{"id":77884,"date":"2004-01-01T00:00:00","date_gmt":"2004-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/01\/01\/el-peso-del-mundo-2\/"},"modified":"2015-03-19T15:34:35","modified_gmt":"2015-03-19T18:34:35","slug":"el-peso-del-mundo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-peso-del-mundo-2\/","title":{"rendered":"El peso del mundo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-96128\" title=\"Peso\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Peso2.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"132\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Peso2.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/01\/Peso2-120x99.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>En los \u00faltimos a\u00f1os han madurado varios estudios llevados adelante por m\u00e9dicos ingleses, daneses, alemanes, estadounidenses y brasile\u00f1os que relacionan las causas externas, es decir, las de orden social o ambiental, con el afloramiento de la esquizofrenia, un trastorno mental hasta ahora asociado exclusivamente a la gen\u00e9tica o a anomal\u00edas en el cerebro. La urbanizaci\u00f3n, los movimientos migratorios, la discriminaci\u00f3n racial o traumas tales como abusos sexuales en la infancia son vistos hoy en d\u00eda como factores capaces de influir en el surgimiento de ese desorden mental caracterizado por un progresivo alejamiento de la realidad.<\/p>\n<p>Aquello que en general despunta como una irritabilidad continua, sin raz\u00f3n aparente, desemboca lentamente en el aislamiento social, el desinter\u00e9s por la apariencia, el pensamiento incoherente y los dichos desordenados. En casos extremos se manifiesta a trav\u00e9s de falsas convicciones, como es el caso de los delirios de persecuci\u00f3n, o de falsas percepciones &#8211; las alucinaciones -, y eso cuando no se enfila hacia el extremo opuesto, el mutismo y la inmovilidad casi total, la llamada cataton\u00eda.<\/p>\n<p>Incluso una simple infecci\u00f3n puede accionar los mecanismos biol\u00f3gicos que levan a la esquizofrenia, un problema que afecta a alrededor de 25 millones de personas en el mundo &#8211; mientras que en Brasil son alrededor de un mill\u00f3n. En los a\u00f1os 70, cuando era todav\u00eda un estudiante de medicina, Wagner Farid Gattaz se impresion\u00f3 al leer los estudios que relacionaban el incremento de casos de esquizofrenia en los ni\u00f1os cuyas madres hab\u00edan sido afectadas por el virus de la gripe durante una epidemia ocurrida en Europa en 1957.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, como pasante de un hospital pedi\u00e1trico de S\u00e3o Paulo, Gattaz examin\u00f3 a ni\u00f1os que llegaban con v\u00f3mitos y fuertes dolores de cabeza, afectados por la meningitis durante la epidemia registrada en el estado de S\u00e3o Paulo en los a\u00f1os 70. Causada normalmente por bacterias, la meningitis es una inflamaci\u00f3n de las membranas llamadas meninges que recubren el cerebro y la medula espinal, y puede ocasionar la muerte en pocas horas.<\/p>\n<p>&#8220;Pas\u00e9 30 a\u00f1os pregunt\u00e1ndome cu\u00e1les podr\u00edan ser las consecuencias de la meningitis en aquellos ni\u00f1os que sobrevivieron cuando adultos&#8221;, dice Gattaz. Y hace pocos a\u00f1os, como investigador del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), hall\u00f3 la respuesta. Con su alumno de posgrado Andr\u00e9 Abrah\u00e3o, Gattaz evalu\u00f3 el estado de salud mental de 173 personas (77 varones y 96 mujeres) de una edad media de 30 a\u00f1os, que tuvieron meningitis entre su nacimiento y los 4 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Compar\u00f3 dicho estado con el de hermanos que no pasaron por la infecci\u00f3n y constat\u00f3 que la contracci\u00f3n de la meningitis durante la primera infancia lleva a que se incremente cinco veces el riesgo de surgimiento de esquizofrenia