{"id":77923,"date":"2004-02-01T00:00:00","date_gmt":"2004-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/un-invernadero-que-exporta-contaminacion-3\/"},"modified":"2004-02-01T00:00:00","modified_gmt":"2004-02-01T00:00:00","slug":"un-invernadero-que-exporta-contaminacion-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-invernadero-que-exporta-contaminacion-3\/","title":{"rendered":"Un invernadero que exporta contaminaci"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Fioravanti<\/p>\n<p>     El clima de la ciudad de S\u00e3o Paulo ha cambiado. Los d\u00edas de veranos son cada vez m\u00e1s calurosos, y los de invierno son m\u00e1s secos. La temperatura media de la mayor ciudad de Brasil es 1,3\u00baC (grados Celsius) m\u00e1s alta que hace cuatro d\u00e9cadas. Contrariamente a que se podr\u00eda imaginar, los efectos de la urbanizaci\u00f3n, en particular la impermeabilizaci\u00f3n del suelo y el exceso de veh\u00edculos, no son los principales responsables por el humo: \u00e9stos responden por alrededor de un 30% de las alteraciones, en tanto que el otro 70% corresponde a las fuerzas naturales, principalmente al calentamiento del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico en el per\u00edodo mencionado.<\/p>\n<p>     M\u00e1s all\u00e1 de explicar estas alteraciones, las investigaciones coordinadas por Pedro Leite da Silva Dias, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG- USP), muestran algo peor: la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo -es decir, la capital y otros 38 municipios vecinos- es un centro exportador de contaminantes. Cercada al sur por la Sierra del Mar, que separa a la llanura costera de la meseta -y al norte por la Sierra da Cantareira, de cerca de 1.200 metros de altura, la regi\u00f3n ocupa un cuadril\u00e1tero de 200 por 150 km.(kil\u00f3metros), en el cual viven 17 millones de personas.<\/p>\n<p>     Su aire contaminado, principalmente en invierno, puede llegar a ciudades situadas hasta a 100 km. de la capital, aunque en concentraciones menores que las registradas en las inmediaciones de las avenidas o plantas industriales en donde \u00e9ste es producido. Silva Dias estima que, de acuerdo con la \u00e9poca del a\u00f1o, entre un 20% y un 30% de la contaminaci\u00f3n de Campinas, Tatu\u00ed y Sorocaba, por ejemplo, proviene de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>     Por lo tanto, la contaminaci\u00f3n se convertido en un problema no solamente local, sino tambi\u00e9n regional. Una mala noticia para los propios paulistanos (los habitantes de la ciudad de S\u00e3o Paulo) que, durante los fines de semana y en las vacaciones se refugian en las sierras en busca de aire puro, uno de los atractivos de las ciudades serranas aleda\u00f1as. Simulaciones realizados en computadora muestran que el aire puede no ser tan puro como se imagina, por causa de la contaminaci\u00f3n llevada disimuladamente por los vientos que soplan desde la capital.Quienes viven m\u00e1s lejos nosiempre escapan al problema. Si ese aire contaminado de la metr\u00f3polis es llevado por vientos m\u00e1s intensos, puede llegar hasta Baur\u00fa, ciudad situada a casi 400 km. de distancia.<br \/>     Y ha surgido otro problema para los vecinos de S\u00e3o Paulo: existen lugares en los cuales la concentraci\u00f3n de ozono (O3) cerca del suelo llega a superar a la de la capital. Ese ozono, formado por los contaminantes emitidos por los coches, es prejudicial, a diferencia de aquel que existe en una capa atmosf\u00e9rica elevada, que protege al planeta contra las radiaciones da\u00f1inas. En la alta atm\u00f3sfera, esta forma de ox\u00edgeno filtra los rayos ultravioleta del Sol, pero cerca del suelo puede irritar los ojos y causar rinitis, tos y otros problemas respiratorios. Y es t\u00f3xico tambi\u00e9n para las plantas.