{"id":77970,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/extincion-de-peso-2\/"},"modified":"2015-08-28T16:09:45","modified_gmt":"2015-08-28T19:09:45","slug":"extincion-de-peso-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/extincion-de-peso-2\/","title":{"rendered":"Extinci\u00f3n de peso"},"content":{"rendered":"<p>Observe atentamente a los paquidermos que aparecen en esta p\u00e1gina: un tapir y un elefante. Pese a su notable diferencia de porte, ambos son animales superlativos en sus respectivos continentes. El tapir, con un peso que puede llegar a los 300 kilos y sus 2 metros de longitud, es el mayor mam\u00edfero terrestre de Sudam\u00e9rica. En su h\u00e1bitat natural, sus medidas no son igualadas por ninguna otra especie. De cualquier manera, su conformaci\u00f3n f\u00edsica es t\u00edmida si se la compara con la de su compa\u00f1ero de p\u00e1gina.<\/p>\n<p>El elefante puede ser hasta veinte veces m\u00e1s pesado que el animal sudamericano y, con dimensiones que alcanzan al menos el triple de su tama\u00f1o, es el ser no marino m\u00e1s colosal de \u00c1frica -a decir verdad, de todo el mundo. En la sabana africana, la cogotuda jirafa es la m\u00e1s alta, el feroz le\u00f3n carga consigo el t\u00edtulo de rey de los animales, pero el que es realmente majestuoso es el elefante.<\/p>\n<p>Con todo, cabe preguntar, \u00bfpor qu\u00e9 el mayor mam\u00edfero terrestre de Sudam\u00e9rica es tan peque\u00f1o con relaci\u00f3n a su hom\u00f3logo africano? Pues porque sucede que ac\u00e1 en Am\u00e9rica, como en la mayor parte del planeta, la llamada megafauna se extingui\u00f3 por completo y de una manera que a\u00fan no ha sido muy bien explicada, en alg\u00fan momento de la historia reciente, mientras que all\u00e1 en \u00c1frica algunos de sus linajes, como los que generaron los actuales elefantes, jirafas y rinocerontes, encontraron formas de preservarse en el transcurso del tiempo. Est\u00e1 bien, pero all\u00ed surge la verdadera pregunta: \u00bfsi Sudam\u00e9rica ten\u00eda hace unos 15 mil a\u00f1os una fauna de mam\u00edferos con diversidad y porte similares a la de \u00c1frica, por que al final nuestra megafauna pereci\u00f3 y la de all\u00e1 no?<\/p>\n<p>De acuerdo con una nueva teor\u00eda, elaborada por el investigador Mario de Vivo, del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en colaboraci\u00f3n con la bi\u00f3loga y estudiante de doctorado Ana Paula Carmignotto, un significativo cambio clim\u00e1tico puede haber sido el elemento clave que explicar\u00eda tanto la desaparici\u00f3n de la megafauna de Sudam\u00e9rica como su razonable preservaci\u00f3n en \u00c1frica: la cantidad superior a lo normal de agua de precipitaciones existente en ambos continentes durante el Holoceno, una \u00e9poca geol\u00f3gica (m\u00e1s c\u00e1lida) iniciada hace alrededor de 11 mil a\u00f1os, al final de la \u00faltima Edad del Hielo y que se extiende hasta los d\u00edas actuales.<\/p>\n<p>Llovi\u00f3 demasiado, las antiguas \u00e1reas de sabana -el h\u00e1bitat por excelencia de los grandes y medianos mam\u00edferos, generalmente situado en \u00e1reas tropicales de humedad moderada o baja [conocido en Brasil tambi\u00e9n como cerrado]- se volvieron sumamente densas y cerradas, con muchos \u00e1rboles, y pr\u00e1cticamente se convirtieron en extensiones de las vecinas selvas tropicales.<\/p>\n<p>En \u00c1frica, la mayor\u00eda de los mam\u00edferos de gran porte, generalmente herb\u00edvoros que viv\u00edan en manadas, logr\u00f3 migrar hacia nuevas zonas de vegetaci\u00f3n abierta, con pocos \u00e1rboles y alg\u00fan pastaje. En funci\u00f3n de esta alteraci\u00f3n clim\u00e1tica, este tipo de formaci\u00f3n vegetal surgi\u00f3 en \u00e1reas actualmente des\u00e9rticas, ubicadas en los extremos norte y sur del continente.