{"id":78069,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/07\/01\/delimitacion-de-poderes\/"},"modified":"2015-08-28T16:07:33","modified_gmt":"2015-08-28T19:07:33","slug":"delimitacion-de-poderes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/delimitacion-de-poderes\/","title":{"rendered":"Delimitaci\u00f3n de poderes"},"content":{"rendered":"<p>En distintos lugares del mundo, millones de mujeres de mediana edad se han sentido desamparadas ante las noticias surgidas en los \u00faltimos dos a\u00f1os referentes a la terapia hormonal, es decir, el uso de hormonas sexuales para restablecer el equilibrio ocasionado por la menopausia, momento en que los ovarios dejan de funcionar. De 2002 hasta ahora, peri\u00f3dicos, revistas y programas de radio y televisi\u00f3n han difundido los resultados inesperados de dos de los m\u00e1s importantes estudios sobre la salud de la mujer, de los cuales tomaron parte casi 30 mil voluntarias sanas. Realizados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en ingl\u00e9s), el mayor centro de investigaciones m\u00e9dicas de Estados Unidos, ambos ensayos cl\u00ednicos fueron dados por concluidos antes de lo estipulado.<\/p>\n<p>El primero que se interrumpi\u00f3 trat\u00f3 a las voluntarias con dosis diarias de estr\u00f3genos y progesterona, e arroj\u00f3 el siguiente resultado: el uso prolongado de esas hormonas para reponer aqu\u00e9llas que dejan de producir los ovarios pueden ocasionar m\u00e1s perjuicios que beneficios a la salud. En tanto, el tratamiento \u00fanicamente con estr\u00f3genos, evaluado en el marco del segundo experimento, no demostr\u00f3 ejercer ninguna acci\u00f3n preventiva contra las enfermedades cardiovasculares. La sensaci\u00f3n de traici\u00f3n que sali\u00f3 a la luz afect\u00f3 en mayor medida a las postulantes al uso de este \u00faltimo tratamiento: alrededor de 500 millones de mujeres en todo el mundo -de las cuales unos 14 millones se encuentran Brasil.<\/p>\n<p>Sin embargo, las consecuencias de la exageraci\u00f3n inicial no son del todo malas. Si bien por una parte las informaciones difundidas no hicieron m\u00e1s que incrementar la inseguridad ante tan angustiante elecci\u00f3n -\u00bftomar o no tomar hormonas?-, por otra, se ha vuelto m\u00e1s claro el rol de la terapia hormonal en esa etapa de transici\u00f3n en la vida de las mujeres, cuando el organismo sufre alteraciones comparables \u00fanicamente a las del comienzo de la edad f\u00e9rtil, signado por la primera menstruaci\u00f3n, m\u00e1s o menos a los 12 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se sabe que el tratamiento hormonal es indicado para tratar los desagradables s\u00edntomas de la menopausia, pero no as\u00ed paraprevenir enfermedades cardiovasculares y mentales, tal como se cre\u00eda. &#8220;Utilizada con precauci\u00f3n, la terapia hormonal continua siendo segura&#8221;, sostiene Edmund Chada Baracat, ginec\u00f3logo de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) y presidente de la Federaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Asociaciones de Ginecolog\u00eda y Obstetricia (Febrasgo).<\/p>\n<p>La finalizaci\u00f3n anticipada de estos trabajos gener\u00f3 un vigoroso debate entre m\u00e9dicos y cient\u00edficos, a punto tal de generar manifestaciones de parte de las asociaciones de profesionales dedicadas a la salud de la mujer. Aunque la controversia parece estar reci\u00e9n comenzando, cabe esperar que durante los pr\u00f3ximos tres meses se divulguen documentos destinados a orientar la acci\u00f3n de los ginec\u00f3logos referente a la terapia hormonal. En s\u00edntesis, se tiende a confirmarlo: el tratamiento hormonal es importante y efectivamente funciona. Pero s\u00f3lo en casos espec\u00edficos, con el fin de mitigar los