{"id":77978,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/hay-lugar-para-varones-y-mujeres-2\/"},"modified":"2016-01-29T13:09:01","modified_gmt":"2016-01-29T15:09:01","slug":"hay-lugar-para-varones-y-mujeres-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hay-lugar-para-varones-y-mujeres-2\/","title":{"rendered":"Hay lugar para varones y mujeres"},"content":{"rendered":"<p>El 20 de junio de 1923 hubo una noche de conferencias en Villa Kyrial. Un grupo animado de artistas e intelectuales reunidos en la residencia del senador Freitas Valle, en el barrio de Vila Mariana, S\u00e3o Paulo, discut\u00eda una vez m\u00e1s el rumbo cultural de Brasil. De pronto, durante la disertaci\u00f3n del escritor M\u00e1rio de Andrade, Freitas Valle se levant\u00f3 de esa silla que usaba como un trono para dirigir los debates y con un ampuloso gesto dram\u00e1tico avanz\u00f3 en direcci\u00f3n hacia la pintora Anita Malfatti. Le inform\u00f3 entonces que ella viajar\u00eda a Europa con una beca del Pensionado Art\u00edstico. Anita en aquel momento nada sab\u00eda al respecto. Menos de dos meses despu\u00e9s, la pintora embarcaba en el buque que la llevar\u00eda a pasar una larga estad\u00eda en Europa.<\/p>\n<p>Durante unos 20 a\u00f1os -entre 1912 y 1931-, el Pensionado Art\u00edstico del Estado de S\u00e3o Paulo ayud\u00f3 a artistas pl\u00e1sticos y m\u00fasicos a desarrollar sus habilidades en grandes escuelas y conservatorios de Europa. Anita Malfatti, el escultor Victor Brecheret, el pintor T\u00falio Mugnaini, el maestro Francisco Mignone o el maestro Jo\u00e3o de Souza Lima partieron rumbo a per\u00edodos de muchos a\u00f1os fuera de Brasil, que a su vez fueron decisivos para sus carreras. El objetivo del trabajo de posdoctorado de la investigadora Marcia Carmargos, del Instituto de Estudios Brasile\u00f1os de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEB\/USP) es mapear la contribuci\u00f3n del pensionado a la historia cultural y art\u00edstica de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>&#8220;Pretendo buscar respuestas referentes a cuestiones de ese per\u00edodo, que fue decisivo en la formaci\u00f3n del campo intelectual paulista&#8221;, dice Marcia. &#8220;Con todo, tambi\u00e9n deseo mostrar de qu\u00e9 manera el pensionado, en la figura de Freitas Valle, cercenaba e impon\u00eda par\u00e1metros est\u00e9ticos a los pensionistas&#8221;. Para llevar a cabo su trabajo, Camargos tuvo acceso a una documentaci\u00f3n in\u00e9dita: el archivo del propio Freitas Valle, que ahora est\u00e1 en su poder.<\/p>\n<p>&#8220;Desafortunadamente, una gran parte del archivo desapareci\u00f3 despu\u00e9s de que Freitas muri\u00f3&#8221;, afirma la investigadora. El senador guardaba cartas, bocetos, fotos y cuadros en una torre en Villa Kyrial. Marcia Camargos es autora de\u00a0<em>Villa Kyrial, cr\u00f4nica da Belle \u00c9poque paulistana<\/em> (Senac, 2000), producto de su tesis doctoral en Historia Social defendida en la USP. En dicho libro, la investigadora analiza el papel que la residencia del senador Freitas Valle tuvo como centro irradiador de cultura en la ciudad. Villa Kyrial funcionaba en los moldes de los salones franceses.<\/p>\n<p>All\u00ed se hac\u00edan conferencias, conciertos de m\u00fasica, almuerzos y cenas solemnes, degustaci\u00f3n de vinos y hasta animados cotejos de ping pong en los que se entremezclaban artistas de diferentes tendencias, periodistas, pianistas, maestros de orquesta y pol\u00edticos. &#8220;Es el \u00fanico sal\u00f3n organizado, el \u00fanico oasis donde uno se recoge semanalmente para librarse de la vida llana&#8221;, dec\u00eda a la \u00e9poca el escritor M\u00e1rio de Andrade sobre la finca de Vila Mariana.