{"id":77950,"date":"2004-03-01T00:00:00","date_gmt":"2004-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/03\/01\/un-museo-portatil-para-el-modernismo-2\/"},"modified":"2016-01-29T13:17:29","modified_gmt":"2016-01-29T15:17:29","slug":"un-museo-portatil-para-el-modernismo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-museo-portatil-para-el-modernismo-2\/","title":{"rendered":"Un museo port\u00e1til para el Modernismo"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1l es el tama\u00f1o ideal de un museo? Aqu\u00e9llos que se contentan \u00fanicamente con las grandes proporciones arquitect\u00f3nicas de un Guggenheim o de un MAM aprender\u00e1n a contentarse con menos en cuanto a la forma, pero con bastante contenido con la\u00a0<em>Caixa modernista<\/em> [<em>Caja modernista<\/em> ], un verdadero museo port\u00e1til de la producci\u00f3n de las vanguardias art\u00edsticas brasile\u00f1as. La caja, pese a medir tan solo 38,5 cm x 30 cm, contiene 30 entre los m\u00e1s importantes libros y documentos sobre la Semana de Arte Moderno del 22; algunos de \u00e9stos en edici\u00f3n facsimilar. Lanzada por Edusp conjuntamente con la editorial de la Universidad Federal de Minas Gerais e Imprensa Oficial [la editorial del estado], cuenta con la organizaci\u00f3n de Jorge Schwartz (docente de literatura hispanoamericana de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo). &#8220;La idea de armar un archivo vivo del Modernismo consiste en organizar un repertorio en forma concentrada y caleidosc\u00f3pica, que considero que es esencial para conocer a este movimiento, poni\u00e9ndolo frente a frente con el lector&#8221;, explica Schwartz.<\/p>\n<p>La\u00a0<em>Caixa modernista<\/em> es un desdoblamiento de la exposici\u00f3n\u00a0<em>Brasil 1920-1950: de la Antropofagia a Brasilia<\/em> , realizada en el a\u00f1o 2000 en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, Espa\u00f1a y repetida en el Museo de Arte Brasile\u00f1o de la Fundaci\u00f3n Armando \u00c1lvares Penteado (FAAP) de S\u00e3o Paulo en 2002, ambas con la curadur\u00eda de Schwartz, que acabaron rindiendo un precioso cat\u00e1logo editado ese a\u00f1o por Cosac&amp;Naify. Pero este lanzamiento contiene &#8220;fetiches&#8221; in\u00e9ditos. &#8220;Como toda operaci\u00f3n museogr\u00e1fica, existe all\u00ed un deseo de poner a disposici\u00f3n del p\u00fablico verdaderos tesoros, obras de rara belleza que solamente algunos coleccionadores o bibliotecas especializadas est\u00e1n condiciones de tener&#8221;, dice. Entre los art\u00edculos de la\u00a0<em>Caixa<\/em> se destacan ediciones facsimilares de\u00a0<em>Paulicea desvairada<\/em> , de Mario de Andrade, y\u00a0<em>Pau Brasil<\/em> , de Oswald de Andrade, &#8220;piezas fundamentales en la estructuraci\u00f3n de la nueva palabra po\u00e9tica&#8221;, pero actualmente poco accesibles para el p\u00fablico.<\/p>\n<p>El ideal que orient\u00f3 la confecci\u00f3n de la\u00a0<em>Caixa<\/em> fue respetar el car\u00e1cter interdisciplinario de la Semana, reuniendo objetos referentes a la literatura, a las artes pl\u00e1sticas, a la fotograf\u00eda, al cine, a la arquitectura, a las artes decorativas, a la m\u00fasica y a la escultura. Por eso, al margen de los libros ya citados, podemos encontrar all\u00ed reproducciones del primer n\u00famero de la\u00a0<em>Revista de Antropofagia<\/em> , de 1928; tarjetas postales con obras de Tarsila do Amaral, Di Cavalcanti y Anita Malfatti; fotograf\u00edas relacionadas con la Semana de 22; un CD intitulado\u00a0<em>M\u00fasica em torno do Modernismo<\/em> , producido por Jos\u00e9 Miguel Wisnik y Cac\u00e1 Machado, contiendo obras de Villa-Lobos, Guarnieri y Nazareth, incluso con grabaciones originales y un in\u00e9dito de Villa-Lobos recuperado y ejecutado por Wisnik; como as\u00ed tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n y el cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n de Tarsila realizada en la Galerie Percier, Par\u00eds, en 1926.