{"id":78023,"date":"2004-06-01T10:40:00","date_gmt":"2004-06-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/06\/01\/los-remedios-imaginarios\/"},"modified":"2015-07-17T18:39:37","modified_gmt":"2015-07-17T21:39:37","slug":"los-remedios-imaginarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-remedios-imaginarios\/","title":{"rendered":"Los remedios imaginarios"},"content":{"rendered":"<p>Aqu\u00e9llos que son m\u00e1s rigurosos talvez tengan que revisar algunas de sus certezas, pues se ha vuelto algo m\u00e1s f\u00e1cil explicar los extra\u00f1os resultado de un estudio norteamericano realizado en Texas, y publicado hace dos a\u00f1os en una de las m\u00e1s respetadas revistas m\u00e9dicas del mundo: el\u00a0<em>New England Journal of Medicine<\/em>. En el marco de un experimento destinado a evaluar la eficacia de una cirug\u00eda de rodilla bastante com\u00fan, realizada en 650 mil individuos anualmente en Estados Unidos a un costo de 5 d\u00f3lares mil cada una, las personas que pasaron por una falsa operaci\u00f3n, con tres cortes superficiales en sus rodillas, mejoraron tanto como aqu\u00e9llas a que se sometieron a la cirug\u00eda real, que comprend\u00eda la extracci\u00f3n de partes desgastadas de cart\u00edlagos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 explicaci\u00f3n tiene esto? La improbable recuperaci\u00f3n de los que experimentaron la operaci\u00f3n simulada se debe a la convicci\u00f3n de que la cirug\u00eda eliminar\u00eda realmente el dolor de la rodilla, una evidencia de que el pensamiento logra modificar el funcionamiento del cuerpo. Es el llamado efecto placebo: algo que en principio no deber\u00eda funcionar desde el punto de vista fisicoqu\u00edmico \u2014\u00a0como es el caso de los cortes superficiales en lugar de la cirug\u00eda, o los comprimidos de harina en lugar de las pastillas con un principio activo \u2014\u00a0en la pr\u00e1ctica puede funcionar y, sorprendentemente, eliminar dolores, reducir la presi\u00f3n arterial, mitigar la ansiedad y disminuir la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero reci\u00e9n ahora este fen\u00f3meno, del cual la Humanidad ten\u00eda consciencia desde hace casi dos mil a\u00f1os \u2014\u00a0al menos desde la Roma del emperador Marco Aurelio \u2014, comienza a ser develado desde el punto de vista bioqu\u00edmico y fisiol\u00f3gico. La expectativa de que la cirug\u00eda ser\u00e1 eficaz altera el desempe\u00f1o del sistema nervioso central, aunque en la pr\u00e1ctica sea tan solo una simulaci\u00f3n. Accionadas por la imaginaci\u00f3n del enfermo, algunas \u00e1reas del sistema nervioso asociadas a la percepci\u00f3n del dolor se vuelven menos activas, mientras que otras relacionadas con la inhibici\u00f3n del dolor son accionadas, de acuerdo con estudios recientes. As\u00ed, este &#8220;no tratamiento&#8221; se convierte en una especie de inducci\u00f3n al enga\u00f1o aceptada por el propio cerebro: aquello que nunca fue se convierte en el propio ser.<\/p>\n<p><strong>Los matices de lo real<br \/>\n<\/strong>Estos recientes descubrimientos hacen recrudecer un debate \u00e9tico acerca de si se debe usarlos, y cu\u00e1ndo y c\u00f3mo usar los placebos en ensayos de nuevos medicamentos y tratamientos, o incluso como una terapia paliativa en casos de algunas enfermedades cr\u00f3nicas, como la jaqueca o la gastritis, siempre y cuando no impliquen peligro de muerte. Hasta ahora los cient\u00edficos dan por seguro que la forma m\u00e1s eficiente de descubrir la verdadera capacidad de cura de un nuevo medicamento o una nueva operaci\u00f3n consiste en comparar el tratamiento real con un placebo \u2014\u00a0que, en teor\u00eda, es lomismo que nada.