<\/p>\n<p>En tanto, en Am\u00e9rica del Sur los animales m\u00e1s grandes, concentrados en la regi\u00f3n central y septentrional del continente, no hallaron un ambiente cercano compatible con su estilo de vida. Les falt\u00f3 la sabana. &#8220;La mayor\u00eda de los autores suele decir que la permanencia de ejemplares de la megafauna en \u00c1frica obedeci\u00f3 a un motivo que no tuvo nada que ver con su desaparici\u00f3n en Am\u00e9rica del Sur&#8221;, afirma De Vivo. &#8220;Disiento de esa visi\u00f3n y considero que ambos procesos fueron consecuencia de una misma causa: el exceso de humedad, que alter\u00f3 la vegetaci\u00f3n de ambos continentes.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El clima y la vegetaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Para idear su teor\u00eda sobre la megafauna, que ser\u00e1 pronto publicada en un art\u00edculo cient\u00edfico en el\u00a0<em>Journal of Biogeography<\/em>, el profesor y su alumna de la USP llevaron a cabo una detallada investigaci\u00f3n multidisciplinaria sobre los mam\u00edferos extinguidos y los vivos de Sudam\u00e9rica y \u00c1frica. Tambi\u00e9n recabaron datos relativos a c\u00f3mo eran -o c\u00f3mo pueden haber sido- el clima y la vegetaci\u00f3n en esos dos continentes en los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os. Gran parte de los trabajos se hizo en el marco de un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP y coordinado por De Vivo, que estudia la evoluci\u00f3n y la conservaci\u00f3n de los mam\u00edferos existentes actualmente en el este de Brasil.<\/p>\n<p>El zo\u00f3logo es el primero a admitir que su modelo no es perfecto, y tampoco es capaz de responder a todas las preguntas sobre la megafauna. De cualquier manera, De Vivo cree que, pese a sus limitaciones, su teor\u00eda es firme. &#8220;Esta explicaci\u00f3n tiene sentido cuando se observa tanto el pasado como el presente de los mam\u00edferos de \u00c1frica y de Am\u00e9rica del Sur&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Esa l\u00f3gica, desde el punto de vista defendido por el d\u00fao de la USP, se basa en una secuencia relativamente sencilla -pero ingeniosa- de deducciones y conclusiones que a su vez hacen pie en el an\u00e1lisis de una serie de datos y trabajos sobre las megafaunas sudamericana y africana. De Vivo observ\u00f3 que los mayores mam\u00edferos terrestres de ambos continentes -aqu\u00e9llos que se extinguieron en Sudam\u00e9rica y los de gran porte que a\u00fan existen en \u00c1frica, como los elefantes, los rinocerontes y las jirafas- para vivir requieren de grandes \u00e1reas abiertas, con pastizales y sin muchos \u00e1rboles, de manera tal de poder mantener su modo de vida.<\/p>\n<p>&#8220;En \u00c1frica todav\u00eda existen especies de elefantes y de b\u00fafalos que viven dentro de la selva, o mejor dicho: en \u00e1reas de claros en medio a la vegetaci\u00f3n espesa&#8221;, pondera el zo\u00f3logo. &#8220;Pero esos animales viven en manadas peque\u00f1as y son mucho m\u00e1s peque\u00f1os que los t\u00edpicos elefantes y b\u00fafalos de la sabana&#8221;. Por tanto, si en la actualidad los grandes mam\u00edferos habitan praderas con \u00e1rboles dispersos, \u00e9se tambi\u00e9n debe haber sido el ambiente natural de la megafauna de hace algunos miles de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed, ninguna novedad. Todos los registros f\u00f3siles llevan a ese tipo de razonamiento. El paso siguiente consisti\u00f3 en crear un modelo clim\u00e1tico-vegetativo medianamente confiable que indicase d\u00f3nde pueden haber estado localizadas las sabanas -o algo parecido-, en \u00c1frica y en Sudam\u00e9rica entre el final de la \u00e9poca geol\u00f3gica llamada Pleistoceno -m\u00e1s o menos entre 20 y 13 mil a\u00f1os atr\u00e1s, en el auge de la \u00faltima gran glaciaci\u00f3n- y el medio del Holoceno, hace alrededor de 5 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>El \u00fanico par\u00e1metro hallado por De Vivo fueron los \u00edndices de humedad, de pluviosidad de ambos continentes, uno de los factores, junto a la temperatura, m\u00e1s importantes para la caracterizaci\u00f3n del clima -y por extensi\u00f3n de la vegetaci\u00f3n- de una regi\u00f3n durante un per\u00edodo de tiempo. Con los indicios prehist\u00f3ricos relativos a la cantidad de lluvia precipitada sobre los dos bloques de tierra firme separados por el Atl\u00e1ntico Sur, el investigador construy\u00f3 dos escenarios esquem\u00e1ticos y radicalmente opuestos acerca de c\u00f3mo pueden las variaciones clim\u00e1ticas haber impulsado cambios radicales en sus tipos de vegetaci\u00f3n. He all\u00ed la gran contribuci\u00f3n de su trabajo.<\/p>\n<p>El primer escenario se ubica en el llamado \u00daltimo M\u00e1ximo Glacial, hace aproximadamente entre 20 mil y 13 mil a\u00f1os, al final del Pleistoceno. Ubicado dentro de la Edad del Hielo, cuando buena parte del globo fue cubierta por glaciares, fue el momento en que se registr\u00f3 la menor cantidad de humedad en \u00c1frica y Sudam\u00e9rica, tomando como base los \u00edndices contempor\u00e1neos de pluviosidad. Fue el \u00e1pice del estiaje (y del fr\u00edo).<\/p>\n<p>El ambiente extremadamente seco aseguraba la existencia de vastas \u00e1reas de sabana abierta, con \u00e1rboles dispersos y muchas gram\u00edneas, y de mosaicos de bosque abierto con enclaves de sabana en la mayor parte del territorio de ambos continentes (<em>vea los mapas en la parte superior<\/em>). Si bien en algunas regiones la sequ\u00eda fue extrema, en otras llovi\u00f3 lo suficiente como para mantener viva mucha vegetaci\u00f3n, aunque fuese abierta. No faltaban por tanto comida y espacio para el mantenimiento del estilo de vida de la megafauna tanto en \u00c1frica como en Sudam\u00e9rica. &#8220;No es posible precisar cu\u00e1l era el nivel exacto de humedad en el \u00faltimo Glacial M\u00e1ximo&#8221;, comenta De Vivo. &#8220;Pero debe haber llovido anualmente menos de 1.500 mil\u00edmetros en muchas \u00e1reas.&#8221;<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, \u00e1reas con ese \u00edndice de pluviosidad no corresponden a bosques tropicales muy densos -y eso mismo debe haber ocurrido en el pasado. Algunos autores consideran que el fr\u00edo y la sequ\u00eda a\u00fan m\u00e1s intensa de esa fase glacial pueden haber sido los responsables de la muerte de la megafauna en Norteam\u00e9rica. Para el investigador de la USP, esto puede haber sido cierto all\u00e1 arriba, pero no ac\u00e1 en el sur.<\/p>\n<p>A decir verdad, De Vivo piensa precisamente lo contrario. &#8220;Durante esa fase, las condiciones de vida para los grandes mam\u00edferos de Sudam\u00e9rica y \u00c1frica deben haber sido excelentes, pues deber\u00edan existir muchas \u00e1reas de sabana para estos animales&#8221;, dice De Vivo. No hay que olvidarse de que, debido a su posici\u00f3n geogr\u00e1fica situada eminentemente entre los tr\u00f3picos, ambos continentes australes fueron menos afectados por la glaciaci\u00f3n que Europa y Am\u00e9rica del Norte, por ejemplo, ubicados en zonas templadas.<\/p>\n<p>El segundo escenario se ubica en el \u00d3ptimo Clim\u00e1tico del Holoceno, hace entre 8 mil y 3 mil a\u00f1os. En ese momento todo cambi\u00f3 con relaci\u00f3n a la fase descrita anteriormente: el clima se vuelve h\u00famedo como nunca, quiz\u00e1 un 30% m\u00e1s que en la actualidad, y la vegetaci\u00f3n tanto de Am\u00e9rica del Sur como de \u00c1frica sufre mutaciones abruptas. Seg\u00fan De Vivo, el cerco sobre la megafauna se cierra entonces definitivamente, en especial ac\u00e1 en Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El exceso de humedad transform\u00f3 al subcontinente casi de punta a punta en una regi\u00f3n con formaciones vegetales tan densas y cerradas que hicieron imposible la prosecuci\u00f3n de la vida de los m\u00e1s grandes linajes de mam\u00edferos terrestres. Al ser expulsada de su ambiente primigenio debido al avance del bosque espeso, la megafauna debi\u00f3 salir en busca de nuevas \u00e1reas de sabana para asegurarse su supervivencia. &#8220;Pero en Am\u00e9rica del Sur, al contrario de lo que sucedi\u00f3 en \u00c1frica, no restaron \u00e1reas de sabana cerca de los sitios donde viv\u00edan los grandes mam\u00edferos&#8221;, afirma la bi\u00f3loga Ana Paula Carmignotto.