{"id":77879,"date":"2004-01-01T00:00:00","date_gmt":"2004-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/01\/01\/oasis-marinos-en-peligro-2\/"},"modified":"2015-03-19T15:14:00","modified_gmt":"2015-03-19T18:14:00","slug":"oasis-marinos-en-peligro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/oasis-marinos-en-peligro-2\/","title":{"rendered":"Oasis marinos en peligro"},"content":{"rendered":"<p>Si sale bien en laboratorio, es de esperarse que funcione tambi\u00e9n en mar abierto. Por eso un grupo de investigadores de los estados R\u00edo de Janeiro, Pernambuco y Bah\u00eda iniciar\u00e1 en abril la reproducci\u00f3n en tanques de tres de las 15 especies de corales encontradas en las aguas poco profundas y c\u00e1lidas del nordeste brasile\u00f1o. Y al final del a\u00f1o, de acuerdo con el cronograma del proyecto Coral Vivo, se instalar\u00e1n las primeras colonias de corales creadas en laboratorio en la zona de Porto Seguro, sur de Bah\u00eda. Ese repoblamiento es producto de la m\u00e1s reciente perspectiva de recuperaci\u00f3n de los arrecifes de coralinos, que constituyen uno de los m\u00e1s ricos y fr\u00e1giles ambientes del planeta y se esparcen a lo largo de 3 mil kil\u00f3metros de la costa brasile\u00f1a, desde el norte de Maranh\u00e3o hasta el sur de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Los arrecifes, verdaderos jardines sumergidos, en los que se mezclan tonos de verde, rojo, azul, blanco y marr\u00f3n, con formas de cerebros, abanicos, globos o arbustos, constituyen el segundo ecosistema teniendo en cuenta la diversidad de especies en el mundo, atr\u00e1s \u00fanicamente de los bosques tropicales. Ambientes de extraordinaria importancia para la vida en el mar y en tierra, est\u00e1n bajo amenaza en el todo el mundo.<\/p>\n<p>El primer relevamiento nacional mostr\u00f3 que el estado de conservaci\u00f3n de los arrecifes costeros en Brasil &#8211; los \u00fanicos del Atl\u00e1ntico Sur &#8211; es preocupante incluso en \u00e1reas protegidas, como es el caso de Costa dos Corais, una ancha secuencia de playas con arenas blancas cercadas de cocoteros y un mar azul como si fuese una gran piscina. Al frente de esas playas se ubica la m\u00e1s extensa formaci\u00f3n de arrecifes brasile\u00f1a, que se extiende por 130 kil\u00f3metros, desde el municipio de Tamandar\u00e9, sur de Pernambuco, hasta Paripueira, norte de Alagoas. Estos arrecifes son colinas de material calc\u00e1reo cubiertas por millones, o mejor dicho, miles de millones de animales invertebrados sumamente sencillos &#8211; los corales -, formados b\u00e1sicamente por una boca, tent\u00e1culos y una cavidad \u00fanica encargada de hacer efectivos los intercambios gaseosos, la digesti\u00f3n y la excreci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Costa dos Corais, la superficie de los arrecifes que todav\u00eda es habitada por invertebrados marinos var\u00eda entre un 5% y un 25%, dici\u00e9ndolo de otra manera: las tres cuartas partes de la superficie de las colinas calc\u00e1reas est\u00e1n desnudas, o cubiertas de algas, las tradicionales rivales de los corales. Sin embargo, la exuberancia del paisaje puede enga\u00f1ar, pues en las aguas menos profundas de esa zona todav\u00eda viven colonias del coral estrellita brasile\u00f1o (<em>Siderastrea stellata<\/em>), un globo de hasta un metro de di\u00e1metro, y del coral de fuego ramificado (<em>Millepora alcicornis<\/em>), que parecen arbustos de un color mostaza, as\u00ed llamados pues provocan quemaduras a los que se atreven a tocar sus ramas. En las aguas m\u00e1s profundas se encuentran las colonias de coral estrella grande (<em>Montastrea cavernosa<\/em>), la especie que aparece en la foto adjunta, cuja superficie marr\u00f3n y vellosa se asemeja a un extra\u00f1o planeta, repleto de volcanes.