{"id":77906,"date":"2004-02-01T10:30:00","date_gmt":"2004-02-01T12:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/redes-cruzadas-3\/"},"modified":"2015-07-20T12:50:18","modified_gmt":"2015-07-20T15:50:18","slug":"redes-cruzadas-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/redes-cruzadas-3\/","title":{"rendered":"Redes cruzadas"},"content":{"rendered":"<p>Jo\u00e3o Palermo-Neto, un veterano investigador de 59 a\u00f1os, se muestra sorprendido ante los resultados de un inusitado experimento que se publicar\u00e1 este mes en la revista especializada\u00a0<em>Neuroimmunomodulation<\/em>: &#8220;Cre\u00ed que no fuese a pasar nada&#8221;. En uno de los laboratorios de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), donde Palermo es docente y coordinador de un grupo de investigaci\u00f3n, ratones sanos convivieron con animales portadores del tumor de Erlich, que les deja la panza enorme y puede ocasionar la muerte en menos de dos semanas. Algunos d\u00edas despu\u00e9s de haber sido dispuestos en yuntas, los ratones sanos empezaron a comportarse como sus semejantes enfermos: se aquietaron en un rinc\u00f3n de la jaula, exploraban menos el terreno en derredor suyo y se alimentaban menos que lo habitual. Asimismo, sus defensas org\u00e1nicas -analizadas mediante el registro de la cantidad de c\u00e9lulas de defensa o gl\u00f3bulos blancos existentes en la sangre- bajaron.<\/p>\n<p>En una segunda etapa, los investigadores inyectaron c\u00e9lulas del tumor en los ratones sanos, y el cuadro patol\u00f3gico se desarroll\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pidamente en los animales que hab\u00edan acompa\u00f1ado a los enfermos que en aqu\u00e9llos que hab\u00edan convivido con compa\u00f1eros sanos. &#8220;Nunca hab\u00eda visto nada que sugiriera que el hecho de estar juntos pudiera alterar los par\u00e1metros de inmunidad&#8221;, comenta Palermo, cuyo equipo trabajar\u00e1 intensamente durante los pr\u00f3ximos meses para descubrir si fue a trav\u00e9s del contacto, del olor o de alg\u00fan est\u00edmulo qu\u00edmico que los ratones sanos se dieron cuenta de que sus cong\u00e9neres estaban enfermos.<\/p>\n<p>Este mismo grupo de investigaci\u00f3n hab\u00eda observado anteriormente en ratas pre\u00f1adas sometidas a una situaci\u00f3n de estr\u00e9s -shocks el\u00e9ctricos de baja intensidad aplicados en las patas- una elevaci\u00f3n de la ansiedad, que se reflej\u00f3 en un sensibilidad mayor al tumor de Erlich en comparaci\u00f3n con un grupo de animalesque no hab\u00eda sido expuesto al mismo est\u00edmulo. Asimismo, hubo una reducci\u00f3n de la actividad de un tipo de c\u00e9lulas del sistema inmune: los macr\u00f3fagos, que dejaron de engolfar y destruir microorganismos invasores con la intensidad habitual -esa tarea, llamada fagocitosis, es esencial para generar la acci\u00f3n de otras c\u00e9lulas de defensa. En el marco de un estudio publicado en 2003, el grupo de la USP registr\u00f3 una reducci\u00f3n de la fagocitosis tambi\u00e9n como consecuencia del uso prolongado de diazepam, un f\u00e1rmaco bastante usado en medicamentos contra la ansiedad.