{"id":77901,"date":"2004-02-01T00:00:00","date_gmt":"2004-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/debajo-de-las-palmeras-2\/"},"modified":"2015-08-25T15:56:12","modified_gmt":"2015-08-25T18:56:12","slug":"debajo-de-las-palmeras-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/debajo-de-las-palmeras-2\/","title":{"rendered":"Debajo de las palmeras"},"content":{"rendered":"<p>Parado, apoyado sobre el marco de la puerta de entrada de su casa, el profesor de biolog\u00eda Vitorino Coelho de Sousa o\u00eda sin prestarle mucha atenci\u00f3n el relato de un locuaz muchacho que le enumeraba las ense\u00f1anzas de la Biblia, con la esperanza de convertirlo a la religi\u00f3n evangelista. Estaban en eso cuando, repentinamente, esa charla tranquila -una de las tantas que rellenan todav\u00eda hoy en d\u00eda los atardeceres de las peque\u00f1as ciudades y pueblos- fue tomando un cariz inesperado, dando as\u00ed origen a una historia rica en aparentes casualidades, que desemboc\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s en el hallazgo de alrededor 70 f\u00f3siles de dinosaurios datados en unos 110 millones de a\u00f1os, localizados en el interior del estado de Maranh\u00e3o, y en el descubrimiento de una probable nueva especie de esos gigantescos reptiles prehist\u00f3ricos que desaparecieron de la faz del planeta hace 65 millones de a\u00f1os. Hasta ese momento, las muestras de dinosaurios de tal antig\u00fcedad de eran raras en la regi\u00f3n nordeste de Brasil.<\/p>\n<p>Recapitulando: estamos en Coroat\u00e1, una localidad de 50 mil habitantes ubicada en el interior de Maranh\u00e3o, 200 kil\u00f3metros al sur S\u00e3o Lu\u00eds, la capital de ese estado brasile\u00f1o, en medio a una tarde de finales de julio del a\u00f1o pasado. Luego de o\u00edr al visitante durante unos largos minutos, Vitorino perdi\u00f3 la paciencia y se meti\u00f3 de lleno en un embate entre ciencia y religi\u00f3n, con argumentos acalorados de ambos lados cuando el joven evangelista afirm\u00f3 que los animales existentes en el mundo eran de origen divino. Como Vitorino es profesor de biolog\u00eda en una escuela secundaria, resolvi\u00f3 entonces ense\u00f1arle al muchacho un poco de ciencia. Le explic\u00f3 as\u00ed que los restos de plantas y animales petrificados, llamados f\u00f3siles, eran una prueba fehaciente de que los seres vivos actuales no eran obra de Dios, sino hab\u00edan evolucionado partiendo de otras especies, surgidas hace millones de a\u00f1os. Admirado ante esta explicaci\u00f3n, el joven coment\u00f3: &#8220;Hace pocos d\u00edas vi en la casa de otra persona, ac\u00e1 mismo enCoroat\u00e1 algunas piedras que parec\u00edan huesos&#8221;.<\/p>\n<p>Vitorino se la pas\u00f3 durante d\u00edas intrigado con ese comentario. As\u00ed fue que, llegado el fin de semana, resolvi\u00f3 cerciorarse. Tom\u00f3 su c\u00e1mara fotogr\u00e1fica y se encamin\u00f3 a la zona indicada; lleg\u00f3 hasta el campo del agricultor Alexandre Marques Vaz, un plantador de mandioca, batata, arroz y ma\u00edz, que efectivamente hab\u00eda juntado durante 13 a\u00f1os unas piedras que parec\u00edan huesos. La forma de tales piedras ya hab\u00eda generado largos debates entre Alexandre y sus vecinos. Algunos cre\u00edan que eran efectivamente huesos de animales -quiz\u00e1s de elefante, debido a su tama\u00f1o; \u00bfpor qu\u00e9 no?-, mientras para otros todo aquello no era otra que, sencillamente, piedras.