{"id":77945,"date":"2004-03-01T00:00:00","date_gmt":"2004-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/03\/01\/la-culebra-primordial-2\/"},"modified":"2015-04-01T17:04:18","modified_gmt":"2015-04-01T20:04:18","slug":"la-culebra-primordial-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-culebra-primordial-2\/","title":{"rendered":"La culebra primordial"},"content":{"rendered":"<p>A mediados del mes de julio de 2003, el paleont\u00f3logo brasile\u00f1o Max Cardoso Langer y su par franc\u00e9s Emmanuel Fara hicieron un viaje en busca de f\u00f3siles por la regi\u00f3n conocida como Tri\u00e2ngulo Mineiro (Minas Gerais) y por el noroeste del estado de S\u00e3o Paulo. Luego recorrer algunas localidades de Minas Gerais, en las que no hallaron nada de gran inter\u00e9s, probaron suerte en un poblado paulista de 11 mil habitantes llamado General Salgado, ubicado a 545 kil\u00f3metros de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Esta elecci\u00f3n no fue tomada al azar. Reinaldo Bertini, un colega brasile\u00f1o de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), hab\u00eda descrito en un art\u00edculo cient\u00edfico a un cocodrilo f\u00f3sil encontrado en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Acicateados por este descubrimiento, Langer y Fara, investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto y de la Universidad de Poitiers, Francia, respectivamente, resolvieron apostar sus fichas por el nuevo y pr\u00e1cticamente desconocido sitio paleontol\u00f3gico que parec\u00eda existir en la zona. Fueron a una hacienda donde, seg\u00fan cre\u00edan, se encontraba dicho sitio. Pasaron un d\u00eda entero buscando, buscando y buscando y nada de los mentados f\u00f3siles. Deb\u00edan estar en el lugar equivocado.<\/p>\n<p>Desalentados e intrigados, releyeron el art\u00edculo de Bertini que llevaban junto con el equipaje y entonces se dieron cuenta de que un profesor local, llamado Jos\u00e9 Tadeu Arruda, hab\u00eda ayudado al colega de la Unesp durante los trabajos de campo realizados en la regi\u00f3n. Al d\u00eda siguiente salieron a preguntar por el profesor Arruda y lo encontraron enseguida. Junto al flamante miembro del equipo, los investigadores entraron en una van y siguieron las coordenadas del habitante de General Salgado.<\/p>\n<p>&#8220;Tan pronto como salimos del coche y dirigimos nuestra mirada hacia el suelo observamos una serie de peque\u00f1as v\u00e9rtebras en el afloramiento&#8221;, recuerda Langer. Eran los vestigios de la m\u00e1s antigua serpiente que se haya encontrado hasta ahora en Brasil: una culebra de h\u00e1bitos subterr\u00e1neos de unos 60 cent\u00edmetros de longitud, que probablemente habitaba en cubiles y habr\u00eda vivido hace entre 70 y 85 millones de a\u00f1os, al final del per\u00edodo Cret\u00e1ceo (y de la era Mesozoica), poco antes de la masiva extinci\u00f3n de los dinosaurios. Hasta ahora, las m\u00e1s antiguas serpientes f\u00f3siles halladas en suelo brasile\u00f1o ten\u00edan de m\u00e1xima 65 millones de a\u00f1os, remont\u00e1ndose al per\u00edodo Paleoceno, comienzos de la era Cenozoica.<\/p>\n<p><strong>V\u00e9rtebras y costillas<br \/>\n<\/strong>A decir verdad, la importancia de este hallazgo solamente fue determinada poco despu\u00e9s. Como ninguno de los que participaron directamente en la localizaci\u00f3n del f\u00f3sil era experto en ofidios, y la sospecha inicial indicaba que se trataba de restos petrificados de un reptil escamado (como las serpientes, los lagartos y las anfisbenas), los investigadores decidieron entregarle el material al paleont\u00f3logo Hussam El Dine Zaher, del Museo de Zoolog\u00eda de la USP.<\/p>\n<p>\u00c9ste, un estudioso del origen y la evoluci\u00f3n de este grupo animal, se aboc\u00f3 al estudio del fr\u00e1gil conjunto de fragmentos f\u00f3siles rescatados en el noroeste paulista, b\u00e1sicamente una docena de v\u00e9rtebras enteramente preservadas y pedazos de algunas costillas y de otras v\u00e9rtebras. La mayor y m\u00e1s significativa de las piezas cab\u00eda en la palma de una mano: una serie de siete v\u00e9rtebras enteras unidas a fragmentos de algunas costillas. Debido a que todos los fragmentos hab\u00edan sido encontrados unos junto a otros, y presentaban caracter\u00edsticas anat\u00f3micas comunes, parec\u00edan haber pertenecido a un mismo animal. Y con seguridad a una culebra, seg\u00fan concluy\u00f3 Zaher.<\/p>\n<p>Una serie de particularidades de los peque\u00f1os huesos fosilizados, rasgos morfol\u00f3gicos, tales como la forma del borde anterior del arco neural (la parte superior de la v\u00e9rtebra que envuelve a la m\u00e9dula espinal dorsal de cualquier vertebrado) y el reducido tama\u00f1o de la espina neural (la estructura puntiaguda ubicada en la c\u00faspide del arco neural y que se asemeja, a efectos de comparaci\u00f3n, a una microaleta de tibur\u00f3n) llev\u00f3 a Zaher a sugerir que la serpiente de General Salgado habr\u00eda pertenecido a un g\u00e9nero extinguido y desconocido de la superfamilia\u00a0<em>Anilioidea<\/em> . &#8220;Sus v\u00e9rtebras son distintas que las encontradas en los cinco g\u00e9neros f\u00f3siles (extinguidos) conocidos de esta superfamilia&#8221;, explica Zaher.