{"id":77972,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/el-cerebro-en-accion-2\/"},"modified":"2015-04-01T16:24:30","modified_gmt":"2015-04-01T19:24:30","slug":"el-cerebro-en-accion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-cerebro-en-accion-2\/","title":{"rendered":"El cerebro en acci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El cient\u00edfico paulistano Miguel Nicolelis, de 43 a\u00f1os, radicado desde hace una d\u00e9cada y media en Estados Unidos, donde se destaca como uno de los exponentes de la creaci\u00f3n de interfaces para el control de pr\u00f3tesis y m\u00e1quinas mediante se\u00f1ales emitidas por el cerebro, vio el mes pasado c\u00f3mo dos de sus mayores sue\u00f1os daban un paso m\u00e1s en direcci\u00f3n a convertirse en realidad. A comienzos de marzo, Nicolelis fue art\u00edfice de un exitoso simposio sobre neurociencias realizado en Natal, que reuni\u00f3 a alrededor de 700 participantes de Brasil y del exterior, entre los cuales se encontraba el alem\u00e1n Erwin Neher, del Instituto Max Planck de Qu\u00edmica Biof\u00edsica, ganador del Premio Nobel de Medicina y Fisiolog\u00eda en 1991.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, dicho evento sirvi\u00f3 para lanzar oficialmente su proyecto de construcci\u00f3n de un instituto internacional de neurociencias en esa ciudad del nordeste brasile\u00f1o, capital del estado de R\u00edo Grande do Norte. El d\u00eda 23, de regreso en la Universidad de Duke, Carolina del Norte, donde dirige un laboratorio en el que trabajan 40 investigadores, el neur\u00f3logo anunci\u00f3 los resultados de un experimento con seres humanos realizado recientemente por su equipo. En el marco de ese trabajo, que es el tema de un art\u00edculo cient\u00edfico que ser\u00e1 publicado en julio en la revista\u00a0<em>Neurosurgery<\/em>, sostiene que el ser humano, a ejemplo de lo que ha sido demostrado ya concretamente en simios, tambi\u00e9n puede te\u00f3ricamente controlar robots y pr\u00f3tesis a trav\u00e9s de la actividad el\u00e9ctrica de sus neuronas.<\/p>\n<p>Con la fuerza del pensamiento, como dir\u00eda un lego.Gracias a 32 microelectrodos temporalmente implantados en una regi\u00f3n del cerebro de 11 individuos portadores del mal de Parkinson que se somet\u00edan a una neurocirug\u00eda destinada a disminuir los s\u00edntomas de la enfermedad, los investigadores lograron registrar en cada enfermo, durante cinco minutos, las se\u00f1ales emitidas por hasta 50 c\u00e9lulas nerviosas, mientras que los pacientes accionaban con una de sus manos el control de un videojuego muy elemental. &#8220;Aprovechamos esta operaci\u00f3n de rutina, en la cual los pacientes permanecen despiertos y conscientes, para realizar nuestro experimento&#8221;, comenta Nicolelis.<\/p>\n<p>El conjunto de se\u00f1ales grabadas es la firma el\u00e9ctrica que precede y orienta los movimientos hechos por las manos de los pacientes para ejecutar la tarea en cuesti\u00f3n. En t\u00e9rminos no precisamente cient\u00edficos, esto podr\u00eda describirse como la orden -o las \u00f3rdenes- que una fracci\u00f3n del sistema nervioso env\u00eda cuando desea mover una determinada parte del cuerpo. De acuerdo con el brasile\u00f1o, all\u00ed reside la buena noticia: la grabaci\u00f3n de la actividad el\u00e9ctrica de esta media centena de neuronas situadas en una regi\u00f3n profunda del cerebro denominada n\u00facleos de la base carga informaci\u00f3n suficiente como para que una computadora, munida de los programas matem\u00e1ticos creados por el equipo de Duke, logre ver con antelaci\u00f3n el tipo de movimiento mec\u00e1nico ordenado por el cerebro. &#8220;As\u00ed demostramos que nuestro m\u00e9todo tambi\u00e9n puede funcionar en seres humanos&#8221;, afirma Nicolelis.<\/p>\n<p>Existe una \u00ednfima diferencia de tiempo, de algunos milisegundos, entre el momento en que la orden deja el sistema nervioso central y aqu\u00e9l en el cual el gesto motor solicitado por el cerebro es efectivamente ejecutado. Para que una pr\u00f3tesis implantada en un ser humano, digamos un brazo mec\u00e1nico, funcione de manera similar al \u00f3rgano reemplazado, la interfaz entre el cerebro y la m\u00e1quina debe prever con exactitud los movimientos solicitados y pasar adelante casi instant\u00e1neamente el pedido. Aparentemente, el experimento con los pacientes con mal de Parkinson mostr\u00f3 que la cantidad de informaci\u00f3n suministrada por la actividad el\u00e9ctrica de medio centenar de neuronas humanas, captada por el arreglo de microelectrodos, basta para que el sistema funcione a voluntad.