<\/p>\n<p>     En Barueri, Embu y Jundia\u00ed, por ejemplo, el tenor de este ozono contaminante puede ser hasta un 50% mayor que en la Pra\u00e7a da S\u00e9 o en el Vale do Anhangaba\u00fa -en esos puntos, en pleno centro de S\u00e3o Paulo, la media horaria de ozono, de 60 ppb (partes por mil millones), oscila seg\u00fan la \u00e9poca del a\u00f1o y a veces excede el limite de seguridad, que es de 80 ppb.<\/p>\n<p>     Cuando se piensa en soluciones, surge una complicaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n debe asumir la responsabilidad por los problemas de salud causados por la contaminaci\u00f3n: el municipio que &#8220;exporta&#8221; los contaminantes o el que los recibe? Ni siquiera los especialistas en Derecho Ambiental de Europa y Estados Unidos se entienden al respecto.<\/p>\n<p>     En la ciudad de S\u00e3o Paulo tambi\u00e9n existen sorprendentes puntos de formaci\u00f3n de ozono, como la Sierra da Cantareira y el Pico do Jaragu\u00e1. Aunque son considerados refugios de aire puro, son regiones altas, y por eso mismo impiden el paso del aire y pueden tener las mismas concentraciones de ozono que \u00e1reas densamente urbanizadas, de acuerdo con estudios del IAG y del Instituto de Investigaciones Energ\u00e9ticas y Nucleares (Ipen, sigla en portugu\u00e9s).<\/p>\n<p>     La situaci\u00f3n preocupa, pues el ozono es actualmente el contaminante que m\u00e1s transpone el l\u00edmite de seguridad, sobre todo en los barrios paulistanos de Ibirapuera y Mooca, as\u00ed como tambi\u00e9n en el municipio de Cubat\u00e3o, en la Bajada Santista. La formaci\u00f3n de ozono en lugares distantes a los puntos de origen de los contaminantes es un problema com\u00fan en los grandes centros. Silva Dias cree que existe mucho ozono en los alrededores de Brasilia y de Curitiba, por ejemplo, ya que el fen\u00f3meno suele producirse en ciudades con m\u00e1s de 400 mil habitantes.<\/p>\n<p>     El trabajo conjunto de f\u00edsicos, qu\u00edmicos, meteor\u00f3logos y matem\u00e1ticos muestra por qu\u00e9 actualmente la Tierra de la Gar\u00faa no es m\u00e1s que un recuerdo. Ese mote de S\u00e3o Paulo se refiere a una situaci\u00f3n que persisti\u00f3 hasta los a\u00f1os 60, cuando la fina llovizna era asidua y se sumaba al clima m\u00e1s fr\u00edo: en el invierno, los paulistanos echaban mano de abrigos gruesos, guantes y echarpes. Hoy en d\u00eda la gar\u00faa pr\u00e1cticamente no existe, en tanto que son m\u00e1s frecuentes las lluvias torrenciales, que provocan inundaciones en la estaci\u00f3n c\u00e1lida.<\/p>\n<p>     Los investigadores analizaron las condiciones meteorol\u00f3gicas -las variaciones de la temperatura y de la humedad, la distribuci\u00f3n de las lluvias y la frecuencia de neblinas y vientos- que determinan el transporte de los contaminantes y concluyeron: las fuerzas naturales son decisivas para la transformaci\u00f3n de la S\u00e3o Paulo de la Gar\u00faa en una ciudad de lluvias torrenciales. &#8220;Existe una fuerte correlaci\u00f3n entre los cambios clim\u00e1ticos acaecidos en la capital paulista y los cambios en el Atl\u00e1ntico Sur, cuya temperatura media anual se elev\u00f3 1,4\u00baC en 40 a\u00f1os&#8221;, explica Silva Dias.<\/p>\n<p><b>Influencias marinas<\/b><\/p>\n<p>     Aunque no se pueda asegurar que el recalentamiento del oc\u00e9ano sea la causa directa de calentamiento de la capital, la hip\u00f3tesis es plausible. Mediciones realizadas desde 1933 en la estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica del IAG de Agua Funda, junto al Jard\u00edn Zool\u00f3gico, apuntan un dr\u00e1stico cambio en el r\u00e9gimen pluviom\u00e9trico: un incremento de las lluvias intensas en el verano y una disminuci\u00f3n de las lluvias leves en el invierno. Esto result\u00f3 en una alteraci\u00f3n en el tenor de la humedad del ambiente. El aire m\u00e1s seco, que pas\u00f3 a predominar en el invierno, dificulta la dispersi\u00f3n de los contaminantes generados por los 6 millones de autom\u00f3viles, 400 mil camiones y \u00f3mnibus y cerca de 30 mil instalaciones industriales de la Regi\u00f3n Metropolitana.