<\/p>\n<p><strong>Especies \u00fanicas<br \/>\n<\/strong>Aun en los lugares m\u00e1s preservados, como Banco dos Abrolhos, una regi\u00f3n situada en el archipi\u00e9lago hom\u00f3nimo en el sur de Bah\u00eda, la cobertura de corales no supera el 35% en algunos pocos puntos &#8211; niveles similares a los de las zonas con \u00e1reas mayores de arrecifes, como el Caribe y Australia. Aunque crezcan en el litoral brasile\u00f1o tan solo 15 de las 650 especies de corales conocidas, la tasa de especies exclusivas del pa\u00eds es elevada: siete de \u00e9stas solamente se encuentran en Brasil, concentradas en un \u00e1rea restringida correspondiente al 0,4% de los arrecifes del mundo, de acuerdo con un estudio concluido recientemente por Rodrigo Le\u00e3o de Moura, bi\u00f3logo de la unidad de Conservation International Brasil de Caravelas, Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Estudios publicados en la revista\u00a0<em>Science<\/em> del 15 de agosto de 2003 detallan la gravedad de la situaci\u00f3n internacional de los arrecifes coralinos, protegidos desde 1975 por la Convenci\u00f3n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, de la cual Brasil es signatario. En uno de estos art\u00edculos, el bi\u00f3logo marino Terence Hughes, de la Universidad James Cook, Australia, estima que el 30% de los arrecifes estar\u00eda seriamente da\u00f1ado, y el otro 60% se perder\u00eda hasta 2030, debido al proceso de alteraci\u00f3n del delicado equilibrio de esos ambientes marinos, intensificado durante el \u00faltimo siglo por la pesca excesiva, la contaminaci\u00f3n, la agricultura, la devastaci\u00f3n de los bosques costeros y los cambios clim\u00e1ticos acaecidos en el planeta.<\/p>\n<p>Uno de los signos que llamaron la atenci\u00f3n de los grupos internacionales de investigadores con relaci\u00f3n al estado de conservaci\u00f3n de los corales fue un fen\u00f3meno denominado blanqueamiento, f\u00e1cilmente detectable, pues lleva a que los corales pierdan su vivacidad colorida. Observado en arrecifes de regiones situadas a miles de kil\u00f3metros unas de otras, como por ejemplo en la costa de Australia y en el oc\u00e9ano \u00cdndico, el blanqueamiento es un indicio de la influencia de los cambios clim\u00e1ticos y la elevaci\u00f3n de la temperatura de los oc\u00e9anos sobre los corales.<\/p>\n<p>Existen evidencias de que, en algunos casos, la elevaci\u00f3n de un solo grado en la temperatura del agua puede ocasionar la muerte o la expulsi\u00f3n de algas microsc\u00f3picas (zooxantelas) que viven en el interior de los corales, en un sistema de interacci\u00f3n con mutuos beneficios: los corales sirven de guarida a las zooxantelas, y a cambio, estas algas les suministran nutrientes y ox\u00edgeno, y colaboran en la formaci\u00f3n del esqueleto calc\u00e1reo.<\/p>\n<p>Pero, cuando el ambiente se altera m\u00e1s de all\u00e1 de ciertos l\u00edmites, las sustancias producidas por las zooxantelas parecen volverse t\u00f3xicas para los corales, que entonces comienzan a eliminar a las algas que les aportan sus colores t\u00edpicos. Como consecuencia de ello pierden su vivacidad colorida y pueden incluso llegar a morir, dependiendo de la cantidad de algas que pierdan. Los expertos advierten sobre el riesgo de desaparici\u00f3n de los corales en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, en caso de que no se haga nada