<\/p>\n<p>El paso siguiente consistir\u00e1 en repetir en seres humanos lo que se hizo en simios: mover en tiempo real un brazo mec\u00e1nico mediando solamente la actividad el\u00e9ctrica de un grupo de c\u00e9lulas nerviosas. En los animales, los microelectrodos de Duke captaron las se\u00f1ales de 300 neuronas de la corteza motora, que se mostraron eficientes como para mover un brazo mec\u00e1nico necesario para jugar con un videojuego. La autorizaci\u00f3n para la realizaci\u00f3n de un experimento similar con voluntarios humanos saldr\u00eda al final de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Nicolelis, un optimista y entusiasta por naturaleza, cree que en menos de una d\u00e9cada los tetrapl\u00e9gicos o las personas con par\u00e1lisis ocasionadas por otros problemas de salud, como puede ser un derrame, podr\u00e1n verse beneficiadas con pr\u00f3tesis y m\u00e1quinas que se mover\u00e1n debido a la acci\u00f3n de se\u00f1ales cerebrales. &#8220;Hace dos a\u00f1os cre\u00eda que eso podr\u00eda hacerse solamente al cabo de diez a\u00f1os. Ahora estimo que ese plazo ser\u00e1 de cinco a\u00f1os&#8221;, dice el brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su visi\u00f3n, las mayores dificultades para que el ser humano pueda comandar m\u00e1quinas con su cerebro en un futuro pr\u00f3ximo residen hoy en d\u00eda m\u00e1s en el campo de la bioingenier\u00eda que propiamente en el de la neurolog\u00eda. La miniaturizaci\u00f3n a\u00fan mayor de los microelectrodos y la creaci\u00f3n de interfaces m\u00e1quina-hombre inal\u00e1mbricas son los puntos que se desarrollar\u00e1n con mayor \u00e9nfasis de ahora en adelante. Al fin y al cabo, nadie imagina que los candidatos a usuarios de hipot\u00e9ticos artefactos movidos por se\u00f1ales cerebrales sean obligados a salir a la calle con la cabeza repleta de cables a la vista.<\/p>\n<p>El implante de arreglos de microelectrodos en regiones del cerebro, un procedimiento invasivo en un \u00e1rea delicada del cuerpo humano, puede provocar alg\u00fan tipo de reacci\u00f3n adversa, de infecci\u00f3n o de da\u00f1o en alguna funci\u00f3n nerviosa. De cualquier modo, Nicolelis est\u00e1 convencido de que ese problema tambi\u00e9n ser\u00e1 superado. &#8220;Los implantes (de electrodos) ser\u00e1n considerados tan invasivos como alg\u00fan d\u00eda tambi\u00e9n lo fueron los marcapasos&#8221;, argumenta el neur\u00f3logo.<\/p>\n<p><strong>Neurociencias en Natal<br \/>\n<\/strong>Puede parecer que el sue\u00f1o de hacer mover m\u00e1quinas mediante la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas, un objetivo igualmente buscado tambi\u00e9n por otros grupos de investigaci\u00f3n de Estados Unidos, fuera de la Universidad de Duke, no tenga nada que ver con la idea de crear un instituto internacional de neurociencias en la capital de R\u00edo Grande do Norte, el sue\u00f1o de Nicolelis, de orden m\u00e1s personal.<\/p>\n<p>Pero el investigador Idan Segev, de la Universidad Hebraica de Jerusal\u00e9n, que particip\u00f3 en el simposio de neurociencias realizado mes pasado en Natal, cree que una cosa est\u00e1 totalmente relacionada con la otra. &#8220;La gente solamente se toma en serio el proyecto de crear un instituto ac\u00e1 porque respeta y admira el trabajo de Miguel&#8221;, dijo Segev durante su estad\u00eda en el nordeste de Brasil. &#8220;Con sus poco m\u00e1s de 40 a\u00f1os, Miguel es un cient\u00edfico fant\u00e1stico. Nadie le prestar\u00eda mucha atenci\u00f3n si sus investigaciones no fuesen brillantes&#8221;. La opini\u00f3n de Segev es la de un reputado colega de profesi\u00f3n -pero tambi\u00e9n la un amigo muy allegado al brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Al margen de exhibir una elocuencia contagiosa, Nicolelis tiene muchas conexiones. No solamente las del cerebro, sino tambi\u00e9n las que le brinda la vida social. Sabe hacerse de amigos e influir sobre las personas, eso como para utilizar expresi\u00f3n harto usada. El israel\u00ed Segev, por ejemplo, convenci\u00f3 a Erwin Neher, premio Nobel alem\u00e1n, que ni siquiera lo conoc\u00eda personalmente al brasile\u00f1o, a tomarse un avi\u00f3n con destino a Natal para participar en el simposio y brindarle su apoyo al proyecto del instituto de neurociencias. &#8220;Es una idea audaz&#8221;, opin\u00f3 Neher.