<\/p>\n<p>     Apoyados tambi\u00e9n en mediciones de 1999 y 2000, que se sumaron a las informaciones de rutina recabadas por la Compa\u00f1\u00eda de Tecnolog\u00eda y Saneamiento Ambiental del Estado de S\u00e3o Paulo (Cetesb), los investigadores empezaron a entender mejor no solamente los cambios clim\u00e1ticos, sino tambi\u00e9n los or\u00edgenes y los movimientos de las masas de aire que se deshacen, se estacionan o cambian de ruta al toparse con las sierras y los corredores de edificios.<\/p>\n<p>     Los vientos originados m\u00e1s frecuentemente en el mar transportan a la contaminaci\u00f3n de la ciudad, principalmente producida por veh\u00edculos, en vol\u00famenes nada desde\u00f1ables: 1,6 millones de toneladas de mon\u00f3xido de carbono, 380 mil toneladas de hidrocarburos y 64 mil toneladas de aerosoles (material constituido por part\u00edculas en suspensi\u00f3n) por a\u00f1o. Adem\u00e1s de demostrar que esos contaminantes afectan a la calidad de vida en la capital paulista y en los municipios vecinos, este estudio es probablemente el primero en medir el origen y el destino del aire respirado en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>     La Regi\u00f3n Metropolitana produce la mayor parte de sus contaminantes: entre un 70 y un 80%. El resto proviene del interior o de otros estados: entre finales de octubre y comienzo de noviembre, alrededor de un 10% de la contaminaci\u00f3n de la metr\u00f3polis se compone de residuos de quemas, principalmente de ca\u00f1a, realizadas hasta a 300 km. de distancia, en las regiones de Piracicaba o Ribeir\u00e3o Preto. Incluso las cenizas de las quemas efectuadas en el sur de la Amazonia pueden llegar a la mayor ciudad de Brasil, dependiendo de la direcci\u00f3n y de la intensidad de los vientos. El movimiento diario de los vientos puede seguirse en la p\u00e1gina www.master.iag.usp.br, construida a partir de los resultados de esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     El an\u00e1lisis del movimiento y de la calidad del aire se bas\u00f3 en una metr\u00f3polis ampliada a un radio de 100 km. -incluyendo parte de la Bajada Santista (Santos y Cubat\u00e3o), del Vale do Para\u00edba (hasta S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos) y \u00e1reas m\u00e1s planas, como Sorocaba y Campinas. Esa visi\u00f3n abarcativa permiti\u00f3 conocer los puntos y los procesos de formaci\u00f3n de ozono. Ya era sabido que hay menos ozono en el centro o en Congonhas, porque los propios contaminantes de esas \u00e1reas -especialmente \u00f3xidos de nitr\u00f3geno- lo consumen. Debido a la falta de esos contaminantes, puede haber m\u00e1s ozono en el parque Ibirapuera que en la vecina avenida 23 de Mayo.<\/p>\n<p>     Levados por las masas de aire, los contaminantes emitidos por los coches -formadores de ozono- salen de la capital y participan en reacciones ocasionadas por la luz solar, que demoran entre dos y tres horas para completarse -tiempo suficiente para que lleguen a municipios vecinos o se estacionen en las laderas de las sierras. La situaci\u00f3n se agrava en noviembre, cuando hay muchos d\u00edas soleados y sin nubes.<\/p>\n<p>     El detalle del proceso fue un trabajo duro. La vicecoordinadora, Maria de F\u00e1timaAndrade, del IAG, estudi\u00f3 la formaci\u00f3n y la interacci\u00f3n de los contaminantes. Con los valores del inventario de emisiones, Andrade estudi\u00f3 la formaci\u00f3n de ozono a partir de \u00f3xidos de nitr\u00f3geno, hidrocarburos y radicales libres (fragmentos de mol\u00e9culas formadas a partir de ox\u00edgeno). El programa de previsi\u00f3n de formaci\u00f3n de ozono que Andrade us\u00f3 tiene cerca de 200 reacciones con 90 contaminantes.<\/p>\n<p><b>La tapa de la olla<\/b><\/p>\n<p>     Ha quedado clara la importancia de la brisa marina -corriente de aire de baja intensidad que nace en el oc\u00e9ano, como resultado de la diferencia de temperatura entre el mar y el continente. Esta brisa, al circular a 500 metros de la superficie, regula la temperatura de la capital e intensifica la dispersi\u00f3n de contaminantes, especialmente cuando se asocia a los vientos del sudeste, corrientes m\u00e1s intensas tambi\u00e9n originadas en el mar. El efecto refrescante de estos vientos marinos, seg\u00fan descubrieron los investigadores, puede llegar hasta S\u00e3o Carlos o Pirassununga, a 230 km. de la capital. &#8220;S\u00e3o Paulo tiene la suerte de estar cerca del mar&#8221;, dice el coordinador.