{"id":77882,"date":"2004-01-01T00:00:00","date_gmt":"2004-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/01\/01\/la-flora-que-llego-del-frio-2\/"},"modified":"2015-03-19T15:24:10","modified_gmt":"2015-03-19T18:24:10","slug":"la-flora-que-llego-del-frio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-flora-que-llego-del-frio-2\/","title":{"rendered":"La flora que lleg\u00f3 del fr\u00edo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96108\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96108\" title=\"Flora\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Flora2.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"133\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Flora2.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Flora2-120x100.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">PAULO ALVES DE SOUZA<\/span>Espora, alga y polen: \u00fatiles para recomponer la flora<span class=\"media-credits\">PAULO ALVES DE SOUZA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una tarde de septiembre del a\u00f1o 1999, la chilena Fresia Ricardi Branco hall\u00f3 una piedra peculiar en el medio de su camino. Era s\u00e1bado, d\u00eda de descanso de sus clases en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), y esta experta en plantas f\u00f3siles, habitante de la ciudad de S\u00e3o Paulo, hab\u00eda resuelto hacer una incursi\u00f3n en un territorio que les es bastante familiar: la Autopista dos Bandeirantes, que une la capital paulista con Campinas, por donde pasaba tres veces por semana. Junto a su marido, F\u00e1bio Branco, de profesi\u00f3n ge\u00f3logo, tom\u00f3 el coche de la familia y parti\u00f3 rumbo a un tramo de la citada carretera sometido a obras de ampliaci\u00f3n. A eso de las cinco y media de la tarde, se encontraba frente al afloramiento gris\u00e1ceo que algunos d\u00edas antes avistara r\u00e1pidamente, pero que no hab\u00eda tenido en ese momento tiempo de explorar: una formaci\u00f3n rocosa de unos 50 metros de ancho por 20 metros de altura que emergiera de las obras en marcha en el kil\u00f3metro 96 de la autopista.<\/p>\n<p>Este afloramiento, formado por m\u00e1s de 20 capas de siltito, una roca sedimentaria de granulaci\u00f3n fina, albergaba abundantes vestigios de peque\u00f1os vegetales acumulados hace cerca de 310 millones de a\u00f1os, o quiz\u00e1 antes. &#8220;Los f\u00f3siles eran tantos que era imposible no verlos&#8221;, recuerda Fresia. &#8220;Eran de una vegetaci\u00f3n rastrera, de un ambiente parecido al glacial, similar a la actual tundra del norte de Canad\u00e1 y de Siberia&#8221;. Fueron probablemente parte de una alfombra verde compuesto de musgos (briofitas) y licofitas de porte arbustivo (plantas erguidas, de hojas perennes dispuestas en forma helicoidal sobre el tallo), que revest\u00eda las porciones de tierra del interior paulista situadas entre los glaciares y el brazo de mar que penetraba continente adentro. En efecto, hab\u00eda glaciares al este del estado de S\u00e3o Paulo, y un mar interior al oeste o al sudoeste. Pero la tundra primitiva difer\u00eda de la actual en al menos un aspecto importante: no ten\u00eda c\u00e9sped. Las angiospermas, plantas con flores, entre las cuales se incluyen las gram\u00edneas, a\u00fan no hab\u00edan surgido en la Tierra.<\/p>\n<p>En ese momento de la historia del planeta, hace alrededor de 300 millones de a\u00f1os, entre el final del per\u00edodo Carbon\u00edfero y comienzos del P\u00e9rmico, la geograf\u00eda y el clima de la Tierra &#8211; obviamente, no solo el de S\u00e3o Paulo &#8211; eran muy diferentes de las condiciones actuales. Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, la Ant\u00e1rtida, la India y Australia estaban unidas en un supercontinente austral: Gondwana, y sus porciones m\u00e1s meridionales copadas en gran medida por glaciares, que rozaban las latitudes polares. Mientras Am\u00e9rica del Norte y Europa estaban m\u00e1s cerca del Ecuador y ten\u00edas un clima m\u00e1s c\u00e1lido, el Hemisferio Sur viv\u00eda, hace entre 330 y 285 millones de a\u00f1os, su pen\u00faltima gran Edad del Hielo. La m\u00e1s reciente glaciaci\u00f3n de gran porte, cuyos efectos m\u00e1s directos se concentraron en el Hemisferio Norte, se inici\u00f3 hace dos millones de a\u00f1os y termin\u00f3 hace apenas 10 \u00f3 15 mil a\u00f1os. Pero eso ya es otra historia.<\/p>\n<p>El descubrimiento de remanentes de un bioma similar a la tundra contempor\u00e1nea en la vera del kil\u00f3metro 96 de Autopista Bandeirantes, en Campinas, ilustra muy bien los esfuerzos realizados (y, por supuesto, los resultados obtenidos) por un grupo de investigadores de S\u00e3o Paulo que, durante cuatro a\u00f1os, sali\u00f3 al campo en busca de f\u00f3siles de vegetales aprisionados en sedimentos oriundos de la postrera megaglaciaci\u00f3n acaecida en tierras de Gondwana. En su b\u00fasqueda de m\u00e1s espec\u00edmenes de plantas primitivas, los cient\u00edficos visitaron nuevamente localidades del interior paulista en las que hab\u00edan sido anteriormente exhumados f\u00f3siles del per\u00edodo glacial, como Monte Mor, Itapeva y Cerquilho, y tambi\u00e9n identificaron nuevos afloramientos rocosos con vestigios de plantas de la Edad del Hielo en otras ciudades &#8211; que son los casos de Salto, Tiet\u00ea y Campinas.<\/p>\n<p>Este trabajo ten\u00eda por objeto reconstituir la sucesi\u00f3n de tipos de flora, de formaciones vegetales que prosperaron en el estado de S\u00e3o Paulo en medio a temperaturas frecuentemente inferiores a 0 \u00b0C vigentes hace aproximadamente 300 millones de a\u00f1os. &#8220;Al margen de suministrar informaci\u00f3n sobre los tipos de plantas que ya existieron alg\u00fan d\u00eda, los f\u00f3siles de vegetales ayudan a entender los cambios clim\u00e1ticos del pasado&#8221;, dice la paleobot\u00e1nica Mary Elizabeth C. Bernardes de Oliveira, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y de la Universidad Guarulhos (UnG), coordinadora del proyecto, que cont\u00f3 con financiamiento de la FAPESP.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 hacer ese relevamiento, del cual la chilena Fresia fue una de las ejecutoras, solamente en S\u00e3o Paulo? La principal raz\u00f3n para ello es de naturaleza cient\u00edfica. El suelo de este estado brasile\u00f1o es el que posee en el pa\u00eds el m\u00e1s espeso &#8211; y temporalmente extenso &#8211; registro de sedimentos y f\u00f3siles de la antiqu\u00edsima Edad del Hielo austral. Con una edad estimada entre 310 y 285 millones de a\u00f1os, estas capas de origen glacial pertenecen a la cuenca del Paran\u00e1 y recibieron el nombre de Subgrupo Itarar\u00e9 (<em>vea el mapa de la p\u00e1gina 50 con los sitios estudiados en el marco del proyecto<\/em>).<\/p>\n<p>En ese intervalo de tiempo, la antigua tundra de Campinas parece representar la forma de vegetaci\u00f3n m\u00e1s antigua conservada por los sedimentos glaciales del Itarar\u00e9. En otras tres ciudades, Monte Mor, Itapeva y Bur\u00ed &#8211; cuyos sitios paleobot\u00e1nicos, conocidos desde hace d\u00e9cadas, fueron nuevamente estudiados -, los f\u00f3siles encontrados por el equipo de Mary Elizabeth indican la existencia de una flora diferente y algo m\u00e1s joven que la de Campinas. Su edad se estimada entre los 315 y los 305 millones de a\u00f1os. Entre los vestigios petrificados recuperados por los investigadores hab\u00eda semillas y frondes de pteridospermas (vegetales extinguidos emparentados con los actuales helechos), algunos pinos primitivos, hojas y ramas de licofitas y de esfenofitas (plantas que parecen bamb\u00faes finos) y algunas progimnospermas. Casi todos vegetales de porte arbustivo.