<\/p>\n<p>Vitorino tuvo que extenderse en la charla para convencer al desconfiado agricultor a mostrarle las tan mentadas piedras, guardadas con el celo propio de quien esconde un tesoro. Y no eran pocas: llenaban el suelo de una de las habitaciones de la casa de paredes sin revoque en que este agricultor de 32 a\u00f1os vive con su mujer y sus hijos. Alexandre hab\u00eda juntado esas piedras en las orillas de los afluentes del r\u00edo Itapecur\u00fa, que atraviesa Coroat\u00e1 y corre en sentido hacia el noroeste. Entre julio y noviembre, \u00e9poca en que llueve poco, el lecho del r\u00edo baja y quedan expuestos los terrenos socavados por el agua, antes cubiertos de bosque de palmeras de babas\u00fa -una zona conocida como Mata dos Cocais, con la vegetaci\u00f3n t\u00edpica de esa regi\u00f3n del nordeste brasile\u00f1o que se expande hacia el este por los estados de Piau\u00ed y Cear\u00e1, ocupando un \u00e1rea mayor que Inglaterra.<\/p>\n<p>La v\u00e9rtebra y la gu\u00eda telef\u00f3nica -Bajo la mirada desconfiada del due\u00f1o de casa, Vitorino enseguida divis\u00f3 un hueso cil\u00edndrico petrificado de casi 20 cent\u00edmetros de di\u00e1metro. Se acord\u00f3 de sus clases de paleontolog\u00eda, cuando estudiaba en la Universidad Federal de Piau\u00ed (UFPI), y arrib\u00f3 r\u00e1pidamente a la siguiente conclusi\u00f3n: no era un hueso de elefante, tal como hab\u00edan imaginado, sino una v\u00e9rtebra petrificada de la cola de un dinosaurio.Como son raros los f\u00f3siles de dinosaurios hallados en el pa\u00eds, Vitorino sab\u00eda que estaba adelante de un material de gran inter\u00e9s cient\u00edfico. Por esta raz\u00f3n, decidi\u00f3 hacer p\u00fablico el descubrimiento y llam\u00f3 a un equipo de TV Mirante, la repetidora de la Red Globo de Maranh\u00e3o, para hacer una nota. Pero el programa, que sali\u00f3 al aire algunos d\u00edas m\u00e1s tarde, solamente en la regi\u00f3n de Coroat\u00e1, no fue de su agrado. &#8220;Fue sensacionalista&#8221;; as\u00ed lo defini\u00f3. Insatisfecho, Vitorino pas\u00f3 revista al cat\u00e1logo telef\u00f3nico en busca de un experto y arrib\u00f3al paleont\u00f3logo Manuel Alfredo Medeiros, de la Universidad Federal de Maranh\u00e3o (UFMA). &#8220;Cre\u00ed que fuera otra falsa alarma&#8221;, recuerda al respecto Medeiros. &#8220;Antes, en otras dos oportunidades, me hab\u00edan llamado para ver f\u00f3siles en otras ciudades, pero eran huesos recientes.&#8221;<\/p>\n<p>Pero, como la zona pod\u00eda efectivamente albergar f\u00f3siles de dinosaurios, Medeiros se arriesg\u00f3. Fue a Coroat\u00e1 y no se decepcion\u00f3: los f\u00f3siles eran realmente de dinosaurios. La mayor parte de los huesos petrificados corresponde a saur\u00f3podos, dinosaurios herb\u00edvoros con cola y pescuezo largos -los mayores saur\u00f3podos, que han sido hallados en Argentina, llegaban a medir 30 metros de longitud y pesar 70 toneladas. La pieza de mayor valor cient\u00edfico es justamente la v\u00e9rtebra de la cola vista por Vitorino por ocasi\u00f3n del primer encuentro con el agricultor. Seg\u00fan Medeiros, el f\u00f3sil pertenece a una nueva especie de saur\u00f3podo que debe haber habitado esa regi\u00f3n hace entre 110 y 100 millones de a\u00f1os, durante el per\u00edodo geol\u00f3gico denominado Cret\u00e1ceo. Fue una dataci\u00f3n indirecta, efectuada con base en estudios geol\u00f3gicos de Petrobras y de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ).<\/p>\n<p>El descubrimiento confirma tambi\u00e9n que esta regi\u00f3n de Maranh\u00e3o es un inmenso dep\u00f3sito de f\u00f3siles continentales de una fase del Cret\u00e1ceo correspondiente a entre 110 y 95 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. De acuerdo con Medeiros, estos hallazgos son raros porque las capas de rocas m\u00e1s superficiales que contienen f\u00f3siles se encuentran en una franja situada entre los 5 y los 15 metros de profundidad debajo del &#8220;Cerrado&#8221; [la Sabana] y de la regi\u00f3n de Mata dos Cocais. &#8220;Si una nueva dataci\u00f3n corrobora la edad de los f\u00f3siles entre los 110 y los 100 millones de a\u00f1os, este material aportar\u00e1 informaciones preciosas sobre la fauna continental de esta fase del Cret\u00e1ceo&#8221;, dice Medeiros. En aquellos tiempos, Sudam\u00e9rica y \u00c1frica se encontraban en pleno proceso de separaci\u00f3n, y el paisaje de Maranh\u00e3o era muy diferente al actual. Las investigaciones de la UFRJ y Petrobras demostraron que el clima erapredominantemente \u00e1rido o semi\u00e1rido, pero en las regiones ubicadas cerca de los r\u00edos hab\u00eda bosques de con\u00edferassimilares a la araucarias, helechos con porte arb\u00f3reo y plantas denominadas equisectos, similares a la cola de caballo.<\/p>\n<p>Y, charla va charla viene, Medeiros convenci\u00f3 al agricultor Alexandre Marques Vaz a que le donara al menos la v\u00e9rtebra de saur\u00f3podo, actualmente guardada en el Laboratorio de Paleontolog\u00eda de la UFMA. Con base en ese hueso, el investigador pretende ahora identificar a cu\u00e1l animal perteneci\u00f3 -de entrada, parece realmente tratarse de algo nuevo, de un g\u00e9nero y especie a\u00fan desconocidos para la ciencia. &#8220;Pretendemos saber si esos grupos existieron tambi\u00e9n en \u00c1frica o si son exclusivos de Brasil&#8221;, dice el paleont\u00f3logo. Ahora le compete a Darcil\u00e9a Castro, del equipo de Medeiros, conjuntamente con paleont\u00f3logos paulistas, dar inicio a la clasificaci\u00f3n de unos 70 huesos petrificados. A costa de muchos argumentos cient\u00edficos, el reticente Alexandre abdic\u00f3 de su acervo, que, tal como fuera acordado, quedar\u00e1 bajo custodia de la Casa de Cultura de Coroat\u00e1.<\/p>\n<p>La cuenca del r\u00edo Itapecur\u00fa, que dibuja un arco que se extiende de sur a norte del estado de Maranh\u00e3o, es considerada actualmente un verdadero valle de los dinosaurios. De ella salieron los f\u00f3siles de la m\u00e1s &#8220;reciente&#8221; especie brasile\u00f1a de dinosaurio: el\u00a0<em>Amazonsaurus maranhensis<\/em>, descrito por el equipo del ge\u00f3logo Ismar de Souza Carvalho, de la UFRJ (<em>lea en el recuadro<\/em>). En 2001, los equipos de Medeiros y de Carvalho encontraron en Ilha do Cajual, Alc\u00e2ntara, la v\u00e9rtebra de una nueva especie de saur\u00f3podo, de los corpulentos dinosaurios herb\u00edvoros de cola y pescuezo largos y cabeza peque\u00f1a. Ese hueso petrificado, de alrededor de 95 millones de a\u00f1os, perteneci\u00f3 a un saur\u00f3podo de un grupo de saltasaurinos. \u00c9stos, hasta ese momento solamente encontrados en Argentina, med\u00edan unos 8 metros de la cabeza a la cola -son los enanos de la familia de los titanosaurios, animales que pod\u00edan llegar a medir hasta 30 metros y a pesar casi 70 toneladas.