<\/p>\n<p>     &#8220;El clima ser\u00eda peor, desde el punto de vista del impacto sobre la salud p\u00fablica, si no existiera esa brisa&#8221;. Los d\u00edas c\u00e1lidos y sofocantes son aqu\u00e9llos en los cuales la brisa marina no llega a la ciudad. El equipo traz\u00f3 tambi\u00e9n un perfil tridimensional de las masas de aire en la Regi\u00f3n Metropolitana: la capa l\u00edmite planetaria, regi\u00f3n baja de la atm\u00f3sfera en la que los contaminantes reaccionan entre s\u00ed.<\/p>\n<p>     Esta regi\u00f3n, descrita en un art\u00edculo publicado en abril de 2001 en<i>Atmospheric Environment<\/i>     , ocupa entre 50 y 100 km. alrededor del centro de S\u00e3o Paulo. Su altura depende de la fuerza de los vientos que se mueven en su interior, pero durante el d\u00eda llega a 1.500 metros del suelo. Por las noches, ese l\u00edmite cae a 400 metros o menos y, como el volumen ocupado por el aire urbano disminuye, la concentraci\u00f3n de contaminantes aumenta.<\/p>\n<p>     El aire empeora debido a un fen\u00f3meno t\u00edpico del invierno paulistano: la inversi\u00f3n t\u00e9rmica. Con la llegada de un frente fr\u00edo, la temperatura sube con la altura, contrariamente a lo habitual: normalmente, la temperatura cae 1\u00baC por cada 100 metros de altitud. En 1999 y 2000 se realizaron observaciones a trav\u00e9s del Sodar &#8211;<i>Sounding Detection and Ranging<\/i>     , o sondeador ac\u00fastico, un aparato que emite se\u00f1ales sonoras como el radar de un submarino, y traza el perfil de la variaci\u00f3n t\u00e9rmica hasta a 1.500 metros del suelo. Se verific\u00f3 que, bajo una fuerte inversi\u00f3n t\u00e9rmica, la capa l\u00edmite puede caer a 200 metros. La misma funciona como una tapa de olla y, cuanto m\u00e1s baja est\u00e1, mayor es la concentraci\u00f3n de contaminantes. &#8220;Para los habitantes de la ciudad, \u00e9sa es la peor situaci\u00f3n&#8221;, dice F\u00e1tima.<\/p>\n<p>     El Sodar mostr\u00f3 tambi\u00e9n dos fen\u00f3menos que afectan a la calidad del aire. Uno de ellos es el de los &#8220;chorros nocturnos&#8221;, vientos verticales intensos resultantes de mecanismos atmosf\u00e9ricos de mayor escala, como los frentes fr\u00edos -masas de aire provenientes del sur del continente. Los chorros rompen la estabilidad de la capa l\u00edmite nocturna y pueden arrastrar hacia abajo a los contaminantes como el ozono, aumentando as\u00ed su concentraci\u00f3n cerca de la superficie. Adem\u00e1s, la mezcla de aire provocada por los chorros tambi\u00e9n puede contribuir en la disminuci\u00f3n de la concentraci\u00f3n de contaminantes producidos en la superficie, como el polvo.<\/p>\n<p>     La situaci\u00f3n puede mejorar con el segundo fen\u00f3meno, el de las olas de gravedad. M\u00e1s intensas a la noche, \u00e9stas seasemejan a las olas de agua que golpean en una barrera: al subir por la Cantareira, el aire origina oscilaciones an\u00e1logas a las ondas de agua, lo que contribuye para reducir la contaminaci\u00f3n. &#8220;Fue la primera vez que se estudi\u00f3 el perfil tridimensional de la contaminaci\u00f3n en la Regi\u00f3n Metropolitana&#8221;, comenta Paulo Artaxo, investigador del Instituto de F\u00edsica de la USP que particip\u00f3 del trabajo.<\/p>\n<p>     Para llegar adonde llegaron, los especialistas soltaron globos parecidos a los de cumplea\u00f1os, que indican la direcci\u00f3n y la intensidad de los vientos. Se valieron tambi\u00e9n del Bandeirante del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). Durante cuatro vuelos, en los inviernos de 1999 y 2000, colectaron muestras de aire de las ciudades de S\u00e3o Paulo, Sorocaba, S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, Campinas y Cubat\u00e3o, volando a 200 metros del suelo, por debajo del tr\u00e1fico a\u00e9reo.