<\/p>\n<p>&#8220;Durante esa fase, la \u00fanica zona con tales caracter\u00edsticas era la Patagonia, en el sur de Argentina y Chile; pero dicha \u00e1rea era muy fr\u00eda y de dif\u00edcil acceso&#8221;. Por eso los mam\u00edferos m\u00e1s grandes no deben haber logrado concretar la migraci\u00f3n y quedaron en el camino. Por falta de espacio f\u00edsico para moverse y de gram\u00edneas que los alimentasen, perecieron fabulosos animales en tierras sudamericanas. Fue el adi\u00f3s a los perezosos gigantes, a los gliptodontes (que parec\u00edan grandes mulitas), a los mastodontes y a los tigres dientes de sable. Restaron \u00fanicamente animales de tama\u00f1o mediano o peque\u00f1o, lo que explicar\u00eda el hecho de que el modesto tapir sea en los d\u00edas actuales el mayor mam\u00edfero del continente.<\/p>\n<p><strong>A salvo gracias al Sahara<br \/>\n<\/strong>En la otra orilla del Atl\u00e1ntico Sur se desencaden\u00f3 un proceso similar, pero las consecuencias fueron mucho menos tr\u00e1gicas. En el \u00c1frica Central, la abundante lluvia del Holoceno medio tambi\u00e9n metamorfose\u00f3 las sabanas y bosques abiertos en territorios m\u00e1s cerrados, impropios para la vida de las especies que compon\u00edan la megafauna. Pero, en compensaci\u00f3n, la humedad extra del per\u00edodo le imprimi\u00f3 facciones m\u00e1s benignas, de sabana, a dos \u00e1reas por ese entonces \u00e1ridas y semi\u00e1ridas del continente, los desiertos del Sahara, al norte, y del Kalahari, al sur.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, tambi\u00e9n de acuerdo con el modelo planteado por De Vivo, los extremos de \u00c1frica sirvieron de refugio durante ese per\u00edodo m\u00e1s lluvioso a los mam\u00edferos de mayor porte que hab\u00edan sido expulsados de la porci\u00f3n central del continente debido al avance de la selva sobre las antiguas sabanas. &#8220;Una serie de pinturas rupestres de hasta 8 mil a\u00f1os de antig\u00fcedad muestra que el Sahara (con sus \u00e1reas de sabana) fue refugio de poblaciones de jirafas&#8221;, comenta De Vivo.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando la humedad dej\u00f3 de ser excesiva y el clima adquiri\u00f3 facciones parecidas a las actuales, los desiertos que se hab\u00edan convertido en sabana volvieron a ser desiertos y las sabanas que se hab\u00edan transformado en bosques retomaron su condici\u00f3n de sabanas. As\u00ed los linajes sobrevivientes de megafauna y otros mam\u00edferos de mediano porte, que hab\u00edan hallado su oasis en los desiertos de \u00d3ptimo Clim\u00e1tico del Holoceno, pudieron regresar a su ambiente cl\u00e1sico: las sabanas del \u00c1frica Central. De acuerdo con el modelo de De Vivo y Carmignotto, es por eso que hoy en d\u00eda hay elefantes, rinocerontes, jirafas e hipop\u00f3tamos en \u00c1frica -y no en Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>No es la primera vez que un experto atribuye la desaparici\u00f3n de la megafauna sudamericana a las alteraciones clim\u00e1ticas -y no a otras razones, como por ejemplo la llegada del hombre o la aparici\u00f3n de nuevas enfermedades en el continente. Pero esto no quiere decir que las ideas de los investigadores de la USP sean exactamente iguales a las de otros estudiosos del tema. En realidad, al menos dos puntos en su teor\u00eda son distintos que las dem\u00e1s hip\u00f3tesis, que apuntan hacia el clima como el mayor vilano en esta historia.