<\/p>\n<p>Antes de autorizar la venta de un remedio y su consumo por parte de la poblaci\u00f3n, las agencias de control de medicamentos \u2014\u00a0a ejemplo de la Food and Drug Administration (FDA), de Estados Unidos, que sirve de referencia en Brasil, o el European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction, de Europa \u2014\u00a0exigen la realizaci\u00f3n de ensayos con seres humanos que involucran en uso de placebos: son los llamados ensayos cl\u00ednicos doble ciego, en los cuales ni el m\u00e9dico ni el paciente saben qui\u00e9nes toman medicamento o qui\u00e9nes toman placebos.<\/p>\n<p>\u00c9sta es por cierto una de la pocas situaciones en que se consiente el uso de placebos. La Declaraci\u00f3n de Helsinque, un conjunto de normas \u00e9ticas que regulan el uso de placebos en estudios con seres humanos, determina que en cualquier estudio m\u00e9dico se debe garantizar el mejor tratamiento diagn\u00f3stico o terap\u00e9utico existente a todos los pacientes \u2014\u00a0incluidos aquellos del grupo control, si es que lo hay \u2014\u00a0y, solamente en casos excepcionales, los investigadores pueden usar placebos.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo se sospechaba que los placebos fuesen algo m\u00e1s que sencillamente algo que no existe, pero que logra hacer bien \u2014\u00a0en s\u00edntesis: un remedio imaginario. Derivada del verbo latino\u00a0<em>placere<\/em>, que significa proporcionar placer o agradar, la palabra placebo aparece en los libros de medicina desde finales del siglo XVIII. Pero el concepto de efecto placebo adquiri\u00f3 peso espec\u00edfico luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando las investigaciones m\u00e9dicas empezaron a revelar alteraciones en el funcionamiento del organismo producidas por sustancias farmacol\u00f3gicamente inocuas.<\/p>\n<p>En 1955, el anestesi\u00f3logo estadounidense Henry Knowles Beecher public\u00f3 en el\u00a0<em>Journal of the American Medical Association<\/em> un provocativo art\u00edculo que se convirti\u00f3 una referencia:\u00a0<em>The powerful placebo<\/em>. Beecher analiz\u00f3 15 estudios cl\u00ednicos en los cuales una parte de los voluntarios recibi\u00f3 placebos para tratar el dolor, trastornos card\u00edacos y problemas g\u00e1stricos.<\/p>\n<p>Del total de pacientes, entre el 21% y el 58% (su n\u00famero vari\u00f3 de acuerdo con el problema presentado) mejoraron tomando \u00fanicamente pastillas sin ninguna acci\u00f3n farmacol\u00f3gica. Y la tercera parte se convirti\u00f3 en n\u00famero m\u00e1gico. Todav\u00eda hoy en d\u00eda m\u00e9dicos y farmac\u00f3logos creen que una proporci\u00f3n de personas similar a la verificada en ese estudio realizado hace medio siglo mejora a causa del efecto placebo, no debido a la acci\u00f3n espec\u00edfica del principio activo de los medicamentos, a expensas del avance de la industria qu\u00edmica y farmac\u00e9utica con el correr del tiempo.<\/p>\n<p>La m\u00e1s reciente revelaci\u00f3n sobre este efecto muestra al placebo en acci\u00f3n sobre el sistema nervioso en tiempo real. Mediante un aparato de resonancia magn\u00e9tica nuclear, el equipo de Jonathan Cohen, de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, produjo im\u00e1genes del cerebro en actividad en personas que participaron de dos experimentos distintos, supuestamente tendientes a verificar la eficacia de un nuevo analg\u00e9sico \u2014\u00a0en realidad, una crema inocua.<\/p>\n<p>Acostados en el interior del aparato, los participantes deb\u00edan cuantificar el dolor al recibir un shock en el pu\u00f1o durante la primera prueba y, durante la otra, clasificaban al dolor causado por el contacto con un objeto caliente en el antebrazo. La pantalla de la computadora mostraba en diferentes colores la intensidad del funcionamiento de cada \u00e1rea del cerebro. En ambos experimentos, presentados en el marco de un art\u00edculo publicado en\u00a0<em>Science<\/em> el 20 de febrero de este a\u00f1o,las personas dijeron sentir menos dolor durante los ensayos realizados luego de la aplicaci\u00f3n de la crema.