<\/p>\n<p>Estas plantas f\u00f3siles deben haber constituido la flora de un clima m\u00e1s cercano al fr\u00edo o templado que propiamente glacial, t\u00edpica de una fase en la que los glaciares retrocedieron un poco debido a la elevaci\u00f3n de las temperaturas. &#8220;En esas localidades, Itarar\u00e9 suministra indicios de que hubo una fase interglacial&#8221;, comenta Mary Elizabeth. Se le llama interglacial al breve momento de clima m\u00e1s c\u00e1lido que interrumpe el fr\u00edo casi polar reinante durante una glaciaci\u00f3n. Es el fugaz &#8220;verano&#8221; de una Edad del Hielo.<br \/>\nPuede durar muchos miles de a\u00f1os, o unos pocos millones. En tanto, la glaciaci\u00f3n se prolonga durante decenas de millones de a\u00f1os, a veces incluso m\u00e1s de una centena, siendo de tiempo en tiempo mitigada por fases interglaciales. En Monte Mor, Itapeva y Buri, los sedimentos de Itarar\u00e9 incluyen finas capas de carb\u00f3n resultantes de turberas &#8211; \u00e1reas pantanosas, de la salida de cauce de r\u00edos o lagos, caracterizadas por la intensa acumulaci\u00f3n de restos de vegetales en descomposici\u00f3n. Este paisaje sedimentario y sus f\u00f3siles vegetales son compatibles con la aparici\u00f3n de un per\u00edodo interglacial.<\/p>\n<p>De acuerdo con las evidencias halladas en el marco del proyecto, una vez que la vegetaci\u00f3n templada es aprisionada en la turba, resurge una formaci\u00f3n similar a la tundra &#8211; un indicio de que el fr\u00edo debe haberse vuelto agudo nuevamente y los glaciares entonces volvieron a avanzar sobre el continente. Era el regreso de la Edad del Hielo. Este tipo de registro fue encontrado en el municipio de Salto, en un afloramiento que, a ejemplo del sitio descubierto en Campinas, tambi\u00e9n sali\u00f3 a la luz durante la realizaci\u00f3n de obras en una carretera.<\/p>\n<p>O mejor dicho, en dos: en el entroncamiento de las carreteras SP 75 y SP 308. En ese lugar, la hip\u00f3tesis de que all\u00ed en alguna \u00e9poca prosper\u00f3 una vegetaci\u00f3n casi polar, compuesta fundamentalmente por musgos, cobr\u00f3 m\u00e1s fuerza luego de que los investigadores hallaron fragmentos rocosos de origen glacial asociados a los finos sedimentos fosil\u00edferos, acumulados en un probable lago o mar glacial. Esos fragmentos se soltaron de icebergs desprendidos a su vez de glaciares, que flotaron y se derritieron en ese cuerpo de agua. &#8220;La existencia de esos fragmentos junto a los finos sedimentos sugiere que las briofitas no vivieron muy lejos de los glaciares&#8221;, explica la paleobot\u00e1nica Rosemarie Rohn Davies, del departamento de Geolog\u00eda Aplicada de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de R\u00edo Claro, que descubri\u00f3 el afloramiento de Salto junto con su alumna M\u00e1rcia E. Longhim.