{"id":77975,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/una-alternativa-en-gestacion-2\/"},"modified":"2015-01-30T15:54:10","modified_gmt":"2015-01-30T17:54:10","slug":"una-alternativa-en-gestacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-alternativa-en-gestacion-2\/","title":{"rendered":"Una alternativa en gestaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Antes de agosto de 2003, Raquel, Nicole, Ver\u00f4nica, Gabriel, Lucas, Vit\u00f3ria y Gabriela habr\u00edan sido ni\u00f1os con alto riesgo de tener retraso mental y par\u00e1lisis total o parcial en las piernas. Estos problemas son el resultado de una malformaci\u00f3n que los m\u00e9dicos pueden detectar durante el embarazo: el mielomeningocele, que impide el desarrollo completo de la columna vertebral y deja la m\u00e9dula espinal del feto expuesta. En una cirug\u00eda de una hora y media, el obstetra efect\u00faa un corte en el vientre similar al que se har\u00eda para una ces\u00e1rea y otro de 9 cent\u00edmetros en el \u00fatero materno. Luego, a trav\u00e9s de esa abertura, otro m\u00e9dico, en este caso un neurocirujano, corrige el defecto existente en la columna del beb\u00e9, que permanece dentro de la panza de la madre hasta el nacimiento.<\/p>\n<p>Brasil es el segundo pa\u00eds, luego de Estados Unidos, donde se hace este tipo de operaci\u00f3n, denominada cirug\u00eda fetal a cielo abierto. Este procedimiento, llevado a cabo por primera vez en Brasil el antea\u00f1o pasado, es experimental: ni los m\u00e9dicos brasile\u00f1os ni los estadounidenses est\u00e1n seguros de que sus beneficios sean mayores que sus riesgos. Dos equipos distintos, uno de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y otro de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), han realizado ocho cirug\u00edas a cielo abierto: seis beb\u00e9s nacieron y est\u00e1n bien y uno nacer\u00e1 este mismo mes. El otro, que fue el primero que pas\u00f3 por este tipo de cirug\u00eda en Brasil en 2002, muri\u00f3.<\/p>\n<p>Aun cuando el \u00e9xito no haya sido total, los resultados obtenidos hasta ahora pueden considerase prometedores. Las complicaciones existen, pero son mucho menores que aqu\u00e9llas a las que los beb\u00e9s habr\u00edan sido sometidos si la cirug\u00eda para corregir el defecto en la columna se hiciera luego del nacimiento, la \u00fanica alternativa de tratamiento posible hasta hace nueve meses.<\/p>\n<p>Al margen de esta correcci\u00f3n de la columna, que se lleva a cabo el d\u00eda del parto, la mayor parte de estos ni\u00f1os probablemente necesitar\u00eda pasar por otra cirug\u00eda tres d\u00edas despu\u00e9s, para instalarle una v\u00e1lvula permanente en el cerebro destinada a eliminar la acumulaci\u00f3n del l\u00edquido que ba\u00f1a el sistema nervioso central en el cr\u00e1neo: es la llamada hidrocefalia, la principal consecuencia del mielomeningocele, una enfermedad com\u00fan que afecta a uno de cada mil ni\u00f1os -el equivalente a 300 beb\u00e9s por a\u00f1o solamente en el municipio de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>A paso firme- En el hospital de la Unifesp, el equipo del obstetra Antonio Fernandes Moron oper\u00f3 a seis beb\u00e9s, de los cuales cinco han nacido. Cuatro de ellos mueven bien las piernas y est\u00e1n libres de la hidrocefalia, que perjudica el desarrollo del sistema nervioso y puede provocar retraso mental. El quinto beb\u00e9 presenta un nivel moderado de hidrocefalia y fue sometido al implante de una v\u00e1lvula, seg\u00fan el neurocirujano infantil S\u00e9rgio Cavalheiro.