<\/p>\n<p><strong>El efecto esperanza<br \/>\n<\/strong>El solo hecho de ser informados de que hab\u00edan recibido una dosis de pomada analg\u00e9sica \u2014a decir verdad, una crema sin ninguna acci\u00f3n farmacol\u00f3gica \u2014\u00a0fue suficiente como para hacer disminuir la actividad de cuatro regiones ligadas a la percepci\u00f3n del dolor: la corteza cingulada anterior y la somatosensorial, la \u00ednsula y el t\u00e1lamo. Cuanto menor a es la actividad de estas \u00e1reas, mayor es el alivio del dolor. En contraste, estas mismas \u00e1reas permanecieron m\u00e1s activas en aqu\u00e9llos que cre\u00edan haber recibido otra crema sin acci\u00f3n contra el dolor \u2014\u00a0en ambos grupos se aplic\u00f3 la misma pomada inactiva.<\/p>\n<p>El equipo de Cohen planific\u00f3 un segundo experimento, en el cual el objeto caliente permanec\u00eda en contacto con la piel durante 20 segundos, de manera tal que se pudiese seguir la evoluci\u00f3n de la actividad del sistema nervioso y de la acci\u00f3n del placebo desde antes del est\u00edmulo doloroso \u2014\u00a0la fase calificada como de anticipaci\u00f3n, cuando una se\u00f1al luminosa con la expresi\u00f3n &#8220;\u00a1Prep\u00e1rese!&#8221; le informaba al voluntario que en breve entrar\u00eda en contacto con la pieza caliente \u2014\u00a0hasta que el dolor cesaba por completo.<\/p>\n<p>Una vez que las personas recib\u00edan el aviso, seg\u00fan constataron los investigadores, aumentaba bastante la actividad de la corteza prefrontal \u2014\u00a0la parte del cerebro situada arriba de los ojos, que regula otras \u00e1reas del sistema nervioso. Enseguida despu\u00e9s, en el monitor de la computadora que mostraba el cerebro entero brillaba otra regi\u00f3n del sistema nervioso situada en el mesenc\u00e9falo, asociada a la producci\u00f3n de analg\u00e9sicos naturales tan potentes como la morfina.<\/p>\n<p>De acuerdo con Jonathan Cohen, coordinador de este estudio, la mayor actividad de la corteza prefrontal durante esta fase es el resultado de la expectativa de alivio y reduce el funcionamiento de las \u00e1reas encargadas de la percepci\u00f3n dolorosa. Por tal raz\u00f3n, los voluntarios informaron una reducci\u00f3n del 22% en la intensidad del dolor en el segundo experimento.<\/p>\n<p>Pero la sola expectativa de que el tratamiento tenga \u00e9xito no explica por completo los resultados. En el marco de otros dos experimentos realizados en Italia, Martina Amanzio y Fabrizio Benedetti, neurocient\u00edficos de la Universidad de Tur\u00edn, descubrieron otro componente del efecto placebo: el condicionamiento \u2014\u00a0algo parecido a aquello que vio Ivan Pavlov, el fisi\u00f3logo ruso que adiestr\u00f3 canes fam\u00e9licos para salivar al o\u00edr el ta\u00f1ido de una campanilla.<\/p>\n<p>De manera an\u00e1loga al reflejo condicionado de los perros, el consumo de un determinado analg\u00e9sico repetidas veces habit\u00faa al cuerpo a reaccionar de la misma forma cuando la inyecci\u00f3n de analg\u00e9sico deja su lugar a una dosis de agua con sal \u2014\u00a0por supuesto, sin el conocimiento del paciente. La consecuencia de ello es que el sistema nervioso central hace que el propio cuerpo produzca compuestos contra el dolor, en una reacci\u00f3n casi autom\u00e1tica ante un est\u00edmulo conocido, como por ejemplo al sentir que se hace agua la boca al escuchar que la torta de chocolate est\u00e1 lista.<\/p>\n<p>Una de las dificultades del experimento del equipo italiano consist\u00eda en elaborar una prueba que comprobase el poder del condicionamiento. Los investigadores de Tur\u00edn elaboraron una compleja bater\u00eda de pruebas con 229 personas separadas en 12 grupos, para evaluar mejor los resultados \u2014\u00a0en cada grupo se adoptaba una estrategia diferente. Cada participante pas\u00f3 por cinco sesiones de evaluaci\u00f3n en las cuales repet\u00edanlos mismos ejercicios: presionaban con la manos las columnas de un aparato provisto de resortes &#8220;un dinam\u00f3metro&#8221;, mientras una bolsa de aire de un aparato de medici\u00f3n de presi\u00f3n sujeta al brazo bloqueaba el paso de sangre hacia el antebrazo del voluntario. A cada apret\u00f3n, el dolor en el antebrazo aumentaba r\u00e1pidamente, y en cuesti\u00f3n de minutos llegaba a un nivel insoportable.