<\/p>\n<p>&#8220;En realidad, este nuevo proyecto es un despliegue natural del libro\u00a0<em>Villa Kyrial<\/em>&#8220;, comenta Marcia. &#8220;Recib\u00ed muchos pedidos de ayuda de parte de otros investigadores interesados en conocer mejor c\u00f3mo funcionaba el sistema del Pensionado Art\u00edstico de S\u00e3o Paulo&#8221;. La investigadora ha publicado -de editorial Companhia das Letras <em>Em que ano estamos?<\/em>\u00a0[<em>\u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o estamos?<\/em>] (192 p\u00e1gs., R$ 29), sobre el crecimiento de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>El Pensionado Art\u00edstico del Estado de S\u00e3o Paulo fue homologado mediante el Decreto n\u00ba 2.234, de 1912. Su creaci\u00f3n fue defendida en un informe por Altino Arantes, por entonces secretario del Interior y responsable de la concesi\u00f3n de becas, como algo esencial para el desarrollo de la producci\u00f3n art\u00edstica en Brasil, pues S\u00e3o Paulo no contaba en ese entonces con un instituto de ense\u00f1anza superior, ni de artes pl\u00e1sticas ni de m\u00fasica.<\/p>\n<p>Los artistas contemplados recibir\u00edan un pasaje a Europa en primera clase y una beca de estudios por valor de 500 francos mensuales para permanecer en Roma o en Par\u00eds durante cinco a\u00f1os, que pod\u00edan prorrogarse por dos m\u00e1s. Si el costo de vida en Europa aumentase mucho, tal como sucedi\u00f3 durante la Primera Gran Guerra, la pensi\u00f3n se reajustaba. El gobierno tambi\u00e9n se hac\u00eda cargo de los gastos de env\u00edo a Brasil de las obras hechas en Europa. &#8220;En los casos de las esculturas de Brecheret, por ejemplo, ese transporte implicaba una abultada suma de dinero&#8221;, dice Marcia.<\/p>\n<p>Como contrapartida, los artistas deb\u00edan comprometerse a mandar a Brasil bocetos, obras originales, programas de conciertos de m\u00fasicas presentados en Europa, inscripciones en salones de arte oficiales y peri\u00f3dicos conteniendo la repercusi\u00f3n de sus estudios. &#8220;Muchos remit\u00edan el material directamente a Villa Kyrial&#8221;, afirma Marcia. &#8220;Y Freitas Valle iba acumulando dicho material en la torre de su casa.&#8221;<\/p>\n<p>Pero conseguir una beca del pensionado no era tarea f\u00e1cil. A decir verdad, pese al decreto que estipulaba que deber\u00eda haber una rotaci\u00f3n entre los miembros de la Comisi\u00f3n Fiscal del Pensionado -entre los participantes se encontraban Ramos de Azevedo, Oscar Rodrigues Filho, Ol\u00edvia Guedes Penteado y Jo\u00e3o M\u00farcio Sampaio Viana-, la decisi\u00f3n de enviar o no a un postulante quedaba en manos de Freitas Valle. Al contrario de lo que suele suceder en la actualidad, el per\u00edodo en Europa depend\u00eda de un favor personal de un miembro del gobierno. Si el senador Freitas Valle no simpatizase con el postulante o no lo conociese, las puertas le estar\u00edan cerradas.<\/p>\n<p>Marcia Camargos recuper\u00f3 un art\u00edculo publicado en\u00a0<em>Gazeta Art\u00edstica de S\u00e3o Paulo<\/em> en enero de 1912, donde se criticaba bastante el sistema de distribuci\u00f3n de becas por parte del gobierno: &#8220;El Estado, para servir al diputado X, en colusi\u00f3n con el secretario F, ambos con la ayuda de un miembro de la comisi\u00f3n, destina el beneficio al que tiene derecho el mendigo del arte, el sediento de luz, a un hijo de una familia que dispone de recursos propios y descaradamente regatea caridad, o a un chico de buenos institutos, de buena voluntad, pero vac\u00edo, incapaz&#8221;, dec\u00eda el periodista.