{"id":78017,"date":"2004-06-01T09:50:00","date_gmt":"2004-06-01T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/06\/01\/a-la-cabeza-en-superacion-de-retos-tropicales\/"},"modified":"2015-07-17T18:41:42","modified_gmt":"2015-07-17T21:41:42","slug":"a-la-cabeza-en-superacion-de-retos-tropicales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-la-cabeza-en-superacion-de-retos-tropicales\/","title":{"rendered":"A la cabeza en superaci\u00f3n de retos tropicales"},"content":{"rendered":"<p>Si una m\u00e1quina del tiempo trajera a Oswaldo Cruz al Brasil de 2004, en ese hipot\u00e9tico viaje el gran sanitarista brasile\u00f1o podr\u00eda concluir que han sido t\u00edmidos los avances en la investigaci\u00f3n de las enfermedades tropicales durante los \u00faltimos cien a\u00f1os. El pa\u00eds padece a\u00fan con endemias tales como la malaria; no ha logrado librarse de la hanseniasis ni de la leishmaniasis, presenci\u00f3 impotente la expansi\u00f3n de la tuberculosis y el c\u00f3lera y es frecuentemente asolado por brotes de dengue, una afecci\u00f3n que, por compartir el mosquito transmisor con la fiebre amarilla, trae aparejado el riesgo de resurgimiento de aquel flagelo que Oswaldo Cruz tanto luch\u00f3 por erradicar a principios del siglo XX.<\/p>\n<p>Pese a ello, lo cierto es que en las \u00faltimas d\u00e9cadas los investigadores brasile\u00f1os no han dejado nunca de brindar contribuciones originales tendientes a comprender y tratar enfermedades tropicales, que se han transformado as\u00ed en una de las \u00e1reas m\u00e1s relevantes de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en salud en el pa\u00eds. Y en varios momentos, los investigadores han trabajado pr\u00e1cticamente solos, ya que las industrias farmac\u00e9uticas en su gran mayor\u00eda jam\u00e1s se dispusieron a investigar drogas de inter\u00e9s exclusivo de los pa\u00edses pobres.<\/p>\n<p>De esta manera, las herramientas para el combate contra la fiebre amarilla constituyen un ejemplo de esa contribuci\u00f3n original. Para evitar la eclosi\u00f3n de esta enfermedad en \u00e1reas de gran incidencia del dengue \u2014\u00a0ambas enfermedades comparten el mismo mosquito transmisor: el\u00a0<em>Aedes aegypti<\/em>\u00a0\u2014, el epidemi\u00f3logo Eduardo Massad, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), trabaja con modelos matem\u00e1ticos para establecer zonas de bloqueo al ingreso de la enfermedad silvestre en la frontera de S\u00e3o Paulo con Mato Grosso do Sul. La salida habitual, ante la inminencia de un brote de fiebre amarilla, ser\u00eda vacunar a toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero eso implica riesgos. &#8220;No se trata de una vacuna inocente&#8221;, dice Massad. Por cada mill\u00f3n de dosis se registra una muerte. El modelo matem\u00e1tico ayuda a definir las \u00e1reas donde la vacunaci\u00f3n es realmente indispensable \u2014\u00a0pues la incidencia del dengue y la infestaci\u00f3n de mosquitos son muy elevadas \u2014\u00a0y donde esto no es necesario. Es posible tambi\u00e9n hacer proyecciones sobre el contingente de personas que deben vacunarse para crear un margen seguro de bloqueo de la enfermedad \u2014\u00a0que no necesariamente es del 100% de los individuos habitantes del \u00e1rea.<\/p>\n<p>Este tipo de investigaci\u00f3n, que se basa en buena medida en el uso de la matem\u00e1tica y de las computadoras, es a\u00fan visto con reserva por parte de los expertos en medicina tropical de la vieja guardia, aqu\u00e9llos que hacen el seguimiento de las personas enfermas y conocen de memoria sus s\u00edntomas. &#8220;Fui a un congreso hace poco y observ\u00e9 que el entusiasmo que existe respecto a la investigaci\u00f3n que hacemos surge m\u00e1s bien de los j\u00f3venes m\u00e9dicos&#8221;, dice Massad. Pero nadie duda acerca de que dicha \u00e1rea tiene una enorme contribuci\u00f3n para darle a la prevenci\u00f3n de las enfermedades tropicales.