{"id":78030,"date":"2004-06-01T00:00:00","date_gmt":"2004-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/06\/01\/el-salto-cuantico-de-la-ciencia-brasilena\/"},"modified":"2015-08-25T16:09:58","modified_gmt":"2015-08-25T19:09:58","slug":"el-salto-cuantico-de-la-ciencia-brasilena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-salto-cuantico-de-la-ciencia-brasilena\/","title":{"rendered":"El salto cu\u00e1ntico de la ciencia brasile\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>La peque\u00f1a e informal reuni\u00f3n transcurr\u00eda en su propia casa, entre pa\u00f1ales y mamaderas. Es que la bi\u00f3loga molecular Marie-Anne Van Sluys, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) estaba con licencia por maternidad (pues acababa de ser madre por tercera vez); en ese entonces ten\u00eda 34 a\u00f1os. Pretend\u00eda ser de la partida en un nueva empresa de la FAPESP y deseaba contar con el apoyo de dos de sus compa\u00f1eros de unidad: el experimentado Carlos Menck, su marido, y la a\u00fan m\u00e1s joven que ella Mariana de Oliveira, de 29 a\u00f1os. Era un emprendimiento que, en aquel a\u00f1o 1997, nadie podr\u00eda siquiera imaginar que fuese a salir tan bien, y que se convertir\u00eda en un hito de la ciencia brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Marie-Anne se postular\u00eda para hacerse cargo de la coordinaci\u00f3n de uno de los 30 laboratorios que intentar\u00edan concretar \u2014\u00a0y as\u00ed lo hicieron \u2014\u00a0el secuenciamiento del genoma de la bacteria\u00a0<em>Xylella fastidiosa,<\/em> que provoca la Clorosis Variegada de los C\u00edtricos (CVC), una conocida enfermedad de los naranjales, llamada com\u00fanmente &#8220;amarelinho&#8221; en Brasil. Una gran responsabilidad para esta hija de belgas nacida en R\u00edo de Janeiro y con un doctorado hecho en Francia. Al fin y al cabo, nadie en Brasil era experto en genomas. &#8220;Los grupos ten\u00edan jerarqu\u00eda, pero todos nosotros est\u00e1bamos aprendiendo&#8221;, recuerda Marie-Anne.<\/p>\n<p>Y aprendieron. El 13 de julio de 2000, Marie-Anne estampaba una de las 116 firmas que constaban en el hoy en d\u00eda ya hist\u00f3rico art\u00edculo cient\u00edfico sobre el genoma de la\u00a0<em>Xylella<\/em>. Los brasile\u00f1os fueron los primeros en el mundo en secuenciar el genoma de un pat\u00f3geno que ataca a las plantas. Debido a ese logro, no solamente publicaron su trabajo en la revista inglesa\u00a0<em>Nature<\/em>, quiz\u00e1 la m\u00e1s conceptuada publicaci\u00f3n cient\u00edfica a nivel mundial, sino que tambi\u00e9n se hicieron acreedores de la portada del dicho peri\u00f3dico, una distinci\u00f3n in\u00e9dita para la ciencia brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>El genoma de la\u00a0<em>Xylella<\/em> gener\u00f3 una repercusi\u00f3n enorme en el pa\u00eds y en el exterior, tanto en el medio cient\u00edfico como en la sociedad en general, que no vive el cotidiano de los laboratorios de investigaci\u00f3n. Quiz\u00e1s a desgano, los pa\u00edses desarrollados se dieron cuenta de que aquel gigante de Am\u00e9rica del Sur era m\u00e1s h\u00e1bil y m\u00e1s vers\u00e1til de lo que ellos pensaban. &#8220;Samba, f\u00fatbol y&#8230; gen\u00f3mica&#8221;, escribi\u00f3\u00a0<em>The Economist<\/em>, una revista inglesa especializada en econom\u00eda, mostrando que el contoneo y las gambetas brasile\u00f1as se extend\u00edan as\u00ed hacia un nuevo campo del saber.