{"id":77999,"date":"2004-05-01T11:20:00","date_gmt":"2004-05-01T14:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/05\/01\/la-razon-practica-de-la-critica\/"},"modified":"2016-01-28T18:47:10","modified_gmt":"2016-01-28T20:47:10","slug":"la-razon-practica-de-la-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-razon-practica-de-la-critica\/","title":{"rendered":"La raz\u00f3n pr\u00e1ctica de la cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>Se necesitaron cuatro a\u00f1os de investigaci\u00f3n intensa financiada por la FAPESP, para que Lu\u00eds Ant\u00f4nio Giron llegase a elaborar una verdadera arqueolog\u00eda de su profesi\u00f3n: la cr\u00edtica musical. Empecinado en llenar la laguna bibliogr\u00e1fica relativa al origen de la cr\u00edtica de arte en Brasil, el periodista hizo descansar la pluma de la escritura diaria para abocarse a libros, documentos y manuscritos de archivos y bibliotecas nacionales e internacionales.<\/p>\n<p>Ese trabajo, realizado en el Departamento de Musicolog\u00eda de la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ECA\/ USP), result\u00f3 en la reciente publicaci\u00f3n de\u00a0<em>Minoridade cr\u00edtica: A \u00f3pera e o teatro nos folhetins da corte<\/em> [<em>Minoridad cr\u00edtica: La \u00f3pera y el teatro en los folletines de la corte<\/em> ] (415 p\u00e1ginas, R$ 49,00, Ediouro y Edusp).<\/p>\n<p>&#8220;Literalmente me quem\u00e9 las pesta\u00f1as leyendo microfilms y peri\u00f3dicos de \u00e9poca, y transcribiendo documentos raros, de reproducci\u00f3n prohibida&#8221;, dice el investigador sobre su implicaci\u00f3n con las fuentes que le permitieron hacer algunos sorprendentes descubrimientos, como el que indica que el surgimiento de la cr\u00edtica en Brasil ocurri\u00f3 en 1826. Esa fecha era ignorada por los investigadores hasta ese momento, pues todos cre\u00edan que esa actividad habr\u00eda tenido su inicio con el Romanticismo, rondando el a\u00f1o 1840.<\/p>\n<p>Otros interesantes descubrimientos fueron los textos de cr\u00edtica musical y teatral de algunos grandes nombres rom\u00e1nticos, como los escritores Gon\u00e7alves Dias, Jos\u00e9 de Alencar, Joaquim Manuel de Macedo e incluso Machado de Assis. Para muchos de ellos, el espacio en los peri\u00f3dicos hizo las veces de puente hacia la carrera literaria.Al estampar el origen y la evoluci\u00f3n de la cr\u00edtica musical en el per\u00edodo del Brasil independiente, Giron acab\u00f3 retratando la corte de R\u00edo de Janeiro en un tiempo de profundas transformaciones: de la Independencia a los a\u00f1os de Don Pedro II, cuya mayor\u00eda de edad fue anticipada en 1840.<\/p>\n<p>Mediante el retrato de los espect\u00e1culos oper\u00edsticos y teatrales, que eran la diversi\u00f3n de la elite, y las cr\u00edticas publicadas en peri\u00f3dicos tales como\u00a0<em>Espelho Diamantino<\/em> y<em>O Espectador Brasileiro<\/em> , el libro permite vislumbrar los usos y costumbres de esa sociedad palaciega, y tambi\u00e9n el origen de algunos rasgos culturales nacionales sumamente fuertes, como el Carnaval y la formaci\u00f3n de las hinchadas [torcidas].<\/p>\n<p>La primera cr\u00edtica musical de la que se tenga noticia es del diario\u00a0<em>O Espectador Brasileiro<\/em> del 19 de junio de 1826, a\u00f1o de inauguraci\u00f3n del Imperial Teatro de S\u00e3o Pedro de Alc\u00e2ntara, cuya temporada oper\u00edstica se abri\u00f3 respirando claramente los nuevos aires del flamante imperio emancipado.<\/p>\n<p>El cr\u00edtico, an\u00f3nimo, discurr\u00eda sobre el papel de la cr\u00edtica en un texto intitulado &#8220;Representaci\u00f3n d?Adelina&#8221;. Pero no siempre fue as\u00ed, ya que muchas cr\u00edticas de ese per\u00edodo se destinaron m\u00e1s bien a describir detalles de la escena, del enredo y de los bastidores (las pujas entre los empresarios, por ejemplo), m\u00e1s que a promover grandes debates est\u00e9ticos o musicales. &#8220;Los albores de la cr\u00edtica se procesan en medio a una pol\u00e9mica entre primadonnas, en el auge de aquello que los cr\u00edticos literarios consideran como literatura de frivolidad y folletinesca&#8221;, escribe Giron.