<\/p>\n<p>De por s\u00ed, estos resultados constituyen un indicio de la viabilidad de la nueva t\u00e9cnica, pues de los beb\u00e9s que nacen con la columna abierta, entre el 85% y el 90% padece hidrocefalia y requiere del implante de un drenaje en el cerebro para restablecer la circulaci\u00f3n normal de ese l\u00edquido, conocido como l\u00edquor o l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo. La colocaci\u00f3n de ese drenaje no es inofensiva: reduce en un 20% la capacidad mental del ni\u00f1o, de acuerdo con estudios de Joseph Bruner, de la Universidad Vanderbilt, Estados Unidos, coordinador de uno de los tres equipos estadounidenses capacitados para tratar beb\u00e9s dentro del \u00fatero.<\/p>\n<p>Al cerrar m\u00e1s r\u00e1pidamente la apertura de la columna, la cirug\u00eda a cielo abierto disminuye la exposici\u00f3n de la m\u00e9dula espinal y de los nervios ligados a la movilidad de las piernas al l\u00edquido que envuelve al beb\u00e9 en el \u00fatero -el l\u00edquido amni\u00f3tico que, por razones desconocidas, puede afectar a la medula y a los nervios. As\u00ed, es posible reducir el riesgo de par\u00e1lisis en esos miembros. Por tal raz\u00f3n, Raquel, la primera beba brasile\u00f1a nacida luego de una cirug\u00eda a cielo abierto, quiz\u00e1 consiga caminar sin ayuda de aparatos. Si pasase por la cirug\u00eda solamente una vez nacida, tendr\u00eda una probabilidad de un 45% de lograr moverse, y eso con la ayuda de un sill\u00f3n de ruedas, y apenas un 7% de chances de andar sin la ayuda de un andador o de muletas.<\/p>\n<p>&#8220;Si bien el beneficio no es total, al menos se han mitigado las complicaciones&#8221;, afirma Moron, quien con el m\u00e9dico Carlos Almodin, del equipo de la Unifesp, desarroll\u00f3 una versi\u00f3n brasile\u00f1a y reutilizable del trocar, el instrumento utilizado para hacer la abertura en el \u00fatero, actualmente importado a un costo de hasta 500 d\u00f3lares. El d\u00eda 1\u00ba de marzo naci\u00f3 Lucas en Campinas, cuatro meses despu\u00e9s de ser operado por el equipo del obstetra Ricardo Barini, de la Unicamp. La primera cirug\u00eda realizada por el grupo, en diciembre de 2002, no tuvo el \u00e9xito esperado: la placenta se desprendi\u00f3 y el feto muri\u00f3 enseguida despu\u00e9s del parto.<\/p>\n<p>En el caso de Lucas, la cirug\u00eda redujo el da\u00f1o causado por el mielomeningocele e impidi\u00f3 el avance de la hidrocefalia. El ni\u00f1o naci\u00f3 a la 35\u00aa semana de embarazo, con casi nueve meses, mientas que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os con ese defecto cong\u00e9nito nace en forma prematura, con alrededor de 32 semanas -el riesgo de parto prematuro es una de las razones que llevan a los m\u00e9dicos a dudar de hacer o no la cirug\u00eda a cielo abierto. &#8220;Si la lesi\u00f3n inicial no se corrigiera, Lucas con seguridad jam\u00e1s mover\u00eda las piernas&#8221;, dice Louren\u00e7o Sbragia Neto, coordinador quir\u00fargico del equipo. &#8220;Pero ahora, tenemos esperanzas incluso de que pueda caminar.&#8221;<\/p>\n<p>Aunque tienen el mismo objetivo, ambos equipos adoptan criterios diferentes para seleccionar a los beb\u00e9s que re\u00fanen los requisitos necesarios para la operaci\u00f3n. El grupo de la Unicamp se rige por las normas que estipulan los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, que solamente recomiendan la cirug\u00eda a cielo abierto para mielomeningocele cuando la madre es sana y se encuentra entre la 19\u00aa y la 25\u00aa semana de gestaci\u00f3n (entre el final del cuarto mes y el comienzo del sexto). Con relaci\u00f3n al beb\u00e9, la lesi\u00f3n de la columna debe estar ubicada entre la primera v\u00e9rtebra tor\u00e1cica, a la altura de los hombros, y la primera sacra, cerca de la cintura.