{"id":78029,"date":"2004-06-01T00:00:00","date_gmt":"2004-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/06\/01\/sin-tiempo-para-el-principe-encantado\/"},"modified":"2016-01-28T18:42:56","modified_gmt":"2016-01-28T20:42:56","slug":"sin-tiempo-para-el-principe-encantado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sin-tiempo-para-el-principe-encantado\/","title":{"rendered":"Sin tiempo para el pr\u00edncipe encantado"},"content":{"rendered":"<p>Profesionales exitosas, que no escatiman tiempo ni esfuerzo en pro de una formaci\u00f3n permanente, hacen cursos de idiomas, especializaciones, posgrados, MBAs. La emancipaci\u00f3n femenina del siglo XXI es un reflejo directo de la presencia de las mujeres en la educaci\u00f3n formal durante el siglo XX, cuando se observ\u00f3 en Brasil la predominancia de las mujeres entre los egresados de las universidades \u2014\u00a0en 2002, ellas representaban un 63% de los graduados, de acuerdo con el Censo de Ense\u00f1anza Superior.<\/p>\n<p>Es una realidad que en poco m\u00e1s de un siglo ech\u00f3 por tierra una educaci\u00f3n volcada exclusivamente a la formaci\u00f3n de madres de familia, con \u00e9nfasis en las habilidades para el corte, la costura y el bordado, que alimentaba as\u00ed a una sociedad orientada al dominio de los varones; ellos s\u00ed, incitados a aprender algo m\u00e1s que leer, escribir y contar. Hasta 1879, las mujeres ten\u00edan prohibidas por ley de frecuentar carreras de ense\u00f1anza superior. En la ense\u00f1anza b\u00e1sica sus conocimientos se restring\u00edan a la econom\u00eda dom\u00e9stica, lo que exclu\u00eda nociones de geometr\u00eda, limitando el aprendizaje de la aritm\u00e9tica a las cuatro operaciones fundamentales.<\/p>\n<p>Sin embargo, una excepci\u00f3n despunt\u00f3 en el coraz\u00f3n del Imperio Brasile\u00f1o, con la preparaci\u00f3n de la princesa Isabel Cristina Leopoldina de Bragan\u00e7a (1846-1921) y su hermana, Leopoldina Teresa (1847-1871), hijas de Don Pedro II. Ellas recibieron una rigurosa educaci\u00f3n formal, considerada masculina para los c\u00e1nones de la \u00e9poca. Desde las siete de la ma\u00f1ana hasta las nueve y media de la noche, sus clases \u2014\u00a0dictadas en las dependencias imperiales \u2014\u00a0inclu\u00edan conocimientos cient\u00edficos, principalmente de qu\u00edmica. Esto es lo que constat\u00f3 el investigador Carlos Filgueiras, qu\u00edmico da Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). Su estudio, basado en documentaci\u00f3n perteneciente a la familia imperial brasile\u00f1a, guardada en el Archivo de Gr\u00e3o Par\u00e1, con sede en Petr\u00f3polis (R\u00edode Janeiro), fue publicado recientemente en la revista\u00a0<em>Qu\u00edmica Nova<\/em>, tomo 27, n\u00ba 2.<\/p>\n<p>Filgueiras muestra que la preocupaci\u00f3n con la educaci\u00f3n cient\u00edfica de las princesas era fruto del inter\u00e9s del emperador en la ciencia en general, y en particular por la qu\u00edmica. Al margen de intercambiar correspondencia con qu\u00edmicos famosos, como Louis Pasteur (1822-1895) y Marcelin Pierre Eug\u00e8ne Berthelot (1827-1907), Don Pedro II realizaba experimentos en su laboratorio en la Quinta da Boa Vista, y era miembro de la Academia de Ciencias de Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Decisiones<br \/>\n<\/strong>El emperador era tambi\u00e9n un enamorado de la fotograf\u00eda y de los procesos de revelado, como lo demostr\u00f3 la exposici\u00f3n\u00a0<em>De volta \u00e0 luz<\/em> [<em>De vuelta a la luz<\/em>], presentada en S\u00e3o Paulo entre junio y octubre de 2003. &#8220;Existe un debate en el cual se sostiene que el emperador se pretend\u00eda un cient\u00edfico. Considero que es \u00e9sa una falsa discusi\u00f3n, pues creo que Don Pedro pensaba que un gobernante deber\u00eda interesarse en variados asuntos y seguir el progreso de las ciencias y sus aplicaciones, lo cual facilitar\u00eda el proceso de toma de decisiones&#8221;, explica Filgueiras.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n formal r\u00edgida impartida a sus hijas significaba para el emperador asegurar la preparaci\u00f3n de la futura gobernante. De los cuatro hijos que tuvo con la emperatriz Tereza Cristina, los dos herederos varones murieron prematuramente, dej\u00e1ndole a Isabel, a los 14 a\u00f1os, la responsabilidad de ser la sucesora del padre. As\u00ed, en 1860, luego del juramento por la Constituci\u00f3n del Imperio ante el Senado Imperial, la hija mayor de Don Pedro II recibi\u00f3 el t\u00edtulo de Princesa Imperial.