<\/p>\n<p>Como consecuencia de ello, el organismo puede se volverse m\u00e1s susceptible a infecciones generadas por virus y bacterias, lo que de ya por s\u00ed sugiere redoblar los cuidados con el uso de tales medicaciones.Poco a poco, estos estudios van mostrando c\u00f3mo el estr\u00e9s f\u00edsico o emocional afecta al organismo, explicando con creciente riqueza de detalles por qu\u00e9 las heridas de herpes, por ejemplo, estallan tras un semestre de mucha preocupaci\u00f3n o por qu\u00e9 surge una gripe o una crisis de alergia despu\u00e9s de una prueba dif\u00edcil que exigi\u00f3 meses de estudio. Tales situaciones constituyen un reflejo de las intrincadas conexiones entre tres sistemas del organismo: el nervioso, el inmune y el end\u00f3crino. El primero, formado b\u00e1sicamente por miles de millones de c\u00e9lulas nerviosas (las neuronas) y por las mol\u00e9culas que transmiten las informaciones (neurotransmisores), controla las reacciones inconscientes o conscientes -desde los latidos card\u00edacos hasta la elecci\u00f3n de la ropa a la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>El sistema inmune, constituido principalmente por los gl\u00f3bulos blancos de la sangre, es el encargado de defender al organismo, combatiendo virus, bacterias, protozoarios, hongos, vermes y toxinas extra\u00f1as, al margen de eliminar c\u00e9lulas viejas o enfermas. El sistema end\u00f3crino, por \u00faltimo, est\u00e1 formado por alrededor de una decena de gl\u00e1ndulas que producen alrededor de 40 hormonas que regulan el tr\u00e1nsito de az\u00facar y de grasas a trav\u00e9s del organismo o hacen que la voz de los varones se vuelva m\u00e1s grave en la pubertad. Actuando conjuntamente, estos tres sistemas forman la tr\u00edada que gobierna el organismo. &#8220;Ya no se debe estudiar m\u00e1s uno de ellos sin analizar los otros dos, pues los tres se interrelacionan durante todas las horas de d\u00eda&#8221;, observa Wilson Savino, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) del R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p><strong>El mal de Chagas y el Sida<br \/>\n<\/strong>En el marco de un estudio publicado en septiembre de 2003 en el\u00a0<em>European Journal of Immunology<\/em>, Savino y su equipo demostraron que el\u00a0<em>Trypanosoma cruzi<\/em>, el protozoo causante de la enfermedad de Chagas, afecta a una de las bisagras que articulan los tres sistemas: el timo, una gl\u00e1ndula del tama\u00f1o de una arveja ubicada en el pecho, entre los pulmones, detr\u00e1s del hueso estern\u00f3n, y que es considerado la llave maestra del sistema inmune. En el timo se forma un tipo de gl\u00f3bulo blanco esencial en el combate contra virus y bacterias: los llamados linfocitos T. Al salir de esta gl\u00e1ndula, los linfocitos se dirigen hacia el bazo y los ganglios, en los cuales terminan de madurar- y reci\u00e9n en ese momento se encuentran aptos para combatir a los microorganismos invasores.<\/p>\n<p>De acuerdo con el trabajo llevado a cabo en la Fiocruz, el\u00a0<em>T. cruzi<\/em> hace que algunos linfocitos T sean liberados estando a\u00fan inmaduros -y, por lo tanto, a\u00fan no preparados para desempe\u00f1ar su funci\u00f3n como es debido. Asimismo, este par\u00e1sito que infecta a 16 millones de personas en Latinoam\u00e9rica, de las cuales 6 millones est\u00e1n en Brasil, intensifica la producci\u00f3n de mol\u00e9culas que se acumulan en el timo y dificultan su funcionamiento. Despu\u00e9s deverificar hace algunos a\u00f1os que el timo se atrofia a medida que la enfermedad de Chagas evoluciona, el equipo de Savino demostr\u00f3 que la infecci\u00f3n causada por el\u00a0<em>T. cruzi<\/em> tambi\u00e9n provoca alteraciones en el hipot\u00e1lamo y en la hip\u00f3fisis, dos regiones del cerebro que act\u00faan conjuntamente con las gl\u00e1ndulas suprarrenales y controlan la respuesta del sistema inmunol\u00f3gico en situaciones de estr\u00e9s agudo o cr\u00f3nico (<em>lea en el recuadro<\/em>). &#8220;Es posible que algo similar ocurra en otras enfermedades infecciosas agudas, en las cuales tambi\u00e9n se registra una atrofia del timo&#8221;, dice Savino. &#8220;En la rabia, por ejemplo, se han detectado anomal\u00edas en el llamado eje hipotal\u00e1mico-hipofisiario.