{"id":77991,"date":"2004-04-01T00:00:00","date_gmt":"2004-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/04\/01\/un-critico-en-la-periferia-del-capitalismo-2\/"},"modified":"2014-08-04T12:53:33","modified_gmt":"2014-08-04T15:53:33","slug":"un-critico-en-la-periferia-del-capitalismo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-critico-en-la-periferia-del-capitalismo-2\/","title":{"rendered":"Roberto Schwarz: Un cr\u00edtico en la periferia del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-153340\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/04\/Roberto-Schwarz_foto-Miguel-Boyayan1.jpg\" width=\"251\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/04\/Roberto-Schwarz_foto-Miguel-Boyayan1.jpg 279w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/04\/Roberto-Schwarz_foto-Miguel-Boyayan1-120x97.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/04\/Roberto-Schwarz_foto-Miguel-Boyayan1-250x202.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Miguel Boyayan<\/span>Roberto Schwarz -65 a\u00f1os- es indiscutiblemente un cr\u00edtico que est\u00e1 a la altura de Machado de Assis. Fue precisamente con las herramientas cuidadosamente cinceladas por Schwarz que el gran escritor brasile\u00f1o, le\u00eddo hasta entonces por muchos como una especie de ingl\u00e9s fuera de lugar, emergi\u00f3 para los lectores contempor\u00e1neos en dos ensayos magistrales &#8211;<em>Ao vencedor as batatas<\/em>, de 1977, y\u00a0<em>Um mestre na periferia do capitalismo<\/em>, de 1990-, como autor de una obra poderosa, cuyas soluciones formales son profunda e intr\u00ednsecamente reveladoras del proceso social brasile\u00f1o de las postrimer\u00edas del siglo XIX y comienzo del siglo XX.<\/p>\n<p>Pero, si bien el brujo de Cosme Velho se ubica en el centro del trabajo cr\u00edtico de Roberto Schwarz, dicha labor no se agota en \u00e9l. Ensayista abocado a una b\u00fasqueda tenaz de una idea objetiva de forma, al mismo tiempo literaria y social, Schwarz puede en medio a tal b\u00fasqueda detener su mirada tanto en Oswald de Andrade como en el poeta marginal Francisco Alvim.<\/p>\n<p>Observador atento y preocupado con lo que pasa hoy en d\u00eda en la literatura en Brasil, que se mantiene a una gran distancia de algo que pueda caracterizarse como una producci\u00f3n continua y vigorosa de buenos libros, producto quiz\u00e1 de una extra\u00f1a despreocupaci\u00f3n de los escritores con el conocimiento exhaustivo de la materia que tratan, Schwarz entretanto apunta de pronto la fuerza poderosa de\u00a0<em>Cidade de Deus<\/em> [<em>Ciudad de Dios<\/em>], &#8220;el gran hallazgo&#8221; de Paulo Lins. Y llama la atenci\u00f3n sobre Valdo Motta, un poeta casi desconocido del estado de Esp\u00edrito Santo, que sali\u00f3 a la luz en un hermoso ensayo de Iuma Simon, y que &#8220;es un punto de fuerza nuevo y diferente en la cultura brasile\u00f1a&#8221;.<\/p>\n<p>Es tranquilo casi hasta la suavidad en la exposici\u00f3n de sus puntos de vista, por m\u00e1s radicales que \u00e9stos sean. Elegante, aunque siempre incisivo en la elucidaci\u00f3n de las pol\u00e9micas en las que se envolvi\u00f3 en el campo da cr\u00edtica, Roberto Schwarz se muestra en esta entrevista, y en el mejor sentido de la expresi\u00f3n, como el intelectual comprometido que siempre fue -lo que le vali\u00f3 el exilio de 1969 a 1977, per\u00edodo que cubre algunos de los a\u00f1os m\u00e1s dram\u00e1ticos de la dictadura militar en el pa\u00eds Al margen de ser comprometido y sumamente productivo, este brasile\u00f1o nacido en Viena, Austria, profesor titular de Teor\u00eda Literaria de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), jubilado formalmente en 1992, pero que se mantuvo en actividad docente como titular invitado hasta 1997, es autor de una docena de libros -entre ellos dos de poes\u00eda y uno de dramaturgia- y m\u00e1s de una centena de art\u00edculos, y firma la traducci\u00f3n de una docena de otras obras.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda hablar un poco sobre su formaci\u00f3n y sobre los personajes que m\u00e1s influyeron en esa fase?<\/strong><br \/>\nMi padres eran austr\u00edacos, intelectuales de izquierda ateos y jud\u00edos. Cuando a Alemania anex\u00f3 a Austria, ellos tuvieron que emigrar. Si no fuera por eso, mi padre, que era un hombre \u00edntegramente literario, habr\u00eda sido escritor y profesor. Aunque hab\u00edamos llegado a Brasil sin nada, \u00e9l empez\u00f3 r\u00e1pidamente a rehacer una buena biblioteca alemana que est\u00e1 conmigo hasta hoy. Mi padre muri\u00f3 joven, cuando yo ten\u00eda 15 a\u00f1os. Anatol Rosenfeld, que su amigo y amigo de la familia, pas\u00f3 entonces a acompa\u00f1ar mis estudios y a sugerirme lecturas. Durante muchos a\u00f1os Rosenfeld cen\u00f3 en casa los domingos, d\u00edas en que pas\u00f3 a ser obligatorio hacer una revisi\u00f3n de la semana y una discusi\u00f3n. Pese a la gran diferencia de edad, nos hicimos muy amigos.<\/p>\n<p><strong>Anatol ten\u00eda un grupo&#8230;<\/strong><br \/>\nS\u00ed, Anatol dictaba un curso de filosof\u00eda en la casa de Jacob Guinsburg. Ese grupo se reun\u00eda una vez por semana y yo empec\u00e9 a participar en esas reuniones tambi\u00e9n cuando ten\u00eda 18 a\u00f1os, poco antes de ingresar a la facultad. Eso se mantuvo durante muchos a\u00f1os: los alumnos le\u00edan un tramo de alg\u00fan fil\u00f3sofo una vez por semana y Anatol lo comentaba. Fue interesante \u00e9sa su manera de organizar la vida: para algunos cursos \u00e9l llegaba antes a cenar, cosa que era buena para la due\u00f1a de casa, que ten\u00eda una cena animada intelectualmente, y era bueno para \u00e9l, que&#8230; cenaba. Y despu\u00e9s dictaba el curso.<\/p>\n<p><strong>Y luego usted ingres\u00f3 a la carrera de Ciencias Sociales de la USP<\/strong>.<br \/>\nExactamente. Eso fue en 1957, tambi\u00e9n por sugerencia de Anatol. Yo estaba haciendo el \u00faltimo a\u00f1o del secundario, un poco en duda sobre si segu\u00eda Letras, Filosof\u00eda o Ciencias Sociales. Anatol, muy objetivo, me dijo que fuera a la facultad y frecuentase algunas clases antes de decidirme. Presenci\u00e9 una clase de literatura, dictada por un docente cuyo nombre no dir\u00e9, y entonces desist\u00ed de seguir Letras. Fui a una clase de Cruz Costa, que hac\u00eda un chiste atr\u00e1s de otro y me dej\u00f3 medio medio&#8230; Y fui a una clase de Paula Beiguelman en Pol\u00edtica, muy bien preparada e interesante. As\u00ed fue que me decid\u00ed por Ciencias Sociales.