{"id":78002,"date":"2004-05-01T00:00:00","date_gmt":"2004-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/05\/01\/bocage-a-flor-de-texto\/"},"modified":"2015-04-01T16:00:17","modified_gmt":"2015-04-01T19:00:17","slug":"bocage-a-flor-de-texto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bocage-a-flor-de-texto\/","title":{"rendered":"Bocage a flor de texto"},"content":{"rendered":"<p>Las biograf\u00edas est\u00e1n de moda. Los que fueron a la 18\u00aa Bienal del Libro de S\u00e3o Paulo ten\u00edan mucho para elegir: librazos y libritos, biografiados de aqu\u00ed y de all\u00e1. Desde Edward Said hasta Adoniran Barbosa, el g\u00e9nero se ofrec\u00eda para todos los gustos y para todos los bolsillos.No deja de ser curioso que este inter\u00e9s coincida con la tan pregonada muerte del sujeto. \u00bfSer\u00e1 posible que ? una vez muerto el sujeto, la biograf\u00eda est\u00e9 dando se\u00f1ales de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede ser: al contrario de la ficci\u00f3n, en el caso de los personajes que pueblan una biograf\u00eda, cualquier semejanza no es pura coincidencia. En este g\u00e9nero, el pacto entre el autor y el lector endosa la promesa de que el personaje de papel y tinta es un doble de una figura de carne y hueso. Pero tambi\u00e9n puede ser que, de tanto girar en torno de s\u00ed misma, la ficci\u00f3n contempor\u00e1nea m\u00e1s apreciada por la cr\u00edtica haya fastidiado a los lectores: consumidor habitual de aventuras, el respetable p\u00fablico busca en la biograf\u00eda aquello que la literatura le ha negado.<\/p>\n<p>En el horizonte de ese intrigante (y bienvenido) florecer del g\u00e9nero biogr\u00e1fico, Adelto Gon\u00e7alves publica\u00a0<em>Bocage: O perfil perdido<\/em> . Fruto de una investigaci\u00f3n universitaria, este texto lleva esa marca de origen a flor de piel.Esto es, en este caso, a flor de texto.El caso es que existen varios Bocages: empezando por el muy conocido del anecdotario popular, pornogr\u00e1fico y grosero. Y tantos otros, como el \u00e9mulo de Cam\u00f5es, que sigue las huellas del maestro alrededor del mundo, o tambi\u00e9n el socio de agremiaciones po\u00e9ticas convencionales y conservadoras.<\/p>\n<p>Pero, cualquiera que sea el Bocage de cada uno de nosotros, convive con todos los otros en la persona f\u00edsica de Manuel Maria Barbosa du Bocage (1765-1805), ciudadano portugu\u00e9s que vivi\u00f3 en una \u00e9poca en que su pa\u00eds se atollaba en contradicciones. El Portugal del siglo XVIII estaba casi siempre a contramano de la modernizaci\u00f3n europea, aunque a veces compartiese ef\u00edmeramente la vertiente iluminista. Medidas legales y episodios pol\u00edticos evocados en el libro ilustran el t\u00edmido vaiv\u00e9n de la modernizaci\u00f3n portuguesa, cuyos retrocesos terminaron vali\u00e9ndole al poeta su prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con mucha capacidad, Adelto Gon\u00e7alves sumerge a sus lectores en este clima de \u00e9poca, cuya reconstituci\u00f3n es con toda seguridad veros\u00edmil. Y desde la verosimilitud, la envergadura de su investigaci\u00f3n se asegura su veracidad. Contribuye a lograr tal efecto la cuantiosa bibliograf\u00eda que riega las p\u00e1ginas del libro con abundantes notas de pie.<\/p>\n<p>En un intento por\u00a0<em>probar<\/em> el perfil prometido desu biografiado, el autor no escatima detalles a la lectura: citas, referencias cruzadas, digresiones eruditas y pol\u00e9micas con otros investigadores. Pero el caso es que no siempre el lector aprecia tama\u00f1o esfuerzo.<\/p>\n<p>Entre la tesis y el libro, entre el fin de la investigaci\u00f3n y la publicaci\u00f3n de sus resultados, se abre un abanico de opciones sobre el cual el investigador necesita meditar profundamente. Pues sucede que no todo lo que \u00e9ste rescat\u00f3 merece ser publicado, sobre todo cuando el producto final de la investigaci\u00f3n es una biograf\u00eda, cuya publicaci\u00f3n comercial tiene en la mira el p\u00fablico masivo. En un g\u00e9nero narrativo como el biogr\u00e1fico, el vaiv\u00e9n exagerado entre fuentes representa digresiones que no siempre son bienvenidas. En uno de sus bellos sonetos, Olavo Bilac aconseja al joven poeta que\u00a0<em>No se muestre en la f\u00e1brica el suplicio\/ del maestro. Y natural, el efecto agrade,\/ sin recordar los andamios del edificio.<\/em><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el consejo quepa tambi\u00e9n para el trabajo del investigador.No obstante, no es \u00fanicamente en la formataci\u00f3n de su biograf\u00eda que el libro de Adelto Gon\u00e7alves puede desencontrarse con un p\u00fablico menos celoso ante las minucias. Puede tambi\u00e9n tropezar entre lectores que esperan una relaci\u00f3n menos ingenua y lineal entre la vida y la obra de un poeta.<\/p>\n<p>La perspectiva desde la cual esta biograf\u00eda fue escrita toma a la obra de Bocage (y de algunos de sus contempor\u00e1neos) como fianza biogr\u00e1fica y viceversa. Por un lado, esta interpretaci\u00f3n podr\u00eda sostenerse, pues se trata de un poeta (pre-rom\u00e1ntico) para quien la poes\u00eda es (todav\u00eda) un g\u00e9nero sujeto a una escritura fuertemente normativizada, y que no pocas veces sirve de capital social y de moneda de prestigio. Pero no es por esa senda que avanza la investigaci\u00f3n de la cual resulta este\u00a0<em>Bocage: O perfil perdido<\/em> .<\/p>\n<p>El camino escogido por el investigador es diferente: es el aporte de algunas informaciones nuevas, la rectificaci\u00f3n de otras y, para el lector brasile\u00f1o, un atractivo extra: detalles del paso del poeta por R\u00edo de Janeiro y la presencia de un antepasado de Bocage entre las fuerzas portuguesas que lucharon contra los franceses a comienzos del siglo XVIII, cuando estos \u00faltimos invadieron la por ese entonces colonia portuguesa que \u00e9ramos.<\/p>\n<p><strong>Marisa Lajolo<\/strong> es profesora de Teor\u00eda Literaria de la Unicamp, donde coordina el proyecto Memoria de Lectura\u00a0<a href=\"http:\/\/www.unicamp.br\/iel\/memoria\">http:\/\/www.unicamp.br\/iel\/memoria<\/a><\/p>\n<p><strong>Bocage: O perfil perdido [Bocage: El perfil perdido]<\/strong><br \/>\nAdelto Gon\u00e7alves<br \/>\nCaminho (editorial de Portugal)<br \/>\n380 p\u00e1ginas \/ 29,93<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bocage a flor de texto","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[190],"tags":[],"coauthors":[395],"class_list":["post-78002","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78002\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78002"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}