{"id":77924,"date":"2004-02-01T00:00:00","date_gmt":"2004-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/sao-paulo-la-ciudad-de-77-climas-4\/"},"modified":"2004-02-01T00:00:00","modified_gmt":"2004-02-01T00:00:00","slug":"sao-paulo-la-ciudad-de-77-climas-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sao-paulo-la-ciudad-de-77-climas-4\/","title":{"rendered":"S"},"content":{"rendered":"<p>Ricardo Zorzetto<\/p>\n<p>     Son las diez de la ma\u00f1ana del 3 de septiembre en la mayor metr\u00f3polis de Brasil. \u00bfDe qu\u00e9 a\u00f1o?, del a\u00f1o 1999, cuando se efectu\u00f3 una de las mediciones en el marco de la investigaci\u00f3n que fundamenta este art\u00edculo. Pero el panorama poco ha ido cambiado durante todo este tiempo. En medio a la hilera de edificios y al ruido del tr\u00e1nsito de la Avenida Paulista, es f\u00e1cil observar hombres vistiendo trajes oscuros y mujeres desfilando sobre tacos, con sus trajes sastre casi siempre negros.<\/p>\n<p>     Debido a la temperatura de 28\u00ba Celsius, at\u00edpica para una ma\u00f1ana soleada de final de invierno, esos atuendos parecen poco adecuados, pero \u00e9sas son las exigencias del trabajo en el mayor centro financiero del pa\u00eds ?y adem\u00e1s, como ya es sabido, la temperatura puede caer por la tarde. Ocho kil\u00f3metros al oeste de all\u00ed, a esa misma hora, en mangas de camisa, los vendedores del mercado municipal de Lapa atienden a sus clientes ?y en las cercan\u00edas de dicho mercado la temperatura es de 32\u00ba Celsius. A su vez, a 10 kil\u00f3metros de all\u00ed, en Mo\u00f3ca, un barrio situado del lado opuesto, no es menos intenso el calor que sienten los comerciantes, y sus vecinos en general.<\/p>\n<p>     La diferencia de temperatura entre dos puntos pr\u00f3ximos, que molesta a quienes viven en S\u00e3o Paulo, puede llegar a diez grados en un mismo horario. Tales sitios pueden ser el Parque Ecol\u00f3gico del Tiet\u00ea y la Autopista Marginal del Tiet\u00ea, situados a diez kil\u00f3metros uno del otro. Quienes m\u00e1s padecen esta peculiaridad de la mayor ciudad brasile\u00f1a son los habitantes de las favelas y conventillos o vecindades, a menudo empujados hacia regiones cada vez m\u00e1s distantes del centro. Sus casas, no aptas para afrontar las oscilaciones de temperatura, son como hornos durante el d\u00eda y heladeras por las noches.<\/p>\n<p>     El constante cambio de ropa ?y, l\u00f3gicamente, la propagaci\u00f3n de viviendas precarias, en las cuales vive el 12% de los 10 millones de habitantes de la capital? es producto del crecimiento desordenado de la metr\u00f3polis, ahora desmenuzado con la publicaci\u00f3n este mes del<I>Atlas Ambiental do Munic\u00edpio de S\u00e3o Paulo<\/I>     [<I>Atlas ambiental del municipio de S\u00e3o Paulo<\/I>     ], un proyecto llevado a cabo por las secretar\u00edas municipales de Verde y Medio Ambiente y de Planificaci\u00f3n, con el apoyo del Biota-FAPESP, un programa de relevamiento de la flora y la fauna paulistas.<\/p>\n<p>     Dicho Atlas, cuyos primeros resultados fueron anunciados en diciembre de 2000 (lea en<b>Pesquisa FAPESP<\/b>     n\u00ba 60), se encuentra en internet (http:\/\/atlasambiental.prefeitura.sp.gov.br). El proyecto de investigaci\u00f3n que lo fundament\u00f3 &#8220;es el resultado de una asociaci\u00f3n paradigm\u00e1tica entre el poder p\u00fablico municipal y el sistema de investigaci\u00f3n de estado de S\u00e3o Paulo&#8221;, comenta Jos\u00e9 Fernando Perez, director cient\u00edfico de la FAPESP, en el prefacio del libro. &#8220;El \u00e9xito de este emprendimiento nos lleva a hacer una reflexi\u00f3n sobre el potencial de esta relaci\u00f3n posible y necesaria, pero tan poco explotada a\u00fan.