a la edad adulta.Su estudio, que est\u00e1 siendo publicado en los\u00a0<em>European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience<\/em>, refuerza la hip\u00f3tesis de que factores infecciosos pueden interactuar con el organismo de cada individuo de distintas maneras, y aumentar el riesgo de contraer dicha enfermedad. &#8220;Nuestra tarea consiste ahora el revelar c\u00f3mo se da esa interacci\u00f3n&#8221;, comenta. &#8220;Conociendo los factores de riesgo biol\u00f3gicos y ambientales, elevaremos las posibilidades de detectar la enfermedad m\u00e1s prematuramente e iniciar as\u00ed su tratamiento m\u00e1s r\u00e1pido&#8221;. Hoy en d\u00eda, la esquizofrenia es tratada con medicamentos antipsic\u00f3ticos, asociados a estrategias de rehabilitaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n social y profesional.<\/p>\n<p><strong>Las ciudades<\/strong><br \/>\nLa delimitaci\u00f3n de los factores de riesgo ambientales de la esquizofrenia, debatidos en un encuentro que reuni\u00f3 a los principales expertos mundiales del \u00e1rea en abril de 2003 en Guaruj\u00e1, litoral paulista, amplia la mirada sobre un problema mental que tiende a ser definido \u00fanicamente con base en las observaciones cl\u00ednicas de los pacientes. &#8220;Es preocupante notar que la urbanizaci\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n social est\u00e1n estimulando el avance r\u00e1pido de la esquizofrenia&#8221;, comenta el psiquiatra Glynn Harrison, de la Universidad de Bristol, Inglaterra, en un estudio presentado en el congreso de Guaruj\u00e1. &#8220;Para los m\u00e9dicos de todo el mundo&#8221;, dice Harrison, &#8220;el desaf\u00edo consiste en abrir la caja negra de la cultura y encontrar nuevas formas de abordaje de este problema.&#8221;<\/p>\n<p>Estudios recientes confirman la impresi\u00f3n de que no es realmente muy sano vivir en las metr\u00f3polis. El riesgo de contraer problemas mentales crece junto con los niveles de urbanizaci\u00f3n, definidos de acuerdo con la densidad de domicilios por kil\u00f3metro cuadrado, en una escala con cinco categor\u00edas (de menos de 500 casas hasta m\u00e1s de 2.500 en una misma \u00e1rea), seg\u00fan un estudio coordinado por Jim van Os, de la Universidad de Maastricht, Holanda, llevado a cabo con 7.076 personas de entre 18 y 64 a\u00f1os. Este mismo estudio deja clara la alta incidencia de enfermedades mentales en individuos con traumas tales como abusos sexuales o p\u00e9rdida prematura de los padres, especialmente de la madre, o en inmigrantes, probablemente debido a la discriminaci\u00f3n que sufrieron en los pa\u00edses adonde se mudaron.<\/p>\n<p>En un relevamiento realizado con 2,1 millones de suecos nacidos entre 1954 y 1983, Elizabeth Cantor-Graee, de la Universidad de Lund, demostr\u00f3 que los que emigraron a Dinamarca tienen una probabilidad 2,5 veces mayor de desarrollar esquizofrenia que los suecos que permanecieron en el pa\u00eds. De acuerdo con dicho estudio, publicado en 2003 en el\u00a0<em>British Journal of Psychiatry<\/em>, los daneses que vivieron fuera del pa\u00eds y regresaron tienen casi dos veces m\u00e1s riesgos de desarrollar ese trastorno mental que sus hermanos que permanecieron en su tierra natal.<\/p>\n<p>En el marco de otro estudio, publicado en 2001 en la citada revista, Carsten B\u00f8cker Pedersen y Preben Bo Mortensen informaron que los habitantes de Copenhague, la capital de Dinamarca, est\u00e1n sujetos a un riesgo dos veces mayor de volverse esquizofr\u00e9nicos que sus conterr\u00e1neos que viven en el campo. Los resultados preliminares de un estudio realizado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) en 19 pa\u00edses muestran que el \u00edndice de casos graves es mayor en los pa\u00edses calificados como desarrollados (del 40%) que en los pa\u00edses en desarrollo (un 24%).