<\/p>\n<p>La primera diferencia indica el momento en que se les asest\u00f3 el golpe de gracia a los grandes mam\u00edferos de Am\u00e9rica del Sur. Para De Vivo, el \u00faltimo soplo de vida de estos animales fue exhalado hace entre 8 y 3 mil a\u00f1os, en medio del Holoceno, tras el t\u00e9rmino de la \u00faltima gran glaciaci\u00f3n. Para otros autores, la extinci\u00f3n transcurri\u00f3 un poco antes, hace m\u00e1s de 11 mil a\u00f1os, durante el Pleistoceno todav\u00eda, \u00e9poca geol\u00f3gica que precedi\u00f3 al Holoceno y a la que popularmente se la denomina Edad del Hielo.<\/p>\n<p>La segunda diferencia se\u00f1ala que el cambio clim\u00e1tico que hizo imposible la vida de la megafauna de Sudam\u00e9rica fue el exceso de humedad del medio del Holoceno, la \u00e9poca en que vivimos actualmente -y no su falta del final del Pleistoceno, tal como sostienen otros investigadores. &#8220;Muchos estudiosos creen que fue el per\u00edodo m\u00e1s seco y fr\u00edo (del Pleistoceno) lo que acab\u00f3 con la megafauna de Am\u00e9rica del Norte, pero creemos que en Am\u00e9rica del Sur sucedi\u00f3 precisamente lo contrario&#8221;, afirma Ana Paula.<\/p>\n<p>Las hip\u00f3tesis formuladas para explicar la extinci\u00f3n de la megafauna en la mayor parte del planeta pueden agruparse en tres grandes categor\u00edas, que forman un juego de palabras en ingl\u00e9s entre\u00a0<em>overkill<\/em> (los hombres cazaron animales en demas\u00eda),\u00a0<em>overill<\/em> (la culpa radica en el surgimiento de nuevas y letales enfermedades) y\u00a0<em>overchill<\/em> (el intenso fr\u00edo seco del final de la \u00faltima glaciaci\u00f3n congel\u00f3 a los animales).<\/p>\n<p>En Brasil es dif\u00edcil encontrar a alguien que sostenga las dos primeras teor\u00edas. &#8220;He visto ya 150 mil piezas (huesos y artefactos) del Pleistoceno brasile\u00f1o y solamente he detectado indicios de marcas intencionalmente causadas por el hombre en una de ellas&#8221;, dice el paleont\u00f3logo Castor Cartelle, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais (PUC-MG), uno de los mayores especialistas en megafauna del pa\u00eds. &#8220;Honestamente, creo que esa historia de\u00a0<em>overkill<\/em> es una idiotez. Tampoco conozco ning\u00fan caso hist\u00f3rico de zoonosis que haya eliminado a una especie (de megafauna) de un continente entero.&#8221;<\/p>\n<p>Alceu Ranzi, paleont\u00f3logo jubilado de la Universidad Federal de Acre (Ufac), cree, siguiendo el ejemplo de Cartelle, que el elemento clave para la desaparici\u00f3n de la megafauna sudamericana fue alg\u00fan tipo de alteraci\u00f3n clim\u00e1tica durante el Pleistoceno o en la transici\u00f3n de esta \u00e9poca hacia el Holoceno. &#8220;Como el ingreso del hombre en las Am\u00e9ricas (hace alrededor de 11 mil a\u00f1os) fue m\u00e1s o menos contempor\u00e1neo a la extinci\u00f3n de los grandes mam\u00edferos, algunos investigadores dicen que una cosa llev\u00f3 necesariamente a la otra&#8221;, afirma Ranzi.<\/p>\n<p>&#8220;La megafauna puede incluso haber sido blanco de la caza, pero no ha de haber sido eso lo que llev\u00f3 a la extinci\u00f3n. No existen un cementerio de esos animales llenos de flechas humanas&#8221;. A\u00f1os atr\u00e1s, Ranzi encontr\u00f3 cam\u00e9lidos (guanacos, alpacas y llamas) de 18 mil a\u00f1os de edad en la Amazonia, una evidencia de que debe haber habido all\u00ed, poco antes del final del Pleistoceno, un tipo de ambiente m\u00e1s parecido a las sabanas que el del actual bosque tropical. M\u00e1s o menos como lo que sostiene De Vivo en su modelo clim\u00e1tico-vegetativo para a Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica.<\/p>\n<p>Los mam\u00edferos surgieron probablemente hace alrededor de 220 millones de a\u00f1os, en el per\u00edodo geol\u00f3gico denominado Tri\u00e1sico Superior, m\u00e1s o menos en el mismo momento de la prehistoria en que aparecieron los dinosaurios. Sus primeros ejemplares eran animales muy peque\u00f1os, de unos pocos cent\u00edmetros, parecidos a los modernos ratones o ardillas salvajes. Aparentemente com\u00edan insectos y ten\u00edan h\u00e1bitos nocturnos.