{"id":77971,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/mordeduras-de-madre-2\/"},"modified":"2015-04-01T16:22:41","modified_gmt":"2015-04-01T19:22:41","slug":"mordeduras-de-madre-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mordeduras-de-madre-2\/","title":{"rendered":"Mordeduras de madre"},"content":{"rendered":"<p>Luego de ver\u00a0<em>Pira\u00f1a<\/em>, una pel\u00edcula de terror estadounidense lanzada en 1978, resulta f\u00e1cil dejarse dominar por el miedo de nadar, aun en las tranquilas aguas del Tiet\u00ea, el mayor r\u00edo paulista, que a menos de 200 kil\u00f3metros de la capital de estado de S\u00e3o Paulo deja de estar contaminado y vuelve a ser habitando por peces. En el cine, las voraces pira\u00f1as, con sus dientes triangulares y puntiagudos, devoran a los desprevenidos ba\u00f1istas, y en cuesti\u00f3n de minutos el agua se ti\u00f1e de sangre. Es imposible no pensar en el riesgo de ser la siguiente v\u00edctima, tan pronto como metamos nuestros pies en el r\u00edo.<\/p>\n<p>Sin embargo, estudios recientes muestran que esa imagen de devoradora sanguinaria es a todas luces infundada. Vidal Haddad Junior, m\u00e9dico dermat\u00f3logo de la Facultad de Medicina de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucat\u00fa, analiz\u00f3 los ataques de pira\u00f1as a ba\u00f1istas del interior de S\u00e3o Paulo, y en colaboraci\u00f3n con el zo\u00f3logo Ivan Sazima, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), arrib\u00f3 a algunas conclusiones que echan por tierra los prejuicios contra esos peces carn\u00edvoros de cuerpo oval y achatado, que viven \u00fanicamente en Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Y, pese a que se est\u00e1n propagando por los r\u00edos del estado paulista, debe saberse que generalmente atacan para defender a su prole (huevos y larvas), y sus mordeduras no causan grandes heridas. Los casos estudiados hasta ahora dan muestras de que asestan tan solo una mordedura en la pierna o en el pie -la herida sangra, pero la extremidad contin\u00faa entera. Hasta ahora no ha habido registros confiables que atestig\u00fcen la muerte de alguna persona ocasionada por un ataque de pira\u00f1as. De cualquier manera, siempre es bueno permanecer apartado de ellas.<\/p>\n<p><strong>Una fama injusta<br \/>\n<\/strong>El inter\u00e9s de Haddad por los accidentes provocados por animales acu\u00e1ticos se suscit\u00f3 hace diez a\u00f1os, cuando se dio cuenta de que poco era lo que se sab\u00eda acerca de c\u00f3mo cuidar las heridas que estos contratiempos provocaban. Reci\u00e9n despu\u00e9s de publicar el\u00a0<em>Atlas de animais aqu\u00e1ticos perigosos do Brasil: Guia m\u00e9dico de identifica\u00e7\u00e3o e tratamento<\/em> [<em>Atlas de los animales acu\u00e1ticos peligrosos de Brasil: Gu\u00eda m\u00e9dica de identificaci\u00f3n y tratamiento<\/em>] (160 p\u00e1ginas, Editora Roca) en 2000, en donde se caracterizan principalmente a las especies mar\u00edtimas, como los erizos y aguas vivas, Haddad empez\u00f3 a dedicarse a las de agua dulce y logr\u00f3 demostrar que las embestidas de las pira\u00f1as eran menos graves de lo que se supon\u00eda hasta entonces.<\/p>\n<p>En marzo y abril de 2002, Haddad fue a Santa Cruz da Concei\u00e7\u00e3o, un pueblo de 3.500 habitantes ubicado a 200 kil\u00f3metros de la capital paulista, para investigar los ataques de las pira\u00f1as a ba\u00f1istas que aprovechaban los domingos para divertirse en las playas de aguas calmas y poco profundas a orillas del r\u00edo Mogi-Gua\u00e7u. Durante cinco domingos, en un puesto de salud lindante a la playa, Haddad atendi\u00f3 a 38 personas que hab\u00edan sido mordidas por estos peces mientras nadaban.<\/p>\n<p>En general, quienes llegaban al centro de salud lo hac\u00edan con una sola herida de unos 2 cent\u00edmetros de di\u00e1metro -el mismo de la mand\u00edbula de la pira\u00f1a-, en forma de cr\u00e1ter. Sangraba bastante y por tal motivo los ba\u00f1istas se impresionaban, lo que con seguridad ha contribuido a alimentar el mito de la ferocidad de estos peces. Pero no hubo un solo caso fatal. La mitad de las personas heridas sufri\u00f3 ataques en las piernas, y otro 40% en el pie, cerca del tal\u00f3n.