{"id":77992,"date":"2004-05-01T00:00:00","date_gmt":"2004-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/05\/01\/cancer-esperanzas-y-desafios\/"},"modified":"2015-08-25T15:45:54","modified_gmt":"2015-08-25T18:45:54","slug":"cancer-esperanzas-y-desafios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cancer-esperanzas-y-desafios\/","title":{"rendered":"C\u00e1ncer: esperanzas y desaf\u00edos"},"content":{"rendered":"<p>En el Brasil rural de la d\u00e9cada de 1930, los reci\u00e9n nacidos ten\u00edan una expectativa media de vida de menos de 40 a\u00f1os, y casi la mitad de las muertes se deb\u00edan a enfermedades infectoparasitarias. De cada 37 defunciones, solamente una correspond\u00eda a un enfermo de c\u00e1ncer. En el Brasil urbano del siglo XXI, siete d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, los beb\u00e9s nacen con una esperanza de vida de 70 a\u00f1os, y menos del 5% de las muertes se aloja en la lista de las afecciones infectoparasitarias. Una de cada ocho defunciones es provocada por tumores malignos.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, el c\u00e1ncer ha dejado relegadas a segundo plano a todas las causas de muerte, a excepci\u00f3n de los problemas cardiovasculares, especialmente los ataques card\u00edacos y los derrames que, desde la d\u00e9cada de 1960, encabezan las estad\u00edsticas de defunciones. En 2002 se registraron alrededor de 400 mil nuevos casos de c\u00e1ncer y casi 130 mil brasile\u00f1os murieron en raz\u00f3n de esa enfermedad. Cuatro de cada cinco v\u00edctimas fatales ten\u00edan m\u00e1s de 50 a\u00f1os, con un leve predominio de bajas entre los varones.<\/p>\n<p>Las muertes ocasionadas por el c\u00e1ncer representaron un 13,2% de todos los \u00f3bitos en el pa\u00eds, casi la mitad del porcentaje de v\u00edctimas fatales ocasionadas por problemas del aparato circulatorio. De acuerdo con el Instituto Nacional del C\u00e1ncer (Inca), un organismo dependiente del Ministerio de Salud con sede en R\u00edo de Janeiro, poco m\u00e1s de 2 millones de brasile\u00f1os murieron a causa de la enfermedad entre 1979 y 2002.<\/p>\n<p>Durante ese per\u00edodo, las tasas ajustadas de mortalidad ocasionada por los ocho principales tipos de c\u00e1ncer en Brasil, de pulm\u00f3n, de est\u00f3mago, de mama, de pr\u00f3stata, de colon y recto, de es\u00f3fago, las leucemias y el c\u00e1ncer de cuello del \u00fatero, se mantuvieron estables o aumentaron en la mayor\u00eda de los casos.<\/p>\n<p>Reducciones significativas en ambos sexos se registraron \u00fanicamente en los \u00edndices de defunciones referentes al c\u00e1ncer de est\u00f3mago, una tendencia tambi\u00e9n verificada en otros pa\u00edses. &#8220;Est\u00e1n aumentando los casos de c\u00e1ncer de mama, de pulm\u00f3n en las mujeres y de pr\u00f3stata&#8221;, afirma Gulnar Mendon\u00e7a, coordinadora de Prevenci\u00f3n y Vigilancia del Inca.<\/p>\n<p>El incremento del n\u00famero de muertes no significa que todos los tipos de c\u00e1ncer permanezcan incurables, tal como mucha gente cree todav\u00eda. En el Hospital del C\u00e1ncer &#8211; A. C. Camargo de S\u00e3o Paulo, uno de los centros nacionales que es referencia en el tratamiento de la enfermedad, por ejemplo, las dos terceras partes de los cerca de 5 mil pacientes atendidos anualmente se curan. Y eso sin tener en cuenta la edad, el sexo, el tipo de tumor o el estadio de la enfermedad de esas personas al momento en que iniciaron el tratamiento.<\/p>\n<p>\u00edndices similares pueden encontrarse en los principales centros oncol\u00f3gicos de Brasil y del exterior. En Estados Unidos, donde hay muchas estad\u00edsticas, la mitad de los enfermos de c\u00e1ncer doblegaba a la enfermedad hace 30 a\u00f1os. Hoy en d\u00eda la tasa media de cura asciende al 63%. Para algunos ha sido un magro progreso, si se lo compara con la reducci\u00f3n del orden del 60% registrada en el n\u00famero de muertes por infarto o por derrame en id\u00e9ntico per\u00edodo.