<\/p>\n<p>Con todo, cuatro a\u00f1os ante el emperador hab\u00eda manifestado su preocupaci\u00f3n con la educaci\u00f3n de sus herederas. Contrat\u00f3 a la condesa de Barral, Do\u00f1a Lu\u00edsa Margarida Portugal de Barros, para ser preceptora de las princesas. Era su misi\u00f3n asegurarles a las muchachas una educaci\u00f3n que no fuera diferente a la recibida por los varones de la elite, pero que se combinase con aqu\u00e9lla que se les impart\u00eda a las mujeres. Barral tambi\u00e9n supervisaba la ense\u00f1anza de alrededor de 20 asiganturas, y pod\u00eda incluso imponerles castigos a las ni\u00f1as cuando lo considerase necesario.<\/p>\n<p>Innumerables profesionales de alta categor\u00eda, algunos con especializaci\u00f3n en Europa, se divid\u00edan en la tarea de ense\u00f1arles idiomas (lat\u00edn, griego, portugu\u00e9s, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n e italiano), artes (literatura, piano, dibujo y pintura), filosof\u00eda, historia, \u00e1lgebra, qu\u00edmica, f\u00edsica, zoolog\u00eda, bot\u00e1nica, mineralog\u00eda, geolog\u00eda, geograf\u00eda, geometr\u00eda y cosmograf\u00eda. &#8220;En muchas ocasiones el propio emperador ocupaba el lugar de los profesores, pues le gustaba sobremanera estar presente en la educaci\u00f3n de sus hijas&#8221;, afirma Filgueiras. Este rigor tambi\u00e9n exist\u00eda a la hora de las evaluaciones, ejecutadas mediante la aplicaci\u00f3n de pruebas y con un detallado bolet\u00edn, escrito en franc\u00e9s. Al ver este bolet\u00edn, Filgueiras constat\u00f3 que Isabel era la m\u00e1s aplicada de las muchachas: se destacaba en qu\u00edmica, asignatura por la cual se interesaba tambi\u00e9n fuera de las aulas por la v\u00eda de la fotograf\u00eda, al igual que su padre.<\/p>\n<p>Sin embargo, fuera de las dependencias imperiales, la realidad era muy diferente, pese a en el transcurso del siglo XIX diversas voces de la sociedad clamasen por una mejora y un mayor acceso a la educaci\u00f3n por parte de las mujeres. &#8220;En los albores del Imperio, lo \u00fanico que se les ofrec\u00eda a las ni\u00f1as era la ense\u00f1anza dom\u00e9stica, limitada a las primeras letras y a las habilidades manuales, nociones de m\u00fasica y danza, bordados y menesteres hogare\u00f1os. Nada de m\u00e1s, pero tambi\u00e9n nada de menos que lo que la sociedad de ese entonces necesitaba&#8221;, explica Eliane Marta Teixeira Lopes, docente de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).<\/p>\n<p>&#8220;Por incre\u00edble que parezca, muchas veces la alfabetizaci\u00f3n constitu\u00eda un impedimento para que los padres matriculasen a sus hijas en las escuelas. La lectura era vista como menos peligrosa &#8216;pues era posible controlar la circulaci\u00f3n de libros&#8217;, pero la escritura, como forma de expresi\u00f3n, era vista como un peligro al que las ni\u00f1as no deb\u00edan ser expuestas&#8221;, subraya la profesora.<\/p>\n<p>En el decurso del siglo, creci\u00f3 el n\u00famero de establecimientos particulares destinados a la ense\u00f1anza de la ni\u00f1as. &#8220;Las escuelas, o mejor dicho las clases, se dictaban en las casas de sus fundadoras, y acog\u00edan a un limitado n\u00famero de alumnas, a las que ofrec\u00edan magros conocimientos&#8221;, dice Eliane. Tambi\u00e9n en las escuelas religiosas, las hijas de la elite aprend\u00edan lectura y escritura, nociones b\u00e1sicas de matem\u00e1tica y, para complementar, piano y franc\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8220;Las habilidades con aguja e hilo, los bordados, las puntillas, las labores culinarias, como as\u00ed tambi\u00e9n las habilidades de &#8216;mando&#8217; de las criadas y de los sirvientes, formaban parte de la educaci\u00f3n de las muchachas&#8221;, explica Guacira Lopes Louro, docente del Departamento de Educaci\u00f3n de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul. Al margen de ser una buena compa\u00f1\u00eda para sus maridos, estas muchachas deb\u00edan prepararse para representarlos socialmente.<\/p>\n<p>Las transformaciones sociales y pol\u00edticas del Imperio, y posteriormente de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica desembocaron naturalmente en cambios en la forma por la cual las mujeres acced\u00edan a la educaci\u00f3n en el siglo XIX. Hab\u00eda en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo una preocupaci\u00f3n con la modernizaci\u00f3n de la sociedad, la higienizaci\u00f3n de la familia y la construcci\u00f3n de la ciudadan\u00eda de los j\u00f3venes. Algunas voces, como la de Benjamin Constant, pretend\u00edan poner la ense\u00f1anza al servicio de la mentalidad positivista y de los estudios cient\u00edficos.