&#8221;<\/p>\n<p>Y ahora es posible aprovechar el conocimiento relativo a las conexiones existentes entre los tres sistemas con beneficios para la salud humana. En un estudio que ha sido aceptado para su publicaci\u00f3n en\u00a0<em>Neuroimmunomodulation<\/em>, Savino muestra los fundamentos cient\u00edficos para el uso de la hormona del crecimiento humano (hGH, sigla en ingl\u00e9s) como medicamento auxiliar en el tratamiento de enfermedades que minan el sistema inmunol\u00f3gico, como es el caso del Sida. En ratones transg\u00e9nicos, que producen esa hormona en cantidades superiores a lo normal, la hGH adelant\u00f3 la salida de los linfocitos del timo, sobre el cual act\u00faa directamente, adem\u00e1s de favorecer la migraci\u00f3n hacia el bazo y los linfon\u00f3dulos (reservorios de c\u00e9lulas del sistema de defensa) y su liberaci\u00f3n en la sangre. &#8220;En animales&#8221;, comenta Savino, &#8220;no hemos observado efectos colaterales.&#8221;<\/p>\n<p>Y si en el caso del Sida se abre de este modo una nueva perspectiva de tratamiento, los resultados a los que arrib\u00f3 el equipo de Thereza Qu\u00edrico-Santos, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), y de Soniza Leon, de la Universidad Federal do Rio de Janeiro (UFRJ), est\u00e1n ayudando desde hace tres a\u00f1os a orientar las estrategias para el tratamiento de otro problema vinculado al sistema inmune: la esclerosis m\u00faltiple. Se trata de una enfermedad neurol\u00f3gica inflamatoria cr\u00f3nica del sistema nervioso que surge cuando -no se sabe a\u00fann precisamente por qu\u00e9- los linfocitos T resuelven atacar la mielina, la sustancia que recubre las fibras nerviosas del cerebro, la m\u00e9dula espinal y los nervios \u00f3pticos, originando un cuadro de incapacidad progresiva de la vista, de los movimientos y de ciertas funciones org\u00e1nicas, que ocasionan incontinencia urinaria, por ejemplo.<\/p>\n<p>Los investigadores ha mejorado el tratamiento mediante la aplicaci\u00f3n de dos an\u00e1lisis realizados en laboratorio: el perfil gen\u00e9tico, indicador de la suceptibilidad de cada persona a la enfermedad, y la llamada reactividad inmunol\u00f3gica, que indica qu\u00e9 tramos de la mielina son capaces de activar a los linfocitos T contra el sistema nervioso. Estos dos an\u00e1lisis indican si es mejor administrar antiinflamatorios o inmunomoduladores, las dos opciones terap\u00e9uticas hoy en d\u00edas disponibles para controlar la enfermedad. Al final del a\u00f1o, el grupo finaliz\u00f3 un estudio que mostraba que una mol\u00e9cula de comunicaci\u00f3n del sistema inmune -una citocina- favorece el desplazamiento de c\u00e9lulas inflamatorias hacia el sistema nervioso. &#8220;Este trabajo hace patente que el proceso inflamatorio que destruye la mielina es continuo, incluso en pacientes que no sufren brotes s\u00fabitos&#8221;, explica Thereza.<\/p>\n<p>Y es una fuerte se\u00f1al indicadora tambi\u00e9n de que conviene tratar la enfermedad no solamente en los casos de brotes, sino incluso cuando no existen signos del lento avance de la corrosi\u00f3n de las fibras nerviosas.En un estudio recientemente concluido, Luiz Carlos de S\u00e1-Rocha, de la USP, hall\u00f3 reacciones diferentes en un mismo grupo de ratones en relaci\u00f3n directa con la jerarqu\u00eda: estaban los dominantes, aqu\u00e9llos que lideran el grupo, se alimentan primero y tienen acceso a la hembras antes que otros machos; y los sumisos, que viven a la sombra de los dominantes. Los investigadores aplicaron en el