<\/p>\n<p>Por el modo en que se concret\u00f3, por la repercusi\u00f3n que tuvo, por su perfil y por la cantidad de gente implicada en el proyecto, el genoma de la\u00a0<em>Xylella<\/em> constituye a todas luces una divisoria de aguas en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a, a expensas de sus innumerables cr\u00edticos. El proyecto sirvi\u00f3 de modelo para plasmar otras iniciativas de porte, como es el caso de la red nacional del programa Genoma Brasile\u00f1o, creado en el a\u00f1o 2000 por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq).<\/p>\n<p>El Genoma Brasile\u00f1o estructur\u00f3 una red de 25 laboratorios distribuidos en 15 estados del pa\u00eds, que descifraron el c\u00f3digo gen\u00e9tico de la\u00a0<em>Chromobacterium violaceum<\/em>, una bacteria importante para la biotecnolog\u00eda. Con todo, al dirigir una mirada retrospectiva se observa que la noticia m\u00e1s importante no tiene que ver con los secuenciadores y los genes. La buena nueva, realmente buena, indica que en los \u00faltimos diez o quince a\u00f1os la ciencia nacional en general \u2014\u00a0y no solamente la gen\u00f3mica \u2014\u00a0creci\u00f3, adquiri\u00f3 visibilidad y logr\u00f3 niveles de excelencia internacional nunca antes vistos.<\/p>\n<p>Desde 1990 hasta ahora se ha triplicado el n\u00famero de cient\u00edficos presentes en las instituciones de investigaci\u00f3n, se ha duplicado el porcentaje de art\u00edculos firmados por brasile\u00f1os en las revistas internacionales indexadas y se ha quintuplicado el total de nuevos doctores que se reciben anualmente en el pa\u00eds. &#8220;En el per\u00edodo, la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a ha crecido en lo que se refiere a escala, ha adquirido masa cr\u00edtica y se ha profesionalizado&#8221;, afirma Carlos Henrique de Brito Cruz, rector de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y ex presidente de la FAPESP. El \u00e9xito del genoma nacional era tan solo la punta de un iceberg que por ese entonces comenzaba a despuntar, y que actualmente se muestra por entero.<\/p>\n<p><strong>La innovaci\u00f3n y la riqueza<br \/>\n<\/strong>Con todo, el salto equivalente al de la ciencia no ha llegado por lo pronto al as\u00ed denominado sector de innovaci\u00f3n, aqu\u00e9l que se encarga de transformar las buenas ideas que surgen en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n (b\u00e1sica) \u2014\u00a0hecha en general en las universidades p\u00fablicas\u00a0\u2014 en productos, empleos y riqueza para Brasil. Uno de los indicadores utilizados para medir la salud de la investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de un pa\u00eds se vale de la observaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n del n\u00famero de patentes registradas en Estados Unidos, la mayor econom\u00eda del mundo. En 1990, Brasil obtuvo 41 patentes de este tipo (mientras que Corea obtuvo 225).<\/p>\n<p>En 2001, la situaci\u00f3n \u2014\u00a0la nuestra, desgraciadamente\u00a0\u2014 no se hab\u00eda alterado demasiado: 110 nuevos registros para Brasil y 3.538 para el tigre asi\u00e1tico. Es cierto tambi\u00e9n que la cantidad de patentes y registros concedidos a residentes en Brasil por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inpi), con sede en R\u00edo de Janeiro, se duplic\u00f3 entre 1995 y 2002, pasando de 1.445 a 3.724 concesiones. Es un panorama alentador, sin por ello ser revolucionario. &#8220;Las empresas nacionales no saben c\u00f3mo innovar todav\u00eda. Es una cuesti\u00f3n cultural. Este tipo de actividad reviste riesgos y requiere tiempo&#8221;, explica Sergio Rezende, presidente de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), la agencia federal de apoyo a la innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a las dificultades, ha habido progresos en el sector, como es el caso de la creaci\u00f3n del programa de Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (PITE, sigla en portugu\u00e9s) de la FAPESP en 1995, que hoy en d\u00eda sirve como modelo para iniciativas similares en otros estados e incluso a nivel federal. El PITE impulsa asociaciones entre instituciones de investigaci\u00f3n del estado de S\u00e3o Paulo y empresas de cualquier porte interesadas en desarrollar productos o procesos productivos con alto contenido tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Es de esperar que la reciente Ley de Innovaci\u00f3n, enviada por el gobierno nacional para su apreciaci\u00f3n por parte del Congreso, sea aprobada y abra as\u00ed el camino para plasmar una efectiva transferencia de conocimiento de los centros de investigaci\u00f3n a las empresas nacionales. Otra apuesta consiste en que el dinero de los fondos sectoriales, creados en 1999 para fomentar la innovaci\u00f3n, empiece a llegar a destino.<\/p>\n<p>&#8220;Es menester que el tema de la innovaci\u00f3n ingrese en la agenda nacional; es fundamental para el pa\u00eds que su econom\u00eda se sostenga siendo competitiva&#8221;, dice Carlos Am\u00e9rico Pacheco, del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp y ex secretario ejecutivo del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda (MCT). Y el tema puede que haya empezado a formar parte del discurso oficial, pero la pol\u00edtica industrial no lo refleja todav\u00eda. La fuerza de Petrobras, de Embraer y del agronegocio nacional, gracias en parte a la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugu\u00e9s), es todav\u00eda una excepci\u00f3n en el panorama de la innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Tres veces m\u00e1s art\u00edculos<br \/>\n<\/strong>Uno de los indicadores m\u00e1s expresivos del fortalecimiento de la investigaci\u00f3n nacional es el incremento del n\u00famero de trabajos firmados por brasile\u00f1os en revistas internacionales. En 13 a\u00f1os, la cantidad de art\u00edculos cient\u00edficos escritos ac\u00e1 y publicados en peri\u00f3dicos indexados por la base de datos del\u00a0<em>Institute for Scientific Information<\/em> (ISI) se ha triplicado y el peso de la producci\u00f3n nacional se ha duplicado con relaci\u00f3n a la del mundo. En 1990, los investigadores brasile\u00f1os publicaron 3.552 art\u00edculos en la base de datos del ISI, que monitorea la producci\u00f3n cient\u00edfica de 8,5 mil revistas de 21 \u00e1reas de estudio.<\/p>\n<p>El n\u00famero equival\u00eda al 0,64% de la producci\u00f3n mundial seguida por el ISI. En 2002, los cient\u00edficos brasile\u00f1os publicaron 11.285 trabajos y respondieron por el 1,55% de la producci\u00f3n mundial \u2014\u00a0m\u00e1s que la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el comercio global (del 0,9%), por citar un ejemplo como referencia. El pa\u00eds consolid\u00f3 su posici\u00f3n de l\u00edder indiscutible de la ciencia de Latinoam\u00e9rica. Casi el 44% de los art\u00edculos provenientes de esta parte del planeta lleva actualmente el nombre de un brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>En 1990, dicho \u00edndice era del 37% (<em>vea el gr\u00e1fico de la parte superior<\/em>). Con todo, \u00bfpuede decirse que los n\u00fameros del ISI retratan con fidelidad el salto cuantitativo y cualitativo de la ciencia nacional? Puede \u00e9ste no ser el mejor par\u00e1metro de dicho fen\u00f3meno, pero con seguridad no puede tampoco soslay\u00e1rselo. &#8220;Solamente el 10% de la producci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a est\u00e1 en peri\u00f3dicos del ISI&#8221;, dice Evando Mirra, presidente del Centro de Gesti\u00f3n y Estudios Estrat\u00e9gicos (CGEE), del MCT. &#8220;Pero este indicador es importante, pues es aceptado internacionalmente y permite establecer comparaciones.