{"id":78014,"date":"2004-05-01T00:00:00","date_gmt":"2004-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/05\/01\/papaya-cicatrizante\/"},"modified":"2015-02-05T15:10:55","modified_gmt":"2015-02-05T17:10:55","slug":"papaya-cicatrizante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/papaya-cicatrizante\/","title":{"rendered":"Papaya cicatrizante"},"content":{"rendered":"<p>En marzo de este a\u00f1o, el investigador Carlos Edmundo Salas Bravo, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), tuvo acceso en Chile a una nueva prueba de que avanza por la senda correcta en sus investigaciones con la planta\u00a0<em>Carica candamarcensis<\/em> , una especie de papayo nativo de la costa oeste de Sudam\u00e9rica. Salas realiz\u00f3 un seguimiento de los resultados presentados por una pomada elaborada con el l\u00e1tex del peque\u00f1o papayo que cicatriz\u00f3 la piel quemada de una paciente diab\u00e9tica chilena que hab\u00eda probado antes, infructuosamente, todos los tratamientos convencionales.<\/p>\n<p>Salas, un chileno de nacimiento, comenz\u00f3 a estudiar las propiedades cicatrizantes de la planta a finales de la d\u00e9cada de 1980. Y desde entonces se le han ido sumamdo la investigadora M\u00edriam Teresa Paz Lopes, tambi\u00e9n de la UFMG, y el farmac\u00e9utico chileno Abrahan Schnaiderman.<\/p>\n<p>Los tres cient\u00edficos presentaron en 2002 una solicitud de registro de patente en Estados Unidos para las propiedades terap\u00e9uticas de las sustancias existentes en el l\u00e1tex del papayo. Los principios activos de la planta est\u00e1n en algunas proteasas, un tipo de prote\u00edna que tiene la funci\u00f3n de romper otras prote\u00ednas, con el objetivo de activarlas o desactivarlas, favoreciendo en esos casos los mecanismos de proliferaci\u00f3n celular.<\/p>\n<p>Este producto ha sido probado en animales. Ahora los investigadores esperan que alguna instituci\u00f3n o empresa farmac\u00e9utica se interese en la patente y en efectuar los ensayos en seres humanos. Los estudios muestran que las sustancias encontradas en el l\u00e1tex del fruto del\u00a0<em>C. candamarcensis<\/em> tienen potencial de cura para diferentes tipos de heridas cut\u00e1neas y pueden ser sumamente eficaces en las heridas cr\u00f3nicas o de dif\u00edcil cicatrizaci\u00f3n, como aqu\u00e9llas que son comunes en los portadores de diabetes; las escaras (heridas que aparecen aquellos pacientes que permanecen en cama o en la misma posici\u00f3n durante largos per\u00edodos) y las provocadas por quemaduras.<\/p>\n<p><strong>Lesiones g\u00e1stricas<br \/>\n<\/strong>Las proteasas tambi\u00e9n fueron probadas en lesiones g\u00e1stricas y demostraron mayor eficacia contra las \u00falceras que el Omeprazol y la Ranitidina, medicamentos utilizados en el tratamiento de este problema y en las gastritis. Para las heridas de la piel, los estudios se efectuaron en lauchas\u00a0<em>Hairless<\/em> (sin pelos), y para las heridas g\u00e1stricas, las pruebas se hicieron en ratones. En seres humanos las pruebas por ahora son aisladas, y se realizan \u00fanicamente en casos como el de la chilena que autoriz\u00f3 el uso de la sustancia en sus heridas.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s en el alto tenor de proteasas presentes en el l\u00e1tex de\u00a0<em>C. candamarcensis<\/em> hizo que Salas, investigador con doctorado en Bioqu\u00edmica, con t\u00edtulos de las Universidades de Chile y de Michigan, Estados Unidos, iniciase sus estudios con el fruto en 1988. La presencia de esas sustancias en este tipo de papaya impide su consumo\u00a0<em>in natura<\/em> , tal como se hace con nuestra papaya (<em>Carica papaya<\/em> ) y la vuelve indigesta si no se la cuece.<\/p>\n<p>En la continuaci\u00f3n de los estudios, en 1991, en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Salas conoci\u00f3 a la biom\u00e9dica M\u00edriam Lopes, profesora del Laboratorio de Oncolog\u00eda Experimental que se abocaba a la \u00e9poca a la investigaci\u00f3n en el \u00e1rea de desarrollo celular, en especial en la proliferaci\u00f3n de c\u00e9lulas tumorales. Ambos terminar cas\u00e1ndose y en 1992 se trasladaron a la UFMG, con sede en Belo Horizonte. All\u00ed son profesores del Instituto de Ciencias Biol\u00f3gicas (ICB).