abdomen de cada uno de \u00e9stos un tipo de az\u00facar -un lipopolisac\u00e1rido- que provoca reacciones similares a las de una bacteria. Y curiosamente, los dominantes mostraron ser m\u00e1s sensibles -pararon de comer y se quedaron quietos, postrados en un rinc\u00f3n de la jaula-, mientras que los sumisos se mostraron m\u00e1s resistentes y se mantuvieron a la defensiva con relaci\u00f3n a los l\u00edderes del grupo. &#8220;Quiz\u00e1s losratones del grupo de los sumisos, como deben hacer m\u00e1s esfuerzo para sobrevivir, se vuelven m\u00e1s resistentes&#8221;, conjetura S\u00e1-Rocha.<\/p>\n<p><strong>Acompa\u00f1antes sensibles<br \/>\n<\/strong>Los resultados obtenidos hasta ahora sugieren que puede existir tambi\u00e9n una motivaci\u00f3n para reaccionar, como si los animales se dejaran o no ganar por la enfermedad. Un intento de aplicar estos resultados cient\u00edficos al universo humano, se podr\u00eda decir que ser\u00eda una forma de entender por qu\u00e9 las madres logran contener los s\u00edntomas de su propia gripe si el hijo est\u00e1 con una gripe fuerte, o por qu\u00e9 los acompa\u00f1antes de enfermos tambi\u00e9n tienden a caer enfermos. Cl\u00e1udia Fernandes Laham, de la Divisi\u00f3n de Psicolog\u00eda del Hospital de Cl\u00ednicas (HC) de la USP, concluy\u00f3 el a\u00f1o pasado un estudio llevado a cabo con 50 acompa\u00f1antes de enfermos -o cuidadores- atendidos por el N\u00facleo de Asistencia Domiciliaria Interdisciplinaria (Nadi), un programa integrado por especialistas que visitan a los enfermos en sus casas. Con una edad promedio de 58 a\u00f1os, los cuidadores eran generalmente hijos (un 36%) o c\u00f3nyuges (un 30%) de las personas enfermas. M\u00e1s de la mitad de \u00e9stos (el 62%) tambi\u00e9n presentabanproblemas de salud, tales como dolores musculares, hipertensi\u00f3n o depresi\u00f3n. &#8220;Durante la visitas a las residencias de los pacientes, no siempre es f\u00e1cil distinguir qui\u00e9n es el enfermo y qui\u00e9n el que lo cuida&#8221;, informa Cl\u00e1udia. &#8220;A veces el enfermo est\u00e1 mejor de salud que el que lo cuida.&#8221;<\/p>\n<p>De acuerdo con su estudio, el cuidado de una persona enferma implica p\u00e9rdida de libertad, soledad, cansancio y atenci\u00f3n permanente. &#8220;Cualquier persona, al convivir con el dolor de otra, puede creer que para mantener la relaci\u00f3n de amor con \u00e9sta es necesario tambi\u00e9n sufrir&#8221;, comenta el psic\u00f3logo Niraldo de Oliveira Santos, de la Divisi\u00f3n de Psicolog\u00eda del HC de la USP. Cuando el enfermo es alguien cercano -el padre, la madre o el hijo-, es a\u00fan mayor el riesgo de que surjan en los acompa\u00f1antes s\u00edntomas similares o incluso id\u00e9nticos, debido a la existencia de lazos afectivos m\u00e1s fuertes. &#8220;La identificaci\u00f3n con el sufrimiento ajeno es una forma de alejar el sentimiento de culpa por estar sano y de evitar las p\u00e9rdidas reales o simb\u00f3licas&#8221;, dice Niraldo. Pero, tal como Cl\u00e1udia verific\u00f3 en su trabajo, la convivencia con personas enfermas tambi\u00e9n aporta algunas ganancias, como la oportunidad de cuidar a otra persona o de sentirse productivo con una ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em><strong>El poder de la tr\u00edada<br \/>\n<\/strong><\/em>Una situaci\u00f3n de estr\u00e9s agudo -un escape repentino de gas en la cocina o el inminente salto de un paraca\u00eddas por primera vez- dispara dos mecanismos del sistema nervioso: uno de respuesta inmediata y otro de acci\u00f3n m\u00e1s lenta. Milisegundos despu\u00e9s del susto, una red de fibras nerviosas hace que las gl\u00e1ndulas suprarrenales, situadas arriba de los ri\u00f1ones, produzcan las hormonas adrenalina y noradrenalina. Como resultado de ello, el coraz\u00f3n comienza a latir m\u00e1s r\u00e1pido, las pupilas se dilatan y la sangre irriga a los m\u00fasculos m\u00e1s intensamente -y el cuerpo, a su vez, moviliza las energ\u00edas para la reacci\u00f3n de lucha o de fuga.