{"id":78076,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/07\/01\/la-memoria-como-mision\/"},"modified":"2016-01-28T18:17:07","modified_gmt":"2016-01-28T20:17:07","slug":"la-memoria-como-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-memoria-como-mision\/","title":{"rendered":"La memoria como misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En un momento en que todos los modernos estaban con la mira puesta en el Brasil del futuro, \u00e9l se atrevi\u00f3 a poner en escena el pasado para pensar el presente del pa\u00eds. &#8220;Todo lo mejor y lo peor del Brasil de hoy naci\u00f3 en el Brasil de ayer&#8221;, escribi\u00f3 el dramaturgo paulista Jorge Andrade. La historia termin\u00f3 d\u00e1ndole la raz\u00f3n: no se pod\u00eda construir una naci\u00f3n nueva sin tener en cuenta que el Brasil urbano convive todav\u00eda con su media naranja rural. Cuando le preguntaban sobre su fuente de inspiraci\u00f3n respecto a obras tales como\u00a0<em>Os ossos do bar\u00e3o<\/em>,\u00a0<em>A morat\u00f3ria<\/em> o\u00a0<em>A escada<\/em>, el escritor siquiera titubeaba: &#8220;Busqu\u00e9 en la historia&#8221;. Era un buen manantial.<\/p>\n<p>La prueba de ello puede encontrarse en la tesis doctoral intitulada\u00a0<em>Del pasado al presente: historia, textos y escenas en el teatro de Jorge Andrade<\/em>, de Luiz Humberto Martins Arantes, que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP. &#8220;En sus testimonios, el dramaturgo dec\u00eda que -el pasado es un monstruo que nos persigue-. Precisamente el malestar con este pasado engendr\u00f3 la escritura de sus piezas y, al encontrarse con ese tiempo lejano, en el cual est\u00e1 una colectividad que tambi\u00e9n vivi\u00f3 esa temporalidad, Jorge Andrade realiza un ejercicio para referenciar la identidad del sujeto, ahora en medio de la gran metr\u00f3polis&#8221;, explica el investigador. En el caso de Andrade, era as\u00ed la memoria la materia constitutiva de los sue\u00f1os. Y muchas veces de sue\u00f1os deshechos.<\/p>\n<p>En efecto: buena parte de su obra, escrita entre los a\u00f1os 1950 y 1960 y reunida en\u00a0<em>Marta, a \u00e1rvore e o rel\u00f3gio<\/em>, aborda precisamente la transici\u00f3n que la familia paulista hizo de lo rural a lo urbano, mostrando los impactos de ese cambio durante las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, cuando la familia ya estaba ambientada al medio urbano. &#8220;Lo instigador de los personajes de Andrade se aloja en la sensaci\u00f3n de inadaptaci\u00f3n y de incordio de la vida en la ciudad, tal como puede verse en\u00a0<em>A morat\u00f3ria<\/em> y en<em>A escada<\/em>&#8220;, explica el investigador.<\/p>\n<p>Basado en memorias personales (recuerdos de la ruina de su abuelo y de su infancia, vivida en el campo de la familia), Jorge Andrade hace una catarsis sobre esa elite que perdi\u00f3 sus ra\u00edces rurales, y con ellas la referencia para continuar viviendo en un triste mundo nuevo. &#8220;Lo que se destaca es la melancol\u00eda ante las innumerables p\u00e9rdidas provocadas por los cambios hist\u00f3ricos&#8221;, acota Arantes.