{"id":77911,"date":"2004-02-01T14:10:00","date_gmt":"2004-02-01T16:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/horadando-el-cosmos-2\/"},"modified":"2015-07-20T12:51:07","modified_gmt":"2015-07-20T15:51:07","slug":"horadando-el-cosmos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/horadando-el-cosmos-2\/","title":{"rendered":"Horadando el Cosmos"},"content":{"rendered":"<p>Seductora y misteriosa, la trayectoria de los agujeros negros se asemeja al antol\u00f3gico y falso\u00a0<em>striptease<\/em> puesto en escena por Rita Hayworth en el film\u00a0<em>Gilda<\/em>, de 1946. Como en el personaje encarnado por la actriz norteamericana, que se desnuda m\u00ednimamente -es decir, solamente se quita los guantes en una magn\u00e9tica performance-, estos cuerpos celestes nunca se muestran por entero. A lo sumo se insin\u00faan cada tanto. Capaces de atraer materia como ning\u00fan otro fen\u00f3menos en el Universo -tanto es as\u00ed que ni siquiera la luz logra escapar al influjo de su campo gravitacional- los agujeros negros no revelan su silueta de manera clara y expl\u00edcita. En rigor, son invisibles tanto al ojo humano como a las lentes de los m\u00e1s poderosos telescopios, ya sea que los mismos se encuentren en los confines del Universo o ac\u00e1 mismo en nuestra galaxia, la V\u00eda L\u00e1ctea. Solamente es posible espiarlos en forma indirecta. Cuando los instrumentos de observaci\u00f3n celeste registran aceleraciones descomunales en la velocidad orbital de una estrella o en el centro de una galaxia, la mayor\u00eda de los astr\u00f3nomos explica ese fen\u00f3meno como el resultado de la influencia de una colosal fuerza gravitacional que act\u00faa en esa regi\u00f3n del espacio. Una fuerza de tal magnitud solamente puede surgir de un objeto extremadamente compacto, de enorme masa que, con todo, no se encuentra visible: un agujero negro, en las cercan\u00edas del cual, si la teor\u00eda de la Relatividad General de Albert Einstein est\u00e1 en lo cierto, el tiempo y el espacio ser\u00edan curvos.<\/p>\n<p>Pese a todas las dificultades y limitaciones para la observaci\u00f3n, los astr\u00f3nomos y astrof\u00edsicos han hecho -con la ayuda de potentes telescopios terrestres y espaciales- una peque\u00f1a revoluci\u00f3n en el conocimiento referente a la naturaleza y el papel de los agujeros negros en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. De ser objetos ex\u00f3ticos y raros, encontrados \u00fanicamente en determinadas regiones y situaciones del Universo, pasaron ahora a ser vistos como fen\u00f3menos celestes mucho m\u00e1s frecuentes e importantes para la comprensi\u00f3n del Cosmos. &#8220;Los agujeros negros son ahora vistos como parte integrante de las galaxias, que influyen sobre \u00e9stas y reciben el influjo generado por la evoluci\u00f3n de las mismas&#8221;, afirma la astrof\u00edsica Thaisa Storchi Bergmann, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), que estudia de qu\u00e9 manera estos grandes devoradores de materia se alimentan de todo lo que se encuentra en sus alrededores.<\/p>\n<p>Entre el 29 de este mes y el 5 de marzo, alrededor de 300 astr\u00f3nomos de Brasil y del exterior se reunir\u00e1n en Gramado, en la Sierra Ga\u00facha, para discutir precisamente la interrelaci\u00f3n de los agujeros negros con los otros elementos que constituyen las galaxias -las estrellas y el medio interestelar- en el marco de un simposio de la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional organizado por Storchi Bergmann. Y cuando el tema son los agujeros negros, cuestiones candentes es lo que no faltan. Una serie de observaciones recientes sugieren algunos puntos interesantes al respecto de este tipo de objetos celestes:<\/p>\n<p>* Los agujeros negros son m\u00e1s numerosos de lo que se pensaba hasta ahora y estar\u00edan presentes, si no en todas las galaxias, al menos en la mayor\u00eda de ellas. Antes se cre\u00eda que \u00e9stos se encontraban \u00fanicamente en el centro de las llamadas Galaxias con N\u00facleo Activo (AGN, sigla en ingl\u00e9s) -que emiten grandes cantidades de energ\u00eda, sobre todo en su porci\u00f3n central, y representan menos del 10% del total de galaxias del Universo- en sistemas de estrellas dobles y en el interior de qu\u00e1sares, objetos muy distantes y muy luminosos, parecidos a las estrellas, pero que a decir verdad son n\u00facleos de galaxias sumamente activos. Hoy en d\u00eda se cree que casi todas las galaxias, incluso aqu\u00e9llas a las que no se