{"id":78024,"date":"2004-06-01T10:50:00","date_gmt":"2004-06-01T13:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/06\/01\/los-testigos-de-la-tierra-primitiva\/"},"modified":"2015-07-17T18:39:37","modified_gmt":"2015-07-17T21:39:37","slug":"los-testigos-de-la-tierra-primitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-testigos-de-la-tierra-primitiva\/","title":{"rendered":"Los testigos de la tierra primitiva"},"content":{"rendered":"<p>Parecen hongos gelatinosos \u00a0\u2014\u00a0rojos, azules, verdes, anaranjados, amarillos y hasta luminescentes \u2014\u00a0que se mueven por el mar como estuvieran bailando. Apr\u00e9cielos, pero no se acerque mucho a ellos: es que hay especies que son venenosas, y un simple encontronazo puede provocar envenenamientos fatales. Son los cnidarios, un grupo de animales invertebrados antiguamente llamados celenterados, representado por los p\u00f3lipos, la aguas vivas, las hidras y las medusas.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfNo son fascinantes?&#8221;, pregunta el bi\u00f3logo Antonio Carlos Marques, ante la imagen de una medusa transparente en la pantalla de la computadora de su sala del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). &#8220;Todo empez\u00f3 con ellos en cierta forma&#8221;. Surgidos hace alrededor de 600 millones de a\u00f1os, los cnidarios ?un grupo actualmente formado por unas 11 mil especies? fueron uno de los primeros animales multicelulares de la Tierra, con tejidos organizados y un rudimentario aparato digestivo.<\/p>\n<p>Marques identific\u00f3 una nueva clase de cnidarios denominada Staurozoa \u2014\u00a0que re\u00fane a animales de caracter\u00edsticas similares, aunque bastante diferentes entre s\u00ed, ya que se habr\u00edan originado a partir de un mismo ancestro (los elefantes y los ratones pertenecen a la misma clase: la de los mam\u00edferos, aunque sean de especies distintas). Son alrededor de 50 especies con representantes vivos \u2014\u00a0es decir, sin contar los f\u00f3siles \u2014\u00a0agrupadas en dos \u00f3rdenes, en un estadio inferior en la clasificaci\u00f3n de los seres vivos.<\/p>\n<p>Las medusas de uno de estos \u00f3rdenes presentan una diferencia fundamental con relaci\u00f3n a las especies que bailan: las de la nueva clase viven sujetas a las rocas o a las algas, mediante una estructura similar a una ventosa: el ped\u00fanculo. Su trabajo \u2014\u00a0realizado en colaboraci\u00f3n con Marcello Sim\u00f5es, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucat\u00fa, y con el estadounidense Allen Gilbert Collins, de la Escuela Veterinaria (ITZ, sigla en alem\u00e1n) de Hannover, Alemania \u2014\u00a0fue el principal estudio publicado en la edici\u00f3n del comienzo de este a\u00f1o de la revista\u00a0<em>Invertebrate Biology<\/em>.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n de los Staurozoa que comprende a representantes f\u00f3siles, es el primer paso de un plan mucho m\u00e1s audaz de Marques: armar el \u00e1rbol geneal\u00f3gico del grupo considerado como la base de la evoluci\u00f3n de los animales &#8220;los metazoarios&#8221; y definir c\u00f3mo era uno de los primeros seres que habit\u00f3 la Tierra. &#8220;Actualmente creemos que el ancestro com\u00fan de este grupo debe haber sido un linaje que viv\u00eda fijo, sin desplazarse&#8221;, celebra el bi\u00f3logo de 34 a\u00f1os, desde hace cuatro contratado en la USP. &#8220;Eso constituye un gran avance&#8221;. Sus estudios se basan en la teor\u00eda clad\u00edstica, corriente del pensamiento creada hace cerca de 50 a\u00f1os por el alem\u00e1n Willi Hennig, que adopta la evoluci\u00f3n como referencia para la clasificaci\u00f3n de los seres vivos, basada en las caracter\u00edsticas externas comunes.<\/p>\n<p>&#8220;Para la clad\u00edstica&#8221;, comenta Marques, &#8220;solamente se lo considera v\u00e1lido al grupo con un ancestral com\u00fan exclusivo, no compartido con ning\u00fan otro grupo&#8221;. Antes de Hennig predominaba la escuela denominada gradista, seg\u00fan la cual los seres vivos deber\u00edan ser agrupados sin necesariamente respetar el origen de los grupos. Este razonamiento, hoy en d\u00eda catalogado como simplista, hizo que todos los peces fueran agrupados en la clase Pisces por tener escamas y aspecto de peces, por ejemplo. Sin embargo, si se emplean otros elementos de clasificaci\u00f3n, hay ciertos peces, llamados \u00f3seos, que se ubican m\u00e1s cerca de todos los otros vertebrados que de otros peces, los cartilaginosos.