<\/p>\n<p>El grupo de Eduardo Massad se est\u00e1 preparando para realizar durante los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os el mayor esfuerzo hecho en el pa\u00eds hasta ahora para diagnosticar el espectro de las arbovirosis, enfermedades virales transmitidas por mosquitos y garrapatas. En cuatro regiones del estado de S\u00e3o Paulo \u2014\u00a0la capital, el litoral norte, el litoral sur y S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto \u2014\u00a0los cient\u00edficos buscar\u00e1n los arbovirus en personas, animales dom\u00e9sticos, animales silvestres y mosquitos.<\/p>\n<p>Uno de los objetivos de este trabajo consistir\u00e1 en analizar la probabilidad de arribo a Brasil del virus de la Fiebre del Oeste del Nilo, que causa encefalitis. La aves que transportan el virus y los mosquitos transmisores del g\u00e9nero\u00a0<em>Culex<\/em> existen de sobra, incluso en la capital paulista. Este trabajo, del cual participar\u00e1n investigadores de varias \u00e1reas, plantear\u00e1 estrategias de prevenci\u00f3n que ser\u00edan inimaginables en los heroicos tiempos de Oswaldo Cruz.<\/p>\n<p>Las herramientas de los cient\u00edficos est\u00e1n cambiando. La gen\u00f3mica tiene una inmensa vocaci\u00f3n para ampliar el conocimiento relativo a los microbios y sus vectores. El a\u00f1o pasado, investigadores del proyecto Genoma\u00a0<em>Schistosoma mansoni<\/em>, financiado por la FAPESP en el marco de la red ONSA (el consorcio virtual de laboratorios gen\u00f3micos del estado de S\u00e3o Paulo, por su sigla en ingl\u00e9s), concluyeron el secuenciamiento del 92% de los aproximadamente 14 mil genes del par\u00e1sito causante de la esquistosomiasis.<\/p>\n<p>Esta afecci\u00f3n, que se contrae a trav\u00e9s del contacto con agua contaminada conteniendo larvas del helminto, es conocida popularmente en Brasil como &#8220;barriga-d&#8217;\u00e1gua&#8221;, debido a la inflamaci\u00f3n que del abdomen que provoca. Si no se la trata, deriva en un cuadro cr\u00f3nico, con aumento del tama\u00f1o del h\u00edgado, anemia, v\u00e1rices en el es\u00f3fago y v\u00f3mitos de sangre. Merced a la mejora del saneamiento b\u00e1sico y a la aparici\u00f3n de dos nuevos medicamentos, la esquistosomiasis ya se hab\u00eda transformado en una enfermedad tratable y menos peligrosa.<\/p>\n<p>Y su secuenciamiento abre ahora un nuevo frente en el campo de los estudios abocados al combate contra una afecci\u00f3n que encarnaba la propia imagen del subdesarrollo: los ni\u00f1os con la panza hinchada en medio a una carencia absoluta de saneamiento. Y esto se suma a otras contribuciones importantes, como la vacuna contra dicha enfermedad desarrollada recientemente por el equipo de la investigadora Miriam Tendler, de la Fundaci\u00f3n Instituto Oswaldo Cruz, con sede en R\u00edo de Janeiro. Dicha vacuna fue elaborada con base en el aislamiento y la clonaci\u00f3n de prote\u00ednas del\u00a0<em>Schistosoma<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Vigor<br \/>\n<\/strong>Las generaciones que sucedieron a la de Oswaldo Cruz \u2014\u00a0Adolfo Lutz, Carlos Chagas y Em\u00edlio Ribas \u2014\u00a0no son muy recordadas en los libros de historia, pese a que desempe\u00f1aron un rol igualmente importante. No promovieron campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n obligatoria ni participaron en la creaci\u00f3n de los institutos encargados de combatir enfermedades que aniquilaban multitudes. Pero mantuvieron de manera consistente el flujo y la calidad de las investigaciones. Son nombres como Le\u00f4nidas de Melo Deane (1914-1993), de la Facultad de Medicina de la USP, del Instituto Evandro Chagas y de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz, que estudi\u00f3 la epidemiolog\u00eda de la malaria. U Oswaldo Paulo