califica como activas, poseen en su n\u00facleo -aunque en un estado latente- ese oscuro objeto chupador de materia. La V\u00eda L\u00e1ctea, nuestra galaxia, que no es catalogada como activa, parece tener un agujero negro no muy grande que se manifiesta espor\u00e1dicamente. En una rara toma, el telescopio de rayosX Chandra de la Nasa registr\u00f3 al final de 2002 una galaxia, la NGC 6240, con dos agujeros negros supermasivos ubicados en su regi\u00f3n central, los cuales aparentemente se encaminan hacia su fusi\u00f3n en un \u00fanico agujero negro m\u00e1s supermasivo a\u00fan<em>(vea las im\u00e1genes e ilustraciones de ese fen\u00f3menos en estas p\u00e1ginas<\/em>).<\/p>\n<p>* Su diversidad de tama\u00f1o es mayor de lo que se supon\u00eda. Los agujeros negros, previstos en te\u00f3ricamente desde el final del siglo XVIII, y as\u00ed denominados desde los a\u00f1os 1960, son siempre gigantescos. Pero los investigadores sol\u00edan dividirlos en dos \u00fanicos tipos: los supermasivos, con una masa millones o incluso miles de millones de veces mayor que la del Sol, que surgen en el centro de algunas galaxias, y los estelares, cuya masa supera en alrededor de diez veces la del Sol, situados en el cuerpo de las galaxias, generalmente en sistemas dobles de estrellas. Nuevos indicios sugieren la existencia de agujeros negros de un tercer tama\u00f1o: los medianos. Tal parecer\u00eda ser el caso entre otros del agujero negro avistado por el telescopio espacial Hubble, tambi\u00e9n de la Nasa, en un &#8220;cluster&#8221; (un grupo) de estrellas denominado G1, ubicado en el interior de Andr\u00f3meda, la galaxia m\u00e1s cercana a la V\u00eda L\u00e1ctea. La masa de ese agujero, estimada a comienzos de 2002, era centenas de veces mayor que la del Sol.<\/p>\n<p>* El centro de las galaxias, en especial de aqu\u00e9llas con su n\u00facleo activo, es la regi\u00f3n cl\u00e1sica en la que se encuentran los agujeros negros supermasivos. Pero, recientemente, este tipo de objeto fue detectado en puntos del espacio en los que hasta hace pocos a\u00f1os su presencia era dada como improbable, como es el caso de la periferia de las galaxias. Un agujero negro de tama\u00f1o mediano, cuya presencia en la galaxia M82 fue detectada por el Chandra, se encuentra a 600 a\u00f1os luz del coraz\u00f3n de esa galaxia. Est\u00e1 fuera del n\u00facleo de la misma. Un a\u00f1o luz equivale al trayecto que la luz, a su velocidad de desplazamiento constante de 300 mil kil\u00f3metros por segundo, cubre a lo largo de 365 d\u00edas, es decir, alrededor de 9,5 billones de kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Estos nuevos indicios relativos a la cantidad, el tama\u00f1o y la ubicaci\u00f3n de los agujeros negros parecen llevarnos hacia una cuesti\u00f3n de fondo: hoy en d\u00eda es casi imposible estudiar la evoluci\u00f3n de las galaxias -aglomerados formados por un vasto n\u00famero de estrellas (entre millones y miles de millones de \u00e9stas), gas y polvo, que se mantienen en cohesi\u00f3n debido a la acci\u00f3n de la gravedad- sin analizar en alg\u00fan momento el papel de estos misteriosos devoradores de materia. Muchos astr\u00f3nomos creen que la masa de un agujero negro es proporcional a la de una concentraci\u00f3n de estrellas del bulbo -la parte central de la mayor\u00eda de las galaxias?; m\u00e1s o menos como si ambos, el agujero y el bulbo, se hubieran formado y\/o crecido juntos. &#8220;Es probable que todas las galaxias tengan un agujero negro en su centro-, afirma el investigador Laerte Sodr\u00e9 J\u00fanior, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). &#8220;Pero no todos los agujeros negros est\u00e1n activos hoy en d\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la mayor parte de los agujeros negros, en particular aqu\u00e9llos que se encuentran en las galaxias m\u00e1s &#8220;calmas&#8221;, como es el caso de la V\u00eda L\u00e1ctea y de tantas otras, en las que no se registra una gran emisi\u00f3n de energ\u00eda, funcione en un r\u00e9gimen que podr\u00eda asemejarse al de algunos volcanes terrestres: la mayor parte del tiempo no dan se\u00f1ales de vida; pero, de repente, inician una fase de intensa actividad, lo que sorprende a sus observadores. No se descarta tampoco la hip\u00f3tesis de que, en alg\u00fan momento de su historia, todas las galaxias hayan estado activas y hayan tambi\u00e9n tenido incuestionablemente un agujero negro supermasivo -y con hambre de materia- en su n\u00facleo. Con el correr del