<\/p>\n<p>En realidad, la preocupaci\u00f3n por encontrar maneras de agrupar a los animales es mucho m\u00e1s remota y interes\u00f3 a fil\u00f3sofos como Arist\u00f3teles en la Grecia Antigua. El sueco Carolus Linnaeus, en su\u00a0<em>Systema naturae<\/em>, de 1735, propuso una unificaci\u00f3n de los nombres de los seres vivos que perdura hasta la actualidad: los nombres escritos en lat\u00edn, siempre usando dos palabras, la primera solamente para el g\u00e9nero; las dos juntas, para la especie.<\/p>\n<p>La actual escala de clasificaci\u00f3n de los seres vivos, que naci\u00f3 con Linnaeus, funciona como un embudo de siete etapas, que parte de lo m\u00e1s general, los reinos, que representan los conjuntos mayores, hasta llegar a lo particular, que es la especie. Las clases est\u00e1n entre los compartimentos m\u00e1s abarcativos, por debajo de los dos primeros estadios, los reinos y los filos, y arriba de los \u00f3rdenes, de las familias, de los g\u00e9neros y de las especies. En el filo de los artr\u00f3podos, por ejemplo, se encuentran las clases de los ar\u00e1cnidos, los crust\u00e1ceos y los insectos.<\/p>\n<p>Marques se percat\u00f3 de que algo no andaba bien en las clases de los cnidarios durante su doctorado, concluido en 1997. Animales muy diferentes, probablemente con ancestros distintos, estaban en un mismo grupo. Tirando de la punta del ovillo logr\u00f3 detectar y caracterizar a los Staurozoa, que llevaron ese nombre en raz\u00f3n de una de sus principales caracter\u00edsticas: el ped\u00fanculo en forma de cruz (<em>stauros<\/em> en griego), que fija a los animales a las rocas. La\u00a0<em>Halyclistus octoradiatus<\/em>, que es la especie estampada en la portada de la revista\u00a0<em>Invertebrate Biology<\/em>, exhibe un ped\u00fanculo rojo vivo que se asemeja a una lengua saliendo de la boca. Sus ocho tent\u00e1culos amarillos, con sus puntas rosas, dotan a este invertebrado de los mares de una forma similar a la de una flor.<\/p>\n<p>&#8220;Los Staurozoa nos brindan informaciones b\u00e1sicas sobre los primeros pasos de la evoluci\u00f3n de la vida en la Tierra&#8221;, comenta Allen Collins, colaborador de Marques en Alemania. Hasta el momento en que ambos empezaron a trabajar juntos, en 1999, la mayor\u00eda de los estudios sobre los cnidarios hac\u00eda hincapi\u00e9 \u00fanicamente en la descripci\u00f3n de especies, en un abordaje al menudeo, es decir, sin una visi\u00f3n integral. &#8220;Hoy en d\u00eda mismo siguen siendo raros los trabajos sobre los mayores conjuntos de seres vivos, que son fundamentales porque, cuanto m\u00e1s abarcan, m\u00e1s significativo es el impacto&#8221;, dice el investigador de la USP.<\/p>\n<p><strong>Las rarezas de Brasil<br \/>\n<\/strong>La nueva clase est\u00e1 formada por dos \u00f3rdenes. El primero, Conulatae, comprende \u00fanicamente a los representantes f\u00f3siles, que habr\u00edan existido hace entre 550 y 200 millones de a\u00f1os, entre los per\u00edodos geol\u00f3gicos C\u00e1mbrico y Tri\u00e1sico. Las especies de este orden ten\u00edan la forma de un cono de helado y viv\u00edan adheridas a las superficies marinas, en la actualidad dep\u00f3sitos fosil\u00edferos ubicados principalmente en las actuales cuencas de los r\u00edos Amazonas y Paran\u00e1, ocupadas por agua salada millones de a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Los alrededor de 50 representantes vivos forman otro orden, el Stauromedusae. Se ubican en este grupo las medusas fijas, de hasta 5 cent\u00edmetros de longitud y un con cuerpo formado por una base cil\u00edndrica con una ventosa en uno de sus extremos y los tent\u00e1culos en el otro. Sus colores var\u00edan del rojo o el anaranjado vivos al marr\u00f3n p\u00e1lido. Solitarias y carn\u00edvoras, se alimentan de larvas de crust\u00e1ceos y de otros animales, y son comunes en las aguas fr\u00edas de la costa de Jap\u00f3n, Canad\u00e1 y Estados Unidos. Brasil cuenta solamente con una especie, la\u00a0<em>Kishinouyea corbini<\/em>, de un cent\u00edmetro de largo como m\u00e1ximo. &#8220;Hasta ahora solo se han encontrado dos ejemplares de este orden: uno en el litoral de Esp\u00edritu Santo y otro en Cabo Fr\u00edo, R\u00edo de Janeiro&#8221;, comenta Marques. &#8220;Son rar\u00edsimos ac\u00e1.