<\/p>\n<p>En Brasil existen registros de tan solo dos de esos g\u00e9neros f\u00f3siles: el\u00a0<em>Hoffstetterella<\/em> y el\u00a0<em>Coniophis<\/em> , cada uno de ellos compuesto por una sola especie, la\u00a0<em>Hoffstetterella brasiliensis<\/em> y la\u00a0<em>Coniophis precedens<\/em> , descubiertas en S\u00e3o Jos\u00e9 do Itabora\u00ed, R\u00edo de Janeiro, con una edad aproximada de 65 millones de a\u00f1os. Los dem\u00e1s g\u00e9neros solamente se encuentran en Am\u00e9rica del Norte, \u00c1frica y Europa. Si se comprueba que se trata de una nueva especie a\u00fan no descrita en la literatura especializada, la serpiente rescatada en el interior paulista ser\u00e1 bautizada con un nombre cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Con base en el material recolectado en campo es dif\u00edcil prever c\u00f3mo eran los h\u00e1bitos de la serpiente m\u00e1s antigua de Brasil. Una manera de imaginar c\u00f3mo puede haber sido su apariencia es observando a la \u00fanica especie viva de la familia presente en todo el continente americano: la\u00a0<em>Anilius scytale<\/em> , que ser\u00eda pariente lejana de la serpiente de General Salgado. T\u00edpica de la cuenca Amaz\u00f3nica, donde puede hall\u00e1rsela en agujeros ubicados en medio de la selva y a veces incluso en \u00e1reas urbanas, la\u00a0<em>A. scytale<\/em> es una falsa coral, con rayas negras y anaranjadas y ojos de peque\u00f1o tama\u00f1o. Pese a asemejarse a las corales verdaderas, que son venenosas, es completamente inofensiva. Tiene h\u00e1bitos nocturnos, se alimenta de peque\u00f1os animales (culebras y lagartos) y puede llegar a medir 1,10 m de longitud, casi el doble del tama\u00f1o estimado de la serpiente f\u00f3sil.<\/p>\n<p>Pero, con base en esta analog\u00eda, \u00bfse puede decir que la serpiente f\u00f3sil era una versi\u00f3n menor de la falsa coral actualmente existente en el centro y norte de Brasil? Pues bien, no es precisamente as\u00ed. &#8220;Cualquier inferencia al respecto de la coloraci\u00f3n del f\u00f3sil es altamente especulativa y no tiene asidero te\u00f3rico o emp\u00edrico&#8221;, pondera Zaher. &#8220;Con relaci\u00f3n a sus h\u00e1bitos alimentarios, solamente podremos decir algo m\u00e1s preciso cuando encontremos su cr\u00e1neo fosilizado o al menos los huesos que portan sus dientes&#8221;.<\/p>\n<p>Gran parte de los an\u00e1lisis m\u00e1s modernos de la biolog\u00eda evolutiva y la anatom\u00eda comparada de las serpientes depende del estudio del cr\u00e1neo. Aparentemente, la serpiente de General Salgado pose\u00eda muchas de las caracter\u00edsticas de la\u00a0<em>A. scytale<\/em> . No habr\u00eda sido venenosa y habr\u00eda vivido en un h\u00e1bitat que se asemejaba m\u00e1s a la actual zona de Pantanal que propiamente a la Amazonia. &#8220;Los an\u00e1lisis geol\u00f3gicos muestran que, hace unos 70 millones de a\u00f1os, el noroeste paulista era una llanura fluvial, una regi\u00f3n baja hacia donde se dirig\u00edan los flujos de agua provenientes de Minas Gerais&#8221;, explica Langer. Esto significa, por lo tanto, que la &#8220;nueva&#8221; serpiente f\u00f3sil era terrestre, pero viv\u00eda cerca del agua.<\/p>\n<p>Aunque son muy interesantes, las diminutas v\u00e9rtebras y las costillas de la m\u00e1s antigua serpiente brasile\u00f1a de poco servir\u00e1n para el estudio de uno de los temas m\u00e1s candentes entre los herpet\u00f3logos (los expertos en reptiles): \u00bfcu\u00e1l es el origen de las serpientes? \u00bfDescienden de los lagartos que hace m\u00e1s de 140 millones de a\u00f1os habitaban los mares o la tierra firme? Por ser un ejemplar muy desarrollado en la escala evolutiva, la serpiente de General Salgado no aportar\u00e1 mucho a este debate cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Zaher y varios investigadores del exterior han estudiado vestigios de serpientes m\u00e1s antiguas y primitivas, como la\u00a0<em>Haasiophis terrasanctus<\/em> , una culebra con patas que data de aproximadamente 95 millones de a\u00f1os y que fue descubierta en Israel. De cualquier forma, los hallazgos realizados en el noroeste paulista enriquecen el patrimonio de ofidios f\u00f3siles de Brasil. &#8220;Ac\u00e1 es muy dif\u00edcil encontrar huesos de serpientes preservados en rocas sedimentarias&#8221;, asevera el investigador del Museo de Zoolog\u00eda. &#8220;Ese f\u00f3sil puede ayudarnos a entender c\u00f3mo era en el pasado la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las serpientes en el continente americano.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un f\u00f3sil de 70 millones de a\u00f1os es la m\u00e1s antigua serpiente hallada hasta ahora en Brasil","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-77945","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77945","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77945"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77945\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77945"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77945"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77945"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77945"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}