<\/p>\n<p>Son raros los registros f\u00f3siles de vegetaci\u00f3n del tipo tundra, y aqu\u00e9llos rescatados en Campinas y Salto se encuentran probablemente entre los m\u00e1s antiguos de Gondwana. Sin \u00e1rboles y con su subsuelo permanentemente congelado, el mon\u00f3tono paisaje horizontal de la tundra es el bioma m\u00e1s fr\u00edo existente en la Tierra. Su fr\u00e1gil vegetaci\u00f3n, en general compuesta de musgo de menos de 10 cent\u00edmetros de altura y escasos tallos enanos le\u00f1osos, raramente se conserva en las capas de roca. Esto explica la gran dificultad para localizar musgos primitivos preservados en sedimentos glaciales. La identificaci\u00f3n de los afloramientos en esas dos ciudades, que permiti\u00f3 el rescate y el estudio cient\u00edfico de la existencia de tundras primitivas, solamente se dio porque estaban las personas justas en los lugares justos.<\/p>\n<p>Esto se explica: las obras en las carreteras hicieron aparecer durante un breve lapso &#8211; de no m\u00e1s de algunas semanas &#8211; rocas sedimentarias con los vegetales f\u00f3siles. Si los investigadores no las hubieran visto, los restos de esas plantas del pasado remoto estar\u00edan ahora nuevamente enterrados. Los afloramientos terminaron siendo cubiertos de c\u00e9sped una vez concluidos los trabajos de ingenier\u00eda en las carreteras.<\/p>\n<p>Rosemarie recuerda que su tercera y \u00faltima visita al sitio ubicado en el entroncamiento de las carreteras SP 75 y SP 308 no fue precisamente una experiencia agradable. He aqu\u00ed su relato: &#8220;Con mis alumnos, vimos que un tractor estaba llenando de tierra el afloramiento. Entonces recolectamos muestras lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, mientras el veh\u00edculo se acercaba gradualmente a nosotros. De nada sirvi\u00f3 pedirle al encargado de la obra que postergase ese trabajo. La empresa segu\u00eda un r\u00edgido cronograma. Las \u00faltimas muestras fueron recolectadas cuando el tractor ya estaba arrojando tierra pr\u00e1cticamente encima de nosotros&#8221;.<\/p>\n<p>Si la primitiva tundra f\u00f3sil de Salto se asemeja a la de Campinas, incluso porque los sedimentos de ambos lugares parecen ser provenientes de per\u00edodos claramente glaciales, al menos una de las formas de plantas encontradas en Cerquilho y Tiet\u00ea es muy diferente a los vegetales descubiertos en otros sitios del Subgrupo Itarar\u00e9. En esos dos lugares, en medio a esfenofitas y progimnospermas similares a las de Monte Mor e Itapeva, aparecen restos de Glossopteridales, un orden extinto de plantas de porte arb\u00f3reo, con hojas en formato de esp\u00e1tula, que surgi\u00f3 a comienzos del per\u00edodo P\u00e9rmico en tierras de Gondwana. La presencia de esta forma de vegetal, que se desarrolla en climas m\u00e1s c\u00e1lidos, permite efectuar algunas ilaciones. Los sedimentos de Cerquilho y Tiet\u00ea podr\u00edan ser oriundos de una fase en la que las temperaturas se elevaron nuevamente. &#8220;En ese momento, posiblemente hubo otro interglacial&#8221;, afirma Mary Elizabeth. Los investigadores estiman que las rocas de esos afloramientos tienen una edad cercana a los 290 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para Rosemarie, de la Unesp, los ejemplares de Glossopteridales rescatados a orillas del r\u00edo Capivari, en Tiet\u00ea, pueden ser los m\u00e1s antiguos de Gondwana. &#8220;Sus hojas presentan indicios que sugieren que son m\u00e1s primitivas que las existencias de ese tipo de vegetaci\u00f3n descubiertas en el exterior e incluso en Cerquilho&#8221;, dice Rosemarie. Su teor\u00eda se basa en una caracter\u00edstica de los antiguos foliares de Glossopteridales hallados en Tiet\u00ea. Las hojas no tienen un haz vascular mediano muy desarrollado, un rasgo normalmente presente en espec\u00edmenes m\u00e1s &#8220;avanzados&#8221; de este tipo de vegetal. Los Glossopteridales son objeto de intenso debate cient\u00edfico, pues sus descendientes, plantas del g\u00e9nero\u00a0<em>Glossopteris<\/em>, formaron la flora dominante en Gondwana durante 