente, bajo la acusaci\u00f3n de dejarse colonizar por los valores norteamericanos. &#8220;As\u00ed, los que por ventura ten\u00edan s\u00f3lidos intereses en el mantenimiento de las desigualdades encontraron aliados, cuyos motivos eran puramente ideol\u00f3gicos, gente que ve\u00eda en las pol\u00edticas volcadas preferentemente a los negros la penetraci\u00f3n del &#8220;multiculturalismo&#8221; y del &#8220;multirracionalismo&#8221; de extracci\u00f3n anglosajona en Brasil.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Para doblegar las resistencias<br \/>\n<\/strong>Brasil ha avanzado bastante en los \u00faltimos a\u00f1os con relaci\u00f3n a los escenarios de movilidad social, desarrollo personal, formaci\u00f3n profesional y de posibilidades de competencia de los hombres y mujeres negras en el mercado de trabajo. Pero se debe avanzar mucho todav\u00eda, y muchas resistencias deben romperse entre los intelectuales y la sociedad civil; esto si se consideran los datos de 2001 de la investigaci\u00f3n del programa &#8220;El color de Bah\u00eda\/ UFBA&#8221; y del I Censo \u00c9tnico Racial de la USP y el IBGE, por ejemplo. De acuerdo con dichos datos, en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), el n\u00famero de alumnos blancos corresponde al 76,8%, y el de negros, al 20,3%, para una poblaci\u00f3n negra en el estado del 44, 63%; en la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR), los blancos llegan al 86,6%, los negros, al 8,6%, para una poblaci\u00f3n negra del 20,27%; en la Universidad Federal de Maranh\u00e3o (UFMA), los blancos corresponden al 47%, los negros, al 42,8%, y la poblaci\u00f3n negra en el estado, al 73,36%; en la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), el 50,8% es de blancos, un 42,6% negros y un 74,95% es la poblaci\u00f3n negra del estado; en la Universidad de Brasilia (UnB), blancos equivalen al 63,74%, y negros, al 32,3%, siendo que el Distrito Federaltiene una poblaci\u00f3n negra del 47,98%; en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), los alumnos blancos corresponden al 78,2%, los negros, al 8,3%, y el porcentaje de la poblaci\u00f3n negra en el estado es del 27,4%.<\/p>\n<p>As\u00ed, se observa que el d\u00e9ficit producido por esas diferencias es bastante desfavorable a los negros en los estados donde se encuentran las citadas universidades. Con todo, pueden notarse avances, especialmente en el gobierno, con relaci\u00f3n a la adopci\u00f3n de acciones afirmativas, entre las cuales se encuentra el abandono oficial de la doctrina de la &#8220;democracia racial&#8221; desde la\u00a0<em>Conferencia\u00a0<\/em><em>Mundial Contra la Discriminaci\u00f3n Racial<\/em>, realizada en Durban, Sud\u00e1frica, sumada a la instituci\u00f3n de cupos de empleo en varios ministerios y servicios, al margen de la creaci\u00f3n de programas orientados hacia los derechos humanos, la formaci\u00f3n profesional y el reconocimiento del derecho al t\u00edtulo de propiedad de tierras remanentes de <em>quilombos\u00a0<\/em>[refugios de los esclavos fugitivos], entre otros. Los cupos en las universidades desempe\u00f1an un rol estrat\u00e9gico en esa lucha por la igualdad de oportunidades, y forman parte de un conjunto mayor de acciones afirmativas que tienden por suerte a crecer cada vez m\u00e1s en nuestra sociedad. Algunas p\u00e1ginas de novelas y cr\u00f3nicas de Machado de Assis muestran situaciones que delinean, en rasgos de una atenta observaci\u00f3n cr\u00edtica, las relaciones sociales entre los blancos se\u00f1ores y los negros esclavos o libertos, y muestran, con levedad de estilo y sensibilidad, la naturaleza compleja y el peso de los problemas que esa sociedad esclavista legar\u00eda a las generaciones futuras en Brasil.