{"id":78071,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/07\/01\/detectan-nuevos-reservorios-de-hantavirus\/"},"modified":"2015-02-04T13:22:33","modified_gmt":"2015-02-04T15:22:33","slug":"detectan-nuevos-reservorios-de-hantavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/detectan-nuevos-reservorios-de-hantavirus\/","title":{"rendered":"Detectan nuevos reservorios de hantavirus"},"content":{"rendered":"<p>Hace algunas semanas, durante las festividades de Corpus Christi, bi\u00f3logos del Instituto Adolpho Lutz de S\u00e3o Paulo esparcieron centenas de trampas de un tama\u00f1o un poco menor que una caja de zapatos en las adyacencias de algunas viviendas de la periferia de S\u00e3o Sebasti\u00e3o, localidad vecina a Brasilia donde a comienzos de mayo aparecieron nuevos casos de hantavirosis, una grave forma de infecci\u00f3n causada por un tipo de virus: los hantavirus, que matan en promedio en dos o tres d\u00edas a la mitad de las personas contaminadas.<\/p>\n<p>Pasadas tres noches, y atra\u00eddos por el olor del cebo -avena en copos mezclada con pasta de man\u00ed- 510 animales cayeron atrapados en las jaulas de aluminio. Al menos una tercera parte de ellos correspond\u00eda a la especie denominada rat\u00f3n de cola peluda (<em>Bolomys lasiurus<\/em>), el transmisor de uno de los tipos brasile\u00f1os de hantavirus: el Araraquara, as\u00ed llamado en referencia a la ciudad hom\u00f3nima del interior paulista donde fuera hallado por primera vez, en 1995. Este mismo roedor, de pelaje color pardo oscuro, tambi\u00e9n disemina el protozoo\u00a0<em>Leishmania (Viannia) braziliensis<\/em>, causante de la leishmaniasis tegumentaria americana, la forma m\u00e1s com\u00fan de la leishmaniasis humana en Brasil.<\/p>\n<p>Los investigadores paulistas, apostados en un galp\u00f3n anexo al Complejo Penitenciario de Papuda, y protegidos con barbijos, monos azules y guantes dobles -mientras tanto, en un espacio contiguo, los polic\u00edas cumpl\u00edan una etapa m\u00e1s de su entrenamiento de tiro al blanco-, extrajeron sangre y muestras de v\u00edsceras de los animales, para su posterior an\u00e1lisis en el laboratorio.<\/p>\n<p>Pero el hecho de haber encontrado al rat\u00f3n de cola peluda es un fuerte indicio de que, probablemente, el virus que pulula en el Distrito Federal [Brasilia] es el Araraquara, ya que cada tipo de hantavirus est\u00e1 asociado a una especie de roedor silvestre. Adem\u00e1s, el\u00a0<em>Bolomys<\/em>, un animal que mide alrededor de 12 cent\u00edmetros de largo, eso sin contar su cola de 5 cent\u00edmetros, vive en la sabana, vegetaci\u00f3n caracter\u00edstica del Distrito Federal, del oeste paulista y de otros tres estados brasile\u00f1os: Minas Gerais, Mato Grosso y Goi\u00e1s, donde se han reportado casos de hantavirosis en seres humanos provocados por la variedad Araraquara.<\/p>\n<p>&#8220;En julio del a\u00f1o pasado&#8221;, comenta la bi\u00f3loga Akemi Suzuki, investigadora del Instituto Lutz que particip\u00f3 en la captura de los animales, &#8220;trabajamos en Campo Alegre de Goi\u00e1s, a 220 kil\u00f3metros de Brasilia, y encontramos\u00a0<em>Bolomys<\/em> y el virus Araraquara&#8221;. Ahora las muestras de sangre extra\u00eddas de los animales est\u00e1n bajo el cuidado de la investigadora Ivani Bisordi, que en algunas semanas m\u00e1s determinar\u00e1 si son efectivamente dichos animales los hospedadores del virus existente en la ciudad donde ha habido ocho casos confirmados de hantavirosis y cuatro muertes. Mientras tanto, otro equipo, en este caso del sector de Virolog\u00eda del instituto, referente nacional en diagn\u00f3sticos en dicha \u00e1rea, llevar\u00e1 a cabo las pruebas con muestras de sangre de personas que evidencien sospechas de haberse contaminado con hantavirus, provenientes de todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El grupo paulista ha realizado una caracterizaci\u00f3n del\u00a0<em>Bolomys<\/em> en un art\u00edculo cient\u00edfico que se apresta a publicar, juntamente con la de otro