&#8221;<\/p>\n<p>     El Atlas muestra c\u00f3mo se distribuyen los 200 kil\u00f3metros cuadrados que a\u00fan restan de vegetaci\u00f3n intacta en el municipio, el equivalente al 13% de su territorio (1.512 kil\u00f3metros cuadrados). A lo largo de sus casi 450 a\u00f1os ?que se cumplir\u00e1n a comienzos de 2004?, la construcci\u00f3n de viviendas, edificios e industrias ech\u00f3 abajo un 87% de la vegetaci\u00f3n nativa de la capital paulista. De acuerdo con este estudio, coordinado por la ge\u00f3loga Harmi Takiya, subalcaldesa del barrio de Mo\u00f3ca, la ciudad perdi\u00f3 una quinta parte de su vegetaci\u00f3n natural entre 1990 y 2000. Hoy en d\u00eda los \u00e1rboles se concentran en los 39 parques estaduales y municipales, y en un pu\u00f1ado de barrios ?Jardins, Pinheiros y Morumbi, en la Zona Oeste, y Moema, en la parte de la Zona Sur m\u00e1s cercana al Centro.<\/p>\n<p>     Pero, a medida en que se avanza hacia Cap\u00e3o Redondo y Jardim \u00c2ngela, barrios situados en el meollo de la Zona Sur, el brazo m\u00e1s largo de la ciudad, a unos 20 kil\u00f3metros del Centro, los \u00e1rboles comienzan a escasear. Y gana espacio un paisaje horizontal absolutamente urbano, con edificios dispersos e impresionantes conjuntos de viviendas precarias ?y la temperatura sube lentamente. En los barrios m\u00e1s cercanos a la Sierra do Mar, como Marsilac, debido a la cercan\u00eda de la reserva de Capivari-Monos, la temperatura es mucho m\u00e1s baja: oscila alrededor de los 23\u00ba Celsius.<\/p>\n<p><b>Un mosaico de microclimas<\/b><\/p>\n<p>     En una de las vertientes de trabajo del Atlas, un equipo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) descubri\u00f3 que, como consecuencia de las distintas formas de ocupaci\u00f3n del espacio urbano, la ciudad presenta 77 climas diferentes ?vistos desde una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia, que al margen de la temperatura y la humedad del ambiente, considera los factores que alteran las caracter\u00edsticas del clima e influyen sobre el bienestar de la gente, como lo son el tipo de construcci\u00f3n predominante (m\u00e1s o menos viviendas, edificios o favelas) y la intensidad del tr\u00e1nsito, ya que la temperatura puede subir con el calor emanado de los autom\u00f3viles y la contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     El resultado de ello es un mosaico que gana homogeneidad en los extremos de la ciudad, debido a la proximidad con la Sierra da Cantareira, al norte, y la Sierra do Mar, al sur. Existe tambi\u00e9n una cierta uniformidad en los barrios que circundan el Centro, en un arco que comienza en Barra Funda, Zona Oeste, pasa por Lim\u00e3o y Santana, en la Zona Norte, avanza hasta Penha y Vila Matilde, Zona Leste, y termina en Sacom\u00e3, en la Zona Sur de la ciudad. Y hay variaciones de temperatura en el seno de los propios barrios, en sus calles o plazas, raz\u00f3n por la cual estos climas tambi\u00e9n pueden caracterizarse como microclimas. Pero el mosaico se torna m\u00e1s  complejo, con diferencias m\u00e1s acentuadas de temperatura en las porciones de Zonas Oeste y Sur cercanas al Centro (<I>vea en el mapa<\/I>     ).<\/p>\n<p>     Una de las principales causas de tama\u00f1a variaci\u00f3n es la deforestaci\u00f3n, asociada a los loteos clandestinos y favelas que se diseminan en los extremos de la ciudad. A los da\u00f1os de la devastaci\u00f3n, de acuerdo con el estudio coordinado por el ge\u00f3grafo Jos\u00e9 Roberto Tarifa, se suma inicialmente el impacto provocado por la impermeabilizaci\u00f3n del suelo: S\u00e3o Paulo tiene hoy en d\u00eda 60 mil kil\u00f3metros de calles asfaltadas, que retienen el calor; as\u00ed la ciudad se vuelve m\u00e1s calurosa. Se debe tambi\u00e9n tener en cuenta la fuerte influencia de la circulaci\u00f3n diaria de 3 millones de autom\u00f3viles en la ciudad.