<\/p>\n<p>Martina y Benedetti vieron que las personas toleraban el dolor durante un per\u00edodo mayor si diez minutos antes del ensayo fuesen tratadas con una inyecci\u00f3n de morfina. Y lo m\u00e1s sorprendente: la resistencia al dolor fue similar a la obtenida con la morfina cuando a la persona se le aplicaba una inyecci\u00f3n de agua salada durante la tercera sesi\u00f3n de ejercicios, luego de haber tomado el analg\u00e9sico en dos ensayos consecutivos. Si en lugar de agua y sal, la inyecci\u00f3n contuviera una droga que corta el efecto de la morfina &#8220;la naxolona&#8221;, la tolerancia al dolor disminu\u00eda. Era una se\u00f1al clara de que el uso continuado de morfina condicionaba al sistema nervioso, al activar \u00e1reas productoras de analg\u00e9sicos del grupo de los opi\u00e1ceos, al cual pertenece la morfina.<\/p>\n<p>De manera similar, el placebo tambi\u00e9n indujo al cuerpo a generar su propia fuente de analg\u00e9sico \u2014pero mediante un mecanismo diferente \u2014\u00a0luego de la aplicaci\u00f3n de una dosis de cetorolac, un potente analg\u00e9sico no opi\u00e1ceo, en vez de morfina. Con todo, hubo una sorpresa: la resistencia al dolor aument\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando, durante la inyecci\u00f3n de placebo, los investigadores indujeron a los participantes a creer que el compuesto inocuo era morfina o cetorolac. Estaba claro: el placebo actuaba sobre el dolor mediante mecanismos neurol\u00f3gicos distintos (opi\u00e1ceo y no opi\u00e1ceo), accionados en parte por la expectativa, en parte por el condicionamiento.<\/p>\n<p>En un experimento m\u00e1s curioso todav\u00eda, Martina, Benedetti y otra neurocient\u00edfica de Tur\u00edn, Claudia Arduino, revelaron un aspecto hasta entonces no imaginado del placebo: su acci\u00f3n ben\u00e9fica puede manifestarse en partes espec\u00edficas del cuerpo hacia las cuales se dirigen la atenci\u00f3n y la expectativa. En un ensayo que parec\u00eda una sesi\u00f3n de tortura, los investigadores inyectaron simult\u00e1neamente en el dorso de las manos y de los pies de cada voluntario una dosis de capsaicina, la sustancia que hace que la pimienta arda en la boca.<\/p>\n<p>En los segundos siguientes, el participante recib\u00eda un leve shock en el pie o en la mano para evaluar la intensidad del dolor. Tras la aplicaci\u00f3n en la mano derecha de una pomada inocua, que cre\u00edan que fuese un nuevo analg\u00e9sico, los voluntarios afirmaban sentir menos dolor \u00fanicamente en aquella extremidad. En un art\u00edculo publicado en el\u00a0<em>Journal of Neuroscience<\/em>, el grupo italiano arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los mecanismos de atenci\u00f3n posiblemente est\u00e9n tambi\u00e9n implicados en el efecto generado por el placebo, toda vez que la expectativa orientada a una determinada parte del cuerpo concentr\u00f3 las mejoras \u00fanicamente all\u00ed.<\/p>\n<p>Al margen de ayudar a comprender de qu\u00e9 manera reacciona nuestro organismo ante la expectativa de cura, las evidencias acumuladas durante los \u00faltimos a\u00f1os que indican que el placebo es m\u00e1s que una sustancia inocua suscitan tambi\u00e9n una pol\u00e9mica: \u00bfnuestra capacidad de autocura es grande o el problema radica en los medicamentos disponibles para la poblaci\u00f3n, que son menos eficaces de lo que ser\u00eda de esperarse? Diversos estudios muestran que sustancias inocuas son capaces de hacer que la persona mejore de algunas enfermedades tanto como los remedios considerados eficaces, una distinci\u00f3n que parece bastante complicada, principalmente en el caso de los medicamentos