<\/p>\n<p>Y, por a\u00f1adidura, un in\u00e9dito importante, &#8220;una rara avis del Modernismo&#8221;: un dactiloscrito del programa de la Semana en papel con membrete del Autom\u00f3vil Club y perteneciente a la colecci\u00f3n de Paulo Prado, donde est\u00e1 registrado a m\u00e1quina un avance de las tres noches de la Semana. Schwartz tambi\u00e9n procur\u00f3 descentralizar (&#8220;pese a las dificultades&#8221;) el papel de S\u00e3o Paulo en el movimiento modernista, sin por ello disminuir sus m\u00e9ritos fundadores, pero poniendo igualmente de relieve la importancia de la presencia extranjera (Marinetti, Cendrars y Milhaud, entre otros). &#8220;En la d\u00e9cada de 1920 el Modernismo ya se hab\u00eda propagado por el pa\u00eds entero. Mario de Andrade, en el prefacio de\u00a0<em>Macuna\u00edma<\/em> , aboga por la ?desregionalizaci\u00f3n? del movimiento&#8221;, recuerda el investigador.<\/p>\n<p>En medio a las celebraciones del 450\u00b0 aniversario de la ciudad de S\u00e3o Paulo y de la transmisi\u00f3n de una miniserie de televisi\u00f3n <em>Um s\u00f3 cora\u00e7\u00e3o<\/em> [<em>Un solo coraz\u00f3n<\/em> ], trasmitida por TV Globo, que muestra el Modernismo de la capital paulista, la discusi\u00f3n &#8220;localista&#8221; adquiere nuevos ribetes. &#8220;Es indiscutible que en 1922 S\u00e3o Paulo era una ciudad provinciana comparada con la capital de la Rep\u00fablica [R\u00edo de Janeiro], que hab\u00eda sido modernizada a partir de 1905 siguiendo el modelo parisino de Hausmann.<\/p>\n<p>Pero es muy diferente tener \u00fanicamente un esp\u00edritu o artistas modernizantes que tener una actitud agresivamente program\u00e1tica, revolucionaria y grupal como lo fue la del movimiento del 22&#8221;, asevera Schwartz. Para \u00e9ste, la pol\u00e9mica puede resolverse cedi\u00e9ndole la palabra a Manuel Bandeira, en un comentario referente al Sal\u00f3n de 1931, llevado a cabo en R\u00edo de Janeiro y organizado por L\u00facio Costa, visto por muchos como una prueba del pionerismo modernista carioca. &#8220;Me es grato constatar que el \u00e9xito del Sal\u00f3n cont\u00f3 con la contribuci\u00f3n paulista como elemento decisivo. L\u00facio Costa comprendi\u00f3 desde el primer momento que en materia de buenas directrices art\u00edsticas S\u00e3o Paulo es casi todo Brasil. De S\u00e3o Paulo parti\u00f3 el movimiento moderno. Los mayores nombre surgieron S\u00e3o Paulo, y fue all\u00ed que poetas, m\u00fasicos, pintores y escultores de otros estados encontraron el ambiente donde fueron mejor comprendidos y definitivamente consagrados&#8221;, declar\u00f3 el poeta al\u00a0<em>Di\u00e1rio Nacional<\/em> .<\/p>\n<p>Si bien el epicentro del movimiento es a\u00fan controvertido, la dimensi\u00f3n de la ruptura es clara. &#8220;Los propios participantes quedar\u00edan atontados al ver sus destinos. Pero cuando vemos a sus grandes personalidades en una miniserie por la red Globo, de alcance nacional y popular, podemos afirmar que la profec\u00eda de Oswald de que la masa habr\u00eda de comer su masita fina, acab\u00f3 plasm\u00e1ndose. \u00bfQu\u00e9 le debe la cultura brasile\u00f1a al movimiento? Mucho m\u00e1s de lo que la vana imaginaci\u00f3n supone&#8221;, observa Schwartz.<\/p>\n<p>El profesor recuerda, por ejemplo, el d\u00e9bito de la poes\u00eda concreta al Modernismo. \u00c9sta construy\u00f3 parte de su ideario en los supuestos antrop\u00f3fagos de Oswald. Tambi\u00e9n el propio Cinema Novo fue beneficiario directo del ideario modernista. Y a\u00fan m\u00e1s: seg\u00fan Schwartz, son reflejos del 22 el Tropicalismo, la revitalizaci\u00f3n de la dramaturgia brasile\u00f1a m\u00e1s all\u00e1 de Nelson Rodrigues y el desarrollo de la arquitectura brasile\u00f1a que, aunque culmine con Brasilia, se inicia con los proyectos de Warchavchik en S\u00e3o Paulo, autor en 1925 del Manifiesto sobre la arquitectura moderna. &#8220;Si en este preciso momento podemos ver con tranquilidad y admiraci\u00f3n una exposici\u00f3n sobre Arte Africano en S\u00e3o Paulo, como as\u00ed tambi\u00e9n una retrospectiva de Picasso, pienso que, en \u00faltima instancia, todo ello se debe a los caminos abiertos por la generaci\u00f3n del 22, que permiti\u00f3 lanzar una mirada en direcci\u00f3n a los no siempre f\u00e1ciles c\u00f3digos abstractos de la modernidad. \u00bfEso es poco?