<\/p>\n<p>Para otros ha sido un avance para nada desde\u00f1able. As\u00ed y todo, hay un obst\u00e1culo en la lucha contra el c\u00e1ncer que continua en pie: el proceso de met\u00e1stasis, es decir, la diseminaci\u00f3n de las c\u00e9lulas anormales del tumor hacia otras partes del cuerpo, m\u00e1s all\u00e1 del local original en que \u00e9stas aparecieron. &#8220;Las met\u00e1stasis constituyen una divisoria de aguas&#8221;, afirma Ricardo Brentani, presidente del Hospital del C\u00e1ncer y director de la filial paulista del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer. Contra ellas los recursos terap\u00e9uticos son a\u00fan limitados, y los pron\u00f3sticos para los pacientes siguen siendo reservados.<\/p>\n<p><strong>Una epidemia<br \/>\n<\/strong>El c\u00e1ncer es una epidemia pr\u00e1cticamente en todo el mundo, y anualmente acorta la existencia de 6 millones de individuos, provocando un 12% de las muertes. En Jap\u00f3n y en Australia, la enfermedad responde hoy en d\u00eda por la mayor\u00eda de las defunciones. En Estados Unidos, las muertes derivadas de problemas cardiovasculares ocupan todav\u00eda la cima de la lista, aunque su tajada de v\u00edctimas ha ido cayendo. La tasa de muertes por c\u00e1ncer, a su vez, se mantiene estable o est\u00e1 creciendo.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os de supervivencia se han incrementado para los pacientes con tumores diagnosticados y tratados en sus estadios iniciales, pero el pron\u00f3stico para los casos cuando la enfermedad ya se ha propagado por el organismo pr\u00e1cticamente ha permanecido inalterado. Las perspectivas para los enfermos con met\u00e1stasis de c\u00e1ncer de pulm\u00f3n, de mama, de pr\u00f3stata y colon-recto, los m\u00e1s letales en Estados Unidos, son casi las mismas en la actualidad que hace tres d\u00e9cadas. El mejor pron\u00f3stico es el de los pacientes con c\u00e1ncer de pr\u00f3stata en estadio avanzado: poco m\u00e1s de 30% de \u00e9stos sigue vivo por m\u00e1s de cinco a\u00f1os. En el pa\u00eds que es la meca de la ciencia es posible que pronto el c\u00e1ncer se transforme en el principal verdugo de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo propio puede suceder en buena parte del planeta. La incidencia del c\u00e1ncer aumenta debido a m\u00faltiples razones, y algunas de \u00e9stas, parad\u00f3jicamente, est\u00e1n directamente vinculadas con la mejora de las condiciones de salud y de higiene de grandes sectores de la poblaci\u00f3n mundial, y al progreso de la ciencia. La gente vive actualmente mucho m\u00e1s que anta\u00f1o. &#8220;Cuanto m\u00e1s viejo y m\u00e1s desarrollado es un pa\u00eds, mayor es all\u00ed el n\u00famero de muertes por c\u00e1ncer&#8221;, comenta la estad\u00edstica Marceli de Oliveira Santos, de la coordinaci\u00f3n de Vigilancia y Prevenci\u00f3n del Inca.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas la investigaci\u00f3n m\u00e9dica ha acumulado un saber impresionante sobre este vasto y diversificado grupo de condiciones cl\u00ednicas originadas por el crecimiento descontrolado de c\u00e9lulas en alguna parte del cuerpo, que recibe el nombre gen\u00e9rico de c\u00e1ncer. Tales avances, sumados a una mayor informaci\u00f3n sobre la enfermedad entre los legos, han ayudado para la puesta en pr\u00e1ctica del diagn\u00f3stico precoz en varios tipos de c\u00e1ncer. Todo esto hace que figuren en las estad\u00edsticas m\u00e1s casos y m\u00e1s muertes atribuidas a la enfermedad. Estas son, por as\u00ed decirlos, las &#8220;buenas&#8221; causas: los progresos de la humanidad que desgraciadamente favorecen la incidencia del c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Pero ahora vienen los motivos intr\u00ednsecamente perjudiciales. El estilo de vida del hombre moderno lo expone a muchos factores de riesgo que predisponen al c\u00e1ncer, como el tabaco (el m\u00e1s peligroso de todos), el hecho de tomar sol en