<\/p>\n<p><strong>El teatro no es un escenario pol\u00edtico<br \/>\n<\/strong>En un notable trabajo de carpinter\u00eda teatral, el dramaturgo logr\u00f3 reunir en sus obras recuerdos personales retrabajados como colectivos e historia, para intentar componer un retrato del hombre y de la sociedad brasile\u00f1a. &#8220;En la palabra, el escritor marca su encuentro con la &#8220;verdad&#8221;: aborda su teatro como una ceremonia f\u00fanebre, pero al mismo tiempo como una liberaci\u00f3n de los muertos y una partida hacia la vida en busca de s\u00ed mismo y de la brasile\u00f1idad&#8221;, se\u00f1ala el investigador. Y hac\u00eda eso siempre recordando a todos que su &#8220;teatro no era un escenario pol\u00edtico&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Esto lo distanciaba de algunos sectores de izquierda, que cre\u00edan ser &#8216;las vanguardias revolucionarias'&#8221;, dice Arantes. En la contramano del teatro de transformaci\u00f3n social de un Vianinha, por ejemplo, el dramaturgo prefer\u00eda exhibir en el escenario las heridas humanizadas de la historia brasile\u00f1a reciente brasile\u00f1a y de la degradada familia paulista post 1930, que inclu\u00eda a la suya, por cierto. &#8220;Pienso que me he pasado la vida intentando enterrar a mis muertos (\u00a1que son tantos!), sin lograrlo&#8221;, confes\u00f3.<\/p>\n<p>Ese pasado, &#8220;un monstruo que nos persigue&#8221; (seg\u00fan su definici\u00f3n), permit\u00eda que pudiera fomentar el reencuentro del individuo con el tiempo y el espacio. Con su talento sab\u00eda como elegir, al rememorar el momento pasado, momentos de su vivencia individual que tuvieran alg\u00fan sentido para otros, para la colectividad, dej\u00e1ndolos presentes para cualquier platea de cualquier tiempo. No sin raz\u00f3n, Antunes Filho se interes\u00f3 en el montaje de\u00a0<em>Vereda da salva\u00e7\u00e3o<\/em> tanto en 1964 (cuando fue prohibida luego de algunas sesiones) como en 1997.<\/p>\n<p>La pieza conlleva un cambio de foco tem\u00e1tico con relaci\u00f3n a las anteriores, y evoca no ya la decadencia de las elites rurales, sino a los trabajadores rurales, agregados que viven en una hacienda y se ven involucrados en un movimiento de mesianismo religioso. De cualquier manera, aunque el enfoque es diferenciado, est\u00e1 presente, como en toda su dramaturgia, la cuesti\u00f3n central de la libertad.<\/p>\n<p>&#8220;Fue un hombre de su tempo. En un primer momento usaba personajes metaling\u00fc\u00edsticos que argumentaban a favor de la libertad de creaci\u00f3n, para luego enfrentarse a los dogmas de la izquierda ortodoxa, que entend\u00eda que el teatro deb\u00eda ser un mero instrumento de conscientizaci\u00f3n para la futura revoluci\u00f3n. Y por \u00faltimo, se plant\u00f3 contra los obst\u00e1culos puestos por la censura instituida por la dictadura militar. La dimensi\u00f3n pol\u00edtica de su obra pasa por la valoraci\u00f3n de la memoria, por la necesidad de lo colectivo&#8221;, analiza el investigador.<\/p>\n<p>&#8220;En tiempos de globalizaci\u00f3n, Jorge Andrade llama la atenci\u00f3n sobre la necesidad de pensar y valorar lo local, lo que hoy en d\u00eda puede parecer medio conservador ante la crisis de la nacionalidad&#8221;, sustenta Arantes. Para el dramaturgo, el texto y el escenario son formas de aclarar un pasado poco valorado y fundamental para obrar en el presente. &#8220;El artista \u00fanicamente tiene validez cuando se ubica dentro de un proceso hist\u00f3rico que se desarrolla en el camino hacia la liberaci\u00f3n del hombre&#8221;, advert\u00eda Jorge Andrade.