&#8221;<\/p>\n<p>Permite por ejemplo descubrir que Brasil es actualmente el 17\u00b0 productor de art\u00edculos cient\u00edficos indexados. Uno de cada 65 trabajos publicados en los peri\u00f3dicos de la base del ISI lleva el nombre de un cient\u00edfico nacional. Veinte pa\u00edses publican m\u00e1s de 10 mil art\u00edculos anualmente en revistas indexadas \u2014\u00a0y Brasil es uno de ellos. De los pa\u00edses que publicaban menos que Brasil en 1981, solamente China y Corea se encuentran actualmente en mejor situaci\u00f3n que nuestro pa\u00eds. En 2002, China era el sexto productor de art\u00edculos indexados (con 33 mil trabajos) y Corea ocupaba el 14\u00aa colocaci\u00f3n (con 15 mil art\u00edculos). M\u00e1s all\u00e1 del creciente proceso de globalizaci\u00f3n de la ciencia, la actividad de investigaci\u00f3n permanece a\u00fan bastante centralizada en los pa\u00edses m\u00e1s ricos.<\/p>\n<p>Pese a que el inter\u00e9s en la carrera cient\u00edfica est\u00e1 declinando entre sus habitantes, Estados Unidos lidera todav\u00eda de lejos la lista de los pa\u00edses con mayor producci\u00f3n cient\u00edfica. Los estadounidenses responden por el 33,6 % de los art\u00edculos mundiales indexados por el ISI. En el segundo lugar se ubica Jap\u00f3n, con un 9,5%. Luego aparecen en esa lista el Reino Unido (con un 9%), Alemania (con un 8,7%) y Francia (con un 6,2%).Los datos del ISI tambi\u00e9n echan luz sobre las \u00e1reas de la ciencia nacional que m\u00e1s publican en el mundo.<\/p>\n<p>Si se tiene en cuenta toda la producci\u00f3n indexada entre 1998 y 2002, las ciencias agrarias encabezan el ranking. Sus art\u00edculos representaron un 2,96% de la producci\u00f3n mundial en dicha \u00e1rea de investigaci\u00f3n. Luego se ubican la f\u00edsica (con un 2,12%), la ciencia espacial (con un 1,92%), la microbiolog\u00eda (con un 1,91%), las ciencias de plantas y animales (con un 1,87%), la farmacolog\u00eda (con un 1,57%) y la matem\u00e1tica (con el 1,51%).<\/p>\n<p>Aqu\u00e9l que publica m\u00e1s tiene m\u00e1s posibilidades de ser citado en trabajos de colegas, ya sea del pa\u00eds como del exterior. Aunque en forma m\u00e1s discreta que como se dio en el caso del crecimiento del n\u00famero de art\u00edculos cient\u00edficos publicados, la cantidad de menciones a los trabajos nacionales tambi\u00e9n ha ido aumentando. Entre 1992 y 1996, cada\u00a0<em>paper<\/em> brasile\u00f1o fue citado en promedio 1,8 veces. Entre 1998 y 2002, ese \u00edndice era de dos citas por art\u00edculo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, en todas las \u00e1reas de estudios los escritos de los brasile\u00f1os son a\u00fan hoy menos citados que el promedio de la producci\u00f3n mundial. Con 2,64 citas por trabajo publicado, un \u00edndice tan solo un 16% menor que el promedio mundial, el \u00e1rea de psicolog\u00eda y psiquiatr\u00eda tuvo el mejor desempe\u00f1o en ese apartado. Otro par\u00e1metro que muestra la preocupaci\u00f3n de los brasile\u00f1os por publicar sus trabajos es la consolidaci\u00f3n de la Scientific Electronic Library Online (SciELO). Financiada por la FAPESP desde 1997, con apoyo del Centro Latinoamericano y del Caribe de Informaci\u00f3n en Ciencias de la Salud (Bireme), esta biblioteca electr\u00f3nica cuenta actualmente con 123 peri\u00f3dicos brasile\u00f1os, todos de acceso libre y gratuito. A partir de 2002, el CNPq empez\u00f3 tambi\u00e9n a destinar fondos en SciELO.