s\u00edntomas de la menopausia, y no para proteger contra enfermedades cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p><strong>Una selecci\u00f3n rigurosa<br \/>\n<\/strong>En Brasil, la Febrasgo pretende lanzar dentro de tres meses un manual con recomendaciones m\u00e9dicas sobre el uso de hormonas sexuales femeninas en el per\u00edodo que antecede y comprende a la menopausia -el climaterio, que es cuando los niveles de estr\u00f3genos y progesterona en la sangre empiezan a disminuir y oscilan bastante. En Estados Unidos, la Sociedad Estadounidense de Menopausia (NAMS, por su sigla en ingl\u00e9s), una de las asociaciones m\u00e1s respetadas del \u00e1rea, prepara un documento con su postura oficial sobre el tema que ser\u00e1 anunciada en el marco de un encuentro anual de la sociedad, que se realizar\u00e1 en octubre en Washington, la capital estadounidense.<\/p>\n<p>Mientras tanto, por supuesto que no se deben tirar a la basura las tabletas con las p\u00edldoras de hormonas. De acuerdo con Baracat, el documento brasile\u00f1o no descarta el uso de la terapia hormonal. En cambio, adopta criterios m\u00e1s rigurosos para la prescripci\u00f3n de ese tratamiento, una visi\u00f3n que comparten otros expertos. Existe una orientaci\u00f3n general: los ginec\u00f3logos deben analizar caso por caso la necesidad y la seguridad de esta terapia antes de recomendarla.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n se tomar\u00e1 junto con las pacientes, comparando las ventajas con los riesgos del uso de estas hormonas que, de acuerdo con las evidencias cient\u00edficas, ayudan a prevenir la osteoporosis -el debilitamiento de los huesos, acelerado luego de la menopausia- y a mitigar las alteraciones producidas en los \u00f3rganos genitales. La reducci\u00f3n de las hormonas femeninas reduce la lubricaci\u00f3n natural de la vagina y ocasiona una atrofia de los m\u00fasculos de ese \u00f3rgano, lo que es motivo de dolores durante las relaciones sexuales.<\/p>\n<p>Habituadas a o\u00edr maravillas de este tratamiento, las mujeres que est\u00e1n a las puertas de la etapa madura de la vida -m\u00e1s o menos a los 50 a\u00f1os, cuando los hijos ya han crecido y se espera que las preocupaciones empiecen finalmente a disiparse-, se han visto afectadas por una mayor aprensi\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda entonces la mejor opci\u00f3n? \u00bfCorrer los riesgos y adherir a la terapia hormonal, con posibilidades de mejorar la disposici\u00f3n f\u00edsica, mantener el sue\u00f1o al d\u00eda y la piel m\u00e1s firme? \u00bfO atravesar la menopausia sin la ayuda de hormonas, enfrentando durante tres o cuatro a\u00f1os los s\u00edntomas que surgen con el fin de la actividad de los ovarios y de las molestias de las menstruaciones?<\/p>\n<p>Son decisiones dif\u00edciles, enfrentadas por muchas mujeres, pues cuatro de cada cinco de ellas presentan al menos uno de los s\u00edntomas de la menopausia, en particular alteraciones fisiol\u00f3gicas como son los calores,aquellas repentinas olas de calor que, varias veces por d\u00eda, surgen como una presi\u00f3n, van hasta la cabeza y bajan por el rostro y hasta el pecho, que queman como fuego. Provocados por la falta de estr\u00f3genos, estos calores generan alteraciones psicol\u00f3gicas. Es que al ocurrir durante la madrugada provocan insomnio e irritabilidad, al margen de contribuir al surgimiento de depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Detallados en dos art\u00edculos del\u00a0<em>Journal of the American Medical Association<\/em>, uno de julio de 2002 y otro de abril de este a\u00f1o, los resultados de estas investigaciones acabaron -quiz\u00e1s en un grado superior a lo que se pueda explicar- con la confianza femenina en la terapia hormonal, hasta entonces considerada como la alternativa m\u00e1s segura y eficiente para combatir los s\u00edntomas de la menopausia. Y no es para menos.