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn la carrera de Ciencias Sociales usted form\u00f3 parte de aquel grupo del seminario del Capital?<\/strong><br \/>\nEl seminario empez\u00f3 en 1958. Fue iniciativa de un grupo de docentes j\u00f3venes provenientes de Ciencias Sociales, Filosof\u00eda, Historia y Econom\u00eda, que tuvieron la buena idea de incluir tambi\u00e9n a algunos alumnos. As\u00ed el seminario naci\u00f3 multidisciplinario y teniendo en cuenta a la generaci\u00f3n siguiente. Marx era a la \u00e9poca poco o nada ense\u00f1ado, aunque muchos docentes del \u00e1rea fueran de izquierda, de manera tal que la decisi\u00f3n de estudiar seriamente su obra ten\u00eda un alcance estrat\u00e9gico. En el n\u00facleo inicial estaban Ruth y Fernando Henrique Cardoso, Oct\u00e1vio Ianni, Fernando Novais, Paul Singer y Giannotti. Los alumnos m\u00e1s asiduos eran Le\u00f4ncio Martins Rodrigues, Francisco Weffort, Gabriel Bollaffi, Michael L\u00f6wy, Bento Prado y yo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1l fue el peso del seminario en su formaci\u00f3n, en su visi\u00f3n de mundo?<\/strong><br \/>\nFue decisivo. Al contrario de lo que dice mi amigo Giannotti, estudiar Marx en esa \u00e9poca no era asimilar un cl\u00e1sico entre otros. Por un lado se trataba de apostar a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la sociedad contempor\u00e1nea. Por otro, se tomaba distancia de la autoridad de los Partidos Comunistas en la materia, que promov\u00edan una comprensi\u00f3n biso\u00f1a de Marx, impuesta como un dogma. Hab\u00eda tambi\u00e9n una cierta excitaci\u00f3n en descubrir y afirmar la superioridad intelectual de un autor profundamente inc\u00f3modo para la academia bien pensante y para el orden en general. Hab\u00eda algo deinusitado y tambi\u00e9n de precario en la iniciativa del seminario, y algo premonitorio.<\/p>\n<p>Pocos sab\u00edan alem\u00e1n, no ten\u00edamos familiaridad con el contexto cultural de Marx y la bibliograf\u00eda moderna no estaba disponible, por no decir que estaba desaparecida. Desde un punto de vista universitario &#8220;normal&#8221;, no est\u00e1bamos preparados para esa empresa. Pero en compensaci\u00f3n exist\u00eda una sinton\u00eda con la progresiva radicalizaci\u00f3n del pa\u00eds que hab\u00eda entrado a moverse y quiz\u00e1s con la corriente de fondo que llevar\u00eda al mundo a 1968. Hasta cierto punto la falta de preparaci\u00f3n fue una ventaja, pues permiti\u00f3 que enfrent\u00e1semos con esp\u00edritu libre las dificultades que la experiencia brasile\u00f1a opon\u00eda a los esquemas marxistas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo era la din\u00e1mica del seminario?<\/strong><br \/>\nEl grupo se reun\u00eda de quincenalmente y discut\u00eda m\u00e1s o menos 20 p\u00e1ginas en cada encuentro. La discusi\u00f3n iba de cuestiones elementales de comprensi\u00f3n a problemas intrincados con consecuencias te\u00f3ricas y pol\u00edticas. Como los docentes estaban en edad de escribir sus tesis, que en general se abocaron a temas brasile\u00f1os, empez\u00f3 a configurarse en el seminario una distancia entre la construcci\u00f3n marxista y la experiencia hist\u00f3rica del pa\u00eds. El seminario tuvo la fuerza de no desconocer la discrepancia, y tambi\u00e9n de no considerar que \u00e9sta anulaba a la mejor teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad contempor\u00e1nea. Urg\u00eda reflexionar al respecto, ver el desajuste como un problema fecundo y quiz\u00e1s como parte de las desigualdades del desarrollo del capitalismo. Marx no pod\u00eda aplicarse tal cual en un Brasil que, en tanto, formaba parte del universo del capital. Estaba surgiendo el tema de la reproducci\u00f3n moderna del atraso, seg\u00fan el cual existen formas sociales caracterizadas como retrasadas que, a decir verdad, forman parte de la reproducci\u00f3n de la sociedad contempor\u00e1nea tanto en el \u00e1mbito nacional como a nivel internacional. Aunque la obra correspondiente no haya sido escrita, estas observaciones ligadas a la experiencia de las naciones perif\u00e9ricas tienen una relevancia hist\u00f3rica mundial para efectuar una apreciaci\u00f3n sobria y no ideol\u00f3gica de las realidades del progreso, que es m\u00e1s perverso de lo que parece. Cuando me lleg\u00f3 el tiempo de redactar mi tesis y de analizar las novelas de Machado de Assis, yo ya estaba sumamente impregnado de este modo de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Su inter\u00e9s en la literatura ya exist\u00eda, pero en t\u00e9rminos formales, \u00bfc\u00f3mo se dio su giro hacia la teor\u00eda y hacia la cr\u00edtica literaria?<\/strong><br \/>\nFui alumno de Antonio Candido en el segundo a\u00f1o de Ciencias Sociales, en 1958; \u00e9se fue el \u00faltimo a\u00f1o que Candido dio Sociolog\u00eda. Al a\u00f1o siguiente empec\u00e9 a incomodarme con el costado emp\u00edrico de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica: los relevamientos y las tabulaciones no eran para m\u00ed. A esa altura, Antonio Candido ya se hab\u00eda trasladado de Sociolog\u00eda a Letras, y estaba ense\u00f1ando Literatura Brasile\u00f1a en Assis. Segu\u00ed su ejemplo y all\u00e1 fui a quej\u00e1rmele de la vida y a pedirle un consejo, pues lo que a m\u00ed realmente me interesaba era la literatura. Qued\u00f3 m\u00e1s o menos acordado que cuando yo me recibiese har\u00eda una maestr\u00eda en Literatura Comparada en el exterior y despu\u00e9s ir\u00eda a trabajar con \u00e9l en la USP. En esa \u00e9poca yo ya estaba escribiendo algo de cr\u00edtica literaria en un peri\u00f3dico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 peri\u00f3dico?<\/strong><br \/>\nEn un suplemento literario del diario\u00a0<em>\u00daltima Hora<\/em>, donde publiqu\u00e9 un art\u00edculo sobre\u00a0<em>O amanuense Belmiro<\/em>, una novela sobre la cual Antonio Candido hab\u00eda escrito a\u00f1os antes. Una amiga atrevida le llev\u00f3 el trabajo al profesor y le cont\u00f3 que yo consideraba que su art\u00edculo se parec\u00eda al m\u00edo. A Candido esole pareci\u00f3 c\u00f3mico: lo ley\u00f3 y me invit\u00f3 a colaborar en el Suplemento Literario de\u00a0<em>Estad\u00e3o<\/em> [tal como se lo conoce com\u00fanmente al diario O Estado de S\u00e3o Paulo], que era dirigido por D\u00e9cio de Almeida Prado. As\u00ed, cuando fui a Assis a buscar un consejo, Candido ya ten\u00eda una idea acerca de lo que yo estaba haciendo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSu ida al exterior se debi\u00f3 a que ac\u00e1 en Brasil a la \u00e9poca no hab\u00eda maestr\u00edas?