<\/p>\n<p><strong>Fragilidades<br \/>\n<\/strong>Por ahora solamente existen relaciones un tanto vagas relativas a las formas en que los episodios de la vida desmoronan el equilibrio mental de las personas. &#8220;La urbanizaci\u00f3n interact\u00faa con las vulnerabilidades de cada individuo y con los riesgos familiares en las enfermedades mentales&#8221;, dice Van Os, de Holanda. Los factores ambientales influir\u00edan directamente sobre el funcionamiento de las neuronas (las c\u00e9lulas nerviosas) del cerebro, alterando las conexiones &#8211; o sinapsis &#8211; entre \u00e9stas. Estas modificaciones en la comunicaci\u00f3n entre las neuronas deteriorar\u00edan el funcionamiento del cerebro, elevando as\u00ed la probabilidad de aparici\u00f3n de desequilibrios mentales severos.<\/p>\n<p>Las causas externas pueden tambi\u00e9n actuar de otra forma, en un plano m\u00e1s profundo, como un gatillo que acciona uno o m\u00e1s de los alrededor de 30 genes de alguna manera relacionados con este problema. Cuando son activados, los genes pueden actuar sobre las neuronas cerebrales directa o indirectamente, mediante alteraciones metab\u00f3licas que da\u00f1an las conexiones entre las c\u00e9lulas nerviosas. Pero la sola predisposici\u00f3n gen\u00e9tica a la esquizofrenia no parece ser suficiente como para explicar la alteraci\u00f3n de las sinapsis. Hace d\u00e9cadas se descubri\u00f3 algo importante en estudios llevado a cabo con individuos gemelos: si uno de \u00e9stos se vuelve esquizofr\u00e9nico, el otro tiene un 50% de riesgo de desarrollar tambi\u00e9n la enfermedad. Puede ser mucho, ante la probabilidad de un 1% de que la esquizofrenia surja en una persona sin ning\u00fan caso de la enfermedad en la familia. Pero, si la causa de la esquizofrenia fuese puramente gen\u00e9tica, ser\u00eda de esperar que tal riesgo fuera del 100%, toda vez que los gemelos portangenes iguales. De cualquiera manera, entre genes compartidos y ambiente compartido, los genes pesan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Desde hace diez a\u00f1os, psiquiatras y neur\u00f3logos han descubierto algunas peculiaridades del cerebro de los esquizofr\u00e9nicos que reflejan esa mara\u00f1a de reacciones entre el ambiente, los genes y los procesos bioqu\u00edmicos. Existen alteraciones de la dopamina y el glutamato, las mol\u00e9culas de comunicaci\u00f3n entre las neuronas, y una circulaci\u00f3n menor de sangre en algunas \u00e1reas, en comparaci\u00f3n con el cerebro de las personas mentalmente sanas, por ejemplo.<\/p>\n<p>En los esquizofr\u00e9nicos, las cavidades del medio del cerebro, llamadas ventr\u00edculos, son mayores; el hipocampo, clave para la memoria y el aprendizaje, es menor &#8211; y las neuronas del hipocampo se excitan m\u00e1s que en otras personas. Asimismo, tal como a\u00f1ade el psiquiatra Stephan Heckers, del Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos, &#8220;falta un tipo de c\u00e9lula nerviosa llamada interneurona, que controla la actividad de otras neuronas del hipocampo&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Metabolismo de los Fosfol\u00edpidos en la Esquizofrenia y en la Enfermedad de Alzheimer<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nWagner Farid Gattaz &#8211; Facultad de Medicina de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 1.590.193,43<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El hecho de mudarse de pa\u00eds, o del campo a la ciudad, si bien es producto la b\u00fasqueda de mejores condiciones de vida, hace que se eleve el riesgo de surgimiento de casos de esquizofrenia","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-77884","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77884"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77884\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77884"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}