<\/p>\n<p>     Al margen de generar calor, producto de la quema de combustibles, que corresponde a una d\u00e9cima parte de la energ\u00eda que a ciudad recibe del Sol, los veh\u00edculos arrojan al aire 2,6 millones de toneladas anuales de contaminantes, de acuerdo con la Compa\u00f1\u00eda de Saneamiento B\u00e1sico del Estado de S\u00e3o Paulo (Cetesb) ?y, cuanto m\u00e1s humareda hay en el aire, m\u00e1s calor hace. S\u00famese a ello el concreto de 4 millones de viviendas y edificios. El resultado es que la temperatura tiende a subir m\u00e1s a\u00fan con la densidad de las construcciones verticales ?un efecto conocido como islas de calor. En ese sentido, el centro hist\u00f3rico de S\u00e3o Paulo es una excepci\u00f3n. La densidad de rascacielos es tan elevada que se da el efecto contrario: las islas de fr\u00edo. En este caso, en muchos edificios, no llega la luz del Sol a los pisos m\u00e1s bajos.<\/p>\n<p>     Ya desde que empez\u00f3 a estudiar el clima de S\u00e3o Paulo, esto hace 30 a\u00f1os, Tarifa no lograba aceptar la idea de que ambientes tan diferentes ?como las alamedas del barrio Jardins y la alfombra gris\u00e1cea de las casas de la Zona Este? tuvieran un clima homog\u00e9neo, de acuerdo con la visi\u00f3n cl\u00e1sica de los f\u00edsicos y meteor\u00f3logos. &#8220;Los estudios eran segmentados y evaluaban \u00fanicamente uno u otro aspecto, como las lluvias o la contaminaci\u00f3n&#8221;, dice Tarifa, quien luego de jubilarse en la USP, en 2002, fue contratado por la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT) de Rondon\u00f3polis.<\/p>\n<p>     &#8220;La antigua visi\u00f3n no ten\u00eda en cuenta que la vida de las personas en S\u00e3o Paulo sufre por ejemplo la influencia de la calidad del aire y del confort t\u00e9rmico&#8221;. Seg\u00fan Tarifa, el cambio en la forma de an\u00e1lisis del problema urg\u00eda tambi\u00e9n debido a que existen per\u00edodos del d\u00eda en los que las actividades de los habitantes, como su traslado a los lugares de trabajo, por ejemplo, pesan m\u00e1s que el relieve en la definici\u00f3n de la temperatura en una regi\u00f3n espec\u00edfica y a un determinado horario.<\/p>\n<p>     Tarifa y Gustavo Armani, otro ge\u00f3grafo del Laboratorio de Climatolog\u00eda y Biogeograf\u00eda de la USP, reunieron los estudios sobre el clima paulistano [de la ciudad de S\u00e3o Paulo] realizados entre 1970 y 2000, y compararon estos datos con fotos a\u00e9reas de la ciudad e im\u00e1genes provenientes del sat\u00e9lite Landsat 7. Partiendo de esa base de datos, los investigadores listaron 18 variables relacionadas con el clima de la ciudad. El clima de una regi\u00f3n es definido inicialmente por ocho de \u00e9stas, tales como la temperatura de la superficie del suelo, la humedad del ambiente y la cantidad de lluvia.<\/p>\n<p>     Los otros diez factores regulan esas caracter\u00edsticas b\u00e1sicas: son los llamados controles clim\u00e1ticos, tales como la emisi\u00f3n de contaminantes, la dimensi\u00f3n de la cobertura vegetal y la densidad de poblaci\u00f3n y de edificios. El resultado final ?los 77 climas presentados en el libro<I>Os Climas na Cidade de S\u00e3o Paulo ? Teoria e Pr\u00e1tica<\/I>     [<I>Los climas de la ciudad de S\u00e3o Paulo ? Teor\u00eda y pr\u00e1ctica<\/I>     ], publicado en 2001? deja claro que estas expresiones de la urbanidad son actualmente m\u00e1s importantes para definir el clima metropolitano que el propio relieve, uno de los principales factores determinantes de las caracter\u00edsticas de los climas naturales hasta comienzos del siglo pasado.