<\/p>\n<p><b>Variaci\u00f3n brusca<\/b><\/p>\n<p>     Los investigadores analizaron la concentraci\u00f3n de los gases contaminantes ozono, \u00f3xidos de nitr\u00f3geno, mon\u00f3xido de carbono y di\u00f3xido de azufre. La concentraci\u00f3n de material en part\u00edculas en suspensi\u00f3n fue analizada mediante una t\u00e9cnica que analiza los rayos X generados por una muestra en un acelerador de part\u00edculas. Fueron analizados tanto el material fino, de menos de 2 micrones (un micr\u00f3n es la mil\u00e9sima parte de un mil\u00edmetro), que entra en el torrente sangu\u00edneo y afecta a los alv\u00e9olos pulmonares, como el material grueso, mayor a 2 micrones, que causa rinitis, tos y resfr\u00edos.<\/p>\n<p>     Primera conclusi\u00f3n: la concentraci\u00f3n de contaminantes puede variar bruscamente en un lugar. En una medici\u00f3n efectuada el d\u00eda 13 de agosto de 1999 en el aeropuerto de Campo de Marte, hab\u00eda 9.000 part\u00edculas por cent\u00edmetro c\u00fabico (cm3) a 1.000 metros de altitud. A 1.500 metros, el tenor de material en part\u00edculas ca\u00eda a 2.000 por cm3. La diferencia tambi\u00e9n var\u00eda mucho seg\u00fan la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica: &#8220;Midiendo desde las \u00e1reas costeras hacia el centro de la ciudad, la concentraci\u00f3n de material en part\u00edculas en suspensi\u00f3n se increment\u00f3 20 veces&#8221;, dice Artaxo. Y las fuentes de esos contaminantes var\u00edan durante el a\u00f1o.<\/p>\n<p>     En un estudio efectuado durante el invierno, la distribuci\u00f3n de material en part\u00edculas fino fue la siguiente: veh\u00edculos, 28%; polvareda del suelo, 25%; sulfatos de fuentes industriales, 23%, y quema de aceites industriales, 18%. En el verano, la participaci\u00f3n de los coches experimenta una reducci\u00f3n del 24% y se destacan m\u00e1s la polvareda del suelo (30%) y la quema de aceite residual (21%).<\/p>\n<p>     Qued\u00f3 claro que la emisi\u00f3n de contaminantes va aparejada a las condiciones meteorol\u00f3gicas, cuando la cuesti\u00f3n es determinar la calidad del aire. El problema reside en una l\u00f3gica a\u00fan misteriosa que rige dicha combinaci\u00f3n. &#8220;Si reduj\u00e9ramos la emisi\u00f3n de contaminantes a la mitad, podr\u00eda ser que la contaminaci\u00f3n no cayera a la mitad&#8221;, dice Artaxo. &#8220;Bajo ciertas condiciones meteorol\u00f3gicas, podr\u00eda caer muy poco.&#8221;<\/p>\n<p>     Estudios m\u00e1s precisos del Instituto de F\u00edsica indicaron que el material compuesto por part\u00edculas en suspensi\u00f3n afecta al comportamiento de las capas m\u00e1s bajas de la atm\u00f3sfera. Se ha descubierto que la polvareda, especialmente la m\u00e1s fina, absorbe y refleja la luz, adem\u00e1s de caliente el aire en su alrededor -el aire contaminado a 1 km. del suelo es m\u00e1s caliente que el aire puro a la misma altura. Las part\u00edculas tambi\u00e9n disminuyen la visibilidad y dificultan la dispersi\u00f3n de contaminantes -y ofrecen esa puesta de sol rojiza t\u00edpica de la capital.<\/p>\n<p>     Ya seconoce la composici\u00f3n de esa polvareda de la ciudad: existen part\u00edculas de como m\u00ednimo 13 elementos, entre los que se encuentran el azufre, el cloro, el titanio, el hierro, el n\u00edquel, el zinc, el bromo y el plomo. Entre las part\u00edculas finas predomina el azufre y entre las gruesas, aquellos elementos provenientes del suelo, como el silicio, el calcio y hierro. En esa sopa a\u00e9rea tambi\u00e9n circulan esporas de hongos y bacterias.