{"id":77941,"date":"2004-02-01T00:00:00","date_gmt":"2004-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/02\/01\/una-hermosa-y-barbara-provincia-2\/"},"modified":"2015-05-04T17:39:53","modified_gmt":"2015-05-04T20:39:53","slug":"una-hermosa-y-barbara-provincia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-hermosa-y-barbara-provincia-2\/","title":{"rendered":"Una hermosa y b\u00e1rbara provincia"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los efectos interesantes de las extensas celebraciones de los 450 a\u00f1os de la ciudad de S\u00e3o Paulo consiste en que su historia est\u00e1 siendo intensamente recordada en peri\u00f3dicos, revistas, libros y programas especiales de radio y televisi\u00f3n. Las expediciones cient\u00edficas emprendidas durante los siglos XVIII y XIX por el interior del pa\u00eds son algunos de esos acontecimientos que est\u00e1n siendo rescatados lentamente del olvido -a excepci\u00f3n de aqu\u00e9llas realizadas en la, por ese entonces, capitan\u00eda de S\u00e3o Paulo, que casi nunca se las recuerda. Durante la segunda mitad del siglo XVIII y hasta el final del siglo XIX, desembarcaron en Brasil naturalistas portugueses, franceses, ingleses, austr\u00edacos y rusos interesados en recolectar material y en reproducir y analizar la naturaleza brasile\u00f1a. La Corte portuguesa, preocupada por saber qu\u00e9 materias primas podr\u00edan ayudar a expandir la econom\u00eda de Portugal, fomentaba tales expediciones. En S\u00e3o Paulo, el santista Martim Francisco Ribeiro de Andradase intern\u00f3 en el interior de la capitan\u00eda para conocer mejor las tierras paulistas.<\/p>\n<p>Como inspector de minas y bosques, Ribeiro de Andrada redact\u00f3 informes en sus\u00a0<em>Jornais das viagens<\/em> [<em>Diarios de viajes<\/em>] entre 1803 y 1804, y en el\u00a0<em>Di\u00e1rio de uma viagem mineral\u00f3gica pela prov\u00edncia de S\u00e3o Paulo<\/em> [<em>Diario de un viaje mineral\u00f3gico por la provincia de S\u00e3o Paulo<\/em>] en el a\u00f1o 1805. En dichos relatos, Martim Francisco describi\u00f3 m\u00faltiples observaciones sobre la geolog\u00eda y sobre los animales vistos durante las exploraciones por los bosques y r\u00edos de Santos, Peru\u00edbe, Iguape, Canan\u00e9ia y alrededores de S\u00e3o Paulo. Pero se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a las costumbres de las poblaciones, critic\u00f3 la &#8220;indolencia&#8221; de la gente, hizo elogios a la naturaleza prodigiosa e incluso arriesg\u00f3 una cr\u00edtica a la Corte (&#8220;&#8230; Su Alteza est\u00e1 muy lejos, y s\u00f3lo de cerca puede verse la carencia de mejoramientos de sus colonias&#8221;).<\/p>\n<p>Catorce a\u00f1os despu\u00e9s, Martim realiz\u00f3 un nuevo viaje exploratorio, en esta ocasi\u00f3n junto a su hermano Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva, que estaba de regreso en Brasil como cient\u00edfico eminente y pol\u00edtico importante, tras pasar 36 a\u00f1os en Europa. Los hermanos Andrada partieron de Santos y llegaron hasta It\u00fa, regresando por Sorocaba. En el relato intitulado\u00a0<em>Digress\u00e3o econ\u00f4mico-metal\u00fargica pelas serras e campos do interior da bela e b\u00e1rbara prov\u00edncia de S\u00e3o Paulo<\/em> [<em>Digresi\u00f3n econ\u00f3mico-metal\u00fargica por las sierras y campos del interior de la hermosa y b\u00e1rbara provincia de S\u00e3o Paulo<\/em>], de 1820, se refieren a gneises, micaesquistos, granitos y esquistos arcillosos de la sierra de Paranapiacaba, arcillas de la capital, minerales de hierro de Santo Amaro y aluviones de oro de la sierra de Jaragu\u00e1, e informan sobre numerosas observaciones, consideradas precisas a\u00f1os despu\u00e9s por los expertos. Al final de sus experiencias cient\u00edficas, Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio se vio nuevamente cooptado por la pol\u00edtica nacional, enla cual ejerci\u00f3 funciones que fueron de capital importancia para Brasil, a punto tal que pas\u00f3 ser conocido como el Patriarca de la Independencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 200 a\u00f1os el territorio de S\u00e3o Paulo era recorrido por innumerables expediciones cient\u00edficas","protected":false},"author":151,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[465],"class_list":["post-77941","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77941","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/151"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77941"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77941\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77941"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}