<\/strong><br \/>\nEl posgrado ac\u00e1 estaba reci\u00e9n empezando. En esa \u00e9poca solamente hac\u00edan una maestr\u00eda o un doctorado los docentes que ya estaban trabajando en alguna c\u00e1tedra. Como yo ven\u00eda de Ciencias Sociales, para ser docente de Letras necesitaba tener un t\u00edtulo apropiado. Fui entonces a Estados Unidos para hacer una maestr\u00eda en Teor\u00eda Literaria y Literatura Comparada en Universidad de Yale. De regreso a Brasil, en el 63, poco antes del golpe, empec\u00e9 a trabajar en la carrera de Teor\u00eda Literaria, que era una novedad en la USP.<\/p>\n<p><strong>Y durante ese comienzo de trabajo con Antonio Candido, \u00bfc\u00f3mo se delinean sus temas de trabajo?<\/strong><br \/>\nLos primeros a\u00f1os son siempre arduos. Preparar cursos, aprender lo suficiente como para poder ense\u00f1ar; no es f\u00e1cil empezar. Pero la idea b\u00e1sica de mi trabajo surgi\u00f3 de entrada. Fue m\u00e1s o menos as\u00ed: yo le\u00eda a Machado de Assis y observaba en \u00e9l una iron\u00eda especial. Ten\u00eda la impresi\u00f3n de que hab\u00eda en ese tipo de humorismo, de chiste met\u00f3dico, alguna cosa brasile\u00f1a. Entonces fui en busca de eso. Combin\u00e9 el intento de describir la iron\u00eda de Machado con la intuici\u00f3n de que \u00e9sta ser\u00eda nacional -cosa que merec\u00eda una explicaci\u00f3n. Combin\u00e9 un\u00a0<em>close reading<\/em> de esa iron\u00eda con la teor\u00eda de Brasil del seminario del Capital. La idea de que la sustancia de la iron\u00eda machadeana ten\u00eda que ver con la mezcla de liberalismo y esclavismo en Brasil surgi\u00f3 en m\u00ed tempranamente, antes del 64. Ahora bien, de all\u00ed a escribir sobre esto hay un largo camino.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY con relaci\u00f3n al doctorado?<\/strong><br \/>\nMe doctor\u00e9 en la Universidad Par\u00eds III, Sorbonne. Mi tema all\u00e1 fue Ao vencedor, as batatas. Ese libro es de 1977. Cuando regres\u00e9 ya hab\u00eda sido publicado.<\/p>\n<p><strong>Pero su ida a Francia fue en realidad producto de la represi\u00f3n pol\u00edtica instaurada por la dictadura en el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo fue su experiencia en el exilio?<\/strong><br \/>\nFrancia fue ben\u00e9vola con los refugiados, que fueron arribando en oleadas, mientras las dictaduras iban tomando Am\u00e9rica Latina. Dentro del desastre general, la verdad es que el exilio era tambi\u00e9n muy interesante: presentaba a los latinoamericanos los unos a los otros, e incluso a los brasile\u00f1os de las diferentes regiones. El aire estaba lleno de\u00a0<em>\u00e9v\u00e9nements de mai<\/em>, los acontecimientos de 1968. Para aqu\u00e9llos que no estuviesen con la vida quebrada, o bajo una presi\u00f3n material excesiva, y para quienes tuvieran disciplina para retomar los estudios, fueron a\u00f1os buenos.<\/p>\n<p><strong>Para llegar al \u00e1pice de su investigaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre la iron\u00eda de Machado de Assis, el comportamiento de la elite brasile\u00f1a y, en \u00faltima instancia, la estructura social del pa\u00eds, o en otras palabras, para arribar a Um mestre na periferia do capitalismo, tard\u00f3 otros 11 a\u00f1os, \u00bfno es cierto?<\/strong><br \/>\nEs que soy m\u00e1s lerdo de lo que deber\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn cierta medida el trabajo de Antonio Candido ser\u00eda pionero, pues lanza una mirada sobre la literatura atravesada por una visi\u00f3n m\u00e1s sociol\u00f3gica delpa\u00eds? \u00bfO esto es una pr\u00e1ctica general en la cr\u00edtica que Candido explicita mejor?<\/strong><br \/>\nYo invertir\u00eda los t\u00e9rminos de esa cuesti\u00f3n: Antonio Candido lanza sobre la visi\u00f3n hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica del pa\u00eds -que conoce como pocos- un mirada atravesada por la experiencia literaria y por el an\u00e1lisis literario, en cuyo valor de revelaci\u00f3n cree, y a dicha mirada debe sus descubrimientos. Su fuerza pionera reside all\u00ed, en esa inversi\u00f3n que le otorga ciudadan\u00eda plena al punto de vista est\u00e9tico. Pero vamos por partes. La cuesti\u00f3n referente a que la literatura forme parte de la sociedad o de que se conozca la literatura a trav\u00e9s de la sociedad y a la sociedad a trav\u00e9s de la literatura son tesis capitales del siglo XIX, sin las cuales, por cierto, la importancia espec\u00edficamente moderna de la literatura se torna incomprensible. Esas tesis est\u00e1n en el origen de visiones geniales, y de los peores mamotretos. Se convirtieron r\u00e1pidamente en el lugar com\u00fan que da asidero a la historiograf\u00eda literaria convencional. En ese marco, el rasgo distintivo de la cr\u00edtica dial\u00e9ctica, aqu\u00e9l que la hace especial, es el que muestra que \u00e9sta desbanaliza y tensa esa inherencia rec\u00edproca de los polos sin suprimirla. Todo aquello que sea obvio, para ella no vale la pena.\u00a0Si no fuese necesario adivinar, investigar, construir, rechazar las apariencias y consustanciar intuiciones dif\u00edciles, la cr\u00edtica no ser\u00eda cr\u00edtica. Para la cr\u00edtica dial\u00e9ctica el trabajo de figuraci\u00f3n literaria es un modo sustantivo de pensamiento, una v\u00eda\u00a0<em>sui generis<\/em> de investigaci\u00f3n, que aspira a la consistencia y que tiene una exigencia m\u00e1xima. El resultado de ello no es la mera reiteraci\u00f3n de la experiencia cotidiana, a cuya prepotencia se opone y cuyas contradicciones explicita y cuyas tendencias acent\u00faa con un decisivo resultado de clarificaci\u00f3n. En suma: en t\u00e9rminos de m\u00e9todo, el punto de partida est\u00e1 en la configuraci\u00f3n de la obra, con las luces que le son propias, y no en la sociedad.<\/p>\n<p><strong>Al contrario de lo que dicen los detractores de esa cr\u00edtica.<\/strong><br \/>\nExactamente. Se parte del an\u00e1lisis est\u00e9tico y se busca lo no evidente, el resultado de lo que el trabajo formal del artista configur\u00f3. Al paso que la postura tradicional o positivista, que tambi\u00e9n se va renovando y continua presente con otros nombres, se limita a los contenidos brutos, buscando lo mismo en la sociedad y en las obras, vistas en t\u00e9rminos redundantes, de confirmaci\u00f3n rec\u00edproca directa.<\/p>\n<p><strong>De eso usted hablaba ya a los 23 a\u00f1os, en art\u00edculo dedicado al psicologismo en la po\u00e9tica de M\u00e1rio de Andrade.