<\/p>\n<p>El primer ensayo cl\u00ednico cont\u00f3 con 16.608 voluntarias con edades entre 50 y 79 a\u00f1os y apunt\u00f3, por ejemplo, un riesgo de desarrollar c\u00e1ncer de mama un 26% mayor entre las mujeres tratadas con estr\u00f3genos y progesterona -los dos tipos de hormonas sexuales que dejan de ser producidos con la menopausia- en comparaci\u00f3n con las que recibieron un compuesto inocuo (placebo).<\/p>\n<p>Este tratamiento, denominado terapia combinada, ya que combina la acci\u00f3n de dos tipos de hormonas, es indicado \u00fanicamente para mujeres que mantienen el \u00fatero, pues la progesterona protege al \u00f3rgano contra los efectos de los estr\u00f3genos, que elevan el riesgo de c\u00e1ncer de \u00fatero. Al margen de aumentar la vulnerabilidad al c\u00e1ncer de mama, el uso de las dos hormonas elev\u00f3 en un 40% el riesgo de accidente vascular cerebral y en un tercio el de infartos, aunque haya reducido en un 37% la probabilidad de c\u00e1ncer en el intestino y en un 33% la de fractura de cadera.<\/p>\n<p>En el segundo ensayo, que al igual que el primero integra la Iniciativa para la Salud de las Mujeres (WHI, sigla en ingl\u00e9s, un programa lanzado en 1991 para investigar las enfermedades comunes tras la menopausia, apunt\u00f3 lo siguiente: el empleo puntual de estr\u00f3genos increment\u00f3 en un 33% el riesgo de formaci\u00f3n de co\u00e1gulos en los vasos sangu\u00edneos profundos y la consecuente probabilidad de problemas en el coraz\u00f3n (infarto), los pulmones (embolia pulmonar) y el cerebro (accidente vascular cerebral). Por otro lado, el tratamiento con estr\u00f3genos reduce la posibilidad de fracturas derivadas de la osteoporosis y no alter\u00f3 la probabilidad de desarrollar c\u00e1ncer de mama. Entretanto, es bueno recordar que ninguna de las dos formas de tratamiento hizo elevar la tasa de mortalidad, de acuerdo con los coordinadores del WHI, un proyecto que ha hecho hasta ahora un seguimiento de la salud de 160 mil mujeres.<\/p>\n<p>Por la forma en que fueron presentados, los datos asustan. Pero una evaluaci\u00f3n minuciosa sugiere que la reacci\u00f3n parece desproporcionada con respecto a la gravedad de los resultados. En realidad, el equipo que coordin\u00f3 los estudios present\u00f3 una opini\u00f3n cautelosa, que no descarta el uso de la terapia hormonal en casos espec\u00edficos, seleccionados con rigor. &#8220;Las mujeres con \u00fatero que actualmente toman estr\u00f3genos y progesterona deben conversar con sus m\u00e9dicos para evaluar si deben continuar haciendo el tratamiento&#8221;, afirm\u00f3 en la \u00e9poca Jacques Rossouw, director del WHI. &#8220;Si consumen esa combinaci\u00f3n de hormonas durante un per\u00edodo corto para aliviar los s\u00edntomas (de la menopausia), puede ser sensato continuar con el tratamiento, siempre y cuando los beneficios superen a los riesgos.&#8221; Rossouw aconsej\u00f3 tambi\u00e9n la reevaluaci\u00f3n del uso prolongado de esas hormonas para prevenir enfermedades y el mismo tono prudente surgi\u00f3 en la presentaci\u00f3n del trabajo con los estr\u00f3genos.<\/p>\n<p><strong>H\u00e1bitos alterados<br \/>\n<\/strong>\u00c9ste es un planteo bastante distinto al adoptado a nivel mundial durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os, lapso en el que la prescripci\u00f3n de hormonas femeninas creci\u00f3 de manera acelerada. Desde la d\u00e9cada de 1950, los estudios suger\u00edan que las hormonas sexuales -en particular, los estr\u00f3genos- ejerc\u00edan una acci\u00f3n protectora sobre el coraz\u00f3n. Para reforzar esa hip\u00f3tesis, los datos epidemiol\u00f3gicos mostraban que incluso rondando los 50 a\u00f1os, cuando en general ocurre la menopausia, el n\u00famero de mujeres con problemas card\u00edacos y vasculares es mucho menor que el de los hombres. De esa edad en adelante, los niveles de estr\u00f3genos y progesterona se reducen y los problemas cardiovasculares se tornan m\u00e1s frecuentes. As\u00ed se empez\u00f3 a asociar el incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares con la reducci\u00f3n de la tasa de esas hormonas en la sangre.