<\/p>\n<p>Retomo ac\u00e1 una cr\u00f3nica del libro\u00a0<em>Bons dias<\/em> [<em>Buenos d\u00edas<\/em> ], del 26 de junio de 1888, que registr\u00f3, con la fina iron\u00eda propia del autor, y con el cinismo oportunista caracter\u00edstico de muchos de sus personajes, una situaci\u00f3n reveladora del<em>ethos<\/em> de los se\u00f1ores, al\u00a0<em>day after<\/em> del acto legal de la Abolici\u00f3n. Transcurrido m\u00e1s de un mes despu\u00e9s de la Abolici\u00f3n, nuestro cronista ficticio arquitecta maneras de obtener r\u00e9ditos econ\u00f3micos y no solamente pol\u00edticos de la nueva situaci\u00f3n. Como un Tchitchikof de los tr\u00f3picos, trata de comprar &#8220;tal como en la novela\u00a0<em>Almas muertas,<\/em> de Gogol&#8221; en este caso esclavos libertos, con documentos fechados antes del 13 de mayo, para as\u00ed poder &#8220;vend\u00e9rselos&#8221; al poder p\u00fablico, como resarcimiento por las &#8220;p\u00e9rdidas&#8221; ocasionadas por la Abolici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>&#8220;Suponga el lector que pose\u00eda doscientos esclavos al d\u00eda 12 de mayo, y que los hab\u00eda perdido con la ley del 13 de mayo. Llegaba yo a su establecimiento y le preguntaba:<br \/>\n&#8211; \u00bfSus libertos permanecieron todos?<br \/>\n&#8211; No, solamente la mitad; se quedaron cien. Los otros cien se dispersaron; me consta que andan por Santo Ant\u00f4nio de P\u00e1dua.<br \/>\n&#8211; \u00bfQuiere usted que los vendamos?<br \/>\nPara espanto del lector; me explico:<br \/>\n&#8211; Venderlos a todos, tanto a aqu\u00e9llos que se quedaron como a los que huyeron.<br \/>\nY el lector, asombrado:<br \/>\n&#8211; Pero, se\u00f1or, qu\u00e9 inter\u00e9s puede tener usted&#8230;<br \/>\n&#8211; Eso no le debe importar a usted. \u00bfLos vendemos?<br \/>\n&#8211; Los libertos no se venden.<br \/>\n&#8211; Es cierto, pero la escritura de venta tendr\u00e1 la fecha del 29 de abril; y, en ese caso, no fue usted quien perdi\u00f3 a sus esclavos, fui yo. Los precios indicados en la escritura ser\u00e1n los de la tabla de la ley de 1885; pero yo realmente no doy m\u00e1s de diez mil-r\u00e9is por cada uno.&#8221;<\/em><\/p>\n<p>Machado de Assis, a quien el cr\u00edtico norteamericano Harold Bloom considera el &#8220;mayor literato negro surgido hasta el presente&#8221;, nos dej\u00f3 un legado art\u00edstico sin igual en Brasil y en la literatura universal de todos los tiempos. Gracias a \u00e9l pudimos conocer mejor la sociedad imperial brasile\u00f1a, y con \u00e9l entramos al atrio de los conflictos de la sociedad republicana que se anunciaba, sin historicismo, sin sociologismo, sin programatismo panfletario.Con el legado est\u00e9tico; con el legado \u00e9tico. Y forma parte de \u00e9ste, con la misma discreta perspicacia, el registro de situaciones de puro ejercicio de dominaci\u00f3n se\u00f1orial de los blancos con relaci\u00f3n a los negros, o de burlesca astucia negociante de aqu\u00e9llos que se han habituado a intentar sacar ventaja en todo, tal como sucede en las dos cr\u00f3nicas aqu\u00ed mencionadas.<\/p>\n<p>Es una situaci\u00f3n hist\u00f3ricamente datada. Con todo, debido a su propia historicidad que le imprime concretud, no deja de remitirnos a la fuerza explicativa del paradigma social que muestra.Y, contra la permanencia de ese modelo de relaciones sociales, constituido en la tradici\u00f3n patriarcal blanca de la sociedad brasile\u00f1a, se hizo el esfuerzo intelectual y pol\u00edtico &#8211; caracterizado en las diferentes fases de su evoluci\u00f3n y transformaci\u00f3n, tal como las presentamos &#8211; para romper con \u00e9ste y para superarlo definitivamente.Las acciones afirmativas del movimiento negro y las pol\u00edticas p\u00fablicas de su afirmaci\u00f3n en Brasil constituyen una etapa contempor\u00e1nea del largo proceso hist\u00f3rico. Y los cupos en las universidades p\u00fablicas, una parte estrat\u00e9gica de ese movimiento.<\/p>\n<p><em>Carlos Vogt es poeta, ling\u00fcista, presidente de la FAPESP, coordinador del Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo de la Unicamp y vicepresidente de la Sociedad Brasile\u00f1a para el Progreso de la Ciencia &#8211; SBPC.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n del negro en brasil","protected":false},"author":242,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[739],"tags":[],"coauthors":[554],"class_list":["post-76779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/242"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76779\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76779"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}