<\/p>\n<p>Los textos eran reflejo de los gustos y las actitudes del p\u00fablico. Fue as\u00ed como en 1827, la llegada de la soprano francesa Elisa Barbieri provoc\u00f3 alteraciones en el escenario y en las imprentas.Barbieri lleg\u00f3 para rivalizar con el castrato Fasciotti y su hermana y disc\u00edpula Maria Teresa Fasciotti, representantes del &#8220;bel canto rococ\u00f3&#8221;, apreciado por los tradicionalistas y nost\u00e1lgicos del tiempo de Don Jo\u00e3o VI.<\/p>\n<p>A estos tradicionalistas se opon\u00edan los receptivos a las novedades parisinas, a las interpretaciones veloces e inauditas de las \u00f3peras de Rossini y a las modulaciones revolucionarias. La rivalidad se transform\u00f3 en un embate est\u00e9tico entre representantes de la sociedad colonial y la incipiente burgues\u00eda y aristocracia nacionalista, situaci\u00f3n retratada en las cr\u00edticas de los peri\u00f3dicos. Era tambi\u00e9n un ejemplo circunstancial m\u00e1s, que contribuy\u00f3 al surgimiento del h\u00e1bito nacional de formar hinchadas.<\/p>\n<p>Cuando llegaban las divas de la \u00f3pera, del teatro y de la danza, el p\u00fablico rom\u00e1ntico de la corte imperial sol\u00eda presenciar los espect\u00e1culos dividi\u00e9ndose en verdaderas hinchadas. &#8220;Era una tradici\u00f3n europea que proven\u00eda de las pujas a favor de este o aquel castrato en N\u00e1poles, a comienzos del siglo XVIII&#8221;, dice Giron. &#8220;En Brasil, los partidos disputaban en pro del \u00e9xito de este o aquel artista. Esto se plasmaba en abucheos, gritos, pateadas e incluso guerras de patacones de cobre a escena abierta. Los partidos, con el correr del tiempo pasaron a organizarse de acuerdo con los colores pol\u00edticos (conservadores versus progresistas)&#8221;, explica el cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Las mujeres desempe\u00f1aron un papel importante en el surgimiento de la cr\u00edtica. Ten\u00edan tiempo suficiente para ocuparse de las particularidades de las presentaciones, que transcurr\u00edan una o dos veces por semana. Y como muchas veces no ten\u00edan el dinero suficiente como para frecuentar la platea, le\u00edan todo en los peri\u00f3dicos. El primero dedicado a ellas fue\u00a0<em>Espelho Diamantino<\/em> , un peri\u00f3dico quincenal que surgi\u00f3 tambi\u00e9n en 1826.<\/p>\n<p>De acuerdo con su editor en jefe, an\u00f3nimo, la influencia del p\u00fablico femenino sobre la vida p\u00fablica estaba volvi\u00e9ndose tan grande que se hac\u00eda necesario publicar una revista para que ellas se &#8220;informasen sobre todos los problemas econ\u00f3micos, los negocios y tambi\u00e9n las bellas artes&#8221;. No tard\u00f3 mucho para que las publicaciones femeninas proliferasen, conteniendo una amplia cobertura de los eventos culturales de la ciudad.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas empezaron a ralear cuando la compa\u00f1\u00eda italiana se disolvi\u00f3, en 1829, con las muertes del empresario Fernando Jos\u00e9 de Almeida y del bajo Fabr\u00edcio Piaccentini. Elisa Barbieri tambi\u00e9n regres\u00f3 a Francia y en 1831, con la revuelta popular y la abdicaci\u00f3n y fuga de Don Pedro I, el Teatro S\u00e3o Pedro fue rebautizado con el nombre de Constitucional Fluminense, con lo cual se convirti\u00f3 en escenario ya no m\u00e1s de la l\u00edrica sino de luchas, conturbaci\u00f3n e interferencia policial. Sin una corte y con el pa\u00eds gobernado por la Regencia, la capitalabdic\u00f3 de las \u00f3peras, las cuales reci\u00e9n regresaron en 1844, bastante tiempo despu\u00e9s de la mayoridad de Don Pedro II.<\/p>\n<p>Pero ese retorno se vio signado por el Romanticismo. La cr\u00edtica cultural pretend\u00eda ser mucho m\u00e1s sistem\u00e1tica y volcada al debate te\u00f3rico, con el surgimiento de los primeros tratados y diccionarios de m\u00fasica. Los primeros indicios aparecieron en Par\u00eds en 1836, con la\u00a0<em>Revista Nitheroy<\/em> , donde Francisco de Salles Torres-Homem, Domingos Jos\u00e9 Gon\u00e7alves de Magalh\u00e3es, Pereira da Silva y Manuel de Ara\u00fajo Porto-Alegre pretend\u00edan cultivar lo que era &#8220;justo, santo, bello y \u00fatil&#8221;.\u00a0<em>Nitheroy<\/em> fue una especie de embri\u00f3n de los segundas secciones, y se dedicaba a las ciencias, las letras y las artes. Ten\u00eda una tendencia claramente nativista, que se notaba ya en su lema: &#8220;Todo por Brasil y para Brasil&#8221;.