<\/strong><br \/>\nPara ser sincero, ahora as\u00ed yo no me acuerdo. Retomando el hilo: existe una f\u00f3rmula de Luk\u00e1cs seg\u00fan la cual lo social en la obra est\u00e1 en la forma. No es que los contenidos no sean sociales, pero la forma, al trabajarlos y organizarlos, o tambi\u00e9n al ser inflexionada por \u00e9stos, configura algo m\u00e1s general, an\u00e1logo a la precedencia de la sociedad sobre sus contenidos separados. Si las obras interesan es porque se organizan de un modo revelador, que tiene alg\u00fan fundamento en la organizaci\u00f3n del mundo -un fundamento que debe descubrirse caso por caso.\u00a0Como la mayor parte de la historiograf\u00eda literaria es de inspiraci\u00f3n nacional, y como la naci\u00f3n hasta hace poco era un horizonte casi que autoevidente, se cre\u00f3 una especie de certeza infundada seg\u00fan la cual el espacio al que la literatura y las formas literarias se refieren es tambi\u00e9n nacional. Ahora bien, la literatura m\u00e1s audaz, precisamente por tener aversi\u00f3n a las mentiras del oficialismo y del nacionalismo y por adivinar el avance de las dimensiones extranacionales de la civilizaci\u00f3n burguesa, no cabe en ese cuadro. En el caso brasile\u00f1o la referencia nacional tiene una realidad propia de tipo diverso, que continu\u00f3 siendo efectiva (\u00bfhasta hoy?) y cataliz\u00f3 una parte importante de la invenci\u00f3n formal. En parte a causa del complejo de pa\u00eds joven, que hac\u00eda de la creaci\u00f3n de una literatura nacional un proyecto deliberado.\u00a0Basta con recordar el pintoresquismo program\u00e1tico de los rom\u00e1nticos, o el intento machadeano -descubierto por John Gledson- de maquinar intrigas de relevancia nacional, o el Naturalismo, con su tr\u00f3pico cient\u00edfico-aleg\u00f3rico, o la invenci\u00f3n modernista de logotipos nacionales, como el Palo de Brasil, la Negra y Macuna\u00edma. La cuesti\u00f3n se vuelve m\u00e1s interesante cuando la reconocemos fuera de la esfera del proyecto nacional asumido en una cierta gama de inflexiones, problemas, reacciones, etc.\u00a0Es como si la matriz nacional se impusiese inconscientemente, por la fuerza de las cosas, o mejor dicho, como consecuencia de la peculiaridad de la estructura social del pa\u00eds, que genera una problem\u00e1tica social, ling\u00fc\u00edstica, pol\u00edtica e hist\u00f3rica singular, con la cual nos debatimos y a la cual nos cabe responder, queramos o no.Al dejar a un lado o al hacer de la intenci\u00f3n del autor un ingrediente entre otros, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico-estructural se ubica en el terreno de las configuraciones y de los funcionamientos objetivos, cuya din\u00e1mica no corre en los andariveles previstos, y puede llevarnos all\u00ed donde el autor ni siquiera se lo imaginaba. La referencia es nacional, pero sin la garant\u00eda de un final feliz. He all\u00ed una consciencia cr\u00edtica adulta, seg\u00fan la cual no hacemos lo que queremos, o hacemos lo que no queremos, y no obstante pagamos la cuenta. Una postura esclarecida y sin prejuicios, que se convierte en modelo para la comprensi\u00f3n est\u00e9tica y social cuando se hace evidente que la sociedad burguesa no se gobierna, a no ser superficialmente, al p aso que su superaci\u00f3n no est\u00e1 a la vista.\u00a0Tambi\u00e9n en esto el paso al frente lo dio Antonio Candido, en el admirable ensayo sobre\u00a0<em>O corti\u00e7o<\/em> [<em>El conventillo<\/em>], que no ha sido todav\u00eda debidamente explorado. Candido mostr\u00f3 que el autor pensaba estar noveleando el proceso brasile\u00f1o de guerra y acomodaci\u00f3n entre razas, en conformidad con las teor\u00edas racistas del Naturalismo, pero \u00e9ste, a decir verdad, conducido por la l\u00f3gica de la ficci\u00f3n, mostraba un proceso primitivo de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y formaci\u00f3n de clases que se dirig\u00eda de un modo b\u00e1rbaro y desment\u00eda las ilusiones raciales y nacionales del novelista. El curso de las cosas es nacional, pero difiere del previsto por el escritor.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 significa su interrogaci\u00f3n &#8220;hasta hoy?&#8221;, cuando aborda la pretensi\u00f3n de fundaci\u00f3n nacional de los grandes textos brasile\u00f1os?<\/strong><br \/>\n-La cr\u00edtica dial\u00e9ctica supone obras que sean m\u00e1s o menos cerradas y altamente estructuradas. En la literatura brasile\u00f1a no hay muchas obras que inviten a efectuar un an\u00e1lisis de esta \u00edndole. Cuando Antonio Candido resolvi\u00f3 estudiar por ese \u00e1ngulo\u00a0<em>Mem\u00f3rias de um sargento de mil\u00edcias<\/em>, eligi\u00f3 un camino dif\u00edcil, llevando al extremo una posici\u00f3n cr\u00edtica de punta. Esta audacia fue poco notada, pues la novela -divertida y sin pretensiones- no hace pensar en ese orden de tentativas. Manoel Ant\u00f4nio de Almeida no solamente no quer\u00eda hacer lo que el cr\u00edtico descubri\u00f3, sino que tambi\u00e9n se mov\u00eda en un plano incomparablemente m\u00e1s modesto. \u00bfY esa desproporci\u00f3n es un error? Al contrario, ella extrae las consecuencias de una cierta idea en forma objetiva, que no coincide con las intenciones del autor, a las cuales puede exceder y contrariar ampliamente. Una idea de forma y de an\u00e1lisis que el cr\u00edtico comparte con unos pocos maestros de la cr\u00edtica dial\u00e9ctica. Los dos ensayos centrales de Antonio Candido, sobre\u00a0<em>O Sargento de mil\u00edcias<\/em> y\u00a0<em>O corti\u00e7o<\/em>, rigurosamente apoyados en el an\u00e1lisis de las obras, descubren su fuerza y su relevancia en un plano que no se les habr\u00eda ocurrido a los respectivos autores.<\/p>\n<p><strong>\u00bf\u00c9sa es una visi\u00f3n propiamente marxista, no cierto?<\/strong><br \/>\n-S\u00ed, en lo esencial pienso que s\u00ed, aunque la terminolog\u00eda no lo es, o lo es solamente en parte. La parte buena de la tradici\u00f3n marxista sugiere creer m\u00e1s en la configuraci\u00f3n objetiva de las obras que en las convicciones o posturas pol\u00edticas de los escritores. Existe una afirmaci\u00f3n c\u00e9lebre de Marx, que dice haber aprendido m\u00e1s con las novelas de Balzac que con la obra de los economistas, y eso pese a que Balzac era conservador. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de las preferencias, hay por sobre todas las cosas una afinidad de fondo en la concepci\u00f3n de la forma objetiva, ya sea social o est\u00e9tica: seg\u00fan el caso, su dinamismo interno se realiza no solamente contra, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las ilusiones de los interesados (el racismo de Alu\u00edsio, por ejemplo, forma parte de la fuerza con que\u00a0<em>O corti\u00e7o<\/em> muestra que el problema es de clase y no de raza). El modelo es el ciclo del capital, que se realiza -de acuerdo con la expresi\u00f3n de Marx- &#8220;a espaldas&#8221; de los participantes, llevados a la crisis contra su voluntad.