utilizados para tratar la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Antidepresivos<br \/>\n<\/strong>En un pol\u00e9mico art\u00edculo, intitulado\u00a0<em>Listening Prozac but hearing placebo<\/em> (<em>Oyendo Prozac, pero entendiendo placebo<\/em>), publicado en la revista\u00a0<em>Prevention and Treatment<\/em> de junio de 1998, Irving Kirsch, de la Universidad de Connecticut, y Guy Sapirstein, del Hospital Westwood Lodge, ambos de Estados Unidos, afirmaron que sustancias inocuas fueron tan eficaces como los antidepresivos en el tratamiento de la depresi\u00f3n. Fue un golpe contra medicamentos de probada eficacia, que mueven un mercado de miles de millones de d\u00f3lares en el mundo.<\/p>\n<p>Talvez por precauci\u00f3n, el editor de la revista adicion\u00f3 una observaci\u00f3n al estudio, informando que \u00e9ste se vali\u00f3 de una metodolog\u00eda pol\u00e9mica para comparar trabajos hechos con m\u00e9todos y criterios de tratamiento distintos. Al a\u00f1o siguiente, el m\u00e9dico Thomas Weihrauch, director del Centro de Investigaciones Farmac\u00e9uticas del laboratorio farmac\u00e9utico Bayer, de Alemania, busc\u00f3 signos del efecto placebo en diversos estudios que evaluaban la acci\u00f3n de cinco medicamentos producidos por Bayer \u2014\u00a0contra el dolor en el pecho, la ansiedad, el accidente vascular cerebral, la gastritis y la diabetes.<\/p>\n<p>Con excepci\u00f3n del tratamiento del diabetes, los compuestos supuestamente inocuos mostraron un nivel de eficacia que vari\u00f3 caso a caso. Y otra constataci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s inesperada: de manera similar a los remedios, las sustancias placebos provocaron en la mayor\u00eda de los casos efectos colaterales, como sequedad de boca, cansancio y confusi\u00f3n mental. En la conclusi\u00f3n del trabajo, publicado en<em>Drug Research<\/em> de 1999, el investigador advierte: los m\u00e9dicos deben hacer una selecci\u00f3n muy rigurosa de las personas que tratar\u00e1n antes de recetar un medicamento sin eficacia cient\u00edficamente probada.<\/p>\n<p>Surge empero una duda: si un compuesto inerte funciona en algunos los casos, \u00bfpuede entonces consider\u00e1rselo placebo? Depende de quien conteste esta pregunta. Para los m\u00e1s esc\u00e9pticos, el placebo no tiene acci\u00f3n farmacol\u00f3gica y punto. En 2001, los investigadores daneses Peter Gotzsche y Asbjorn Hrobjartsson, de la Universidad de Copenhague y del Centro Cochrane de Copenhague, una organizaci\u00f3n internacional que analiza conjuntos de estudios cl\u00ednicos en busca de evidencias de la eficacia de los tratamientos, presentaron en el\u00a0<em>New England Journal of Medicine<\/em> un art\u00edculo que cuestionaba el efecto placebo.<\/p>\n<p>Luego de analizar 130 estudios cl\u00ednicos, los investigadores constataron que, de manera general, el hecho de suministrar placebos era equivalente a no prescribir ning\u00fan tratamiento a los pacientes. &#8220;Encontramos pocas evidencias de que, en general, los placebos presenten alguna poderosa acci\u00f3n cl\u00ednica&#8221;, concluyeron Gotzsche y Hrobjartsson. De acuerdo con los cient\u00edficos, las mejoras que brindan los placebos parecen ser muy peque\u00f1as y se observaron \u00fanicamente en ensayos en los cuales la evaluaci\u00f3n de la mejora la hac\u00eda el propio paciente \u2014\u00a0es decir que el an\u00e1lisis era subjetivo \u2014\u00a0o en el tratamiento del dolor.<\/p>\n<p>Pero no todos piensan as\u00ed. Algunos sostienen que debe reconsiderarse la propia definici\u00f3n de placebo. &#8220;No existe una sustancia o un tratamiento en particular que pueda de una vez y para siempre definirse como placebo&#8221;, afirma el fil\u00f3sofo Zbigniew Szawarski, de la Universidad de Varsovia, Polonia, en uno de los art\u00edculos sobre el papel de los placebos en la investigaci\u00f3n m\u00e9dica publicado en la edici\u00f3n de enero de la revista\u00a0<em>Science and Engineering Ethics<\/em>. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo, la raz\u00f3n de ello es que la eficacia de un compuesto qu\u00edmico cualquiera \u2014\u00a0inocuo o farmacol\u00f3gicamente activo \u2014\u00a0depende tambi\u00e9n de las caracter\u00edsticas del medicamento (el color, la forma, el aroma), de la persona que lo toma, de la relaci\u00f3n con el m\u00e9dico e incluso de las circunstancias en que se lo usa.<\/p>\n<p><strong>Supervivencia<br \/>\n<\/strong>Nikola Biller-Andorno, de la Universidad de Goettingen, Alemania, y consultor en \u00e9tica de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, plantea otra alternativa. &#8220;La dicotom\u00eda entre sustancia &#8216;activa&#8217; y &#8216;placebo&#8217; no es adecuada, toda vez que los placebos pueden producir efectos y que parte de la acci\u00f3n de las sustancias &#8216;activas&#8217; puede ser derivada del &#8216;efecto placebo&#8217;. Por lo tanto, el tratamiento con placebos no debe considerarse como una ausencia de tratamiento&#8221;, escribe Andorno en uno de los art\u00edculos de\u00a0<em>Science and Engineering Ethics<\/em>. &#8220;En lugar de pensar en el empleo de uno u otro, puede ser m\u00e1s apropiado imaginar como el efecto placebo puede usarse para mejorar la eficiencia de un determinado tratamiento&#8221;, sugiere.<\/p>\n<p>El neurocient\u00edfico Ra\u00fal de la Fuente-Fern\u00e1ndez, de la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica de Canad\u00e1 y del Hospital Arquitecto Marcide de La Coru\u00f1a, Espa\u00f1a, coincide en la necesidad de alterar la forma de pensar al placebo. En su opini\u00f3n, es hora de repensar la estructura de los estudios cient\u00edficos. &#8220;Observaciones recientes indican que ha llegado el momento de planificar investigaciones apropiadas que utilicen placebos&#8221;, afirma el investigador. Para \u00e9ste, el efecto placebo puede ser un mecanismo que los seres humanos desarrollaron con base en la selecci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>&#8220;En un per\u00edodo en el que no exist\u00edan tratamientos activos disponibles, la capacidad de responder a remedios con supuestas propiedades curativas podr\u00eda elevar la supervivencia&#8221;, comenta De la Fuente, que dos a\u00f1os atr\u00e1s revel\u00f3 de qu\u00e9 manera sustancias inocuas act\u00faan en el sistema nervioso de personas con mal de Parkinson, que ocasiona la p\u00e9rdida del control de los movimientos y mata progresivamente a las c\u00e9lulas productoras de dopamina.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo de\u00a0<em>Science and Engineering Ethics<\/em> de enero, donde comenta las evidencias bioqu\u00edmicas del efecto placebo, De la Fuente lanza la idea de que ese efecto de sugesti\u00f3n debe haber sido mayor otrora, antes de que surgiesen los medicamentos actuales: &#8220;El poder de cura de la fe puede haber disminuido en los tiempos modernos como consecuencia de la creciente influencia del m\u00e9todo cient\u00edfico. Una vez que \u00e9ste se estableci\u00f3 en la literatura m\u00e9dica como la \u00fanica herramienta v\u00e1lida para acceder a la verdad, puede haber tenido su influjo en la mente de la poblaci\u00f3n en general.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La expectativa y el condicionamiento explican por qu\u00e9 los placebos a veces funcionan","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-78023","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78023","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78023"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78023\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78023"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78023"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78023"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78023"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}