Forattini, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP, un estudioso de los mosquitos transmisores de enfermedades, con contribuciones en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n de la fiebre amarilla silvestre y de la epidemia de encefalitis en el Valle do Ribeira de hace tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&#8220;Muchos investigadores brasile\u00f1os lograron mantener una actividad vigorosa&#8221;, observa Erney Plessmann de Camargo, profesor del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la USP. A su vez, Camargo es uno de ellos. &#8220;Y al contrario de lo que suced\u00eda en los tiempos de Oswaldo Cruz, las iniciativas no dependieron del gobierno o de los institutos creados con finalidades espec\u00edficas, sino que surgieron con base en demandas de los propios investigadores&#8221;, dice Camargo, que actualmente preside el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). Sus primeros trabajos se abocaron a la bioqu\u00edmica de protozoos causantes de la malaria en colaboraci\u00f3n con otra figura destacada: Luiz Hildebrando Pereira da Silva, quien, habiendo salido de Brasil despu\u00e9s de 1964, hizo carrera en el Instituto Pasteur de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Tanto Erney Camargo como Luiz Hildebrando coordinan dos diferentes grupos, que se encargan de realizar de investigaciones de enfermedades tropicales en el estado de Rond\u00f4nia. Ambos grupos comprobaron la existencia en la selva amaz\u00f3nica de portadores asintom\u00e1ticos del\u00a0<em>Plasmodium vivax<\/em>, el protozoo causante de alrededor del 80% de los casos de la afecci\u00f3n en Brasil.<\/p>\n<p>El restante 20% es provocado por el\u00a0<em>Plasmodium falciparum<\/em>, la especie m\u00e1s agresiva del par\u00e1sito de la malaria. La confirmaci\u00f3n de que existen v\u00edctimas asintom\u00e1ticas del\u00a0<em>Plasmodium vivax<\/em> tuvo repercusi\u00f3n internacional, y redund\u00f3 en un art\u00edculo cient\u00edfico en la renombrada revista inglesa\u00a0<em>Lancet<\/em>. Pero las investigaciones de estos grupos no se restringen al paludismo. El equipo del ICB recab\u00f3 evidencias acerca de la existencia de una todav\u00eda desconocida especie de protozoario\u00a0<em>Leishmania,<\/em> que ser\u00eda un nuevo agente causante de la leishmaniasis tegumentaria americana, una enfermedad que ataca la piel y las mucosas y mata a 28 mil brasile\u00f1os anualmente.<\/p>\n<p>La malaria o paludismo mata a 2 millones de personas por a\u00f1o, especialmente ni\u00f1os africanos. Es el principal problema de salud p\u00fablica de la regi\u00f3n norte de Brasil, donde se registra el 99% de los casos detectados en el pa\u00eds. Mata en promedio a 20 brasile\u00f1os cada a\u00f1o, pero los casos se cuentan por centenas de mil. El tratamiento a base de quinina es conocido desde el siglo XIX. Desde hace d\u00e9cadas, los cient\u00edficos de varios pa\u00edses intentan encontrar en vano una vacuna.<\/p>\n<p>El Ej\u00e9rcito de Estados Unidos, a trav\u00e9s del Instituto de Investigaci\u00f3n Walter Reed, fue uno de los principales patrocinadores de la vacuna que ha generado hasta ahora los mejores resultados, creada por Manuel Patarroyo, del Instituto Colombiano de Inmunolog\u00eda. Pero ensayos realizados recientemente han demostrado que la inmunizaci\u00f3n que se alcanza con la aplicaci\u00f3n de esta vacuna no llega al 30% de las personas. El inter\u00e9s del Ej\u00e9rcito estadounidense en el paludismo es de antigua data. La enfermedad mat\u00f3 a miles de soldados desde la Guerra de Secesi\u00f3n, pasando por la campa\u00f1as en \u00c1frica y por la Guerra de Vietnam.