<\/p>\n<p><strong>La modernizaci\u00f3n conservadora<br \/>\n<\/strong>Esta valoraci\u00f3n de los dolores del pasado ten\u00eda bases hist\u00f3ricas muy claras, en especial en el di\u00e1logo del escritor con S\u00e9rgio Buarque de Holanda, Caio Prado J\u00fanior y Gilberto Freyre. &#8220;Ante la constataci\u00f3n de que la &#8220;pasadidad&#8221; convive con el presente hist\u00f3rico, hay tanto en Prado J\u00fanior como en Andrade una certeza de que la modernizaci\u00f3n brasile\u00f1a es conservadora y que no ocurri\u00f3 ni ocurrir\u00e1 a trav\u00e9s de momentos de saltos y rupturas&#8221;, eval\u00faa Arantes. Con un detalle: m\u00e1s que una mera mirada hacia atr\u00e1s, el dramaturgo se interesa en la noci\u00f3n de tr\u00e1nsito, de permanencia de las relaciones sociales de un Brasil esclavista que persiste todav\u00eda en las relaciones del presente, y c\u00f3mo la ruralidad resiste a\u00fan en un pa\u00eds que, en los a\u00f1os 1950 y 1960, se esfuerza por urbanizarse e industrializarse.<\/p>\n<p>En el eje de tal descomp\u00e1s, la fuente primordial de la materia prima para su ciclo de la historia paulista est\u00e1 la tem\u00e1tica de la familia brasile\u00f1a. &#8220;El tema de la familia aporta las tensiones presentes en la historiograf\u00eda. Supo tematizar la decadencia, la movilidad de las familias de S\u00e3o Paulo y la p\u00e9rdida de status. Al mostrar una representaci\u00f3n de individuo, recupera el grupo y se inserta en el proyecto de construcci\u00f3n de la brasile\u00f1idad. En Jorge Andrade, la &#8220;fam\u00edlia brasile\u00f1a&#8221; entra en conflicto con la creciente aceleraci\u00f3n del mundo urbano y con la producci\u00f3n de la vida siendo manejada por m\u00e1quinas, y por un proyecto industrializador victorioso luego de los a\u00f1os 1930&#8243;, explica. Esto permea\u00a0<em>A escada<\/em>, una pieza en la que una pareja de ancianos de la antigua elite [&#8220;quatrocent\u00f5es&#8221;], ahora sin riquezas, se ve obligado a vivir, cada mes en la casa de uno de los hijos, siempre con la matriarca quej\u00e1ndose de que &#8220;el mundo que se ha cubierto de vulgaridad&#8221;.<\/p>\n<p>De manera matizada, la idea se renueva en\u00a0<em>Os ossos do bar\u00e3o<\/em>, donde se entrelazan los intereses de las elites quebradas, que quieren dinero para volver a vivir bien, y los de las nuevas clases ascendientes: los inmigrantes italianos, que anhelan reunir su presente adinerado con la tradici\u00f3n de la antigua elite a quienes sirvieron en el pasado. As\u00ed es el personaje de Egisto, que quiere que su prole se case con la del bar\u00f3n de Jaragu\u00e1. Al final de la obra, el inmigrante &#8220;carcamano&#8221; [denominaci\u00f3n dada a los italianos] muestra al &#8220;bambino&#8221; resultante del casamiento entre las clases sociales, y lo presenta al retrato del bar\u00f3n como fruto del futuro, de la uni\u00f3n de las tradiciones, las antiguas y las nuevas.<\/p>\n<p>&#8220;Si el hombre nuevo de las &#8220;utopias revolucionarias&#8221; es decidido y est\u00e1 listo para alzarse en armas si fuera necesario, el de Jorge Andrade titubea entre el pasado y el presente, al dudar de la tradici\u00f3n y no vislumbrar que lo nuevo se aproxima, dejando florecer toda su humanidad, lo que lo lleva a pensar y sopesar las p\u00e9rdidas de sus decisiones&#8221;, observa Arantes. El recuerdo se transforma en misi\u00f3n. &#8220;En tal sentido, liberar significa comprender las din\u00e1micas de la historia, una de las misiones del teatro de aquel per\u00edodo&#8221;. El investigador hace hincapi\u00e9 que debe enga\u00f1arse quien ve en Andrade tan solo una mirada hacia atr\u00e1s, melanc\u00f3lica como la de sus personajes, en busca de un tiempo que ya no vuelve. &#8220;Mirar hacia el pasado no signific\u00f3 una falta de comprensi\u00f3n o de intervenci\u00f3n en el presente.