<\/p>\n<p>&#8220;La mejora de la hidrocefalia es limitada si pasa de las 25 semanas&#8221;, dice Sbragia. &#8220;Una vez pasado ese per\u00edodo, es mejor esperar que el beb\u00e9 nazca para operar&#8221;, a\u00f1ade el investigador, que dirige el laboratorio de cirug\u00eda experimental fetal de la Unicamp. All\u00ed, uno de los estudios en marcha aborda el efecto inflamatorio del l\u00edquido amni\u00f3tico sobre la medula espinal en fetos de ratas.<\/p>\n<p>En el marco de un estudio llevado a cabo con 104 ni\u00f1os sometidos a cirug\u00eda fetal a cielo abierto y otros 189 tratados de la manera convencional, m\u00e9dicos estadounidenses de la Universidad Vanderbilt y del Hospital Infantil de Filadelfia constataron que la incidencia de la hidrocefalia es similar entre los beb\u00e9s operados en el \u00fatero despu\u00e9s de 25 semanas de embarazo y aqu\u00e9llos sometidos a la cirug\u00eda de correcci\u00f3n de columna luego del nacimiento.<\/p>\n<p>Y otra conclusi\u00f3n: el 75% de los fetos operados dentro del vientre materno despu\u00e9s de la 25\u00aa semana necesit\u00f3 del implante de la v\u00e1lvula en el cerebro despu\u00e9s del nacimiento, mientras que solamente la mitad de los operados antes de la 25\u00aa semana de embarazo tuvo que pasar por la segunda cirug\u00eda. Este n\u00famero se eleva al 85% entre los beb\u00e9s que son operados reci\u00e9n despu\u00e9s del nacimiento. Entretanto, cabe acotar que los m\u00e9dicos de la Unifesp realizan la cirug\u00eda del feto en el \u00fatero materno hasta la 27\u00aa semana de gestaci\u00f3n (al final del sexto mes).<\/p>\n<p><strong>En evaluaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>En Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud est\u00e1n financiando un estudio de porte con un presupuesto de 25 millones de d\u00f3lares, destinado a despejar las dudas acerca de qu\u00e9 tipo de cirug\u00eda -a cielo abierto o luego del nacimiento- es m\u00e1s eficaz para corregir el mielomeningocele. El proyecto Manajeent of Myelomeningocele Study (Moms) evaluar\u00e1 hasta agosto de 2008 los resultados exhibidos por cien ni\u00f1os que pasaron por la correcci\u00f3n de la columna dentro del \u00fatero y otros cien operados despu\u00e9s del parto.<\/p>\n<p>Pero, mientras no salen los resultados del Moms, lo mejor en vez de intentar mitigar los da\u00f1os provocados por el mielomeningocele es prevenir su aparici\u00f3n, asociada a defectos gen\u00e9ticos y a una dieta pobre en \u00e1cido f\u00f3lico, sustancia presente en las verduras y en las carnes rojas. Por tal raz\u00f3n, los m\u00e9dicos aconsejan a las mujeres que desean tener hijos que, dos meses antes de embarazarse, tomen dosis complementarias de \u00e1cido f\u00f3lico, a modo de tratamiento preventivo que debe durar hasta el final del primer trimestre de gestaci\u00f3n. El consumo extra de \u00e1cido f\u00f3lico evita la aparici\u00f3n de mielomeningocele hasta en un 72% de los casos de familias que han tenido un beb\u00e9 con el problema.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Evaluaci\u00f3n Morfol\u00f3gica, Histol\u00f3gica y Bioqu\u00edmica de Fetos de Ratas Spreague-Dowley, Sometidas a Gastrosquisis Experimental Intrauterina, en Diferentes Edades Gestacionales<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea Regular de Auxilio a Proyectos de Investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nLouren\u00e7o Sbragia Neto &#8211; Unicamp<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 226.889,18<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las primeras cirug\u00edas de correcci\u00f3n de columna en beb\u00e9s cuando a\u00fan est\u00e1n dentro del \u00fatero muestran resultados prometedores","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[785],"class_list":["post-77975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77975"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}