para contener la elevaci\u00f3n de la temperatura del planeta, producto en gran medida de las emisiones de gas carb\u00f3nico y de otros contaminantes lanzados a la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>En la costa brasile\u00f1a se ha detectado el blanqueamiento en puntos de la costa situados hasta a dos mil kil\u00f3metros uno de otro. La situaci\u00f3n m\u00e1s grave se registr\u00f3 en Maracaja\u00fa, R\u00edo Grande do Norte, donde el 12% de las colonias presentaba manchas blancas, de acuerdo con ese primer relevamiento nacional, coordinado por Beatrice Padovani Ferreira, ocean\u00f3grafa de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), que cont\u00f3 con financiamiento del Proyecto de Conservaci\u00f3n y Utilizaci\u00f3n Sostenible de la Diversidad Biol\u00f3gica Brasile\u00f1a (Probio), dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.<\/p>\n<p>La decoloraci\u00f3n de los corales tambi\u00e9n se registr\u00f3, aunque en menor grado, en Abrolhos, Atol\u00f3n das Rocas, Fernando de Noronha y Costa dos Corais &#8211; un fuerte indicio de que podr\u00eda formar parte efectivamente de un fen\u00f3meno a nivel mundial, de acuerdo con Beatrice. Pese a tal sospecha, no se conoce todav\u00eda con certeza la causa de este problema en Brasil. &#8220;El blanqueamiento de corales observado en Abrolhos en 2003 puede estar ligado al exceso de luz solar&#8221;, conjetura Clovis Barreira e Castro, experto en corales del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y uno de los participantes en este estudio, presentado en septiembre ante el Ministerio de Medio Ambiente. Castro sostiene esta sospecha porque llovi\u00f3 poco y las aguas permanecieron muy claras la mayor parte del tiempo durante el a\u00f1o en que se observ\u00f3 este episodio de blanqueamiento de corales.<\/p>\n<p><strong>Peces desaparecidos<br \/>\n<\/strong>Pero los efectos de los da\u00f1os en los arrecifes no aparecen solamente ante la vista de los expertos. Surgen tambi\u00e9n en el d\u00eda a d\u00eda, principalmente de en el de quienes viven en el litoral o aprovechan las vacaciones a orillas del mar. Y tambi\u00e9n en los m\u00e1s refinados restaurantes de la playa de Boa Viagem, la m\u00e1s famosa de Recife, donde casi no se encuentran ya las sabrosas postas de cabrillas (<em>Epinephelus spp<\/em>) o de cunas (<em>Mycteroperca spp<\/em>). Estos peces, tradicionales habitantes de los arrecifes brasile\u00f1os, como as\u00ed tambi\u00e9n el mero (<em>Epinephelus itajara<\/em>) &#8211; un pez grande, de color casta\u00f1o con manchas negras, que llega a medir hasta 3 metros y pesar 400 kilos, cuya pesca est\u00e1 prohibida en el pa\u00eds &#8211; pueden indicar c\u00f3mo anda la salud de los corales.<\/p>\n<p>Cuando empezaron a escasear peces carn\u00edvoros como las cabrillas, los pescadores pasaron a sacar variedades menores y, m\u00e1s recientemente, herb\u00edvoras, como los &#8220;budi\u00f5es&#8221; (<em>Scarus trispinosus<\/em>), que no superan los 20 kilos. Voraces devoradores de algas, los &#8220;budi\u00f5es&#8221; est\u00e1n empezando a ocupar el lugar tanto de la cabrilla como del mero en el men\u00fa de los restaurantes brasile\u00f1os, al margen de que son exportados a Europa y Estados Unidos. Con la pesca de los &#8220;budi\u00f5es&#8221;, las algas de las que \u00e9stos que se alimentaban empezaron a proliferar libremente sobre los arrecifes y a ocupar el espacio de los corales. &#8220;Este cambio de especies de preferencia para la pesca comenz\u00f3 hace cinco a\u00f1os en el litoral bahiano, y se est\u00e1 esparciendo por todo el nordeste&#8221;, afirma Beatrice, una experta en la din\u00e1mica de poblaciones de peces.