hospedador reservorio, tal como se denomina a los animales que cargan consigo a los hantavirus, sin por ello ser acometidos por la enfermedad. Es en ese caso el ratoncito del arroz (<em>Oligoryzomys nigripes<\/em>), un roedor de un pelaje en una tonalidad rojiza y con una cola de 11 cent\u00edmetros, mayor incluso que su propio cuerpo, que mide ocho cent\u00edmetros. Este roedor habita en el Bosque Atl\u00e1ntico y suele ser portador del hantavirus Juquitiba, detectado en 1994 en los alrededores de la ciudad de S\u00e3o Paulo y que despu\u00e9s apareci\u00f3 en Paran\u00e1 -que hoy en d\u00eda es el estado brasile\u00f1o donde se han registrados m\u00e1s casos (92)-, Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul.<\/p>\n<p><strong>Hallan otros dos tipos de virus<br \/>\n<\/strong>Simult\u00e1neamente, un equipo del Instituto Evandro Chagas, con sede en Bel\u00e9m [Par\u00e1], detect\u00f3 dos nuevos tipos de hantavirus hallados en el estado de Maranh\u00e3o, donde la hantavirosis hizo su aparici\u00f3n en el a\u00f1o 2000 afectando a siete personas, cinco de las cuales murieron. Hasta ahora exist\u00eda solamente un hantavirus amaz\u00f3nico: el Castelo dos Sonhos, cuyo nombre evoca el de una ciudad situada en el l\u00edmite entre los estados de Par\u00e1 y Mato Grosso donde el virus apareci\u00f3 hace diez a\u00f1os, y cuyo hospedador a\u00fan no ha sido identificado. Uno de los nuevos virus es el Anajatuba, id\u00e9ntico nombre al de la localidad ubicada en un zona inundada conocida como Baixada Maranhense -similar al Pantanal de Mato Grosso-, a 100 kil\u00f3metros al sur de S\u00e3o Lu\u00eds, capital de Maranh\u00e3o. Su transmisor es el\u00a0<em>Oligoryzomys fornesi<\/em>, un roedor del mismo g\u00e9nero que el hospedador del hantavirus t\u00edpico del Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>El otro virus hallado en Maranh\u00e3o es el R\u00edo Mear\u00edm -nombre a su vez del principal r\u00edo de la regi\u00f3n, que atraviesa la zona central del estado-, que se propaga a trav\u00e9s de la especie\u00a0<em>Holochilus schiureus<\/em>, un peque\u00f1o roedor acu\u00e1tico. \u00c9sta es la primera aparici\u00f3n de un roedor acu\u00e1tico portador de un hantavirus, de acuerdo el vir\u00f3logo Pedro Vasconcelos, coordinador del equipo del Evandro Chagas que identific\u00f3 a las nuevas variedades, descritas en un art\u00edculo que ser\u00e1 publicado en poco tiempo m\u00e1s. &#8220;Debido a la elevada diversidad de roedores existentes en Brasil&#8221;, comenta Vasconcelos, &#8220;es posible imaginar que vamos a encontrar nuevos tipos de hantavirus en otros estados&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Una infecci\u00f3n muy com\u00fan<br \/>\n<\/strong>Los hallazgos m\u00e1s recientes indican que el Distrito Federal, con cuatro casos confirmados hasta finales de junio, es el m\u00e1s reciente territorio de aparici\u00f3n de esta enfermedad emergente, que surgi\u00f3 en Brasil en 1993 y que se hab\u00eda propagado anteriormente por diez estados del pa\u00eds, provocando 158 muertes. Este a\u00f1o se han registrado 12 casos, siete de ellos fatales. Hace seis a\u00f1os, cuando la hantavirosis arrib\u00f3 a la localidad de Guariba, norte paulista, dejando un saldo de 16 muertes, el m\u00e9dico Luis Tadeu Figueiredo, de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), lleg\u00f3 a preguntarse si ese virus ocasionar\u00eda \u00fanicamente casos devastadores. &#8220;Pero eso no puede ser&#8221;, pens\u00f3 Figueiredo.