<\/p>\n<p>Su evoluci\u00f3n fue lenta y durante aproximadamente 150 millones de a\u00f1os vivieron a los pies de los grandes reptiles. Reci\u00e9n despu\u00e9s de la misteriosa desaparici\u00f3n de los dinosaurios, hace 65 millones de a\u00f1os -al final del per\u00edodo Cret\u00e1ceo-, pasaron a adquirir formas y tama\u00f1os variados. Con el tiempo, los m\u00e1s grandes se transformaron en criaturas casi tan aventajadas como los colosales reptiles que los precedieron, como los perezosos y los cam\u00e9lidos gigantes, los mamuts, los mastodontes y los gliptodontes, que a veces llegaban a medir algunos metros de altura y a pesar toneladas.<\/p>\n<p>La literatura cient\u00edfica muestra que, aunque siempre hayan contado con especies particulares, propias de cada continente, Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica tuvieron faunas de mam\u00edferos terrestres con un grado similar de diversidad hasta un pasado relativamente reciente. En el transcurso de todo el per\u00edodo Terciario (hace entre 65 y 1,8 millones de a\u00f1os) y buena parte del Cuaternario (entre 1,8 millones de a\u00f1os atr\u00e1s y los d\u00edas actuales), seg\u00fan algunos autores, hab\u00eda incluso m\u00e1s formas de mam\u00edferos no voladores y no acu\u00e1ticos en Sudam\u00e9rica que en \u00c1frica.<\/p>\n<p>&#8220;Am\u00e9rica del Sur ten\u00eda 20 \u00f3rdenes de mam\u00edferos (terrestres) y \u00c1frica solamente 13&#8221;, comenta De Vivo. En la jerga de los taxonomistas, un orden es una categor\u00eda de clasificaci\u00f3n de los organismos que comprende a una o varias familias similares o \u00edntimamente relacionadas de seres vivos. Dentro del orden de los primates, por ejemplo, figuran varias familias de mam\u00edferos, como la de los Hominidae (los grandes monos y los seres humanos), de los Callitrichidae (sag\u00fc\u00edes y micos) y los Lemuridae (l\u00e9mures), entre otras. En la actualidad \u00c1frica cuenta con 11 \u00f3rdenes de mam\u00edferos terrestres, una menos que Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Por alg\u00fan motivo -o por varios-, ocho \u00f3rdenes desaparecieron en la margen izquierda del Atl\u00e1ntico Sur, especialmente los de aquellos animales de grande y mediano porte que habitaban en las \u00e1reas de vegetaci\u00f3n abierta, y solamente dos en la orilla derecha. Y no por casualidad, en caso de que se emplee el peso de los animales como indicador de su tama\u00f1o, la categor\u00eda de los mam\u00edferos terrestres con menos de 5 kilos es la \u00fanica que cuenta con m\u00e1s especies en Am\u00e9rica del Sur que en \u00c1frica (622 frente 587). En todas las otras el continente de las jirafas y los elefantes re\u00fane m\u00e1s especies de animales de sangre caliente que Brasil y sus vecinos hispanohablantes. &#8220;A nosotros nos tocaron los peque\u00f1os animales de la selva especialmente, y a ellos los de la sabana, que son los m\u00e1s grandes&#8221;, resume De Vivo.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nSistematizaci\u00f3n, Evoluci\u00f3n y Conservaci\u00f3n de los Mam\u00edferos del Este de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/989\/evolucao-e-conservacao-sistematicas-de-mamiferos-no-leste-brasileiro\/\" target=\"_blank\">98\/05075-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Mario de Vivo &#8211; Museo de Zoolog\u00eda\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>RS$ 789.083,78<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Teor\u00eda sugiere que el exceso de humedad extingui\u00f3 mam\u00edferos en Sudam\u00e9rica","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-77970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77970"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}