<\/p>\n<p>La investigadora logr\u00f3 movilizar a diez bi\u00f3logos y ocean\u00f3grafos de cuatro estados &#8211; Pernambuco, R\u00edo de Janeiro, Bah\u00eda y Cear\u00e1 &#8211; que ganaron tiempo y fuerza al contar con la contribuci\u00f3n del trabajo voluntario de 30 pescadores y buzos, entrenados para ayudar a recabar los datos, siguiendo la metodolog\u00eda de an\u00e1lisis del Reef Check, una organizaci\u00f3n internacional que monitorea la salud de los arrecifes en 150 pa\u00edses. Fue as\u00ed que, durante un lapso de tiempo relativamente corto &#8211; entre marzo de 2002 y marzo de 2003 -, estudiaron cinco de las siete mayores formaciones de arrecifes brasile\u00f1as, todas ubicadas en la regi\u00f3n nordeste, la \u00fanica zona del pa\u00eds con aguas poco profundas y c\u00e1lidas, propias para el crecimiento de los corales.<\/p>\n<p>En grupos de dos o tres buzos, munidos de l\u00e1piz y planchas para escribir debajo del agua, tomaron nota de las especies de corales, peces y otros animales marinos que viven en 52 \u00e1reas de muestra de 400 metros cuadrados de Abrolhos, Bah\u00eda; Costa dos Corais, entre Alagoas y Pernambuco; Fernando de Noronha, Pernambuco y Atol\u00f3n das Rocas y Maracaja\u00fa, estos \u00faltimos en R\u00edo Grande do Norte.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n m\u00e1s grave es la de los arrecifes situados a menos de un kil\u00f3metro de la costa, como en la regi\u00f3n de Porto de Galinhas, sur de Pernambuco. &#8220;All\u00ed, el estado de los corales en los arrecifes que est\u00e1n m\u00e1s cerca de la playa es p\u00e9simo&#8221;, observa el ocean\u00f3grafo Jacques Laborel, de la Universidad de Marsella, Francia, autor de una de las m\u00e1s completas descripciones de los arrecifes brasile\u00f1os, hecha a finales de los a\u00f1os 1960. En octubre de 2002, Laborel regres\u00f3 a Brasil para participar de la celebraci\u00f3n del cincuentenario del Departamento de Oceanograf\u00eda de la UFPE que ayud\u00f3 a crear. No resisti\u00f3 a la tentaci\u00f3n, y con su 68 a\u00f1os buce\u00f3 nuevamente en el mar que recorriera casi cuatro d\u00e9cadas antes. Laborel calcul\u00f3 que cerca de las playas ha habido una reducci\u00f3n del 80% en la cobertura de corales de los arrecifes con relaci\u00f3n a lo que hab\u00eda observado 40 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando los da\u00f1os son graves, los arrecifes no son capaces de recuperarse sin ayuda&#8221;, comenta Castro. \u00c9ste coordina el proyecto de repoblamiento de los arrecifes coralinos, conjuntamente con D\u00e9bora Pires, tambi\u00e9n del Museo Nacional, Mauro Maida y Beatrice Ferreira, ambos de la UFPE, y adem\u00e1s integrantes de los Proyectos Amiga Tortuga y Tamar, destinados a la preservaci\u00f3n de las tortugas y ambientes marinos brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>En la etapa inicial del proyecto, que cuenta con un financiamiento de 350 mil reales del Fondo Nacional de Medio Ambiente (FNMA), los investigadores trabajar\u00e1n con las principales especies responsables de la formaci\u00f3n de los arrecifes, como los corales cerebro del g\u00e9nero\u00a0<em>Mussismilia<\/em>, encontrados apenas en Brasil, el coral estrella grande y el coral cerebro peque\u00f1o (<em>Favia gravida<\/em>), un globo de unos 10 cent\u00edmetros cuya apariencia se asemeja a la del cerebro humano. Tanto el coral cerebro como el estrella grande son de fecundaci\u00f3n externa: en una determinada \u00e9poca del a\u00f1o, secretan