<\/p>\n<p>Con el desarrollo de los estudios con las proteasas, los investigadores empezaron a estudiar la acci\u00f3n del l\u00e1tex de la\u00a0<em>C. candamarcensis<\/em> en heridas de animales, iniciando los ensayos en ratones. &#8220;Empezamos observando de qu\u00e9 manera las enzimas actuaban sobre as c\u00e9lulas de mam\u00edferos, pues ya hab\u00edamos observado la coagulaci\u00f3n que se produce en el fruto cuando \u00e9ste sufre un da\u00f1o&#8221;, comenta M\u00edriam.<\/p>\n<p>En alrededor de 50 ratones con heridas en la piel, los cient\u00edficos observaron que fracciones de ese l\u00e1tex promov\u00edan la cicatrizaci\u00f3n e impulsaban la divisi\u00f3n celular en las regiones adyacentes, no afectadas por la herida, al margen de promover la limpieza del tejido lesionado. Los investigadores hab\u00edan verificado en experimentos de laboratorio anteriores que las sustancias presentes en el l\u00e1tex favorecen la proliferaci\u00f3n de fibroblastos (el tejido m\u00e1s profundo de la piel) y de c\u00e9lulas epiteliales (m\u00e1s superficiales), fundamentales en el proceso de cicatrizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00edriam explica que el proceso de cicatrizaci\u00f3n de un herida se produce cuando el tejido afectado es reemplazado por otro. Esto parece sencillo, pero solamente las personas portadoras de heridas cr\u00f3nicas o de dif\u00edcil cicatrizaci\u00f3n saben sobre el sacrificio al que son sometidas. Normalmente las sustancias cicatrizantes act\u00faan en la limpieza de la herida, favoreciendo el trabajo de reproducci\u00f3n de nuevas c\u00e9lulas por parte del propio organismo, que no siempre logra hacerlo. &#8220;En el caso de la cicatrizaci\u00f3n con la proteasa de la\u00a0<em>C. candamarcensis<\/em> , el proceso es m\u00e1s r\u00e1pido que el convencional; pero lo m\u00e1s importante es la buena calidad de la reconstrucci\u00f3n del tejido lesionado&#8221;, dice.<\/p>\n<p><strong>Estudio toxicol\u00f3gico<br \/>\n<\/strong>La investigaci\u00f3n se concret\u00f3 pr\u00e1cticamente sin ning\u00fan apoyo financiero de parte de las agencias de fomento a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. &#8220;Estamos llevando adelante este proyecto a la velocidad que podemos. En la fase inicial, entre 1994 y 1996, contamos con el apoyo financiero del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). Gran parte del proyecto se realiz\u00f3 con recursos existentes en los laboratorios de la UFMG&#8221;, explica M\u00edriam. Adem\u00e1s de Schnaiderman, el socio chileno, hay otro cient\u00edfico trabajando en Espa\u00f1a. El investigador Arturo Anad\u00f3n, de la Universidad Complutense de Madrid, est\u00e1 realizando estudios toxicol\u00f3gicos en animales.<\/p>\n<p>La expectativa en el sentido de producir el medicamento en Brasil tropieza ante la dificultad para cultivar la planta, que no es t\u00edpica del clima brasile\u00f1o. &#8220;La soluci\u00f3n en este caso ser\u00eda encontrar un microclima adecuado para el cultivo del papayo\u00a0<em>C. candamarcensis<\/em> o producir la sustancia en laboratorio mediante clonaci\u00f3n y la expresi\u00f3n de la proteasa en bacterias&#8221;, explica M\u00edriam. Los investigadores est\u00e1n ahora a la expectativa de poder darle continuidad al trabajo, especialmente aquel referido a la realizaci\u00f3n de los ensayos cl\u00ednicos en seres humanos. &#8220;Estamos abiertos a las negociaciones, incluso con laboratorios farmac\u00e9uticos; porque un medicamento con ese potencial seguramente tendr\u00e1 una excelente aceptaci\u00f3n en el mercado&#8221;, concluye Salas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El l\u00e1tex de un fruto hallado en Chile contiene sustancias que pueden emplearse para curar diferentes tipos de heridas de piel","protected":false},"author":165,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[],"coauthors":[480],"class_list":["post-78014","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78014","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/165"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78014"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78014\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78014"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}