<\/p>\n<p>En 1966, investigadores estadounidenses elaboraron una prueba en la que aplicaron diferentes tratamientos -entre ellos, uno con estr\u00f3genos- a hombres con problemas card\u00edacos. El objetivo era verificar la influencia de estas medidas sobre la reaparici\u00f3n de complicaciones en el coraz\u00f3n. Seis a\u00f1os despu\u00e9s, los organizadores interrumpieron la parte del estudio llevado a cabo con estr\u00f3genos, como consecuencia del alto \u00edndice de problemas card\u00edacos recurrentes. Pero en ese caso los voluntarios eran m\u00e1s propensos a tener problemas en ese \u00f3rgano.<\/p>\n<p>A mediados de la d\u00e9cada de 1990, en el marco de otro ensayo cl\u00ednico -en este caso con mujeres que hab\u00edan sufrido problemas card\u00edacos, tales como infartos- se intent\u00f3 evaluar si la asociaci\u00f3n de estr\u00f3genos y progesterona disminuir\u00eda el riesgo de que la enfermedad reapareciera. Conocido por la sigla Hers (The Heart and Estrogen\/ Progestin Replacement Study), este trabajo present\u00f3 nuevamente un resultado desfavorable con relaci\u00f3n a la terapia hormonal. Pero esto no era suficiente para desacreditarla, ya que ese estudio tambi\u00e9n contaba \u00fanicamente con personas con riesgo mayor de sufrir trastornos cardiovasculares.<\/p>\n<p>Otros trabajos continuaban indicando que el uso de estr\u00f3genos disminu\u00eda hasta un 50% el riesgo de que personas sanas desarrollasen enfermedades card\u00edacas. Sin embargo, todos presentaban el mismo punto fr\u00e1gil: solamente inclu\u00edan mujeres que tomaban esas hormonas, sin confrontar los resultados con los de aqu\u00e9llas que no se trataban. Era necesario comparar los beneficios y los perjuicios del tratamiento hormonal en personas que gozasen de buena salud, seleccionadas de manera aleatoria para recibir hormonas o placebo, tal como se hizo ahora en el marco del WHI, cuyos resultados no llegan en nivel de importancia a la proporci\u00f3n del susto que causaron.<\/p>\n<p><strong>Efecto inmediato<br \/>\n<\/strong>Randall Stafford, de la Universidad Stanford, Estados Unidos, estim\u00f3 la prescripci\u00f3n y el consumo de hormonas femeninas por parte de las mujeres norteamericanas entre 1995 y 2003. En un art\u00edculo publicado en el\u00a0<em>Journal of the American Medical Association<\/em> del 7 de enero, mostr\u00f3 que los efectos de la divulgaci\u00f3n del WHI y del Hers no fueron peque\u00f1os. Los c\u00e1lculos apuntan: el n\u00famero de prescripciones de terapia hormonal en Estados Unidos ascendi\u00f3 de 58 millones en 1995 a 90 millones en 2002. Pero cay\u00f3 bruscamente luego de la publicaci\u00f3n de los \u00faltimos estudios, llegando as\u00ed a un nivel inferior al inicial, de 57 millones de recetas.<\/p>\n<p>Como era de esperarse, las bajas m\u00e1s representativas se dieron con las formulaciones indicadas con mayor frecuencia en Estados Unidos y, por tal raz\u00f3n, adoptadas en el WHI: el Premarin(estr\u00f3genos conjugados deorigen equino) y el Prempro (estr\u00f3genos equinos y progesterona, un compuesto de una acci\u00f3n similar a la de la progesterona), ambos producidos por el laboratorio Wyeth.