exceso, la bebida excesiva y el contacto prolongado con productos qu\u00edmicos potencialmente carcinog\u00e9nicos o virus. Y esta tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>&#8220;Alrededor del 15% de las causas de c\u00e1ncer obedece a cuestiones hereditarias&#8221;, dice Brentani. Para complicar m\u00e1s a\u00fan las cosas, surge una cuesti\u00f3n que causa un cierto malestar y pol\u00e9mica entre los investigadores y oncol\u00f3gos: en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, los avances realmente significativos referentes al tratamiento del c\u00e1ncer fueron m\u00e1s lerdos y m\u00e1s focalizados que aquello que todo el talento, el tiempo y el dinero invertidos en estudios y ensayos cl\u00ednicos sobre la enfermedad podr\u00eda hacer suponerse.<\/p>\n<p>&#8220;Para los tipos de c\u00e1ncer m\u00e1s comunes, que matan a mucha gente, como el de pulm\u00f3n y el de mama, nuestro progreso ha sido pr\u00e1cticamente nulo. Todav\u00eda seguimos tratando a los enfermos b\u00e1sicamente de la misma forma que lo hac\u00edamos hace d\u00e9cadas&#8221;, afirma el bioqu\u00edmico Andrew Simpson, del Instituto Ludwig de Nueva York, que vivi\u00f3 varios a\u00f1os en Brasil, donde dirigi\u00f3 proyectos de secuenciamiento gen\u00e9tico. &#8220;Lo que s\u00ed ha habido son avances significativos en el tratamiento de los c\u00e1nceres pedi\u00e1tricos, los de adolescentes, los linfomas no Hodgkins, las leucemias y algunas formas raras de tumores&#8221;. En algunas de esas condiciones, el \u00edndice de cura, en este caso entendido como una sobrevida de al menos cinco a\u00f1os sin retorno del tumor, supera el 90%.<\/p>\n<p>Los esc\u00e9pticos dir\u00e1n que en las \u00faltimas d\u00e9cadas pocas novedades de peso se ha sumado al cl\u00e1sico arsenal terap\u00e9utico contra el c\u00e1ncer. Y de hecho: todav\u00eda hoy en d\u00eda, el uso combinado o no de la cirug\u00eda, la radioterapia y la quimioterapia, el primer procedimiento procura extirpar las c\u00e9lulas del tumor del organismo, mientras que los otros dos se destinan a exterminarlas, forma la base de apoyo sobre la cual se sostiene casi la totalidad de los tratamientos contra los m\u00e1s variados tipos de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Con seguridad no ha aparecido ninguna bala de plata capaz de ponerle fin a la mayor\u00eda de los tumores, pero no se debe olvidar que esos tres abordajes han sido perfeccionados paulatinamente, con el fin de hacerlos m\u00e1s efectivos y menos agresivos. La utilizaci\u00f3n de los transplantes de c\u00e9lulas madre perif\u00e9ricas de la sangre y de medula \u00f3sea ha posibilitado el empleo de dosis m\u00e1s elevadas de quimio o radioterapia contra algunos casos graves de c\u00e1ncer, por ejemplo. &#8220;Antes el tratamiento era m\u00e1s emp\u00edrico&#8221;, afirma el onc\u00f3logo Gilberto Schwartsmann, de la Facultad de Medicina de Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). &#8220;Hoy en d\u00eda podemos implementar abordajes m\u00e1s refinados.&#8221;<\/p>\n<p>Han surgido tambi\u00e9n nuevas familias de tratamientos, que poco a poco van ganando terreno como terapias alternativas o complementarias. Tal es el caso de la inmunoterapia, que al administrar anticuerpos monoclonales o vacunas en los pacientes tiende a reforzar el sistema de defensas del propio organismo, y de tal modo mitigar los efectos colaterales de los abordajes m\u00e1s tradicionales, o incluso atacar directamente a los tumores. En tanto, existen anticuerpos monoclonales como el Herceptin, del laboratorio Roche, que est\u00e1n siendo usados contra algunos tipos agresivos de c\u00e1ncer de mama.<\/p>\n<p>Y en el Hospital de Cl\u00ednicas de S\u00e3o Paulo est\u00e1n probando una vacuna g\u00e9nica desarrollada en Brasil con ADN modificado en pacientes con tumores de cabeza y cuello en estadio bastante avanzado, contra los cuales los recursos tradicionales de la oncolog\u00eda no han dado resultados. Otras apuestas de la ciencia contra el c\u00e1ncer sonlas drogas antiangiog\u00e9nesis. Estos compuestos tienen el objetivo de cortar la fuente de nutrientes que, v\u00eda vasos sangu\u00edneos, abastece a los tumores.