{"id":77925,"date":"2004-02-01T00:00:00","date_gmt":"2004-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/la-tierra-de-la-garua-y-de-la-ciencia-2\/"},"modified":"2004-02-01T00:00:00","modified_gmt":"2004-02-01T00:00:00","slug":"la-tierra-de-la-garua-y-de-la-ciencia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tierra-de-la-garua-y-de-la-ciencia-2\/","title":{"rendered":"La tierra de la gar"},"content":{"rendered":"<p>     La &#8220;tierra de la gar\u00faa&#8221; recibi\u00f3 una infinidad de loas para su cumplea\u00f1os. Ni siquiera la &#8220;poes\u00eda concreta de sus esquinas&#8221; qued\u00f3 afuera. Pero, \u00bfqui\u00e9n se acord\u00f3 de celebrar la existencia de la &#8220;tierra de la ciencia&#8221;? En el a\u00f1o 2001, la ciudad de S\u00e3o Paulo fue alzada por la ONU al status de Centro Mundial de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica, e hist\u00f3ricamente la ciudad ha llevado la delantera brasile\u00f1a en la implementaci\u00f3n de una pol\u00edtica de ciencia y tecnolog\u00eda, en un pa\u00eds en el que la elite consideraba que acciones de esa \u00edndole eran una p\u00e9rdida de tiempo. Sin embargo, con el esp\u00edritu imbuido de ser &#8220;el rev\u00e9s del rev\u00e9s del rev\u00e9s&#8221;, S\u00e3o Paulo fue creciendo a pasos agigantados como consecuencia de la de la prosperidad cafetera, y as\u00ed comprendi\u00f3 la necesidad de ubicarse en el paso de la revoluci\u00f3n t\u00e9cnica y cient\u00edfica que se estaba produciendo en el Primer Mundo.<\/p>\n<p>     De entrada, los institutos de investigaci\u00f3n que surgieron en la metr\u00f3polis incipiente se abocaban a resolver los problemas pr\u00e1cticos del capitalismo paulistano, especialmente en las \u00e1reas de agricultura, salud e ingenier\u00eda. La elite cada vez m\u00e1s acaudalada de S\u00e3o Paulo pod\u00eda darse el lujo de plasmar tales experimentos, y a partir de un hecho digno de nota, como la instalaci\u00f3n de la Facultad de Derecho del Largo de S\u00e3o Francisco, responsable de la expansi\u00f3n y la renovaci\u00f3n de una ciudad por ese entonces en franca decadencia, este grupo pudo ver con sus propio ojos de qu\u00e9 manera el conocimiento tambi\u00e9n generaba progreso material. Luego vinieron el nacimiento de la Escuela Polit\u00e9cnica, creada en 1893 por el ingeniero Ant\u00f4nio Francisco de Paula Souza; la creaci\u00f3n del Instituto Adolfo Lutz (a la \u00e9poca era el Laboratorio Bacteriol\u00f3gico) en 1899; el Instituto Butantan, tambi\u00e9n de 1899; el Instituto Biol\u00f3gico en 1927, \u00e9ste \u00faltimo uno de los casos m\u00e1s exitosos de asociaci\u00f3n entre la investigaci\u00f3n y las necesidades pr\u00e1cticas; entre otros.<\/p>\n<p>     Incluso la eclosi\u00f3n de la industrializaci\u00f3n en los a\u00f1os 1920 y 1930, que preve\u00eda \u00fanicamente una pol\u00edtica de sustituci\u00f3n de importaciones (ergo, sin creaci\u00f3n de tecnolog\u00eda), no hizo que decayese el \u00e1nimo paulistano. En 1934, al considerarse que era necesario preparar a su elite para la nueva revoluci\u00f3n y para la modernidad, se fund\u00f3 la Universidad de S\u00e3o Paulo, una jugada inteligente de la ciudad para mantener su hegemon\u00eda, apostando a favor de la ciencia y la cultura. Desempe\u00f1\u00f3 un papel central en dicha creaci\u00f3n la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras (FFCL) que a\u00f1os m\u00e1s tarde, en su sede de la calle Maria Ant\u00f4nia ?durante la dictadura militar?, se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de la resistencia contra el autoritarismo. No fue tampoco por casualidad que, ese mismo a\u00f1o, la ciudad fue elegida para ser sede del Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT,  por su sigla en portugu\u00e9s).<\/p>\n<p>     La ideolog\u00eda de la metr\u00f3polis invadi\u00f3 el estado: en 1947, la Constituci\u00f3n Estadual destin\u00f3 el 0,5% de la recaudaci\u00f3n al apoyo a la investigaci\u00f3n. Ese paso realiz\u00f3 el sue\u00f1o de la comunidad cient\u00edfica paulista, que pas\u00f3 a contar con la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n del Estado de S\u00e3o Paulo (FAPESP), pocos a\u00f1os despu\u00e9s de haber participado en el esfuerzo con miras a la creaci\u00f3n del por ese entonces Consejo Nacional de Investigaciones, actual Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), en 1951. La &#8220;tierra de la gar\u00faa&#8221; se convert\u00eda as\u00ed en la &#8220;tierra de la ciencia&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La &#8220;tierra de la gar\u00faa&#8221; recibi\u00f3 una infinidad de loas para su cumplea\u00f1os. Ni siquiera la &#8220;poes\u00eda concreta de sus esquinas&#8221; qued\u00f3 afuera. Pero, \u00bfqui\u00e9n se acord\u00f3 de celebrar la existencia de la &#8220;tierra de la ciencia&#8221;? 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