<\/p>\n<p>El temor que se suscit\u00f3 parece ser excesivo. En los comunicados donde se anunciaba la suspensi\u00f3n de las investigaciones, los coordinadores del WHI lo dejan muy claro: no es posible generalizar los datos. &#8220;Este estudio no ten\u00eda por objeto analizar los riesgos y los beneficios del uso de esas hormonas durante per\u00edodos cortos para tratar los s\u00edntomas de la menopausia&#8221;, informa el texto, disponible en la p\u00e1gina de Internet del Instituto Nacional del Coraz\u00f3n, Pulm\u00f3n y Sangre, uno de los 27 centros de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ambos experimentos se planificaron con la finalidad de dimensionar, en caso de que \u00e9stos existan, los beneficios de este tratamiento contra las enfermedades cardiovasculares, una aplicaci\u00f3n muy distinta que la indicaci\u00f3n principal de esta terapia -que es la de mitigar los s\u00edntomas de la menopausia. Como objetivo secundario, se intent\u00f3 tambi\u00e9n verificar si el consumo de hormonas femeninas durante per\u00edodos superiores a cinco a\u00f1os (en el largo plazo) influye de manera positiva sobre la salud de los huesos y el sistema nervioso.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo sobre el uso de los estr\u00f3genos, publicado en abril en el\u00a0<em>Journal of the American Medical Association<\/em>, los autores del estudio afirman: &#8220;Los datos corroboran las recomendaciones actuales de la\u00a0<em>Food and Drug Administration<\/em> (FDA, la agencia estadounidense de control de medicamentos) para las mujeres que han atravesado la menopausia: deben utilizar estr\u00f3genos conjugados \u00fanicamente para aliviar los s\u00edntomas de la menopausia, en la dosis m\u00e1s baja y durante el menor lapso de tiempo posible&#8221;.<\/p>\n<p>A decir verdad, la FDA indica a\u00fan el uso de la terapia para prevenir la osteoporosis.Asimismo, cabe acotar que ha habido exageraciones de ambas partes. Los art\u00edculos y las noticias destacaron los riesgos relativos. &#8220;En el \u00e1rea cl\u00ednica, lo m\u00e1s importante es saber el riesgo absoluto&#8221;, comenta el ginec\u00f3logo Aar\u00e3o Mendes Pinto Neto, de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp).<\/p>\n<p>Un ejemplo ayuda a comprender esta diferencia. En el estudio con estr\u00f3genos y progesterona, las mujeres que se acogieron a la terapia hormonal corrieron un riesgo un 26% mayor de desarrollar c\u00e1ncer de mama que las que tomaron placebo -he all\u00ed el dato relativo, que indica una proporci\u00f3n elevada. En t\u00e9rminos absolutos, este n\u00famero representa ocho casos m\u00e1s de c\u00e1ncer de mama en un grupo de 10 mil mujeres por a\u00f1o de tratamiento. Es decir: mientras que anualmente se detectaron 31 casos de c\u00e1ncer por cada grupo de 10 mil mujeres que usaron placebo, en igual per\u00edodo tal tasa fue de 40 casos por cada 10 mil, esto entre aqu\u00e9llas tratadas con hormonas. &#8220;El riesgo absoluto no es precisamente tan elevado&#8221;, comenta Baracat, de la Unifesp.<\/p>\n<p>La epidemi\u00f3loga Deborah Grady, de la Universidad de California con sede en San Francisco, una renombrada experta en el an\u00e1lisis de riesgos y beneficios de la terapia hormonal, public\u00f3 en el\u00a0<em>New England Journal of Medicine<\/em> del 8 de mayo un medido comentario sobre los resultados del WHI. De acuerdo con Deborah, el balance entre los perjuicios y las mejoras se equilibran. Los riesgos generados por este tratamiento que tiene por objeto prevenir enfermedades cr\u00f3nicas tales como la osteoporosis son reducidos. Pero tambi\u00e9n lo son los beneficios, que no justifican su indicaci\u00f3n para mujeres sanas que no sufren los calores, por ejemplo.En esencia, Deborahrefuerza la postura de la FDA: el uso de la terapia hormonal es aconsejable \u00fanicamente para combatir los s\u00edntomas de la menopausia.