<\/p>\n<p>El descubrimiento del f\u00f3sil de Ilha do Cajual, casi 20 millones de a\u00f1os m\u00e1s antiguo que los saltasaurinos argentinos, les permiti\u00f3 a los paleont\u00f3logos brasile\u00f1os presentar una nueva versi\u00f3n de la evoluci\u00f3n de estos animales. &#8220;Probablemente hayan surgido en la regi\u00f3n en que hoy se encuentra el norte de Brasil y luego migraron hacia el sur&#8221;, dice Medeiros. Los investigadores de R\u00edo y de Maranh\u00e3o han determinado el g\u00e9nero y la especie del saltasaurino mara\u00f1ense, pero su nombre reci\u00e9n ser\u00e1 revelado dentro de algunos meses, con la publicaci\u00f3n del art\u00edculo cient\u00edfico que lo describe.<\/p>\n<p><strong>De norte a sur<br \/>\n<\/strong>Tras la extinci\u00f3n que acab\u00f3 con una buena parte de la vida en la Tierra hace 210 millones de a\u00f1os, los dinosaurios evolucionaron partiendo de un carn\u00edvoro b\u00edpedo que no llegaba a medir un metro de altura: el tecodonte. F\u00f3siles encontrados en diferentes regiones del planeta indican que los dinosaurios fueron los animales terrestres m\u00e1s abundantes durante 150 millones de a\u00f1os, una fase en la que el clima del globo era m\u00e1s c\u00e1lido y los continentes del Hemisferio Sur a\u00fan estaban unidos en un mismo supercontinente llamado Gondwana.Los paleont\u00f3logos creen que diversas especies de dinosaurios deben haber habitado el actual territorio brasile\u00f1o, pero los f\u00f3siles de esos animales son raros en estas tierras, principalmente debido a que los grandes reservorios de huesos petrificados est\u00e1n cubiertos por el bosque de la zona de Mata dos Cocais en Maranh\u00e3o, o por la vegetaci\u00f3n del &#8220;Cerrado&#8221;, en Mato Grosso y en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p><strong>Los f\u00f3siles de Araripe<br \/>\n<\/strong>Aun cuando son pocos, los f\u00f3siles de dinosaurios brasile\u00f1os revelan valiosas caracter\u00edsticas f\u00edsicas de esos reptiles, y ayudan a entender como \u00e9stos evolucionaron. No muy lejos de Maranh\u00e3o se ubica uno de los m\u00e1s importantes dep\u00f3sitos mundiales de f\u00f3siles de una fase del Cret\u00e1ceo que se extendi\u00f3 desde los 140 hasta los 100 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. Es en Chapada do Araripe, un tablero de 160 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n por 50 kil\u00f3metros de ancho que se erige a 900 metros de altitud en el sur de Cear\u00e1, y se propaga hacia el este por Pernambuco y hacia el oeste por Piau\u00ed.En las minas de calc\u00e1reas y de yeso de la zona se han encontrados f\u00f3siles de otras tres especies de dinosaurios. Dos de \u00e9stas integran el grupo de los espinos\u00e1uridos, reptiles b\u00edpedos de hasta 10 metros de longitud de cuyo lomo sobresal\u00eda una especie de cresta. Uno de estos espinos\u00e1uridos es el\u00a0<em>Angaturama limae<\/em>, descrito en 1999 por el paleont\u00f3logo Alexander Kellner, del Museo Nacional de la UFRJ, bas\u00e1ndose en f\u00f3siles del hocico del animal. Pariente de especies encontradas en \u00c1frica y Europa, este dinosaurio vivi\u00f3 hace alrededor de 110 millones de a\u00f1os. Ten\u00eda la cabeza y el hocico alargados y dientes similares a los de los cocodrilos actuales.<\/p>\n<p>David Martill, de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, identific\u00f3 en 1996 otra especie de espinos\u00e1urido: el\u00a0<em>Irritator challengeri<\/em> bas\u00e1ndose en la porci\u00f3n posterior de un cr\u00e1neo encontrado en Chapada do Araripe y contrabandeado a Europa. El\u00a0<em>Irritator<\/em> debe su nombre a la ira que suscit\u00f3 su identificaci\u00f3n. Martill notaba que la parte trasera del cr\u00e1neo pertenec\u00eda a un dinosaurio, pero el hocico no era compatible con la descripci\u00f3n de ning\u00fan grupo conocido. Posteriormente se devel\u00f3 el misterio: el hocico del animal hab\u00eda sido reconstituido artificialmente por los contrabandistas para elevar el valor de venta del f\u00f3sil.