<\/p>\n<p><strong>El tratamiento<br \/>\n<\/strong>&#8220;Existen dificultades para elaborar vacunas eficientes para enfermedades causadas por protozoos&#8221;, dice el infect\u00f3logo Marcos Boulos, docente del \u00e1rea de enfermedades infecciosas y parasitarias de la Facultad de Medicina de la USP. Investigadores brasile\u00f1os como Luiz Hildebrando Pereira da Silva, trabajando a la \u00e9poca en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, y la pareja integrada por Ruth y Victor Nussenzweig, de la Universidad de Nueva York, fueron de la partida en ese esfuerzo.<\/p>\n<p>Mientras el mundo se abocaba a la b\u00fasqueda de la vacuna, investigadores brasile\u00f1os se dedicaban a llevar adelante estudios que solamente pod\u00edan hacerse ac\u00e1, como es el caso de los mecanismos de proliferaci\u00f3n de la afecci\u00f3n. Se desarroll\u00f3 una estrategia tendiente a reducir los casos de malaria a la mitad en 2002. \u00c9sta consiste en diagnosticar y tratar r\u00e1pidamente a los pacientes, para disminuir el contingente de mosquitos contaminados. Es la manera de hacerlo, pues los anofelinos, los vectores de la malaria, son cada vez m\u00e1s resistentes a los insecticidas. &#8220;Nuestra investigaci\u00f3n en malaria es de nivel internacional&#8221;, dice Boulos. &#8220;Brasil y Tailandia se destacan en este campo.&#8221;<\/p>\n<p>Gracias al empe\u00f1o de los investigadores, y tambi\u00e9n al aumento de los fondos destinados a estudios sobre enfermedades tropicales, Brasil muestra hoy en d\u00eda diversos signos de vitalidad en ese terreno. El Instituto Manguinhos, de la Fundaci\u00f3n Instituto Oswaldo Cruz, de ser un centro irradiador de soluciones contra la fiebre amarilla y el mal de Chagas se convirti\u00f3 en un complejo productor de vacunas antiv\u00edricas.<\/p>\n<p>El Instituto Butantan, fundado en 1901 por Vital Brazil para fabricar sueros contra la peste bub\u00f3nica, termin\u00f3 transformarse en un centro de referencia en animales ponzo\u00f1osos y, m\u00e1s recientemente, en la fabricaci\u00f3n de vacunas de todo tipo. En Par\u00e1, el Instituto Evandro Chagas, vinculado al Ministerio de Salud, es conocido en el mundo entero como el principal centro de investigaci\u00f3n en leishmaniasis y en virus transmitidos por mosquitos y garrapatas.<\/p>\n<p>&#8220;En los \u00faltimos veinte a\u00f1os ha crecido significativamente el financiamiento a los estudios de enfermedades tropicales, como as\u00ed tambi\u00e9n han crecido las posibilidades de entablar sociedades con grupos de investigaci\u00f3n de otros pa\u00edses&#8221;, dice Boulos. Seg\u00fan el investigador, el inter\u00e9s de los pa\u00edses desarrollados en las enfermedades tropicales adquiri\u00f3 fuerza gracias a la globalizaci\u00f3n. &#8220;Como mil millones de personas realizan viajes a\u00e9reos todos los a\u00f1os, las enfermedades han dejado de respetar fronteras.&#8221;<\/p>\n<p>La trayectoria de la enfermedad de Chagas incluye uno de los momentos m\u00e1s felices de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a en medicina tropical. Carlos Chagas (1879-1934), de un solo golpe, describi\u00f3 en 1907 al par\u00e1sito (denominado\u00a0<em>Trypanosoma cruzi,<\/em> en homenaje a Oswaldo Cruz), a su vector (la vinchuca), al reservorio dom\u00e9stico (el gato) y a la enfermedad, que llev\u00f3 su nombre. Este logro, in\u00e9dito en la historia m\u00e9dica, permiti\u00f3 la creaci\u00f3n de estrategias tendientes a terminar con el insecto transmisor de la enfermedad, que lleva a un crecimiento del volumen del coraz\u00f3n y a la insuficiencia card\u00edaca. Entre los a\u00f1os 1980 y 1990, se logr\u00f3 erradicar a la vinchuca gracias a una campa\u00f1a gubernamental capitaneada por el m\u00e9dico Jos\u00e9 Carlos Pinto Dias, y al cambio en el modelo de viviendas de las zonas rurales brasile\u00f1as. Se acabaron aquellas casas de madera en cuyas paredes proliferaban las vinchucas.