<\/p>\n<p>Por suerte, las molestias f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas de la menopausia son los principales motivos que llevan a las mujeres durante el climaterio a consultar al ginec\u00f3logo -al menos, eso es lo que sucede en Brasil. Investigadores de la Unicamp entrevistaron en sus domicilios a 456 mujeres de Campinas, interior de S\u00e3o Paulo, con edades entre 45 y 60 a\u00f1os. El objetivo de dicho estudio era descubrir por qu\u00e9 ellas consultaban al m\u00e9dico.<\/p>\n<p>Publicado en 2002 en la\u00a0<em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em>, este trabajo revel\u00f3 que los s\u00edntomas de la menopausia hab\u00edan llevado al 63% a consultar al ginec\u00f3logo. De dicho total, el 82% afirm\u00f3 sentir nerviosismo, el 70% calores, el 68% dolor de cabeza y el 59% sudoraci\u00f3n intensa, de acuerdo con otro art\u00edculo publicado en diciembre de 2003 en la citada revista. Una de cada cinco mujeres en la menopausia dijo tambi\u00e9n sentir una reducci\u00f3n del deseo sexual.<\/p>\n<p>&#8220;La muestra estudiada es representativa de las regiones sur y sudeste de Brasil&#8221;, afirma Aar\u00e3o Pinto Neto, uno de los autores de la investigaci\u00f3n. Pero no se aplica a todas las regiones del pa\u00eds, pues las caracter\u00edsticas de las mujeres del norte y del nordeste son diferentes. El an\u00e1lisis del perfil de las mujeres que se someten al tratamiento hormonal, realizado por Renata Aranha y Eduardo Faerstein, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro, mostr\u00f3 que en general, ellas han estudiado m\u00e1s tiempo, pertenecen a clases sociales m\u00e1s altas y tienen m\u00e1s cuidado con su vida reproductiva que aqu\u00e9llas que no se tratan.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay un punto en el que todos parecen coincidir. Las investigaciones del WHI respondieron a cuestiones importantes, pero no constituyen la \u00faltima palabra. Las dudas permanecen, y el principal m\u00e9rito de estos estudios quiz\u00e1s sea tambi\u00e9n su punto fr\u00e1gil. El WHI constituye la mayor evaluaci\u00f3n sobre el impacto del uso de hormonas femeninas luego de la menopausia ya realizado con muestras y tratamientos tan homog\u00e9neos -el Premarin comparado con placebo, y Prempro versus placebo.<\/p>\n<p>Pero los cuestionamientos surgen al analizarse la edad de las participantes. Dos tercios de \u00e9stas ten\u00edan m\u00e1s de 60 a\u00f1os cuando empezaron a tomar hormonas, una edad considerada ya avanzada. En general la menopausia ocurre alrededor de los 50 a\u00f1os, cuando los riesgos de problemas cardiovasculares son menores, y sus s\u00edntomas duran dos o tres a\u00f1os. Asimismo, el 35% de las voluntarias correspond\u00eda a mujeres obesas, un factor que eleva m\u00e1s a\u00fan la probabilidad de que surjan enfermedades card\u00edacas y vasculares.<\/p>\n<p>Estudios llevados a cabo con animales de laboratorio sugieren que los estr\u00f3genos pueden ejercer un efecto protector sobre el sistema nervioso central si se los administra lo m\u00e1s r\u00e1pido posible luego de la menopausia, tal como observaron Edmund Baracat, Ivaldo Silva y Luiz Eugenio Mello, todos de la Unifesp, en un art\u00edculo publicado a finales de 2003 en la revista\u00a0<em>Menopause<\/em>. Pero estos datos no permiten a\u00fan arribar a conclusiones, pues las investigaciones con seres humanos han generado resultados controvertidos. Una muestra menor de los datos del WHI, analizada en un art\u00edculo del\u00a0<em>Journal of the American Medical Association<\/em> del 23 de junio, por ejemplo, no recomienda la terapia hormonal para prevenir enfermedades del el sistema nervioso central, pues se eleva el riesgo de demencia y del mal de Alzheimer.