<\/p>\n<p>&#8220;La preocupaci\u00f3n por despojar el concepto de trabajo de toda la carga de degradaci\u00f3n a la que estaba asociado a causa de la esclavitud y en vincularlo a orden y al progreso llev\u00f3 a los conductores de la sociedad a reclutar mujeres de los estratos populares&#8221;, explica Guacira. &#8220;Ellas deber\u00edan ser diligentes, honestas, pacientes, aseadas; cabr\u00eda a ellas controlar a sus hombres y formar a los nuevos trabajadores y trabajadoras del pa\u00eds&#8221;, continua. Pese a ello, la democratizaci\u00f3n amplia de la ense\u00f1anza para las mujeres reci\u00e9n se dio en el siglo XX.<\/p>\n<p>Aunque abriese espacio para la emancipaci\u00f3n, la nueva visi\u00f3n de la educaci\u00f3n femenina de finales del siglo XIX no significaba la ruptura total de la necesidad de educar para el hogar. Para muchos, la ense\u00f1anza cristiana era esencial, y para otros, el estudio de las ciencias contribu\u00eda a acabar con las supersticiones, lo que resultar\u00eda en mujeres mejor preparadas para la maternidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, entre la visi\u00f3n de una mujer con la pureza maternal de Mar\u00eda, inspirada en los principios cristianos, y la de una mujer habilitada por los conocimientos cient\u00edficos, surgi\u00f3 el magisterio como el primer campo de trabajo para las mujeres brasile\u00f1as. &#8220;Pero este fen\u00f3meno no es pura y exclusivamente brasile\u00f1o. Tambi\u00e9n en Francia el magisterio constituy\u00f3 un importante campo de trabajo para las mujeres del siglo XIX&#8221;, dice Guacira Lopes. &#8220;El magisterio era visto como una extensi\u00f3n de la maternidad, el destino primordial de la mujer&#8221;. As\u00ed la docencia no subvertir\u00eda la funci\u00f3n femenina fundamental, al contrario, podr\u00eda ampliarla o sublimarla. Y las maestras serv\u00edan como modelo a sus alumnas, ejerciendo un estricto control sobre sus decires, sus posturas, sus comportamientos y sus actitudes.<\/p>\n<p>Sin embargo, los patrones de ense\u00f1anza para la formaci\u00f3n de esas maestras en los cursos &#8220;normales&#8221; siguieron siendo bastante similares a los de los tiempos en que la educaci\u00f3n se orientaba exclusivamente hacia el hogar. La econom\u00eda dom\u00e9stica por ejemplo, permaneci\u00f3, pero ya no m\u00e1s como una mera transposici\u00f3n de los conocimientos adquiridos en casa, sino como una disciplina m\u00e1s compleja, apoy\u00e1ndose en conceptos cient\u00edficos y vistiendo un ropaje escolar y did\u00e1ctico.<\/p>\n<p><strong>Sustento<br \/>\n<\/strong>Tambi\u00e9n el magisterio, aunque fue el primer paso hacia la inserci\u00f3n de la mujer en el mercado de trabajo, no romp\u00eda a\u00fan el molde que encarrilaba a una sociedad dirigida por los hombres. Al ocupar las aulas, las mujeres les sacaban de encima la funci\u00f3n docente, liber\u00e1ndolos para ejercer otras actividades m\u00e1s rentables, como por ejemplo la de dirigir las escuelas donde ellas eran maestras. Al mismo tiempo, las hijas de familias menos privilegiadas ten\u00edan all\u00ed una alternativa de sustento, que muchas veces era la \u00fanica.<\/p>\n<p>La ruptura total se dio bastante m\u00e1s tarde, en el siglo XX, con la creciente ocupaci\u00f3n por parte de las mujeres de diferentes puestos del mercado de trabajo, cargos p\u00fablicos, administrativos y pol\u00edticos. Con todo, antes se prob\u00f3 la eficacia de la educaci\u00f3n de la princesa Isabel. Ella rigi\u00f3 el Imperio tres veces , y en ausencia del emperador, reemplaz\u00f3 al gobernador con los gabinetes de Rio Branco (1871 a 1872), Caxias (1876 a 1877), Cotegipe y Jo\u00e3o Alfredo (de 1877 a 1888). Isabel sancion\u00f3 la Ley del Vientre Libre en 1871 y la Ley \u00c1urea, que aboli\u00f3 la esclavitud en Brasil en 1888.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La educaci\u00f3n de las hijas de Don Pedro II fue pionera en su tiempo","protected":false},"author":200,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[515,486],"class_list":["post-78029","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/200"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78029"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78029\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78029"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}