\u00a0Pero volviendo a su pregunta: este tipo de cr\u00edtica supone obras y sociedades muy estructuradas, con un dinamismo propio. Se trata de vislumbrar una en la otra, las l\u00f3gicas de la obra y de la sociedad, y de reflexionar al respecto. Sucede que vivimos un momento en el que esa idea de sociedad como algo circunscrito, con destino propio, est\u00e1 puesta en cuesti\u00f3n, por no decir que est\u00e1 en descomposici\u00f3n. Ya nadie pensa que los pa\u00edses perif\u00e9ricos tienen una dial\u00e9ctica interna fuerte -quiz\u00e1s algunos pa\u00edses centrales la tengan, y tal vez ni siquiera ellos. Y en el campo de las obras, con la entrada masiva del mercado y de los medios de comunicaci\u00f3n en la cultura, es una voz corriente que la idea de arte ha cambiado y es posible que el nivel de exigencia del per\u00edodo anterior haya sido abandonado. Quiz\u00e1 los supuestos de la cr\u00edtica dial\u00e9ctica est\u00e9n desapareciendo&#8230;<\/p>\n<p><strong>Yo pienso que todav\u00eda existe la intenci\u00f3n de los escritores de producir algo que traiga hasta las palabras el sentimiento de ese presente de relaciones y valores tan fragmentado, confuso, violento, etc. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no se llega entonces a esa obra capaz de presentar una relaci\u00f3n bien \u00edntima entre la forma del texto y la forma social?<\/strong><br \/>\nYo no estoy convencido de que eso sea posible hoy en d\u00eda. Pero es un hecho que el proceso social ha cambiado de naturaleza. La circunscripci\u00f3n de \u00e9ste, en el sentido en que uno pod\u00eda decir &#8220;\u00e9sa es la sociedad brasile\u00f1a&#8221;, est\u00e1 dejando de ser efectiva, est\u00e1 dejando de ser verdadera. Por ejemplo, el caso&#8230;<\/p>\n<p><strong>Tomemos el caso de <em>Cidade de Deus<\/em>.<\/strong><br \/>\nS\u00ed, pero antes, para no perder la ilaci\u00f3n, quiero referirme al ensayo de Adorno sobre Beckett que, para mi gusto, es uno de los m\u00e1s brillantes que ya se hayan escrito sobre la literatura moderna. En\u00a0<em>Fin de partida<\/em> los personajes son figuras metidas en un tacho de basura, mutiladas, y hablando en un lenguaje limitado a casi nada, un residuo. Esto suele ser considerado una reducci\u00f3n a lo esencial, un minimalismo atemporal para mostrar que el ser humano, incluso en la situaci\u00f3n m\u00e1s precaria, conserva entera su grandeza. Pero Adorno desplaza la escena, le pone una fecha y dice que, muy por el contrario, Beckett est\u00e1 describiendouna sociedad &#8220;post-cat\u00e1strofe&#8221;. Post-cat\u00e1strofe nuclear, post-Segunda Guerra Mundial, en fin, una \u00e9poca en la que la civilizaci\u00f3n moderna ha demostrado que su capacidad de autogobierno o de autosuperaci\u00f3n no es tal como se dec\u00eda. Dentro de ese universo, lo harapos de filosof\u00eda, los residuos de iniciativa, de deseo de progreso, los tics de esperanza \u00a0representan a decir verdad basura intelectual, aguas servidas.\u00a0As\u00ed, la operaci\u00f3n cr\u00edtica consisti\u00f3 en desplazar hacia un momento hist\u00f3rico preciso y bien explicado -aunque imaginado- lo que se sol\u00eda alegorizar como la condici\u00f3n humana. El desplazamiento imprime una incre\u00edble vivacidad y particularidad art\u00edstica a aquello que parecer\u00edan ser alegor\u00edas y generalidades insulsas. Del lado del referente tambi\u00e9n hay un desplazamiento: la sociedad no es nacional, regional o municipal; es el planeta despu\u00e9s del desastre. El ensayo de Adorno cambia la lectura de Beckett y es un gran hallazgo cr\u00edtico. Es un ejemplo de c\u00f3mo el referente social e hist\u00f3rico tiene \u00e1mbitos inesperados y puede ser de diferentes tipos. Y retomando su pregunta con respecto al caso de Paulo Lins, existe de hecho un universo circunscrito, por as\u00ed decirlo; policialmente segregado. Un universo cerrado por circunstancias &#8220;modernas&#8221;, desastrosas, altamente preocupantes, que permite escribir una novela &#8220;a la antigua&#8221;. Pero la novela no es antigua de ninguna manera.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY lo que m\u00e1s llam\u00f3 su atenci\u00f3n fue precisamente esa posibilidad?<\/strong><br \/>\nNo. En primer lugar lo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue la extrema vivacidad del lenguaje popular, dentro de la monoton\u00eda tenebrosa de las barbaridades, que es un ritmo de la mayor veracidad. Luego fue la mezcla muy moderna y est\u00e9ticamente molesta de los registros: el montaje medio que crudo de sensacionalismo period\u00edstico, libreta de campo de antrop\u00f3logo, terminolog\u00eda t\u00e9cnica de los marginales, groser\u00eda policial, efusi\u00f3n l\u00edrica, film de acci\u00f3n de la Metro etc. Y sobre todo el punto de vista narrativo, interno al mundo de los delincuentes, aunque sin adhesi\u00f3n, que establece un problema in\u00e9dito. Est\u00e1 tambi\u00e9n el conocimiento pormenorizado, sistematizado y reflexionado de un universo de relaciones, cercano a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, algo que pocas novelas brasile\u00f1as tienen. En fin, es un mix poderoso, representativo, que acab\u00f3 con la distancia y el aura pintoresca de un mundo que es el nuestro. Es un acontecimiento.<\/p>\n<p><strong>En paralelo al desarrollo de una cr\u00edtica dial\u00e9ctica, florec\u00eda otra cr\u00edtica muy diferente en Brasil conducida por los concretistas, en especial por los hermanos Campos, y entre ambas se entabl\u00f3 una intensa pol\u00e9mica. Me interesar\u00eda que ubicase un poco esta cuesti\u00f3n.<\/strong><br \/>\nEsa oposici\u00f3n existe, pero en aquello que interesa no es f\u00e1cil fijarla, pues fue recubierta por una rivalidad de cl\u00e1sico de f\u00fatbol; un error de ambos lados. Hasta donde yo lo entiendo, las versiones que quedaron fueron determinadas por los a\u00f1os de la dictadura. En una de \u00e9stas, los cr\u00edticos ligados a Teor\u00eda Literaria de la USP ser\u00edan momias contenidistas, docentes atrasados, ciegos con relaci\u00f3n a las cuestiones de forma, practicantes del &#8220;sociologu\u00e9s&#8221;, nacionalistas estrechos, al margen de censores stalinistas. Al paso que en el campo concretista estar\u00edan los revolucionarios de la forma, actualizados con el estructuralismo franc\u00e9s, el formalismo ruso y la ciencia del lenguaje, conscientes de que el \u00e1mbito literario no se comunica con la vida social.