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Science<\/em> del 28 de mayo,expertos estadounidenses publicaron un art\u00edculo de revisi\u00f3n sobre la terapia hormonal en el cual llaman la atenci\u00f3n sobre otro detalle del WHI. En el marco de dicho proyecto, los cient\u00edficos evaluaron \u00fanicamente un tipo de formulaci\u00f3n. Las mujeres sin \u00fatero recibieron 0,625 miligramo de estr\u00f3genos equinos, mientras que aqu\u00e9llas que ten\u00edan su \u00fatero preservado tomaron 0,625 miligramo de estr\u00f3genos equinos y 2,5 miligramos de acetato de medroxiprogesterona -niveles elevados para la edad de las voluntarias.<\/p>\n<p>Otro punto importante: los estr\u00f3genos del Premarin y del Prempro son de origen animal, extra\u00eddos de yeguas, que, de acuerdo con los expertos, pueden funcionar en el cuerpo humano de manera diferente que los estr\u00f3genos femeninos. Se cree tambi\u00e9n que la forma de administrar las hormonas interfiere en su eficacia. En los ensayos del WHI, las hormonas se administraron por v\u00eda oral y, por tal motivo, se procesaron en el h\u00edgado antes de ingresar en el torrente sangu\u00edneo -a diferencia de lo que sucede naturalmente en el organismo.<\/p>\n<p><strong>En busca de alternativas<br \/>\n<\/strong>El equipo de la endocrin\u00f3loga Poli Mara Spritzer, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul, prob\u00f3 en 20 mujeres con niveles moderados de presi\u00f3n alta otra forma de administraci\u00f3n de progesterona y estr\u00f3genos durante un a\u00f1o. Descrito en 2003 en dos art\u00edculos -uno publicado en\u00a0<em>Experimental and Clinical Endocrinology&amp;Diabetes<\/em>, y otro en\u00a0<em>Gynecological Endocrinology-<\/em>, este experimento mostr\u00f3 que la terapia hormonal puede ser segura para tratar mujeres con hipertensi\u00f3n durante ese per\u00edodo, siempre y cuando se empleen hormonas naturales, m\u00e1s similares a las producidas por las mujeres que las equinas, en dosis menores y aplicadas por otras v\u00edas. En lugar de comprimidos, el equipo &#8220;ga\u00facho&#8221; utiliz\u00f3 estr\u00f3genos en forma de gel esparcido sobre la piel, y progesterona aplicada en la vagina.<\/p>\n<p>Las alternativas para combatir los s\u00edntomas de la menopausia, como el uso de isoflavona, un compuesto extra\u00eddo de la soja, o de medicamentos que act\u00faan sobre el sistema nervoso central, como son los antidepresivos, no han demostrado hasta ahora ser muy eficaces contra los calores. Asimismo, ning\u00fan otro tratamiento ha sido tan estudiado como la terapia hormonal. Entretanto, los cient\u00edficos lo afirman: es necesario planificar estudios m\u00e1s apropiados para analizar la terapia hormonal en mujeres m\u00e1s j\u00f3venes, con menores riesgos de padecer enfermedades en general. Y por supuesto, buscar nuevos tratamientos.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nPercepci\u00f3n y Actitud de las Mujeres ante el Climaterio y la Menopausia (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4910\/percepcao-e-atitude-das-mulheres-frente-ao-climaterio-e-a-menopausa\/\" target=\"_blank\">96\/10341-2<\/a>); <strong>Modalidad: <\/strong>L\u00ednea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Aar\u00e3o Mendes Pinto Neto &#8211; Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 16.942,00 (FAPESP) y\u00a0R$ 8.000,00 (FAE\/ Unicamp)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Tratamiento hormonal es seguro para tratar alteraciones de la menopausia","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-78069","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78069"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78069\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78069"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}