gametos masculinos y femeninos en el agua, donde se produce la fecundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los huevos se desarrollan en larvas microsc\u00f3picas &#8211; las pl\u00e1nulas &#8211; que nadan durante alg\u00fan tiempo antes de adherirse a las rocas del fondo del mar y dar as\u00ed origen a nuevas colonias. En tanto, el cerebro peque\u00f1o es una especie de fecundaci\u00f3n interna. Una vez por mes los machos arrojan al agua sus c\u00e9lulas reproductivas, que penetran en el cuerpo de las hembras y as\u00ed las fertilizan. A continuaci\u00f3n los corales hembras liberan larvas, que nadan dos o tres d\u00edas antes de adherirse a las rocas y formar nuevas colonias.<\/p>\n<p><strong>Reclutas en el mar<br \/>\n<\/strong>Al mismo tiempo, Castro y D\u00e9bora, que desde 1996 publican conjuntamente art\u00edculos cient\u00edficos que describen la reproducci\u00f3n de las especies de la costa brasile\u00f1a, pretenden desarrollar en un laboratorio con sede en Porto Seguro, Bah\u00eda, una t\u00e9cnica de fertilizaci\u00f3n artificial destinada a reproducir en cautiverio corales de fecundaci\u00f3n externa, a ejemplo del\u00a0<em>Mussismilia braziliensis<\/em>, que forma colonias de aspecto de hongo gigante y de hasta un metro, halladas \u00fanicamente en Abrolhos.<\/p>\n<p>&#8220;En un a\u00f1o pretendemos llevar los primeros reclutados, es decir, los individuos que formar\u00e1n las colonias, a los arrecifes de Porto Seguro&#8221;, estima D\u00e9bora. Si todo marcha como es debido en Porto Seguro, donde los arrecifes est\u00e1n m\u00e1s preservados, los investigadores dar\u00e1n inicio al repoblamiento de arrecifes m\u00e1s alterados, como los de Costa dos Corais. &#8220;El cuidado de la salud de los corales es tarea que cabe a los gobiernos, tal como lo estipula la Convenci\u00f3n de Biodiversidad, suscrita en el marco de la Cumbre R\u00edo-92&#8221;, comenta Castro. &#8220;Como sabemos que el gobierno tiene sus limitaciones, intentaremos suplir parte de esta necesidad de otra manera.&#8221;<\/p>\n<p>Pero \u00e9sta no es la \u00fanica manera de evitar la desaparici\u00f3n de los arrecifes. Medidas aparentemente m\u00e1s sencillas, tales como la creaci\u00f3n de zonas de prohibici\u00f3n de pesca, turismo y extracci\u00f3n de otros seres vivos, contribuyen aunque &#8211; de modo indirecto &#8211; a la recuperaci\u00f3n de los arrecifes. Al menos esto es lo que revelan estudios realzados en el marco del Proyecto Arrecifes Costeros, un programa de preservaci\u00f3n de los arrecifes de Costa dos Corais coordinado por Mauro Maida, de la UFPE. En el \u00e1rea experimental de este proyecto, que cuenta con la participaci\u00f3n del Ibama y de los \u00f3rganos estatales de medio ambiente de Pernambuco y Alagoas, y con un financiamiento de 1,75 millones de d\u00f3lares proveniente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el equipo de Maida estudia la evoluci\u00f3n de dos \u00e1reas de 5 kil\u00f3metros cuadrados cada una &#8211; una situada en Tamandar\u00e9 y otra en Paripueira -, calificadas en una resoluci\u00f3n del Ibama como zonas vedadas para el turismo y la pesca.<\/p>\n<p>Durante un a\u00f1o los investigadoras realizaron 43 conteos de las especies de animales marinos y del n\u00famero de individuos hallados en las \u00e1reas de acceso restringido y los compararon con el resultado de 52 estudios efectuados en dos \u00e1reas de arrecifes en las cuales la pesca era permitida. La densidad de peces, pulpos y langostas en el sector demarcado fue cuatro veces superior a la observada en \u00e1rea abierta, seg\u00fan revela el an\u00e1lisis llevado a cabo por Maida, Beatrice y la ocen\u00f3grafa Fabiana Cava.