&#8221;<\/p>\n<p>Nuevamente, el gran ejemplo es\u00a0<em>Vereda da salva\u00e7\u00e3o<\/em>. &#8220;Si en el pa\u00eds el debate se daba en torno a las ligas campesinas y la reforma agraria, Jorge Andrade hab\u00eda terminado de escribir en 1963\u00a0<em>Vereda<\/em>, donde tematizaba una comunidad de trabajadores tomados por el fanatismo religioso. Esta situaci\u00f3n desagrad\u00f3 tanto a la derecha como a la izquierda, principalmente a la izquierda del Partido Comunista Brasile\u00f1o, que entend\u00eda que el hombre rural era el agente de la transformaci\u00f3n social&#8221;, recuerda Arantes. Pero el hombre rural de Andrade ten\u00eda una historia de vida y, de este modo, el elemento religioso ten\u00eda una gran fuerza de acci\u00f3n. Hoy en d\u00eda es f\u00e1cil ver quien estaba en lo cierto. &#8220;Pero en aquella \u00e9poca, el dramaturgo parec\u00eda anunciar que el reemplazo de un dogma por otro no era f\u00e1cil. Por el hecho de tacharlo de conservador depende de la perspectiva con que se mire, y tambi\u00e9n de qu\u00e9 se considere como progresista en ese contexto hist\u00f3rico e ideol\u00f3gico espec\u00edfico.&#8221;<\/p>\n<p>Nacido en 1922 (y muerto en 1984), modernista <em>sui generis<\/em>, al escudri\u00f1ar la historia brasile\u00f1a Andrade quiso (dialogando con los tres ciclos hist\u00f3ricos: el de la miner\u00eda, el de la caficultura y el de la industrializaci\u00f3n) brindar una respuesta a la incertidumbre ante el futuro vivida en su tempo, que a\u00fan permanece sobrevolando en los aires actuales. &#8220;Para \u00e9l somos un pa\u00eds que arrastra un pasado rural y dif\u00edcilmente nos libremos de \u00e9ste, pues los tiempos continuar\u00e1n conviviendo en ese Brasil, que r\u00e1pidamente se urbaniza y se industrializa.&#8221;<\/p>\n<p>Pero el teatro es escena, no solamente lectura. Aqu\u00e9llos a los que les interese presenciar el drama brasile\u00f1o en la escritura de Andrade pueden ver\u00a0<em>Vereda da salva\u00e7\u00e3o<\/em> en el Teatro Kaus Cia. Experimental, con direcci\u00f3n de Reginaldo Nascimento, en cartelera en el Espa\u00e7o Galp\u00e3o 5, S\u00e3o Paulo (55 11 3159-1822), durante el mes de agosto. Si bien el dramaturgo buscaba sus temas en la historia, su dramaturgia no se convirti\u00f3 en historia. Sigue viva, al igual que los dilemas del Brasil que Andrade quiso entender.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Del pasado al presente: historia, textos y escenas en el teatro de Jorge Andrade<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nBeca de Doctorado<br \/>\n<strong>Directora de tesis<\/strong><br \/>\nMarcia Barbosa Mansor D&#8217;Al\u00e9ssio &#8211; Ciencias Humanas y Sociales\/ PUC-S\u00e3o Paulo<br \/>\n<strong>Becario<\/strong><br \/>\nLuiz Humberto Martins Arantes &#8211; Ciencias Humanas y Sociales\/ PUC-S\u00e3o Paulo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La relaci\u00f3n entre el pasado y el presente en las obras de Jorge Andrade","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-78076","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78076"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78076\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78076"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}