\u00a0Naturalmente, la versi\u00f3n del campo de enfrente cambiaba los signos de esos mismos t\u00e9rminos y -para abreviarlo- opon\u00eda a comprometidos versus alienados, un poco en paralelo -tal como me orient\u00f3 una amiga- a las polarizaciones de los festivales de la canci\u00f3n de la \u00e9poca. Ahora bien: nada de eso corresponde. Los cr\u00edticos dial\u00e9cticos eran formalistas de afiliaci\u00f3n, empe\u00f1ados precisamente en la reflexi\u00f3n sobre ese problema. Su \u00e1ngulo era est\u00e9tico, sus simpat\u00edas eran modernistas y su postura era antistalinista y de larga data. Las l\u00edneas te\u00f3ricas a las que se contrapon\u00edan eran la historiograf\u00eda positivista, el psicologismo, el marxismo vulgar y la calificaci\u00f3n de las obras de acuerdo con la convicciones pol\u00edticas de sus autores. Para hacerse una idea de la independencia conceptual y cr\u00edtica con la que por ese entonces se trabajaba en la USP (en ciertos sectores), no cuesta nada seguir algunos pasos de un decurso caracter\u00edstico.\u00a0Quiz\u00e1 se pueda decir que Antonio Candido fue a buscar en el<em>close reading<\/em> del\u00a0<em>New Criticism<\/em> -una t\u00e9cnica formalista desarrollada en EE.UU. en la d\u00e9cada del 30 con sentido conservador- un instrumento para hacerle frente al sociologismo y al marxismo vulgar corrientes en la izquierda brasile\u00f1a de los a\u00f1os 40. Pero Candido reelabor\u00f3 ese procedimiento y lo abri\u00f3 en direcci\u00f3n a la historia, con miras a la historicizaci\u00f3n de las estructuras, lo que le permiti\u00f3 un sondeo del nuevo tipo de literatura y de la sociedad brasile\u00f1a. Sin alardes de terminolog\u00eda y mucho menos de marcas registradas internacionales, los ensayos de Antonio Candido que vienen ahora al caso son seguramente las piezas m\u00e1s originales de an\u00e1lisis estructural que se hayan efectuado en Brasil. Tambi\u00e9n en el campo de los concretistas la historia no cabe en clich\u00e9s.\u00a0Es falsa la idea de que fuesen &#8220;alienados&#8221; o desinteresados en el rumbo de la historia extraliteraria. Como vanguardistas entend\u00edan su revoluci\u00f3n formal como parte de una revoluci\u00f3n social en marcha. Eran de izquierda, y Haroldo se consideraba cercano al marxismo; no s\u00e9 si tambi\u00e9n en los \u00faltimos tiempos. Si el mote de poco sociales fue asociado a ellos antes del 64, esto se debi\u00f3 a los prejuicios antiexperimentalistas del Partido Comunista, que a la \u00e9poca gozaba de autoridad y denunciaba el &#8220;formalismo&#8221; del arte moderno. Pero esto no les impidi\u00f3 a los concretistas disputar con gallard\u00eda su lugar dentro de la izquierda y anunciar, en un congreso de cr\u00edtica literaria realizado en Assis [interior de S\u00e3o Paulo] en 1961, su &#8220;salto participante&#8221;. Pretend\u00edan articular la invenci\u00f3n formal con la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica en Brasil.En suma, y contrariamente al lugar com\u00fan, los dial\u00e9cticos eran formalistas, los concretistas eran comprometidos y lo que nos mov\u00eda a todos era la aceleraci\u00f3n hist\u00f3rica del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLos concretistas desarrollaban la l\u00ednea de Oswald de Andrade?<\/strong><br \/>\nEso lo que ellos dicen, pero a m\u00ed se me hace dif\u00edcil reconocer ese aire de familia. Incluso con relaci\u00f3n a las consignas, es interesante observar que al contrario de lo que ellos sostienen y los otros repiten, ellos son, lejos, los escritores brasile\u00f1os que m\u00e1s se valieron de la sociolog\u00eda para erigir su autojustificaci\u00f3n y para explicar su propia primac\u00eda. Entre nosotros no hay otros que dependan tanto de la teor\u00eda social para asegurarse el lugar al que aspiran para su obra. La teor\u00eda de ellos vale lo que vale, pero la contradicci\u00f3n merece un registro. Volviendo a la pol\u00e9mica, no es f\u00e1cil encontrar grandes razones para ella. De un lado est\u00e1n cr\u00edticos docentes intentando una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-estructural de la literatura brasile\u00f1a, tirando hacia la izquierda. Del otro, a la izquierda tambi\u00e9n, el grupo de los poetas concretistas, que militaban en pos de imponer su obra, en la que ve\u00edan plasmarse una revoluci\u00f3n, al margen de teorizar en causa propia; lo que es igualmente natural, pero no siempre convence.\u00a0Para que la historia fuese otra (y que nadie fuese llamado &#8220;par\u00e1sito pestilente&#8221; o jefe de una &#8220;campa\u00f1a decaza a los concretistas&#8221;), quiz\u00e1 hubiera bastado con que los docentes de la USP no hubiesen desde\u00f1ado la &#8220;tesis&#8221; de los poetas, seg\u00fan la cual la l\u00ednea noble de la poes\u00eda moderna, que viene de Mallarm\u00e9, pasa por Oswald de Andrade, Drummond y Jo\u00e3o Cabral y culmina en ellos mismos. Pero se puede imaginar tambi\u00e9n que el antagonismo se fundamenta en ideas diferentes en lo que se refiere a la evoluci\u00f3n de las formas. Desde el punto de vista dial\u00e9ctico, la modernizaci\u00f3n formal existe, no significa lo que pretende y debe analizarse no solamente como soluci\u00f3n sino tambi\u00e9n como problema. Desde el punto de vista de los poetas concretos, que la buscan en una especie de iconizaci\u00f3n y aceleraci\u00f3n del lenguaje, \u00e9sta es la l\u00ednea recta y positiva que lleva a un indiscutible plano superior. Para reflexionar no cuesta acotar que el Movimiento Concreto fue lanzado en la misma \u00e9poca que Adorno se\u00f1alabacomo un hito el envejecimiento de la M\u00fasica Nueva, es decir, el vaciamiento de la tensi\u00f3n vanguardista.<\/p>\n<p><strong>Pero el concretismo tambi\u00e9n cambi\u00f3.<\/strong><br \/>\nA partir de 1964\/1968, cuando la revoluci\u00f3n sali\u00f3 de la orden del d\u00eda en Brasil, una parte de los escritores pas\u00f3 a considerar al lenguaje como su \u00fanica trinchera. Fue la \u00e9poca en que la cr\u00edtica literaria se refer\u00eda a la subversi\u00f3n de la sintaxis, de las formas, de los g\u00e9neros, la revoluci\u00f3n textual, etc. Se podr\u00eda escribir un estudio c\u00f3mico sobre esas sustituciones.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY eso con algunos apoyos te\u00f3ricos internacionales, no?