<\/p>\n<p>Uno de los f\u00f3siles m\u00e1s preciosos es el\u00a0<em>Santanaraptor placidus<\/em>, que tambi\u00e9n sali\u00f3 de la ciudad de Santana do Cariri, en Chapada do Araripe. Es el primer f\u00f3sil de dinosaurio que, al margen de los huesos, preserv\u00f3 parte de su cuero, los m\u00fasculos y los vasos sangu\u00edneos del animal. Este carn\u00edvoro de tan solo un metro ochenta de longitud, que vivi\u00f3 hace 110 millones de a\u00f1os, es un ancestro del conocido y temido\u00a0<em>Tiranosaurus rex<\/em>, el enorme predador que domin\u00f3 Am\u00e9rica del Norte alrededor de 40 millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde.Quiz\u00e1 tan feroz como el\u00a0<em>Tiranosaurus<\/em> fue\u00a0<em>Pycnonemosaurus nevesi<\/em>, el mayor predador brasile\u00f1o, un reptil b\u00edpedo de 8 metros de largo que vivi\u00f3 hace 80 millones de a\u00f1os en el interior de Mato Grosso.<\/p>\n<p>Con sus extremidades anteriores cortas y los m\u00fasculos de la cola bastante desarrollados, el\u00a0<em>P. nevesi<\/em> es similar a otros animales del mismo grupo hallados en la India, \u00c1frica y Argentina. Pero las formas m\u00e1s parecidas a las\u00a0<em>Pycnonemosaurus<\/em> est\u00e1n en Argentina. &#8220;Debe haber existido una fauna com\u00fan a Brasil y Argentina, diferente a su vez de la encontrada en \u00c1frica&#8221;, dice Kellner, quien describi\u00f3 al gran predador en 2002 en\u00a0<em>Arquivos do Museu Nacional<\/em>, en conjunto con el paleont\u00f3logo Di\u00f3genes de Almeida Campos, del Departamento Nacional de Producci\u00f3n Mineral con sede en R\u00edo de Janeiro. En 1971, el equipo de Farid Arid, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), hall\u00f3 en la regi\u00f3n de S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto una de las dos especies de titanosaurio identificadas en S\u00e3o Paulo. Eran solamente tres huesos petrificados del\u00a0<em>Antarctosaurus brasiliensis<\/em>, un animal sobre el cual se tiene muy poca informaci\u00f3n. A mediadosde los a\u00f1os 1980, un agricultor de Presidente Prudente, localidad del oeste paulista, encontr\u00f3 f\u00f3siles de otro titanosaurio, que Kellner denomin\u00f3 en 1999\u00a0<em>Gondwanatitan faustoi<\/em>. \u00c9se fue uno de los esqueletos de dinosaurio m\u00e1s completos encontrados hasta ahora en Brasil. Pese a sus aproximadamente 8 metros, el\u00a0<em>Gondwanatitan<\/em>, que vivi\u00f3 hace entre 90 millones y 80 millones de a\u00f1os, ten\u00eda el cuello y la cola m\u00e1s cortos que el<em>Amazonsauru<\/em> s.<\/p>\n<p><strong>Los m\u00e1s antiguos<br \/>\n<\/strong>Pero la cuna de los dinosaurios brasile\u00f1os est\u00e1 efectivamente en las adyacencias de la localidad de Santa Maria, en la zona central del estado de R\u00edo Grande do Sul. Las tres especies m\u00e1s antiguas del pa\u00eds &#8220;y probablemente del mundo&#8221; habitaron el territorio &#8220;ga\u00facho&#8221; hace 225 millones de a\u00f1os, durante el Tri\u00e1sico. El m\u00e1s antiguo de \u00e9stos -y probadamente el primer dinosaurio brasile\u00f1o- es el\u00a0<em>Staurikosaurus<\/em><em>pricei<\/em>. Descubierto en 1937, este carn\u00edvoro de alrededor de 2,5 metros es uno de los m\u00e1s antiguos dinosaurios de los que se tenga noticia hasta ahora.