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 la ciencia brasile\u00f1a ha evolucionado tanto en los \u00faltimos a\u00f1os? La respuesta indica que ha crecido porque hay m\u00e1s gente \u2014\u00a0y sobre todo m\u00e1s gente calificada \u2014\u00a0que hace investigaci\u00f3n cient\u00edfica en el pa\u00eds. Se ha plasmado el ya mencionado incremento de masa cr\u00edtica y tambi\u00e9n la profesionalizaci\u00f3n de las actividades de investigaci\u00f3n en las universidades y centros de estudios. En la actualidad la cantidad de j\u00f3venes que ingresan en la vida acad\u00e9mica con la mira en la carrera de cient\u00edfico no cesa de crecer.<\/p>\n<p><strong>Hay m\u00e1s mujeres<br \/>\n<\/strong>En tan solo nueve a\u00f1os, entre 1993 y 2002, se triplic\u00f3 el n\u00famero de cient\u00edficos que trabajan en universidades y centros de investigaci\u00f3n, de acuerdo con datos del CNPq. Trep\u00f3 de poco m\u00e1s de 20 mil a casi 60 mil personas, de las cuales el 60% corresponde en la actualidad a doctores (<em>vea en el recuadro abajo<\/em>). En dichas instituciones, el 46% de los investigadores corresponde actualmente al sexo femenino. &#8220;Pero la presencia de mujeres en el liderazgo de grupos de investigaci\u00f3n es algo menor, de alrededor del 41%&#8221;, afirma Jacqueline Leta, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), que realiz\u00f3 un estudio sobre la participaci\u00f3n femenina en la ciencia nacional. El conjunto de investigadores registrados en la base de datos del CNPq no incluye a los cient\u00edficos que act\u00faan en empresas privadas, que posiblemente sean m\u00e1s 30 mil individuos.<\/p>\n<p>El incremento de la cifra de gente abocada a la investigaci\u00f3n permiti\u00f3 que la ciencia nacional llevase adelante proyectos m\u00e1s ambiciosos y, en algunas \u00e1reas, que compitiese efectivamente con los grandes centros internacionales. &#8220;Hasta la d\u00e9cada de 1980, la comunidad cient\u00edfica de Brasil era muy peque\u00f1a. Hab\u00eda un esquema familiar de producci\u00f3n en la investigaci\u00f3n&#8221;, comenta Brito. &#8220;Todos conoc\u00edan a sus compa\u00f1eros de \u00e1rea por su propio nombre. Hoy en d\u00eda eso es imposible&#8221;. Las palabras del rector de la Unicamp, un estudioso de las tendencias que atraviesan la producci\u00f3n cient\u00edfica nacional, no deben entenderse como una cr\u00edtica a las generaciones pasadas.<\/p>\n<p>No tiene nada que ver con eso. Siempre ha habido gente calificada haciendo ciencia de excelente calidad en Brasil. Pero sucede que el n\u00famero de investigadores era peque\u00f1o en el pasado. Formaban un cuadro chico, t\u00edmido y cerrado. No se pod\u00eda llenar un estadio de f\u00fatbol con ellos. Es cierto que hab\u00eda interacci\u00f3n entre esos pocos cient\u00edficos, pero las colaboraciones se daban esencialmente en el c\u00edrculo de relaciones de amistad y de conocimiento de cada investigador \u2014\u00a0y no como consecuencia de proyectos o programas pensados por la comunidad cient\u00edfica y las agencias de fomento.<\/p>\n<p>&#8220;Hab\u00eda colaboraciones fortuitas entre los investigadores. Ahora esas colaboraciones son institucionales&#8221;, afirma Jos\u00e9 Fernando Perez, director cient\u00edfico de la FAPESP. Ha habido tambi\u00e9n una maduraci\u00f3n de parte de los grupos de investigaci\u00f3n existentes en el pa\u00eds. &#8220;Han superado la antigua visi\u00f3n de competencia y as\u00ed han empezado a cooperar m\u00e1s&#8221;, comenta Perez.