<\/p>\n<p>Esta fusi\u00f3n entre la esfera privada y el poder p\u00fablico era vista como natural en aquella \u00e9poca en que los miembros de la elite econ\u00f3mica del pa\u00eds se turnaban en el poder. Este ambiente, al mismo tiempo conservador y de vanguardia, donde se sentaban alrededor de la misma mesa tanto un defensor del arte acad\u00e9mico como Freitas Valle, y uno de los m\u00e1s conocidos escritores del modernismo, como es el caso de M\u00e1rio de Andrade, es lo que vuelve m\u00e1s importante el trabajo de la investigadora.<\/p>\n<p>Interesada en buscar las contradicciones y ambig\u00fcedades del per\u00edodo, Marcia termina por traer de regreso una instituci\u00f3n fundamental de la historia de S\u00e3o Paulo. De este modo el sistema del pensionado es visto como un reflejo de las decisiones e impasses que involucraban a aqu\u00e9llos que estaban preocupados por transformar la ciudad en una metr\u00f3polis. Para algunos artistas que frecuentaban las veladas o saraos de Villa Kyrial, la ida a Europa fue un despliegue natural de sus carreras. \u00c9se fue el caso de los m\u00fasicos Francisco Mignone y Jo\u00e3o de Souza Lima. Ambos atribuyen exclusivamente sus estad\u00edas en el Viejo Continente a Freitas Valle.<\/p>\n<p>Mignone tom\u00f3 el barco a \u00faltima hora en 1919, debido a la muerte prematura -debido a la gripe espa\u00f1ola- de Romeu Pereira. &#8220;El senador sol\u00eda decir que, en este caso, Dios hab\u00eda cerrado una puerta para abrir un port\u00f3n&#8221;, comenta Marcia Camargos. En el caso de Souza Lima, el convite lleg\u00f3 al final de una recepci\u00f3n en homenaje a Xavier Leroux, m\u00fasico y profesor de composici\u00f3n del Conservatorio de Par\u00eds. Al ver al joven pianista ejecutando una m\u00fasica para acompa\u00f1ar un poema de Freitas Valle, el maestro franc\u00e9s se encant\u00f3 con sus habilidades. &#8220;De inmediato el senador le ofreci\u00f3 una beca de estudios a Souza Lima, quien parti\u00f3 hacia una estad\u00eda prolongada&#8221;, dice la investigadora.<\/p>\n<p>En las cartas que los m\u00fasicos enviaban regularmente a Villa Kyrial, ambos cuentan acerca de sus progresos y se refieren a las noches en la Villa. Souza Lima recuerda a la gente de la Lyra, esto es, al grupo de m\u00fasicos que se reun\u00eda los mi\u00e9rcoles en saraos musicales. En tanto, Mignone hace referencia a una nueva manera de musicalizar el Himno de Villa Kyrial, que -a prop\u00f3sito- tuvo diversas versiones, compuestas por diferentes m\u00fasicos.<\/p>\n<p>Para los pintores brasile\u00f1os con beca del pensionado que iban a Europa, el destino preciso en Par\u00eds era la Acad\u00e9mie Julien. Fundada en 1868 por Rodolph Julien, esta escuela era un gran atelier vidriado en el cual los estudiantes pintaban un mismo modelo. Incluso Tarsila do Amaral visit\u00f3 la Acad\u00e9mie Julien y trajo esa experiencia a Brasil en 1922, cuando se junt\u00f3 a Anita en el Grupo de los Cinco, que reun\u00eda junto con ambas pintoras a M\u00e1rio y Oswald de Andrade y Menotti del Picchia.Pero para Victor Brecheret y Anita las cosas no fueron tan sencillas.<\/p>\n<p>El escultor italiano tuvo que contar con la ayuda del embajador Souza Dantas, que intervino en favor suyo en 1919. &#8220;Brecheret resid\u00eda entonces en Roma, desde 1913, donde estudiaba con la mensualidad enviada por una t\u00eda anciana&#8221;, dice Marcia. Luego del pedido del embajador le lleg\u00f3 la beca, en 1921. &#8220;Freitas Valle concedi\u00f3 la beca, contrariando incluso a Washington Lu\u00eds, presidente del estado, que se opon\u00eda a la idea.&#8221;<\/p>\n<p>Brecheret, que formar\u00eda parte del grupo de los modernistas, debi\u00f3 acatar los reglamentos del pensionado para poder permanecer en Europa. Para ello se val\u00eda de una estratagema peculiar. Poco antes de solicitar una renovaci\u00f3n o un aumento de pensi\u00f3n, se inscrib\u00eda en uno de los salones de arte acad\u00e9mico de Par\u00eds, muy acordes con el gusto de Freitas Valle. El resto del tiempo el escultor expon\u00eda al lado de sus amigos en el Salon d\u00b4Automne, en el Salon des Tuleries o en el Salon des Ind\u00e9pendents. As\u00ed logr\u00f3 al mismo tiempo mantener su beca de estudios y las buenas relaciones con Freitas Valle -y adem\u00e1s continu\u00f3 haciendo arte moderno.