<\/p>\n<p>     S\u00e3o Paulo creci\u00f3 desde una colina enclavada entre los r\u00edos Tiet\u00ea y Tamanduate\u00ed, a 720 metros de altitud, sobre la cual los sacerdotes jesuitas Jos\u00e9 de Anchieta y Manuel da N\u00f3brega crearon el Colegio de S\u00e3o Paulo de Piratininga, en una precaria caba\u00f1a de madera. Desde all\u00ed, los habitantes ganaron primeramente las tierras m\u00e1s planas y bajas. En un segundo momento, avanzaron rumbo a la elevaci\u00f3n conocida por los ge\u00f3grafos como espig\u00f3n central, situada 800 metros arriba del nivel del mar, sobre el cual en la actualidad se asientan barrios como Sumar\u00e9, Cerqueira C\u00e9sar, Vila Mariana y Jabaquara. El tramo m\u00e1s alto de ese corredor es la Avenida Paulista, que hasta 1900 no era m\u00e1s que un buc\u00f3lico conjunto de chacras o quintas y mansiones.<\/p>\n<p>     Desde el comienzo del siglo pasado, la poblaci\u00f3n de la ciudad, por entonces de 240 mil habitantes, ha crecido 40 veces, y hoy en d\u00eda se esparce incluso por \u00e1reas antes de dif\u00edcil acceso, como la Sierra da Cantareira, una muralla natural de 1.200 metros de altura. &#8220;Cada vez que se altera el espacio se redefine el clima&#8221;, recuerda Tarifa. Cercada al norte por la Cantareira y al sur por la Sierra do Mar, la mayor metr\u00f3polis brasile\u00f1a se encuentra en un corredor que facilita la entrada de masas de aire fr\u00edo provenientes de la Ant\u00e1rtida y de corrientes de aire cargadas de humedad que llegan desde el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, distante a apenas 45 kil\u00f3metros en l\u00ednea recta. Estos elementos naturales son responsables a\u00fan hoy en d\u00eda por la temperatura relativamente agradable de la ciudad.<\/p>\n<p><b>La tierra &#8220;sin gar\u00faa&#8221;<\/b><\/p>\n<p>     Desde la \u00e9poca de los jesuitas hasta la actualidad, S\u00e3o Paulo se ha devorado casi todo el verde que ten\u00eda en s\u00ed y dej\u00f3 de tener \u00fanicamente cinco climas, tal como ten\u00eda hace quinientos a\u00f1os, a la \u00e9poca del descubrimiento. Esos cinco tipos eran variaciones del clima Tropical, con una estaci\u00f3n fr\u00eda y seca, que se extiende por el oto\u00f1o y el invierno, y otra c\u00e1lida y lluviosa durante la primavera y el verano, con temperaturas medias que oscilaban entre los 15\u00ba Celsius y los 25\u00ba Celsius. De acuerdo con un estudio realizado en el Instituto de Astronomia, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la USP, la temperatura media de la ciudad se elev\u00f3 1,3\u00ba Celsius en los \u00faltimos 40 a\u00f1os. Hasta los a\u00f1os 60, la capital paulista era todav\u00eda llamada &#8220;La tierra de la gar\u00faa&#8221;, debido a la llovizna fina y asidua, que se sumaba a un clima que era m\u00e1s fr\u00edo que el actual. En el invierno, los paulistanos no omit\u00edan el uso gruesos abrigos, guantes y echarpes o bufandas.<\/p>\n<p>     Pero tan elevada diversidad de climas no es una exclusividad de S\u00e3o Paulo. En mayor o menor grado, \u00e9sta existe tambi\u00e9n en otras metr\u00f3polis del mundo, como Ciudad de M\u00e9xico, Santiago de Chile y Buenos Aires, en Argentina. &#8220;Variaciones de climas tan acentuadas surgen cuando se abdica del sue\u00f1o de una vida en armon\u00eda con el ambiente&#8221;, comenta Tarifa. &#8220;Es un fen\u00f3meno que se produce cuando la l\u00f3gica de la rentabilidad pasa a determinar la forma de ocupaci\u00f3n de los espacios.&#8221;<\/p>\n<p><b>El Proyecto<\/b><br \/><i>Atlas Ambiental del Municipio de S\u00e3o Paulo<\/i><br \/><b>Modalidad<\/b><br \/>     L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n. Integrado al programa Biota\/FAPESP<br \/><b>Coordinador<\/b><br \/>     Harmi Takiya &#8211; Secretar\u00eda del Verde y el Medio Ambiente<br \/><b>Inversi\u00f3n<\/b>     R$ 148.845,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La temperatura en la mayor metr","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-77924","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77924","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77924"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77924\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77924"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}