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de peces, por ejemplo, fue de un individuo por metro cuadrado en la regiones bajo veda, mientras que en las zonas liberadas hab\u00eda un pez cada 4 metros cuadrados. Incluso especies raramente halladas en Tamandar\u00e9, como los meros, empezaron a frecuentar el \u00e1rea exenta de pescadores. &#8220;Notamos tambi\u00e9n una modificaci\u00f3n en el comportamiento de los peces, que en este sector se volvieron menos reacios ante nuestra presencia&#8221;, dice Fabiana. Los investigadores brasile\u00f1os no son los \u00fanicos que defienden esta alternativa para evitar la destrucci\u00f3n de los corales.<\/p>\n<p>La necesidad de establecer zonas de prohibici\u00f3n de pesca y extracci\u00f3n de seres vivos cerca de los arrecifes parece ser consensuada internacionalmente, ya que la pesca en niveles superiores a los que soporta la naturaleza es la principal causa de la p\u00e9rdida de los arrecifes &#8211; se estima que se extraen 3,5 toneladas de pescado por kil\u00f3metro cuadrado de arrecife por a\u00f1o en Brasil. &#8220;Pese a la severidad de la creciente amenaza de contaminaci\u00f3n, de enfermedades y de blanqueamiento de corales&#8221;, comenta John Pandolfi en\u00a0<em>Science<\/em>, en el mes de agosto, &#8220;nuestros resultados muestran que los ecosistemas de los arrecifes de corales no sobrevivir\u00e1n m\u00e1s de unas pocas d\u00e9cadas si no son inmediatamente protegidos contra la explotaci\u00f3n humana.&#8221;<\/p>\n<p>En esa misma edici\u00f3n de la revista, Terence Hughes, de Australia, efectu\u00f3 una proyecci\u00f3n para los pr\u00f3ximos 50 a\u00f1os con relaci\u00f3n al aumento de la temperatura de los oc\u00e9anos y la elevaci\u00f3n del \u00edndice de gas carb\u00f3nico disuelto en el agua del mar, que hace que el esqueleto de los corales se vuelva fr\u00e1gil. Y concluy\u00f3 que, si estos problemas contin\u00faan avanzando al ritmo actual, los arrecifes coralinos enfrentar\u00e1n en las pr\u00f3ximas cinco d\u00e9cadas un cambio en el ambiente mar\u00edtimo tan r\u00e1pido que equivaldr\u00e1 al atravesado en los \u00faltimos 500 mil a\u00f1os. De este modo pueden incluso llegar a desaparecer, en caso de que el ritmo del cambio ambiental extrapole la capacidad de los corales para adaptarse al nuevo ambiente.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<em>Monitoreo de los Arrecifes Coralinos en Brasil<\/em><br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nBeatrice Padovani Ferreira &#8211; UFPE<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 99.907,00 (Probio)<\/p>\n<p><em>Proyecto Coral Vivo<\/em><br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nClovis Barreira e Castro &#8211; UFRJ<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 348.167,00 (FNMA)<\/p>\n<p><em>Proyecto Arrecifes Costeros<\/em><br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMauro Maida &#8211; UFPE<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nUS$ 1,75 millones (BID)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bi\u00f3logos planean repoblar los arrecifes coralinos, que se encuentran entre los ambientes m\u00e1s ricos ambientes del mundo y est\u00e1n amenazados debido la pesca excesiva","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105,466],"class_list":["post-77879","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77879\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77879"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}