<\/p>\n<p>&#8220;He visto antes un proyecto similar en Chile, pero all\u00ed no exist\u00eda todo este trasfondo social&#8221;. El costado social al que se refiere es la escuela para ni\u00f1os de escasos recursos y el centro de salud mental, ambas inicativas previstas para funcionar en la misma \u00e1rea que ser\u00e1 sede del centro de investigaci\u00f3n en neurociencias. Esto si es que el proyecto realmente sale del papel en tres a\u00f1os, tal como prev\u00e9 su mentor. De acuerdo con Nicolelis, el costo de instalaci\u00f3n de esta obra gira a los 30 millones de d\u00f3lares, un monto considerable en el mundo de la ciencia brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Por lo pronto el brasile\u00f1o ha conseguido algunos apoyos de peso para la iniciativa, que tiene por objeto descentralizar la producci\u00f3n cient\u00edfica en el \u00e1rea de neurociencias de su enclave en la regi\u00f3n sul-sudeste de Brasil. La gobernaci\u00f3n de R\u00edo Grande do Norte se ha comprometido la instalar la infraestructura necesaria (luz, agua y carretera) en el terreno donde funcionar\u00e1 el instituto. La Universidad de R\u00edo Grande do Norte (UFRN), que posee un n\u00facleo de investigaci\u00f3n en neurociencias, cedi\u00f3 un predio de 100 hect\u00e1reas vecino a su escuela agr\u00edcola.<\/p>\n<p>El lugar no est\u00e1 ubicado precisamente frente al mar. Queda en la localidad de Maca\u00edba, en la regi\u00f3n metropolitana de Natal, a media hora de la capital. Juntando todos los fondos obtenidos provenientes de las agencias de fomento y de los ministerios del gobierno nacional, Nicolelis suma 4,5 millones de reales para el proyecto del instituto.<\/p>\n<p>Y ciertamente bajo el influjo y el ejemplo de las fundaciones estadounidenses de investigaci\u00f3n, que obtienen abultadas donaciones de parte de empresas privadas y particulares que van a parar a sus arcas, el brasile\u00f1o cre\u00f3 la Fundaci\u00f3n Alberto Santos Dumont, una entidad privada son fines de lucro, y apuesta a la captaci\u00f3n de recursos no p\u00fablicos para llevar adelante su proyecto. Hasta ahora la mayor donaci\u00f3n privada ha llegado proveniente de la Universidad de Duke, la instituci\u00f3n que emplea a Nicolelis, que aport\u00f3 50 mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Cuenta con un lugar en el consejo de la fundaci\u00f3n el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, que tiene lazos de amistad con el neurocient\u00edfico de Brasilia Claudio Mello, de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon. Radicado desde hace 15 a\u00f1os en Estados Unidos, Mello es una especie de brazo derecho de Nicolelis en el proyecto de creaci\u00f3n del instituto internacional de Natal, junto a la tambi\u00e9n brasiliense Sidarta Ribeiro, de la Universidad de Duke. En una prueba del prestigio de Nicolelis, Meirelles estuvo en el simposio de neurociencias en la capital de R\u00edo Grande do Norte.<\/p>\n<p>El ministro de Ciencia y Tecnolog\u00eda, Eduardo Campos, tambi\u00e9n estuvo presente en el evento. Y al cabo de pocos d\u00edas de terminado el simposio, Nicolelis fue recibido por el presidente Luiz In\u00e1cio Lula da Silva en el Palacio do Planalto [la Casa de Gobierno] en Brasilia. Al margen de conversar sobre ciencia, es de suponerse que deben haber platicado de una pasi\u00f3n com\u00fan: el f\u00fatbol. El investigador es hincha fan\u00e1tico de Palmeiras. Lula en tanto corintiano a muerte, pero eso no debe haber sido un motivo de divergencia grave.<\/p>\n<p>Debido a su innegable competencia cient\u00edfica, su personalidad envolvente y sus excelentes conexiones dentro y fuera del laboratorio, este brasile\u00f1o que hace que los monos jueguen a los videojuegos con la fuerza del pensamiento apuesta incondicionalmente a la concreci\u00f3n del sue\u00f1o de erigir un instituto internacional de neurociencias en Natal. A veces Nicolelis habla como si el proyecto ya fuese realidad. Ha anunciado incluso que pretende estructurar una red de institutos en toda la regi\u00f3n norte-nordeste de Brasil, especializados en otras \u00e1reas cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Con todo, antes deber\u00e1n debatirse y aclararse en el seno de la comunidad cient\u00edfica algunos detalles sobre el (posible) funcionamiento del centro de neurociencias en Natal. \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n sus l\u00edneas de investigaci\u00f3n? \u00bfQui\u00e9nes trabajar\u00e1n en el instituto? \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 su relaci\u00f3n con la UFRN, que estar\u00e1 all\u00ed al lado, y con otros centros de investigaci\u00f3n de Brasil y del exterior? &#8220;Nicolelis es muy persistente y nosotros apoyamos su proyecto&#8221;, dice Maria Bernadete de Sousa, prorrectora adjunta de Investigaci\u00f3n de la UFRN. &#8220;Pero todav\u00eda tenemos que discutir bastante acerca de c\u00f3mo va a funcionar el instituto.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Experimentos llevados a cabo en pacientes con Parkinson sugieren que la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas puede accionar pr\u00f3tesis","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-77972","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77972"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77972\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77972"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}