tiempo, y debido a la poca disponibilidad de &#8220;comida&#8221; -fundamentalmente polvo y gas- en las adyacencias, o vaya a saber por qu\u00e9 otro motivo, ellas se habr\u00edan calmado. Esto no quiere decir que el agujero negro ubicado en su centro haya desaparecido. Por falta de alimento, \u00e9ste se habr\u00eda silenciado. &#8220;Todas las galaxias pueden haber sido un quasar en un pasado remoto&#8221;, comenta el astrof\u00edsico Marcio Maia, del Observatorio de Valongo de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), que estudia galaxias con n\u00facleo activo. Hoy en d\u00eda, y de manera casi parad\u00f3jica, los luminosos qu\u00e1sares son caracterizados como los objetos celestes dotados de los m\u00e1s activos agujeros negros supermasivos de que se conozca.<\/p>\n<p>El problema radica en que, en el caso de los agujeros negros, el tiempo de inactividad puede ser de millones o miles millones de a\u00f1os -y dependiendo de la longitud de onda utilizada para observar las galaxias en un determinado momento, las pistas que denuncian la existencia del gran devorador de materia pueden dejar de existir o pasar desapercibidas. Para efectos pr\u00e1cticos, es como si no hubiera (m\u00e1s) un agujero negro all\u00ed, ya que \u00e9ste es en s\u00ed invisible.<\/p>\n<p><strong>Una galaxia esquizofr\u00e9nica<br \/>\n<\/strong>La historia de la NGC 6221, situada a 60 millones a\u00f1os luz de la Tierra, ilustra la dificultad para divisar agujeros negros en el Universo y para sencillamente calificar a las galaxias como activas o &#8220;normales&#8221;, es decir: conteniendo o no en su interior al gran devorador de materia. Im\u00e1genes de la NGC 6221 obtenidas en la longitud de onda de la luz visible y en la del infrarrojo cercano sugieren que se trata de una galaxia del tipo &#8220;Starburst&#8221;, una cuna de estrellas (j\u00f3venes). Normalmente no se asocia este tipo de galaxia a la presencia de agujeros negros, aunque este concepto hoy en d\u00eda est\u00e1 en revisi\u00f3n. No obstante, la propia NGC 6221, cuando se la observa con la ayuda de los rayos X, exhibe caracter\u00edsticas t\u00edpicas de las galaxias del tipo Seyfert, con su n\u00facleo bastante activo, donde debe haber un agujero negro supermasivo. &#8220;Suelo bromear diciendo que esa galaxia es esquizofr\u00f3nica&#8221;, dice el astr\u00f3nomo Roberto Cid Fernandes, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), que estudi\u00f3 esa galaxia junto con Thaisa y otros investigadores estadounidenses. &#8220;Es h\u00edbrida. En lugar de tener estrellas o un agujero negro en su n\u00facleo, tiene las dos cosas.&#8221;<\/p>\n<p>Pero hay una pregunta de dif\u00edcil respuesta, que es una versi\u00f3n cosmol\u00f3gica de la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n del huevo y la gallina. Al final, qu\u00e9 surgi\u00f3 primero: \u00bfla galaxia o su agujero negro? Aparentemente, ambas estructuras compiten por el polvo y el gas disponible en el espacio. De all\u00ed se desprende la siguiente indagaci\u00f3n: \u00bflos grandes aglomerados de estrellas se forman alrededor de los agujeros negros preexistentes o son dichos objetos sin luz visible los que derivan de la presencia anterior en el tiempo de las galaxias? Y hay defensores de los m\u00e1s variados puntos de vista. Incluso est\u00e1n aqu\u00e9llos que sostienen la idea de que \u00e9sta es una falsa cuesti\u00f3n. Luego de estudiar 120 mil galaxias, en el marco del proyecto\u00a0<em>Sloan Digital Sky Survey<\/em>, un equipo internacional de investigadores coordinado por Tim Heckman, de la Universidad Johns Hopkins, arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las estrellas y los agujeros negros se forman y crecen a la misma velocidad. Traduciendo: no se puede decir cu\u00e1l de ellos surgi\u00f3 antes. Heckman estar\u00e1 en marzo en Gramado (R\u00edo Grande do Sul), en el encuentro de la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional, debatiendo \u00e9stas y otras cuestiones referentes a los agujeros negros y las galaxias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los agujeros negros son m\u00e1s numerosos de lo que se cre\u00eda hasta ahora y pueden estar presentes en todas las galaxias","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-77911","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77911"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77911\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77911"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}