{"id":77910,"date":"2004-02-01T14:00:00","date_gmt":"2004-02-01T16:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/hay-frutas-nuevas-en-los-naranjales-2\/"},"modified":"2015-07-20T12:51:07","modified_gmt":"2015-07-20T15:51:07","slug":"hay-frutas-nuevas-en-los-naranjales-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hay-frutas-nuevas-en-los-naranjales-2\/","title":{"rendered":"Hay frutas nuevas en los naranjales"},"content":{"rendered":"<p>Desde hace un mes la b\u00fasqueda por plantas de naranja m\u00e1s resistentes a las principales enfermedades que asolan a la citricultura brasile\u00f1a cuenta con una nueva red de aliados. En el marco de un trabajo que literalmente ha echado ra\u00edces en seis localidades de la regi\u00f3n sudeste del pa\u00eds, agr\u00f3nomos y t\u00e9cnicos del Centro de Citricultura Sylvio Moreira -una unidad de investigaci\u00f3n ligada al Instituto Agron\u00f3mico de Campinas (IAC) ubicada en la ciudad paulista de Cordeir\u00f3polis- terminaron en enero de asentar los \u00faltimos plantines que integran un conjunto de 12 mil plantas muy especiales. En estos naranjales experimentales, ubicados en tierras pertenecientes a cuatro municipios paulistas (Araraquara, Botucat\u00fa, Itapetininga y Cordeir\u00f3polis), uno en Minas Gerais (Comendador Gomes) y uno en Paran\u00e1 (Maring\u00e1), hay muestras de 751 h\u00edbridos desarrollados recientemente por los investigadores del centro.<\/p>\n<p>Cada nueva variedad porta alguna caracter\u00edstica que aparentemente le confiere mayor resistencia o incluso inmunidad contra enfermedades como la leprosis, la gomosis, la cancrosis y la clorosis variegada de los c\u00edtricos (CVC), esta \u00faltima popularmente conocida en Brasil como -amarelinho-. Casi el 65% de las plantas corresponde a h\u00edbridos de copa -la parte superior de los \u00e1rboles, aqu\u00e9lla que le otorga la apariencia y las caracter\u00edsticas de sabor al fruto. En el otro 35%, el car\u00e1cter de hibridismo est\u00e1 presente en su sistema de ra\u00edces, en el llamado portainjerto. &#8220;Las copas y los portainjertos m\u00e1s usados en nuestros naranjales tienen una baja diversidad gen\u00e9tica&#8221;, dice Marcos Machado, del centro de citricultura, coordinador de las investigaciones con los h\u00edbridos en el \u00e1mbito del Proyecto Genoma C\u00edtricos, uno de los Institutos del Milenio financiados por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). La situaci\u00f3n del naranjo amargo, el portainjerto m\u00e1s difundido enla citricultura paulista, es paradigm\u00e1tica: todos sus plantines derivan de un \u00fanico clon. Tienen por lo tanto rigurosamente el mismo genoma. &#8220;Debemos ensanchar la base gen\u00e9tica en las plantaciones de naranjales para dejar de ser el para\u00edso de las enfermedades&#8221;, afirma Machado.<\/p>\n<p>Los 751 h\u00edbridos pasaron por un per\u00edodo de pruebas preliminares en casas de vegetaci\u00f3n, un ambiente m\u00e1s controlado que los naranjales abiertos hacia donde fueron luego trasladados. Solamentelos que se mostraron m\u00e1s prometedores fueron despu\u00e9s seleccionados para integrar la red experimental estructurada por el centro. Con un poco de suerte, dentro de dos o tres a\u00f1os los investigadores esperan tener en manos la prueba cient\u00edfica de que algunos de esos h\u00edbridos realmente son resistentes a las principales enfermedades de c\u00edtricos. En la \u00faltima etapa del proceso de selecci\u00f3n deber\u00e1n sobrar pocas variedades de c\u00edtricos con potencial para ser explotados comercialmente. Eso porque, al margen de mostrarse m\u00e1s resistentes a las enfermedades, los h\u00edbridos deber\u00e1n preservar las caracter\u00edsticas de sabor asociadas a la naranja nacional y exhibir una buena productividad desde punto de vista econ\u00f3mico. &#8220;Si obtenemos dos buenos h\u00edbridos al final del proyecto, el trabajo habr\u00e1 valido la pena&#8221;, opina Machado.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de los casos, los h\u00edbridos fueron obtenidos por medio de cruzamientos entre dos especies de c\u00edtricos con caracter\u00edsticas diametralmente opuestas: una de \u00e9stas mostraba una gran susceptibilidad a una o varias enfermedades, mientras que la otra se mostraba resistente o m\u00e1s tolerante a esas plagas. En lo que se refiere a las copas, el cruzamiento m\u00e1s com\u00fan fue entre la naranja dulce y el tangor Murcott (un h\u00edbrido natural de naranja con mandarina). Base de la citricultura paulista, donde representa cerca del 45% de los alrededor de 200 millones de \u00e1rboles plantados, la naranja dulce es f\u00e1cilmente atacada por el chancro o cancro c\u00edtrico, el &#8220;amarelinho&#8221; y la leprosis, enfermedades que no logran desarrollarse plenamente en la mandarina. De ese casamiento entre opuestos nacieron 311 h\u00edbridos distintos. Pese a ser &#8220;hijos&#8221; de la misma familia, cada h\u00edbrido de naranja dulce y mandarina Murcott presenta un genotipo levemente diferente al encontrado en sus &#8220;hermanos&#8221;.<\/p>\n<p>En el caso de los cruzamientos entre diferentes tipos de portainjertos, la asociaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan fue entre la especie\u00a0<em>Poncirus trifoliata<\/em>, que pertenece a un g\u00e9nero cercano a los c\u00edtricos, y la mandarina Sunki. Tal uni\u00f3n produjo 281 h\u00edbridos gen\u00e9ticamente distintos. El objetivo es conseguir portainjertos m\u00e1s resistentes al hongo\u00a0<em>Phytophthora<\/em>, que provoca la gomosis, y al virus de la tristeza de los c\u00edtricos, una enfermedad que durante la d\u00e9cada de 1940 casi lleg\u00f3 a diezmar los naranjales paulistas, y hoy en d\u00eda en versiones m\u00e1s atenuadas es pr\u00e1cticamente end\u00e9mica en los naranjos. Entretanto, un punto debe quedar claro con relaci\u00f3n a los h\u00edbridos: no se trata de plantas transg\u00e9nicas, aunque los conocimientos de la moderna gen\u00e9tica hayan sido utilizados para orientar algunos cruzamientos. Por cierto: uno de los objetivos del Proyecto Genoma C\u00edtricos es producir un banco de datos sobre los genes de la naranja, la mandarina y el\u00a0<em>Poncirus<\/em>. Los investigadores generaron 97 mil fragmentos de genes activos de naranja y 12.700 de tangerina. Cuando se tenga m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el genoma de los c\u00edtricos, entonces s\u00ed la creaci\u00f3n de variedades transg\u00e9nicas, modificadas con genes de ese mismo grupo de plantas, entrar\u00e1 en la agenda.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Integraci\u00f3n, Mejoramiento Gen\u00e9tico, Genoma Funcional y Comparativo de C\u00edtricos<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nInstituto del Milenio (CNPq)<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMarcos Machado ? Centro de Citricultura Sylvio Moreira<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 3.115.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Prueban variedades de c\u00edtricos m\u00e1s resistentes a enfermedades en una red de cultivos experimentales","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-77910","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77910"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77910\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77910"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}