<\/p>\n<p>Este tipo de f\u00e1rmacos ha funcionado bien en ratones, pero su desempe\u00f1o en seres humanos es por ahora decepcionante. La comprensi\u00f3n de los mecanismos biol\u00f3gicos que hacen que un c\u00e1ncer reincida aun despu\u00e9s del empleo de altas dosis de quimioterapia es uno de los objetivos que la ciencia procurar alcanzar con mayor tenacidad. Trabajos recientes, como los de Michael Clarke, de la Universidad de Michigan, sugieren que las c\u00e9lulas madre tumorales, de crecimiento muy lento y dif\u00edciles de matar, ser\u00edan las responsables de la reaparici\u00f3n de algunas formas de c\u00e1ncer y de una parte de los fracasos de esa forma de tratamiento.<\/p>\n<p>Con una visi\u00f3n poco optimista sobre la situaci\u00f3n de la enfermedad en su pa\u00eds, la revista estadounidense\u00a0<em>Fortune<\/em> , una publicaci\u00f3n especializada en noticias de econom\u00eda y negocios, dedic\u00f3 su portada del 22 de marzo pasado al tema: &#8220;Por qu\u00e9 estamos perdiendo la guerra contra el c\u00e1ncer (y como ganarla)&#8221;. Entre los culpabilizados de tan afligente cuadro, la publicaci\u00f3n le reserva un lugar destacado a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que se hace precisamente en Estados Unidos. De acuerdo con\u00a0<em>Fortune<\/em> , una serie de equ\u00edvocos o ineptitudes han llevado a que la investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer reme, reme y reme y lo \u00fanico que logre es pr\u00e1cticamente mantenerse en el mismo lugar.<\/p>\n<p>La lista es realmente grande: la ciencia ha sido importante hasta ahora para generar conocimiento profundo sobre el c\u00e1ncer, pero no soluciones; los grupos de investigaci\u00f3n trabajan en forma aislada y sin colaboraci\u00f3n mutua, y a veces estudian aspectos sumamente espec\u00edficos de la enfermedad; poca gente estudia el proceso de met\u00e1stasis que, en \u00faltima instancia, es el responsable de la muerte de los enfermos; el rat\u00f3n es un p\u00e9simo modelo animal para el estudio del c\u00e1ncer, pues induce a los cient\u00edficos a dar por sentadas conclusiones precipitadas o err\u00f3neas; las posibles nuevas drogas se ensayan en pacientes en fase terminal, cuando ya ning\u00fan otro tratamiento funciona, lo que configura un tipo de experimento condenado a no producir buenos resultados.<\/p>\n<p><em>Fortune<\/em> estima que se han canalizado 200 mil millones de d\u00f3lares hacia las investigaciones sobre el c\u00e1ncer en Estados Unidos desde 1971 hasta la fecha. Frente a esa cifra y a los modestos resultados en t\u00e9rminos de nuevos tratamientos, la revista se\u00f1ala que el retorno de la inversi\u00f3n para los contribuyentes estadounidenses no ha sido precisamente de los mejores.<\/p>\n<p>En Brasil no existen estimaciones relativos al volumen de fondos destinado a los estudios sobre el c\u00e1ncer. Pero, con toda seguridad, ese valor total,sea cual sea, es una gota en un oc\u00e9ano si se lo compara con los miles de millones de d\u00f3lares invertidos internacionalmente. Gran parte de la investigaci\u00f3n nacional en oncolog\u00eda se centra en R\u00edo de Janeiro, en torno a proyectos conducidos o apoyados por el Inca, y en S\u00e3o Paulo, donde la FAPESP apoya algunas iniciativas de peso. Una de \u00e9stas es el programa Genoma Cl\u00ednico del C\u00e1ncer, que se inici\u00f3 hace dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta iniciativa analiza el comportamiento de 20 mil genes humanos en tejidos sanos y en nueve diferentes tipos de tumores. Su presupuesto es de un mill\u00f3n de d\u00f3lares, cifra solventada en partes iguales por la FAPESP y el Instituto Ludwig. &#8220;La idea es producir datos que puedan generar herramientas para la mejora del diagn\u00f3stico y del tratamiento de tumores, y ver de qu\u00e9 modo la activaci\u00f3n de los genes altera par\u00e1metros tales como la sobrevida y la propensi\u00f3n a la met\u00e1stasis en los enfermos&#8221;, explica Marco Antonio Zago, de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), coordinador del programa.