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico dio inicio hace cinco a\u00f1os a una investigaci\u00f3n serol\u00f3gica en Jardin\u00f3polis, una localidad de alrededor de 30.000 habitantes cercana a Ribeir\u00e3o Preto, y extrajo muestras de sangre de 880 habitantes. Al analizar sus resultados, publicados a comienzos de este a\u00f1o en el\u00a0<em>Journal of Medical Virology<\/em>, Figueiredo se sorprendi\u00f3, al ver que el 14,3% de las personas ten\u00eda anticuerpos contra estos virus, una se\u00f1al indicativa de que las mismas hab\u00edan estado en contacto con el agente etiol\u00f3gico de la hantavirosis, aunque no manifestasen s\u00edntoma alguno. &#8220;La enfermedad grave, aqu\u00e9lla que mata, es rara, pero la infecci\u00f3n es com\u00fan&#8221;, dice el investigador. Su equipo tambi\u00e9n descubri\u00f3 que aun aqu\u00e9llos que sobreviven a los ataques m\u00e1s severos del hantavirus sufren sus secuelas a\u00f1os despu\u00e9s. \u00c9stas se manifiestan en indisposici\u00f3n f\u00edsica, debilidad y cicatrices fibrosas en los pulmones.<\/p>\n<p><strong>La expansi\u00f3n de las ciudades<br \/>\n<\/strong>&#8220;Siempre habr\u00e1 nuevos casos de hantavirosis, pues resulta imposible eliminar a todos los ratones que viven en la naturaleza&#8221;, comenta Luiz Eloy Pereira, el investigador cient\u00edfico que coordin\u00f3 el equipo del Lutz en la expedici\u00f3n a S\u00e3o Sebasti\u00e3o, integrada tambi\u00e9n por los bi\u00f3logos Renato Pereira de Souza y Matheus Ferroni. Pero la enfermedad es transmitida solamente por roedores silvestres -y no se propaga a trav\u00e9s del agua contaminada, tal como lleg\u00f3 a comentarse cuando surgi\u00f3 la epidemia de S\u00e3o Sebasti\u00e3o. &#8220;Ni las ratas de las ciudades ni las lauchas dom\u00e9sticas transmiten los hantavirus&#8221;, afirma Pereira, quien pas\u00f3 buena parte de los \u00faltimos 25 a\u00f1os -\u00e9l tiene 54- en el medio del monte en busca de ara\u00f1as, insectos, garrapatas, aves, simios o ratones que pueden diseminar virus perjudiciales para la salud humana.<\/p>\n<p>A finales de junio, Pereira se encontraba en los bosques de Foz do Igua\u00e7\u00fa, oeste de Paran\u00e1, en busca de aves migratorias que podr\u00edan propagar el virus del Nilo Occidental, otra enfermedad emergente grave cuya llegada a Brasil los expertos dan por segura.En principio ser\u00eda posible detener al virus del Nilo, manteniendo distancia con relaci\u00f3n a las aves que lo transmiten; pero parece dif\u00edcil huir de los hantavirus: las hantavirosis son producto fundamentalmente de la expansi\u00f3n de las ciudades por sobre los terrenos de los ratones silvestres.<\/p>\n<p>Al perder su territorio, estos animales, que conviven con los hantavirus sin problemas, acaban acerc\u00e1ndose a las viviendas y a los dep\u00f3sitos de alimentos, en busca de comida y de refugio. Aun cuando nada encuentren all\u00ed, dejan a su paso sus excrementos, su orina o su saliva conteniendo part\u00edculas de los virus, que pueden contaminar a los seres humanos cuando se las inhala junto con la polvareda que se levanta con el movimiento de alfombras o de paquetes de alimentos.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como la hantavirosis lleg\u00f3 a los municipios vecinos a centros urbanos en crecimiento tales como Uberaba y Uberl\u00e2ndia, ubicados en la zona conocida Tri\u00e2ngulo Mineiro, Minas Gerais. Fue tambi\u00e9n de esa misma manera como la enfermedad apareci\u00f3 en un puesto de peaje de una autopista cercana a Sert\u00e3ozinho, en el interior paulista: los ratones se metieron en los orificios de las columnas de alumbrado y dejaron all\u00ed sus excrementos, que contaminaron a una cobradora.<\/p>\n<p><strong>En el campo<br \/>\n<\/strong>La hantavirosis tambi\u00e9n est\u00e1 asociada a los cultivos de soja, ma\u00edz y frijol, o en pasturas de forrajes que sirven de alimento a los roedores. En Cajur\u00fa, noroeste paulista, una calle asfaltada era lo \u00fanico que separaba a un campo de unos edificios de viviendas populares donde en 1999 dos personas se contaminaron con el virus Araraquara. En otras ocasiones, la causa es la deforestaci\u00f3n. Hace cuatro a\u00f1os, en General Carneiro, sudeste del estado de Paran\u00e1, los ratones ingresaron en viviendas precarias de campesinos que talaban el bosque de Araucaria.