&#8221;<\/p>\n<p>Hasta que fueron reconocidos los Staurozoa hab\u00eda cuatro clases conocidas de cnidarios, as\u00ed llamados porque poseen c\u00e9lulas urticantes conocidas como cnidocistos en sus tent\u00e1culos. La primera es la Anthozoa, representada por los corales y las an\u00e9monas de mar, abundantes en aguas poco profundas.<\/p>\n<p>Los Scyphozoa corresponden al grupo de las aguas vivas, capaces de desplazarse y nadar libremente, como la\u00a0<em>Aurelia aurita<\/em>, una de las especies m\u00e1s conocidas, de alrededor de 15 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, cuyo formato se asemeja a un paraguas azulado y casi transparente. Las hidras, incluida la m\u00e1s famosa de \u00e9stas: la carabela portuguesa (<em>Physalia physalis<\/em>), forman parte de la Hydrozoa, la tercera clase. En su fase de larva o p\u00f3lipo, antes de convertirse en adulto o medusa, los animales de esta clase parecen diminutos \u00e1rboles de ramas muy delgadas, como la\u00a0<em>Corydendrium parasiticum.<\/em><\/p>\n<p>Si bien estas tres clases fueron postuladas durante el siglo XIX, la cuarta, la Cubozoa, fue descrita reci\u00e9n en 1975 por el alem\u00e1n Bernhard Werner. Est\u00e1 formada por alrededor de 25 especies, conocidas gen\u00e9ricamente como aguas vivas \u2014\u00a0algunas de \u00e9stas son venenosas, como la avispa marina (<em>Chironex fleckeri<\/em>), que habita los mares aleda\u00f1os a Australia. En el litoral brasile\u00f1o es posible encontrar a la\u00a0<em>Chiropsalmus cuadramanus<\/em>, que llega a medir 15 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, y a la\u00a0<em>Tamoya haplonema<\/em>, ambas con un formato semejante a una campana \u2014\u00a0y venenosas.<\/p>\n<p>Antes de cobrar vida propia, los representantes de la clase Staurozoa formaban parte de los Scyphozoa, pero los an\u00e1lisis moleculares de Marques y Collins, combinados con an\u00e1lisis de evoluci\u00f3n morfol\u00f3gica, demostraron que hab\u00eda m\u00e1s diferencias que semejanzas entre ambos conjuntos de animales. Era como si un ave, como si una gallina se ubicase en el mismo conjunto que un murci\u00e9lago, que es un mam\u00edfero.<\/p>\n<p>La reclasificaci\u00f3n de los cnidarios fue el resultado del an\u00e1lisis comparativo de 87 caracter\u00edsticas de las cuatro clases hasta entonces descritas, tales como las estructuras de las c\u00e9lulas y del propio cuerpo, los tipos de ciclo de vida (algunos no pasan por la fase de p\u00f3lipo, otros no alcanzan la de medusas) y las formas de reproducci\u00f3n (no siempre la fertilizaci\u00f3n es directa). Fueron casi cinco a\u00f1os de trabajo intenso hasta llegar a la demostraci\u00f3n de que las cuatro clases deber\u00edan ser cinco. Ahora, con la conclusi\u00f3n del trabajo, se abren perspectivas de entender un poco mejor c\u00f3mo empez\u00f3 la historia de los animales en el planeta. &#8220;Estamos intentando documentar una peque\u00f1a parte de un mundo que est\u00e1 muy cerca de nosotros&#8221;, dice entusiasmado Collins.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Relaciones Filogen\u00e9ticas en los Cnidaria, con \u00c9nfase en los Medusozoa<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nJoven Investigador<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nAntonio Carlos Marques ? IB\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 120.799,43<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las medusas fijas forman una nueva clase de animales marinos","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-78024","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78024"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78024\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78024"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}