<\/p>\n<p><strong>Test de riesgo<br \/>\n<\/strong>A prop\u00f3sito: el Genoma Cl\u00ednico es un desdoblamiento de otro programa conjunto de la FAPESP y del Instituto Ludwig, el Genoma Humano del C\u00e1ncer, concluido recientemente. El Genoma Humano del C\u00e1ncer produjo 823 mil ESTs (etiquetas de secuencias expresadas) derivadas de tejidos humanos sanos y con c\u00e1ncer. Cada EST es un fragmento de gen activado en un determinado tejido.<\/p>\n<p>La cantidad de ESTs producida por los investigadores brasile\u00f1os equivale a un 40% de todas las secuencias expresadas extra\u00eddas de tejidos humanos y depositadas en los bancos de datos p\u00fablicos. Este suceso merece ser destacado por partida doble, pues se obtuvo mediante el empleo de una metodolog\u00eda alternativa, y brasile\u00f1a, para hallar fragmentos de genes activos: la t\u00e9cnica denominada Orestes.<\/p>\n<p>El Hospital del C\u00e1ncer &#8211; A.C. Camargo, adem\u00e1s de ser un centro de referencia en el tratamiento de la enfermedad tambi\u00e9n hace ciencia de punta en el \u00e1rea oncol\u00f3gica, casi siempre en conjunto con el Instituto Ludwig. El pasado 15 de febrero, la revista estadounidense\u00a0<em>Cancer Research<\/em> otorg\u00f3 relieve en su portada a un trabajo llevado a cabo por investigadores de ambas instituciones.<\/p>\n<p>El equipo del bioqu\u00edmico Luiz Fernando Lima Reis, ligado tanto al hospital como al instituto, observ\u00f3 que la aparici\u00f3n de un tipo de lesi\u00f3n benigna en el est\u00f3mago, la metaplasia intestinal, puede ser un factor de predisposici\u00f3n para la aparici\u00f3n del c\u00e1ncer de est\u00f3mago.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que todas las lesiones de este tipo se convertir\u00e1n en c\u00e1ncer, pero algunas, aquellas que tienen una determinada firma molecular (con un determinado patr\u00f3n de funcionamiento de algunos genes), parecen ser un preanuncio de la formaci\u00f3n de tumores malignos. &#8220;Si nuestros resultados se confirman en estudios posteriores, quiz\u00e1 logremos crear un test para indicar cu\u00e1l es la poblaci\u00f3n con mayor riesgo de desarrollar el c\u00e1ncer de est\u00f3mago&#8221;, afirma Lima Reis.<\/p>\n<p>Gran parte de los trabajos cient\u00edficos del Hospital del C\u00e1ncer cuenta con financiaci\u00f3n del programa intitulado Centro de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) de la FAPESP.Una de las ramificaciones m\u00e1s interesantes de las investigaciones del Inca son los estudios en el \u00e1rea de farmacogen\u00f3mica. En el marco de este tipo de esfuerzo cient\u00edfico, los investigadores buscan en el ADN de los brasile\u00f1os mutaciones en genes que pueden estar vinculados con una mejor o peor respuesta a los tratamientos contra el c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Otra l\u00ednea de la farmacogen\u00f3mica es la que comprende el estudio de la prevalencia de alteraciones gen\u00e9ticas que favorecen el h\u00e1bito de no fumar o de fumar poco. Se sabe que ciertas mutaciones en el gen CYP2A6, por ejemplo, pueden facilitar el abandono del cigarrillo. &#8220;Hemos invertido 4 millones de reales salidos de fondos propios, destinados a estudios y trabajos cient\u00edficos&#8221;, afirma Guilherme Kurtz, coordinador general del sector de investigaciones del Inca.