<\/p>\n<p>Tan solo un ba\u00f1ista fue herido en el brazo y otros tres en la mano. De las 38 personas mordidas, cinco debieron ser trasladadas a Leme, la localidad vecina, pues presentaban hemorragias m\u00e1s intensas, y solamente a una hubo que amputarle un dedo. El mayor n\u00famero de accidentes (16) ocurri\u00f3 precisamente durante el fin de semana que m\u00e1s ba\u00f1istas se metieron al agua. En general, el tratamiento prescrito es bastante sencillo e incluye la limpieza de la herida durante diez minutos aproximadamente con agua y jab\u00f3n para eliminar la posibilidad de contaminaci\u00f3n con bacterias. En caso de mordeduras m\u00e1s profundas, se recomienda aplicar la vacuna antitet\u00e1nica.<\/p>\n<p><strong>La se\u00f1al de alerta<br \/>\n<\/strong>&#8220;Las heridas causadas por pira\u00f1as son de menor gravedad que las picaduras provocadas por el aguij\u00f3n de peces como el mandi o la raya&#8221;, dice Haddad. El investigador tambi\u00e9n es bi\u00f3logo, y ha logrado identificar a la especie que rondaba las aguas de Santa Cruz da Concei\u00e7\u00e3o: la pira\u00f1a peque\u00f1a, pira\u00f1a dulce o palometa (<em>Serrasalmus spilopleura<\/em> o\u00a0<em>Serrasalmus maculatus<\/em>). Com\u00fan en todo Brasil, esta especie, cuando es joven, tiene la cola amarilla con una raya negra, el torso entre plateado y dorado y el vientre amarillento, cubierto de manchas oscuras. A la edad adulta su cuerpo se vuelve gris oscuro, y llega a medir hasta 26 cent\u00edmetros de longitud. Pero restaba saber por qu\u00e9 la\u00a0<em>Serrasalmus spilopleura<\/em> -hoy en d\u00eda com\u00fan en las playas que se formaron a lo largo del r\u00edo Tiet\u00ea luego de la construcci\u00f3n de represas- estaba atacando a la gente.<\/p>\n<p>La respuesta lleg\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s, cuando Haddad conoci\u00f3 a Ivan Sazima, experto en comportamiento de los peces, quien desde la d\u00e9cada de 1980 estudia los h\u00e1bitos de las pira\u00f1as como parte de un proyecto tem\u00e1tico coordinado por Marcio Roberto Costa Martins, del Instituto de Biociencias da Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Sazima hab\u00eda investigado anteriormente la fama de devoradores de gente atribuida a estos peces por los relatos de tres casos que daban cuenta de que cuerpos humanos hab\u00edan sido encontrados con mordeduras e incluso enteramente descarnados por pira\u00f1as. Sin embargo, en todos ellos las personas hab\u00eda muerto ahogadas o por infarto antes de ser atacadas por los peces.<\/p>\n<p>Luego de un a\u00f1o de visitas a Santa Cruz da Concei\u00e7\u00e3o, los investigadores lograron asociar las caracter\u00edsticas de las heridas con las del ambiente en que ocurrieron. La playa de la localidad, de apenas 300 metros de extensi\u00f3n, est\u00e1 ubicada en un tramo de aguas calmas del r\u00edo Mogi-Gua\u00e7u donde proliferan los jacintos de agua o &#8220;aguap\u00e9s&#8221; (<em>Eichhornia crassipes<\/em>), plantas acu\u00e1ticas flotantes de hojas redondeadas de color verde oscuro y flores lilas.<\/p>\n<p>No fue dif\u00edcil establecer la relaci\u00f3n. En 1985, Sazima hab\u00eda descubierto que la\u00a0<em>Serrasalmus spilopleura<\/em> deposita sus huevos cerca o en medio de las ra\u00edces de los jacintos, que m\u00e1s tarde servir\u00e1n de guarida y de alimento para las cr\u00edas. Otros estudios tambi\u00e9n mostraban que, para proteger a la prole, el macho o la hembra de esa especie atacan a los posibles predadores de las cr\u00edas con una mordedura de advertencia. &#8220;Es solo un recado de alerta&#8221;, dice Sazima, coautor con Haddad del art\u00edculo sobre los ataques de Santa Cruz da Concei\u00e7\u00e3o, publicado al final del a\u00f1o pasado en la revista\u00a0<em>Wilderness and Environmental Medicine<\/em>. &#8220;Las pira\u00f1as est\u00e1n advirti\u00e9ndole al predador: ap\u00e1rtese del nido&#8221;, afirma el zo\u00f3logo del Unicamp.