<\/p>\n<p>En 1842, Rafael Coelho Machado, un cr\u00edtico de origen portugu\u00e9s, fund\u00f3 el primer peri\u00f3dico de partituras:\u00a0<em>O Ramalhete das Damas<\/em> , una publicaci\u00f3n mensual para canto y piano. Tambi\u00e9n public\u00f3 el\u00a0<em>Dicion\u00e1rio musical<\/em> , una obra de divulgaci\u00f3n del conocimiento y un instrumento pedag\u00f3gico. Machado fue un ejemplo de intelectual, que hizo de la cr\u00edtica un objeto y constituy\u00f3 un m\u00e9todo para llevar adelante el conocimiento.<\/p>\n<p>Sin embargo, la sistematizaci\u00f3n de estos &#8220;pensadores&#8221; de la m\u00fasica y de la cultura no impidi\u00f3 que la cobertura de la \u00f3pera en los a\u00f1os 1840 retornase a los partidos y a los textos folletinescos, aunque ahora con nuevos nombres. La escena fue registrada en algunas obras literarias, como en\u00a0<em>O mo\u00e7o loiro<\/em> [<em>El muchacho rubio<\/em> ], de Joaquim Manuel de Macedo.<\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo, &#8220;Teatro italiano&#8221;, retrata el pesado ambiente de la ciudad en agosto de 1844, d\u00eda de la presentaci\u00f3n de\u00a0<em>Anna Bolena<\/em> . En el teatro, los dos partidos teatrales se confrontaban: la derecha versus la izquierda, de acuerdo con la posici\u00f3n que sus miembros ocupaban en la platea: la derecha, candianista, contra el ala opuesta, delmatrista ?respectivamente, partidarios de las cantoras Candiani y Delmastro, estrellas de la nueva compa\u00f1\u00eda italiana.<\/p>\n<p>Entre los nuevos nombres del follet\u00edn se encontraban los de Martins Pena, Gon\u00e7alves Dias, Jos\u00e9 de Alencar y posteriormente Machado de Assis. Mientras Martins Pena intercalaba cr\u00edticas musicales con novelas en los peri\u00f3dicos, Gon\u00e7alves Dias parec\u00eda dar a sus cr\u00edticas una importancia que la cr\u00edtica literaria no le concedi\u00f3 posteriormente. En la Biblioteca Nacional de R\u00edo de Janeiro hay dos cuadernos con copias de 20 cr\u00edticas suyas, hechas en forma de manuscrito, con t\u00edtulos y fechas de publicaci\u00f3n bien a la vista.<\/p>\n<p>En tanto, Jos\u00e9 de Alencar dej\u00f3 para la historia l\u00edrica nacional el primer libreto original escrito en portugu\u00e9s para la \u00f3pera\u00a0<em>A noite de S\u00e3o Jo\u00e3o<\/em> , con m\u00fasica de Elias \u00c1lvares Lobo. La \u00f3pera debut\u00f3 el 14 de diciembre de 1860, el mismo a\u00f1o que sus romances\u00a0<em>Cinco minutos<\/em> y\u00a0<em>A viuvinha<\/em> [<em>La viudita<\/em> ]. Machado de Assis fue folletinista de la revista semanal\u00a0<em>O Espelho<\/em> entre septiembre de 1859 y enero de 1860, ocup\u00e1ndose de la cr\u00f3nica teatral. Su preferencia se inclin\u00f3 por la dramaturgia, sin descuidar por ello la vertiente l\u00edrica.<\/p>\n<p>Cada uno a su modo, los folletinistas legaron su pasi\u00f3n a los cr\u00edticos de los siglos XX y XXI, de acuerdo con Lu\u00eds Ant\u00f4nio Giron. &#8220;Creo que actualmente somos tributarios de la pasi\u00f3n y de la liviandad del per\u00edodo abordado en el libro. El periodismo literario le debe mucho al follet\u00edn&#8221;, dice Giron. Pero se\u00f1ala a su vez que los cr\u00edticos del siglo XX se apoyaron mucho m\u00e1s en el empirismo positivista que en los libelos rom\u00e1nticos. &#8220;En t\u00e9rminos de influencia directa, la cr\u00edtica actual es m\u00e1s positivista que rom\u00e1ntica. Destila impresiones, pero logra domesticarlas, echando mano del m\u00e9todo cient\u00edfico y de an\u00e1lisis&#8221;. Basta con que la sociedad de mercado le adjudique a la cr\u00edtica el lugar que se merece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio elabora una arqueolog\u00eda del origen del debate sobre las artes","protected":false},"author":171,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[486],"class_list":["post-77999","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/171"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77999"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77999\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77999"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}