<\/p>\n<p>&#8220;Pero ese monto no se refiere a los financiamientos externos provenientes de las agencias de fomento, que tambi\u00e9n sostienen nuestros trabajos&#8221;. Fuera del eje R\u00edo-S\u00e3o Paulo, tambi\u00e9n producen trabajos de punta sobre el c\u00e1ncer la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR), especialmente en el \u00e1rea de leucemias y transplantes de medula \u00f3sea, y la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<p>Pero, y entonces, con todas estas noticias surgidas \u00fanicamente de la investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer llevada a cabo en un pa\u00eds perif\u00e9rico como Brasil (imag\u00ednese el lector lo que debe estar haci\u00e9ndose en estos precisos instantes en los laboratorios de Estados Unidos y Europa), \u00bftiene sentido referirse a una &#8220;derrota contra el c\u00e1ncer&#8221; tal como se lee en\u00a0<em>Fortune<\/em> ? \u00bfNo ser\u00eda una exageraci\u00f3n? \u00bfEs pesimismo? Quiz\u00e1s.<\/p>\n<p>Nadie que trabaje con enfermos o que investigue coincide abiertamente con tal veredicto; pero la mayor\u00eda de los cient\u00edficos y m\u00e9dicos entrevistados por ocasi\u00f3n de este art\u00edculo admite que los avances en la lucha contra la enfermedad se dan a un ritmo m\u00e1s moroso de lo que ser\u00eda de esperar. &#8220;No creo que estemos perdiendo la pelea contra el c\u00e1ncer&#8221;, afirma Carlos Gil Ferreira, jefe del sector de investigaci\u00f3n cl\u00ednica del Inca. &#8220;Pero la verdad es que estamos haciendo progresos mucho m\u00e1s lentamente de lo que desear\u00edamos hacerlos.&#8221;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe un consenso en el sentido de que la ciencia tiene dificultades para transformar el conocimiento generado en los laboratorios, referente a los mecanismos biol\u00f3gicos del c\u00e1ncer en nuevas pr\u00e1cticas, ensayos y tratamientos que puedan efectivamente serles \u00fatiles a los pacientes. &#8220;Hay much\u00edsima investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer, pero lo que falta es enfoque. Debemos producir conocimiento para generar nuevos tratamientos y objetivos terap\u00e9uticos&#8221;, comenta Zago. Falta aquello que en la jerga de la ciencia se denomina investigaci\u00f3n translacional, aquella que transforma el descubrimiento de la academia en una herramienta de uso m\u00e9dico. \u00c9sa es una de las metas del Genoma Cl\u00ednico del C\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfel cambio en la manera de hacer investigaci\u00f3n puede acelerar la b\u00fasqueda de tratamientos realmente m\u00e1s eficaces contra el c\u00e1ncer? En teor\u00eda, s\u00ed. Pero no es f\u00e1cil promover tal revoluci\u00f3n. Existen dificultades de \u00edndole pr\u00e1ctica, y casi intransponibles. Los cr\u00edticos del modelo actual de generaci\u00f3n de conocimiento inherente a la enfermedad dicen que los roedores no son capaces de reproducir toda la complejidad de un c\u00e1ncer humano.<\/p>\n<p>En ocasiones, un tumor aparece \u00fanicamente en una persona luego de una exposici\u00f3n prolongada, es decir, durante a\u00f1os, a un factor carcinog\u00e9nico, como es el cigarrillo. \u00bfC\u00f3mo reproducir esta situaci\u00f3n en un animal que vive solamente dos a\u00f1os? &#8220;Esta bien, el rat\u00f3n no es un buen modelo. Pero, entonces, \u00bfqu\u00e9 voy a estudiar?&#8221;, pregunta Brentani.<\/p>\n<p>&#8220;Cabe al investigador conocer las limitaciones del modelo y formular preguntas que ese modelo pueda efectivamente responder&#8221;. Sin el auxilio del rat\u00f3n, ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible hacer investigaci\u00f3n en las \u00e1reas biol\u00f3gicas. Otro obst\u00e1culo, en este caso de orden moral? es el proceso de ensayos de nuevas drogas contra el c\u00e1ncer en seres humanos.<\/p>\n<p>Es necesario encontrar alg\u00fan modo de no herir la \u00e9tica y permitir una mayor flexibilidad para hacer experimentos con compuestos en pacientes en estadios iniciales de la enfermedad, que es cuando las posibilidades de cura son mayores. El problema es que nadie sabe c\u00f3mo puede hac\u00e9rselo y si efectivamente se puede. &#8220;Todos los m\u00e9dicos tienen la obligaci\u00f3n \u00e9tica de darles a su pacientes el mejor tratamiento disponible&#8221;, comenta Lima Reis.