<\/p>\n<p>     Solo que no se sabe de d\u00f3nde sale m\u00e1s material en part\u00edculas, si de los autom\u00f3viles o de las industrias. Por eso, F\u00e1tima y el equipo del Instituto de Qu\u00edmica de la USP coordinado por L\u00edlian Carvalho pasaron dos inc\u00f3modos d\u00edas realizando mediciones y colectas en dos t\u00faneles de la ciudad: el J\u00e2nio Quadros, por d\u00f3nde solamente pasan veh\u00edculos livianos, y el Maria Maluf, por el cual tambi\u00e9n pasan camiones. Son laboratorios en los cuales se mezclan los contaminantes que a\u00fan no reaccionan entre s\u00ed -entre otras razones, porque all\u00ed no existe radiaci\u00f3n solar. Durante los pr\u00f3ximos meses, a medida en que el grupo vaya concluyendo los an\u00e1lisis, se conocer\u00e1 mejor la contribuci\u00f3n hecha por los veh\u00edculos.<\/p>\n<p>     La profundizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n torna m\u00e1s evidente las posibles soluciones. Estudios similares realizados en Santiago de Chile permitieron reducir a la mitad la concentraci\u00f3n de contaminantes, cuya dispersi\u00f3n es trabada por la cordillera. Seg\u00fan Artaxo, eso fue sencillo: despu\u00e9s descubierto que la polvareda era el mayor contaminante, se concluy\u00f3 que era factible invertir en camiones que barren las calles todas las noche que controlar la emisi\u00f3n de contaminantes por parte de las industrias y de los veh\u00edculos. &#8220;La contaminaci\u00f3n del aire tiene soluci\u00f3n&#8221;, dice Artaxo. &#8220;Basta crear un plan de control muy bien fundamentado cient\u00edficamente, con metas claras y multas para quienes no las cumplan.&#8221;<\/p>\n<p><b>Soluciones al alcance de la mano<\/b><\/p>\n<p>     Para Artaxo, no se trata de crear, sino de implementar las medidas que ya han sido anunciadas: mayores inversiones en el transporte urbano de pasajeros, control anual de las emisiones de los veh\u00edculos y reemplazo de los \u00f3mnibus a gasoil por equivalentes a gas. &#8220;Si estas medidas hubieran sido aplicadas hace diez a\u00f1os, a contaminaci\u00f3n actual ser\u00eda entre un 30% a un 50% menor&#8221;. Pero existen cambios que ya est\u00e1n en marcha. Ya se encuentra en actividad en el pico del Jaragu\u00e1 una estaci\u00f3n m\u00f3vil de la Cetesb que mide el tenor de material en part\u00edculas en suspensi\u00f3n, el di\u00f3xido de azufre, mon\u00f3xido de carbono y ozono a 300 metros del suelo.<\/p>\n<p>     Existen otras 23 estaciones fijas y dos m\u00f3viles en la Regi\u00f3n Metropolitana y seis fuera de ella, en Cubat\u00e3o (dos), Campinas, Paul\u00ednia, Sorocaba y S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos. Atentos al futuro, los investigadores de la USP estudian la contaminaci\u00f3n con im\u00e1genes de sat\u00e9lites con una resoluci\u00f3n de entre 1 y 5 km. El sat\u00e9lite Terra, lanzado el a\u00f1o pasado por la Nasa, la agencia espacial de Estados Unidos, muestra que es posible detectar al menos el tenor de part\u00edculas en la franja de luz visible y de mon\u00f3xido de carbono en el infrarrojo.<\/p>\n<p>     En diez a\u00f1os, cuando la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo se fusione con Campinas y S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, tal como est\u00e1 previsto, quiz\u00e1s sea dif\u00edcil administrar centenas de sensores para saber c\u00f3mo est\u00e1 el aire de cada d\u00eda. Por lo pronto, este estudio permite tener una idea acerca de la calidad del aire solamente echando una mirada hacia el cielo. Si hay nubes, es una buena se\u00f1al, pues las mismas funcionan como aspiradoras, es decir, succionan el aire contaminado de las capas bajas de la atm\u00f3sfera y lo expelen hacia arriba.<\/p>\n<p><b>El Proyecto<\/b><br \/><i>Meteorolog\u00eda y Contaminaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica en S\u00e3o Paulo<\/i><br \/><b>Modalidad<\/b><br \/>     Proyecto tem\u00e1tico<br \/><b>Coordinador<\/b><br \/>     Pedro Leite da Silva Dias &#8211; Instituto Astron\u00f3mico y Geof\u00edsico &#8211; USP<br \/><b>Inversi\u00f3n<\/b><br \/>     R$ 1.411.210,01<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El humo que S","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-77923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77923\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77923"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}