<\/p>\n<p>El estado de S\u00e3o Paulo, responsable de alrededor del 50% de la investigaci\u00f3n producida en el pa\u00eds, fue pionero en lo que respecta a esta nueva manera de hacer ciencia, pues pone el \u00e9nfasis en proyectos m\u00e1s grandes y multidisciplinarios, que estimulan el trabajo en equipo en busca de resultados de mayor impacto. Los proyectos tem\u00e1ticos de la FAPESP, creados en 1990, constituyen un ejemplo de una ciencia nacional que ha llegado a la madurez, dejando atr\u00e1s su adolescencia. Hasta 2001, la Fundaci\u00f3n hab\u00eda invertido 230 millones de reales en 624 proyectos en todas las \u00e1reas exactas, biol\u00f3gicas y humanas.<\/p>\n<p>Pero al estar m\u00e1s organizada y contar con m\u00e1s gente, la investigaci\u00f3n ha podido abrazar empresas ambiciosas, como es el caso del programa Biota, un instituto virtual sin sede f\u00edsica que congrega a 500 cient\u00edficos con el objetivo de relevar toda la biodiversidad paulista. Tambi\u00e9n protagoniz\u00f3 jugadas audaces, como la costura pol\u00edtico-econ\u00f3mica que permiti\u00f3 el ingreso de Brasil en un emprendimiento internacional y literalmente astron\u00f3mico: la construcci\u00f3n del Observatorio del Sur para Investigaci\u00f3n Astrof\u00edsica, el Soar, recientemente inaugurado en Chile.<\/p>\n<p>Dicho observatorio no tiene parang\u00f3n en tierra firme \u2014\u00a0su competencia se encuentra en el espacio: es el telescopio Hubble \u2014\u00a0y dar\u00e1 un impulso sin precedentes a la astrof\u00edsica nacional. Del costo total de ese proyecto, de 28 millones de d\u00f3lares, Brasil se hizo cargo de 12 millones de d\u00f3lares, y adquiri\u00f3 as\u00ed el derecho a usar el 34% del tiempo de observaci\u00f3n del telescopio erigido en la Cordillera de los Andes (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/06\/01\/un-proyecto-modelo\/\" target=\"_blank\"><em>lea el art\u00edculo sobre el Soar<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>A nivel nacional tambi\u00e9n ha habido iniciativas recientes que ha estimulado el trabajo multidisciplinario y multic\u00e9ntrico, aunando as\u00ed aptitudes complementarias para investigar los grandes temas de la ciencia, ya sea \u00e9sta b\u00e1sica o aplicada. La creaci\u00f3n del programa Institutos del Milenio en 2001, a cargo del MCT\/CNPq, se inserta en tal contexto. Estos proyectos impulsan el trabajo en red de un conjunto de cient\u00edficos dispersos, a veces apostados en diferentes instituciones y estados.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda existen ya 17 Institutos del Milenio, abocados a temas tan diversos como pol\u00edmeros, nanociencias, matem\u00e1tica, terapia celular, recursos costeros y genoma de c\u00edtricos. Otra iniciativa proveniente de Brasilia que anim\u00f3 a los cient\u00edficos brasile\u00f1os fue el lanzamiento en 1996 del Programa de Apoyo a N\u00facleos de Excelencia (Pronex). &#8220;Estos dos programas representan nuevas formas de financiaci\u00f3n de largo plazo y constituyen ideas muy buenas&#8221;, eval\u00faa Luiz Davidovich, del Instituto de F\u00edsica de la UFRJ y coordinador del Instituto del Milenio sobre informaci\u00f3n cu\u00e1ntica. &#8220;Pero presentan problemas en su implementaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>La discontinuidad en el flujo de fondos \u2014\u00a0Referirse a problemas de implantaci\u00f3n es la forma pulida de aludir a la cr\u00f3nica discontinuidad de los fondos nacionales para ciencia y tecnolog\u00eda. Brasil adjudica al sector alrededor del 1% de su Producto Bruto Interno (PBI), monto del cual el 60% sale del poder p\u00fablico (del gobierno nacional y, en menor escala, de los estados) y el 40% de la iniciativa privada. Las naciones desarrolladas canalizan proporcionalmente el doble o el triple hacia el mismo sector.