<\/p>\n<p>Decenas de millares de a\u00f1os m\u00e1s joven que el\u00a0<em>Staurikosaurus<\/em> es el\u00a0<em>Saturnalia tupiniquim<\/em>, un herb\u00edvoro de no m\u00e1s de 4 metros de longitud descrito hace cinco a\u00f1os por Max Langer, actualmente docente de la USP de Ribeir\u00e3o Preto. Una caracter\u00edstica curiosa de este reptil, un ancestro de animales como el\u00a0<em>Amazonsaurus<\/em> y el\u00a0<em>Gondwanatitan<\/em>, es que, aunque fuera cuadr\u00fapedo, era capaz de desplazarse solamente sobre sus patas traseras en algunas situaciones.En la localidad de Candel\u00e1ria, a orillas del r\u00edo Gua\u00edba, se descubrieron f\u00f3siles de un dinosaurio de 1,20 m, bastante primitivo. Se trata del\u00a0<em>Guaibasaurus<\/em><em>candelaria<\/em>, aproximadamente un mill\u00f3n de a\u00f1os m\u00e1s joven que el\u00a0<em>Staurikosaurus<\/em>. Inicialmente clasificado como un carn\u00edvoro, actualmente se cree que ese cuadr\u00fapedo, que probablemente lograse caminar solamente sobre sus patas traseras, fuera a decir verdad un herb\u00edvoro.<\/p>\n<p><strong>El nuevo dinosaurio de Maranh\u00e3o<\/strong><\/p>\n<p>En enero pasado, el equipo del ge\u00f3logo Ismar de Souza Carvalho, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), present\u00f3 la reconstituci\u00f3n de una nueva especie de dinosaurio brasile\u00f1o que vivi\u00f3 en Maranh\u00e3o hace 110 millones de a\u00f1os. Es el\u00a0<em>Amazonsaurus maranhensis<\/em>, un herb\u00edvoro cuadr\u00fapedo de 10 metros de largo total y un peso de 10 toneladas. Fue descrito en la edici\u00f3n de diciembre de 2003 de\u00a0<em>Cretaceous Research<\/em>, la m\u00e1s importante revista cient\u00edfica sobre el Cret\u00e1ceo, el \u00faltimo per\u00edodo geol\u00f3gico en el que estos grandes reptiles habitaron el planeta.<\/p>\n<p>El\u00a0<em>Amazonsaurus<\/em> es el m\u00e1s antiguo saur\u00f3podo (dinosaurio cuadr\u00fapedo herb\u00edvoro) brasile\u00f1o del Cret\u00e1ceo, un per\u00edodo geol\u00f3gico que se extendi\u00f3 entre 144 y 65 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, en el cual surgieron las plantas con flores y Am\u00e9rica del Sur comenz\u00f3 a separarse de \u00c1frica. El equipo de la UFRJ encontr\u00f3 los f\u00f3siles de este dinosaurio en las orillas del r\u00edo Itapecur\u00fa -en la localidad de Itapecur\u00fa-Mirim, 130 kil\u00f3metros al sur de S\u00e3o Lu\u00eds, capital de Maranh\u00e3o-, un \u00e1rea de transici\u00f3n situada entre la Selva Amaz\u00f3nica y el llamado &#8220;Cerrado&#8221; [Sabana], tambi\u00e9n en territorio de la Amazonia Legal brasile\u00f1a. Por tal motivo, este animal es considerado el primer dinosaurio de la Amazonia cuya especie se haya identificado.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes de esta especie son el pescuezo y la cola m\u00e1s largos y afilados en las puntas que los de los de otros saur\u00f3podos. En el torso del\u00a0<em>A. maranhensis<\/em> aparece una peque\u00f1a elevaci\u00f3n: son los prolongamientos de las v\u00e9rtebras de la columna, las llamadas espinas neurales, que llegan a medir 20 cent\u00edmetros. De acuerdo con Carvalho, la nueva especie es pariente lejana de un saur\u00f3podo que vivi\u00f3 en la regi\u00f3n noroeste de \u00c1frica durante ese mismo per\u00edodo: el\u00a0<em>Rebbachisaurus garasbae<\/em>. Las v\u00e9rtebras de ambas especies son bastante semejantes -una se\u00f1al indicativa de que deben haber evolucionado de una misma especie ancestral.