<\/p>\n<p>Anita en tanto, sigui\u00f3 otro camino. Tras la exposici\u00f3n de 1917, donde la pintora impact\u00f3 a la ciudad con su pintura moderna, poco a poco fue abri\u00e9ndose su propio rumbo. &#8220;El expresionismo, tr\u00e1gico y desesperado, fuerte, contundente, &#8216;m\u00e1sculo&#8217;\u00a0incluso, tal como insiste M\u00e1rio de Andrade, nunca podr\u00eda ser un decir espont\u00e1neo surgido de una naturaleza tan fr\u00e1gil, tan femenina como la de Anita&#8221;, escribi\u00f3 el cr\u00edtico y escritor Paulo Mendes de Almeida (<em>De Anita ao museu<\/em>, Perspectiva, 1976), que conoci\u00f3 de cerca a todas las figuras de esta historia. &#8220;Y por eso, pienso yo, precisamente por eso, ella cedi\u00f3&#8221;, conclu\u00eda.<\/p>\n<p>Y fue as\u00ed que Anita Malfatti, a los 34 a\u00f1os, parti\u00f3 rumbo a Europa con beca del pensionado, en 1923. Sus preocupaciones no eran m\u00e1s las mismas de la chica que impactara a la ciudad en 1917. Los cr\u00edticos suelen establecer una diferencia brutal entre los dos per\u00edodos de la pintura de Anita. Muchos culpan al pensionado, con sus r\u00edgidas reglas de estudio en talleres acad\u00e9micos, por los cambios en el arte de Anita.<\/p>\n<p>Otros se refieren a un retorno a la pintura acad\u00e9mica, una vez pasados los br\u00edos de la juventud. Con todo, resulta interesante pensar que Anita representaba los anhelos de su tiempo. Los primeros tiempos del modernismo fueron confusos y contradictorios, y envolvieron tanto a j\u00f3venes corajudos e impertinentes, en las figuras de M\u00e1rio y Oswald de Andrade, como a un mecenas conservador y autor de poes\u00edas simbolistas: el senador Freitas Valle. Cuando Anita finalmente regres\u00f3 a Brasil, los tiempos ya eran otros. El Pensionado Art\u00edstico ser\u00eda disuelto el 11 de abril de 1931, poco despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de 1930. Freitas Valle saldr\u00eda de escena. Y el modernismo entrar\u00eda en una fase radical, mezclando arte y pol\u00edtica. Al fin y al cabo, eran los locos a\u00f1os 30.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEl Pensionado Art\u00edstico (1912-1931) en la Construcci\u00f3n de la Historia Cultural Paulistana (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/55437\/o-pensionato-artistico-1912-1931-na-historia-cultural-paulistana\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 03\/05493-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Posdoctorado; <strong>Coordinadora <\/strong>Marta Rossetti Batista &#8211; Instituto de Estudios Brasile\u00f1os\/USP;\u00a0<strong>Becaria\u00a0<\/strong>Marcia Camargos &#8211; Instituto de Estudios Brasile\u00f1os\/USP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio muestra la importancia del Pensionado Art\u00edstico","protected":false},"author":191,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[506],"class_list":["post-77978","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77978","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/191"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77978"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77978\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77978"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77978"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77978"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77978"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}