{"id":77984,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/escenas-del-pasado-y-del-futuro-2\/"},"modified":"2015-08-17T18:29:46","modified_gmt":"2015-08-17T21:29:46","slug":"escenas-del-pasado-y-del-futuro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/escenas-del-pasado-y-del-futuro-2\/","title":{"rendered":"Escenas del pasado y del futuro"},"content":{"rendered":"<p>El art\u00edculo que da t\u00edtulo a la portada de esta edici\u00f3n de\u00a0<em>Pesquisa FAPESP<\/em> aborda una nueva y fascinante teor\u00eda ecol\u00f3gica elaborada en Brasil. La misma sugiere que un significativo cambio clim\u00e1tico en medio del per\u00edodo Holoceno, una \u00e9poca geol\u00f3gica que se inici\u00f3 hace alrededor de 11 mil a\u00f1os, ser\u00eda el elemento clave para explicar la desaparici\u00f3n en Sudam\u00e9rica y, del otro lado, la razonable preservaci\u00f3n en \u00c1frica de algunos linajes de los grandes mam\u00edferos que dieron origen a los actuales elefantes, jirafas y rinocerontes, entre diversas especies.\u00a0En ambos continentes llovi\u00f3 a mares durante aquel per\u00edodo. Sin embargo, de acuerdo con la nueva teor\u00eda, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/extincion-de-peso-2\/?\" target=\"_blank\">que el editor especial Marcos Pivetta detalla<\/a>, mientras que en \u00c1frica estos formidables animales lograban huir de las antiguas \u00e1reas de sabana -su h\u00e1bitat por excelencia, que el exceso de agua hab\u00eda vuelto inh\u00f3spito- y migrar hacia nuevas zonas de vegetaci\u00f3n abierta en los extremos norte y sur del continente, en Am\u00e9rica del Sur \u00e9stos no tuvieron la misma chance: no hallaron ning\u00fan ambiente cercano compatible con su estilo de vida y por consiguiente perecieron.\u00a0El resultado de ello es que en la actualidad el mayor mam\u00edfero encontrado en el continente en que vivimos es el tapir, un animal grande, sin lugar a dudas, que llega a pesar hasta 300 kilos, pero que es solo un animalito ante el imponente elefante africano, que puede ser 20 veces m\u00e1s pesado. Esta teor\u00eda es por supuesto pol\u00e9mica, pero, incluso precisamente por ello, vale la pena hacer una inmersi\u00f3n en el hermoso texto que la presenta.<\/p>\n<p>Pero las fronteras que desaf\u00edan a ese muy humano deseo de conocer y transformar la realidad no siempre est\u00e1n ubicadas a enormes distancias en el tiempo o en el espacio. Algunas veces es justamente aquello m\u00e1s cercano, incluso aquello que nos constituye lo que resiste duramente a las envestidas de la raz\u00f3n cient\u00edfica. \u00bfUn buen ejemplo? Pues el cerebro humano. Con todo, el talento, la persistencia y la determinaci\u00f3n casi obsesiva de descifrar aquello que de hecho se esconde detr\u00e1s de la fortaleza de la caja craneana est\u00e1 echando nuevas luces sobre la fisiolog\u00eda, la potencia y los males que acometen con frecuencia al m\u00e1s central \u00f3rgano del cuerpo humano.<\/p>\n<p>De algunas de dichas luces trata el bloque de reportajes sobre neurociencias. En el primero de ellos, Pivetta, que a comienzos de marzo estuvo en Natal cubriendo el simposio de lanzamiento del ambicioso proyecto de construcci\u00f3n de un instituto internacional de neurociencias en dicha ciudad -proyecto capitaneado por Miguel Nicolelis-, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/el-cerebro-en-accion-2\/?\" target=\"_blank\">informa acerca de los experimentos de punta de ese cient\u00edfico paulistano radicado desde hace 15 a\u00f1os en Estados Unidos, donde dirige un laboratorio que cuenta con 40 investigadores y que est\u00e1 emplazado en la Universidad de Duke, Carolina del Norte<\/a>.\u00a0El m\u00e1s reciente y fant\u00e1stico de tales experimentos, que ha sido difundido por la prensa brasile\u00f1a, sugiere que el hombre, en teor\u00eda, puede controlar robots y pr\u00f3tesis a trav\u00e9s de la actividad el\u00e9ctrica de sus neuronas. En el segundo art\u00edculo, Ricardo Zorzetto, editor asistente de Ciencia, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/para-preservar-los-recuerdos-2\/?\" target=\"_blank\">muestra los prometedores avances de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a ligada a los nuevos compuestos destinados a reducir los da\u00f1os provocados por el mal de Alzheimer<\/a>, una enfermedad que devasta al cerebro y cercena la vida del 5% de los varones y del 6% de las mujeres de m\u00e1s de 60 a\u00f1os en todo el mundo, afectando as\u00ed a 40 millones de personas, de las cuales un mill\u00f3n y medio se encuentran en Brasil.\u00a0En el tercer reportaje del bloque, el reportero Francisco Bicudo <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/cirugia-sin-sangre-2\/?\" target=\"_blank\">relata las experiencias quir\u00fargicas que, vali\u00e9ndose de la acci\u00f3n de los rayos gama, est\u00e1n llev\u00e1ndose a cabo desde diciembre pasado en Brasil para tratar a los portadores de manifestaciones graves del trastorno obsesivo compulsivo<\/a>. Este problema psiqui\u00e1trico, m\u00e1s conocido como TOC, transforma en un infierno el cotidiano de sus portadores, y afecta a alrededor de 3 millones de personas en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para finalizar, es una lectura altamente recomendable, por no decir obligatoria,<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/un-critico-en-la-periferia-del-capitalismo-2\/?\" target=\"_blank\"> la entrevista con el cr\u00edtico de literatura Roberto Schwarz<\/a>, realizada por Luiz Henrique Lopes dos Santos, profesor de filosof\u00eda de la USP y coordinador cient\u00edfico del proyecto de la revista\u00a0<em>Pesquisa FAPESP<\/em> y por m\u00ed. La lucidez, el vasto conocimiento y la aguda inteligencia de Schwarz, que le permiten atravesar cuestiones pol\u00e9micas modulando con maestr\u00eda su tono voz entre el incisivo y el suave, transforman el acto de escucharlo -o de leer sus palabras- en un genuino placer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Escenas del pasado y del futuro","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-77984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77984"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77984\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77984"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}