<\/p>\n<p>El descubrimiento del\u00a0<em>Amazonsaurus<\/em> ayudar\u00e1 a comprender c\u00f3mo evolucionaron los ambientes terrestres brasile\u00f1os en el Cret\u00e1ceo, mucho menos estudiados que el ambiente marino del mismo per\u00edodo durante el que se formaron las reservas brasile\u00f1as de gas y de petr\u00f3leo ubicadas en el Atl\u00e1ntico. &#8220;De ahora en adelante, el an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n de los saur\u00f3podos deber\u00e1 incluir el estudio del\u00a0<em>Amazonsaurus maranhensis<\/em>&#8220;, afirma Carvalho.<\/p>\n<p>El anuncio de ese descubrimiento coron\u00f3 13 a\u00f1os de trabajo signados por percances. Bajo la coordinaci\u00f3n del veterano qu\u00edmico C\u00e2ndido Sim\u00f5es Ferreira, en la actualidad profesor em\u00e9rito de la UFRJ, con 84 a\u00f1os, cinco j\u00f3venes investigadores hicieron el primer viaje al interior de Maranh\u00e3o en 1991 para mapear las \u00e1reas en las cuales afloran rocas formadas durante el Cret\u00e1ceo, que servir\u00edan para la capacitaci\u00f3n de los alumnos de geolog\u00eda de la UFRJ. Dichas \u00e1reas con rocas del Cret\u00e1ceo, consideradas de gran inter\u00e9s econ\u00f3mico, pues albergan aproximadamente la mitad de las reservas de gas y petr\u00f3leo del planeta, abarcan 150 mil kil\u00f3metros cuadrados -o una vez y media el tama\u00f1o de Portugal- solamente en Maranh\u00e3o.<\/p>\n<p>Acomod\u00e1ndose de la mejor manera posible en una van cargada de suministros, los seis investigadores partieron de R\u00edo de Janeiro y atravesaron la mitad del pa\u00eds en un viaje de cinco d\u00edas. En tres semanas de trabajo intenso, el equipo anduvo centenares de kil\u00f3metros analizando terrenos pr\u00f3ximos a los ferrocarriles y a las carreteras, sin ubicar una sola \u00e1rea con las rocas procuradas. Tensos y cansados, los investigadores decidieron cambiar de estrategia y pasaron a recorrer en barco los r\u00edos de la regi\u00f3n, y as\u00ed llegaron a la localidad de Itapecur\u00fa-Mirim -situada a 70 kil\u00f3metros de Coroat\u00e1, donde se encontraron recientemente m\u00e1s f\u00f3siles de dinosaurios.<\/p>\n<p>En una de las primeras paradas a orillas del r\u00edo Itapecur\u00fa, al bajar del barco, Ferreira tropez\u00f3 con una gran pieza \u00f3sea, inicialmente confundida con un hueso de vaca. Era la primera parte del esqueleto del\u00a0<em>Amazonsaurus maranhensis<\/em>, reconstituido a partir de 20 piezas muy bien preservadas y otros 150 pedazos reunidos en el transcurso de seis a\u00f1os de excavaciones a orillas del r\u00edo Itapecur\u00fa. Tan dif\u00edcil cuanto la extracci\u00f3n de los f\u00f3siles de la roca dura fue el reconocimiento del trabajo, que Carvalho firma junto con Leonardo dos Santos \u00c1vila, del Museo Nacional, y Leonardo Salgado, de la Universidad Nacional del Comahue, Argentina. Por tratarse de un animal de g\u00e9nero y especie desconocidos, el art\u00edculo pas\u00f3 por muchas revisiones en el transcurso de tres a\u00f1os, antes de su aceptaci\u00f3n para su posterior publicaci\u00f3n en\u00a0<em>Cretaceous Research<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Descubren un dep\u00f3sito de f\u00f3siles de dinosaurios en el interior de Maranh\u00e3o","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-77901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77901"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}