<\/strong><br \/>\nS\u00ed, por supuesto. Fue el auge del estructuralismo de base ling\u00fc\u00edstica, y despu\u00e9s del neoestructuralismo, este \u00faltimo especializado en la disoluci\u00f3n de las estructuras positivas. Al paso que el estructuralismo que procuraban algunos de Teor\u00eda Literaria de la USP era de base hist\u00f3rica y estaba descubriendo la potencia formal en el plano est\u00e9tico de la estructura de clases del pa\u00eds. Pensando mejor, quiz\u00e1 haya habido m\u00e1s antagonismo de lo que se ha dicho hasta ahora.<\/p>\n<p><strong>Y posteriormente esa guerra repercuti\u00f3 tambi\u00e9n en espacios de mayor reverberaci\u00f3n del discurso, como el de la m\u00fasica popular brasile\u00f1a, \u00bfno es verdad?<\/strong><br \/>\n\u00c9se es un punto que requiere atenci\u00f3n. En ese sentido, el libro\u00a0<em>Verdade tropical<\/em>, de Caetano Veloso, es muy valioso e interesante. Caetano tiene una idea clara acerca de lo que estaba en juego y tiene una gran capacidad para sintetizar debates intelectuales. El libro est\u00e1 siempre polemizando con la izquierda, pero describe ese proceso de manera realista. La idea de que todo aquello tuviera que ver \u00fanicamente con el lenguaje no pasa por su cabeza.Una vez pasada la fase m\u00e1s furiosa del embate entre cr\u00edticos dial\u00e9cticos y concretistas, aparentemente en algunas l\u00edneas de trabajo de la cr\u00edtica literaria en Brasil se procur\u00f3 alcanzar una cierta s\u00edntesis entre los planteos de las dos tendencias.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSilviano Santiago no lo hace, en cierta medida?<\/strong><br \/>\nYo no pienso que s\u00edntesis sea la palabra en ese caso. Pero Silviano escribi\u00f3 en la d\u00e9cada del 70\u00a0<em>O entre-lugar do discurso latino-americano [El entrelugar del discurso latinoamericano<\/em>], un ensayo de gran habilidad estrat\u00e9gica, la primera movilizaci\u00f3n importante de la obra de Derrida en el ambiente brasile\u00f1o. Santiago utiliza la deconstrucci\u00f3n para descreer de las categor\u00edas de la opresi\u00f3n y hacer de \u00e9sta un juego de lenguaje, aunque ciertamente tambi\u00e9n lo es. Pero, \u00bfno ser\u00e1 m\u00e1s que eso? Sea como fuere, tambi\u00e9n ac\u00e1 no se trataba \u00fanicamente de lenguaje, pues ese ensayo, hasta donde yo logro ver, debi\u00f3 su repercusi\u00f3n a los poderesa los que seopon\u00eda: a la prepotencia de los militares, al autoritarismo de la izquierda armada, a las presunciones del imperialismo americano, a nuestro sentimiento de inferioridad ante la primac\u00eda cultural de los grandes centros, etc.\u00a0M\u00e1s adelante, Silviano afin\u00f3 la deconstrucci\u00f3n de Derrida con el juego o el conflicto entre los g\u00e9neros, haciendo de \u00e9sta un elemento de liberaci\u00f3n sexual, en especial de la homosexualidad. Que yo sepa, \u00e9l fue el primer cr\u00edtico que hizo de la liberaci\u00f3n de la homosexualidad un elemento importante de periodizaci\u00f3n de la historia de Brasil, al hacer que \u00e9sta convergiese con el tema de la apertura pol\u00edtica y de la redemocratizaci\u00f3n, de la cual ser\u00eda una piedra angular. En mi opini\u00f3n es una gran jugada, aunque, por otro lado, su construcci\u00f3n me parece conformista.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo describir\u00eda el panorama actual de la cr\u00edtica literaria en Brasil? \u00bfCu\u00e1les son sus puntos de fuerza te\u00f3ricos?<\/strong><br \/>\nLas l\u00edneas te\u00f3ricas internacionales se encuentran representadas y funcionando, y existen posgrados numerosos, que cuentan con becas de estudio; pero, no obstante, hay un cierto agotamiento. Con perd\u00f3n de la man\u00eda, pero lo que falta es esp\u00edritu dial\u00e9ctico. Como los momentos notables de la cultura brasile\u00f1a est\u00e1n consagrados, no recordamos hasta qu\u00e9 punto dependieron del contacto con el reverso de la sociedad. \u00c9sa es una verdad insuficientemente considerada. La reflexi\u00f3n actual debe redimensionarse a trav\u00e9s del mundo que se est\u00e1 formando en rebeld\u00eda contra el discurso oficial sobre la modernizaci\u00f3n y el progreso. Basta una ascensi\u00f3n a Alto de Santana para observar S\u00e3o Paulo desde arriba y darse cuenta de que lo que est\u00e1 sucediendo est\u00e1 fuera de control y poco tiene que ver con las grandes l\u00edneas incorporadas en nuestra organizaci\u00f3n mental. En este sentido, los\u00a0<em>cultural studies<\/em>, con su falta de jerarqu\u00eda, no dejan de ser una respuesta, aunque -hasta donde yo s\u00e9- una respuesta poco cr\u00edtica al capitalismo y poco interesada en las cuestiones de la est\u00e9tica, con lo cual se reduce mucho su alcance.\u00a0Un trabajo que considero admirable y no tuvo repercusi\u00f3n alguna es el ensayo de Iumna Simon que sali\u00f3 publicado en la revista\u00a0<em>Praga<\/em> n\u00b0 7, sobre la poes\u00eda de Valdo Motta, que es un poeta negro del estado de Esp\u00edrito Santo, homosexual militante, muy pobre y muy dado a especulaciones teol\u00f3gicas. Es una poes\u00eda que toma el ano del poeta como centro del universo simb\u00f3lico. A partir de all\u00ed moviliza bastantes lecturas b\u00edblicas; disposici\u00f3n her\u00e9tica, lecturas de los modernistas, capacidad de formulaci\u00f3n, talento ret\u00f3rico y furia social. El punto de vista y la bibliograf\u00eda escapan a lo corriente, pero el tratamiento de la opresi\u00f3n social, racial y sexual no tiene nada de ex\u00f3tico.\u00a0Pues bien, Iumna ley\u00f3 al poeta por casualidad en una revista, not\u00f3 la fuerza y la importancia de lo que estaba sucediendo, intent\u00f3 saber m\u00e1s y termin\u00f3 organizando una publicaci\u00f3n de poemas para la editorial de la Unicamp junto a Berta Waldman (<em>Valdo Motta, Bundo e outros poemas<\/em>,1996). Para hacerle justicia al poeta, que es perfectamente contempor\u00e1neo, Iumna tuvo que internarse en \u00e1reas que desconoc\u00eda y, sobre todo, compararlo a sus pares, reflexionar sobre su inserci\u00f3n en la cultura actual y extraer las consecuencias est\u00e9ticas que caben. De trabajos as\u00ed -sin desmerecer a otras l\u00edneas posibles- depende la cr\u00edtica para recobrar su vitalidad y estar a la altura de la realidad.<\/p>\n<p><strong>Voy a regresar a un punto anterior: \u00bfpor qu\u00e9 el\u00a0<em>New Criticism<\/em> era conservador como emprendimiento en Estados Unidos?