<\/p>\n<p>El concepto de enfermedad tropical surgi\u00f3 en Europa y se refer\u00eda a una colecci\u00f3n de enfermedades ex\u00f3ticas frecuentes en las regiones coloniales de clima c\u00e1lido. En la pr\u00e1ctica, muchas de estas afecciones son \u00fanicamente males ocasionados por la pobreza, la falta de saneamiento y la desnutrici\u00f3n \u2014\u00a0m\u00e1s frecuentes en los tr\u00f3picos que en las civilizaciones templadas. Brasil import\u00f3 esa visi\u00f3n. El Instituto de Medicina Tropical de la Facultad de Medicina de la USP fue creado en la d\u00e9cada de 1950 por el profesor Carlos da Silva Lacaz, luego de que \u00e9ste pasara una temporada en Hamburgo, Alemania, en un instituto similar.<\/p>\n<p>Tras la movilizaci\u00f3n nacional de comienzos del siglo XX, la investigaci\u00f3n de las enfermedades tropicales se granje\u00f3 un cierto estigma. Cuando la medicina hizo su eclosi\u00f3n en decenas de especialidades, el trabajo con enfermedades tropicales empez\u00f3 a ser visto como un \u00e1rea anticuada y carente de fascinaci\u00f3n. Los nuevos campos del conocimiento seduc\u00edan m\u00e1s a los estudiantes, que avizoraban que trav\u00e9s de \u00e9stos se expandir\u00edan las fronteras de la ciencia. Mientras tanto, la medicina tropical, con el patrocinio de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, planteaba la erradicaci\u00f3n de enfermedades, como si ella misma fuese a extinguirse alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>&#8220;Ese descomp\u00e1s se da a\u00fan hoy en d\u00eda&#8221;, afirma el veterano infect\u00f3logo Vicente Amato Neto, docente de la Facultad de Medicina de la USP. &#8220;Existe una corriente que se intitula como la de ?los nuevos infect\u00f3logos?, que sostiene estar preocupada con las infecciones hospitalarias, las infecciones pos-quir\u00fargicas o los pacientes inmunodeprimidos&#8221;, dice. &#8220;Se olvidan que existen innumerables enfermedades infecciosas que deben combatirse y que Brasil tiene un rico historial en ello.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Preocupaciones<br \/>\n<\/strong>Pero siempre surgen nuevos retos. El avance de las hepatitis virales B y C, por ejemplo, adquiere ribetes cada vez m\u00e1s preocupantes, con el incremento de casos de cirrosis y de c\u00e1ncer de h\u00edgado, que hacen a su vez crecer las listas de espera para transplantes. De acuerdo con la visi\u00f3n de los expertos, estas lesiones podr\u00edan evitarse si se aplicase el diagn\u00f3stico precoz y el tratamiento adecuado. La tuberculosis, que reapareci\u00f3 como enfermedad oportunista asociada al Sida y se disemin\u00f3, encarna otro desaf\u00edo.<\/p>\n<p>Eso sin olvidar el temor existente de que enfermedades emergentes lleguen a Brasil. Las epidemias del S\u00edndrome Agudo Respiratorio Severo (Sars) y la gripe del pollo reflotaron tal resquemor recientemente. Brasil tambi\u00e9n se prepara para afrontar esas adversidades. El recientemente inaugurado Laboratorio Klaus Eberhard Stewien, con sede en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP, es el primero del pa\u00eds con nivel m\u00e1ximo de bioseguridad 3+.<\/p>\n<p>Es casi el m\u00e1ximo posible para la investigaci\u00f3n civil ?solamente hay instalaciones m\u00e1s sofisticadas en los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, referencia mundial en enfermedades emergentes. Este laboratorio es el primero de una serie de 12 que han empezado a construirse en el pa\u00eds. Estas unidades brindaran la seguridad y las condiciones adecuadas para llevar adelante investigaciones de agentes de enfermedades tropicales de todo tipo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil sigue siendo pionero en el estudio y la prevenci\u00f3n de enfermedades t\u00edpicas de los pa\u00edses pobres\r\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-78017","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78017\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78017"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}