<\/p>\n<p>Generalmente los roedores con sus virus aparecen cuando se produce alg\u00fan tipo de desequilibrio, lo cual incluye moment\u00e1neas alteraciones clim\u00e1ticas, tal como sucedi\u00f3 en 1993 en un \u00e1rea des\u00e9rtica de Estados Unidos. Debido a que hab\u00eda llovido m\u00e1s que lo habitual, las plantas crecieron mucho y con tanta abundancia de alimento los roedores proliferaron. Pero luego retorn\u00f3 la aridez y los fam\u00e9licos animales se acercaron a las viviendas: en menos de un a\u00f1o se contaminaron alrededor de 180 personas. &#8220;Los hantavirus constituyen un problema en todo el mundo&#8221;, dice Akemi, del Instituto Adolpho Lutz. &#8220;Pero, por suerte, en Brasil los casos son aislados y espor\u00e1dicos.&#8221;<\/p>\n<p>En toda Am\u00e9rica, los hantavirus -cabe acotar que han sido identificados alrededor de 15 tipos, cada uno de ellos transportado por distintas especies de roedores- ocasionan el llamado S\u00edndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), que lleva al colapso de los pulmones y del coraz\u00f3n, a diferencia de las variedades europeas, que provocan da\u00f1os en los ri\u00f1ones. El problema radica en que la hantavirosis, debido a que provoca fiebre, dolores en la espalda, n\u00e1useas y v\u00f3mitos, es f\u00e1cilmente confundida con la gripe, el dengue o la leptospirosis, lo que incrementa el risco de transmisi\u00f3n entre personas; aunque \u00e9sta es una posibilidad a\u00fan remota: ha habido hasta ahora un solo caso confirmado en Argentina en 1996. Como no existen medicamentos espec\u00edficos, solamente pueden tratarse sus s\u00edntomas.<\/p>\n<p>Ante cualquier duda, los especialistas recomiendan que los m\u00e9dicos no soliciten a sus pacientes que tomen abundante l\u00edquido, pues la hidrataci\u00f3n puede ser fatal en caso de que se confirme luego la hantavirosis. &#8220;Nadie sabe todav\u00eda explicar muy bien por qu\u00e9&#8221;, comenta Pereira, &#8220;pero, cuando los hantavirus atacan los pulmones, provocan un incremento de la permeabilidad celular, lo que permite a su vez que el agua existente en el interior de las c\u00e9lulas se acumule en los pulmones.&#8221;<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, es posible detener el avance de los ratones. Quienes viven cerca de los bosques, por ejemplo, deben para ello tapar los huecos y hendijas de las viviendas, para impedir el ingreso de animales, guardar la comida en lugares cerrados y no dejar restos de alimentos dispersos.<\/p>\n<p>Otra medida sencilla y eficaz consiste en mantener los alrededores de la casa sin maleza, incluso sin c\u00e9sped o arbustos, y que los sembrad\u00edos se encuentren al menos a 60 metros de distancia de la vivienda y sus anexos. Luiz Pereira comenta que estos peque\u00f1os roedores son muy \u00e1giles cuando est\u00e1n en el monte y se mueven h\u00e1bilmente incluso en ramas peque\u00f1as, empero, cuando est\u00e1n en campo abierto se vuelven torpes, y ansiosos en procura de refugio.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><\/p>\n<p><em>Diversidad Gen\u00e9tica del Genoma de Virus (Hantavirus)<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Especial<br \/>\n<strong>Coordinaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nLuiz Tadeu Moraes Figueiredo &#8211; FMRP (USP)<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 1.557.340,73<\/p>\n<p><em>Epidemiolog\u00eda de las fiebres hemorr\u00e1gicas v\u00edricas causadas por arbovirus, hantavirus y arenavirus<\/em> y\u00a0<em>Estudios de la asociaci\u00f3n virus-hospedador en investigaciones de hantavirus asociados a SPH en el municipio de Anajatuba &#8211; Maranh\u00e3o<\/em><br \/>\n<strong>Coordinaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nPedro Vasconcelos &#8211; IEC<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 500.000,00 (CNPq y Ministerio de Salud)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Identificados los roedores silvestres que propagan agentes causantes de una epidemia que ahora ha llegado a Brasilia","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-78071","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78071"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}