<\/p>\n<p>La\u00a0<em>S. spilopleura<\/em> es poco agresiva y en general es un animal solitario, que se alimenta de peque\u00f1os fragmentos de aletas y m\u00fasculos de otros peces. Al margen de comer insectos, crust\u00e1ceos y estos de aves, ranas y serpientes, las palometas suelen robarles las carnadas a los pescadores, en ocasiones llev\u00e1ndose consigo la l\u00ednea, el anzuelo y la carnada de una sola mordida. De acuerdo con Sazima, solamente en casos extremos una persona correr\u00eda riesgo de ser devorada -por ejemplo, si entrase con una herida sangrante en un tramo de r\u00edo aislado por la sequ\u00eda y con card\u00famenes de pira\u00f1as, o en una fracci\u00f3n de un r\u00edo en la cual se arrojan residuos provenientes de mataderos. De cualquier modo, lo m\u00e1s probable es que el ataque fatal fuese provocado por otra especie, que es mayor y m\u00e1s robusta: la\u00a0<em>Pygocentrus nattereri<\/em> o pira\u00f1a roja, cuyo vientre rojizo le ha valido tambi\u00e9n el nombre de pira\u00f1a caj\u00fa, y que nada en card\u00famenes mayores.<\/p>\n<p>Los ataques de palometas contra los ba\u00f1istas, antes poco comunes en el estado de S\u00e3o Paulo, se han vuelto frecuentes en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Los investigadores atribuyen estos episodios a la suma de una serie de factores. Uno de los m\u00e1s importantes tiene que ver con las represas construidas sobre los r\u00edos paulistas para la navegaci\u00f3n, la producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica y el suministro h\u00eddrico de las ciudades, que originan remansos -lugares favorables a la procreaci\u00f3n de peces y a la proliferaci\u00f3n de jacintos, donde las pira\u00f1as depositan sus huevos-, y playas. Asimismo, el ciclo de reproducci\u00f3n de las pira\u00f1as coincide con el verano, estaci\u00f3n en que aumenta la frecuencia de ba\u00f1istas en las playas de r\u00edo.<\/p>\n<p><strong>Las rayas en los r\u00edos<br \/>\n<\/strong>Luego de los ataques registrados en Santa Cruz da Concei\u00e7\u00e3o, Haddad constat\u00f3 en forma personal aproximadamente otros cien accidentes ocasionados por mordeduras de palometas en los municipios de Iacanga e Itapu\u00ed, cerca de Baur\u00fa, en la regi\u00f3n noroeste de S\u00e3o Paulo. En cada una de esas localidades, ba\u00f1adas por las aguas del r\u00edo Tiet\u00ea, el investigador de la Unesp observ\u00f3 50 ataques contra ba\u00f1istas en tan solo dos fines de semana. Haddad y Sazima advierten sobre el riesgo de otro tipo de accidentes, mucho m\u00e1s grave: se refieren a las picaduras provocadas por el aguij\u00f3n de rayas de agua dulce del g\u00e9nero\u00a0<em>Potamotrygon<\/em>. Las rayas, peces cartilaginosos emparentados con los tiburones, tienen cuerpo en forma un disco, y pueden medir hasta 50 cent\u00edmetros de di\u00e1metro. Su cola tiene un aguij\u00f3n \u00f3seo en forma de sierra, rodeado de gl\u00e1ndulas productoras de un potente veneno que provoca la muerte de los tejidos.<\/p>\n<p>Las rayas migraron hace 20 millones de a\u00f1os desde la regi\u00f3n Amaz\u00f3nica hacia los r\u00edos del interior del pa\u00eds. Los investigadores creen que la construcci\u00f3n de diques y represas, como la de Itaip\u00fa, favoreci\u00f3 la proliferaci\u00f3n y la migraci\u00f3n de rayas, lo que permiti\u00f3 que llegasen al r\u00edo Paran\u00e1. Haddad, que el a\u00f1o pasado detall\u00f3 el tratamiento de heridas provocadas por rayas en el libro\u00a0<em>Animais pe\u00e7onhentos no Brasil: Biologia, cl\u00ednica e terap\u00eautica dos acidentes<\/em> [<em>Animales ponzo\u00f1osos de Brasil: Biolog\u00eda, cl\u00ednica y tratamiento en caso de accidentes<\/em>] (468 p\u00e1ginas, Editora Sarvier), ha escuchado relatos de pescadores sobre la captura de rayas en Ilha Solteira, cerca de la regi\u00f3n en que el r\u00edo Tiet\u00ea vierte sus aguas en el Paran\u00e1. &#8220;En pocos a\u00f1os&#8221;, dice Haddad, &#8220;las rayas pueden volverse comunes en los r\u00edos paulistas.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Historia Natural, Ecolog\u00eda y Evoluci\u00f3n de Vertebrados Brasile\u00f1os<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMarcio Roberto Costa Martins &#8211; Universidad de S\u00e3o Paulo<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 851.027,74<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las pira\u00f1as no son tan agresivas como se cre\u00eda hasta ahora y en general atacan en defensa de su prole","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-77971","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77971\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77971"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}