40 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>La Tundra en Campinas hace 310 millones de a\u00f1os. Despu\u00e9s, turberas (pantanos) en Monte Mor e Itapeva. Luego nuevamente tundra en Salto. Por \u00faltimo, Glossopteridales en Tiet\u00ea y Cerquilho, hace 290 millones de a\u00f1os. Dicho de esta manera, parece que hubiera sido sencillo determinar la sucesi\u00f3n de tipos de flora existentes en el estado de S\u00e3o Paulo durante la Edad del Hielo gondw\u00e1nica. A decir verda ese orden es esquem\u00e1tico, did\u00e1ctico, y no tiene la pretensi\u00f3n de ser un retrato absolutamente fiel del pasado. Algunos de esos tipos de flora pueden haber coexistido en el tiempo. La tundra de Campinas, por ejemplo, parece ser m\u00e1s antigua que el pantano de Monte Mor. Pero esto no quiere decir necesariamente que la segunda forma de vegetaci\u00f3n es la sucesora directa de la primera. &#8220;Puede haber habido otros tipos de flora que no se mantuvieron preservados en los sedimentos estudiados, o pura y simplemente no hemos logrado encontrarlos&#8221;, pondera Mary Elizabeth.<\/p>\n<p>Para determinar &#8211; empero de manera relativamente incierta &#8211; la edad de cada afloramiento Itarar\u00e9 y enriquecer las informaciones sobre a su respectiva flora, los cient\u00edficos se valieron muchas veces de la palinolog\u00eda. Se trata del estudio de f\u00f3siles de granos de polen, esporas y microalgas, sustancias preservadas en sedimentos rocosos. A veces, todo lo que resta en un sitio paleontol\u00f3gico se reduce a estos tres elementos, puesto que, no raramente, las partes mayores de los vegetales no resisten a la acci\u00f3n del tiempo. Su tama\u00f1o es \u00ednfimo: var\u00eda de 10 a 250 micras (0,01 a 0,25 mil\u00edmetros).<\/p>\n<p>&#8220;Con los as\u00ed llamados f\u00f3siles \u00edndices, que est\u00e1n asociados a per\u00edodos geol\u00f3gicos espec\u00edficos, logramos estimar la edad de un paquete de sedimentos&#8221;, afirma el investigador Paulo Alves de Souza, quien coordin\u00f3 los estudios palinol\u00f3gicos del proyecto y actualmente da clases en la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). Una de las contribuciones m\u00e1s importantes de los an\u00e1lisis de Souza consisti\u00f3 en descubrir que la mayor parte de las capas rocosas del subgrupo Itarar\u00e9 era m\u00e1s antigua de lo que se cre\u00eda. &#8220;Antes del proyecto, pens\u00e1bamos que la mayor\u00eda de sus sedimentos era del per\u00edodo P\u00e9rmico, con una participaci\u00f3n peque\u00f1a de rocas del Carbon\u00edfero. Pero vimos que es exactamente lo contrario&#8221;, dice Souza. Esto quiere decir que la flora f\u00f3sil preservada en S\u00e3o Paulo (Itarar\u00e9) es m\u00e1s antigua de lo que se pensaba, y es a su vez una de las m\u00e1s antiguas de Gondwana, el paleocontinente austral.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Estudio de la Composici\u00f3n y Sucesi\u00f3n Paleoflor\u00edstica del Neocarbon\u00edfero-Eop\u00e9rmico (Grupo Tibur\u00f3n) en el Estado de S\u00e3o Paulo<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nMary Elizabeth Bernardes de Oliveira &#8211; Instituto de Geociencias\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 238.779,51<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El interior paulista es refugio de f\u00f3siles de plantas que crecieron junto a glaciares hace 300 millones de a\u00f1os","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-77882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77882\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77882"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}