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, el hipot\u00e1lamo recibe la informaci\u00f3n de que algo fuera de lo com\u00fan est\u00e1 sucediendo y libera una hormona llamada factor liberador de corticotrofina (CRF), que se dirige a la hip\u00f3fisis, tambi\u00e9n ubicada en la base del cerebro. Una vez accionada, la hip\u00f3fisis secreta la hormona adrenocorticotr\u00f3fica (ACTH). Cuando la ACTH ingresa en el torrente sangu\u00edneo, llega a las suprarrenales e induce la liberaci\u00f3n de otra hormona, el cortisol, cuya entrada en el torrente sangu\u00edneo transcurre entre dos y cuatro horas despu\u00e9s del susto.<\/p>\n<p>Bajo la acci\u00f3n del cortisol, se altera el perfil del sistema inmunol\u00f3gico: la llamada respuesta celular, efectivizada principalmente mediante la acci\u00f3n de los macr\u00f3fagos y de gl\u00f3bulos blancos llamados neutr\u00f3filos, cede su lugar a la respuesta humoral, basada en la producci\u00f3n de anticuerpos liberados por las c\u00e9lulas. En medio a ese cambio de guardia, el organismo puede quedar m\u00e1s vulnerable a bacterias tales como la de la tuberculosis, cuya eliminaci\u00f3n depende esencialmente de la respuesta celular.<\/p>\n<p>El problema mayor es con el estr\u00e9s continuo, que moviliza esas hormonas con regularidad, y deja as\u00ed las puertas abiertas durante m\u00e1s tiempo. Concentraciones permanentemente elevadas de esas hormonas ayudan a explicar el hecho de que exista un riesgo un 60% mayor de que una persona anciana muera luego de la p\u00e9rdida del compa\u00f1ero con el que vivi\u00f3 durante casi una eternidad. Desde el prisma de la neuroinmunolog\u00eda, morir de un disgusto no es tan solo una figura de lenguaje, sino m\u00e1s bien una situaci\u00f3n bioqu\u00edmicamente explicable.<\/p>\n<p>\u201cO el organismo se adapta o surgen problemas\u201d, afirma S\u00e1-Rocha. Seg\u00fan el investigador, se tiende a que las situaciones que un d\u00eda parecieron intolerables dejen de perturbar el equilibrio del cuerpo. \u201cLos niveles m\u00e1s altos de adrenalina de quienes trabajan en la Bolsa de Valores\u201d, ejemplifica, \u201cpueden no ocasionar m\u00e1s problemas para los que ya est\u00e1n acostumbrados y, con el tiempo, pueden incluso caer ante el mismo est\u00edmulo estresor.\u201d<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n<\/strong><em>Neuroinmunomodulaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong>Jo\u00e3o Palermo-Neto &#8211; FMVZ\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 716.213,73 (FAPESP)<br \/>\n<em>Inmunorreactividad en la Esclerosis M\u00faltiple<br \/>\n<\/em><strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong>Thereza Qu\u00edrico-Santos &#8211; UFF<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 15.000 (CNPq) y R$ 6.000 (Capes)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El estr\u00e9s produce efectos inesperados sobre las conexiones entre los sistemas nervioso, inmune y end\u00f3crino","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-77906","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77906"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77906\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77906"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}