<\/p>\n<p>En Brasil es a\u00fan escasa la inversi\u00f3n privada en investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero la situaci\u00f3n ya ha sido peor en el pasado. Hace algunos a\u00f1os, los fondos salidos de las empresas representaban el 10% del total aportado a la ciencia en el pa\u00eds. &#8220;La meta es invertir al menos un 2% de nuestro PBI en investigaci\u00f3n, con una mayor participaci\u00f3n del sector privado&#8221;, dice el m\u00e9dico Eduardo Moacyr Krieger, del Instituto del Coraz\u00f3n (Incor) de S\u00e3o Paulo y presidente de Academia Brasile\u00f1a de Ciencias (ABC).<\/p>\n<p>En tanto, como producto del respaldo dado por la FAPESP, y por contar con una tr\u00edada de universidades estatales de primera l\u00ednea (la USP, la Unicamp y la Unesp), el estado de S\u00e3o Paulo es una unidad pol\u00edtica privilegiada en el escenario brasile\u00f1o. Siente menos las oscilaciones en el tama\u00f1o del presupuesto destinado por el Palacio do Planalto [sede del gobierno nacional] a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En otros estados del pa\u00eds, cuyos sistemas p\u00fablicos de ciencia dependen en mayor medida de las subvenciones provenientes de Brasilia y de la infraestructura existente en las universidades federales, la vulnerabilidad es mayor y as\u00ed se generan situaciones cuasi surreales. &#8220;Existen islas de excelencia en un mar de miseria&#8221;, afirma Davidovich. &#8220;Ac\u00e1 en la UFRJ contamos con laboratorios modernos en edificaciones sin luces, con goteras y con paredes que pueden derrumbarse en cualquier momento&#8221;.<\/p>\n<p>Para mitigar ese panorama, grupos de punta de varios estados brasile\u00f1os procuran establecer sociedades con centros que se encuentran en mejores condiciones econ\u00f3micas. &#8220;En momentos de crisis, la \u00fanica salida consiste en intensificar la cooperaci\u00f3n con colegas de S\u00e3o Paulo y del exterior&#8221;, dice el neurocient\u00edfico Iv\u00e1n Izquierdo, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<p>Pero, si no se ha registrado un aumento expresivo \u2014\u00a0y permanente \u2014\u00a0del volumen de fondos destinados a la ciencia nacional, \u00bfc\u00f3mo se explica la ascensi\u00f3n de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a, reconocida incluso en el exterior, a partir de los a\u00f1os 90? La respuesta es un verdad de Perogrullo. Es que Brasil imprimi\u00f3 continuidad a una pol\u00edtica de Estado iniciada en la d\u00e9cada de 1960, y construy\u00f3 un sistema de posgrado, en especial en las universidades p\u00fablicas. De los posgrados sale precisamente la levadura que hace que la torta de la investigaci\u00f3n nacional crezca: los nuevos doctores. Hasta la d\u00e9cada 1980 no hab\u00eda otra alternativas para muchos aspirantes a cient\u00edficos que deseasen especializarse en \u00e1reas de punta: el camino m\u00e1s corto para el doctorado era el aeropuerto. Se consegu\u00edan una beca de alguna agencia de fomento nacional (o incluso del exterior) y se tomaba n un avi\u00f3n con destino a Estados Unidos o Europa.