&#8221;<\/p>\n<p><strong>Ruptura<br \/>\n<\/strong>Pero los logros pueden traer consigo males. &#8220;Lo nuevo como ruptura con la tradici\u00f3n, como oposici\u00f3n al pasado, y todos los supuestos vanguardistas embutidos en ese concepto acabaron con el tiempo migrando hacia la esfera del consumo. El mercado es inconcebible sin esa alianza, nefasta a mi modo de ver las cosas, con la ideolog\u00eda de lo nuevo&#8221;, acota Schwartz. En la ra\u00edz del movimiento se alojaba, sin que \u00e9ste lo desease, su banalizaci\u00f3n. &#8220;Entramos en el consumo de lo nuevo por lo nuevo mismo o de lo nuevo como fetiche. Muy diferente de las rupturas planteadas por los modernistas, en un momento crucial en el que se propusieron internacionalizar su lenguaje.&#8221;<\/p>\n<p>Algunos cr\u00edticos del Modernismo tambi\u00e9n destacan que el movimiento pas\u00f3 como un tractor por arriba del arte acad\u00e9mico producido en Brasil por ese entonces, que habr\u00eda impedido una armonizaci\u00f3n entre futuro y el pasado. &#8220;Para tener contornos revolucionarios, la Semana deber\u00eda oponerse f\u00e9rreamente a toda una opulenta tradici\u00f3n. Pero la historia del movimiento muestra que los compartimentos no fueron precisamente tan estancos: Anita fue radicalmente expresionista solamente durante un breve per\u00edodo; la etapa cubista, paubrasilizante y antrop\u00f3faga de Tarsila tambi\u00e9n fue ejercida solamente durante sus a\u00f1os m\u00e1s radicales&#8221;, recuerda el organizador. Para \u00e9ste, un buen ejemplo de las ambivalencias modernistas pueden verse expl\u00edcitamente en el famoso Sal\u00f3n de do\u00f1a Ol\u00edvia Guedes Penteado, sito en la calle Duque de Caxias, donde conviv\u00edan el estilo acad\u00e9mico m\u00e1s tradicional con el solar decorado por Lasar Segall, dedicado enteramente a las vanguardias, y donde se realizaban los encuentros semanales del grupo modernista.<\/p>\n<p>&#8220;Tambi\u00e9n, cuando Cendrars lleg\u00f3 a Brasil una de las actividades del grupo consisti\u00f3 en mostrar y festejar nuestro barroco, en el marco de la famosa caravana modernista a Minas Gerais de 1924. Es decir: los modernistas supieron mirar hacia el pasado, que es una lecci\u00f3n para meditar, no para reproducir, tal como afirmara Mario de Andrade en el\u00a0<em>Pref\u00e1cio interessant\u00edssimo<\/em> de 1922&#8243;, explica Schwartz. El Modernismo fue un movimiento elitista y revolucionario.<\/p>\n<p>Est\u00e9tico, pero preocupado con lo social, a veces cay\u00f3 en los desfiladeros de una admiraci\u00f3n por el fascismo. Sea como fuere, puede con justicia ser reconocido, tal como dijera Mario, como &#8220;la mayor org\u00eda intelectual que la historia art\u00edstica del Brasil registra&#8221;. \u00bfVeremos algo semejante en el futuro? Schwartz no se aventura a hacer &#8220;previsiones esot\u00e9ricas&#8221;, pero considera preocupante la ruta de la globalizaci\u00f3n del arte, en la que la marca de lo nacional no apunta hacia el referente.<\/p>\n<p>&#8220;Prefiero dedicarme a rescatar documentos y papeles olvidados o perdidos&#8221;, dice. A prop\u00f3sito: Schwartz se encuentra abocado ahora a la preparaci\u00f3n de una caja concretista, y sue\u00f1a con una nueva caja modernista, con m\u00e1s documentos en facs\u00edmil, como<em>Cobra Norato<\/em> , de Raul Bopp, o<em>Macuna\u00edma<\/em> , con dise\u00f1os de Pedro Nava. El resto queda a cargo del lector. Al fin y al cabo, la<em>Caixa modernista<\/em> , como todo buen museo, puede contener el pasado sin dejar de fustigar al futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Caixa modernista contiene los documentos m\u00e1s importantes del movimiento","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-77950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77950"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}