<\/strong><br \/>\nEl\u00a0<em>New Criticism<\/em> naci\u00f3 con una teor\u00eda de docentes de Letras del sur de Estados Unidos: el\u00a0<em>Old South<\/em> antiyanqui. \u00c9stos ve\u00edan al poema como un campo de complejidad singular donde el lenguaje no tiene una finalidad utilitaria y no es abstracto, lo que en cierto forma simboliza una oposici\u00f3n al capital, al mundo del Norte. Y para consustanciar esa postura desarrollaron una t\u00e9cnica de an\u00e1lisis centrada en la ambig\u00fcedad, la tensi\u00f3n y la iron\u00eda, atributos extra\u00f1os a la funcionalidad moderna. Hay una carta de Allan Tate, uno de los grandes exponentes de ese movimiento, en la que \u00e9ste dice que acababa de leer el art\u00edculo de un alem\u00e1n que describ\u00eda a la obra de arte igual que ellos, pese a ser -desafortunadamente- marxista. Ese alem\u00e1n era Adorno, que era refugiado de guerra en Estados Unidos.\u00a0Esta an\u00e9cdota es interesante, pues muestra que el anticapitalismo de Adorno, con horizonte socialista, hasta cierto punto converg\u00eda con el anticapitalismo de un sure\u00f1o cat\u00f3lico y tradicionalista -en la postura contraria a la instrumentalizaci\u00f3n del lenguaje. El an\u00e1lisis cerrado que el\u00a0<em>New Criticism<\/em> practicaba represent\u00f3 de hecho un nivel nuevo en materia de comprensi\u00f3n de la complejidad interna de la poes\u00eda. Esa t\u00e9cnica pod\u00eda usarse, l\u00f3gicamente, de muchas maneras. Anatol Rosenfeld, por ejemplo, dec\u00eda expl\u00edcitamente que practicaba el\u00a0<em>close reading,<\/em>\u00a0pero informado por su cultura filos\u00f3fica, que no ten\u00eda nada que ver con la de los\u00a0<em>new critics<\/em> norteamericanos. \u00c9stos tal vez fueran provincianos, pero desarrollaron algo genial.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl <em>New Criticism<\/em> fue bien asimilado en Brasil?<\/strong><br \/>\nEs un buen t\u00f3pico de investigaci\u00f3n. En los a\u00f1os 50 hubo militancia, en especial la de Afr\u00e2nio Coutinho, que hoy en d\u00eda es dif\u00edcil de leer. Como siempre, lo aprovecharon bien los que ten\u00edan un proyecto propio y supieron guardar distancia, como S\u00e9rgio Buarque y Antonio Candido.<\/p>\n<p><strong>\u00bfA usted no le parece que el mundo contempor\u00e1neo, mediatizado y espectacularizado, ofrece un ambiente poco adecuado para la literatura como ejercicio insistente y fuerte? \u00bfEste fen\u00f3meno es \u00fanicamente brasile\u00f1o?<\/strong><br \/>\nPor supuesto que no. Pero, de alguna manera, los intelectuales brasile\u00f1os est\u00e1n cavando poco su propio terreno. Conocemos poco las cosas de las cuales dependemos en este momento. Si usted piensa en el conocimiento que ten\u00edan de su materia Guimar\u00e3es Rosa, M\u00e1rio de Andrade o Machado de Assis, va a ver que su escritura estaba asociada a un proceso tenaz de adquisici\u00f3n de conocimiento, de verificaci\u00f3n social y moral, de experimentaci\u00f3n. Al final de cuentas, una de las cosas que m\u00e1s distingue al libro de Paulo Lins es que, como \u00e9l fue asistente de investigaci\u00f3n de una antrop\u00f3loga, tiene un conocimiento exhaustivo y articulado de su universo. Esto le otorga al libro una potencia propia, que le falta a sus colegas. La exigencia intelectual no deber\u00eda haber desaparecido, eso se debi\u00f3 a una falta de br\u00edos. Tambi\u00e9n en la poes\u00eda sucedi\u00f3 una cosa por el estilo: se renunci\u00f3 a hablar del mundo contempor\u00e1neo de manera sostenida. En Brasil, por alguna raz\u00f3n que desconozco, de repente empez\u00f3 a surgir una poes\u00eda cortita, poco reflexiva, poco audaz. Digo eso a sabiendas de que eso no es todo, pues la poes\u00eda m\u00e1s minimalista de los \u00faltimos tiempos es tambi\u00e9n -en mi opini\u00f3n- la m\u00e1s reflexiva y compleja -estoy pensando en\u00a0<em>Elefante<\/em>, de Francisco Alvim.<\/p>\n<p><strong>Y cuando usted dice que no sabe, \u00bfes una iron\u00eda o realmente no sabe?<\/strong><br \/>\nYo dir\u00eda que el predominio del concretismo, que atraves\u00f3 la segunda mitad del siglo pasado, hizo que la poes\u00eda se volviese impermeable al pensamiento, ocasion\u00e1ndole un gran perjuicio. La culpa de eso no es de los concretistas, creo que es natural que cualquier grupo po\u00e9tico pretenda promocionarse y valorarse. Pero lo incre\u00edble que ocurri\u00f3 fue que el mundo intelectual brasile\u00f1o se opuso poco o nada a ese canon. Marx dice a cierta altura que el secreto de la victoria de Luis Napole\u00f3n no radica en su fuerza, sino en la flaqueza de la sociedad francesa de ese tiempo. An\u00e1logamente, considero que efectivamente es el caso preguntarse qu\u00e9 sucedi\u00f3 con la vida cultural brasile\u00f1a del \u00faltimo medio siglo para que algo tan limitado como la poes\u00eda concreta pudiera alcanzar tanta eminencia. Es una cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda de lo que pueda parecer. Y tiene que ver con la credulidad subdesarrollada ante el progreso.<\/p>\n<p><strong>Querr\u00eda que contase el caso curioso de Bertha Dunkel, del que poca gente sabe.<\/strong><br \/>\nFue as\u00ed: m\u00e1s o menos en 1966 me solicitaron una explicaci\u00f3n did\u00e1ctica de la idea marxista de plusval\u00eda para utilizarla en clases destinadas a un grupo obrero, clandestino a la \u00e9poca. La escrib\u00ed con la mayor claridad que yo era capaz. Como no sali\u00f3 nada mal, hubo inter\u00e9s en divulgar ese folleto en un \u00e1mbito mayor, y el grupo de la revista\u00a0<em>Teoria e Pr\u00e1tica<\/em> resolvi\u00f3 publicarlo. Entonces invent\u00e9 un personaje para firmar el &#8220;art\u00edculo&#8221;, que era esa tal Bertha Dunkel. Bertha para Roberto, y Dunkel, que quiere decir oscuro, para Schwarz, que es negro. Escrib\u00ed una peque\u00f1a biograf\u00eda como introducci\u00f3n, explicando que Bertha era una escritora alemana de vanguardia que en los a\u00f1os 20, afectada por la proximidad de la revoluci\u00f3n, resolviera dedicarse al didactismo pol\u00edtico, en el cual vislumbraba una forma literaria y un problema est\u00e9tico. Por supuesto que esas eran cuestiones que a m\u00ed me interesaban. La cosa adquiri\u00f3 un cariz gracioso, porque un intelectual de renombre, que conoc\u00eda todo acerca del movimiento obrero alem\u00e1n, se acordaba de Bertha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un cr\u00edtico en la periferia del capitalismo","protected":false},"author":179,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[295],"coauthors":[495,124],"class_list":["post-77991","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/179"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77991"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77991\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77991"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}