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda ya no es as\u00ed. &#8220;En mi \u00e9poca hab\u00eda que ir al exterior para especializarse en biolog\u00eda molecular de plantas&#8221;, recuerda Marie-Anne Van Sluys. &#8220;Pero ahora es posible hacer el doctorado ac\u00e1, aprendiendo t\u00e9cnicas de punta&#8221;. El posgrado se ha diseminado en el pa\u00eds. En 1990, en los programas nacionales de posgrado se recibieron 1.410 doctores. El a\u00f1o pasado, alrededor de 7.300 personas recibieron ese t\u00edtulo en el territorio nacional.<\/p>\n<p>El futuro de la ciencia brasile\u00f1a, y en especial el del sector de tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n, depende de las oportunidades que se crear\u00e1n para esta creciente camada de doctores, un capital humano inestimable. En el siglo XXI, pocos pa\u00edses titulan la cantidad de doctores que se reciben en Brasil anualmente. As\u00ed y todo, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el destino de esa mano de obra altamente especializada? En los centros nacionales de investigaci\u00f3n no existe \u2014\u00a0y no puede haberlas \u2014\u00a0vacantes para todos esos postulantes al rol de cient\u00edficos.<\/p>\n<p>De cualquier manera, una parte de ellos ser\u00e1 absorbida en las universidades y, si son debidamente financiados y estimulados, podr\u00e1n elevar la excelencia y el peso de la investigaci\u00f3n (b\u00e1sica) nacional. Algunos doctores, indefectiblemente, emigrar\u00e1n hacia los grandes centros internacionales. \u00bfY los otros? El rumbo de un buen contingente de estos j\u00f3venes investigadores ser\u00e1 la iniciativa privada, donde pueden resolver dos problemas: uno de orden personal (el de conseguir empleo) y el otro de orden estructural para la econom\u00eda del pa\u00eds (impulsar el sector de investigaci\u00f3n e innovaci\u00f3n en el medio empresarial).<\/p>\n<p>Al final del mes pasado, Jos\u00e9 Fernando Perez, de la FAPESP, y Fernando Reinach, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP y presidente de Alellyx, una empresa nacional de biotecnolog\u00eda, hicieron una propuesta para fomentar la uni\u00f3n de los noveles doctores con la innovaci\u00f3n: las empresas que contraten doctores para la realizaci\u00f3n de actividades de Investigaci\u00f3n y Desarrollo se ver\u00e1n beneficiadas con la exenci\u00f3n de todas las cargas sociales referentes a la contrataci\u00f3n de estos individuos.<\/p>\n<p>El incentivo valdr\u00eda solamente durante los diez primeros a\u00f1os subsiguientes a la obtenci\u00f3n del t\u00edtulo de doctor. Los autores de la idea calculan que 50 mil nuevos doctores podr\u00edan beneficiarse con esta propuesta durante los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os. &#8220;El impacto de tal medida ser\u00eda inmediato&#8221;, dicen Perez y Reinach. &#8220;Los costos para la contrataci\u00f3n de doctores experimentar\u00edan una reducci\u00f3n del 50%.&#8221; Para las empresas, uno de los insumos m\u00e1s caros de un departamento de investigaci\u00f3n es el reclutamiento de cerebros. El subsidio planteado puede generar el c\u00edrculo virtuoso que Brasil tanto necesita: m\u00e1s empleo, m\u00e1s empresas de base tecnol\u00f3gica, m\u00e1s inversi\u00f3n privada en posgrados y mayor proximidad entre la universidad y la industria. La ciencia nacional ha dado ya un salto. Ahora le ha llegado tambi\u00e9n el momento de darlo a la innovaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La investigaci\u00f3n brasile\u00f1a mejora su posici\u00f3n en el mundo\r\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-78030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78030\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78030"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}