<\/p>\n<p>Entretanto, si existe una droga de creaci\u00f3n reciente que entusiasma a los m\u00e9dicos y a los cient\u00edficos, y que siempre es mencionada como una prueba de que la moderna investigaci\u00f3n contra el c\u00e1ncer suministra efectivamente resultados pr\u00e1cticos, ese f\u00e1rmaco es el Glivec, elaborado por la multinacional Novartis. Esta droga fue especialmente dise\u00f1ada para neutralizar la causa molecular, es decir, el defecto gen\u00e9tico que causa la leucemia mieloide cr\u00f3nica (LMC), un tipo de c\u00e1ncer que parece en la sangre y en la medula \u00f3sea, y que responde por el 14% de las leucemias en adultos y entre el 3% y el 5% en ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Su uso contra esa forma de leucemia, cuya terapia convencional consiste en la realizaci\u00f3n de un transplante de medula \u00f3sea en algunos casos acompa\u00f1ado de dosis de quimioterapia, fue aprobado por el FDA, la agencia estadounidense que regula o uso de medicamentos en el pa\u00eds, en 2001. De esta manera, algunos pacientes logran actualmente controlar la enfermedad sin tener que recurrir a los transplantes. El inconveniente es que los pacientes deben tomar esa droga de por vida, el Glivec neutraliza el defecto molecular que deriva en la LMC, pero no lo suprime.<\/p>\n<p>&#8220;Los resultados de esta droga son realmente buenos, pero a\u00fan son prematuros; no sabemos todav\u00eda si los beneficios se mantendr\u00e1n a largo plazo&#8221;, pondera Zago. En 2002, el Glivec brind\u00f3 otra prueba de su eficiencia: su empleo recibi\u00f3 la aprobaci\u00f3n para el tratamiento en met\u00e1stasis de un tipo raro de tumor gastrointestinal conocido por la sigla Gist. En 80% de los casos el medicamento funciona.<\/p>\n<p>En caso de que la ciencia tenga \u00e9xito al elaborar compuestos como el Glivec para combatir otros tipos de tumores, especialmente los m\u00e1s comunes, el arsenal de tratamientos contra el c\u00e1ncer va a incrementarse efectivamente, y ser\u00e1 m\u00e1s eficiente en un futuro. Pero por ahora eso es solamente una promesa. No ser\u00e1 f\u00e1cil producir una serie de Glivecs de uso m\u00e1s amplio, pues pocos tipos de c\u00e1ncer derivan de un solo defecto gen\u00e9tico, tal como ocurre con la leucemia mieloide cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>En general una sucesi\u00f3n de mutaciones, y eso sin mencionar los factores ambientales, est\u00e1n implicadas en la g\u00e9nesis de diversos tumores. Para Andrew Simpson, del Instituto Ludwig de Nueva York, los cient\u00edficos, principalmente en Estados Unidos, que dictan la moda y el rumbo de la ciencia, deben aprender a trabajar en grupo y a fijarse objetivos claros y pr\u00e1cticos para sus estudios referentes al c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>&#8220;El exceso de competitividad de los grupos de investigaci\u00f3n en Estado Unidos es bueno para generar descubrimientos, pero no es lo suficiente como para generar impacto en el \u00e1rea cl\u00ednica&#8221;, dice Simpson. &#8220;Se hace necesario un esfuerzo coordinado en pro de un objetivo com\u00fan. M\u00e1s o menos como hizo la Nasa cuando resolvi\u00f3 plasmar la llegada del hombre a la Luna. Los brasile\u00f1os saben trabajar en equipo, como probaron en el proyecto Genoma Humano del C\u00e1ncer y en el secuenciamiento del genoma de la bacteria\u00a0<em>Xylella fastidiosa<\/em> . Pienso que Brasil puede tener un importante impacto en la investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00e1ncer sigue siendo un reto para la ciencia","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-77992","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77992"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77992\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77992"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}