{"id":77990,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/un-museo-que-tiene-siete-vidas-2\/"},"modified":"2015-01-30T18:33:48","modified_gmt":"2015-01-30T20:33:48","slug":"un-museo-que-tiene-siete-vidas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-museo-que-tiene-siete-vidas-2\/","title":{"rendered":"Un museo que tiene siete vidas"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de los conocidos estudios sobre la fauna, la flora y los minerales, todos aquellos naturalistas extranjeros que recorrieron Brasil durante el siglo XIX brindaron una importante contribuci\u00f3n a la ciencia nacional: la motivaci\u00f3n suficiente como para crear un museo de historia natural en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica que sirviera de apoyo a las expediciones e incluso para formar investigadores. As\u00ed empez\u00f3 la trayectoria pionera y err\u00e1tica de la primera instituci\u00f3n cient\u00edfica de la regi\u00f3n, que ocupa el segundo lugar en el pa\u00eds si de antig\u00fcedad se trata (en el primer puesto en ese apartado se encuentra el Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro).<\/p>\n<p>En 1861 surgi\u00f3 una propuesta de a\u00f1adir un art\u00edculo a la Ley de Presupuesto Provincial para la creaci\u00f3n de una instituci\u00f3n de esa naturaleza en Bel\u00e9m, algo que se concret\u00f3 reci\u00e9n en 1866, bajo el nombre de Museo Paraense. Y el momento era propicio: el caucho estaba en alza y hab\u00eda una clase emergente interesada en ciencias y publicaciones, y en las visitas de naturalistas y artistas extranjeros a la Amazonia. Pero esta atenci\u00f3n y el apoyo de parte del gobierno y de la sociedad para con el museo duraron poco. La instituci\u00f3n, sumamente dependiente de su primer director, Domingos Soares Ferreira Penna, fue cerrada inmediatamente despu\u00e9s de su muerte en 1888.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, el museo renac\u00eda -y \u00e9se fue el primero de varios renacimientos. En 1894 asumi\u00f3 la direcci\u00f3n el zo\u00f3logo suizo Em\u00edlio Goeldi (1859-1917), quien posteriormente le dar\u00eda su nombre y transformar\u00eda al centro en una instituci\u00f3n cient\u00edfica con existencia efectiva, con una estructura con cient\u00edficos y t\u00e9cnicos muy productivos. Se crearon el Parque Zoobot\u00e1nico y el Servicio Meteorol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Goeldi inici\u00f3 la publicaci\u00f3n de boletines cient\u00edficos, impuls\u00f3 excursiones por toda la regi\u00f3n amaz\u00f3nica y la recolecci\u00f3n para formar las primeras colecciones zool\u00f3gicas, bot\u00e1nicas, geol\u00f3gicas y etnogr\u00e1ficas. El suizo se sum\u00f3 a la lucha contra la fiebre amarilla al publicar a partir de 1902 diversos art\u00edculos sobre la clasificaci\u00f3n y la biolog\u00eda de los mosquitos transmisores de la enfermedad -por consiguiente, en simult\u00e1neo con los trabajos de Oswaldo Cruz en R\u00edo de Janeiro. El museo se convirti\u00f3 en pionero, al contratar por primera vez a una mujer en una instituci\u00f3n p\u00fablica de Par\u00e1 en 1905: la zo\u00f3loga alemana Em\u00edlia Snethlage, la \u00faltima investigadora en irse antes de la crisis econ\u00f3mica de la d\u00e9cada de 1920.<\/p>\n<p>El museo permaneci\u00f3 en el m\u00e1s absoluto ostracismo hasta 1930. A partir de entonces empez\u00f3 reerguirse, ya con su nombre definitivo: Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi. Luego sobrevinieron otras graves crisis, pero la instituci\u00f3n se mantuvo activa, creando nuevos programas, intensificando los estudios sobre etnolog\u00eda y apostando a las investigaciones arqueol\u00f3gicas sistem\u00e1ticas. Durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas del siglo XX, el museo recibi\u00f3 inversiones p\u00fablicas, pero tambi\u00e9n procur\u00f3 expandirse mediante la ayuda internacional. En 2003, por segundo a\u00f1o consecutivo, los recursos extrapresupuestarios (6,7 millones de reales) superaron a los giros del Tesoro (4,4 millones de reales).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Em\u00edlio Goeldi, una instituci\u00f3n pionera en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, renaci\u00f3 varias veces en sus 138 a\u00f1os de existencia","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-77990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77990"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}